miércoles, 10 de julio de 2013

Evaluación económica de la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos 2008

Evaluación económica de la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos,dentro el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS)


Lia Peñarrieta Venegas

La construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio es unproyecto de integración entre los departamentos de Cochabamba y Beni y forma parte de la infraestructura vial que el Estado boliviano tiene previstodesarrollar. Este estudio consiste en un análisis costo-beneficio de esta inversión, tomando en cuenta sus posibles impactos en un área protegida de importancia nacional, el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure(TIPNIS).
El TIPNIS fue creado en 1965 con el fin de conservar las cuencas hidrográficas, las nacientes de los ríos para la navegación, la riqueza de los recursos naturalesy la belleza escénica. En 1990 fue declarado Territorio Indígena de los pueblos Mojeño, Yuracaré y Tsimane. Este decreto reconoció los asentamientos existentesde los colonos en la región sur y se fijó “la línea roja”, que establece un límite a la zona de colonización para reducir conflictos por el uso de tierras entre indígenas y colonos. En 1997 se otorga la Tierra Comunitaria de Origen (TCO)como dotación provisional a la subcentral del TIPNIS.
El área protegida tiene una superficie de 1.236.296 hectáreas y se encuentra ubicada alsur del departamento del Beni y al norte del departamento de Cochabamba, entre las provincias Moxos y Chapare respectivamente. Se caracteriza por su extraordinaria diversidad de ecosistemas debida a su amplio rango altitudinal,que va desde los 180 hasta los 3.000 msnm.
El análisis costo-beneficio es un instrumento fundamental para la evaluación de inversiones.
Sin embargo, muchas veces los costos ambientales no son considerados en este tipode análisis. En el presente estudio se proyectaron los posibles impactos y efectos generados por la construcción de la carretera, para determinar la factibilidad económica y ambiental de la construcción de la misma.
Las alternativas consideradas en el presente análisis fueron:
Alternativa 0: Transporte vía la actual carretera pavimentada Cochabamba-Trinidad, con una longitud de 899 km.
Alternativa1: Propuesta de las prefecturas de Beni y Cochabamba, que atraviesa el TIPNIS en línea recta, con una longitud de 552 km.
La carretera propuesta por las prefecturas cruza por la zona núcleo del Parque enuna longitud de 18 km. Esta es la zona menos intervenida del TIPNIS, por la poca presencia de asentamientos humanos. En esta región está prohibida la construcción de infraestructura, de acuerdo al Plan de Manejo del ParqueLosimpactos ambientales negativos potenciales de la construcción de la carretera dentro el
TIPNIS son: la deforestación, el cambio de cursos de agua, afectación a drenajes naturales y pérdida y disminución de la biodiversidad. A nivel social y económico, los posibles efectos son: la colonización, conflictos sobre latierra y avasallamiento. Los impactos culturales pueden incluir: la pérdida de identidad en los pueblos originarios de la zona (transculturización, pérdida de costumbres y tradiciones).
Eldesmonte directo de bosque, con 50 m de derecho de vía a cada lado, sería de460 hectáreas, que corresponde a los bosques de alto aluvial, pedemontano, bajo de inundación estacional, rivereño de dinámica erosional, rivereño de terrazas antiguas, palmar pantanoso de Mauritia flexuosa. La deforestación total sería mucho más extensiva, debido a que colonos,especuladores de tierras, madereros y agricultores utilizarían la carretera para acceder al bosque, sin respetar los territorios indígenas ni áreas protegidas. Algunos estudios comparativos han constatado que se coloniza un total de 2 a 12 km perpendiculares a una nueva carretera; la deforestación a lo largo de la carretera para 2 km sería de 9.200 hectáreas y para 12 km sería de 110.400 hectáreas de bosque.
Para la evaluación económica se han considerado los datos de tráfico del Plan Maestro de Transporte por Superficie de 127 vehículos por día. Los datos de costos de inversión, mantenimiento y construcción de obras de arte también han sido tomados del mismo documento.
De acuerdo a la evaluación económica realizada en el presente estudio, la construcción dela carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos no es viable tal como está planteada actualmente por las prefecturas. El valor actual neto (VAN) calculado es igual a -44,84 millones de dólares.
Un incremento en el tráfico hasta 350 vehículos por día resultaría en que la propuesta de las prefecturas sea viable. En el análisis de riesgo se observa que la probabilidad de que la propuesta de las prefecturas sea factible es de 0%, considerando los supuestos. Es importante señalar que los costos ambientales no fueron incluidos en estos cálculos. Al incluirlos, los resultados económicos serían aún menos favorables.
En un futuro, la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos podría ser factible económicamente a medida que se incremente el tráfico entre las ciudades de
Cochabamba y Trinidad y se consolide la gestión efectiva del TIPNIS. Pero, antes de invertir fondos públicos escasos en proyectos viales costosos, se debe tomar en cuenta otras inversiones con mayor beneficio y con menor amenaza ambiental, y que sean más equitativas para la sociedad en su conjunto.

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BOLIVIA, EL GÉNESIS DE LOS AJÍES



El secreto del génesis de este condimento se halla en un triángulo que enlaza a Cochabamba y Chuquisaca, entre Aiquile, Comarapa y Villamontes. Por esos valles ocultos, en el corazón boliviano, el botánico W. Hardy Eshbaugh halló en los años 70 a la semilla silvestre madre de todos los ajíes, aquella que emigró a otras partes del continente gracias a los pájaros, y que sedujo a otros confines tras la llegada de Cristóbal Colón a América. El descubrimiento de Rita del Solar y Lupe Andrade, maestras del arte de la cocina, demuestra que el ají es un regalo de Bolivia al mundo, tal como titula su último libro.

Hermenegildo Fernández se fue a la tumba por culpa del ají. No podía vivir sin las vainas coloradas y amarillas que eran molidas y preparadas espléndidamente por su madre, que también falleció por esa tentación picante que hace aullar y sudar de placer. “Muele que te muele, machaca que te machaca, tritura que te tritura”, era la melodía que tocaban con el batán de su casa de la calle Canónigo Ayllón. Hermenegildo murió al pie del cañón, por ese idilio que sólo el ají puede provocar.

El personaje paceño de Vidas y muertes del poeta Jaime Saenz, grafica de paladar entero a todos aquellos que han quedado rendidos ante las sensaciones causadas por las diminutas ulupicas, los regordetes locotos o los escuálidos ajíes verdes, amarillos y rojos que hacen que los comensales salten de golpe, agiten sus manos o metan aire con la boca abierta y la lengua colgando, como escribe Ramón Rocha Monroy (leer columna en la página 10). Sólo el ají, su picante, puede despertar estos sentimientos que bordean el masoquismo.

Mucho se ha hablado de su génesis. Que proviene de las islas Molucas de Indonesia, de un continente o de otro, de un país o de otro, de una región o de otra. La respuesta está en el libro ¡Ají! Regalo de Bolivia al mundo, escrito por Rita del Solar y Lupe Andrade, que en base a un rastreo genético revela que el origen del condimiento está en un triángulo del territorio boliviano que une a los departamentos de Cochabamba y Chuquisaca. Y este mundo de placer nació, específicamente, de una ulupica.

“El ají le da fuerza y sabor a la vida”, comenta Andrade. “El ají es lo más importante que tenemos en la comida boliviana”, remarca Del Solar. Ambas maestras del arte de la cocina coinciden en que este documento tiene la misión de que los bolivianos reconozcan como suyo a este alimento apreciado en la gastronomía de todos los confines del planeta —al igual que la papa y la quinua— y que las ayuden a que el orbe sepa lo mismo.

Ellas sustentan su investigación en las técnicas del ADN. En las pesquisas realizadas en los años 70 del siglo pasado por el botánico estadounidense W. Hardy Eshbaugh, que hoy imparte su experiencia en la Universidad de Miami, en Ohio. Éste halló la semilla de una especie de ulupica, la “planta madre de todos los ajíes” del género Capsicum, aquellos que pican porque tienen el químico capsaicina.

El área del descubrimiento se ubica en el triángulo que forman Aiquile, Comarapa y Villamontes, en los misteriosos valles andinos librados de heladas, y rociados y bendecidos por lluvias moderadas y temperaturas cálidas. El gen de esta especie silvestre que promovió la proliferación de otros ejemplares similares y “domesticados” en otros sitios cercanos y lejanos, fue sometido a pruebas de germoplasma, laboratorio y ciencia pura que avalan la hipótesis de Hardy.

Más aún, confirman la milenaria presencia del ají en territorio americano. Así lo afirma el libro de Del Solar y Andrade, ya que hay vestigios arqueológicos, entre restos de comida y semillas, que demuestran que este condimento era parte de la dieta de los habitantes de este continente, que incluso acompañaba a los difuntos a su última morada. El mundo andino le dio el nombre de uchu (quechua) y waika (aymara) y los incas lo tuvieron en alto: llegó a ser usado como moneda, para el trueque.

El semidios Uchu de los incas
Los incas también lo utilizaron como tratamiento medicinal o para sus rituales. Pero su adoración tenía razones divinas. Según el estudioso peruano Eduardo Guillén, uno de los ocho primeros incas que vinieron al mundo se llamaba “Uchu”, ají. Aparecieron de una abertura en la montaña y se instalaron en el lago Titicaca, en Tiwanaku. Incluso la “limpieza del alma y cuerpo” entre los de esta cultura sólo se lograba dejando las cosas terrenales más importantes de la vida, entre ellas el ají.

Desde el corazón de la Bolivia prehispánica, los pájaros se encargaron de la emigración de las variedades silvestres de este condimento, “y luego miles de experimentos agrícolas y culinarios, se expandieron por el continente americano, hallando a sus más famosos adoradores en lo que hoy llamamos México pero llegando más allá, hasta cubrir extensas zonas de Norteamérica”, explica el libro. No obstante, faltaba que esta delicia cruce los mares hacia otros confines, y eso se dio desde 1492.

Cristóbal Colón ayudó para ello con su llegada al Nuevo Mundo. El navegante genovés que en realidad buscaba una nueva ruta de comercio para que las especias arriben a las mesas europeas, se encontró con América y sus riquezas, entre éstas el ají caribeño o “axo” (de donde viene la palabra ají), que mal llamó “pimienta”; llevó esas plantas y semillas a su continente, y no tardaron en conquistar a África y Asia. La expansión del ají se había consumado.

Sin embargo, el condimento tardó de sentar supremacía en Europa, a diferencia de lo sucedido con la papa, que se convirtió raudamente en alimento imprescindible de la dieta de sus habitantes. “El ají está ahora en los platos de los cincos continentes, porque está en la comida tailandesa, la comida india, la comida mexicana y, lógicamente, en la boliviana y la peruana; todos usan el ají, porque es el que le da sabor, es el alma a la comida. El ají es muy importante en el mundo”, señala Del Solar.

“A la gente le ha encantado nuestro hallazgo, lo ha catalogado novedoso. Muchos me dijeron que igual están probando las recetas del documento, que lógicamente llevan ají (leer algunos en la página siguiente). Y otros me comentaron que no sabían que el ají es bueno para tantos aspectos de nuestra salud, una medicina fantástica con valores nutritivos, y se hacen más estudios para desentrañar sus efectos curativos. Me parece que en esto hicimos una contribución real”, añade Andrade.

La eficaz medicina picante
La afirmación de Andrade no es gratuita. El ají ha demostrado ser un doctor multiespecialista. En ello tienen que ver los elementos que lo componen. Por ejemplo, un estudio del locoto realizado por el Ministerio de Salud del Perú determinó que este alimento contiene agua, hidratos de carbono, proteínas, fibra, calcio, fósforo, hierro, niacina (que ayuda al aparato digestivo, la piel y los nervios), riboflavina (buena para el crecimiento corporal y la producción de glóbulos rojos), entre otros.

Las autoras se apoyan en estudios médicos para asegurar que el ají tiene más vitamina C que los cítricos, es bajísimo en calorías y que puede ser usado en el tratamiento de artritis, asma, arterioesclerosis, presión alta, bronquitis, problemas circulatorios, resfrío, congestión, depresión, obesidad, neuropatía diabética, fatiga, males cardíacos, migrañas, indigestión, hemorroides, laringitis, dolores bucales, náuseas, sangrado nasal, flebitis, pleuresía, reumatismo, amigdalitis, várices, herpes zoster...

Sus bondades se extienden a la reversión de la caída del cabello y se habla de que tiene el don de calmar el dolor, como anestésico dental. Para desentrañar otros secretos de este alimento se fundó la “Universidad del Ají” en Estados Unidos, la New Mexico State University, que apunta al mejoramiento de la producción y calidad de los ajíes; trabaja durante 20 años y creó 25 nuevas variedades, incluyendo al ají negro y naranja para Halloween, y uno rosa y blanco para el Día de los Enamorados.

Ahora los ratones tienen la clave para desvelar una cura para el cáncer gracias a la capsaicina que poseen los ajíes. Lo informó la Asociación Americana de Investigación de este mal, que hizo eco de las averiguaciones del doctor Russell Vanderboom, que sostienen que este químico del condimento puede erradicar las células cancerígenas de los infectados. Es un empiezo que tiene como protagonista a este alimento que tiene sus raíces en el triángulo que une Cochabamba y Chuquisaca.

En el ámbito de la medicina tradicional, el ají en sus variopintos especímenes es apreciado por los reconocidos kallawayas o curanderos de la localidad paceña de Charazani, que lo utilizan en sus brebajes, sea para el tratamiento contra los dolores, las úlceras, la fatiga, el “susto” expresado en depresión y ansiedad, las “llagas supurantes”, la dismenorrea, la falta de apetito, entre otros. Una herencia que tal vez pueda remontarse a los mismísimos incas, que es legada de generación en generación.

Pero Andrade y Del Solar no se quedan ahí, sino que muestran en su libro que el ají también sirve para lidiar contra el crimen, ya que la capsaicina es el principal ingrediente de los sprays o irrigadores lacrimógenos caseros que son llevados en los bolsos de damas para enceguecer y desorientar temporalmente a los ladrones que se cruzan en su camino; y también este elemento se encuentra en las armas químicas que emplean los policías para controlar las turbas que atentan contra el orden público.

En el planeta, Asia concentra la mayor área cultivada de ají, y tiene a China como la máxima proveedora. En América, hay importantes extensiones en Colombia y Honduras. Pero en el país de su génesis, en Bolivia, casi 90 por ciento de su producción se encuentra en Chuquisaca, en los municipios de Huacareta, Muyupampa, Monteagudo, Padilla, El Villar, Villa Serrano, Tomina, Alcalá, Azurduy y San Lucas, según la Fundación Valles; lo restante se lo reparten entre Tarija, Cochabamba y La Paz.

Las autoras probaron el sabor de los ajíes de Huacareta, Padilla y Azurduy; los cochalas de Mizque, los chaqueños de Yacuiba o Caraparí, los paceños de Palca y Mecapaca, los aribibis del Beni, los chinches de Santa Cruz, las ulupicas de Río Abajo, para confirmar de que todos tienen su encanto, sus virtudes; porque si hay algo en lo que estos condimentos son rebeldes, es en evitar ser parecidos entre los de diferentes regiones: unos son más picantes, otros más largos, redondos y/o chuecos.

Otra revelación en ciernes
Ahora, Andrade y Del Solar hilvanan otras investigaciones igual de reveladoras. “Tenemos entre tres y cuatro proyectos parecidos”, anuncia la primera. La segunda se anima a hacer un adelanto más provocativo: “Todavía es un secreto, pero el último trabajo que estamos preparando creo que va a ser publicado en un año. Trata sobre otro alimento que estamos seguras de que es boliviano, no puedo decir su nombre, pero lo usan en todas partes del mundo”.

Por ahora, disfrutan de haber demostrado que el ají es un regalo que nació en los valles bolivianos. Ese condimento que acompaña a los comensales en sus momentos de tortura y placer, sea en forma de ulupica, de locoto, de vaina, o preparado en una llajua con quirquiña y huacataya, o en un chile mexicano, o en una salsa picante asiática. Ese picante que llevó a la tumba a Hermenegildo Fernández y su madre.

Su majestad, el Ají
La Conquista derrumbó tres grandes imperios: el azteca, el maya y el incaico, pero nada pudo contra un Soberano que jamás arrió banderas ni declinó el cetro del Nuevo Mundo: Su Majestad el Ají. Dice el cronista Joseph de Acosta que “ají” es vocablo del Caribe y que ese mismo fruto se llama “uchu” entre los incas y “chile” entre los aztecas.

Gracias al ají en sus múltiples variedades, los pueblos americanos no necesitaron otras especias o condimentos; y a diferencia de los europeos que usaban pimienta, clavo, canela, nuez, jengibre y otros productos para disimular la descomposición de la carne, el ají jamás tuvo propósito de ocultamiento o engaño, sino el de realzar los sabores y alegrar el espíritu, pues genera sensualidad y si pica demasiado tiene su antídoto en la sal “que le corrige mucho, porque son entre sí muy contrarios, y el uno al otro se enfrentan”.

El linaje del locoto
El locoto es un pimiento cabezón y de pocas pulgas. Por nada se le alborota el sistema circulatorio y sus vetas interiores muerden como alacranes. Para no hablar de sus semillas, las chiras, que son una especie de badajo de este fruto campana, porque pica, al entrar y repica (al salir). Pero el locoto es un fruto noble sin hipocresías ni solapas. Por eso sazona tan bien los alimentos y da frescura y alegría a los momentos más gratos de la vida.

Es un gran remedio contra las úlceras, porque las cauteriza y es un cauterio infalible para las heridas del alma, y para la depresión, porque es imposible que persistan las penas cuando uno le da un mordisco a un locoto. De pronto uno está tan ocupado en dar saltos, agitar las manos y meter aire con la boca abierta y la lengua colgando, que quién se va a acordar de sus penas.

El locoto tiene una familia frondosa, desde la pequeña ulupica que es un chip de sabor eléctrico hasta el pimentón que es el hermano del k´aspote. Primos del locoto son el khomer ucho, o ají verde, el chile serrano, el chile piquín, el chile guajillo, el chile de árbol y otras cincuenta variedades mexicanas; el famoso ají putita tarijeño, el aribibi cambinga, el ají amarillo, el ají colorado, el ají panca y por supuesto el rocoto peruano. En conjunto, es una familia con los ovillos bien puestos, dispuesta en todo momento a defender sus opiniones, pero apasionada por el buen sabor criollo en todas sus manifestaciones.

El locoto tiene un amor secreto por la quilquiña, y unos celos temibles por el tomado, que siempre anda proponiendo un menaje de tres que es una orgía de sabor y engendra una hija pícara llamada Llaguita en quechua y Jallpahuayka en aymara, a veces con ayuda del suico en los valles y de esa imilla pispila, la huacataya, en el altiplano. Nada más verla a la quilquiña, el locoto se pone colorado de emoción, se le acelera el torrente sanguíneo y provoca estornudos y moqueras a su paso. Pero a veces le pone cuernos con esa gringa con pollera, la cebolla, en el Motel El K´allu o en el Alojamiento El Solterito.

(Extraído del libro “¡Ají! Regalo de Bolivia al mundo”, de Rita del Solar y Lupe Andrade)

Solomillo de llama
Ingredientes
2 filetes de lomo de llama, 3 cucharas de aceite de girasol, 2 tazas de caldo concentrado o demi glacé, 2 cucharas de cebollín picado, 2 cucharas de salsa inglesa (Worcestershire Sauce), 1 taza de vino oporto, 2 ajíes naranjas largos (frescos, sin semillas, lavados y cortados en rodajas), 2 cucharas de mermelada de ciruelas, sal y pimienta al gusto.

Preparación
Sazonar los filetes con sal, pimienta y aceite. Dejar reposar por 1 hora, luego sellar o dorar los filetes a fuego fuerte por ambos lados y llevar al horno a 400 grados por 15 minutos. Preparar la salsa con el caldo, los cebollines, la mermelada, salsa inglesa, ajíes, el oporto y el jugo que salió de la llama. Hervir hasta que espese y servir sobre la carne cortada en rodajas.

K´ala purka con piedras
Ingredientes
1 kilo de charque, 2 cebollas medianas picadas, 1 diente de ajo picado, 1 taza de cerveza Huari, 2 tazas de harina jankakipa (harina de maíz), 6 papas, 2 cucharas de ají colorado o negro de Huacareta molido, sal al gusto, 8 piedras redondas de cinco centímetros (bien lavadas y calentadas en el horno).

Preparación
Machacar el charque, retostarlo y desmenuzarlo. En una olla de barro con agua, poner la cebolla, el charque, ajo, las papas peladas y partidas, el ají colorado, la jankakipa disuelta en agua fría y la cerveza. Hacer hervir todo hasta que esté cocido. Aparte, calentar las piedras en horno fuerte. Servir en plato de barro o piedra, con las piedras recién colocadas

Tomado de La Razón
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CUESTIÓN NACIONAL: LA ULUPICA, EL MÁS ARDIENTE DE LOS AJÍES, ES LA MADRE DE TODAS LAS VARIEDADES DEL MUNDO!

Por Alejandro Maglione

Fin del debate:

Hasta no hace mucho tiempo había debates científicos que se podrían denominar tremendos. Haber descubierto que el origen del homo sapiens fue en África, destrozó muchos corazones que esperaban que las primeras señales de nuestro abuelo cuaternario se hubieran encontrado escarbando en París, Londres, New York, o sus alrededores, pero el ADN de los rastros humanos más antiguos apareció en el continente negro.

El origen de este peculiar fruto, conocido por su fuerte sabor, era un tema de cuestión nacional para algunos países donde su consumo está muy arraigado. Y ahora resulta que aparecen dos damas bolivianas, Rita del Solar y Lupe Andrade, hacen un estudio cuidadoso de las investigaciones del botánico norteamericano W.Hardy Eshbaugh, actualmente Profesor Emérito de la Universidad de Miami en Ohio, y ven que este científico demostró claramente que el ADN de un ajicito así de chiquitito, redondito, que toma el color y la forma de una cereza pequeña, y que su cuna, donde se lo encuentra hasta la actualidad, está en los valles mesoandinos de Cochabamba y Chuquisaca, es el padre de todos los ajíes y se lo conoce como ulupica o el chacoense.

Un tema importante.

Por lo menos para los que habitan desde México (donde reinan del jalapeño al poblano, infinidad de variedades) hacia el sur, incluido el noroeste de nuestro país, todos los países americanos en esta franja se sienten propietarios de sus ajíes, los denominan a su manera desde tiempos inmemoriales, como que también fueron viendo la evolución de sus formas y colores, desde la pelotita primigenia a la variedad que encontramos hoy en todo el mundo, a partir de terruños y climas completamente diferentes.

Cuando el Almirante Cristóbal Colón llega a América buscando Catay o Cipango, su objetivo público era cristianizar estas tierras y que patatín o patatán, pero la verdadera razón, que entusiasmó a más de un marinero forajido, fue la promesa de encontrar oro y especias. En aquellos años la especia por excelencia era la pimienta (aparte de la canela, la nuez moscada, el azafrán entre muchas otras) que había que ir a buscar a las lejanísimas tierras del Lejano Oriente, cruzando mares infectados de piratas, que hacían de las suyas sin descanso en el estrecho de Malaca o el archipiélago indonesio, interceptando a los honestos comerciantes que intentaban allegar a Europa sus valiosas cargas.

Colón, parecería que se puso en la boca un ají pequeño, de estos que se conocen por una mala palabra (hasta quizás haya creado el "¡que lo parió!" ), y mientras su rostro se enrojecía y su cuerpo cobraba un calor no atribuible al clima caribeño, se le prendió la vela en la cabeza y pensó que había encontrado, casi al alcance de la mano, un producto que reemplazaría con ventaja a la codiciada pimienta.

Fue gracias a él, por ejemplo, que europeos como los húngaros pudieron hacer del goulash su plato nacional; o los españoles deleitarnos con sus fabulosos embutidos. Se dice que fue gracias a españoles y portugueses que los pimientos viajan al Lejano Oriente y a la India, donde sería impensable un Mango Chutney sin pimientos verdes.


Otras razones.

El avance de la agricultura, que se inicia frecuentemente con feroces deforestaciones, está haciendo desaparecer estas plantas primigenias que crecen silvestres. Un motivo más para que los científicos se movilicen en procura de no perder estas suertes de bancos de datos, que hasta nos llevarían a conocer exactamente como fue agregando ese ají primordial las virtudes que lo diferencian y enriquecen alrededor del planeta.

Los argentinos porteños.

No somos lo que se dice un pueblo inclinado a los picantes. De donde que el morrón es esa presencia, a veces indeseada, que aparece sobre nuestro bife, extraído de un frasco -raro que el bife se decore con pimientos frescos- y depositado en forma de loncha invasora en el medio de la pieza de carne que estamos listos a devorar.

Y aclaro esto, porque nuestros hermanos latinoamericanos, suelen hacer afirmaciones, especialmente gastronómicas, diciendo "ustedes los argentinos" y a partir de allí creen descubrir que no comemos habitualmente pescado, sin haber pisado nuestras provincias mesopotámicas; que no sabemos de pimientos u otros productos andinos, sin conocer provincias como Salta o Jujuy; y así se pueden sumar afirmaciones a partir de haber observado los hábitos gastronómicos expuestos en los bodegones de Buenos Aires.

Productos farmacéuticos.

El profesor Eshbaugh, citado por Rita y Lupe, se explaya sobre la explotación de los ajíes que está haciendo la industria farmacéutica a partir del descubrimiento de las virtudes de la capsaicina presente en éstos. Por ejemplo, una crema analgésica, con 0,25% de capsaicina usada tópicamente sobre agresivas formas de herpes actúa como poderoso analgésico. También se está experimentando con éxito usarla en artritis avanzadas, neuralgias, neuropatías diabéticas y dolores post quirúrgicos.

No se le vaya ocurrir a ningún lector o lectora tomar el ajicito palabrotero y fregárselo por parte del cuerpo alguna. Recuerde que los que cocinan habitualmente con estos ajíes hacen del inmediato lavado de manos un hábito obligatorio, tan pronto como dejan de manipularlos. Tocarse un ojo sin darse cuenta, con los dedos impregnados de capsaicina en estado puro, es una experiencia tan inolvidable como dolorosa.

Al fin y al cabo, es la afamada capsaicina el componente fundamental de los aerosoles de defensa que usan muchas fuerzas policiales, y no pocas mujeres para poner en su lugar a algún mano larga con el que viaje a solas en un ascensor. Un rápido "fssst" y al tipo se le evapora la libido necesaria para trapisondas condenables.

Allá lejos.

Hay restos de ajíes o "uchus", como se llaman en lengua quechua, que se hallaron en investigaciones arqueológicas, que muestran hace 7500 años que se vienen utilizando para condimentar los alimentos, que seguramente lo complementaban con huacataya o quirquiña. Y como dicen Rita y Lupe, "cuesta creer que antes del descubrimiento no conocieran en India, Filipinas o Tailandia la existencia del ají.". Pero para aventar estas dudas es que están los esclarecedores estudios científicos.

Redondeando:

Trate de conseguir, aunque sospecho que todavía no está en nuestro país, el libro de Rita del Solar y Lupe Andrade, se llama Ají, Regalo de Bolivia al mundo. A la cuidada información, presentada en castellano e inglés, se le une un recetario en base al ají, muy interesante. Y su última página tiene un Glosario que ayuda mucho a entender de que se habla cuando se mencionan productos andinos. Me quedó una duda: la última palabra del listado es yuka, vienen dos puntos y en mayúscula y tinta roja dice: FALTA. Me tengo que juntar con Rita para saber si falta la yuka, la definición, si es una nota del editor. Ah, y recuerde, Rita ya tiene otro libro dedicado a la quinoa, igualmente interesante. Pero en ese no falta nada.

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¿Qué es un bosque comestible?



El bosque comestible es una aplicación práctica de la permacultura, un jardín forestal formado por árboles y plantas comestibles. Es un espacio bello que cumple funciones ecológicas como favorecer las especies meliferas que producen néctar y atraen a las abejas. Es un paraiso o vergel.
El bosque comestible es un organismo en constante y dinámica evolución donde interactúan de manera simbiótica una gran cantidad de especies, de las cuales el mayor número sirven de alimento para el ser humano.
Su desarrollo y sustento se basa en los principios de cualquier bosque existente en el planeta.  Todo lo que el bosque genere sirve de alimento para él mismo mediante la descomposición, incrementando así su fertilidad y producción.  Esta característica lo tilda de autosuficiente y como una fuente de alimentos tremendamente sustentable.
El bosque comestible al igual que cualquier bosque en estado salvaje, se ordena en capas, la diferencia radica en que nosotros orquestamos ese orden en el jardín.
Podemos observar coexistiendo conjuntamente árboles, arbustos, enredaderas y vegetales, todas potenciales fuentes de alimento.  Dependiendo del diseño y condiciones del lugar es como se manifestarán estas capas.
En su mayoría las especies serán perennes o anuales que tengan la facultad de semillar y volver a crecer espontáneamente, con esto se asegura un sistema permanente.
Además de alimento el bosque ofrece diversos eco-servicios tales como medicina, protección, madera, recreación,etc.
Hoy en día es común hablar de bosques comestibles a través diferentes partes del mundo pero donde está mayormente popularizado es en Inglaterra y Australia.  Pioneros como Robert Hart, Geoff Lawton, Martin Crawford y Patrick Whitefield entre otros, han desarrollado una exhaustiva investigación en diversos climas y terrenos, dando a conocer su experiencia en libros y películas.
Aunque este tema parezca algo novedoso proveniente del siglo pasado, tribus indígenas de distintas partes del globo ya tenían incluidas particulares formas de policultivo, donde interactuaban entre sí árboles y vegetales.
El bosque es una de las manifestaciones más  espectaculares de la naturaleza y nosotros tenemos la capacidad de replicar aquello trayendo de vuelta un paraíso en la tierra.  La única diferencia entre un bosque nativo y un bosque comestible radica en que al crearlo podemos obtener nuestros alimentos de una forma sinérgica.
Beneficios del bosque comestible
  • Pulmón verde en el sector: Regenera el aire y contribuye a la disminución del efecto invernadero.
  • Albergue para la fauna silvestre: Gran cantidad de animales, en su mayoría aves, tendrán un lugar natural donde coexistir.
  • Espacio recreativo: Niños y todo tipo de personas podrán disfrutar de las aventuras que ofrece un bosque.
  • Acercamiento al bosque nativo: Al imitar la organización de un bosque silvestre la comunidad tendrá un lazo a la flora nativa.
  • Alimentos gratis: Desde los albores hasta el cenit del bosque existen abundantes alimentos disponibles para la comunidad.
  • Bajo mantenimiento: Los bosques son organismos autosuficientes por lo que la labor humana es minúscula.
  • Felicidad para la gente: Todo nexo a la naturaleza mantiene al espíritu alegre y en armonía.
  • Genera resiliencia en el sector: Habiendo una fuente de alimentos en el área local se desprende de la dependencia del exterior.
  • Una herencia sustentable: Las futuras generaciones tendrán algo que les servirá de por vida.
  • Alimentos naturales: Todo lo que produce el bosque es orgánico y saludable.
  • Educación a la comunidad: Las personas tendrán la oportunidad de aprender como desarrollar un bosque debido a su sencillez.
  • Aporte económico: Si fuese necesario las personas de la comunidad podrían vender la producción de alimentos para generar un ingreso.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=Psfext54bbw

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El futuro transgénico: Réquiem con lágrimas para la quinua

Mauricio Mamani Pocoaca


Adiós con lágrimas a la quinua, producto estratégico andino que salvó del hambre a los indigentes de esta bendita tierra de las alturas. La quinua ahora es internacional. Henry Kissinger dijo:
“Controle el petróleo y ustedcontrolará las naciones; controlela comida y usted controlará los
pueblos”. El Estado Plurinacional llevó al exterior nuestro único producto ancestral que por siglos fue el salvador del hambre. Evo internacionalizó la quinua.
Supuestamente para exportar y salvar del hambre a la población mundial. Eso significa aplastar, sacrificar y desviar de rumbo a la población andina cuyos antepasados, con su sabiduría, lograron diversas variedades de este producto para, luego, incorporarla a su alimentación y a su farmacopea.Con verdades y mentiras sealarmó a la población mundial sobre las cualidades de la quinua. Se dijo que existen 1.300 variedades en Bolivia. Es una gran mentira. No existen ni siquiera estudios científicos serios sobre el tema. Apenas un documento con análisis bromatológico y un análisis de la ceniza delos tallos de quinua, llevado acabo en 1927, cuyo autor es el señor Horacio Carrillo. Sea lo que sea, la quinua se internacionalizó y los medios de comunicación, recientemente, lo difundieron a nivel mundial.Comentario de Naciones Unidas: “Algunos de los indígenas y pequeños agricultores más pobres de los Andes ya se han beneficiado en gran medida con la subida de precios gracias a la reciente popularidad de la quinua en los mercados de exportación”. Por su parte, Evo afirmó: “No es verdad que debido al incremento de precios de la quinua cada mes se consumirá menos quinua en los países productores: en cuatro años, el consumo de quinua en Bolivia se triplicó de 4.000 a 12.000 toneladas métricas”.Esas opiniones son una falacia.
Si pensamos exportar 12.000 toneladas, es insignificante. Habrá pedidos del exterior que los países andinos no podrán responder; entonces, ellos producirán con alta tecnología  fines industriales. Los subproductos de la quinua llegarán del exterior a nuestro país, enlatados, en sobres, preparados y con conservantes. Nuestra quinua formará parte de la comida chatarra y nosotros seremos consumidores dependientes; razón por la que lloran los campesinos en silencio pues saben que, en el futuro, nunca más serán dueños de la semilla de quinua. Están conscientes que, en el futuro, desaparecerán algunas variedades que, desde su origen, tuvieron distintas aplicaciones en su uso. Antes de la época de la siembra, todos los años comprarán a comerciantes (semillas transgénicas) con el denominativo de “semilla certificada”Estamos en época de globalización y quienes deseamos subsistir como productores debemos acomodarnos a las cadenas agro productivas que exige: calidad, cantidad y competitividad. Caso contrario, los rurales estamos obligados a abandonar nuestras comunidades. Además, en Bolivia hay escasez de tierras para cultivar la quinua. INRA profundizó el minifundio y obligó a sus pobladores a sub dividir su pertenencia con sus hijos. Obligó indirectamente a migrar a las ciudades a buscar pega, o a las zonas de colonización a producir coca, el único producto rentable en la actualidad.Con la internacionalización de la quinua, Monsanto tiene nuevos trabajos: lograr la semilla transgénica de la quinua, insecticidas en contra de algunas enfermedades, y enviarnos primeramente de regalo la semilla de la quinua transgénica. Hoy en día se conoce lo que es “Terminator y Traitor” una gran amenaza para los agricultores, a la seguridad alimentaria y al medio ambiente, en especial en los países en subdesarrollo. Se da el apodo de “Terminator” a la modificación genética de las plantas para producir semillas estériles. La tecnología “Traitor” es un inductor químico para “activar” o “desactivar” algunos rasgos genéticos del cultivo que se usa para controlar la esterilidad de semillas en los cultivos Terminator. Entonces, ¿a dónde estamos llevando o a quién estamos entregando nuestra quinua? En un futuro no muy lejano, la quinua sufrirá un proceso de manipulación genética y obtendrán una semilla transgénica y estaremos obligados a comprar la semilla de las empresas multinacionales que tendrán su patente y, finalmente, seremos esclavos modernos. Para comprender mejor sobre este tema, recomiendo leer: Seeds of destruction de F. William Engdahl. Para comprender mejor nuestra historia, debemos dar una mirada retrospectiva a lo sucedido con la papa, también de origen andino. Cuando los ibéricos llegaron al Tahuantisuyo, no conocían este tubérculo y empezaron a investigar. Primero trataron de saber su nombre y preguntaron al autóctono que seleccionaba su producto. El espa- ñol levantó uno y trató de comerlo crudo, en aymara ch’uqi; desde esa vez a la papa se conoce como ch’uqi, su nombre verdadero manka se perdió. Luego, poco a poco, comprendieron la importancia de este producto y tardó doscientos años en llegar a Europa. Este producto salvó del hambre a la población mundial. Hoy ¿quién es el mejor productor de papa?: Holanda. La papa holandesa llegó a Bolivia cuando había escasez de este producto. Allí existe una exagerada producción y, muchas veces, el agricultor tiene que preparar puré de papa para dar de alimento a sus vacas.
Ell estudio de Weston La Barre sobre taxonomía de la papa (1947), identificó 209 variedades de papa en Bolivia. En toda la región andina existían más de 380 variedades. Poco a poco, con la tecnología moderna se eliminaron variedades y fomentaron otras como la “sani- imilla”, nueva variedad genéticamente manipulada y ahora desaparecida. ¿Cuántas variedades de papa tenemos hoy en día? Aproximadamente desaparecieron un 80 %. De las que tenemos, una mitad son transgénicas, producidas con abonos químicos y fumigados con agroquímicos en la época de la florescencia. Pocos campesinos conservan semilla de algunas variedades dulces y producen, en comunidades alejadas, papa ecológica.Lo que el Gobierno del Estado Plurinacional debió haber hecho es fomentar la producción intensiva de quinua; luego, organizar un equipo multidisciplinario de investigación científica con fines de su industrialización. Lástima que no tengamos un Ministerio de Agricultura y Ganadería, por ello el área rural se encuentra en completo abandono. La producción tradicional no le interesa al Gobierno; sólo le importa jugar fútbol. Es triste nuestra realidad. Nadie se preocupa de lo que ocurre en las comunidades campesinas.
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DURO GOLPE A LAS AREAS PROTEGIDAS Y “NACIONES” INDÍGENAS, DESDE TARIJA



Por Donovan Osorio Suárez.Director de Investigación de Fundación MadalBo

El director de Monitoreo Ambiental del SERNAP, Carlos De Ugarte, ya mencionó que por lo menos les llega una solicitud por mes para la exploración y explotación de hidrocarburos en parques y áreas protegidas, en los cuales el SERNAP planifica, administra y fiscaliza el manejo integral de las áreas protegidas de carácter nacional, que en total son 22, pero hay otras 100 áreas en los cuales se coordina con gobernaciones y municipios. La gran cantidad de nuevas solicitudes está en el parque Aguaragüe, que tiene una extensión de más de 108mil hectáreas, lugar donde hay por lo menos seis solicitudes para efectuar labores de prospección. Otras dos zonas elegidas por las petroleras se ubican en la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía, nuevamente en Tarija, con más de 246 mil hectáreas.

El caso boliviano posiblemente sea el más agudo y contradictorio. Es que el  presidente Evo Morales en los foros internacionales tenía una fuerte retórica en defensa de la Madre Tierra ycontra el capitalismo global. Pero el problema es que, “dentro de casa”, la protección ambiental se debilitaba cada vez más, de la mano con una inserción capitalista en aumento.

En el proyecto de la Nueva Ley de HHCC se vislumbraba la  desaparición de las áreas protegidas, por eso el gobierno boliviano flexibilizó las normas ambientales y decidió autorizar la exploración y explotación de nuevos yacimientos hidrocarburíferos en los parques nacionales de Bolivia. “Seremos una potencia económica, social,cultural y política y un centro de integración del continente en las siguientes décadas, sin importar el sacrificio que hagamos y los esfuerzos que tengamos que articular”, sentenció el Vicepresidente Álvaro García Linera. Intereses externos crearon en los últimos años parques y reservas naturales en una buena parte de la franja gasífera y petrolera del país, con el fin de que los bolivianos “no los exploremos”, manifestó el Vicepresidente ante un auditorio repleto de ejecutivos de transnacionales de Canadá, Estados Unidos, Brasil, España y China. Meses atrás denunció que organizaciones no gubernamentales, especialmente vinculadas a Estados Unidos,promocionan “esta lógica imperial de preservación del medio ambiente para lasgrandes potencias” y “toda esta trama monstruosa y planetaria de control de labiodiversidad”. Sin embargo el usando una verdad termina entregando lasriquezas de las áreas protegidas a las transnacionales extranjeras que no sonsolo hidrocarburos.

García Linera argumentó que el Estado boliviano ha decidido abrir las áreas protegidas a la inversión privada para consolidar la industrialización de los recursos naturales, cuidando siempre el medio ambiente porque “somos un país, un Estado y un gobierno profundamente respetuoso de la Madre Tierra”. Parece que la cantidad de libros que leyó nunca fueron de impactos ambientales de las petroleras o nunca estudio la problemática socioambiental que deja REPSOL a su paso. Dice el gobierno boliviano que mantiene una “relación creativa y respetuosa” entre el ser humano y la naturaleza. “Nosotros queremos promover, difundir una lógica equilibrada. Hay que utilizar lo que la naturaleza tiene, pero no hay que destruir lo que esa naturaleza nos da, ese es el mensaje”, explicó el Vice y reiteró que la política medio ambiental boliviana se basa en el “intercambio metabólicorespetuoso”.

Sin embargo a pesar de las ofuscaciones o verdades a medias del vicepresidente que chocan con las declaraciones de ex ministro de Hidrocarburos José LuisGutiérrez que dijo que  las auditorías practicadas a las compañías petroleras que operan en Bolivia, "son cosas del pasado" y no son útiles para resolver los grandes problemas del sector energético boliviano.  El informe de auditoría elaborado por el equipo de Enrique Mariaca Bilbao señala que las transnacionales "no cumplieron los programas establecidos en los contratos", que "sus costos altos con deficiencias tecnológicas se reflejan en un reducido incremento de las reservas de hidrocarburos", y que"se beneficiaron de la transferencia de las reservas de petróleo entregadas y trasferidas a precio cero: 116,1 millones de barriles en reservas probadas y 84,8 millones de barriles en reservas probables de petróleo; 3,8trillones de pies cúbicos de reservas probadas y 1,9 trillones de pies cúbicos de reservas probables de gas. El pasado 29 de abril de 2010, el propio vicepresidente Alvaro García Linera se encargó de devaluar el aporte y la importancia de las auditorías a las empresas petroleras, al sostener que no tenían “sustancia” ni “seriedad” y fueron hechas por “antropólogos” y “gente incapaz”.

Durante la cumbre del agua realiza el 1 y 2 de marzo del 2011 cuando le subrayamos al presidente Evo Morales sobre la contradicciones que existen en la serranía del Agüaragüe; área protegida, territorio indígena, casi completamente concesionada a las transnacionales petroleras para explorar-explotar,  pasivos ambientales y pésima calidad del aguaque produce esa serranía, es decir 70% del agua que consume los municipios delchaco tarijeño. Nos acusó de promover: "no a la amazonia sin petróleo" (aunque Evo Morales en Ecuador estaba de acuerdo con el proyecto del parque Yasuní; dejar el petróleo bajo tierra en la amazonia ecuatoriana).Los que debería hacer el Estado Plurinacional de Bolivia es que al menos se haga gestión ambiental y obligará a las transnacionales a cumplir y reparar los daños, no con multas, sino cumplir las auditorias, cumplir la ley, y sobre todo respeto los pueblos indígenas y al pueblo boliviano realizando una consulta para saber si queremos que se realicen exploraciones y explotación en áreas protegidas que deberíamos hacerlas nuestras y no con el objetivo oscuro con que fueron creadas. Por eso el Gobierno dijo que recuperaría con un decreto la  propiedad y soberanía de áreas protegidas el 25 de agosto del 2006 el  evento fue efectuado en la localidad de "Cocos Lanza", cercano al Parque Madidi. En esa ocasión el ex director ejecutivo del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), Herland Flores, explicó ala Agencia Boliviana de Información que el objetivo del denominado"Decreto Supremo de Nacionalización de las Áreas Protegidas" es revertir "las concesiones otorgadas en favor de las oligarquías que destruyeron la naturaleza nacional". La autoridad estatal mencionó que con esa medida el Estado quitará las autorizaciones para explotar madera, oro, petróleo y otrasriquezas. El funcionario reveló que mientras había consultores que ganaban 18mil dólares por mes se agravaba el saqueo de los recursos naturales yla biodiversidad. Vaya contradicción y demagogia.

Entonces el Estado Plurinacional de Bolivia supedita la conservación y protección del medio ambiente a una actividad esencialmente contaminante como la hidrocarburífera. Se reduce e envilece la consulta pública. El proyecto de ley contempla el “derecho a la consulta y la participación” sólo para los“pueblos indígenas originarios campesinos” en cuyo territorio vaya a realizarse una actividad petrolera. No prioriza la exploración petrolera, base de toda la industria. No establece las bases para la preeminencia de YPFB en exploración y explotación.

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De la agri-cultura al agro-negocio


Hace aproximadamente 10 mil años surgió la agricultura. Las semillas de los frutos silvestres recolectadas por los primitivos, de manera improvisada germinaban alrededores de las rusticas cavernas y cuevas donde habitaban. Este fenómeno fue descubierta por las primitivas, o sea por las mujeres, ellas se percataron que los granos de los frutos brotaban (germinaban)  después de cierto tiempo al ser tirado al intemperie. Las descubridoras asumieron el papel de mantener y reproducir esas especies alimenticias.
Fenómeno similar pasó con la domesticación de los animales, descubrieron que era mucho menos trabajoso criar animales  en los espacios de la comunidad, que perseguir en la jungla.
Durante siglos la agricultura cumplía el papel eminentemente de subsistencia  de la humanidad. Con el proceso evolutivo se iba descubriendo técnicas y ampliando las especies a ser domesticada y el mejoramiento de las mismas.
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Al pasar  del modo de producción primitiva al modo de producción esclavista, la agricultura tomó otro atributo que le fue cambiando su sentido. Con la aparición de la propiedad privada y del dinero, siendo privatizado los excedentes y los medios de producción, incluyendo los esclavos, la agricultura pasó a jugar un papel fundamentalmente de acumulación.
En el modo de producción Feudal aún más se fue fortaleciendo ese régimen de acumulación, en donde el señor feudal, dueño de las tierras y más del 50% de los que producían en ella los siervos. Éste cada vez tenía más poder hegemónico sobre las clases dominadas (Siervos, campesinos y artesanos).
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Con el paso al modo de producción capitalista, con la hegemonía del mercado, las materias primas, el alimento, pasó a ser  mercancía y se convirtió en una de los negocios más importante en la cadena dentro del sistema. A partir del XVIII con la incipiente industrialización se van aumentando los territorios sembrados. En el siglo XX hubo un avance tecnológico en gran escala que posibilitó la mal  llamada “Revolución Verde”que se implementó con el discurso de acabar con el hambre en el mundo, sin embargo, además de no solucionar ese problema deja grandes huellas ecológicas y sociales, cuya consecuencia se siente en la actualidad.
Estas huellas ecológicas y sociales van creciendo en sincronía con el avance de la ciencia positivista. Cabe mencionar que tanto la industria química como también la fabricación de las maquinarias utilizadas hoy en la agricultura deviene de las actividades bélicas de la primera y segunda guerra mundial, como también de otras guerras como la de Vietnam. Las grandes corporaciones multinacionales fabricantes de bombas, armas y transporte de guerra, lanzaron la mal llamada REVOLUCIÓN VERDE para seguir vendiendo sus mercancías, en ese sentido, los tanques de guerras dejaron de cargar coñones y empezaron a arrastrar arados y otros implementos, así también, las bombas nitrogenadas pasó a ser fertilizantes nitrogenadas lo que hoy llamamos tradicionalmente como urea, igualmente los productos tóxicos como el DDT (Di cloro difenil tricloroetano, Fabricado por Bayer) que se utilizaba para controlar los insectos que transmitían la malaria, el paludismo, tifus y otras enfermedades a los soldados durante la guerra, este producto pasó a ser insecticida, que hasta épocas recientes se usaba en Venezuela, posteriormente fue prohibida por los organismos internacionales  por su alta potencial contaminante. Por último, el agente naranja (2,4-D y 2,4,5-T ,  provisto por Monsanto) utilizado por el ejército estadounidense para secar los frondosos bosques que servía de fortaleza al ejército  vietnamita, este producto es lo que hoy día se utiliza como herbicida. Por eso muchos estudiosos críticos los describen a la agricultura industrial como la continuidad de la segunda guerra mundial.



El auge de acumulación no cesó con los tractores y agrotóxicos, las multinacionales que controlan las industrias mencionadas fueron creando nuevas tecnologías, sin duda, cada vez más peligrosas para el medio ambiente y para la humanidad. Algunas de estas tecnologías son los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) a lo que tradicionalmente se le llaman transgénicos. Estos organismos genéticamente modificados atentan directamente contra la soberanía alimentaria de los pueblos y pone en peligro la salud de la sociedad en general, por obviar el principio de precaución, el principio de sostenibilidad del desarrollo, el principio de responsabilidad y otros principios éticos.
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Con las tecnologías implementadas por este modelo ya se siente globalmente el cambio climático, lo cual las mismas multinacionales responsables de este flagelo dicen tener la solución, desarrollando mecanismos de  la geoingeniería.
Los procesos de la agricultura parten de las herramientas más rudimentarias como la piedra, la madera y las manos, pasando por la ingeniería mecánica, química y en la actualidad la ingeniería genética y la geoingeniería que tiene que ver la manipulación y modificación de la biósfera a las necesidades del capital.
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 “La agricultura es el arte de cultivar, es un conjunto de técnicas y saberes necesarios para obtener productos naturales aprovechables para el hombre y para los animales con el objetivo principal de producir alimentos para la humanidad”. La agricultura es más que una actividad económica diseñada para producir un cultivo o para obtener el más alto beneficio posible, la agricultura engloba una carga histórica que contiene componentes culturales que va más allá de labrar la tierra o de producir materia prima, la agricultura encierra identidades que ha sido producto de la relación espiritual y material, directa e íntima de los campesinos/as y aborígenes  con la naturaleza dentro de su contexto histórico geosocial. Queda claro que el modelo de la revolución verde no es AGRICULTURA, sino que AGRONEGOCIO, no produce alimentos sino mercancías.
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Este resumen histórico del proceso de la agricultura nos permite identificar el origen oscuro de la agricultura industrial (Agronegocio) así también sus actores. Pero es importante resaltar que los sectores indígenas y campesinos han tenido una resistencia histórica para mantener un modelo paralelo contra hegemónico ante el modelo de dominación. Mientras la agricultura toxica comercial contamina, destruye y mata; la agricultura campesina alimenta, equilibra, da vida y resiste a pesar de los ataques de la modernidad y la arremetida capitalista.
Adriano Muñoz Perez  adriano.agroecologia@gmail.com  Twitter: @adriecologia
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¿De quién son las semillas? La amenaza a la biodiversidad.



A pesar de que las patentes fueron creadas para proteger los inventos mecánicos, hoy muchos países, entre ellos México, otorgan patentes a las empresas transnacionales sobre genes, procesos de modificación genética, semillas e incluso plantas completas.

Estas nuevas patentes le quitan a los agricultores y campesinos el derecho de guardar las semillas de su propia cosecha para usarlas en la siguiente temporada de siembra, lo que amenaza sus tradiciones y sus medios de subsistencia. Tradicionalmente, las semillas y plantas son patrimonio de la humanidad, muy especialmente son patrimonio de quien las siembra.

Mediante el sistema de patentes, las empresas “se adueñan” incluso de organismos vivos por 20 años, sin importar quién las compre, venda, siembre o coseche.

El sistema de patentes permite la apropiación exclusiva sobre ciertas formas de vida, dando a las empresas el control, casi total, sobre quienes compran semillas transgénicas. Mediante la firma de un contrato obligan a los productores a comprar nuevas semillas cada año, prohibiéndoles separar parte de su cosecha para la siguiente siembra como lo han hecho desde hace miles de años.

Con las patentes de plantas y semillas se contribuye a la con­solidación del mercado global de la semilla, actualmente controla­do por cinco compañías: Monsanto, Bayer, Syngenta, Dow AgroSciences y Dupont (Pioneer-Hi-Bred).
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Amenaza a la biodiversidad

Los transgénicos pueden producir impactos inesperados e irreversibles en el ambiente, tales como la contaminación genética de especies nativas o silvestres. En el caso de México, cuna del maíz, los maíces nativos corren peligro de ser contaminados genéticamente debido al flujo del polen, transportado por el viento y los insectos, así como por el intercambio de semillas, costumbre fundamental de los campesinos que siembran este grano. De hecho, ya se han presentado diversos casos de contaminación, debido a la siembra ilegal, deliberada o accidental, de maíces transgénicos.

Los cultivos experimentales, incluso a pequeña escala, presentan grandes riesgos de contaminación genética, por lo que deben ser prohibidos. 

Además, cultivar plantas transgénicas demanda un uso intensivo de agroquímicos y un modelo estricto de monocultivo que afecta la fertilidad de los suelos y contamina los cuerpos de agua.

El incremento del uso de pesticidas aumenta la contaminación química y crea resistencias.

Un ejemplo de esto lo vemos en Estados Unidos, donde el uso de glifosato como herbicida en cultivos transgénicos “Roundup Ready” está propiciando que las hierbas invasoras desarrollen resistencia al químico. El problema, que se extiende con rapidez, ha vuelto practicamente ineficaz la aplicación del herbicida, obligando a los agricultores a deshierbar a mano, una ardua labor, totalmente anacrónica en el panorama estadounidense de grandes campos industrializados.

En cuanto a las plantas Bt (resistentes a un insecto), no se ha verificado una reducción del uso de agroquímicos. Por el contrario, han aparecido plagas resistentes al Bt, ya que los organismos atacados por las toxinas de las plantas Bt se vuelven resistentes a esta toxina perdiendo su eficacia.


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Economía verde: las corporaciones asaltan la naturaleza y a los pueblos (nuevamente)


Al contrario de lo que pretende sugerir su nombre, la“economía verde” no es una nueva economía más “ecológica”. Es otra fase delmismo proceso de acumulación capitalista. Nada en la “economía verde” cuestionao sustituye la economía basada en el extractivismo y los combustibles fósiles,ni sus patrones de consumo y producción industrial, sino que extiende laeconomía explotadora de la gente y el ambiente a nuevos ámbitos, alimentando elmito de que es posible un crecimiento económico infinito.Quienes se favorecen son las mismas empresastransnacionales que han provocado y lucrado con las crisis ambientales,alimentarias, climáticas, financieras. Se trata de una “súper entidad global”que ejerce un dominio enorme sobre mercados, producción y políticas nacionalese internacionales.
Únicamente 147 empresas, todas interconectadas,controlan el 40 por ciento del volumen total de ventas de todas lastrasnacionales del globo. La inmensa mayoría son bancos e intermediariosfinancieros, que a su vez tienen un importante porcentaje de acciones en lasmayores empresas de capital productivo.(1) De 43 mil empresas ubicadas en 116países, 737 concentran el 80 por ciento de las ventas de todas lastransnacionales. Pero a nivel de conexiones hay un núcleo de mil 318 empresasque tienen dos o más interconexiones, con un promedio de 20 vínculos entre sí.Estas mil 318, con sede en 26 países, mayoritariamente anglosajones, controlanel 60 por ciento de los ingresos globales, a través de acciones en empresasglobales de manufactura, energía y otros rubros básicos. Ésta es informaciónclave para entender las políticas “públicas” que se promueven frente a lascrisis financiera, alimentaria, climática, ambiental.
Sin tocar ni la especulación financiera que causó lacrisis, ni los nocivos modelos de consumo y de producción contaminantes (basesde la civilización petrolera y de la devastación ambiental y climática), estasúper entidad corporativa promueve nuevas fórmulas para aumentar y legalizarlos mercados financieros con la naturaleza (mercados de carbono, de serviciosambientales, de biodiversidad, etcétera) y más explotación de naturaleza yrecursos a través de nuevas tecnologías para procesar la biomasa. Irónicamente,a estos paquetes de subsidio a corporaciones abriendo nuevas fuentes demercantilización de la naturaleza (y sus funciones para aumentar las gananciascon supuestos remedios a las crisis que ellas mismas provocaron), le llaman“economía verde”. O como dijo Obama, se trata de un “nuevo acuerdo verde”,donde todos ganaremos. Claro que las ganancias están siempre referidas a losmismos: a esa red corporativa que tiene entre sus tentáculos al planeta y a lagente.
Mitos y falsas promesas: de la biotecnología a labiología sintética. Durante la década de los setenta las compañíaspetroquímicas y farmacéuticas (de la veterinaria a la salud humana)(2) tomaroncontrol de miles de pequeñas empresas familiares de semillas. Para los añosochenta había emergido ya una autodenominada “industria de la vida” —semillas,agroquímicos, fármacos— que se entretejió cada vez más con el desarrollo y lacomercialización de biotecnologías patentadas (la ingeniería genética). Laconcentración corporativa en el sector de semillas comerciales representó unadramática pérdida de diversidad genética a medida que las compañías sóloofrecían para la venta las líneas genéticas de las semillas más rentables, altiempo que desechaban el resto. Los regímenes de propiedad intelectual—patentes y derechos de los obtentores— rápidamente se expandieron a todos losproductos y procesos biológicos, a la vez que recompensaban la uniformidad. Conla privatización de la industria de semillas, comenzaron a desaparecer losprogramas públicos de producción semillera, reforzando la consolidacióncorporativa en ese ramo y en el de agroquímicos. Durante los noventa, laindustria de la vida fue marcada por un impresionante número de fusiones yadquisiciones.
Hacer el seguimiento continuo de las fusiones yadquisiciones corporativas arroja mucha luz sobre el poder de las corporaciones.Este tipo de operaciones significan grandes cantidades de dinero cambiando demanos, pero las implicaciones derivadas de estos movimientos de capital no seentienden si se miran aisladamente. La motivación por expandir los mercados nofunciona por sí sola, se necesitan tecnologías específicas para hacer realidadla convergencia de sectores y ganancias.
Hoy día bien podemos estar en la cúspide delemprendimiento corporativo y tecnológico más descarado y ambicioso hasta lafecha, paradójicamente bajo el nombre de “economía verde”.
El término biomasa hace referencia al materialbiológico no fosilizado que puede servir como materia prima para la manufacturade productos de base biológica. Implica un modo particular de pensar a lanaturaleza: todo lo viviente es una mercancía aún antes de que ingrese almercado.
Actualmente, muchos gobiernos, corporaciones,capitalistas de riesgo y algunas organizaciones no gubernamentales promuevenlas tecnologías, especialmente la biología sintética, que harán posibleconvertir la biomasa en productos comerciales. Alegan que, en la actualidad,menos de una cuarta parte de la biomasa terrestre que se reproduce anualmentellega al mercado, dejando atrás las otras tres cuartas partes, principalmenteen el Sur global, ya suficientemente maduras para convertirse en mercancíaverde y listas para ser cosechadas. La tierra cultivable, las materias primas agranel, los minerales metálicos y no metálicos extraídos del subsuelo y, ahoratambién, el material vegetal genérico en calidad de reserva de biomasa, son elingrediente principal en las apuestas de fusiones y adquisiciones corporativasen la era de la economía verde. Esos mismos promotores de la bioeconomíatambién buscan establecer nuevos mecanismos para permitir la cuantificación yla mercantilización de los procesos naturales de la Tierra, rebautizados ahoracomo “servicios ambientales”: los ciclos del carbón, de los nutrientes delsuelo y del agua. Es la expansión de la industria sobre todos los ciclosvitales.
A medida que se desarrolló el siglo veinte, lassustancias petroquímicas y sus tecnologías asociadas desplazaron a laagricultura como base de la economía, pero en el siglo veintiuno podríamospresenciar el retorno de la preeminencia de la agricultura. No obstante, lavisión actual es la de una agricultura “transformadora”, en la que tanto losinsumos (materias primas) como los productos, son prediseñados para usosindustriales específicos. Según esta visión, en el futuro los cultivoscomerciales serán productos patentados y diseñados a la medida para cubrir lasnecesidades de los procesadores industriales de la biomasa, sea para alimentos,energía, materiales o fármacos.
En las décadas de los setenta y ochenta, se esperabaque el cultivo de tejidos y la biofermentación “fabricaran” las partescomercialmente valiosas de las plantas (frutos, nueces o granos) o loscompuestos químicos únicos asociados a ellas (sabores, aromas, etcétera). Lasempresas de la biotecnología estaban entusiasmadas con la perspectiva deeliminar a los agricultores y las tierras de cultivo y borrar el clima y lageografía como factores de la producción. El café, el té, el cacao, lavainilla, las hierbas medicinales y, tal vez algún día, hasta los granos y losvegetales, serían cosechados en las fábricas de Chicago o Hamburgo. La comidasería fabricada por demanda y en el lugar, con un gasto mínimo de energía, dadoque sólo los las partes destinadas al consumo final de las plantas seríanproducidas.
El entusiasmo estaba respaldado por un “sólidoconocimiento científico” basado en el hecho de que cultivos de las “célulasmadre” de las plantas mostraban que ello era técnicamente posible. Laspublicaciones de la industria abundaban en fotografías a todo color de frijolesy bebidas de probeta. Pero no funcionó. La vida demostró ser más compleja. Parael momento en que se efectuó la Cumbre de la Tierra en 1992, este tipo debiotecnología estaba siendo archivado y las empresas estaban de vuelta en loscampos de cultivo y en los laboratorios realizando el trabajo comparativamentemás monótono de desarrollar cultivos de diseño por ingeniería genéticatolerantes a herbicidas que incrementarían las ventas de sus agroquímicospatentados.(3)
En los últimos años hemos visto el surgimiento de labiología sintética, que comenzó como una ciencia periférica o marginal —unhíbrido de la ingeniería y la programación computacional, más bien separada dela biología— y es hoy un sector de gran interés para la industria y que atraegrandes inversiones. Señales de su consolidación y del crecimiento de sumercado son las inversiones estratégicas y las asociaciones entre compañías yaestablecidas de energía, químicas y farmacéuticas con empresas especializadasen biología sintética. La biología sintética no es sino una serie deherramientas que se integra a muchos sectores industriales. Por ello, no essencillo comprender su ámbito. La consultora BCC Research predijo una tasa decrecimiento anual del mercado de la biología sintética de casi 60%, paraalcanzar un valor aproximado de 2 mil 400 millones de dólares hacia 2013.(4)
Así como ocurrió con la biofermentación hace un cuartode siglo, ¿pasará mañana con la biología sintética, pilar de la nuevabioeconomía? El campo de la biología sintética ha eclipsado rápidamente al delos transgénicos. Con miles de millones de dólares de inversión pública yprivada en los últimos años, la biología sintética promete convertir labiodiversidad natural en insumo para sus bichos patentados: algas y microbios“a la medida”, que se comporten como “fábricas biológicas”; organismos dediseño que serán utilizados para transformar la celulosa de las plantas encombustibles, sustancias químicas, plásticos, fibras, fármacos e inclusoalimentos —dependiendo de la demanda del mercado al momento de la cosecha. Paralos nuevos “magnates de la biomasa” la biología sintética es la ruta a unanueva fuente de ingresos, un complemento “verde” a la producción basada en elconsumo de petróleo, o bien, su posible remplazo en un futuro incierto. Todo loque los gobiernos y la sociedad deben hacer es dejarles adquirir derechos depropiedad (patentes) sobre múltiples genomas, y dejarles acaparar las tierras yla biomasa y poner su futuro en manos de una industria que ya fracasóanteriormente. ¿Acaso la vida volverá a demostrar que es un poco más compleja?
La crisis del clima es un factor de ganancias. El“chantaje” sobre la urgencia de revertir el cambio climático es importante parajustificar la bioeconomía. Indudablemente es necesario revertir el cambio climático,pero cambiando sus causas, no usando más de las mismas tecnologías y patronesde producción contaminante. El chantaje consiste ahora en anunciar quesolamente las corporaciones, con su poderío tecnológico y su ejército decientíficos e instalaciones de vanguardia pueden enfrentar tal desafío.
Un ejemplo clásico de las falsas promesas de unaeconomía pintada de verde son los combustibles agroindustriales, que seinventaron bajo el pretexto de sustituir los combustibles fósiles y así reducirlas emisiones de gases contaminantes resultado de la combustión dehidrocarburos, y así, combatir el calentamiento global. Ya en 2006, 14 millonesde hectáreas (1%) de toda la tierra arable estaba usándose para la producciónde combustibles agroindustriales,(5) que resuelven solamente el 0.5 por cientode la energía para necesidades primarias a nivel global.(6) A la vuelta de muypocos años, hemos visto que la combustión de biomasa puede liberar cantidadesde dióxido de carbono aún mayores que la combustión de recursos fósiles, porqueel material vegetal tiene una densidad menor de energía. Los nuevos gases no seabsorberán con la rapidez necesaria para impedir un aumento de las temperaturasglobales, y, tal vez lo más crucial, la competencia por tierras y agua para cultivarbiomasa para combustible ya agudizó la crisis de producción de alimentos comovimos durante el auge del etanol de maíz en 2008. Urge la transferencia de latierra ocupada en producción de biocombustibles a los 4 millones 600 milcampesinos sin tierra o campesinos empobrecidos que podrían duplicarpotencialmente la producción agrícola (el tamaño de la parcela promedio enÁfrica y Asia es ahora de 1.6 hectáreas)(7).
Otra promesa en ciernes es el desarrollo de cultivosresistentes a las desventuras del clima. En 2008 presenciamos el furor de lasempresas agroindustriales por monopolizar los rasgos de diseño genético yadaptación climática en los cultivos, rasgos que supuestamente hacen que loscultivos puedan soportar el estrés ambiental asociado con el calentamientoglobal, como las sequías, el calor, el frío, las inundaciones, la mayorsalinidad de los suelos, etcétera. Entre junio de 2008 y junio de 2010, losgigantes genéticos y sus socios biotecnológicos presentaron al menos 261“invenciones” relacionadas con los cultivos climáticos en las oficinas depatentes de todo el mundo, en busca de protección a su monopolio.(8) Elresultado, muy predecible según las posiciones de las compañías más poderosasdel mundo en los sectores agropecuarios, es que tan sólo seis empresas (DuPont,BASF, Monsanto, Syngenta, Bayer y Dow) y sus socios biotecnológicos controlanel 77% de las 261 familias de patentes relacionadas con modificacionesgenéticas para enfrentar el cambio climático.(9)
La tolerancia al estrés ambiental y los rasgosdirigidos a la elevación en el rendimiento en la producción de biomasa son elfoco de atención principal de las actividades de investigación y desarrollobiotecnológico. El área con mayor actividad de solicitud de patentes es la dela tolerancia al estrés abiótico. Este oligopolio de seis empresas obstaculizala innovación con fines sociales, fomenta el desperdicio de energía y promueveel uso de sus contaminantes químicos.
¿Planeta infinito? Lasenormes concentraciones corporativas, la creación de la súper entidad de podereconómico desde la cual se promueven como política pública los remiendostecnológicos y los maquillajes verdes para continuar con la misma devastacióndel planeta, no puede avanzar si no es mediante el acaparamiento de las tierrasy el agua. La producción de alimentos, forrajes y otras formas de biomasavegetal —así como de otros recursos estratégicos como los minerales y lamadera— constituye el principal impulso para el acaparamiento global detierras. El control de los recursos hídricos es otro factor principal. Aunquelos estudios no son exhaustivos, se estima que entre 50 y 80 millones dehectáreas de tierras en el Sur global han sido adquiridas por inversionistasinternacionales, de las cuales dos terceras partes de las compras de tierras sehan realizado en el África Subsahariana. Como mencionamos antes, para 2006, 14millones de hectáreas —cerca del 1% del total de la tierra cultivable delmundo— era utilizada para la producción de combustibles agroindustriales. Un estudiocalcula que, para el año 2030, entre 35 y 54 millones de hectáreas (esto es,entre 2.5 y 3.8% de toda la tierra cultivable) será empleada en su producción.Hay reconocimiento internacional creciente de que el acaparamiento de tierras,ya sea doméstico público o privado transfronterizo es destructivo del ambientey de la seguridad alimentaria. Los aproximadamente 80 millones de hectáreas detierra involucrada en esas transacciones deben ser accesibles a los campesinosy podrían convertirse en 26 millones 700 mil parcelas de aproximadamente treshectáreas cada una.
Una economía verde desde los pueblos. Enrealidad, se requieren políticas sólidas, no promesas de ciencia ficción, paraenfrentar las necesidades de la humanidad. El “arreglo tecnológico” es una ideaseductora, pero peligrosa, porque animará una mayor convergencia del podercorporativo y desatará una serie de tecnologías de eficacia no probada pero,eso sí, patentadas, en los territorios de las comunidades locales que no hansido consultadas sobre —ni están preparadas para— enfrentar sus impactos.
Las composturas tecnológicas no son capaces deafrontar los problemas sistémicos de las crisis de pobreza, del hambre o laambiental. Es imprescindible frenar el acaparamiento de tierras. Luchar contrala ficción de los combustibles agroindustriales. Promover una seguridadalimentaria real y factible: hoy, los cereales que se utilizan paraalimentación animal podrían satisfacer las necesidades de más de 3 milquinientos millones de personas.(10) La cadena alimentaria industrial ocasionauna pérdida anual de cobertura vegetal de unos 75 mil millones de toneladas yle cuesta al mundo 400 mil millones de dólares.(11) Una oligarquía de 10compañías globales de insumos agrícolas frena los buenos manejos de los suelos.Los sistemas campesinos de conservación de los suelos utilizan losmicroorganismos naturales para la fijación de entre 140 y 170 millones detoneladas de nitrógeno, equivalente a los fertilizantes químicos que secomprarían con 90 mil millones de dólares.(12) La utilización de técnicascampesinas podría incrementar el PIB agrícola entre un tres y un siete porciento.(13)
Las diversificaciones en los mercados, si sólo fueranpara el caso de las semillas, podrían reducir los precios en al menos un 30%,ahorrándoles a los campesinos del mundo más de 9 mil millones de dólares poraño.(14) Los más grandes oligopolios de los supermercados controlan entre el 40y el 50 por ciento del mercado de alimentos en América Latina, 10% en China,30% en Sudáfrica y 50% en Indonesia.(15) Los sistemas campesinos alimentan al70% de la humanidad, incluyendo a los más vulnerables.(16) Es imprescindibleeliminar las prácticas oligopólicas, reducir la necesidad de procesamiento yapoyar la producción y distribución y almacenamiento local de los alimentos.
Hoy, en promedio, los estados de la Organización parala Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) usan hasta cuatro kilocalorías(kcal) de energía para producir una kcal de comida. Equiparar el consumo deenergía de la cadena industrial alimentaria para que se equipare con laproducción campesina promovería un ahorro masivo de combustibles fósiles yemisiones de gases con efecto de invernadero.(17)
Cinco corporaciones globales de alimentos y bebidas—Nestlé, Danone, Unilever, Anheuser-Bush y Coca-Cola— consumen suficiente aguapara satisfacer los requerimientos domésticos diarios de agua de cada personaen el planeta.(18) El agua necesaria para producir 65 millones de kilos decarne de res —la cantidad de carne que se retiró del mercado y tuvo quedestruirse en Estados Unidos en 2008, debido a las violaciones a loslineamientos sanitarios— fue equivalente al agua necesaria para irrigar 100 milhectáreas de tierras secas por un año.(19) Los modelos de producción campesinaque privilegian el consumo local desperdician poca o nada de agua.
Con una agricultura diversificada, con la ruptura delos monopolios, y un análisis y cuestionamiento real del uso energético de lasdistintas formas de agriculturas, las promesas de la economía “verde” sedesmoronan. Por el contrario, existen ya muchas alternativas reales. Laimportancia de la agricultura y, especialmente, el papel de los campesinos yagricultores familiares, debe estar en el centro de cualquier discusión. Losagricultores en pequeña escala no sólo generan el 70% de la producciónagropecuaria global, sino que sus acciones colectivas representan nuestra mayoresperanza para adaptarnos y mitigar la crisis climática. Es necesario cerrar labrecha entre la seguridad alimentaria, la agricultura y la política climática,mediante el apoyo a la soberanía alimentaria como marco general para enfrentarestos problemas, en contraste con el actual sistema agroindustrial, quepropicia que los regímenes comerciales y las fuerzas del mercado dicten laspolíticas alimentaria y agrícola: la nueva economía verde.
El escenario parece abrumador, pero no olvidemos queel sistema que sostiene a estas redes de poder está en una profunda crisis yque por todas partes en el planeta aparecen movimientos que los denuncian y noestán dispuestos a resignarse a seguir siendo víctimas. Son movimientosdiversos y contradictorios, pero van convergiendo con las alternativas locales,campesinas, indígenas, que son las que sostienen, cuidan y dan de comer a la mayoríadel planeta, mientras las corporaciones se empeñan en seguirlo explotando. Elemperador sigue reinando, pero está sin ropas a la vista de todos, y tenemosque seguirlo denunciando, por más que ahora diga que está vestido de verde.
Referencias
1 Ver The Network of Global Corporate Control deStefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston, del InstitutoFederal de Tecnología de Suiza (publicado en la revista científica PLoSONE el 26/10/11). El estudio analiza las redescorporativas globales y las relaciones entre ellas, para lo cual se basan en lainterpretación de información de la base de datos Orbis al 2007, que registramás de 30 millones de actores económicos en el mundo.
2 Por ejemplo Royal Dutch/Shell, Occidental Petroleum,Ciba-Geigy, Union Carbide, Upjohn Pharmaceutical
3 Consúltense los archivos del Grupo ETC paradescargar los informes sobre las tecnologías y las empresas: http://www.etcgroup.org
4 BCC Research, resumen de “Synthetic Biology:Emerging Global Markets”, junio de 2009. Disponible en Internet: aquí
5 Comité sobre seguridad alimentaria mundial, (FAO),Roma: julio de 2011, p. 20: Ver aquí
6 BritishPetroleum, BP Global Statistical Review of World Energy, BritishPetroleum, junio de 2011.
7 Department ofEconomic and Social Affairs, World Economicand Social Survey 2011: The Great Green Technological Transformation, Nueva York:Naciones Unidas, 2011. En castellano, ver: aquí
8 Grupo ETC, “Gigantes genéticos acumulan patentessobre cultivos para enfrentar la crisis del clima” Communiqué, no.106, octubre de 2010. En Internet: Ver aquí.
9 Ibidem.
10 C. Nellemann,M. MacDevette, T. Manders, B. Eickhout, B. Svihus, A.G. Prins, B.P. Kaltenborn,editores, The Environmental Food Crisis – The Environment’s rolein averting future food crises – A UNEP rapid response assessment, United NationsEnvironment Programme (GRID-Arendal), febrero de 2009: www.grida.no.
11 Rattan Lal,“Soil erosion impact on agronomic productivity and environment quality,”CriticalReviews in Plant Sciences, vol. 17, núm. 4, 4 de Julio de1998, pp. 319-464, en castellano: Veraquí
12 Group ETC, “¿De quién es la naturaleza? El podercorporativo y la frontera final en la mercantilización de la vida” Communiqué#100 del Grupo ETC, noviembre de 2008: Ver aquí
13 Len Berry,Jennifer Olson y David Campbell, “Assessing the extent, cost and impact of landdegradation at the national level: findings and lessons learned from sevenpilot case studies,” en Department of Economic and Social Affairs, Op Cit.
14 Grupo ETC, ¿Quiéncontrolará la economía verde? ver aquí, 2011.
15 Department of Economic and Social Affairs, WorldEconomic and Social Survey 2011: The Great Green Technological Transformation, (La gran transformación tecnológica basada entecnologías verdes) United Nations, 2011, ver aquí.
16 Grupo ETC ¿Quiénnos alimentará? 2009, p.1.
17 Pimental,David, “Energy Inputs in Food Crop Production in Developing and DevelopedNations,” Energies, 2(1), 2009, pp. 1-24: Veraquí.
18 StevenSolomon, Water - The Epic, Struggle for Wealth, Power, andCivilization, HarperCollins, 2010.
19 Jan Lundqvist et al., “Saving Waterfrom Field to Fork: Curbing Losses and Wastage in the Food Stream,” Draft for CSD, StockholmInternational Water Institute, mayo de 2008.
Fuente: GRAIN
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Contaminación con “cianuro de mineras provoca éxodo masivo de campesinos en altiplano de Bolivia”




"La contaminación del cianuro está a la vista,y  los desechos de la minera Huanuni van al río y esto se arrastra y llega hasta el río Desaguadero, el lago Poopó, el lago Oruro. Varios años ya hemos pedido que se construya el dique de colas y hasta ahora no lo hacen, dicen que hay comunitarios que se oponen a dar el lugar", apuntó. Laime señaló que una auditoría en Inti Raymi para establecer el grado de contaminación en el lugar no tomó en cuenta el uso insdicriminado de cianuro en los procesos mineros.




BOLIVIA .- Miles de pobladores de regiones del altiplano circundante a los centros mineros en el oeste de Bolivia han dejado sus hogares en los últimos años para escapar de la contaminación que dejan las operaciones del subsuelo, informó hoy la Coordinadora de Defensa del río Desaguadero.
Esta contaminación ha provocado que las comunidades sean abandonadas por los jóvenes que buscan mejores oportunidades en las ciudades, ya que en las comunidades no hay posibilidad de producir nada, afirmó el presidente de la organización en las subcuencas Desaguadero, Huanuni, Poopó y Cañón de Antequera, Félix Laime.
El dirigente denunció que las operaciones mineras de Huanuni, Inti Raymi y otras empresas causaron la desaparición de agua dulce y pastos naturales en la zona.
"La contaminación está a la vista, los desechos de la minera Huanuni van al río y esto se arrastra y llega hasta el río Desaguadero, el lago Poopó, el lago Oruro. Varios años ya hemos pedido que se construya el dique de colas y hasta ahora no lo hacen, dicen que hay comunarios que se oponen a dar el lugar", apuntó.
Laime señaló que una auditoría en Inti Raymi para establecer el grado de contaminación en el lugar no tomó en cuenta el uso de cianuro en los procesos mineros.
"La auditoría se ha concluido y no dice nada del uso de cianuro, el tajo de 290 metros de profundidad lo han llenado con agua y eso se vuelve agua acida y no hay agua dulce en toda la zona, pero la auditoría no dice nada sobre eso", indicó.
En 2009 se aprobó un decreto supremo que declara a la región contaminada "zona de emergencia ambiental", pero a cuatro años no se hizo absolutamente nada de lo que manda el decreto, subrayó.
"Nunca se hizo nada porque dicen que el decreto salió sin fondos. Son proyectos grandes que necesitamos aquí, pero que no se hace nada también por los cambios constantes de ministros, que cuando asumen funciones no saben nada y a cada uno hay que explicarles", explicó.
Laime dijo que producto de la contaminación minera en la zona han desaparecido las aguas dulces.
"Todo ya se ha salinizado, ha desaparecido el forraje nativo, el forraje introducido que antes duraba 15 años como el alfar, ahora no dura ni dos años. También tenemos la mortandad de ganado, de los peces de agua dulce, hay muchos abortos y los niños y ganados nacen deformes", añadió.





SA/SH
Públicado : Lunes, 22 Abril 2013
05 : 45 P.M.
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