domingo, 19 de agosto de 2012

El Tipnis construirá su verdadera autonomía con sus propios micropoderes

19 de agosto de 2012 a la(s) 16:02

El Tipnis construirá su verdadera autonomía con sus propios micropoderes Enviamos este Boletín con información sobre el Tipnis. Todos sabemos, que ahora la batalla se dará en el Territorio Indígena Isiboro Secure, es decir, el Estado Plurinacional ha sido incapaz de llevar adelante una negociación con los dirigent@s de la Novena Marcha y pretenderá dar continuidad a esos viejos procesos de colonización forzosa, esta vez con el pretexto de la consulta post. Los micropoderes serán construidos por los pueblos indígenas, no como la realización de una elucubración teórica de unxs iluminadxs sino como la concreción plena del derecho a la defensa y la autodeterminación. En esta batalla, como en otras, los pueblos sabrán forjar sus victorias a través de la lucha.
El Tipnis construirá su verdadera autonomía con sus propios micropoderes


En el presente boletín, adjuntamos materiales importantes a ser considerados para comprender que el Tipnis tendrá que llevar a la práctica la intangibilidad, pero como micropoderes de los pueblos indígenas in situ.

Pocos imaginaban que la Novena Marcha en Defensa del Tipnis tuviera que terminar sin acuerdo alguno con el Estado “Plurinacional”, lo que muestra que la frase esgrimida por el Presidente y su Canciller “somos de la cultura del dialogo” es otra de las tantas mentiras. Recapitulemos: La “intangibilidad” fue una salida a la Octava Marcha que no gustó al gobierno del MAS. Disgustó porque frustraba la construcción de la narcocarretera entre el Beni y la principal zona productora de hoja de coca del país, que además posibilitará el traslado de las mercancías de los agronegocios del Estado de Rondonia del Brasil para su conexión con los puertos chilenos y los mercados del Pacífico.


El gobierno ha impulsado una consulta posterior, no porque responda o respete los intereses de los pueblos indígenas, sino porque busca desesperadamente una salida a este problema, y en la consulta post se jugaba la posibilidad de mostrarse al mundo como respetuoso del derecho a la “consulta previa”. Como vemos todo este problema se ha constituido en “la piedra dentro del zapato”. Ahora la batalla será dentro del Tipnis…

Adjuntamos materiales con los que nos identificamos plenamente.

Tipnis IX Marcha:

El gobierno del MAS ha consumado un golpe de estado contra las autonomías indígenas

X: Juan Perelman Fajardo

Violando descaradamente la Constitución, pisoteando los derechos los pueblos indígenas, solemnemente consagrados en esta, desconociendo y descabezando a las autoridades legítimamente elegidas de los pueblos indígenas del Oriente, caso CIDOB, o la de los territorios como el TIPNIS, ha dado un terrible mazazo a las autonomías indígenas suprimiéndolas de hecho, esto es un atentado a la libertad y la democracia del pueblo boliviano. Sin la autonomía, sin la autodeterminación, los pueblos indígenas no son nada, sólo un poco de tierra o de barro que se pisa, o que se hace a un lado para que pase el "progreso de la historia", esto es inaceptable, los pueblos indígenas no pueden aceptar ser el material desechable de la historia, la "basura" de la historia, como se hizo con los judíos "barriéndolos de la historia" en los hornos crematorios y las cámaras de gas, ¡cinco millones!.

Ahora el Estado boliviano, se ha apoderado virtualmente de los territorios indígenas del TIPNIS, donde viven los pueblos yurakares, chimanes y mojeño trinitarios; ha dispuesto construir una carretera por el centro de la selva virgen amazónica del TIPNIS sin importarle los desastres ecológicos que ocasionaría al medio ambiente al destruir ese parque natural y área protegida, pero sobre todo, sin importarle el destino, el futuro, de los pueblos indígenas que viven allí, hay que hacerles a un lado, para que pase "el progreso", ellos, los indígenas no cuentan ni siquiera como decorado del paisaje. El Estado Plurinacional que es el que "les ha dado las autonomías", ahora se las quita, o le da una interpretación distinta y totalmente restringida, ahora resulta que la autonomía es "hasta aquisitos nomás", es un Estado "regalita quita-quita", o en términos más claros es toda "la autonomía" que un Estado puede dar, o sea nada, una mentira, una burla.


El Estado, cualquier Estado, es la expresión más acabada del sistema capitalista y de la globalización, ya sea que hable de capitalismo privado o de capitalismo estatal. ¿Qué lugar tienen dentro de la globalización, dentro del sistema capitalista los pueblos indígenas? ninguno... En primer lugar son pre-capitalistas o sea bárbaros, atrasados, inservibles, inasimilables, luego un estorbo, y finalmente suprimibles. Al Estado "Plurinacional" o al Estado a secas, le importa un reverendo carajo como viven los pueblos indígenas, no le preocupa, si construyendo carreteras o represas, si explotando petróleo o extrayendo minerales contaminan y destruyen el hábitat natural de los indígenas, o peor si los sindicatos chapareños plantan coca y montan la industria de la cocaína en el Tipnis. ¿De qué autonomía de los pueblos indígenas podemos hablar? Hablar de un "Estado-autonómico" o "plurinacional" es una contradicción en sí misma, (y si no, vean lo que pasa en España con las autonomías virtualmente suprimidas por la crisis y el ajuste, despojadas de cualquier recurso económico del Estado español), "Estado" significa dominación, fuerza y soberanía sobre otros, autonomía es todo lo contrario, hablar de un Estado autonómico es como hablar de un negrero esclavista-libertario, o de un capitalista-comunista, es el discurso que utiliza la globalización actual para en su nombre, el de los indígenas, suprimirlos y hacerlos desaparecer, porque eso es lo que pretende la globalización, no nos engañemos.

Evo Morales realiza la Cumbre de la madre-tierra y habla de "¡Pachamama o muerte!" para destruirla, Morales no es la excepción, todos los gobiernos hacen lo mismo, caso Argentina, Brasil, Ecuador o México, para tomar ejemplos paradigmáticos. Lo que pasa, es que los abogados hacen maravillas, entonces los bolivianos tenemos la Constitución autonómica más avanzada de América en cuestión de derechos y autonomías indígenas, pero esa "Constitución" sólo es un sucio pedazo de papel que agita la demagogia en tiempos electorales, después sirve para otros menesteres más indignos e innombrables, son lindas palabras, nada más que lindas palabras, que los kelkjéris o abogados saben tan bien manejar para endulzar los corazones.

Los sofistas

Todos los habitantes del TIPNIS y los indígenas de tierras bajas conocen al abogado Romero, un gran sofista: "Yo (Protágoras) digo, efectivamente, que la verdad es tal como he escrito sobre ella, que cada uno de nosotros es medida de lo que es, (verdadero, bueno, etc.) y de lo que no es; y que hay una inmensa diferencia entre un individuo y otro, precisamente porque para uno son y parecen ciertas cosas, para el otro, otras. Y estoy muy lejos de negar que existan la sabiduría y el hombre sabio, pero llamo precisamente hombre sabio a quien nos haga parecer y ser cosas buenas, a alguno de nosotros, por vía de transformación, las que nos parecían y eran cosas malas."

Protágoras enseñaba el arte mediante el cual podían volverse buenas las malas razones, y malos los buenos argumentos, es decir, el arte de discutir con habilidad tanto a favor como en contra de cualquier tesis, pues respecto de todas las cuestiones hay siempre dos discursos, uno a favor y otro en contra, y él enseñaba cómo podía lograrse que el más débil resultase el más fuerte, es decir, que lo venciese independientemente de su verdad o falsedad, bondad o maldad. Bueno Romerito primero fue abogado de los indígenas y defendió sus razones, ahora es abogado del Estado y defiende sus malas razones.

Los hermanos del Tipnis hasta ahora han seguido las vías legales, defendiendo sus buenas razones contra las malas razones del Estado, pero en este momento el Estado ha atropellado toda la legalidad, ha atropellado política y físicamente a los indígenas, los ha despojado de todos sus derechos, los ha convertido en acusados, en reos, en culpables y criminales sin derecho a la defensa, se ha apoderado por la fuerza de sus instituciones sociales como la CIDOB, poniendo gente del gobierno en esos cargos, lo mismo que está haciendo con el Tipnis, lo hace con los guaraníes, ayoreos, chiquitanos, etc. Ha desconocido y criminalizado a sus legítimos dirigentes y poco falta para que los ponga fuera de la ley, la situación ha llegado a su límite, los pueblos indígenas están entre la espada y la pared, ¿qué hacer?

Hermanos del TIPNIS y de todas las tierras bajas del Oriente boliviano permítanme que les hable con claridad, aún a riesgo de que el gobierno me acuse de estar atizando el fuego para incendiar la pradera de la rebelión, estoy dispuesto a asumir el riesgo, por eso mismo lo hago a nombre propio para desligar y no comprometer a ninguna organización indígena y a ningún dirigente del TIPNIS, de la CPMB o de la CIDOB y otras.

Hermanos del TIPNIS ustedes tienen la razón, tienen la razón de la justicia humana y divina, tienen el apoyo de todo el pueblo boliviano que les da razón y la defiende, sus derechos están consagrados en la Constitución Política del Estado, y entonces ¿por qué el Estado no les otorga la justicia de sus reclamos y más bien pisotea sus derechos y llega a suprimir la autonomía indígena?

Hermanos del TIPNIS voy a citar la reflexión de alguien que dice: "Tener la razón es la mitad de la verdad, la otra mitad es tener la fuerza para imponerla".

La autonomía es la voluntad de dictar la ley en mi propio nombre y de someterme a ella, yo soy la verdad de esa ley porque soy señor de mí mismo, no tengo que validar mi verdad en el espejo del Estado, yo soy el determinante de mi voluntad y no el Estado porque soy libre, nadie le puede regalar la libertad a nadie, la libertad es una conquista, no un regalo: "Libre te dices, tu pensamiento... quiero ver, porque hay muchos que han perdido sus cadenas y con ellas la última razón para vivir" Nietzsche Federico.

La libertad exige espaldas para sostenerla, no es fácil... La libertad, al ser la capacidad de decidir, es la capacidad de pensar con cabeza propia, y en este mundo tal como lo hicimos los hombres hasta ahora, frecuentemente significa la capacidad de decir ¡NO!, No a la carretera por el medio del TIPNIS por ejemplo, y en muchos otros casos que podríamos citar, la libertad nos exige defender nuestras decisiones que no siempre son aceptadas por los otros, especialmente si son más poderosos que nosotros; en 1936 durante la revolución española y la guerra civil un periodista le preguntó al presidente de la República española don Manuel Azaña: "Señor presidente, ahora que habéis derrocado a la monarquía, proclamado la República y estáis realizando una revolución, los españoles están enfrentados en una guerra civil, parece que la libertad, en vez da haberles traído soluciones les ha traído problemas, que decís al respecto? Azaña: -" Tenéis razón, la libertad nos ha traído problemas y enfrentamientos, pero nos ha hecho más dignos." Por lo tanto, yo soy autónomo porque soy señor de mí mismo, no dependo del espejo del Estado para encontrar en el reflejada mi libertad, mi autonomía, no soy un esclavo, no soy el espejo negativo de mi señor, yo soy libre porque me mando a mí mismo, yo soy mi ley, eso es autonomía. A esta altura creo que todos ya hemos encontrado la respuesta al problema de la autonomía indígena del TIPNIS:

La autonomía indígena del TIPNIS no puede depender del Estado boliviano para existir, ni de ningún Estado. Son los pueblos indígenas los que deben darse su ley a sí mismos, sin depender de nadie. Es al revés, son los pueblos indígenas del oriente los que deben hacerle aceptar su autonomía al Estado boliviano, imponerle su autonomía, hacerle ver que los pueblos indígenas se gobiernan a sí mismos en lo concerniente a sus comunidades, sus territorios y su destino, que el Estado boliviano debe respetarlos, como los indígenas respetan al Estado boliviano y nunca más depender de nadie como guardián de su libertad y su destino, la autonomía indígena de los pueblos del oriente, debe ser una conquista de los propios pueblos y no un gracioso regalo de nadie, nadie tiene que venir a meterse en su economía , en su desarrollo o en su organización social, entonces los que tienen el poder del Estado, si consultaran previamente a los pueblos indígenas sobre cualquier cosa respecto a los mismos, entonces sí los que tienen el poder del estado pedirán permiso para entrar a los territorios indígenas, entonces sí, los pueblos indígenas no tendrán que marchar hasta La Paz para defender sus derechos, la solución estará en su propio territorio y en ellos mismos. Esto no quiere decir que los pueblos indígenas no sean bolivianos, la nación no es el Estado, el Estado es la falsificación, la mistificación de Bolivia por una minoría dominante y explotadora, al contrario los indígenas son el corazón de la patria, y no están contra Bolivia al estar contra el Estado, ellos son Bolivia, ellos la defienden de los monopolios extranjeros y de las burguesías criollas explotadoras y narcotraficantes. La pregunta es ¿pueden? ¡sí que pueden, si se unen todos, si pelean como corresponde y se hacen respetar, porque tienen espaldas para hacerlo!

¡Hermanos indígenas, tienen que ir a las cosas, agarrar el toro por las astas, es decir empuñar su propia libertad! ¡tomarla en sus manos!

Cuando Fernando Vargas proclama ¡TIPNIS o muerte! Está diciendo ¡autonomía indígena o muerte!

¡Hermanos indígenas del Oriente autonomía o muerte... Venceremos!

Fuente: http://patriainsurgente.nuevaradio.org/index.php?p=493





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viernes, 17 de agosto de 2012

Hay más de 50 productos transgénicos en Bolivia


El país no cuenta con una regulación para el control de estos productos

La Prensa. Suplemento Sabatino

Más de 50 alimentos que se encuentran en la mesa de los bolivianos tienen elementos que fueron alterados genéticamente, según datos de Greenpeace y del Foro Boliviano de Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade). Ninguna entidad estatal controla estos productos ni está en condiciones de afirmar con seguridad si contienen genes alterados y si afectan o no a la salud de los consumidores.
Bolivia no cuenta con normas que exijan el etiquetado de este tipo de los alimentos importados (en el que se detalle su composición transgénica), de modo que es difícil reconocerlo. No obstante, la mayoría de estos productos ingresa mediante el contrabando.
El único comestible modificado genéticamente y que fue autorizado para el consumo, mediante el Decreto Supremo 24676, es la soya. Con ésta se elaboran varios subproductos que encuentran fuera de control como el aceite y leche de soya.
La licenciada de Inocuidad Alimentaria del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) Carolina Tejerina aclara que “se considera un alimento transgénico cuando se manipula el ADN (ácido desoxirrobonucleico), que contiene la información específica de una especie, para aplicarla en otra”. El ingeniero Aldo Claure, del Ministerio de Desarrollo Rural, cree que “Bolivia debe contar cuanto antes con una ley que exija a las industrias que informen explícitamente a los consumidores que existen productos que contienen organismos genéticamente modificados”, para que —dada la ausencia de normas de control— “por lo menos la gente sepa a qué atenerse y decida si se arriesga o no”.
“Ahora nadie sabe lo que come —agrega—, pero desde el Ministerio ya estamos elaborando una norma (ver apoyo) para obligar que todos los productos tengan una etiqueta que pueda ser entendible para todos los consumidores”.
Una vez que la regulación entre en vigencia, debe ser homologada en todo el mundo, empezando por la Comunidad Andina (CAN) y el Mercado Común del Sur (Mercosur), de donde proviene la mayoría de los países proveedores.
El profesional recuerda que por el momento está en vigencia el decreto supremo que permite, excepcionalmente, el ingreso de la soya transgénica.
Los productos identificados
El jugo de frutas Ades, el chocolate Toddy, los Doritos, las papas fritas precocidas de varias marcas, la maicena de diferentes industrias y los cubitos de sopa Maggy y Knnor están en la lista del Foro Boliviano de Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade) de alimentos con organismos genéticamente modificados que se comercian en el país. A esta nómina se suman los cereales Kellogg’s, Nestlé, y bebidas deportivas como Gaterade, que se importan de Argentina y Brasil.
Estos productos, según el estudio Alerta Alimentaria de Fobomade (que tiene un desglose en la página 8), contienen soya y maíz manipulados en laboratorio que se usan como aditivos. En las etiquetas se los identifica como jarabe de maíz (glucosa), hidrolizado de proteína de soya, glucosa, dextrosa, aminoácidos, lecticina y agentes espumantes.
Por su lado, la internacional Greenpeace identifica a Nestlé Trigo (papilla de cereales), Nestúm (avena y cereales) y frutas, colados, picados y postres; chocolates en polvo Cola-cao, Milo y Nesquik; leches Nan, Nessucar, Nestlé junior, Nidal y Nido como alimentos transgénicos. Siguiendo la enumeración están los chocolates y golosinas Adams, Ambrosoli, Arcor, Astoria, Costa, Garoto, Grosso, Ideal, Milka y Nestlé. Además, conservas de atún y sardinas Angelmo, Aruba, Eagle, Robinson Crusoe, San José, Van Camps, y las sopas Campbell, Mickelsen, Robinson Crusoe y San José.
Están también las pastas Carozzi, Talliani, Luchetti y Maggi, entre otras, que se encuentran en los mercados del país. Greenpeace cita también a productos infantiles de la línea Gerber, condimentos como Ajinomoto, chocolates y golosinas de la marca Halls.
Ambas entidades (Fobomade y Greenpeace) esgrimen en sus argumentos que los principales componentes de esos productos son los granos modificados. Miriam Condori, de Acción Internacional por la Salud (AIS), informó que se ha identificado la presencia de transgénicos en la papa y tomate que llegan de Chile y Argentina.
¿Qué es un transgénico?
Claure explica que un alimento transgénico es el que resulta de la combinación de genes diferentes —ya sea en especies animales o vegetales— que permiten una mejoría cuantitativa y cualitativa en su producción.
“Por ejemplo, la soya contiene un gen especial que la hace inmune a un plaguicida llamado glifosato que se utiliza para combatir malezas que puedan amenazar a la cosecha”.
Similar criterio tiene el ingeniero agrónomo José Luizaga, quien afirma que la biotecnología o manipulación lo que en realidad hace es dar vida a otro ser vivo. “En la agricultura se altera la semilla o la planta. Por ejemplo, se le ponen genes de pescado a semillas de arroz, entonces ésta se hace más fuerte, resiste inundaciones y no se muere por el agua”.
Fobomade dice que una alimento transgénico contiene uno o más genes que han sido insertados de forma artificial en lugar de que la planta los adquiera mediante la polinización que es el mecanismo natural o normal.
En el portal en internet www.formarse.com.ar se lee que “con la manipulación genética se rompen las barreras de los reinos de la biología” y se transforma a los seres vivos (animales y/o vegetales) para crear “cultivos Frankenstein”.
Consecuencias en la salud
El consumo o no de los alimentos transgénicos y su eventual efecto en la salud se convirtieron en los últimos años en una polémica mundial en la que ecologistas, científicos y las industrias productoras no renuncian a sus posiciones.
Mientras unos argumentan que es dañino para la salud, el segundo segmento considera que con la aplicación de tecnología de punta se reducen costos de producción y se garantiza la seguridad alimentaria.
Para el ingeniero Guillermo Tapia, autor de un estudio especíco de Fobomade, “el uso de esta técnica es completamente antinatural y susceptible a errores, e incluso a manejos extraños como el de genes humanos introducidos en plantas, animales mamíferos, bacterias y otros”.
Con respecto a los efectos colaterales, Claure vuelve al vacío legal en el país. “Al no conocer qué alimentos tienen genes modificados, no se puede hacer un estudio completo y, por lo tanto, es difícil saber cuánto daño ocasiona su consumo”.
El experto atribuye el uso de la genética más a una cuestión ética y se pregunta hasta qué punto se pueden mezclar especies. “No entiendo con qué razón han hecho gatos fosforescentes”, interroga, haciendo referencia a un experimento genético japonés. “Supongo para que sus amos los puedan ver”.
No obstante, y a pesar de la carencia de investigaciones nacionales, Claure comenta que “por lo pronto se pudo comprobar que el uso indiscriminado de estos alimentos provoca efectos colaterales leves como alergias y rechazos, es decir, que el organismo no los asimila”.
Según la licenciada Carolina Tejerina, del Senasag, si bien su repartición hace controles sobre los productos de importación (conservas y cereales, entre otros), no se realizan análisis sobre los compuestos transgénicos específicamente y su efecto en el organismo.
“No existe la declaración de productos transgénicos. No sabemos si representan o no un riesgo porque ello aún está en discusión. Por el momento nos abocamos a efectuar otro tipo de controles”. Otro inconveniente—afirma la profesional— es que no se cuenta con un laboratorio certificado para este tipo de detecciones, “por los altos costos de este tipo de estudios, a lo que se debe sumar la falta de personal capacitado”.
El director del Instituto de Laboratorios en Salud (Inlasa), Wálter Ágreda, dijo que este tema (transgénicos) no es materia de estudio en esa entidad y que los exámenes que realizan se hacen de acuerdo con lo que piden las empresas interesadas y con base en parámetros básicos como el tipo, la medida de adictivos u otros ingredientes ya establecidos.
Greenpeace alega que desde que Estados Unidos y algunos países europeos autorizaron esta industria, aumentaron las alergias cutáneas y la resistencia del organismo a los antibióticos.
“En EEUU —señala la página web de la entidad— se dio el el conocido caso ‘Maíz Starlink’ (2000). Luego de que no se pudiera dar con una extraña afección en un menor, al hacer estudios y cultivos se encontraron, en la cadena alimentaria, restos de un maíz transgénico no autorizado para consumo humano que provocó reacciones alérgicas hasta entonces desconocidas”. Sin embargo, coinciden los profesionales bolivianos consultados, aún queda mucha tela por cortar al respecto.
Las empresas
Un ingeniero de la empresa de lácteos Delizia aseguró que en la producción de derivados de soya como yogur, leche y jugos “no utilizamos componentes modificados” y que de acuerdo con su proveedor cruceño, procesan el grano convencional “que tiene un color beige y es de tamaño pequeño”.
Dijo que en las reuniones que mantiene con productores agropecuarios en Santa Cruz “nunca escuchó hablar de la soya transgénica”. Consultado sobre la presencia de estos productos en La Paz, respondió que es posible que circulen en el mercado. “Se pueden cambiar sin problema las etiquetas, no hay regulación”.
Su colega Valeria Morales, de la importadora Companex, sostiene que sus productos de pescado y sardinas sólo tienen entre sus componentes agua y sal. “No hay compuestos manipulados genéticamente”.
La empresa Nestlé informó a El Deber que los alimentos que se encuentran en la lista de observados por Greenpeace no se comercian en el país. Similar respuesta dio Jorge Parejas, gerente de la Kraft Food, que importa los cholocates Lacta. Este medio contactó a la empresa Proesa para conocer sobre los productos chilenos Dos en Uno, pero la encargada Carola Ortiz se encontraba de viaje, y nadie más quiso dar informes.
También se trató de contactar —sin éxito— a Cadbury Adams, Arcor y Silsita que importan varios productos de las listas observadas.
Los transgénicos en la nueva Constitución
La nueva Constitución Política del Estado aprobada en diciembre, y sujeta a un referéndum, ratifica la prohibición de la producción, importación, uso y experimentación con plantas y mercancías transgénicas. La Carta Magna expresa en sus artículos:
254 (inciso 8). Seguridad y soberanía alimentaria para toda la población, prohibición de importación, producción y comercialización de organismos genéticamente modificados y elementos tóxicos que dañen la salud y el medio ambiente.
405. Se prohíbe la producción, uso y comercialización de organismos genéticamente modificados.
Desde el 1 de julio de 1997 está vigente el Decreto Supremo 24676, que es el reglamento sobre bioseguridad normada por la Ley 1580, que tiene como finalidad minimizar los riesgos y prevenir los impactos ambientales negativos sobre los organismos genéticamente modificados obtenidos por la biotecnología. En ese sentido, Aldo Claure, especialista del Ministerio de Desarrollo Rural, anuncia para el primer semestre de este año un estudio de impacto económico y social sobre la soya transgénica. Además informa que el decreto marco (24676) está sujeto a nuevas modificaciones.
Antecedentes de la carrera biotecnológica
En 1996 se cosecharon en Estados Unidos los primeros cultivos transgénicos para uso comercial y en los años siguientes el área sembrada con éstos creció de manera explosiva.
Para el año 2002 había alrededor de 145 millones de acres en el mundo sembrados con este tipo de producción biotecnológica. Hoy, un 94 por ciento de estas parcelas manipuladas en el mundo se siembra en cuatro países del hemisferio americano: Estados Unidos (63 por ciento), Argentina (21), Canadá (6) y Brasil (4 por ciento). La mayoría de estas producciones son de soya y maíz, y el resto es mayormente algodón y canola, que es un tipo de cereal. En 2003, 80 por ciento de la soya, 70 del algodón, 60 de la canola y 38 por ciento del maíz sembrados en Estados Unidos fueron mutados. Aproximadamente 70 por ciento de los productos procesados en los supermercados estadounidenses tiene contenido genéticamente modificado. La Empresa Multinacional Monsanto tiene el 80 por ciento del mercado de esta clase de plantas, seguido por Aventis con el 7 por ciento, Syngenta (antes Novartis) con el 5, BASF con el 5 y DuPont con el 3. Estas empresas también producen el 60 por ciento de los plaguicidas y el 23 de las semillas comerciales. (Fuentes: Greenpeace, formarse.com.ar).
Lista de alimentos transgénicos
Lista Verde* Lista Roja*
Aceites y margarinas
Producto Marca Producto Marca
Mantequilla Lonco Leche Aceite de maíz Arco
Mantequilla Soprole Aceite vegetal Bonanza
Aceite vegetal Doña Flor
Margarina Bonella
Margarina Lonco
Margarina Soprole Margarina Nestlé
Alimentos para mascotas
Whiskas lata Whiskas Pellets Champion
Frieskies lata Frieskies Pellets Cachupín
Pellets Purina
Pellets Puppy
Pellets Pedigree
Pelletscat Purina
Pellets KiteKat
Bebidas
Jugos Watt’s Gaseosa Coca-Cola
Jugo líquido Zuko Néctar light Parmalat
Néctar Soprole Néctar light Lonco L.
Néctar Parmalat Gaseosa Pepsi
Alimentos infantiles
Jugos Nestlé Cereales Trigo Nestlé
Colados Nestlé
Picados Nestlé
Chocolate Cola Cao
Milo Nestlé
Nesquik Nestlé
Nan, Nido Nestlé
Cereales para el desayuno
Choco crispi Kellogg’s Cereal Mix Arcor
Granola Garden House Adelgazul Maver
Froots Loops Kellogg’s
Choko Crispi Kellogg’s
Zucosos Nestlé
Cuadrito de avena Quaker
Floops Selecta
Chocolates y golosinas
Toffe Ambrosoli Caramelos Adam’s
Toffe Arcor Chocolates Ambrosoli
Calugas Dos en Uno Bon o Bon Arcor
Chocolate M & M Astoria Astoria
Rayitas Marinela Privilegio Dos en Uno
Sapito Dos en Uno
Chocolates Garoto
Chicle Grosso
Chocolates Milka
Chocolates Nestlé
Mentas Smint
Conservas
Cholgas Angelmo Cholgas al aceite Angelmo
Atún en agua Aruba Lomitos en aceite Aruba
Filetes Aceite Vancamps
Espárragos Campbell
Pescado San José
Fideos y masas
Tallarines Don Vittorio Macarrini Carozzi
Ravioli Carozzi
Pasta pronta Luchetti
Corbatas Luchetti
Pre pizza O’Clock
Leches y Lácteos
Descremada Lonco Leche cultivada Lonco
Condensada Parmalat Yogur cereal Nestlé
Zucosos Nestlé
Leche decremada Nestlé
Entera Nestlé
Chococrispies Nestlé
Salsas
Mostaza Hellmann’s Mayonesa Hellmann’s
Salsa tomate Luchetti Mayonesa Maggi
Salsa tomate Malloa
Salsa tomate Arcor
Salsa tomate Pomarola
Salsa tomate Carozzi
Pan y Galletas
Galletas Arcor
Galletas Costa Kids
Amandita Lacta
Porteñitas Bagley
Waffer Bauducco
Harinas, sémola y carne de soya
Sémola Lucchetti Harina Carozzi
Sémola nutrina Carozzi Harina Luchetti
Carne de soya Gourmet Polvo para hornear Royal
Postres, jugos en polvo y Mermeladas
Helado Royal
Budín Aurora
Refresco Ambrosoli
Flavoraid Flavoraid
Yupi Yupi
Zuko Zuko
Mermeladas Watt’s
Papas fritas, manÍEs
Palitos queso Cheetos
Papas fritas Pringles
Maní salado Líder Sopas en polvo
Sopas Maggi
Cremas Maggi
Sopas Knorr
Cremas Knorr
Caldos Maggi
Caldos Luchetti
Sopas para uno Maggi
Sopas para uno Knorr





La Paz  -  Bolivia, Estado Plurinacional de01 de marzo de 2008


madalbo@gmail.com

Los transgénicos en Bolivia: Algo de historia

Es necesario ubicar el problema actual de los transgénicos en Bolivia dentro del escenario mundial; también como parte de una historia nacional por demás accidentada. En pocas palabras; las empresas transnacionales relacionadas con el negocio de los alimentos (patentes, especulación, químicos, transgénicos) convencieron a los gobernantes de la mayor
ía de los paises del norte (y del SUR) que abran sus puertas a los transgénicos, después de muchos años de prohibición. El (agro)negocio se impuso.

A continuación ofrecemos un resumen de este proceso, a partir del artículo "Transgénicos por encargo; Ante la falta de políticas agropecuarias en Bolivia" (FOBOMADE, Patricia Molina, junio de 2011)

En 1998 hubo la primera introducción de soya genéticamente modificada (GM) en Bolivia realizado por la transnacional Monsanto para pruebas de campo. Posteriormente la Fundación de Desarrollo Agrícola de Santa Cruz (Fundacruz), y la Asociación Nacional de Productores de Oleoginosas y Trigo (Anapo) realizaron pruebas de campo y establecieron parcelas semi-comerciales, respectivamente.

En el 2000, un cerco de más de un mes a la ciudad de La Paz, organizado por Felipe Quispe, logró paralizar el proceso de evaluación de solicitudes transgénicas del Comité de Bioseguridad. De la misma manera organizaciones de la sociedad civil supimos parar ese año en Cochabamba las investigaciones con papa transgénica por parte de la Fundación PROIMPA.



En el 2002 la ciudad de Santa Cruz fue escenario de una gran marcha para evitar la aprobación de la soya transgénica mediante una maniquea interpretación legal que se gestaba con apoyo del Congreso Panamericano de Semillas que se llevaba a cabo en el Hotel Los Tajibos. Ese mismo año, el embajador norteamericano en Bolivia Manuel Rocha amenazaba con retirar la visa a quienes se opusieran a los transgénicos y el Ministro de Agricultura Hugo Carvajal retrocedía en la norma que emitió para evitar el ingreso de soya transgénica brasilera, porque su jefe de partido acababa de recibir la devolución de su visa de ingreso a los Estados Unidos.
En el 2005, el gobierno del entonces presidente Carlos Mesa aprobó la producción y comercialización de soya transgénica resistente al herbicida glifosato. Para ello tuvo que pedir a la policía que desaloje a periodistas y representantes de organizaciones campesinas que se hicieron presentes en el Ministerio de Desarrollo Sostenible, durante la reunión del Comité de Bioseguridad, entidad responsable de tal aprobación. Habían pasado 8 años desde que fue presentada la primera solicitud por Monsanto mientras nuevas solicitudes de ANAPO y FUNDACRUZ pretendían burlar las resistencias. Organizaciones campesinas, ecologistas, de productores ecológicos y de consumidores presentaron un recurso de inconstitucionalidad que fue apoyado por el entonces diputado Evo Morales y varios de sus compañeros de partido. El Tribunal Constitucional declaró improcedente el recurso argumentando que la organización que lo presentó, el FOBOMADE, no efectuaba trabajos con transgénicos. Esta fue una de las decisiones más aberrantes del Tribunal Constitucional, que ponía en evidencia el desconocimiento absoluto de la Ley de Medio Ambiente que establece no solo el derecho sino la obligación de los ciudadanos de denunciar las agresiones al ambiente.



También en el 2005, el actual presidente Evo Morales llegó a ese cargo con un fuerte discurso contra los transgénicos y los biocombustibles, plasmado en su programa de gobierno y más adelante reafirmado en la Cumbre de Tiquipaya. Ahora las organizaciones sociales se debaten entre su compromiso con la soberanía alimentaria, su rechazo a los transgénicos y órdenes que habrían sido emanadas desde el mismo Palacio Quemado para autorizar los cultivos transgénicos y su comercialización para consumo humano.
Desde que fuera aprobada la soya transgénica el 2005 a la fecha, han transcurrido 6 años, habiéndose extendido hasta alcanzar entre el 60 y 80% del área sembrada, por zonas. De entonces a la fecha, la producción y el rendimiento del cultivo han decaído en Bolivia. Problemas irresueltos de mercados, de transporte y la plaga de la roya asiática que ataca de igual manera a la soya transgénica que a la convencional se cuentan entre las causas de tal caída, por lo que es imposible afirmar que la autorización de la introducción y comercialización de soya transgénica en Bolivia haya tenido efectos positivos en la producción, en el rendimiento y menos en la soberanía alimentaria. Si seguimos el razonamiento del Ministro de Autonomías, preocupado por el alimento para pollos, tampoco hay mayor oferta de alimento de soya para animales en virtud de la aprobación de soya transgénica.

Junio 2011. Después de días de discusión, las organizaciones lograron concertar que no se introducirán semillas transgénicas de cultivos de los cuales somos centro de origen y tampoco de los cuales somos centro de diversidad. Suponiendo que esta redacción sea respetada, lo cuál es muy dudoso, porque no ha sido el patrón de conducta del Ministro de Autonomías, y suponiendo que efectivamente no se autorice la introducción de semillas ni productos de maíz transgénico, entonces lo que corresponde es elevar a rango de ley la resolución que prohíbe terminantemente la introducción, comercialización y producción de maíz transgénico en Bolivia, actualmente en vigencia. Esto sería una real muestra de la voluntad de proteger el patrimonio genético que nuestros ancestros nos legaron.
Desde hace varios meses atrás la propaganda por los transgénicos ha sido intensa. El Congreso del maíz en el Chaco con presencia del INIAF (Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales) pedía la aprobación de maíz transgénico; a comienzos de junio el Congreso de Ingenieros Agrónomos realizado en Santa Cruz tenía como principales disertantes a los mayores promotores de la soya transgénica en Bolivia. Por su parte ANAPO entregó un premio a un ex Ministro en cuyo mandato fue aprobado el cultivo transgénico y la misma Empresa Estatal de Alimentos EMAPA fue la mayor difusora de semilla transgénica, y en consecuencia, de la expansión del área sembrada con transgénicos, lo que demuestra el poder que ha alcanzado el agronegocio en el gobierno actual, al extremo que una ley de fomento campesino se pretende utilizar para garantizar los negocios de las semilleras y transnacionales de agroquímicos.



Fuente: Fobomade


madalbo@gmail.com

miércoles, 15 de agosto de 2012

¿Evo defensor de la Pachamama o mayordomo de Monsanto?


NO MIENTA PRESIDENTE: CON TRANSGÉNICOS Y PESTICIDAS NO SE VIVE BIEN; SU GOBIERNO NO DEBE RENDIRSE A LOS INTERESES DE LAS TRANSNACIONALES

SENA-Fobomade *

El gobierno del “primer presidente indígena” quiere aprobar entre hoy y mañana una Ley que autoriza el cultivo de organismos genéticamente modificados (OGM) por primera vez en Bolivia. ¿Cómo puede el Defensor Mundial de la Madre Tierra abogar por un negocio antinatural que solo beneficia a un puñado de agroindustriales y transnacionales como Monsanto, que monopoliza el comercio de transgénicos?, pregunta consternado el movimiento ecologista internacional.


El Ejecutivo ha pedido a la mayoría oficialista del Congreso que apruebe por tiempo y materia, sin debate y a la carrera, el proyecto de Ley de Revolución Productiva, Comunitaria y Agropecuaria (RPAC) que legaliza por primera vez el cultivo de transgénicos en Bolivia. El Presidente desea promulgar la norma este 21 de junio en la celebración del Año nuevo aymara.
Las organizaciones campesinas e indígenas que integran el progubernamental Pacto de Unidad rechazaron el sesgo pro transgénico del proyecto de ley RPAC, pero el Ejecutivo les convenció de que era necesario "poner algo" en la ley que beneficie a los empresarios del oriente. Fungen como principales promotores de los cultivos transgénicos el ex ministro de Autonomías Carlos Romero, el viceministro de Desarrollo Rural Víctor Hugo Vásquez y el propio Presidente Morales.
El proyecto de ley del gobierno no es pro transgénico; al contrario, quiere rescatar y revalorizar los productos nativos y proteger el patrimonio genético, la biodiversidad, la salud de los sistemas de vida y la salud humana, explicó el ministro Romero. (Canal 7)
El Artículo 15 del proyecto establece que no se introducirán al país paquetes tecnológicos agrícolas que involucren semillas genéticamente modificadas de especies de las que Bolivia es centro de origen o diversidad, como por ejemplo la papa, quinua, tarwi, maíz, granos y tubérculos andinos.
No se admitirá ningún tipo de transgénicos de especies originarias, pero se abrirá las puertas a semillas genéticamente modificadas de soya, tomate, caña de azúcar, zapallo, remolacha, cebada y otras especies de cultivos no nativos de Bolivia. El Artículo 19, que es una copia casi textual del Artículo 409 de la Constitución, indica que se establecerán disposiciones para el control de la producción importación y comercialización de productos genéticamente modificados.
Romero recalcó que el gobierno no está promocionando los transgénicos en el país, sino que intenta “regular” los cultivos de OGM tomando en cuenta criterios de carácter económico, sanitario biológico y ambiental, y “bajo condiciones de bioseguridad establecidas por el Estado boliviano en el marco de convenios internacionales de bioseguridad”.
Se cultiva soya transgénica en Bolivia desde hace más de una década. Se detectaron transgénicos en alimentos de donación desde 1997, apenas un año después de que los OGM entraron al mercado. Algunas instituciones de Santa Cruz estiman que en la actualidad más del 75 por ciento de la soya que se cultiva en el país es transgénica.
En Bolivia se consumen más de 50 productos elaborados con materia prima transgénica, principalmente frutas, enlatados, papa, tomate, manzana, uva, galletas, yogurt y otros alimentos importados legal o ilegalmente. “Al comer maíz, que luego se transforma en carne, estamos consumiendo productos transgénicos”, dijo el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas (Anapo) Demetrio Pérez. (Página 7)
La propuesta del gobierno es más o menos “regularizar” el consumo y el cultivo clandestino de transgénicos, imponiendo “reglas más estrictas que hagan mucho más difícil la autorización” de OGMs en el futuro. Un comité de bioseguridad interministerial bajo la tuición del MDRyT y con participación de las carteras de Medio Ambiente y Salud evaluará y emitirá un dictamen técnico, ya sea autorizando o rechazando transgénicos.
Se autorizará la ampliación de la producción de alimentos transgénicos siempre y cuando se “respeten las condiciones de bioseguridad y no afecten la salud o el medio ambiente (...) Si un cultivo es dañino, el comité lo prohibirá y no autorizará su ingreso al país, pero si no afecta y coadyuva a incrementar los volúmenes de producción, “lo autorizará bajo determinados límites”, precisó el ministro Romero.
Si bien el proyecto de ley privilegia la producción orgánica, “somos concientes de que esta producción es insuficiente para garantizar el abastecimiento del mercado interno, y los excedentes para la exportación”. Por tanto, a la hora de autorizar el cultivo de transgénicos, se tomará en cuenta no solo la preservación de la salud, el medio ambiente o la vocación productiva de la tierra, sino también los “comportamientos del mercado”, confesó Romero.
El mercado tendrá la última palabra
Romero entiende que los transgénicos de Monsanto y Cargill regulan el comportamiento del mercado internacional y tienen una incidencia fundamental en la “revolución transgénica impresionante” que ha permitido a Paraguay, Argentina y Brasil multiplicar sus volúmenes de producción y “copar los mercados externos”.
En Bolivia no tenemos la cantidad suficiente de instituciones, empresas o entidades que generen semilla certificada y dependemos de la semilla de soya transgénica de Brasil o Argentina. Los productores bolivianos también enfrentan graves problemas en la producción de maíz “porque los países que nos proveían de esa semilla están produciendo sólo transgénicos”, explicó la directora del Ministerio de Autonomías Elba Terceros.
La funcionaria relativizó los riesgos y peligros que implica la producción masiva de transgénicos en Bolivia: “Hasta donde se conoce no se puede afirmar que hacen daño a la salud, pero tampoco se puede afirmar que no hacen daño… Hay mucha campaña internacional, pero no sabemos si tienen malos o buenos resultados o si estamos arriesgando algo…”.
“Es fácil criticar y decirles a los pequeños y medianos productores de Santa Cruz que no produzcan soya transgénica, pero, ¿qué opción les damos? Eso es en lo que tenemos que pensar… Yo no estoy a favor de los transgénicos, pero tenemos que darles opciones…”, especuló Terceros.
Con la misma lógica, la Ministra de Desarrollo Productivo Teresa Morales y los senadores Isaac Avalos y Fidel Surco defendieron su ley “antitransgénica”, dizque porque preserva los cultivos nativos, garantiza un 70% de cultivos orgánicos y “solo” autoriza 30% de producción transgénica.
Los burócratas del MAS reconocieron que su prioridad no es solamente producir “en armonía” con la Madre Tierra o revalorizar las “prácticas ancestrales”, sino también “incrementar” la producción con “tecnologías modernas”. Aparentemente, su propósito principal es autorizar la importación de maíz transgénico para alimentar pollos y cerdos, y legalizar el cultivo de caña transgénica para la industria de los agrocombustibles.
Las críticas
¿Será posible que el gobierno del MAS esté proponiendo la legalización de los transgénicos en Bolivia?, se preguntaron muchos ecologistas y algunos militantes del MAS que creían ciegamente en Evo Morales, autoproclamado héroe y defensor mundial de la Madre Tierra.
Cuando se confirmó la mala nueva, los ecologistas del país y del extranjero se sintieron tan desilusionados como los trabajadores bolivianos después del gasolinazo de Navidad. “Aparentemente la Pachamama no consigue el apoyo necesario ni de sus hijos parlamentarios que no saben defenderla”, se lamentó el periodista Fortunato Esquivel.
“Tiene que haber un grave error en la información de algunos de nuestros parlamentarios para que propongan dar vía libre al comercio de semilla transgénica”, cuestionó el ex senador masista Antonio Peredo. Los “honorables” del MAS son una tropa de “levantamanos” sometidos al Ejecutivo que le hace juego a las multinacionales como en los peores tiempos del neoliberalismo, deploró el Consejo Nacional de Ayllus y Markas de Qullasuyo (Conamaq).
Levantar la mano sin saber qué están aprobando es “sectarismo estúpido”, reprochó el ex senador del MAS Gastón Cornejo, escandalizado por la “tremenda insensatez de algunos políticos ignaros” y la “oratoria muy poco respetable” del ministro Carlos Romero.
Decenas de informes de la FAO y la UNESCO corroboran que el negocio transgénico refuerza un modelo de producción agrícola insostenible y depredador. La Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad de EE.UU.), luego de analizar estudios de campo en los últimos 20 años, llegó a la conclusión de que el publicitado aumento de rendimientos de los cultivos OGM es completamente falso.
Se ha demostrado en la práctica que el cultivo industrial de transgénicos intensifica el uso de venenos agroindustriales y devasta extensas áreas. El mayor peligro es la contaminación biológica de especies y campos de cultivo. Se ha comprobado científicamente que los OGM contaminan especies nativas. En abril de este año, 270 mil agricultores orgánicos víctimas de contaminación genética demandaron a Monsanto en una corte de Nueva York. La historia ha demostrado que las semillas orgánicas no pueden coexistir con las simientes transgénicas del agronegocio, afirmó Public Patent Foundation (PUBPAT).
Bolivia es centro de origen de innumerables variedades de maíz, papa, quinua, nuez amazónica, frejoles, maní y raíces andinas y otros cultivos que aportan a la soberanía alimentaria del mundo; y los transgénicos atentan contra esta riqueza, alertó el Foro Boliviano sobre Medioambiente y Desarrollo (Fobomade). Sería extremadamente peligroso introducir transgénicos en el país porque podríamos exponer la riqueza nativa a la contaminación horizontal de pólenes y genes, advirtió la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema).
La soya transgénica ya está contaminando la producción nacional y ahora se deja abierta la puerta a los transgénicos de maíz, arroz, trigo, caña, fundamentales en la dieta diaria de los bolivianos. “¿Queremos repetir la experiencia de la soya en otros cultivos? ¿Así defenderemos los derechos de la Madre Tierra?”, increparon decenas de organizaciones sociales bolivianas al Presidente Morales en una carta abierta coordinada por el Centro de Documentación e Información de Bolivia (Cedib). [1]
Abundantes datos científicos evidencian que ni los OGMs ni los venenos agroindustriales como el glifosato son inocuos para los humanos; al contrario, constituyen un grave peligro para la salud humana. Por eso Italia, Grecia, Suiza, Alemania y también Perú declararon moratorias en el cultivo de transgénicos por varios años.
El Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia está plenamente consciente de los riesgos: “Estoy convencido de que los productos transgénicos hacen mucho daño; está demostrado científicamente. Algunos seguramente ignorarán lo que estoy diciendo, pero de acá a algún tiempo todo el mundo nos dará la razón”, dijo Evo el 28 de abril de 2010 en Sucre, y propuso que Bolivia sea “territorio libre de transgénicos”.
“Usted ha sido una esperanza para las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos sociales de la región y del mundo, para promover una gestión distinta de las que nos somete el poder de las transnacionales y el capital… (Pero), los transgénicos van en contra del Vivir Bien al que ustedes nos han convocado”, le recordaron a Evo decenas de organizaciones ambientalistas de todo el planetaen una otra carta pública. [2]
Presidente Evo, aprenda de nuestra experiencia: “La modificación genética, al privatizar los bienes públicos vía las patentes de vida, destruye primordialmente los valores que Bolivia ha venido defendiendo”, reflexionó la directora ejecutiva Food & Water Watch de Estados Unidos Wenonah Hauter en otra misiva pública enviada al Jefe de Estado.
Está comprobado que el negocio transgénico constituye una nueva forma de colonización que nos hacen más dependientes de un puñado de corporaciones del agronegocio, que presionan políticamente para mantener un “modelo de negocios donde las ganancias se alcanzan a expensas del medio ambiente y de los siete mil millones de personas que producimos y consumimos alimentos”, aseveró el director ejecutivo de Oxfam Jeremy Hobbs. [3]
Examinen “con mayor atención” las causas e implicaciones de la crisis alimentaria mundial para no tomar “decisiones apresuradas”, recomendaron la FAO, el Papa y centenares de académicos y expertos de izquierda, centroderecha y hasta demócratas liberales, a quienes promocionan los transgénicos monopolizados por Monsanto.
Varios estudios de la ONU y de otras instituciones independientes señalan que la agricultura contemporánea podría alimentar a 12 mil de millones de personas, el doble de la población actual. Por tanto, la crisis alimentaria no es un problema de falta de recursos, inversión o de producción, sino de “prioridades”, recalcó el director General de la FAO Jacques Diouf. No se trata de que produzcamos más alimentos, sino de que esos productos estén bien repartidos y de que la gente tenga la capacidad adquisitiva para comprarlos, subrayó el relator especial de Naciones Unidas para el derecho a la alimentación Olivier de Schutter.
El hambre mundial no depende tanto de la escasez material sino de la falta de voluntad política para enfrentar la causa estructural de la crisis: El sistema económico que explota los recursos de la tierra y los bienes comunes de la humanidad “de manera destructiva” y rechazando cualquier tipo de “injerencia” de carácter moral, sermoneó el Papa Benedicto XVI en la encíclica Caritas in veritate.
Ley inconstitucional
Queda claro, entonces, que la nueva estrategia agraria boliviana no es revalorizar la cultura agrícola ancestral sino fomentar la agroindustria exportadora con un enfoque pro transgénico que profundiza la dependencia del país. Estamos hablando de un modelo productivo totalmente dependiente de semillas e insumos que no responde en absoluto a la realidad y a las necesidades bolivianas, criticó María Julia Jiménez, de la Asociación de Productores Ecológicos de Bolivia.
Presidente Evo: “No entendemos esta medida, que aparece como algo profundamente contradictorio, ya que Ud. mismo ha manifestado repetidas veces su crítica a estos cultivos… Sería una medida suicida para Bolivia y un golpe para todos y todas los que creemos que es posible transitar un camino nuevo y justo con la gente y la Madre Tierra”, arengaron ecologistas e intelectuales del extranjero. [4]
Presidente Evo: Los bolivianos esperábamos un cambio en el proceso productivo agrícola, pero la siembra de soya transgénica se ha incrementado del 40 al 85% en su gestión de gobierno, con el consecuente aumento del uso de herbicidas fungicidas e insecticidas en más del 300%, amonestaron a Evo decenas de ONGs bolivianas. Para colmo, ahora la ministra de Desarrollo Rural quiere rebajar a cero el arancel de importación de agroquímicos, dizque porque los campesinos “gastan mucho” en químicos. [5]
Todo esto contradice los fines y principios de la propia ley de RPCA: “Lograr la Soberanía Alimentaria en condiciones de inocuidad y calidad para el vivir bien de los y las bolivianas, en armonía y equilibrio con la Madre Tierra” (Artículos 3 y 6); y “garantizar la provisión de alimentos y un estado nutricional adecuado” (Art. 12).
No mienta Presidente: Con transgénicos y pesticidas no se vive bien, ni se garantiza una alimentación y un estado nutricional adecuados. Los transgénicos mancillan a la Madre Tierra y violan sus derechos fundamentales a la vida, a la existencia y “a continuar ciclos vitales y procesos libre de la alteración humana; y a no tener su estructura celular contaminada o alterada genéticamente…”.
La ley pro transgénica viola el artículo 255 inciso 8 de la Constitución y también vulnera una decena de derechos básicos de la Naturaleza reconocidos por la Ley de la Madre Tierra y el Buen Vivir, entre ellos su derecho al aire limpio y al agua pura; al equilibrio; a no ser contaminada, y “a no ser afectada por mega infraestructuras y proyectos de desarrollo…”.
Por todo lo expuesto, las organizaciones sociales de todo el mundo exigen al pretendido defensor de la Madre Tierra que asuma una postura más clara y coherente con su discurso: No puede un país que ha constitucionalizado los Derechos de la Madre Tierra poner en riesgo la biodiversidad, que es patrimonio colectivo de todo el pueblo boliviano.
Un gobierno que llama a “establecer una nueva relación armónica entre el hombre y la naturaleza como garantía de su regeneración” –como pregona el Vicepresidente Alvaro García Linera–, no puede favorecer los “negocios” de unos cuantos empresarios y transnacionales a costa de la salud de la Pachamama.
Presidente Evo: “Un gobierno como el suyo no puede rendirse a los intereses de las empresas transnacionales de semillas que son también dueñas de los agrovenenos necesarios; no puede un representante del pueblo aprobar semillas pensadas en la exportación desplazando a los cultivos destinados a la alimentación humana. No debe, señor Presidente”, insta el activista español Gustavo Duch Guillot.
Es totalmente pertinente que el Estado boliviano adopte el principio de precaución y elimine los artículos 15 y 19 de la ley RPCA, asumiendo su obligación de cuidar la salud de la población, el ecosistema y el patrimonio genético del país.
El movimiento ecologista internacional confía en que el gobierno de Morales reflexionará y corregirá sus errores, y atenderá positivamente las inquietudes del pueblo, fiel a su promesa “de mandar obedeciendo al pueblo”, y en bien de la soberanía alimentaria y el cuidado y la defensa de la Madre Tierra. De no hacerlo, la ley pro transgénica del MAS “puede tener un efecto devastador tan grave como el gasolinazo”, advierte el ex senador Cornejo.
Si el gobierno del MAS legaliza los transgénicos, Evo mutaría de “defensor mundial” de la Madre Tierra a mayordomo de Monsanto y traicionaría su propia “revolución democrática cultural”. Sería el fin de "proceso de cambio".
Notas:
[1] AOPEB, AGRUCO, AGRECOL Andes, Acción Internacional por la Salud, Caritas Pastoral Social Tarija, CEADL, CEDIB, CENDA, CEJIS, ENCUENTRO SOCIAL ALTERNATIVO, FOBOMADE, Fundación Jubileo, Fundación ACLO, GRUPO TRABAJO CAMBIO CLIMATICO Y JUSTICIA, HERBARIO NACIONAL, INDYMEDIA, Instituto Superior Ecuménico Andino de Teología (ISEAT), LIDEMA, PROBIOMA, PROGRAMA NINA, Red Habitat, SOMOS SUR. Raúl Prada, Antonio Peredo y Gastón Cornejo,
[2] Alianza por la Biodiversidad en América Latina, Red por una América libre de Transgénicos (RALLT), Grain internacional, Grupo ETC internacional, Third World Network, Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo (Ecuador), Grupo Semillas (Colombia), Red de coordinación en Biodiversidad (Costa Rica), REDES-AT (Uruguay), Acción Ecológica (Ecuador), Centro Ecológico (Brasil), Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC), Amigos de la Tierra (España), OXFAM (Bélgica), Ecoportal (Argentina); Ecologistas en Acción (España), ATTAC (España), Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRAHEH), FAN México, CADTM (Francia y Suiza), Food & Water Watch (EE.UU.)
[3] En un juego de suma cero, en menos de tres décadas no más de 10 multinacionales tomaron el control de la producción, procesamiento y distribución de bienes agrícolas y ganaderos a nivel global; el comercio internacional de comodities, y hasta la propiedad de semillas y organismos vivos. Las trasnacionales que acaparan el comercio de cereales, semillas y agrotóxicos son Monsanto, Bayer, Syngenta, Dupont, BASF y Dow. Estas seis empresas controlan el total de las semillas transgénicas en el mundo. Cargill, ADM, ConAgra, Bunge y Dreyfus dominan más del 80 por ciento del comercio de cereales.
[4] El parlamentario de Alianza 90/Los Verdes de Alemania Thilo Hoppe, afligido, envió una carta a la Embajada de Bolivia en Alemania. Activistas de Europa pidieron al dirigente José Bové de Francia que interceda.
[5] Según la disposición transitoria tercera inciso I de la ley pro transgénica, se reducirán aranceles para la importación de maquinaria, equipo e insumos agropecuarios por el lapso de cinco años. Se informó extraoficialmente que el Presidente ha pedido al SENASAG que elabore una norma específica.
* Servicio de Noticias Ambientales del Fobomade (SENA-Fobomade).

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