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lunes, 8 de agosto de 2022

¿Pueden los pequeños agricultores alimentar al mundo?



Una de las cosas sobre las que me solía preguntar durante mis primeros meses de trabajo en el sistema alimentario era la productividad. Al crecer en un país del mundo minoritario, prácticamente todos mis alimentos provenían de granjas industriales a gran escala. Como resultado, yo, como muchos otros, creí durante mucho tiempo que la agricultura industrial era un mal necesario, un requisito desafortunado dada la cantidad de personas que ahora habitan el planeta. Una vez que entendí la importancia de la agricultura a pequeña escala para la biodiversidad y la conservación cultural, todavía me preguntaba si estas granjas más pequeñas podrían “alimentar al mundo”.



Hoy quería tomarme un poco de tiempo para explorar esta pregunta. Existe un debate sobre el porcentaje de alimentos que producen los agricultores de pequeña escala y los campesinos. Es una pregunta difícil de responder, pero increíblemente importante. De hecho,  si resulta quela agricultura a pequeña escala alimenta a la mayoría del mundo, sería un gran golpe para el sistema agrícola industrial, dados los daños ambientales y sociales generalizados que produce. En los últimos años, los investigadores han intentado responder a esta pregunta. Pero han surgido un par de estudios clave que nos señalan en la dirección equivocada y crean consecuencias nefastas para la formulación de políticas. Veamos.

En 2009, el grupo ETC publicó un informe titulado ¿Quién nos alimentará?en el que cita la estadística de que los pequeños agricultores alimentan al 70 por ciento del mundo (es decir, producen el 70 por ciento de los alimentos que realmente se destinan a la alimentación humana, frente a los cultivos que se desvían para biocombustibles, alimento para animales u otros productos de uso no-alimentario). Esta distinción es importante: no afirman que los pequeños agricultores produzcan el 70 % de las calorías netas, sino el 70 % de los alimentos que terminan siendo consumidos por los humanos.

Afirman, según los datos disponibles, que el 50 por ciento de la producción mundial de cultivos para consumo humano se puede atribuir a granjas a pequeña escala de menos de 5 hectáreas (esto es relativamente poco controvertido en la investigación). Luego, agregaron alimentos resultantes de prácticas como la caza y la recolección, la pesca, el pastoreo, así como la producción de alimentos urbanos y periurbanos a pequeña escala, que representaron un 20 por ciento adicional de los alimentos consumidos. Estas formas de producción de alimentos son en su mayoría informales y crónicamente infravaloradas, por lo que es difícil determinar las cifras exactas, pero son, sin embargo, prácticas importantes con las que la gente se alimenta en todo el mundo.

En los últimos años se han publicado dos artículos que intentan “desacreditar” esta estadística del 70 por ciento. Los dos artículos, publicados por Vincent Ricciardi et al. (2018) y Sarah Lowder et al. (2021),  afirman que los pequeños agricultores representan solo el 30 % de la producción mundial de alimentos, bastante por debajo del 70 %. Esto ha dado lugar a una gran cantidad de titulares que implican que estos hallazgos prueban que la agricultura a pequeña escala es ineficiente e incapaz de alimentar al mundo y que, en su lugar, deberíamos invertir en métodos industrializados. Como resultado de estos documentos, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha cambiado su posición del 70 al 30 por ciento, a pesar de que los documentos están llenos de errores de método y suposiciones que requieren un mayor escrutinio antes de ser aceptados universalmente.

Echemos un vistazo a esta investigación, comenzando con el artículo de Ricciardi. Aunque su objetivo era desacreditar la estadística del Grupo ETC (llamándola «estadística zombi»), en realidad estaban respondiendo una pregunta completamente diferente a la que afirmaban estar abordando. Midieron la producción de cultivos para granjas a pequeña escala frente a granjas industriales, descuidando por completo la cantidad de esa comida que alimentará a la gente. La realidad es que las granjas industriales desvían un porcentaje significativo de los cultivos a biocombustibles, alimento para animales y otros usos no alimentarios. Incluso las calorías cultivadas para la alimentación animal, que se podría argumentar que todavía contribuyen a la seguridad alimentaria, son muy ineficientes; las organizaciones sin ánimo de lucro GRAIN e IATP estiman que por cada 100 calorías que se destinan a animales, solo de 17 a 30 terminan en la carne que consumen los humanos. Medir la producción por sí sola no nos dice mucho sobre la seguridad alimentaria, que es la pregunta implícita en cuestión.

Además de eso, su base de datos incluye solo 55 países (o dos quintas partes de la población mundial). De hecho, más de la mitad de estos países son europeos, donde la agricultura a pequeña escala es más marginal. Los investigadores ignoran grandes franjas de África, el Sudeste Asiático y otras regiones donde los pequeños agricultores representan un porcentaje significativo de la producción de alimentos. Y, sin embargo, hacen afirmaciones radicales sobre la producción mundial de alimentos por parte de los campesinos.

El equipo de Ricciardi hizo referencia a otro estudio que utiliza una base de datos que incluye muchos más países del Mundo Mayoritario. Descubrieron que si aplicaban su metodología a este conjunto de datos, llegarían a la conclusión de que el 76 por ciento de las calorías de los alimentos son producidos por granjas de menos de cinco hectáreas, lo que es significativamente más alto incluso que la estimación original del Grupo ETC. De cualquier manera, no tiene sentido confiar en una base de datos que borra la gran mayoría de los países donde existen pequeños agricultores, no incluye la mayoría de los métodos de producción de alimentos que emplean y luego hace afirmaciones sobre su capacidad para alimentar al mundo.

Al artículo de Lowder et al. no le va mucho mejor. Los autores asumieron que la tierra y la producción tienen una relación correlativa; si las grandes fincas constituyen el 80 por ciento de la tierra agrícola, entonces las grandes fincas deben constituir el 80 por ciento de la producción de alimentos.

Pero la realidad es que no todas las fincas son igualmente productivas. De hecho, Ricciardi y su equipo descubrieron más tarde que las fincas pequeñas tienden a producir más que las grandes por hectárea. En segundo lugar, para muchas fincas grandes (más que las fincas más pequeñas), un porcentaje significativo de las calorías producidas se desvía hacia biocombustibles, alimento para animales y otros usos. De nuevo, Ricciardi et al. encontraron que las fincas de menos de 2 hectáreas dedican una mayor proporción de su producción a la alimentación, mientras que las fincas de más de 1.000 hectáreas tienen la mayor proporción de pérdida poscosecha. La simple medición de la producción no nos dice mucho sobre la seguridad alimentaria. Y, sin embargo, la producción sigue siendo la métrica dominante.

En última instancia, el artículo de Lowder asume que, dado que los pequeños agricultores solo ocupan una pequeña porción de tierra, también deben producir solo una pequeña porción de los alimentos. Pero esa es la cuestión: mientras que los pequeños agricultores ocupan una pequeña porción de la tierra, (a) producen más por hectárea que las granjas a gran escala, y (b) dedican un mayor porcentaje de su producción a alimentar a las personas, en lugar de a usos no alimentarios. También pueden producir alimentos utilizando significativamente menos recursos y sin las enormes externalidades ambientales y sociales de la agricultura industrial.

Ambos documentos también definen una » finca pequeña» como una finca de menos de 2 hectáreas, cuando la propia FAO ha declarado que crear un límite estándar para el tamaño de la finca no es prudente porque lo que se considera «pequeño» varía de un país a otro.

Este debate es increíblemente importante. Estos dos documentos han dado lugar a una gran cantidad de titulares frustrantes como este de Hannah Ritchie de Our World in Data, que dice: «Los pequeños agricultores producen un tercio de los alimentos del mundo, menos de la mitad de lo que afirman muchos titulares». Cuando buscamos «qué cantidad de los alimentos en el mundo producen los pequeños agricultores», estos son los resultados que aparecen, basados en investigaciones que, en el mejor de los casos, son profundamente defectuosas.

Es importante explorar ambos lados del debate. Necesitamos más investigación para determinar qué vías agrícolas debemos seguir, teniendo en cuenta todas las externalidades y los impactos ambientales. Pero estos documentos aportan poco al debate. Sus suposiciones hacen que su investigación sea básicamente inútil para responder la pregunta en cuestión. Y las implicaciones de estos documentos para justificar la agricultura industrial son peligrosas. No podemos medir el éxito solo en la producción. Debemos comenzar a ampliar las métricas para incluir la biodiversidad, el impacto ambiental y la equidad.

Finalmente, la forma en que se ha enmarcado el debate hasta el momento coloca injustamente sobre los campesinos y los pequeños agricultores la responsabilidad de demostrar que pueden producir suficientes alimentos para alimentar al mundo (a pesar de que tenemos una gran cantidad de datos por países que muestran que las granjas de pequeña escala superan la producción de las granjas a gran escala). Debemos preguntarnos entonces por qué la agricultura industrial no tiene la responsabilidad de justificar por qué el porcentaje de las calorías que entregan a las personas es tan bajo; por qué hay tanto desperdicio; por qué se distribuyen tantas calorías de manera ineficiente mientras se usan cantidades tan grandes de tierra y recursos.

También es probable que un factor que contribuya sea que aquellos que están en posiciones de poder en la toma de decisiones estén en el Mundo de las Minorías, donde la mayoría de los alimentos se producen industrialmente. Simplemente les parece inverosímil que la agricultura a pequeña escala pueda realmente ser más productiva por hectárea que las grandes granjas industriales. Pero la mayor parte del mundo no obtiene sus alimentos de fuentes industriales. Algunos creen que deberían hacerlo. Pero la eficacia del sistema industrial está lejos de demostrarse, especialmente cuando se tienen en cuenta las pérdidas, el desperdicio y los usos no alimentarios. De hecho, la evidencia apunta directamente en la dirección opuesta.

Es importante que todos nos preguntemos, ¿qué implicaría que la agricultura industrial no pueda (y no lo hace) alimentar al mundo? A medida que la crisis climática se profundiza, nos estamos dando cuenta colectivamente de los inmensos daños del sistema industrial: degradación ambiental, consolidación corporativa, explotación y eliminación cultural. ¿Qué pasaría si en realidad estamos equivocados? De cualquier manera, el tiempo corre y el futuro de nuestros sistemas alimentarios depende de que encontremos la respuesta correcta.

Qué nos ha inspirado esta semana

Este artículo del Transnational Institute sobre pequeños agricultores y el potencial de la agroecología. Contiene la estadística absolutamente asombrosa de que “en la Unión Europea, alrededor del 80 % de los subsidios y el 90 % de los fondos para investigación se destinan a apoyar la agricultura industrial convencional”. Añade otra dimensión a la conversación porque la financiación desigual de la investigación contribuye a la infravaloración de los pequeños agricultores en los sistemas alimentarios.

Este artículo de la Alianza Global para el Futuro de los Alimentos llamado Política del conocimiento (que quizás hayamos compartido antes), pero es una mirada fantástica y profunda de esta conversación, y recomendamos encarecidamente su lectura.

Este recurso,  que también contiene un ensayo en video que explica el papel de los pequeños agricultores en la alimentación del mundo. Tiene mucha información excelente sobre el tema y la desglosa de una manera realmente accesible.

Fuente: https://agrowingculture.substack.com/p/can-small-scale-farmers-feed-the?fbclid=IwAR3HfJCRROW7KUxw4yj6jqv3ghOk4Q83FoTK-EqEigxtPelA7dUhVE8zyrY




Fuentes: Growing Culture

Traducido por Eva Calleja





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miércoles, 22 de agosto de 2018

Cómo proteger el planeta transformando el sistema alimentario

Imagen relacionada

Elwyn Grainger-Jones


Estar en deuda con la naturaleza es peligroso, porque cuando las reservas de agua se agoten y no queden ni aire limpio ni tierra cultivable, no dispondremos de un segundo planeta que nos facilite estos recursos. Pero ese es el escenario al que ahora mismo nos dirigimos.
El 1 de agosto de 2018 tuvo lugar un suceso anual conocido como el “ Día de la Deuda Ecológica ”. Ese día señala la fecha en que ya se han consumido más recursos de los que el planeta puede generar a lo largo de un año. La de este 2018 es la fecha más temprana en la que se ha señalado.
Uno de los aspectos que más presión ejerce sobre las limitaciones del planeta es nuestro sistema alimentario . Este representa la forma en la que la humanidad cultiva, produce, transporta y consume alimentos. La forma en la que estas actividades se llevan a cabo hoy favorecen el cambio climático y la deforestación. Está disminuyendo las reservas de agua dulce y la biodiversidad.
Debemos transformar los sistemas alimentarios actuales para producir alimentos más nutritivos que provoquen un impacto medioambiental menor. Con este fin ya hay en marcha una serie de iniciativas repartidas por todo el mundo. Aquí presentamos cinco propuestas científicas, relacionadas con la cría de ganado, el cultivo de alimentos y el reciclaje de aguas residuales.
Todas ellas podrían ayudarnos a saldar esta deuda, cada vez mayor, que tenemos con el planeta.
Medidas inteligentes
Reducir las emisiones animales: Después del sector energético y del transporte, el sistema alimentario constituye uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero. Es responsable de alrededor de una cuarta parte de las emisiones totales.
La cría de ganado para producir carne y lácteos supone un 14,5% , debido al gas metano que expulsan los animales.
Una investigación impulsada por el Instituto Internacional de Investigaciones Agropecuarias trabaja en Brasil y Uruguay en la identificación de vacas que produzcan menores emisiones de metano.
Una vez identificadas, se podrán criar y reproducir de forma natural. Se espera que esta medida reduzca las emisiones asociadas a la ganadería entre un 5 y un 20%.
Recuperar alimentos olvidados: El 75% de los alimentos producidos en el mundo procede solo de doce tipos de cultivo y cinco especies animales. Se estima que unas 940 especies de plantas cultivadas están en peligro de extinción.
Existen multitud de alimentos olvidados que son resistentes a los cambios del clima, cargados de nutrientes y que podrían producirse de forma sostenible. La berenjena africana es de color rojo o anaranjado y tiene unas hojas extremadamente ricas en calcio, hierro y betacaroteno (que el cuerpo transforma en vitamina A).
Resulta lógico estudiar estos tesoros nutricionales abandonados con la misión de suplir la demanda mundial de alimentos. Científicos del Consorcio Africano de Cultivos Huérfanos , organizado por elCentro Agroforestal Mundial , emplean técnicas de hibridación con cultivos infrautilizados para mejorar su resiliencia y calidad nutricional.
Agricultura de precisión: El nitrógeno, el fósforo y el potasio son nutrientes esenciales para el crecimiento de los cultivos alimenticios. El abuso de estos fertilizantes empieza a superar la cantidad máxima de sustancias químicas que la naturaleza puede asimilar.
Un estudio llevado a cabo por el Programa de Investigación de CGIAR en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria en un área de cultivo de trigo localizada en México ha demostrado que una aplicación más precisa de nitrógeno disminuye significativamente las emisiones y vertidos asociados a su uso. Todo ello sin afectar a las cosechas.
Algunos investigadores estudian y promueven prácticas responsables para ayudar a los agricultores a emplear los fertilizantes de una forma más eficiente. Para ello analizan la cantidad de nitrógeno presente en el suelo y el clima. Han probado sensores portátiles capaces de calcular el nitrógeno que necesitan las plantas, lo que pueden indicar a los agricultores la cantidad óptima de fertilizante que deben emplear.
En 2017 y 2018, agricultores mexicanos del Valle de Yaqui ya usaron dispositivos con sensores similares acoplados en drones para obtener recomendaciones sobre las necesidades de fertilizante de más de 400 hectáreas de cultivos de trigo.
Controlar la deforestación desde el cielo: Se estima que la agricultura fue, entre 2000 y 2010, responsable del 80% de la deforestación mundial.
La producción de aceite de palma, que se emplea en infinidad de productos, desde el pan hasta el helado, es uno de los principales causantes de la deforestación. Los agricultores de los países productores destruyen bosques constantemente para plantar palmas de aceite.
El Centro para la Investigación Forestal Internacional ha elaborado un mapa que permite el control de prácticas no sostenibles. Este cuenta con una herramienta, conocida como “Atlas de Borneo”, que muestra, a través de imágenes por satélite actualizadas con regularidad, el impacto que tienen las 467 plantaciones extractoras de aceite de palma de la isla en las áreas forestales cercanas. También cualquier indicio de expansión de las plantaciones existentes.
El objetivo es que esta mayor transparencia promueva la eliminación de prácticas no sostenibles en las cadenas de abastecimiento por parte de las compañías.
Reciclar aguas residuales: Alrededor de un 84% del agua dulce del mundo se destina a la agricultura. Se espera que para 2030 la demanda agraria de agua será superior a la cantidad de agua disponible , dejando totalmente desabastecida la demanda para uso doméstico.
Más de la mitad del agua dulce del mundo acaba convertida en residuos inutilizables. Por este motivo, el Instituto Internacional de Gestión del Agua ha estudiado hasta 24 propuestas para la reutilización de aguas residuales de manera que esta resulte rentable.
En Bangladesh , por ejemplo, el agua residual de un complejo hospitalario, que normalmente habría acabado vertida en un río cercano, ha sido reutilizada en la producción de alimentos ricos en proteínas para la cría de peces.
Los beneficios de la venta de estos peces rápidamente superaron los costes del proceso, de manera que la propuesta comportó ventajas tanto a nivel económico como de seguridad alimentaria para la zona.
Saldar nuestra deuda
La naturaleza es implacable, como el cobrador del frac. Pero como reflejan estos proyectos, y otros tantos gestionados por científicos de todo el mundo, la humanidad no está perdida. Todavía nos quedan muchas opciones por explorar para conseguir un sistema alimentario más sostenible y saldar nuestra deuda con el planeta.
 Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation


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sábado, 24 de febrero de 2018

"Las clases trabajadoras son las que más sufren los efectos del cambio climático"

Entrevista a Yayo Herrero

Yayo Herrero

Alejandro Tena


Hace tiempo que su nombre suena con fuerza en los espacios de debate social y político sobre la actual crisis climática. Yayo Herrero, una de las principales activistas del ecologismo español y europeo, recibe a Público en su despacho de la sede de Fuhem en Madrid, una fundación independiente dedicada, entre otras cosas, al fomento de la educación ecosocial. “Se ha estropeado la calefacción, espero que no pasemos frío”, advierte mientras toma asiento junto a una mesa redonda de madera. Después de un preámbulo breve, la grabadora se enciende y su voz deja de ser una anécdota.
Tras un verano donde los incendios y los huracanes han sido noticia, estamos viviendo uno de los inviernos más secos de los últimos años ¿Que lectura hace de ello, tanto desde un punto de vista ambiental como político?
Los eventos climáticos extremos son evidencias de que se está haciendo cada vez más patente la dinámica del cambio climático. La comunidad científica llevaba advirtiendo desde hacía décadas que, de no revertir la situación y frenar la quema acelerada de combustibles fósiles, estos sucesos iban a ser cada vez más frecuentes. La lectura ecológica es que la humanidad se encuentra en una situación de tremenda incertidumbre y peligrosa para su propia supervivencia. La lectura política es que quienes gobiernan están anteponiendo el mantenimiento del orden de cosas tal cual estaba, por encima de la protección a las mayorías sociales. Quiero decir, que este cambio climático tiene un sesgo de clase brutal. Son, precisamente, las clases trabajadoras, las más vulnerables ante los efectos de todo el proceso del cambio climático.
Estamos inmersos en una crisis climática, pero también en una crisis económica que parece no tener fin ¿Cúal es más grave?
Desde mi punto de vista ambas están completamente relacionadas. No es posible hacer una buena lectura de lo que está pasando en el mundo si no nos damos cuenta de que la crisis económica está en el corazón de la crisis ecológica. No es que una sea más importante que la otra, sino que una tiene muchos elementos que son consecuencia de la otra. Dentro de la crisis ecológica, a parte de la dinámica del calentamiento global, encontramos el agotamiento de recursos naturales básicos. Ese agotamiento se explica por un modelo económico depredador que pretende crecer de forma expansiva, sobre un planeta con limites físicos. A su vez la crisis ecológica termina condicionando el hecho de que ese sistema no pueda seguir creciendo. Nos encontramos ante una economía que es tan disparatada y tan loca que genera en la sociedad una sensación de progreso, cuando en realidad se está destruyendo a sí misma. Una economía que cuando crece devora y destruye las condiciones que le van a poder permitir crecer en el futuro. Es una especie de espiral viciosa.
Sin embargo, la destrucción que genera el cambio climático y el agotamiento de recursos, puede ser un buen objeto de negocio ¿No cree?
Ahora mismo está sucediendo. El modelo capitalista ha fracasado estrepitosamente en casi todas sus promesas. En un principio este modelo prometía generar bienes y servicios y prosperidad para las mayorías sociales. Al topar con los límites del planeta, el capitalismo busca otros espacios donde crecer y algunos de esos espacios los encuentra en la monetización del propio desastre climático. Se crean nuevos negocios ambientales como por ejemplo el comercio de emisiones o las investigaciones y proyectos tecnológicos centrados en reparar los desastres que el propio capitalismo crea. De alguna manera estos terminan generando un crecimiento económico. Es lo que Naomi Klein denomina como “capitalismo del desastre”, que busca el crecimiento de la economía convirtiendo en un negocio la escasez, la destrucción y el deterioro. No es otra cosa que terminar convirtiendo la propia destrucción en una forma de riqueza.
Se habla mucho de la cerrazón de la derecha a la hora de reconocer la crisis climática, pero ¿Cree que la izquierda está siendo capaz de ofrecer alternativas capaces de revertir esta situación?
Creo que la izquierda no está a la altura política de la crisis ecológica que estamos viviendo. Es obvio que la derecha ha sido negacionista y ha seguido apostando por el crecimiento económico, aunque este alcance cada vez a menos personas. Sin embargo, el problema es que la izquierda, a pesar de que puede tener unos discursos radicalmente distintos en cuanto a la justicia o a la privatización de los recursos, no ha interiorizado aquello de que la economía sólo se puede sostener en un planeta que proporciona recursos naturales capaces de regenerarse. Esto hace que a veces aparezcan propuestas, dentro de la izquierda, que, salvo que postulan una mejor redistribución de los recursos, se basan en los mismos planteamientos económicos que tiene la derecha. En general, casi todas las propuestas políticas de izquierdas hablan de un modelo neokeynesiano o de un capitalismo que corrija las desviaciones del sistema. El problema es que eso ya no es viable. A la izquierda, desde mi punto de vista, le falta hacer una análisis material más completo y pisar tierra, mirando la realidad material para poder establecer propuestas y desarrollar políticas que realmente solucionen los problemas que tenemos.
En su discurso, suele hablar de clasismo ambiental ¿Considera que las clases populares son más vulnerables a los efectos del cambio climático?
En primer lugar, cuando hablamos de eventos climáticos extremos y vemos como se producen en países de corte capitalista, quienes pierden las casas, quienes se quedan fuera del sistema y quienes pierden la vida, son las personas que tienen peores condiciones de vida. Es curioso el contraste con otros países que se encuentran fuera de los marcos del capitalismo. Podemos señalar el caso de Cuba, pobre en un montón de cosas, y como suelen pasar por allí los huracanes sin apenas dejar víctimas mortales gracias a mecanismos de solidaridad y a la autoorganización de la gente. Si comparamos con lo que ocurre, por ejemplo en EEUU, las diferencias son abismales.
Además, en aquellos lugares donde se está viviendo la sequía o donde se alteran los ritmos de la fotosíntesis y la capacidad de la tierra para producir alimentos, son las clases populares las que sufren en mayor medida los efectos del cambio climático. Porque son personas que dependen de la tierra y de lo que ellos mismos cultivan. Obviamente, el cambio climático no tiene perspectiva de clase, pero las políticas que afrontan el cambio climático si. Es decir, lo que tiene un sesgo de clase es como los poderes económicos y los gobiernos afrontan los problemas que derivan del agotamiento de los recursos naturales y del cambio climático.
Sin embargo, estas clases populares que sufren en mayor medida los efectos de la crisis climática suelen tener otras preocupaciones cotidianas... ¿Cómo se puede crear una conciencia ecológica en ellas?
Las clases obreras y trabajadoras que vivimos en las sociedades occidentales estamos inmersos en una especie de ficción que nos hace creer que podemos vivir al margen de la naturaleza. Se ha alimentado la idea de que la posibilidad de desarrollar vidas decentes pasa por el sacrificio de la naturaleza. El tema a trabajar es que es bastante absurdo pelearte contra lo que te sostiene, es decir, el enemigo no es la naturaleza, el enemigo es el modelo capitalista, que solamente considera que tienes derecho a vivir una vida decente en la medida en que quién te emplea haya ganado lo que considera que tiene que ganar. Se tendría que articular una alianza entre miradas ecologistas y miradas sindicalistas para ver como hacer las transiciones energéticas justas y necesarias que garanticen el bienestar de las mayorías sociales.
Habla de transición energética ¿No cree que para que esta se produzca de manera eficaz es necesario un cambio previo en los modelos sociales y económicos que rigen el planeta?
Estoy de acuerdo. De hecho ya se está produciendo una transición energética. Pero se está produciendo por la peor vía... Mediante monopolios empresariales que acumulan el poder sobre la energía y deciden como se usa y quién la usa. Esa transición se va a producir si o si. La clave es cómo se va a producir: por una vía absolutamente fascista, liderada por los sectores que tienen el poder político, económico y militar, que busquen mantener su estatus y sus formas de vida a costa de que cada vez más gente muera. O por una segunda vía en la que se revierta todo el modelo productivo. Es decir, la transición energética de la que hablo debe cubrir las necesidades de la mayoría social y debe repensar el modelo productivo y cuales son los trabajos realmente necesarios, porque no todos los trabajos son socialmente necesarios. La transición adecuada tendrá que evolucionar desde el modelo despilfarrador que tenemos ahora a un modelo mucho más sencillo en lo material, pero justo socialmente y que se ajuste a los limites naturales de la tierra.
Además de aplicar la perspectiva de clase a sus planteamientos, también defiende que la revolución ecológica debe ser, ante todo, feminista ¿Por qué?
Para sostener la vida no solo nos hacen falta recursos naturales. Necesitamos que otras personas cuiden de nosotros. Ese trabajo, históricamente ha sido realizado por mujeres en espacios invisibles a la política y la economía como son los hogares. Ese trabajo de cuidados ahora mismo, también está en crisis. Vivimos en sociedades que puede que, en no mucho tiempo, dejen de ser capaces de cuidar de aquellas personas que se encuentran en un estado de vulnerabilidad. Esto se explica por los cambios en las pirámides demográficas, por los nuevos modelos laborales y urbanísticos y por la propia política económica heteropatriarcal que convierte los recortes sociales en su eje recuperador.
Por otro lado, el calentamiento global está repercutiendo de forma más negativa en las mujeres que en los hombres. Los datos nos muestran que cuando se producen desastres naturales, mueren más mujeres que hombres. Además, en muchos lugares del mundo, las mujeres son responsables del cuidado del huerto doméstico o de ir a buscar el agua. Es decir, son responsables del abastecimiento familiar y les está tocando hacer mayores esfuerzos debido a la falta de recursos para el trabajo de la tierra. Desde el punto de vista de la resistencia, es importante señalar que los movimientos contra proyectos extractivistas o la construcción de presas, suelen estar liderados por mujeres.
El otro día estuvo presentando un libro sobre Murray Bookchin, padre del municipalismo ¿Cree que el camino para impulsar medidas alternativas por la sostenibilidad del planeta pasan por crear estructuras de democracia directa?
Si. El movimiento municipalista es un eje central para poder dar la vuelta a muchos de los desastres que estamos viviendo. En buena medida el progreso en las sociedades occidentales ha ido pasando porque cada vez estén más lejos los puntos donde se toman las decisiones de los lugares donde se afrontan dichas decisiones. Por ejemplo, la política agraria común se decide en Bruselas y son los campesinos rurales quienes tienen que acatarlas. Acercar los lugares de decisión al territorio concreto y a las personas que deben afrontar esas decisiones me parece algo realmente importante.
Pese a la crisis climática y económica, pese los desastres naturales que azotan el planeta, pese a que los científicos aseguran que el cambio climático es irreversible, usted siempre se muestra optimista ¿Por qué?
Cuando hablamos del calentamiento global y los problemas que genera, no se me olvida que todo ello se viven en la cotidianidad de la gente. Se vive en cada territorio, en cada ciudad, en cada barrio... y ahí creo que las personas podemos hacer muchas cosas. No es lo mismo afrontar el proceso del declive de la energía por la vía del “todos contra todos”, que afrontarlo con una dinámica de apoyo mutuo y colaboración. A lo largo de la historia ha habido pueblos que han tenido que enfrentarse a crisis muy complejas y las personas han sabido organizarse y vivir de forma más colectiva. La gente, al final, se seguía enamorando, seguía escribiendo poesía y seguía cuidando de la vida... Donde se viven los malestares y los bienestares es en la vida cotidiana y creo que esta crisis, a nivel cotidiano, puede sorprendernos más por la aparición de valores que nos lleven al apoyo mutuo que por la aparición de otros valores que nos lleven a matar a nuestros propios vecinos. No sé si es optimismo o no, pero la tarea de crear esos valores y nuevas conciencias es tan hermosa que a mí, realmente, me pone mucho.
@Alxtena
Fuente: http://www.publico.es/sociedad/cambio-climatico-yayo-herrero-son-clases-trabajadoras-sufren-efectos-cambio-climatico.html


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jueves, 26 de mayo de 2016

Como diseñar tu terreno usando permacultura

Como diseñar tu terreno usando permacultura

El diseño de permacultura es un concepto misterioso del que muchos están hablando pero que es difícil de comprender si no has cursado un PDC. ¡Parecería que el diseño de permacultura es una forma de alquimia elusiva y enigmática!
Recientemente terminé my PDC con Geoff Lawton y se me complicó un poco cuando llegué a la etapa de desarrollar el diseño requerido por el curso. Cuando busqué tutoriales en la web sobre el proceso de diseño, encontré poca información que me ayudara a visualizarlo claramente: había libros y enciclopedias como el Manual de Diseño de Bill Mollison pero lo que necesitaba era una guía con pasos simples.
Lo que descubrí es que cuando analizas un diseño de permacultura tienes 5 aspectos interrelacionados:
  • Análisis y valoración de la gente
  • Análisis y valoración del sitio
  • Diseño conceptual
  • Diseño detallado
  • Implementación y evaluación
En este artículo proporcionaremos una guía paso a paso que nos lleve a un diseño final y una vista básica de la implementación. Aún cuando tal vez haya otras personas involucradas en el proyecto, me enfocaré solo en tí.
Antes de profundizar, hago la anotación de que no puedo enseñarte a diseñar. Para eso lo mejor es que tomes un curso PDC y descubras el proceso de diseño por tí mismo. De cualquier forma esto será una guía que no va muy profundamente en cada etapa del proceso. Para mayor información, hay muy buenos libros disponibles, tales como:Permaculture: A Designers’ Manual, Gaia’s Garden, Edible Forest Gardens, The Basics of Permaculture Design. De todos éstos he derivado mucha de la información de este artículo.

Análisis y evaluación de ti mismo.

Hay muchos obstáculos entre tú y tu meta. Tener una visión clara te ayudará a lograr tu objetivo.
Antes de iniciar, consideremos los aspectos fundamentales. Ésto significa tomar el tiempo necesario para conocerte, y si es necesario, también para conocer a otros. ¿Por qué es importante? Continúa leyendo...
1. Conócete a ti mismo, porque solo puedes construir a partir de tus fortalezas.
Todo inicia contigo, así que ¿quién eres tú? David Holgrem dice: "Cuando diseño para un cliente, antes que nada necesito saber que tipo de persona es, son personas que les gustan los animales, las plantas, son muy técnicos o más bien sociables".
Debes tener una idea clara de tus capacidades y de las habilidades relevantes que puedes ofrecer.
¿Cuáles de tus fortalezas personales puedes utilizar con provecho? Si deseas tener éxito, debes construirlo sobre tus fortalezas, no sobre tus debilidades.
Recuerda lo que dijo Aristóteles: "Conocerte a ti mismo es el inicio de toda sabiduría"
2. Identifica tu visión y metas para acelerar tanto el diseño como la implementación.
Divisa tu futuro ¿Qué es lo que quieres? Esto es wl "por qué" de tu proyecto. Tu visión. Esto será tu estrella del norte, que te guíe hacia el cumplimiento existoso de tus metas. Eventualmente, cuando las cosas se pongan difíciles, te recordará por qué todo ésto te importa.
En su libro Gaia’s Garden A Guide to Home-Scale Permaculture, Toby Hemenway sugiere como hacerlo: "La visión empieza con lluvia de ideas libres, limitada únicamente en parte por la situación económica y realmente por restricciones ecológicas y éticas".
A continuación, describe tus metas, qué es lo que específicamente quieres lograr, qué es lo que tu granja te proveerá ¿qué tipo de alimentos, plantas medicinales, hierbas, leña, madera u otros productos que te gustaría tener? ¿qué es lo que quieres que sea tu granja? ¿cómo te gustaría que se viera? ¿qué actividades te gustaría realizar ahí?
En su libro Edible Forest Gardens, Eric Tonsmeier y Dave Jacke sugieren: "Articular las respuestas a esas preguntas representa una tarea fundacionalo del proceso de diseño".
Esta es la etapa en la que identificas el objetivo de tu diseño. Estas metas te ayudarán a dirigir tu atención a los aspectos mpas importantes del sitio, actuando como un filtro cuando analices el terreno en el siguiente paso. La mejor forma de articular tus objetivos últimos es escribirlos. Al final deberás obtener un documento que especifique claramente lo que quieres lograr.
3. Enlista tus recursos personales y limitaciones para saber que estás llevando a la mesa.
¿Cuánto dinero, tiempo y energía puedes destinar al diseño, implementación y mantenimiento del terreno? ¿Cuáles de esos recursos provienen de familiares, amigos vecinos o comunidad?
Evalúa los recursos disponibles para el proyecto. ¿Qué recursos personales, herramientas e insumos tienes? ¿Con cuánto dinero cuentas para invertir en el proyecto? ¿Está disponible en una exhibición o son pequeños montos a lo largo de un período? ¿Existen opciones de financiamiento externas?
Adicionalmente, consedera los factores personales limitantes: Salud, edad, condición social u otra que consideres que puede restringirte de alguna manera.

Análisis y valoración del terreno.

Análisis de sectores realizado para mi diseño
Todo terreno es un sistema completo, compuesto de diferentes elementos. En esta fase debes analizarlos. Lo primero que necesitas es un mapa.
1. Obtén un mapa o haz uno para tenerlo como base de tu diseño
Un mapa base es el fundamento de un diseño. Los mapas se pueden obtener fáclmente usando Google Earth, Google Maps o herramientas similares en línea. Si también puedes obtener un mapa que muestre los límites del terreno, será muy útil en la siguiente etapa.
Si no puedes conseguir un mapa por la razón que se, haz un bosquejo, creando un mapa base que muestro los aspectos más críticos del sitio y lo que actualmente existe. Sugiero que incluyas nombres, indicación del norte, localización, escala y cualquier cosa qeu no puede ser cambiada.
Recuerda, el mapa es la base más importante. Es una capa de información sobre la que crearás otras capas para tu diseño y observaciones quehaces en el terreno.
2. Recopila información acerca del sitio a través de la observación y la investigación
- Observación directa en el terreno
Un aspecto clave en la permacultura es la observación. Idealmente, realizarías observaciones durante un año sin hacer cambios, mientras te familiarizas con el terreno, las estaciones, el clima existente y los patrones ambientales; dirección del viento, flujos de agua, contaminación, veredas de los vecinos, exposición de sol y viento, etc.
Camina en el terreno y registra la información. ¿Qué vida salvaje existe? ¿Qué tipo de suelo hay y cómo varía en el terreno? ¿Qué plantas crecen on el terreno y los alrededores? Identifica los recursos gratuitor o baratos disponibles que estén en el terrerno o cerca del sitio, así como las posibilidades de agua y ecursos en la tierra. Registra cuales son los límites del terreno, construcciones existentes, veredas. Haz una lista de todo lo que observas.
- Información sobre recursos fuera del terreno.
Toby Hemenway recomienda: "Después de hacer las observaciones iniciales, haz investigación en libros, expertos locales o internet para aprender sobre aspectos que no pueden ser observados directamente".
La mayoría de la información proviene de la observación directoa, pero los datos de otras fuentes pueden se rd eutilidad. Busca en el internet más detalles sobre llluvia, hidrología, insolación, y velocidad del viento. Lee sobre del contexto del sitio: información regional (geográfica) y bioregional (flora y fauna), historia del sitio y desarrollo de patrones de la localidad. Platica con los vecinos y la comunidad para obtener intleigencia invaluable que podría no estar disponible de otras formas.
3. Analiza y evalúa el sitio para entender lo que tienes.
Ya has recolectado una gran cantidad de información, ahora es momento de analizarla y observar que revela.
Nota de Eric y Dave: "El análisis y la evaluación de la información disecciona el sitio de manera que puedes tener un entendimiento profundo de cada parte". En este punto, deberías organizar tus observaciones e identificar los aspectos más relevantes que necesitas considerar para realizar el diseño, explorando todos los componentes del terreno.
Empieza con el clima, ya que es el aspecto que mayor influencia tiene en el terreno y no puede ser cambiado. Analza los patrones de lluvia, insolación, heladas, granizo y flora.
Trae tu mapa base y marca los límites (dimensiones del terreno), así como las estructuras existentes (construcciones, caminos, veredas y cercas).
Analiza la geografía del terreno, pendiente, cañadas y valles, agua: cuencas y cursos, fuentes como manantiales, bordos y presas.
Árboles existentes y otras plantas creciendo en la tierra. Tipos de suelos (arcilla, arena, grava, rocas) y las condiciones (húmedo, seco, pantanoso, etc).
Elabora un análisis de sectores y mapea las energías que entran y salen del terreno, tales como sol, viento, inundaciones, incendios, contaminación, ruido y vida silvestre. Al localizar y mapear los diferentes sectores, puedes colocar las piezas de tu diseño en una relación adecuada a las energías que ingresan o salen del terreno.
Define microclimas o diferencias alrededor del sitio basándote en la topografía, pendiente y configuración del terreno. Este análisis guiará tu selección de plantas y la ubicación de las mismas para tener la mayor diversidad.
4. Sumariza y evalua para ver si tus metas son alcanzables
Sumariza la información en un dibujo o boceto del análisis del sitio diagramado como un diagrama de conjuntos donde observes los circulos que se sobreponen, enfocándote en las formas relevantes de energía entrante (viento, sol, vista) y los microclimas en el terreno.
Genera directivas para el proceso de evaluación de tus metas y el terreno. Haz una lista e identifica las características naturales de tu terreno, cualquier factor limitante y evalua los recursos para ver si permitirán que tu proyecto sea factible.
Ésto será un resumen de tu realidad actual, te ayudará a ver la imagen completa y te proporcionará una dirección para tu diseño.

El proceso de diseño

Los principios de permacultura, herramientas para pensar en una era de cambios
Diseñar es acerca de conetar tu visión con las observaciones realizadas. Debes determinar qué cosa va dónde usando un método de diseño y guiándote por los principios de permacultura. Cada uno de los métodos ofrece un camino para ayudarte a dibujar las ligas entre los elementos del diseño. Existen muchos métodos de diseño descritos por Bill Mollison en su Designer's Manual, Para mayor información recomiendo leer su capítulo sobre métodos de diseño. No obstante, me enfocaré en muchos de los conceptos comunes. ¡Y no olvides los principios de permacultura!
1. Elabora un diseño conceptual y e integra tus resultados en un todo coherente.
La parte principal del diseño está soportada en la ubicación relativa y las proporciones de las áreas. Los detalles de tamaño y forma de los elementos individuales que posteriormente formarán parte del diseño detallado. La perspectiva de Eric y Dave es: "El objetivo principal es obtener un boceto donde te enfoques en las relaciones entre los pricipales aspectos de cada elemento importante, funciones y también tamaños, formas y ubicaciones aproximadas."
Empieza por la ubicación, forma y tamaño de las áreas requeridas, a diferencia de las piezas individuales, y usa diagramas simples con círculos y notas. El diseño es un mapa general que muestra la ubicación de los elementos o componentes. Utiliza tu mapa base y dibújalos sobre él.
Para ayudarte a determinar el plano general y empezar a diseñar las conexiones, en esta etapa usarás la información obtenida durante la etapa de Análisis y Valoración en combinación con la información generada en la planeación de zonas y sectores. Uno de los maestros de diseño, Toby Hemenway, explica: "Las zonas organizan las piezas de un diseño dependiendo de que tan seguido se utilizan o requieren atención, y los sectores ayudan a ubicar las piezas en la manera en que manejan las energías que entran y salen del sitio. Usando zonas y sectores en conjunto, podemos hacer un mejor uso de las conexiones dentro del diseño."
Para facilitar las cosas, utiliza componentes de la escala de permanencia y ubica cada componente de la escala en una capa, hasta ubicar todos los componentes. Existen variantes de esta escala que diferentes maestros han desarrollado, pero por ahora, se conciente de que en la fase de diseño, ir hacia abajo en la escala no es una regla inmutable, pero te ayuda a organizar la forma de pensar tu diseño.
Lo mejor es empezar con lo esencial. Empieza con la infraestructura: sistemas de agua (almacenamiento de agua, cosecha, irrigación), accesos (caminos internos, veredas), estructuras (casas, bodegas, estructuras portátiles); lo que Geoff Lawton llama "Estructuras principales en Permacultura".
Después de experimentar con un plano de las estructuras donde se distingan las diferentes áreas principales, determina las áreas de siembra para plantar hortalizas, granos, huertos y producción de madera, basándote en los microclimas.
Define el cercado (permanente, ceco vivo, eléctrico) alrededor del sitio y considera como se integrarán los animales al sistema, dado que son esenciales para la maduración de cualquier sistema permacultural.
2. Elabora un diseño detallado y describe los detalles de todo
Los diagramas conceptuales son un boceto no muy preciso, que usualmente se presentan como diagrama de círculos. Principalmente tratan sobre las relaciones entre los espacios y las funciones. Los dibujos de diseño detallado son más precisos, claros y dibujados con exactitud. Aquí es donde el diseño comienza a definir precisamente todos los rasgos y características que previamente plasmaste en un boceto en el diseño conceptual, llendo de la colocación de áreas traslapadas a la colocación de diferentes elementos haciendo la mayor cantidad de conexiones entre ellos.
Para ver cómo las piezas de nuestro diseño pueden ser conectadas para crear un paisaje viviente y haces esas conexiones positivas, Toby sugiere que "necesitamos pensar cómo cada pieza del diseño se comporta y cuáles son sus relaciones entre ellas, el terreno y los habitantes humanos". Recomienda usar un proceso para establecer las conexiones que se conoce como "Análisis de necesidades y rendimientos", donde cada planta, estructura u otro elemento en un diseño idealmente tiene sus necesidades cubiertas por otro elemento del diseño, y ofrecen un rendimiento que alimenta a otros elementos.
Si te encuentras empantanado buscando conexiones, puedes usar otro método de análisis que se conoce como"ensamblaje aleatorio", en el que se elabora una lista de los elementos principales y se explora los efectos de combinaros aleatoriamente. El pensamiento creativo puede llevar a conexiones positivas inesperadas. El ensamblaje aleatorio ayuda a romper con bloqueos creativos y nos recompensa con combinaciones y conexiones que probablemente nunca hubieramos pensado.
Durante la fase de diseño detallado tomarás muchas decisiones sobre una gran cantidad de particularidades del diseño y detallarás información sobre camas de siembra, árboles, muros y cercasm patios y plataformas y muchos otros elementos de diseño. Ve bajando en la escala de permanencia nuevamente y mapea en detalle tus capas de agua, caminos y construcciones. Para las áreas de siembra, determina las especies detalladas, escudriña la preparación del sitio y mapea la estrategia para desarrollarlo.
Finalmente deberías aspirar a crear dibujos finales detallando el tamaño exacto, forma y ubicación de cada elemento. Bill Mollison en su Designer's Manual también sugiere egregar apéndices tales como mapas, dibujos, planos, detalles, listas de partes y fotos. Elabora diagramas de construcción con notas, especies y listas de materiales. Estima el costo de varias etapas de desarrollo y enlista estrategias para generar ingresos.
Ejemplo de diseño detallado, cortesía de N. Huggins & M. van den Berg CR MB Equine Services

Cronograma de implementación - Elabora un plan de acción a seguir

Si quieres convertir tu sueño de papel en una realidad necesitas un plan. Dependiendo de tu situación, ya sea que puedas empezar de inmediato implementando o que tengas que esperar hasta tener suficiente capital, un plan ahorra tiempo y facilita las cosas más adelante en el proceso.
En la etapa de implementación aplicarás tu diseño al terreno y evaluarás conforme lo implementas. La implementación frecuentemente se realiza por etapas, dependiendo de una combinación de factores personales, ambientales, técnicos, financieros o estacionales. Dejaré la discusión sobre la implementación para un artículo posterior y por ahora solo nos envocaremos en hace run plan porque implementar un diseño es crucial y requiere planeación y orden lógico.
En esta etapa solo realiza un plan sobre lo que vas a hacer, y una programación sobre cuando lo realizarás, algo como una lista de pendientes que puedes seguir cuando olvides cuál era el siguiente paso. Presenta una línea de tiempo básica que incluya las actividades sugeridas. Haz un plan sobre lo que estarás haciendo en los años 1, 2, 3,... basándote en tus prioridades y presupuesto, determinando cuanto puedes pagar en la estapa de establecimiento.
Recuerda planear de acuerdo a la escala de permanencia y empieza con la infraestructura. Si ya existe una casa, empieza la instalación a la entrada de la casa y avanza a partir de ahí. La secuencia lógica para la implementación es: primero considera lo que ya tienes, despúes restaura lo que puedas y finalmente introduce nuevos elementos al sistema.

Conclusión

El diseño es un proceso integrado donde cada pieza se relaciona y alimenta a otras. Las etapas del proceso, el análisis y la valoración de ti mismo y del sitio constituyen la base, después integras los resultados de tu investigación en un modo coherente. Ésto es el concepto de diseño. Más aún, debes diseñar los detalles de ese todo hasta un punto donde puedas tener todo lo que será necesario para crearlo. Entonces debes implementar el diseño en el terreno y evaluarlo regularmente.
Un diseño detallado se verá más impresionante seguramente, pero la verdadera gema es el concepto, y el resto son simples variaciones sobre el mismo tema.
En resumen:
  • Empieza contigo mismo y ten una idea clara de lo cuales habilidades y conocimientos relevantes tienes dentro de tus fortalezas.
  • Identifica tu visión y metas porque el tenerlas muy claras facilita y acelra el diseño y la implementación, minimizando el desperdicio y ahorrando tiempo.
  • Haz una lista de tus recursos personales y limitaciones para saber cuanto tiempo, dinero y energía puedes entregar al proyecto.
  • Obtén un mapa base. Es la base del diseño. Puedes obtenerlos a través de Google Earth o Google Maps.
  • Registra información del sitio ya sea por observaciones directas en el terreno o através de otros recursos como libros, expertos locales y el internet.
  • Realiza un análisis y valoración del terreno para obtener un entendimiento profundo de cada aspecto.
  • Sumariza la información del sitio en un bosquejo y analiza si tus metoas son alcanzables.
  • Empieza diseñando con un concepto y determina la localización relativa y proporciones de las áreas. Usa la planeación de sectores y zonas y trabaja usando la escala de permanencia.
  • Define los detalles en el diseño detallado, determinando tamaño, formas y ubicación de los elementos individuales. Evalua las necesidades y las ganacias y ensambla métodos aleatorios para determinar como conectatr las piezas en el diseño.
  • Haz un plan para implementar. Un plan de acción basado en tus prioridades, presupuesto y orden lógico de establecimiento, recordando planear de acuerdo a la escala de permanencia.
Para ser honesto, este tema ha sido difícil, con toda la información dispersa en al web y todos los detalles en los libros, fue realmente difícil conjuntar todo en algo simple de seguir. ¡Es mi mejor intento!
Por William Horvath


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lunes, 4 de mayo de 2015

Descrecimiento, buen vivir y justicia ambiental


Estos términos tienen distinto origen, pero señalan un camino común. La décroissancees una palabra nacida en Francia hacia 1972 de boca de André Gorz, repetida en el libro de Georgescu-Roegen de 1979 que se llamaba Demain la décroissance. Se ha difundido muchísimo a partir de 2002 de la pluma de Serge Latouche y otros autores. Cuatro grandes conferencias se han realizado en Europa desde mayo de 2008 llamando aldescrecimiento o post-crecimiento, la última en Leipzig en septiembre de 2014 con 3 mil participantes. En la editorial Routledge de Londres recientemente ha aparecido, compilado por Giacomo d'Alisa, Federico Demaria y Giorgos Kallis, un Diccionario del descrecimiento, que saldrá en castellano en abril de 2015 en la editorial Icaria en Barcelona. Emula el famoso diccionario del post-desarrollo que publicaron Wolfgang Sachs, Ashish Nandy, Gustavo Esteva, Arturo Escobar… hace 20 años.

Lo que el descrecimiento propone es una economía y una sociedad que, en lo ecológico, baje su consumo de energía y materiales y, en lo social, ponga en vigor principios de organización basados, no en las prioridades del mercado, sino en la autonomía, en el cuidado de las personas, la reciprocidad, la convivialidad. Mucho de eso procede de Iván Illich y de Cornelius Castoriadis. La décroissance es una idea europea que en Estados Unidos tiene un paralelo en la economía del estado estacionario, que Herman Daly viene proponiendo desde 1973, parecida a la deprosperidad sin crecimiento de Tim Jackson en Inglaterra y a la simplicidad voluntariade Ted Trainer en Australia. En Alemania le llaman Post-Wachstum, post-crecimiento.

Pero se puede preguntar en México o en cualquier país del Sur: ¿cómo se atreven ustedes a proponer el descrecimiento con la pobreza cruel que persiste en África, la India, América Latina? Una respuesta sería que el descrecimiento es solamente para los países ricos y debe ir junto con un crecimiento económico en el Sur y con la redistribución en todas partes. Otra respuesta mejor, que complementa o modifica la anterior, es que el descrecimiento no es un invento europeo; tiene otras raíces, también debe ir junto con el buen vivir, el sumak kawsay. Esta expresión quechua se usó en 2008 en la Constitución de Ecuador como una alternativa al desarrollo económico uniformizador, como una manifestación de la anticolonialidad.

No hace falta recurrir al quechua; la idea de vivir con lo que es suficiente para una vida buena, sin acumular, es lo que los jain llaman aparigraha desde hace miles de años en la India, o es la eudaimonia de Aristóteles, es decir, la felicidad, la plenitud del ser, el florecimiento de las propias capacidades sin acumular posesiones. Tal vez sumak kawsay se haya dicho ya, aunque no se haya escrito, desde hace muchos centenares de años, con total independencia de Aristóteles. En América se encuentran ya las ideas que necesitamos para una ética del buen vivir que encaje perfectamente con los postulados del descrecimiento. Y a eso hemos de añadir la justicia ambiental.

En economía ecológica insistimos en la imposibilidad de un crecimiento económico que sea sostenible. En economías industriales no existe ni puede existir un crecimiento verde. Y en ecología política estudiamos los conflictos ecológico-distributivos. Y redescubrimos los movimientos de justicia ambiental que luchan contra el racismo ambiental, por la justicia climática, la justicia hídrica. Si dibujamos un mapamundi de industrias contaminantes, veremos cómo sus impactos y las protestas contra ellos, no están distribuidas de forma aleatoria. Muchas de estas actividades han sido colocadas en lugares donde habita gente pobre, pueblos indígenas, gente del color de la tierra.

Por tanto han nacido redes internacionales por la justicia climática, por la justicia hídrica, por la conservación de las semillas campesinas, por el ciclismo urbano, contra las plantaciones de eucaliptos y palma de aceite, por la conservación de los manglares, contra la minería a cielo abierto y contra el fracking, denunciando el comercio ecológicamente desigual y reclamando las deudas ecológicas y los pasivos ambientales de las empresas papeleras, mineras o petroleras por los daños producidos.

Y esas tres ideas, una del Norte y dos de ellas del Sur, a saber, el descrecimiento, el buen vivir y la justicia ambiental, se refuerzan mutuamente. Quienes en Europa, más allá de experimentar nuevas formas de vida comunitarias en las ciudades o en el campo disminuyendo su consumo energético y material, aumentando la intensidad de sus cuidados mutuos y su interés por la vida pública, se sumen a la vez a las denuncias contra la represión contra los ambientalistas y los pueblos indígenas del Sur que protestan contra el extractivismo, estarán apoyando a la vez la justicia ambiental, el buen vivir y el descrecimiento.


Joan Martínez Alier*
La Jornada, domingo 5 de abril de 2015, Economía


*Catedrático de la ICTA-Universitat Autònoma de Barcelona​



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lunes, 27 de abril de 2015

LA ONU DICE QUE LAS COSECHAS ORGÁNICAS A MENOR ESCALA SON LA MEJOR FORMA DE ALIMENTAR AL MUNDO.


Necesitamos cambios transformadores en nuestros sistemas alimentarios, agrícolas y comerciales con el fin de aumentar la diversidad en las granjas, reducir el uso de fertilizantes y otros insumos, apoyar a los agricultores que trabajan a menor escala y crear sistemas alimentarios locales fuertes. Esa es la conclusión de una nueva publicación extraordinaria de la Comisión de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
El informe, Trade and Environment Review 2013: Wake Up Before it is Too Late (Comercio y Medio Ambiente 2013: Despierta antes de que sea demasiado tarde) incluyó contribuciones de más de 60 expertos de todo el mundo (incluyendo un comentario de IATP) y contiene secciones en las que se habla en profundidad sobre el cambio hacia una agricultura más sustentable y resiliente; la producción ganadera y el cambio climático; la importancia de la investigación y la extensión; el rol del uso de la tierra; y el rol de la reforma de las reglas del comercio mundial.
Además vincula la seguridad mundial y el aumento de conflictos con la urgente necesidad de transformar la agricultura hacia lo que se denomina como "la intensificación ecológica". El informe concluye: "Esto implica un cambio rápido y significativo de una convencional producción industrial, basada en el monocultivo y altamente dependiente de insumos externos hacia mosaicos de sistemas de producción sustentables y regenerativos que también mejoren considerablemente la productividad de los pequeños agricultores".
El informe de la UNCTAD identificó indicadores claves para la transformación necesaria en la agricultura:
1. Aumento del contenido de carbono en el suelo y una mejor integración entre la producción agrícola y ganadera. Aumento de la incorporación de la agronomía forestal y la vegetación salvaje.
2. Reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en la producción ganadera.
3. Reducción de los gases de efecto invernadero a través de zonas turberas sustentables, y manejo de bosques y pastizales.
4. Optimización del uso de fertilizantes orgánicos e inorgánicos, incluyendo mediante los ciclos de nutrientes cerrados en la agricultura.
5. Reducción de los residuos a través de cadenas de comida.
6. Cambio de los hábitos alimentarios hacia el consumo de alimentos amigables con el clima.
7. Reforma del régimen de comercio internacional para la alimentación y la agricultura.
La contribución del IATP se centró en los efectos de la liberalización del comercio en los sistemas agrícolas. La liberalización del comercio, tanto en la OMC y en los acuerdos regionales como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) habrían aumentado la volatilidad y concentración empresarial en los mercados agrícolas, mientras minaban el desarrollo de sistemas agroecológicos locales que apoyaban mayoritariamente a los agricultores.
Por otra parte las conclusiones del informe presentan un marcado contraste respecto al impulso acelerado para nuevos acuerdos de libre comercio, incluido el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) y la Asociación de Comercio e Inversiones entre Estados Unidos y la Unión Europea (TTIP), que amplían un modelo altamente desacreditado de desarrollo económico diseñado principalmente para fortalecer el dominio de las empresas corporativas y multinacionales financieras en la economía global.
En el año 2007, otro informe importante del sistema multilateral, la Evaluación Internacional del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD), con contribuciones de expertos de más de 100 países (y avalado por casi 60 países), llegó a conclusiones muy similares. El informe IAASTD concluyó que "los negocios como los conocemos ya no son una opción" y que el cambio hacia enfoques agroecológicos era urgente y necesario para la seguridad alimentaria y la resiliencia climática. Por desgracia, los negocios han logrado su continuidad. Tal vez este nuevo informe de la UNCTAD proporcione el punto de inflexión para la transformación política que debe tener lugar "antes de que sea demasiado tarde".

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