El Lago Titicaca, orgullo de los Andes y lago navegable más alto del mundo, es también uno de los ecosistemas más amenazados de Sudamérica. Contaminación por aguas residuales, pérdida de biodiversidad, presencia de plásticos y el impacto del cambio climático están poniendo en riesgo no solo su riqueza natural, sino también la vida de miles de familias que dependen de él para alimentarse, trabajar y mantener viva su cultura. Hoy el Titicaca nos recuerda que es urgente escuchar su llamado y actuar con ciencia, compromiso y cooperación.
En ese marco, el 30 de septiembre comenzo una misión sin precedentes: la primera circunnavegación científica integral del Lago Titicaca, organizada por la Autoridad Binacional Autónoma del Lago Titicaca, la Fundación PlanetSolar de Suiza y el SENAMHI de Bolivia.
La expedición se desarrollará entre el 30 de septiembre y el 16 de octubre de este año, recorriendo más de 800 kilómetros de litoral entre Perú y Bolivia a bordo del MS PlanetSolar II, el primer barco solar científico del lago.
Durante este recorrido se estudiará la calidad del agua en 39 puntos estratégicos, evaluando procesos de contaminación y eutrofización. Se aplicará tecnología de última generación para validar imágenes satelitales y se identificarán sitios prioritarios para la restauración ecológica y el tratamiento de aguas residuales.
Este proyecto es binacional e innovador: combina teledetección satelital, sondas multiparamétricas y energías limpias para investigar sin generar mayor impacto ambiental. Un verdadero modelo de ciencia aplicada y sostenible.
Pero más allá de los datos, esta expedición busca sembrar futuro. Permitirá implementar un sistema binacional de alerta temprana para proteger el lago, capacitar a técnicos locales y ofrecer información científica que será vital para la toma de decisiones.
Los aportes no solo serán para la comunidad científica: también beneficiarán directamente a las comunidades indígenas que viven a orillas del lago, para quienes el Titicaca no es solo agua, sino fuente de vida, de sustento y de identidad cultural.Este esfuerzo demuestra que sí es posible unir ciencia, tecnología limpia y cooperación para recuperar un patrimonio natural que pertenece a todos.
El futuro del Lago Titicaca depende de acciones como esta, pero también de cada uno de nosotros. 👉 Le dejamos estas preguntas:
• ¿Qué significa para usted que el Lago Titicaca esté hoy en el centro de una investigación internacional?
• ¿Cree que estos proyectos pueden marcar un cambio real en la vida de las comunidades ribereñas?
• ¿Qué responsabilidad nos toca como ciudadanos para cuidar el lago que es corazón espiritual y cultural de los Andes?La expedición científica abre un camino. El siguiente paso está en nuestras manos.
En Oruro hay una profunda tristeza. Donde antes un extenso espejo de agua cubría al menos 2.000 kilómetros como hogar de miles de peces, flora y fuente de vida de familias, ahora solo hay un desierto: el lago Poopó está seco, es un desierto, desde septiembre.
Mientras decenas de familias lavan su ropa, al fondo del canchón del municipio de Viacha, en La Paz, se observan rastros de totora y un viejo barco abandonado. La tierra es diferente allí.
¿Ahí había una laguna?, pregunto a la mujer que atiende el espacio y que bombea agua hacia los turriles en que se lava la ropa. “Sí, pero hace ya tiempo se ha secado, a veces cuando llueve se llena un poco, pero se ha perdido”, relata, mientras controla el llenado de su reserva de líquido.
“Se está secando”, “ya no hay agua”, son frases que se repiten en estas semanas a menudo en diferentes regiones del país al observar las que antes eran frondosas fuentes de agua natural. Esta agonía ha llegado con la crisis climática a riachuelos y cascadas como el Velo de la Novia en el norte de La Paz, y tres de los lagos más importantes del territorio nacional: el paceño Titicaca, y el Poopó y Uru Uru en Oruro.
“Con el tema de la sequía, el cambio climático que es otro factor, se ha acelerado esta situación”, indica a LA RAZÓN el subdirector del Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA), Limberth Sánchez.
En Oruro hay una profunda tristeza. Donde antes un extenso espejo de agua cubría al menos 2.000 kilómetros como hogar de miles de peces, flora y fuente de vida de familias, ahora solo hay un desierto: el lago Poopó está seco, es un desierto, desde septiembre.
“Estamos viendo que se ha acelerado el secamiento de nuestro lago Poopó, varios estudios decían que el año 2100 quizás el lago Poopó va a desaparecer, pero estamos en el año 2023 y esta situación se ha acelerado”, explica Sánchez. Lo poco de vida del Poopó se marchó en medio de la sequía que se atraviesa en el occidente y parte del sur del país. El fenómeno de El Niño hace prever aún días difíciles por estos parajes, lo que implica una muerte paulatina para esta fuente de agua.
“Esta situación se está dando desde el año 2014, cuando por primera vez lo veíamos así, cuando los Urus decían que el lago Poopó prácticamente se ha secado, esta situación se repite. Las mismas autoridades decían: ‘va a llover y otra vuelta se va a llenar y no va a haber problema’. Lamentablemente cada año se repite la misma situación”, afirma Sánchez.
Aunque la sequía parece haber dado el golpe de gracia a este lago, no se observa como el único factor detrás de este fenómeno.
“La sequía, la contaminación minera, el uso abusivo que hacen las empresas mineras han sido factores, y la falta de regulación en el río Desaguadero prácticamente ha hecho de que ya no llegue agua al lago Poopó, porque hay muchos sistemas de riego que utilizan respecto al río Desaguadero (…), porque el 90% del agua que llega al lago Poopó deviene del río Desaguadero”, complementa.
FUENTES.
Como un sistema circulatorio, las fuentes de agua natural se interconectan. La falta de lluvia afecta a todas por igual y sin lluvias que alimenten la red, sumado a las altas temperaturas que ha traído este año el fenómeno de El Niño y la denuncia de este aprovechamiento desmedido de lo poco que queda, las consecuencias son cada vez más evidentes.
“Prácticamente los ríos, en esta parte del altiplano de Oruro, ya están secos. El nivel de evaporación es muy fuerte, es decir, más allá que no está lloviendo, que es un factor altamente negativo, la poca agua que existe en algunos ríos o fuentes se está secando”.
El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) confirmó que en lo que va del mes se reportan altas temperaturas que incluso han roto récords en varias regiones. Desde esta semana, las lluvias asoman tímidas, pero no son suficientes.
El lago Poopó, en Oruro, queda reducido a un desierto. Foto. apg
“Oruro está a un promedio de temperatura de 24, 25 grados centígrados, estamos a una altura de casi 3.800 (metros sobre el nivel del mar), entonces el agua que está por los ríos se está evaporando rápido y por eso ya no se halla agua en toda esa región. Ya no hay ríos tributarios que alimenten al Poopó y por eso se ha secado”, dice Sánchez.
El Uru Uru, otro de los lagos más importantes del país, está en similares problemas de extinción. “La Gobernación decía que el lago Uru Uru tiene un diámetro de 21 kilómetros y hasta la anterior semana se ha reducido a más de la mitad, de 21 kilómetros ahora estamos hablando de 10 kilómetros que tienen un espejo de agua”.
La inspección del CEPA con lugareños concluyó que hay una reducción del espejo de agua de al menos 70%. “Solo un 30% de nuestro lago Uru Uru tiene agua y el nivel de profundidad no supera los 50 centímetros”, subraya.
Hogar y fuente de vida, ambos lagos fueron catalogados como sitios Ramsar (humedales de importancia internacional) y ahora mueren. “Esta pérdida realmente va a tener un impacto muy fuerte en toda la región y eso preocupa”.
NIVEL.
El Titicaca, el lago navegable más alto del mundo, parece estar en el mismo camino de agonía. El Senamhi informó que este lago ha llegado a su nivel más bajo de la historia registrada. “Son seis centímetros por debajo del mínimo histórico”, dijo su director Hugo Mamani, respecto a la medición hasta el 16 de octubre.
El Gobierno anunció un trabajo de coordinación con Perú para asumir acciones. El Titicaca alberga decenas de especies de flora y fauna, además de ser una fuente importante de sustento humano.
Con las condiciones adversas en cuanto al clima, con lluvias escasas y de rápida evaporación, no se observa que el lago paceño supere rápido su baja. “La recuperación va a ser lenta”, advirtió Mamani.
En orillas del Titicaca, los restos de totora y barcos abandonados ya son comunes en el paisaje, igual a lo que se observa en Viacha, donde la gente lavaba su ropa sin percatarse de la pérdida de una laguna de la cual ahora queda solo un terreno desértico.
El extenso lago Titicaca, en La Paz, ha retrocedido y ahora se advierten islas entre las aguas.
El Niño se quedará hasta cinco meses más
Aunque la urgencia por agua en los ríos y lagos es cada vez mayor, los pronósticos aún se avizoran adversos. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) prevé que el fenómeno de El Niño golpee al país por hasta cinco meses más.
“El fenómeno de El Niño continuará, hay un 90% (de pronóstico) de que se mantenga hasta enero, marzo de 2024. A partir de entonces las posibilidades de El Niño disminuyen gradualmente, con un posible regreso a condición neutral, esto tendría que ser entre mayo y junio de 2024”, explica a LA RAZÓN la meteoróloga del Senamhi, Marisol Portugal.
Pero, qué es exactamente el fenómeno de El Niño. Por lo general, éste suele ser esperado con un impacto de déficit de las precipitaciones en el occidente y el sur del país, y un exceso de éstas en el oriente. No obstante, la experta indica que estos golpes son variables y este año tienen características especiales.
“El 2023 tenemos el calentamiento global que está alterando la distribución del impacto. Modifica la circulación atmosférica y esto favorece a las altas temperaturas que se han registrado en las últimas semanas, sequías, inundaciones en diferentes regiones del país y el mundo; afectaciones en la salud como es la escasez de alimento por la proliferación de plagas y daños a los cultivos”, asevera la profesional.
Ya en mayo, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advertía de un impacto en el incremento de las temperaturas mundiales hasta “límites desconocidos”, como resultado del ingreso del fenómeno de El Niño y el calentamiento global. “Esto tendrá repercusiones de gran alcance para la salud, la seguridad alimentaria, la gestión del agua y el medio ambiente. Tenemos que estar preparados”, señaló en esa oportunidad el secretario general de la OMM, Petteri Taalas, mediante un comunicado.
En 2016, el país atravesó un fenómeno similar que llevó incluso a La Paz a una crisis del agua con racionamiento para la población. “Se vio que al igual que en 2016 se superaron récords históricos”, confirma la experta Portugal.
El clamor de la población y de la naturaleza es cada vez mayor en sentido de tomar acciones.
El subdirector del Centro de Ecología y Pueblos Andinos (CEPA), Limberth Sánchez, relata que se recibió reportes de que incluso personas del área rural de Oruro van a la ciudad a buscar agua. Eso no es todo, los animales mueren y el termómetro sigue amenazando ante las aún esporádicas lluvias. Mientras Sánchez afirma que se espera que este golpe dure al menos tres años más.
Fuentes: The conversation [Foto: Shutterstock / Andrey Yurlov]
El cambio de década nos trae el regalo de la Década de la Ciencia Oceánica para el Desarrollo Sostenible. Es muy oportuno, por tanto, destacar que los océanos no solo son el elemento esencial y central de la vida en nuestro planeta, son también los grandes reguladores del cambio climático.
Una de las claves del control climático planetario yace en la circulación global profunda, también conocida como la cinta transportadora global, una gran corriente que alcanza las regiones abisales de todos los océanos del planeta.
Esta corriente planetaria se origina en aguas superficiales a altas latitudes en el Atlántico Norte y alrededor del continente antártico. Cada invierno, estas aguas frías y saladas se hunden, iniciando así la cinta transportadora global. En pocas semanas se produce la inyección de 1 500 billones de metros cúbicos de agua hacia las profundidades del océano. Esto supone un promedio anual de unos 48 millones de metros cúbicos por segundo, más de 200 veces el caudal medio del río Amazonas.
Esquema de la cinta transportadora global, con origen y final en el océano Atlántico, llegando a todo el planeta a través del océano Austral. John Marshall & Kevin Speer/ Nature Geoscience
El inicio de esta circulación global viene acompañado, también en invierno, por otro hundimiento de aguas superficiales. Este bombeo está ocasionado por el viento y ocurre en latitudes medias y altas. Allí, las aguas se sumergen hasta unos 1 500 m, ocasionando que la temperatura y otras propiedades varíen en profundidad de forma análoga a como lo hacen con la latitud.
Estas aguas realizan un viaje submarino transoceánico, delimitando los grandes giros subtropicales. Se trata de grandes sistemas de corrientes oceánicas influidas por los vientos y el movimiento de rotación de la Tierra. El resultado es lo que se conoce como circulación termoclina.
Los giros subtropicales, cuyas aguas se mueven en sentido horario en el hemisferio norte y antihorario en el hemisferio sur, dominan las regiones centrales de los océanos. Arnold Gordon / Britannica
En contraste, la cinta global tarda cientos e incluso miles de años en recorrer todo el planeta, manteniendo la memoria de climas pasados.
Las aguas frías que se hunden a latitudes altas del Atlántico Norte son eventualmente reemplazadas por el ramal de retorno de la cinta transportadora global, aguas cálidas y ricas en nutrientes provenientes de regiones tropicales y subtropicales.
La floración primaveral de fitoplancton del Atlántico Norte es una de las manifestaciones más espectaculares de la naturaleza. NASA
Corrientes y clima
El clima de la Tierra está condicionado en gran medida por el equilibrio radiativo local, que depende de la reflexión de la radiación solar (albedo) y de la fracción de radiación emitida por la Tierra que no puede atravesar la atmósfera (efecto invernadero).
Pero igualmente importante es la transferencia de calor desde los trópicos hacia altas latitudes, que ocurre gracias a los vientos atmosféricos y las corrientes oceánicas. En el océano esto queda determinado por la intensidad de la cinta transportadora global y del circuito termoclino.
Patrones de circulación oceánica hoy (arriba) y hace unos 20 000 años (abajo). En el pasado, las aguas del Atlántico Norte se hundían solo hasta profundidades intermedias, de forma más débil. Woods Hole Oceanographic Institution
Aguas con menos oxígeno y más ácidas
A los factores físicos que controlan el clima se les une la autorregulación del planeta vivo, en continua evolución hacia un estado optimizado.
Otro ejemplo es la expansión de las regiones oceánicas hipóxicas, o zonas de bajo oxígeno. Estas ocurren en el margen oriental de todos los grandes océanos, en regiones relativamente aisladas entre los giros subtropicales y tropicales. Su expansión puede deberse a cambios en los patrones de circulación, el calentamiento de las aguas y el aumento de la producción primaria.
La unión de estos factores estresantes (calentamiento, salinización, desoxigenación, acidificación, contaminación, sobrepesca) representa una amenaza significativa para muchas especies marinas, con un impacto alto en la biodiversidad marina y en la evolución del propio planeta.
Consecuencias del Antropoceno
El Holoceno, el cálido periodo interglacial que ha caracterizado a nuestro planeta durante los últimos 12 mil años, está siendo alterado por la humanidad.
La emisión de grandes cantidades de dióxido de carbono ha modificado el equilibrio radiativo y ha llevado a la Tierra hacia un nuevo estado metabólico, el Antropoceno.
Un efecto importante ha sido que la temperatura media de la superficie terrestre ha aumentado en 1,2 °C desde el periodo preindustrial, a mediados del siglo XIX, hasta la actualidad. Esto ha sucedido a pesar de la elevada capacidad reguladora de los océanos, que han absorbido alrededor del 90 % del exceso de calor antropogénico en el sistema terrestre con un aumento en su temperatura media de apenas 0,15 °C.
Si no fuera por el efecto antropogénico, la Tierra ya hubiera entrado lentamente en un período glacial, que se iría acentuando hasta encontrar su enfriamiento máximo dentro de unos 60 mil años.
Las observaciones y los modelos nos dicen que el clima de la Tierra ha cambiado y seguirá cambiando. Grandes extensiones de nuestro planeta experimentan el aumento del nivel del mar, fuertes sequías o lluvias torrenciales, huracanes intensos más frecuentes, agudas olas de calor, pérdida de biodiversidad e incremento en las enfermedades infecciosas.
No podemos predecir con certeza el futuro. La extrema complejidad del océano viviente, la interacción de los procesos físicos y biogeoquímicos en todas las escalas espaciales y temporales hace que el sistema pueda tomar caminos inesperados.
Nuestras acciones cotidianas determinarán la evolución de nuestro planeta: salud y consciencia planetaria. Jimena Uribe Cortés, Author provided
Nuestro planeta vivo, con el océano como componente central y esencial, es robusto y tiene una elevada capacidad reguladora. Su resiliencia ha sido probada a lo largo de la historia de nuestro planeta. La conjunción de mecanismos vivos y no vivos ha provocado su baja entropía y alta complejidad.
Esta elevada complejidad, resultado de la infinitud de procesos que sostienen y conforman la propia vida, convierte a un sistema terrestre potencialmente frágil en un ser vivo, dinámico y robusto. Gaia evolucionará y se desplegará en beneficio de todo el sistema y no de una de sus partes. Está en nuestras manos lograr que la humanidad se mantenga en armonía con esta evolución.
Josep Lluís Pelegrí Llopart. Oceanógrafo y profesor de investigación, actualmente director del centro, Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC)
La decisión llega en medio de anuncios de una inminente recesión por los severos efectos adversos de la pandemia en la economía del país.
La Minera San Cristóbal (MSC), la principal minera del país, subsidiaria de la corporación japonesa Sumitomo, suspendió sus operaciones en el marco de la declaratoria de emergencia sanitaria nacional y la cuarentena total dictadas por el gobierno de Jeanine Áñez, para evitar la propagación del coronavirus.
Mediante un comunicado, la empresa que centra su trabajo en el departamento de Potosí, en la provincia Nor Lípez, señaló que la decisión fue comunicada el miércoles 25 de abril a las correspondientes autoridades gubernamentales, con la finalidad de precautelar la salud y la vida de sus trabajadores.
“A la fecha, en Campamento Toldos se encuentra un grupo de personas, entre trabajadores y contratistas, que concluirá las últimas exportaciones así como necesarias labores de mantenimiento. La mayor evacuación del personal se realizó el mismo sábado 21 de marzo”, complementa la nota de prensa.
La disposición implica la suspensión temporal de la producción y exportación de minerales concentrados de zinc, plomo y plata de la compañía. Y se da en medio de anuncios de parte de los empresarios del país de una inminente recesión por los severos efectos adversos de la pandemia en la economía del país, y el pedido al Gobierno de medidas de estímulo fiscal, entre otras. (27/03/2020) http://www.la-razon.com/economia/mineria-bolivia-san-cristobal-operaciones_0_3338066173.html
Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com
La Amazonía está siendo aniquilada por saqueo capitalista: deforestada por multinacionales mineras y latifundio, codiciadas sus tierras para el agro industrial, la ganadería masiva, codiciados sus recursos para el aberrante modo de producción capitalista. Lleva tres semanas ardiendo. Miles de animalitos calcinados, decenas de especies ya en extinción desapareciendo, la mayor selva del planeta diezmada, pueblos indígenas desplazados y exterminados al extinguirse su hábitat... Y todo para que un puñado de multimillonarios capitalice sobre el saqueo del planeta.
Capitalismo es barbarie
No, no es "el fuego", así en abstracto, de "surgimiento espontáneo" el que arrasa con la Amazonía, porque ese fuego es provocado, tiene detrás intereses muy concretos: las multinacionales mineras, las del agro industrial. Son grandes consorcios capitalistas los que se lucran sobre el saqueo del planeta.
No, no es solamente Bolsonaro el problema: Bolsonaro es un matarife más del capitalismo transnacional. Las multinacionales, los latifundistas, toda la clase explotadora y su sistema criminal, el capitalismo, son los que saquean el planeta, los que explotan a las y los trabajadores, los que provocan ecocidios, genocidios, los que ordenan los asesinatos de campesinos, indígenas y ambientalistas para callar su lucha, los que bombardean las mentes de la clase explotada a través de sus medios de alienación masiva, los que desgarran nuestras vidas con su modelo de explotación, sumisión y destrucción de todo tejido comunitario. Para dividirnos nos bombardean con paradigmas alienantes como el individualismo, el racismo, el machismo, la xenofobia. Nos incitan incesantemente al consumo, inútil "compensatorio" de las soledades impuestas. Para someternos y explotarnos mejor, nos bombardean con manipulación y enajenantes, cuando no usan directamente bombas como en las guerras imperialistas que implementan contra pueblos enteros, con la finalidad de arrodillarlos a un mayor saqueo de sus recursos.
Bolsonaro es nefasto, sí, pero no está solo; él no es más que la ficha de turno del Capital: la burguesía siempre echa mano de su herramienta fascista para reprimir el descontento social y para incrementar los niveles de explotación contra las y los trabajadores, para incrementar los niveles de saqueo del planeta. El problema de fondo es el sistema socioeconómico.
Es un imperativo vital luchar contra este sistema de explotación, saqueo y barbarie. No es solamente cuestión de "dejar de comer carne", es cuestión de comprender las raíces estructurales, sistémicas, de tanta barbarie, y de dar la lucha en todos los espacios de nuestras vidas, una lucha por elevar los niveles de consciencia relativa a cómo funciona este sistema de clases, una lucha por organizar respuestas colectivas, no solamente individuales, para lograr mayor efectividad... La humanidad y el planeta lo necesitan.
En realidad, se acusa a Turquía de querer utilizar este embalse como hace con otros, como actualmente con Rojava, para condicionar su política exterior, lo que se considera un uso bélico de este.
Iberdrola y BBVA son las dos grandes compañías con sede en Euskal Herria. Desde hace ya una veintena de años, en plena expansión internacional. Estos días Iberdrola acaba de inaugurar otra mega-represa en Brasil, Baixo Iguaçu, y gracias a la actividad internacional y la financiación sin escrúpulos del BBVA, el 10 de junio de 2019 se procederá al llenado a otra de las más conflictivas represas del mundo, la de Ilisu, en el Kurdistán bajo dominio kurdo. Con la presente denunciamos a ambas empresas por las consecuencias trágicas para el medio ambiente, para comunidades y personas y el patrimonio cultural de sus políticas y nos solidarizamos con las personas que en esos países sufren los efectos y con las que les plantan cara.
Iberdrola proviene de la antigua Iberduero, célebre también por ser protagonista de la imposición nuclear y del gran conflicto energético que marcó a la sociedad vasca. Casualidad, ahora se cumplen 40 años del asesinato de Gladys, la compañera que abatieron a tiros para escarmiento del movimiento. Tras el desprestigio, los pufos y el drama nuclear (accidentes, contaminación radioactiva, residuos con los que no se sabe que hacer, almacenados por miles de años, arrojados al océano, etc) y la eliminación del carbón por su efecto invernadero, Iberdrola vuelve a sus raíces, a la hidroeléctrica, que acompañe a su gran apuesta gasista.
BBVA, mientras, le da a todo: todo lo que produzca buen rédito es aceptable. Y los grandes proyectos energéticos los dan. Y entre ellos los hidroeléctricos más. De un tiempo a una parte Iberdrola ha expandido su mercado encontrando un gran filón en Brasil. Allá ha construido y participado en varias centrales hidroeléctricas y sus correspondientes embales, algunos, los mayores de ese país y del mundo, y de los mayores impactos ambientales también.
Iberdrola inaugura la mega-represa Baixo Iguaçu (Brasil)
Baixo Iguaçu es la sexta mega-represa construida en el río Paraná, y la más cercana a las famosas cataratas de Iguazú. Todas estas represas han tenido un efecto evidente en el caudal del río y por tanto en el medio ambiente, muy deteriorado también por la deforestación. Iberdrola, a través de su filial Neoenergia, ha provocado un gran conflicto social, pues no ha realizado ninguna consulta para conocer la opinión de las comunidades locales. Además no ha provisto las herramientas adecuadas para restablecer los derechos de las familias desplazadas por el embalse. La empresa se inventó la triquiñuela de denominar a zonas inundables como «áreas de remanso», para excluir así a familias afectadas y no pagarles indemnizaciones. Nada más llenarse el embalse esa zona con sus correspondientes hogares, cultivos, etc., fue anegada.
Su construcción también supuso una gran inundación en 2016 que se sufrió sobre todo en la zona argentina, en el departamento de Misiones. De hecho, la parte argentina, su población y ecosistemas protegidos como los de la Reserva Iguazú serán afectados por esta nueva represa. Sin embargo, el mayor temor es el posible impacto en las cataratas, que además de ser una maravilla natural, son uno de los mayores recursos económicos de la zona.
Las protestas y ocupaciones de la obra se han sucedido en estos últimos años, recurriendo la empresa y las instituciones a la represión más severa. Pese a ello, la empresa no ha intentado solucionar el problema social provocado. Igualmente el gobierno brasileño, quien otorgó la licencia ambiental pese a ocurrir tamañas injusticias.
No es la primera ni la única represa construida por Iberdrola en Brasil, y queremos recordar que todavía mantiene otro proyecto que provocaría un gran impacto, el de Tapajós, y que ahora podría contar con el apoyo del actual presidente Bolsonaro para materializarse. Por lo que ahora también, reiteramos nuestra oposición a éste y los posibles nuevos proyectos.
La represa financiada por BBVA en Kurdistán a punto de llenarse
BBVA también se ha extendido, siendo uno de esos países elegidos Turquía donde se apropió de uno de los mayores bancos, el Garanti. El Garanti junto a Akbank es el único banco financiador de otro proyecto hidroeléctrico desestimado en ocasiones anteriores por otros bancos europeos y gobiernos que les negaron permisos de exportación. Al considerarse el Garanti un banco nacional, BBVA elude esa obligación y de igual forma, hasta aquí no nos llegan los ecos de este destructivo proyecto para el medio ambiente, sus habitantes y el patrimonio histórico mundial. A punto de terminarse, el gobierno turco prevé su inauguración para el 10 de junio.
Ilisu no sólo tendrá efecto en el Kurdistán bajo dominio turco, sino que al situarse en su inicio, afectará al río Tigris en todo su recorrido posterior por Iraq. En un país amenazado por la desertización el Tigris es fundamental para Iraq, para el abastecimiento de su población y también para sus ecosistemas. De hecho, uno de los principales ecosistemas en ser afectados serán los pantanales del sur, a más de mil kilómetros aguas abajo.
En realidad, se acusa a Turquía de querer utilizar este embalse como hace con otros, como actualmente con Rojava, para condicionar su política exterior, lo que se considera un uso bélico de este. En sí, el embalse inundará la ciudad de Hasankyef de gran simbolismo para el pueblo kurdo, pero también una zona con presencia de la guerrilla kurda del PKK, y el desplazamiento de población que provocará (se estiman 78.000 personas!) se asocia al que Turquía a practicado durante años con la destrucción de pueblos kurdos, estimados en unos 3.000.
En un principio se estimó un coste de 1.500 millones de euros totales, de los que un tercio (entre 400 y 450 millones de euros) lo financiaban los principales bancos de Turquía (el 3º y 4º respectivamente – 2015) Garanti y Akbank a partes iguales. Siendo BBVA el propietario de la mitad del Garanti, le corresponde un cuarto del crédito: 85 millones. A los cuales, les corresponde un buen pellizco en concepto de intereses. Este proyecto es pagado por el gobierno turco, con lo que es la ciudadanía turca la que lo paga. Además de estos beneficios, BBVA se beneficia de los servicios pagados por sus clientes turcos, contabilizando todo ello por un 14% de los beneficios del BBVA (2016). Así tenemos que BBVA se beneficia de la economía turca, del dinero de sus ciudadanos pagados mediante impuestos, a la vez que contribuye al ataque y dominación del pueblo kurdo.
El proyecto Ilisu nunca se ha sometido a una consulta y de hecho es conocido la oposición que genera. Por la importancia cultural e histórica de Hasankyef, como vascas, comparamos su destrucción a la que provocaron en Gernika el bombardeo fascista. Solo que en este caso es de una forma más sutil, pasando desapercibida por hacerse en nombre del progreso y del beneficio general.
Una simulación de basura en contenedores durante la protesta de ecologistas ante la embajada de Canadá en Manila, el 21 de mayo (Bullit Marquez / AP)
La Vanguardia
El Gobierno contrata una naviera y dice que habrá recuperado los 103 contenedores a finales de junio
Finalmente, Canadá se llevará la basura que envió a Filipinas y cuya retirada ha exigido el presidente Rodrigo Duterte echando mano tanto de presiones diplomáticas como de la amenaza de devolverla a Canadá incluso arrojándola en el mar frente a sus costas.
El Gobierno canadiense comunicó el miércoles que ha contratado una compañía naviera para llevarse los 103 contenedores. La ministra de Medio Ambiente, Catherine McKenna, dijo que “la compañía empezará a preparar la operación en los próximos días” y que la retirada de la basura “estará completada a finales de junio, ya que la basura tiene que ser tratada de modo que cumpla los requerimientos de seguridad e higiene” de la ley canadiense.
El portavoz presidencial filipino, Salvador Panelo, había dicho en rueda de prensa el mismo miércoles que toda esa basura será reenviada mediante una compañía naviera, cuyo flete será pagado por el Gobierno. “Si Canadá no acepta esa basura, se la dejaremos en sus aguas territoriales o a 12 millas náuticas ante cualquiera de sus costas. Filipinas es una nación independiente y soberana que no puede ser tratada como basura por otras naciones”.
El Gobierno filipino llamó a consultas a su embajador y sus cónsules en Canadá la semana pasada, al entender que el gobierno de Ottawa no se ha llevado de vuelta su basura tras la fecha límite del 15 de mayo fijada por Manila. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, dijo la semana pasada que estaba buscando una solución con las autoridades filipinas.
Entre el 2012 y el 2013, Canadá envió a Filipinas al menos 103 contenedores de basura, que incluían botellas y bolsas de plástico, periódicos y pañales, así como basura electrónica. Los contenedores permanecen en dos puertos, para irritación de los activistas ambientales. Las autoridades consideran que la carga fue declarada falsamente, por una firma privada, como basura de plástico reciclable, y ese es el motivo de la reclamación a Canadá.
El lunes 15 de abril de 2019 quedará en la historia como el día en que Notre Dame de París fue devastada por las llamas. En el momento de escribir estas líneas el incendio parece controlado y solo algunos focos residuales siguen contenidos por las y los bomberos, temiendo riesgos de rebrote. En realidad habrá que esperar varios días o semanas para conocer la extensión de las pérdidas y los daños causados por el incendio, el hundimiento del armazón de la cubierta y de la aguja así como las consecuencias de los centenares de miles de litros de agua lanzados para apagar las llamas sobre las estructuras y las obras de arte que no han podido ser evacuadas.Las causas del incendio siguen siendo aún desconocidas aunque un inicio accidental proveniente de los espacios ocupados por los trabajos de renovación parece hoy la pista privilegiada por las autoridades y profesionales. Solo la investigación permitirá aclarar esto en los hechos, pero podemos afirmar ya que las responsabilidades no hay que buscarles ni señalarlas en eventuales errores individuales… sino claramente del lado de una política global y de una suma de responsabilidades colectivas en la cúspide de las cuales se encuentra la del Estado, responsable de la seguridad del sitio y director de los trabajos en curso.
¿Qué consecuencias?
Las primeras informaciones entregadas por los bomberos indican que “el conjunto de la cubierta está siniestrada, el conjunto del armazón está destruido, una parte de la bóveda se ha hundido” por la caída de la aguja cuyas impresionantes imágenes son mostradas en la portada de todos los periódicos. Esta aguja, así como una parte del techo y del armazón de la cubierta databan de los trabajos efectuados en el siglo XIX por Viollet-le-Duc. El resto del armazón hundido databa del siglo XIII, reconstruido con vigas de madera provenientes de la primera construcción en el siglo XII, y había sido llamado por su importancia y tamaño “la selva”. Al desplomarse, la aguja ha hundido una parte de la bóveda de piedra de la catedral pero no parece (a día de hoy) haber puesto en peligro la estructura general. Numerosas reliquias, obras de arte y objetos habrán sido afectados por el fuego, la ceniza y el agua y una parte de los plomos de las vidrieras ha sido también afectada de forma más o menos importante. El gran órgano que acababa de ser restaurado parecería haber sufrido también daños importantes. Las primeras reacciones
Muchos parisinos y parisinas se han reunido, en medio de una gran emoción, al pie de la catedral… Pero las reacciones políticas bastante menos sinceras y espontáneas no han tardado tampoco en multiplicarse. Macron el primero, sin duda feliz por haber podido evitar su prevista intervención televisiva (para anunciar las medidas que planteaba para atajar la crisis social de las y los chalecos amarillos y otros movimientos sociales, ndt) para pasar a jugar el papel de “salvador” del patrimonio, de la Nación y de su unidad reencontrada (¡sic!). Tras él y sobre el mismo tema, todos los racistas, fascistas y nacionalistas patentados se han ido sucediendo con rapidez para hablarnos del corazón de la herencia cristiana de la nación (¡y de la civilización!) atacada. Algunos avanzan ya por el terreno del complotismo islamófobo más craso…
¿Se podía prever o evitar algo así?
Al margen de los hechos precisos que la investigación permitirá quizás determinar, una catástrofe de tal amplitud solo puede ser fruto de una cadena colectiva de responsabilidades. Este accidente pone a la luz dos problemas estructurales y señala la responsabilidad directa del Estado: de una parte, la política de los sucesivos gobiernos de desinversión en la salvaguarda y mantenimiento del patrimonio (igual que en el conjunto de los servicios públicos). De otra, la insuficiencia de las normas de seguridad en los trabajos patrimoniales (lo mismo que ocurre en el conjunto de los trabajos de los edificios públicos). “Lo que ha pasado tenía que pasar. La falta de un real mantenimiento y de una atención cotidiana a un edificio de una importancia mayúscula es la causa de esta catástrofe. No se trata de buscar responsables, la responsabilidad es completamente colectiva porque es el monumento más colectivo del país”, explicaba J.M Léniaud (presidente del consejo científico del Instituto Nacional del Patrimonio). Desinversión financiera y falta de personal. El estado de los edificios patrimoniales es muy a menudo deplorable, las necesidades en políticas de conservación, restauración y renovación son inmensas. Las y los profesionales de la conservación/restauración, así como el conjunto del personal y de las y los agentes que trabajan en este tipo de edificios públicos, dan testimonio de ello y no dejan de lanzar alertas que se quedan en letra muerta. Los accidentes, humanos y materiales, son desgraciadamente moneda corriente.
Hacer pagar a las y los más pobres
Según el presidente Macron, “esta catedral la reconstruiremos entre todos y todas”. Precisemos de paso, por un lado, que no será él quien la reconstruya (como tampoco fue construida en su época por el obispo Maurice de Sully sino por las y los miles de trabajadores, obreros y artesanos, que se han sucedido a lo largo de los siglos). De otra parte, que para ello sería preciso que el Estado invirtiera en su reconstrucción… lo que no parece que sea la idea. Macron, al contrario, ya ha anunciado este martes 16 de abril el lanzamiento de una “suscripción nacional” para financiar la restauración… En 2017 fue necesario que una fundación privada encontrara la financiación (privada) y acordara con la diócesis el lanzamiento de los trabajos de renovación que estaban en curso, en particular en la aguja y la techumbre. Esta última no había sido restaurada desde los años 1930… El conjunto del patrimonio nacional es hoy víctima de ese desinterés del Estado. Pero en el punto opuesto de esos intereses de dinero, la población, incluyendo sus componentes más populares, se ha sentido a menudo ligada al patrimonio público y a los monumentos culturales e históricos… particularmente Notre Dame, hecha célebre por Victor Hugo como el corazón viviente más popular de París. La ocasión perfecta para el gobierno de hacer aprobar la financiación de su restauración sobre las espaldas de una colecta nacional (!). La maniobra es hábil, pues permite ocultar su propia responsabilidad en el incendio, y la gente, sinceramente conmovida, se dispone ya a donar. ¡Pero es al Estado a quien corresponde pagar! ¡Nuestros impuestos deberían servir ya para financiar los servicios públicos, incluyendo el de la cultura y el de un patrimonio accesible para todas y todos! En lugar de desaparecer en exenciones fiscales para las mayores empresas…
Sin embargo, hay dinero
Este drama es sobre todo la ocasión de recordar que la financiación de la cultura y del patrimonio es de lejos uno de los mejores nichos fiscales que las y los capitalistas pueden encontrar. Matando dos pájaros de un tiro, adornan su imagen, a veces puesta muy en cuestión, mediante “generosos” donativos, y gozan al mismo tiempo de las exenciones fiscales más ventajosas de toda la (sin embargo) amplia gama ofrecida por los sucesivos gobiernos. Las y los mecenas se agolpan: 200 millones para LVMH y la familia Arnault (Bernard Arnault es propietario del grupo de artículos de lujo LVMH, es el hombre más rico de Francia y primero de la Unión Europea ndt), 100 millones de Pinault (François-Henri Pinault es considerado uno de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna familiar estimada el 18 de agosto de 2018 de 30 500 millones de dólares ndt) que casi parecen poca cosa, 100 millones Total y, la guinda del pastel, Vinci (un grupo industrial francés ndt) propone un “mecenazgo de competencia” y hacer una alianza de constructores (¿Bouygues, etc?) para trabajar “gratuitamente” en la reconstrucción de la catedral. El mercado del arte y las inversiones en materia de patrimonio gozan ya de una fiscalidad particularmente ventajosa, pero entre quienes hacían “llamamientos a la ayuda” había sin embargo muchos que pedían aún menos impuestos para “salvar” Notre Dame e incitar a las donaciones… En primera fila de éstos, el primero de los servidores y símbolo de los lazos consanguíneos entre la Cultura en el gobierno y los regalos a los más ricos: J-J Aillagon. Quien hoy demanda la clasificación de la catedral como “tesoro nacional” a fin de que los donativos gocen de una desgravación fiscal del 90%, fue sucesivamente ministro de Cultura, director del museo personal de Pinault y luego director del castillo de Versalles… Un llamamiento, por tanto, probablemente desinteresado…
Las decisiones en materia de cultura y de patrimonio son decisiones de sociedad
Evidentemente, tenemos más que dudas sobre la voluntad y los medios que va a desbloquear el Estado para la reconstrucción. Sobre el conjunto de los trabajos de los grandes monumentos nacionales (a fortiori de los de menor posteridad), éste ha optado sistemáticamente por las soluciones “menos costosas” pero también las menos deontológicas y respetuosas de los materiales y construcciones originales. No podemos a partir de ahí sino interrogarnos sobre la reconstrucción que se perfila… Jean Michel Liénaud sostiene que “para Notre Dame, será lo mismo. No volveremos a ver ni la aguja ni el armazón de la cubierta. Sin embargo, el desafío del Segundo Imperio fue reconstruir en 1860 la aguja que había sido desmontada un poco antes de la Revolución porque amenazaba ruina. Fue una verdadera proeza neomedieval. Esta vez soy pesimista”.
No equivocarse en las prioridades
No se pueden sino comprender las reacciones de las y los que señalan el desprecio y el silencio de las autoridades y de las grandes empresas, sin embargo todas hoy en primera línea, cuando en noviembre pasado 8 personas encontraban la muerte en el hundimiento de su insalubre inmueble y centenares de otras personas se encontraban evacuadas de sus casas de alquiler sin soluciones de realojamiento, en Marsella. La actual exposición de donativos nos prueba que cuando están en juego sus intereses (esencialmente simbólicos y financieros) las empresas pueden encontrar el dinero y desbloquear sumas considerables en muy poco tiempo. Lo mismo ocurre con el gobierno, cuando decide ofrecerles regalos… En esta balanza, la vida de las clases populares solo cuenta si va acompañada de una línea de exención fiscal. Lo que está en juego es evidentemente incomparable.
¿Qué interés tiene financiar viejas piedras?
Hay quien se interroga a menudo sobre la pertinencia de invertir tales sumas de dinero en la cultura o en la preservación del patrimonio (cada vez menos dinero público por otra parte…), igual que a veces ocurre también en el caso de la investigación científica abstracta. Pero sería un error oponer cualquier necesidad social a tales inversiones. El dinero no falta, a poco que se le vaya a buscar donde está. El patrimonio forma parte de una propiedad colectiva inestimable. Su valoración y su accesibilidad a todas y todos tiene que ver con el desarrollo de las y los individuos y de nuestras sociedades.
Escribir una historia diferente
Notre Dame, como otros monumentos, forma parte de nuestra historia y de nuestro inconsciente colectivo. Es importante negarse a dejar lo que simboliza en manos de nacionalistas de todo pelaje. A través de los tiempos, ha simbolizado ciertamente las relaciones de poder entre la iglesia católica y el poder estatal. Pero es también un símbolo deslumbrante de la evolución de la arquitectura religiosa. En fin, es también un monumento secular de la historia de París, y Victor Hugo a través de su obra epónima la había ligado a lo que París tenía de más vivo, bullicioso y popular. Durante la Revolución francesa, y luego durante la Comuna de París, fue utilizada como lugar de actividades colectivas y de reuniones políticas, mientras la Marsellesa y otros cantos revolucionarios resonaban en los tubos de los grandes órganos. Es también un reto de reapropiación cultural y colectiva de nuestra clase social.
Esta vez no había afortunadamente vidas humanas directamente en juego frente a los intereses financieros, pero hemos perdido uno de nuestros bienes patrimoniales colectivos más preciosos… Una vez más sacrificado por este gobierno y los precedentes como consecuencia de sus incendiarios recortes presupuestarios…
La Revolución ha muerto. El socialismo moderno ha fracasado… y el comienzo de una era posmoderna de colapso civilizatorio y derrumbe social planetario es inevitable. Tal como en el caso de una enfermedad mortal imposible de detener, nada puede ya impedir este pronto desenlace. Ni la globalización económica, ni la tecnología o la planificación socialista de la economía pueden evitar lo que, si se tiene en cuenta la real gravedad que poseen las actuales crisis ecológica y energética, se presenta hoy como inevitable: el pronto colapso de la sociedad contemporánea.
¡Patrañas!, responderá ante esta afirmación el defensor de la libre competencia. ¡Solamente necesitamos invertir en nuevas tecnologías!¡Derrotismo!, increpará desde la otra vereda el militante marxista. ¡Esto lo solucionamos con la conquista del poder por los trabajadores! ¡Determinismo! ¡Un ecosuicidio planetario es ciertamente posible, dirá el eco-socialista, pero asumir su inevitabilidad es puro pesimismo! ¡Falta de enfoque!, replicará a su vez el defensor del “decrecimiento”. ¡Un colapso no tiene porque ser “algo negativo”, sino que aquel puede ser “administrado” en pos de un modelo alternativo de sociedad, constituyendo entonces una “oportunidad”!
¿Pero es cierto que el peligro de un colapso civilizatorio inminente como efecto de la combinación catastrófica de las contradicciones económicas, sociales y políticas tradicionales del sistema capitalista actual y el avance (ya imparable) de la crisis ecológica, energética y los futuros escenarios de sobrepoblación mundial y escasez planetaria de recursos, puede ser conjurado, esto ya sea mediante el desarrollo tecnológico, la implementación de un sistema económico planificado, el eco-socialismo o el impulso de “modelos alternativos” de sociedad basados en el “decrecimiento”?
Es precisamente para el desarrollo de estas y otras discusiones que nace el sitio web Marxismo y colapso, teniendo como uno de sus objetivos principales constituir un espacio de información y debate con relación a los problemas existenciales (inmediatos) a los cuales se enfrenta actualmente nuestra especie y la civilización. Una de las tareas de este sitio será así, en primer lugar, informar respecto al estado de la discusión científica alrededor de estas amenazas y sus posibles proyecciones durante el presente siglo, aquello a partir de la difusión de algunos de los más avanzados estudios científicos en torno a las mismas.
Marxismo y colapso defiende además la necesidad de un nuevo marco estratégico marxista ante el inevitable fenómeno de colapso civilizatorio y extinción humana que ya ha comenzado a avizorarse en el horizonte histórico. Teniendo en cuenta la casi nula elaboración marxista respecto a este peligro, así como también los propios límites del ecosocialismo y los demás referentes de la actual ecología política marxista (muchos de los cuales, si bien comprenden la posibilidad de un colapso civilizatorio cercano, se niegan a aceptarlo como un horizonte histórico práctico cercano), Marxismo y colapso se plantea como un espacio para el desarrollo de los jalones teórico-programáticos necesarios para el impulso de un marxismo nuevo: es decir, dotado de un nuevo programa, una nueva teoría y una nueva practica política para la revolución, adaptada para la nueva era histórica (salvaje) que está comenzando a configurarse ante nosotros: esto es, el derrumbe de la civilización, la extinción humana y el mismo “apocalipsis”.
Ahora bien, comprendiendo que la adopción de un nuevo marco teórico-programático marxista, adaptado para las condiciones del próximo colapso civilizatorio, no “caerá del cielo” ni se presentará al modo de ningún “viaje intelectual”, Marxismo y Colapso busca establecer contacto con las bases militantes y los cuadros dirigentes medios de todas las organizaciones anti-capitalistas existentes en la arena internacional, esto para discutir con aquellas la necesidad imperiosa de imponer el debate "colapsista" en sus respectivas organizaciones.
Sostenemos aquí que un colapso civilizatorio durante este siglo sería ya inevitable como resultado, tal como dijimos, de la combinación catastrófica del avance (imparable) de la crisis ecológica, energética y las contradicciones económicas, políticas y sociales tradicionales del modo de producción capitalista en su fase de decadencia absoluta. De acuerdo a esta perspectiva, coherente con la información científica disponible, se habría alcanzado ya un punto de no retorno en el actual proceso de degradación planetaria, la cual habría comenzado a corroerlos principales pilares ecológicos de existencia del propio capitalismo: por ejemplo aquellos que hacen posible el actual nivel de desarrollo de las fuerzas productivas.
Infraestructura ecológica del modo de producción capitalista (pasado y presente)
Paralelamente a esta situación de aguda degradación de la “infraestructura eco-social” del modo de producción capitalista, se estaría produciendo además un desarrollo “en tijeras” (irreversible) entre la creciente degeneración socio-ambiental, por un lado, y el avance de un “déficit tecnológico” cada vez más grave para hacerle frente, por otro. Un ejemplo de esto puede encontrarse en la ya marcada incapacidad de los sistemas tecnológicos actuales para limitar los efectos del aumento de las concentraciones de CO2 atmosférico, las cuales habrían alcanzado niveles cercanos a los 410 ppm (una cifra no vista en la Tierra en millones de años), siendo dichos niveles suficientes para asegurar durante las próximas décadas un calentamiento global entre 2 y 3 grados centígrados por sobre la línea de base del siglo XIX.
Niveles actuales de dióxido de carbono en escala geológica
Cabe recordar aquí que, tal como señalan las Naciones Unidas, un calentamiento global superior a los 1.5 grados centígrados se asociaría a una dislocación y derrumbe eco-sistémico planetario generalizado capaz no solamente de empeorar la ya gravísima situación ecológica mundial (caracterizada hoy, entre otras cosas, por la desaparición de más del 60% de las especies salvajes), sino que además gatillar una crisis de recursos básicos y agrícola sin precedentes a nivel internacional. Una muestra de lo anterior es que un calentamiento global entre 2 y 3 grados centígrados bastaría para producir la transformación del Amazonas y muchos otros centros neurálgicos de la diversidad terrestre en sabanas o posiblemente desiertos, generando con ello una expansión a gran escala de las áreas inhabitables en todos los continentes.
Otra de las características de la ya mencionada “dinámica en tijeras” entre la crisis ecológica y los sistemas tecnológicos radicaría en la progresiva insuficiencia que presentarían los modelos de sociedad alternativos al capitalismo para resolver no sólo el problema de las actuales concentraciones atmosféricas de CO2 , sino que además para contener (o revertir) la degeneración de las bases eco-sociales del desarrollo histórico contemporáneo. Una muestra de lo anterior sería, por ejemplo en el caso del modelo socialista moderno, la ineficacia creciente que tendría la implementación de un sistema económico basado en la planificación y la gestión obrera como vías para satisfacer las necesidades del conjunto de la población mundial, esto por ejemplo ante un escenario de derrumbe agrícola planetario.
Respecto a las posibles “soluciones tecnológicas” a largo plazo ante el problema de las concentraciones atmosféricas de CO2 , pueden destacarse aquí las afirmaciones de Hugh Hunt del departamento de ingeniería de la Universidad de Cambridge quien sostiene, entre otras cosas, que serían necesarias todavía muchas décadas antes del desarrollo de tecnologías mínimamente eficaces para la “remoción” (o captura) de concentraciones significativas de CO2 desde la atmósfera. Un ejemplo de lo anterior es que las actuales “plantas procesadoras” de dióxido de carbono no han sido capaces ni siquiera de alcanzar niveles de captura cercanos al millón de toneladas, es decir una cifra muy por debajo de las 35 billones de toneladas emitidas anualmente. Todo esto en momento en que no dispondríamos de algo más de una década antes de que se alcance el límite catastrófico de los 1.5 grados de calentamiento global fijado por la ONU.