viernes, 21 de enero de 2022

Planeta finito: "La imposible sostenibilidad del crecimiento sostenido"



Un jugador de ruleta rusa con cinco balas de seis en el tambor de su pistola tendría más posibilidades de sobrevivir que el actual sistema capitalista

Los sistemas de producción y consumo característicos de las economías capitalistas llevan asociado un enorme impacto ambiental que está amenazando la integridad ecológica de la biosfera a través de problemas crecientes como el cambio climático, la contaminación, el agotamiento de los recursos naturales o el declive generalizado de la biodiversidad. Ante una realidad como esta, se torna urgente reflexionar sobre la viabilidad ecológica y social del modelo de desarrollo desplegado, fundamentalmente, por los países ricos, así como sobre sus principales propuestas y estrategias para solventar la crisis de sostenibilidad en curso.

La humanidad frente a los límites planetarios

Durante el último medio siglo, el mundo se ha visto drásticamente alterado fruto, fundamentalmente, de una expansión sin precedentes del consumo y del comercio global, acompañados de un enorme aumento de la población humana y de un crecimiento urbanístico sin precedentes. Como consecuencia de ello, numerosos problemas ambientales han emergido con fuerza siguiendo una acelerada tendencia de empeoramiento cuya afección podría comprometer el porvenir de la humanidad en las próximas décadas. Las concentraciones atmosféricas de CO2 han superado ya las 400 ppm, haciendo cada vez más probable que el clima de la Tierra experimente durante el presente siglo un aumento superior a los 3 °C. Si no se remedia, en los años venideros nos enfrentaremos a la pérdida total del hielo marino al tiempo que sufriremos olas de calor, sequías y tormentas cada vez más violentas y recurrentes que podrían hacer inhabitable gran parte del planeta. Y mientras tanto, la pérdida de biodiversidad cabalga veloz hacia la sexta gran extinción masiva de especies de toda la historia de la Tierra. Tal y como sentencian algunas investigaciones, la biosfera podría estar cruzando ya, de facto, un umbral de cambio crítico, abrupto e irreversible como resultado de la influencia humana.

La biosfera podría estar cruzando ya, de facto, un umbral de cambio crítico, abrupto e irreversible como resultado de la influencia humana

Frente a un contexto como este, resulta esencial identificar cuáles son las verdaderas causas de tal situación; sobre todo si aspiramos a poder revertirla antes de que sea demasiado tarde. Aunque es cierto que durante los últimos años han mejorado algunos indicadores ambientales (a escalas fundamentalmente locales), los datos científicos muestran de modo contundente que la mayor parte del crecimiento experimentado por la economía global desde mediados del pasado siglo ha tenido lugar a costa del deterioro ecológico del planeta. Es crucial reconocer, de esta forma, que los sistemas biofísicos de la Tierra responden de forma paralela a los cambios que los humanos vayamos realizando previamente sobre el sistema socioeconómico mundial. Esto significa que las alteraciones que los científicos vienen registrando desde hace años sobre el estado y funcionamiento de la biosfera (véase, por ejemplo, el cambio climático o la pérdida generalizada de biodiversidad) son en realidad las respuestas fisicoquímicas y biológicas que la atmósfera y los ecosistemas reflejan ante los cambios que, previamente, hemos ido impulsando los seres humanos a través, entre otras cosas, de una demanda creciente de agua, madera, alimentos, minerales y combustibles fósiles. Las verdaderas causas de la emergencia planetaria en la que nos encontramos se hallan por tanto en el modelo de desarrollo socioeconómico dominante; un modelo que, organizado en torno a la expansión perpetua y a la búsqueda constante de riqueza material, está empujándonos aceleradamente a traspasar muchos de los umbrales ecológicos que el Sistema Tierra puede tolerar sin sufrir daños fatídicos e irreversibles en su estructura y funcionamiento.

Esta situación de creciente insostenibilidad, junto al hecho de que la Tierra es un lugar finito sujeto a restricciones biofísicas infranqueables, pone sobre la mesa una realidad incontestable: el aumento en el consumo per cápita de recursos naturales de una población en constante crecimiento no puede sostenerse de forma indefinida en el tiempo sin acabar chocando con los límites ecológicos del planeta. Y según parece vamos directos hacia tal colisión. A tenor de lo que concluye un trabajo recientemente publicado en la revista Nature, en base a las actuales tasas de consumo de recursos y de crecimiento tecnológico, la humanidad tiene a día de hoy una probabilidad de menos del 10% en la estimación más optimista de sobrevivir a la crisis ecológica sin enfrentarse a un colapso catastrófico. Un jugador de ruleta rusa con cinco balas de seis en el tambor de su pistola tendría más posibilidades de sobrevivir que el actual sistema capitalista. Sin embargo, seguimos sin escuchar a la ciencia y acelerando la maquinaria económica y consumista como si no hubiese un mañana.

La falacia del crecimiento verde y sostenible

Tras cinco décadas operando, las políticas internacionales en materia ambiental no están logrando solucionar los principales desafíos socio-ecológicos a los que la humanidad se enfrenta en los complejos albores del siglo XXI. Pese al enorme riesgo que conllevan los problemas ambientales presentes, y a pesar de todas las evidencias científicas existentes al respecto y de los reiterados llamamientos realizados desde la comunidad académica, nuestros gobernantes, líderes y tomadores de decisiones siguen sin actuar. Detener y revertir la crisis ambiental en curso no parece formar parte de las prioridades de casi ningún país, figurando generalmente por detrás de otras preocupaciones políticas como el empleo, la salud, el crecimiento económico o la estabilidad monetaria.

A través de unos enfoques abiertamente materialistas, mercantilistas, economicistas y tecnocráticos, lo cierto es que los organismos internacionales están fracasando en su intento de promover transiciones ecológicas efectivas capaces de resolver el conflicto existente entre el crecimiento de la economía y la conservación de los sistemas ecológicos que soportan la vida en la Tierra. La principal estrategia internacional para solucionar este conflicto está consistiendo en apostar por “desacoplar” el crecimiento económico del uso físico de materiales y energía (y de sus consiguientes impactos ambientales), a través de iniciativas como la economía circular, el crecimiento sostenible, el consumo verde, o los recientemente propuestos Green New Deals. Todas estas propuestas, sin embargo, parten de una premisa incorrecta, pues aspiran a resolver paralelamente y bajo un mismo paquete de medidas (energías renovables, eficiencia energética, reciclaje de materiales, reducción de desechos, revolución digital) la crisis ecológica y climática y la crisis económica y financiera, como si tal cosa fuese posible en un planeta finito de recursos limitados.

Para el ritmo de crecimiento económico que el FMI y el Banco Mundial consideran óptimo (el 3% anual), el tamaño de la economía mundial se duplicaría en sólo 24 años, con la enorme huella ecológica que ello conllevaría

La segunda ley de la termodinámica nos enseña que, por mucho que artificialicemos nuestro entorno, los procesos socioeconómicos siempre serán parte integrante de la biosfera, operando entrópicamente en todas sus etapas materiales. Esto significa que conciliar el crecimiento económico indefinido y la sostenibilidad ecológica es, después de todo, algo imposible. O tenemos crecimiento o tenemos sostenibilidad, pero nunca ambas cosas a la vez y durante periodos de tiempo prolongados, circunscribiéndonos, claro está, a la realidad física de la Tierra. Por más que avance nuestro entendimiento sobre los procesos fisicoquímicos que operan en el Universo, y por mucho que progrese nuestra ciencia y nuestra tecnología, jamás podremos sortear las leyes de la física. Sirva el siguiente ejemplo para ilustrarlo: para el ritmo de crecimiento económico que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial consideran “óptimo” (el 3% anual, aproximadamente), el tamaño de la economía mundial se duplicaría en… ¡sólo 24 años!; con la enorme huella ecológica que ello conllevaría y el consiguiente impacto ambiental añadido que esto tendría sobre el clima y la integridad ecológica de la biosfera. Estos hechos, obviamente, apuntan a la inviabilidad de seguir apostando por cualquier modelo que reproduzca o amplifique las actuales pautas de crecimiento y consumo. La realidad es que incluso porcentajes modestos de crecimiento económico anual conducen, sostenidos en el tiempo, a aumentos exponenciales en las demandas de materiales y energía que soportan dicho crecimiento, convirtiendo así al modelo capitalista en un enemigo declarado de la sostenibilidad ecológica. Seguir apostando por cualquier medida que involucre o contribuya directa o indirectamente a perpetuar el crecimiento económico es a todas luces inviable. Ya nos hemos pasado de frenada; no podemos seguir acelerando.

Desarmando la idea del desacoplamiento

A través de planteamientos centrados en mejorar la eficiencia ecológica del crecimiento económico, los planes de transición ecológica de la mayoría de Gobiernos no están logrando revertir el deterioro ambiental del planeta al no abordar la raíz real del problema, que requeriría articular con valentía y urgencia propuestas basadas en disminuir el tamaño global de la economía y descender los niveles de consumo de buena parte de su población.

Por “desacoplamiento” se entiende aquella situación en la que el crecimiento económico de cualquier país o región se desvincula de los requerimientos de materiales y energía que demanda su modelo económico, así como de los impactos ambientales asociados. La condición necesaria, por tanto, para que se produzca un desacoplamiento económico-ambiental en cualquier país es que su PIB aumente al mismo tiempo que los impactos ambientales ligados a su demanda de recursos y a sus patrones de consumo descienden (desacoplamiento absoluto), o bien que estos impactos y demandas crezcan, pero a un menor ritmo que el aumento del PIB (desacoplamiento relativo). Pues bien, pese a la existencia de contados ejemplos locales de desacoplamiento relativo alcanzados recientemente por algunos países y durante cortos periodos de tiempo, lo cierto es que hasta la fecha no existen evidencias empíricas que permitan hablar de un desacoplamiento absoluto a escala planetaria. A fin de cuentas, lo que los diversos trabajos existentes sobre el desacoplamiento han puesto de manifiesto es que el crecimiento sostenido de la economía no puede ser sostenible al no poder disociarse de las presiones ambientales que éste conlleva. Aceptar esto equivale a reconocer, en esencia, que la economía global no puede seguir creciendo si queremos tener un planeta habitable y un porvenir saludable; equivale a reconocer que la humanidad debe iniciar con premura un proceso de contracción masiva, deliberada y planificada de sus actividades.

Las medidas centradas en la eficiencia deben por consiguiente complementarse con aquellas basadas en la suficiencia, la reducción del consumo, la redistribución de la riqueza, la descentralización de la economía, la prohibición de las actividades nocivas, el establecimiento de moratorias sobre la extracción de recursos, y, en definitiva, con todas aquellas medidas que se enmarcan bajo la corriente del decrecimiento. Tal y como concluye un trabajo reciente publicado en la revista Frontiers in Conservation Science, la gravedad de la situación actual es de tal calibre que requerirá de cambios fundamentales en el capitalismo global, la educación y la igualdad; cambios que incluyen, entre otra cosas, la abolición del crecimiento económico perpetuo, la fijación de precios adecuados a las externalidades, la rápida salida del uso de combustibles fósiles, la regulación estricta de los mercados y de la adquisición de propiedades, el control del lobby empresarial y el empoderamiento de las mujeres.

El papel del comercio internacional en la insostenibilidad ecológica y social

A la hora de afrontar la extralimitación ecológica que supone vivir en el capitalismo, conviene tener claro que no todas las personas, ni todas las sociedades ni todos los países son igualmente responsables de los problemas ambientales que éste genera, siendo los sectores más ricos y desarrollados los principales causantes de ello.

La globalización económica vivida en las últimas décadas ha transformado por completo los patrones internacionales del comercio mundial, modificando los lugares en donde se producen y consumen muchos de los bienes que obtenemos de los ecosistemas y agravando las desigualdades tanto en el propio desarrollo económico como en las consecuentes cargas ambientales. Bajo una realidad como esta, es importante identificar cómo los escasos ejemplos de desacoplamiento relativo alcanzados en los últimos años por algunos países desarrollados se han logrado mayoritariamente gracias a una deslocalización de sus sistemas de producción. Esto es, externalizando las peores consecuencias ambientales y sociales de su modelo económico hacia los países del Sur, en donde es fácil encontrar legislaciones ambientales más laxas así como una mano de obra mucho más barata. Es de este modo como el comercio internacional actual traslada la responsabilidad del deterioro ecológico de los países más desarrollados, que ejercen como consumidores, a los países de menores ingresos, que normalmente actúan como productores.

Es necesario reconocer y denunciar que los países ricos están basando sus modelos de desarrollo en la extracción de capital natural más allá de sus propias fronteras

Así, el hecho de que determinadas economías hayan podido mantener altas tasas de crecimiento económico sin aumentar significativamente la explotación y el deterioro de sus ecosistemas no se explica tanto por una desmaterialización de sus economías, sino más bien por un desplazamiento geográfico de las fuentes de recursos y de los sumideros de residuos hacia los países menos desarrollados. El rastro dejado por elementos clave para el capitalismo como los combustibles fósiles o los minerales dan buena cuenta de ello, pues son mayoritariamente consumidos por países del Norte pese a que su producción procede fundamentalmente de ecosistemas de países del Sur.

Este inmoral mecanismo bajo el cual se articula a día de hoy el comercio internacional hace que la gran riqueza ecológica que muchos países del Sur poseen no se traduzca totalmente en bienestar para sus propios ciudadanos sino, antes bien, en una suerte de sobre-bienestar que, a miles de kilómetros, disfrutan fundamentalmente las clases más pudientes de las naciones desarrolladas. Si de verdad queremos aspirar a un horizonte de sostenibilidad planetaria, es necesario reconocer y denunciar que los países ricos están basando sus modelos de desarrollo en la extracción de capital natural más allá de sus propias fronteras; despreocupándose, la mayoría de las veces, de las consecuencias ambientales, económicas y sociales que dichos comportamientos conllevan sobre las regiones de origen.

Repensar la sostenibilidad global desde la justicia

Pese a las abrumadoras evidencias científicas existentes, las políticas gubernamentales en materia de sostenibilidad, atadas todavía a la fallida retórica del “desarrollo sostenible”, siguen insistiendo en la errada idea de poder conciliar el crecimiento económico con la sostenibilidad ecológica y social. Al negar la existencia de este conflicto, las concepciones de sostenibilidad promovidas por los países desarrollados están apostando por una peligrosa huida hacia delante que, sin alterar sustancialmente los modus operandi de sus modelos de desarrollo (anclados sin vacile al axioma de la expansión perpetua) y depositando una fe ciega e irracional en la tecnología, nos puede llevar en los próximos lustros hacia un colapso catastrófico de proporciones planetarias.

En un planeta finito y de recursos limitados ningún país podrá aspirar al crecimiento perpetuo de su economía, vengan de donde vengan los recursos

El mundo precisa con urgencia de un cambio radical en las políticas internacionales de sostenibilidad que sea capaz de aceptar y abordar sistémicamente las raíces económicas del deterioro ecológico y social. Para promover transiciones reales hacia la sostenibilidad deberán superarse numerosas barreras culturales, económicas y políticas que permitan visibilizar a todas las escalas la inviabilidad socio-ecológica del capitalismo. Y esto deberá suceder, fundamentalmente, en las sociedades más desarrolladas, pues es el consumo de los ricos el factor más determinante y el acelerador más fuerte del aumento de los impactos ambientales y sociales en todo el mundo.

Durante los próximos años tendremos que avanzar hacia un decrecimiento de las economías del Norte en favor de una reorganización justa y sostenible del sistema económico mundial. Tal cambio implicará reconocer que en un planeta finito y de recursos limitados ningún país podrá aspirar al crecimiento perpetuo de su economía, vengan de donde vengan los recursos que posibilitan tal crecimiento. Estamos todos en el mismo barco, y los grandes problemas ambientales y sociales que padecemos y padeceremos son globales y están interconectados. Las soluciones, por tanto, han de ser planetarias y coordinadas, y estar orientadas hacia la justicia social, la sostenibilidad ecológica y el bienestar de toda la humanidad.

Una versión anterior y más extensa de este artículo fue recientemente publicada en el Informe sobre Sostenibilidad en España 2021 de la Fundación Alternativas. El autor ha revisado y actualizado el texto para su publicación en CTXT.

Mateo Aguado Caso es Investigador del Laboratorio de Socio-Ecosistemas del Departamento de Ecología de la Universidad Autónoma de Madrid.

Fuente: https://ctxt.es/es/20220101/Firmas/38376/capitalismo-decrecimiento-sostenibilidad-crisis-ecologica.htm

Fuentes: CTXT [Imagen:El único crecimiento sostenible es el decrecimiento. KAMIEL79]

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Violencia y territorios asediados en 2021, un año difícil para los pueblos indígenas de Latinoamérica


Fuentes: Mongobay [XI Gran Marcha de los Pueblos Indígenas de la Amazonía, Oriente y Chaco de Bolivia. Foto: Facebook Nación Cambas.]

Numerosos ataques contra la vida de líderes indígenas y sus comunidades marcaron el transcurso del 2021. Sin embargo, las luchas y movilizaciones de los pueblos se tradujeron en logros importantes.

Un año más, el 2021, fue un año marcado por la violencia para los pueblos indígenas de Latinoamérica. A la pandemia de COVID-19 y sus efectos, se sumaron las desapariciones, la criminalización, persecuciones y asesinatos a líderes, así como las presiones sobre sus territorios de proyectos extractivos como la minería y la tala indiscriminada, la construcción de carreteras, incendios forestales y derrames petroleros, unidos a la constante presencia del crimen organizado en sus tierras.

Aun así, las comunidades indígenas resistieron y encabezaron luchas diversas para frenar la devastación de la tierra, sus recursos naturales y defender su derecho a la vida. Incluso fueron nuevamente reconocidas por gobiernos del mundo y organismos internacionales como los mejores protectores de la naturaleza. En Mongabay Latam te ofrecemos un recorrido por los grandes temas que marcaron el 2021 para los pueblos indígenas.

1. Líderes indígenas amenazados, desaparecidos y asesinados

En países como Perú, Colombia y México los pueblos indígenas han vivido bajo amenaza constante. Desde inicios del 2021, líderes Cacataibo y Asháninka fueron asesinados en la Amazonía peruana en un contexto relacionado a los cultivos ilegales de hoja de coca y al narcotráfico. Al noroeste de México, en el estado de Sonora, siete defensores del territorio ancestral yaqui fueron desaparecidos: las autoridades tradicionales señalaron que la escalada de violencia en su región tiene que ver con la presencia de grupos del crimen organizado, pero también con los intereses de empresas detrás de la actividad minera. En el suroccidente de Colombia, al menos 30 personas indígenas fueron heridas con ráfagas de fusil mientras protestaban —erradicando cultivos ilegales de coca— por el asesinato de la gobernadora indígena Sandra Liliana Peña. Pero estos no son casos aislados: de acuerdo con el informe anual más reciente de Global Witness, tres de cada cuatro personas defensoras asesinadas perdieron la vida en Latinoamérica. Fueron 227 asesinatos durante 2020 y más de un tercio de los casos fueron contra pobladores indígenas.

Familiares de los desaparecidos en territorio yaqui, en el noroeste de México. Foto: Tribu yaqui de la Loma de Bacúm, Sonora.

2. Narcotráfico y deforestación

Las comunidades indígenas de la Amazonía peruana han sido un blanco particular del narcotráfico y de la deforestación de sus territorios. Las amenazas van desde la construcción de pistas de aterrizaje clandestinascarreteras ilegales y conflictos territoriales, hasta los cultivos ilegales de hoja de coca y miles de hectáreas deforestadas e invadidas. Estos problemas han afectado, principalmente, a los pueblos Cacataibo, Kichwa, Asháninka y Shipibo conibo, los mismos que han hecho frente a estas amenazas desde la organización comunitaria, valiéndose de la tecnología y con el acompañamiento de organizaciones no gubernamentales.

Chozas que resguardaban químicos para laboratorios de droga, ubicados en Flor de Ucayali, fueron destruidos por la policía en julio de 2021. Foto: Fema Ucayali.

3. Territorios indígenas asediados

Ha pasado más de un año desde el peor derrame petrolero de los últimos 15 años en Ecuador, y más de 100 comunidades Kichwa afectadas por la contaminación del río Coca siguen exigiendo justicia y la reparación de los daños. En Bolivia, mientras tanto, los territorios indígenas una vez más fueron afectados por los incendios forestales. Según el libro “Incendios en territorios indígenas de las tierras bajas de Bolivia”, que reúne los impactos del fuego en estos territorios entre 2010 y 2020, la superficie quemada superó las 5 millones de hectáreas dentro de 58 territorios indígenas titulados. En Colombia, por otro lado, comunidades indígenas detectaron embarcaciones de mineros ilegales operando en el río Caquetá y el pueblo sikuani denunció la afectación de sus territorios ancestrales por la palma y la presencia de una colonia menonita. En Perú, este grupo religioso ha continuado ampliando sus territorios en medio de la protesta de comunidades indígenas de la Amazonía que señalan la superposición con sus territorios.

Los bosques en la carretera Masisea Imiría son ahora campos de cultivo en manos de la colonia menonita de Masisea. Foto: Sebastián Castañeda.

4. Las urgencias de los pueblos

Los líderes indígenas continuaron exponiendo sus principales demandas en conferencias internacionales. La protección efectiva de la biodiversidad y de sus territorios, el respeto a la consulta previa, un alto a las amenazas y asesinatos a líderes indígenas, claridad en el destino de los fondos climáticos y la valorización de los conocimientos ancestrales forman parte de la agenda que demanda atención. Este 2021 ocurrieron diversos encuentros entre líderes indígenas y los líderes del mundo —como en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 (COP26), en Glasgow, Escocia—, donde se asumieron compromisos que se espera se materialicen en el 2022.

Los líderes indígenas Tuntiak Katan (Ecuador), Sônia Guajajara (Brasil) y Gregorio Mirabal (Ecuador) en la movilización por el Día de Acción Global por la Justicia Climática, durante la COP26 en Glasgow, Escocia. Foto: Alianza Global de Comunidades Territoriales (AGCT).

5. Luchas, movilizaciones y avances del movimiento indígena

Entre los grandes logros para los pueblos indígenas, estuvo la elección de la activista mapuche, Elisa Loncón, para presidir la Convención Constitucional que tiene como misión escribir la nueva Constitución de Chile. Ocupar este cargo, sostiene Loncón, sienta un precedente para la defensa de los derechos de las comunidades, la naturaleza, las mujeres y las infancias. En los últimos meses, además, ocurrieron distintas marchas y protestas por la defensa de los territorios. En Ecuador, por ejemplo, integrantes de la comunidad kichwa El Edén iniciaron un paro y bloqueo de caminos por el incumplimiento de convenios de la estatal petrolera Petroecuador, que concluyó 47 días después, con la suscripción de un acta que incluye la participación de la empresa y del gobierno para cumplir con el financiamiento de agua potable para la parroquia, un proyecto de energía eléctrica y adecuar el Subcentro de Salud. Algo similar ocurrió en Perú: durante 74 días, más de 200 indígenas amazónicos tomaron la Estación 5 de Petroperú, en la región Loreto. Su exigencia es el cumplimiento de acuerdos con el gobierno, entre los que se incluye la inversión de 6000 millones de soles en la atención de los problemas sociales, económicos y ambientales ocasionados por las actividades petroleras, reclamos que concluyeron en diciembre pasado con el anuncio de instalación de una mesa de trabajo entre los actores.

Junior y Alexis Piaguaje, de 8 y 11 años, respectivamente, acompañaron a su padre, Danes Piaguaje, a la marcha de protesta en Quito. Foto: Diego Cazar Baquero.
En Ecuador, indígenas siekopai exigieron el desalojo de colonos que han invadido su territorio durante 13 años Foto: Diego Cazar Baquero.

En Perú también se demostró que los pueblos indígenas son los mejores para proteger la biodiversidad cuando tradujeron sus acciones en beneficios para la gente: con la pandemia de COVID-19, en el distrito amazónico de Pebas y sus alrededores, la escasez de recursos y alimentos fue resistida gracias al buen estado de los ecosistemas. La existencia del Área de Conservación Regional Ampiyacu-Apayacu, así como la propia organización de las comunidades indígenas, lograron que a diferencia de otros puntos de la Amazonía se pudiera sobrevivir. Además, ocurrió un hecho histórico para las mujeres indígenas peruanas: reconocida por su lucha contra la tala y la pesca ilegal durante más de 20 años, además de ser pionera en la creación del Parque Nacional Yaguas, Liz Chicaje Churay, lideresa del pueblo bora, fue la tercera mujer peruana en recibir el Premio Ambiental Goldman 2021 para el Sur y Centro América, considerado el ‘Nobel Verde’, un galardón que reconoce el trabajo de los activistas ambientales del mundo. “Me siento más comprometida para seguir trabajando. El trabajo que hacemos cuando somos dirigentes lo hacemos porque nos nace, porque estamos comprometidos con el bosque”, dice la activista.

Liz Chicaje Churay navega en un río en la Amazonía peruana. Foto: Goldman Environmental Prize.

Fuente: https://es.mongabay.com/2022/01/2021-un-ano-dificil-para-los-pueblos-indigenas-de-latinoamerica/





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miércoles, 19 de enero de 2022

Ocho especialistas responden; ¿Siguen teniendo sentido el objetivo de 1,5 ºC y las COP?



Se trata de ambición: los expertos coinciden en que dejar de apostar por un aumento de la temperatura de 1,5 ºC favorecería la inacción climática. En cuanto a las cumbres, apuestan por cambiarlas, no por eliminarlas.

Nuevo año, mismo plan: limitar la temperatura global del planeta para evitar un cambio climático mayor que el actual. El objetivo que acordaron la mayoría de países en 2015 también se mantiene, que es no calentar la Tierra más de 1,5 ºC en comparación a la época preindustrial. Por ahora, los termómetros ya han subido 1,2 ºC a nivel mundial, por lo que el margen es mínimo.

Para lograrlo, la principal herramienta con la que se cuenta son las cumbres del clima de la ONU, conocidas como COP. La última fue la edición número 26, celebrada en Glasgow (Escocia) el pasado mes de diciembre. Una vez más, este evento dejó un sabor agridulce porque la urgencia (que pregona incluso la clase política) no se termina de materializar en acciones inmediatas para mitigar y adaptarse al cambio climático.

En este punto, hemos preguntado a ocho especialistas, tanto de España como fuera, qué opinan sobre el objetivo del 1,5 ºC y las cumbres del clima. Estas son las dos preguntas planteadas:

– Dejamos atrás 2021, un año en el que se han publicado importantes informes –el de ONU Medio Ambiente, el de Climate Action Tracker, el de la Agencia Internacional de la Energía– que confirman que nos dirigimos a un calentamiento de entre el 2,4 y el 2,7 ºC con las políticas actuales. El último informe del IPCC, en sus proyecciones, dibuja un futuro similar. Teniendo presente esto: ¿deberíamos empezar a dejar de enfocar la acción y la política climática en el famoso objetivo de 1,5 ºC? Desde un punto de vista estricto es posible lograrlo, pero desde un punto de vista realista se está viendo que ninguna política ni cumbre nos acerca a ese objetivo.

– Atrás queda ya la COP26, y en todo este tiempo las emisiones no han dejado de crecer, la temperatura también, y el pico de emisiones no llega. En base a esto, ¿siguen teniendo sentido este tipo de cumbres (tal y como son ahora: dos semanas, mucha gente de todas partes del mundo, stands con empresas contaminantes, acuerdos a última hora, líderes llegando en jets privados…) o hay que pensar ya en otros mecanismos para acelerar las políticas climáticas?

Y esto es lo que nos responden:

Eva Saldaña, directora de Greenpeace España.

Sobre el objetivo de 1,5 ºC.

La esperanza es lo más revolucionario hoy en día, con lo que tenemos que mantener el límite del 1,5ºC como sea y por varias razones: 

1) Abandonar la mitigación no tiene ningún sentido, porque el cambio climático no es sí/no, blanco/negro. El planeta es un sistema complejo con influencia multivariante y el cambio climático apunta a un nivel de desastres que aumenta con el nivel de calentamiento. Por lo tanto, siempre hay que intentar contenerlo en el nivel de temperatura más bajo posible. 

2) Además esta ha sido la propia decisión de la COP26, una cumbre a la que todos los países tienen que volver el año que viene con nuevos planes (NDC, National Determined Contributions) que cumplan el compromiso de limitar el calentamiento a 1,5ºC. Si se rebaja la ambición aún nos podría ir peor y los gobiernos podrían relajarse aún más. En la COP, 196 partes han vuelto a acordar que hay que reducir las emisiones al menos 45% en 2030, presentar nuevos objetivos en 2022 y eliminar las subvenciones a los fósiles.

3) Lo que es minúsculo es el compromiso de los gobiernos (también del nuestro, con ese 23% de reducción de emisiones), no tanto el de las COP. Hay que nombrar a los países que siguen bloqueando avances (Arabia Saudí, Australia, Brasil, EE.UU.) y utilizar los diversos «anuncios» sobre compromisos voluntarios corporativos y gubernamentales para exponer las estafas de lavado verde. El mayor problema lo tenemos cuando los gobernantes vuelven a su país de origen y no hacen nada de lo expuesto en sus propios acuerdos. Ahí es dónde hay que actuar, y más allá. Hasta que se cierre la brecha con el objetivo de 1,5 C hay que exponer las estafas corporativas y nacionales del lavado verde a través de las compensaciones de carbono.

Sobre las COP

Todas las entrevistas parten de la inutilidad de las COP, y creo que merece la pena darle un poquito la vuelta al milagro que es que se sigan reuniendo todos los países para hablar del cambio climático y avanzar en objetivos y consensos. Las COP son un momento en el tiempo, una plataforma, en el que los líderes y los medios de comunicación del mundo se centran en la emergencia climática. Y un momento en el que la sociedad civil puede trabajar a escala global conjuntamente ayudando a hacer y contar la historia al mismo tiempo. En esta COP poco se hubiera conseguido sin el gran trabajo de los movimientos de los pueblos originarios, los jóvenes, las organizaciones sociales o las voces de los países más vulnerables. Pero la realidad es que hay señales del fin de la era del carbón y un pequeño comienzo para la justicia climática. Esto es importante que se refleje en un texto de acuerdo mundial. Ahora toca abrir la ventana de par en par. 

Por supuesto que hay que continuar con las COP. Si no es en el marco de la ONU, ¿en qué otro marco va a ser posible poner de acuerdo a todos los países del mundo en una negociación? Otra cosa es que no es lo único que hay que hacer. Hace falta y es posible tomar compromisos mayores que los consensos de mínimos del marco dela ONU. Es necesario acelerar la acción climática y alinearse con las recomendaciones científicas, y eso concierne a la toma de decisiones, cada una en el ámbito de sus responsabilidades, en todos los contextos, escalas y actores: UE, Estado, CCAA, municipios, empresas, entidades sociales y personas, cada uno con su pedacito de corresponsabilidad. Los que más contaminan y más capacidad de decisión tienen más tienen que cambiar y contribuir, pero al reto gigante que tenemos entre manos tenemos que sumar todas. 

Antes de 2015 no teníamos ni un compromiso global de reducción de emisiones, y los escenarios de aumento de temperatura eran todavía peores. Pero sí, desde luego necesitamos mecanismos para acelerar las políticas, por eso en nuestro caso hemos demandado al gobierno español, porque esto es muy serio y no podemos seguir perdiendo el tiempo. También hay que seguir incidiendo en los marcos político, económico y empresarial para generar una economía climática; proporcionar más financiación, especialmente para la adaptación, a las naciones más vulnerables de la tierra, y también por las pérdidas y daños que ya se están experimentando en tiempo real.

Insisto, el futuro lo creamos entre todas con cada una de nuestras decisiones desde nuestro lugar de responsabilidad. Y en la acción tenemos que empujar hacia lo que ya sabemos que es una solución, y transformar completamente lo que ya no nos sirve. 

Michael Oppenhaimer. Profesor de Geociencias y Asuntos Internacionales en la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de Princeton (SPIA). Investigador. Autor del IPCC.

Sobre el objetivo de 1,5 ºC.

No, debemos presionar a los gobiernos para que alcancen el máximo nivel de ambición, aunque las posibilidades de alcanzar 1,5 ºC sean muy reducidas. La razón es que cada fracción de grado causa un daño extra, y este daño se acelera entre 1,5 y 2 ºC. 

Además, las proyecciones pueden ser erróneas y uno no puede saber con certeza lo que deparará el futuro, si habrá suerte o no con la velocidad de implantación de las tecnologías y en los cambios necesarios en los estilos de vida, así como en el grado de cambio climático. Nada de eso se puede saber hasta que se sobrepasan ciertos límites. Por eso lo mejor es mantener nuestros objetivos altos… y estar preparados para el probable incumplimiento del objetivo. Y aplicar, por supuesto, medidas de adaptación eficaces. Pero ya. AHORA.

Sobre las COP

 Las cumbres siguen teniendo sentido siempre que mantengamos unas expectativas realistas. Los países se están centrando en cómo alcanzar unos objetivos que para muchos países son bastante ambiciosos. Es poco probable que haya más compromisos hasta que los actuales estén en vías de cumplirse. Esto significa un periodo de 5 años más o menos en el que la atención debe centrarse en la aplicación a nivel nacional y en el seguimiento, notificación y verificación por parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Ninguna otra organización hará esta función, sólo la CMNUCC, así que esa es una de las razones para continuar con las cumbres. Además, la función de las cumbres de poner de relieve los resultados de las emisiones de los países y el estado del clima durante dos semanas al año merece la pena.

Julia K. Steinberg. Doctora en Economía, profesora, activista y autora del IPCC.

Sobre el objetivo de 1,5 ºC.

En primer lugar, casi todos los científicos del clima que conozco están de acuerdo en que 1,5 ºC sigue siendo técnica o físicamente posible si los países ponen en marcha transformaciones completas y urgentes de sus sistemas de producción y consumo para abandonar los combustibles fósiles y la agricultura basada en animales. En segundo lugar, no importa para la política o la acción, porque las prioridades que necesitamos implementar de forma urgente e inmediata para alcanzar 1,5 ºC son exactamente las mismas que necesitamos implementar para mantenernos dentro de los 1,6 o 1,7 grados… No es una cuestión de qué hacemos, sino de cuán rápido somos capaces de hacerlo.

Sobre las COP

Me parece que la gente (incluidos los periodistas) subestima y sobreestima el potencial de las COP. Las emisiones son extremadamente altas, sí, pero algunos comentaristas creen que estamos viendo el pico, con los años pasados revisados a niveles de emisiones más bajos de lo que se estimó en un principio. Es muy posible que las emisiones sean más bajas de lo que serían sin las COP y los acuerdos internacionales. Al mismo tiempo, las COP sólo reflejan las prioridades nacionales. Creo que Stefan Aykut tiene razón aquí y en el resto de su hilo. Si la gente y los movimientos quieren ver mejores resultados en las COP, tienen que impulsar su agenda nacional mucho, mucho más.

Andreu Escrivà. Doctor en Biodiversidad y divulgador climático.

Sobre el objetivo de 1,5 ºC.

Desde antes de la COP26, e incluso desde antes de la investigación del Post sobre la brecha de emisiones, el grado y medio era difícilmente conseguible. Era, y es, factible en la contabilidad de carbono, pero era muy difícil lograrlo. Y ahora lo es más. Por un lado, porque hemos visto que la situación de la que partimos es peor (en base a lo expuesto por el Post, que veremos si alguien la recalcula o enmienda). Y por otro lado, porque hemos visto que no hay un compromiso claro, y que en realidad ningún país quiere poner sobre la mesa lo que hace falta para limitar el calentamiento en 1,5 ºC. 

Tenemos que intentar no hacernos falsas esperanzas y ser conscientes en todo momento de a qué nos estamos enfrentando, pero de 1,5 ºC a 2 ºC va medio grado. Es decir, lo que no puede ser es que digamos que el grado y medio ya es imposible, y por lo tanto nos vamos a los 2 ºC. No, no: nos vamos al 1,55. Al 1,6. Al 1,61. No podemos mandar todo a tomar por saco por superar la barrera del grado y medio, y pensar que tenemos de margen hasta los 2 ºC. 

Esto es lo que más me preocupa. Para un examen, uno no puede estudiar para un 5, porque a poco que la líe, suspende. Tú tienes que estudiar para un 7, y luego probablemente sacarás un 5,3. Esto es lo mismo. Antes se suponía que estábamos enfocados en el 1,5, y los compromisos nos dan un calentamiento de entre 2,4 y 2,7 ºC. Pues bueno, no podemos enfocar los objetivos a 2 e irnos a 3 ºC. 

Siempre tenemos que apretar lo más posible. Y eso significa seguir tratando de que los escenarios nos indiquen un calentamiento lo más próximo al grado y medio. ¿Que el objetivo de 1,5 ºC va a ser prácticamente imposible de conseguir? De acuerdo, pero tenemos que seguir fijándonos en ese escalón porque, si no, nos haremos la ilusión de que tenemos medio grado más para hacer cosas, lo que nos llevaría a más inacción climática.

Sobre las COP

Las cumbres no tienen sentido. Al menos, estas COP que hemos tenido hasta ahora. En primer lugar, porque son absolutamente incoherentes en lo que hacen y lo que predican. Todos los años tenemos las imágenes de los jets y coches privados, etc. Eso es un sinsentido que hace que haya mucha gente que, desde el primer día, se te ponga en contra. Aunque evidentemente las emisiones de esos coches o aviones sean insignificantes respecto al total mundial, ya tienes a muchas personas que ven una incoherencia manifiesta –que la hay– y que se posiciona en contra de todo lo que salga de la cumbre.

Después, porque la propia COP es una barbaridad de gente, mucha de la cual está sencillamente pululando. Realmente no hacen falta 20.000 personas para llegar a un acuerdo sobre el clima.

También está el hecho de que las empresas de combustibles fósiles siguen teniendo mucho protagonismo. No puede ser. No se les puede invitar, no pueden estar ahí. Tú, gobierno, tienes que acordar las políticas y luego trasladarlas a la ciudadanía y a las empresas, que ya se encargarán de cumplir la ley.

Los resultados de las COP son insuficientes una y otra vez. Si llevas casi 30 años haciendo algo que, en teoría, tiene que parar las emisiones pero la mitad de las emisiones se han producido en este tiempo, es evidente que no está funcionando.

En este punto, la pregunta difícil es qué hacemos en lugar de las COP, porque tampoco es fácil. No hay una solución mágica ni una fórmula alternativa. La clave deberían ser cumbres que no sean tanto una especie de «Fitur del clima», o como ha dicho varias veces la exconsellera valenciana, Elena Cebrián, conferencias diploclimáticas. 

No puede ser que estén reunidos durante semanas sin llegar a nada. Falta gobernanza interna dentro de las COP, y falta una figura mucho más operativa y con capacidad de coaccionar para que lleguen a acuerdos. No tiene sentido que, después de un informe del IPCC que nos dice que nos vamos a la mierda si superamos los 2 ºC, después del coronavirus, y después de dos años de movilizaciones climáticas superbestias, sigamos atascados en la misma inacción y en el juego cobarde de «si tú no bajas, yo no bajo».

María José Sanz. Directora del Centro Vasco para el Cambio Climático (BC3). Autora del IPCC.

Sobre el objetivo de 1,5 ºC.

No debemos abandonar el objetivo de 1,5 ºC. Es un objetivo que debe permanecer como el horizonte que debemos alcanzar. Los cambios que ya están en marcha no tienen precedentes, y aún es factible abandonar los combustibles fósiles y alcanzar la neutralidad climática en 2050 combinando otras energías con un incremento de la eficiencia y un consumo más responsable. Tenemos la tecnología, que se esta desplegando a una velocidad creciente, y tenemos un apoyo creciente de la sociedad que puede generar una demanda creciente. Esta cumbre ha demostrado que  hay disposición a proveer esa financiación.

Sobre las COP

Los debates colectivos entre gobiernos son más necesarios que nunca para reconocer y tratar de abordar las diferentes circunstancias nacionales manteniendo una visión global y una ambición ascendente para mantenernos por debajo de 1,5 ºC. 

Las políticas climáticas requieren de un marco multilateral que las provean de una coherencia global. El Acuerdo de París y, en especial, las contribuciones nacionales determinadas y su marco de transparencia son elementos esenciales para proveer del marco global en el que los esfuerzos nacionales «crecientes» se vean reflejados y reconocidos a la par que se pueda determinar de forma regular la marcha de los esfuerzos y marcar las necesidades de reforzarlos de forma colectiva cada cinco años. 

En las dos últimas cumbres se ha demostrado, además, una gran actividad en el ámbito de la acción climática por parte de los diferentes actores socio-económicos. Este acompañamiento esta aumentando y es fundamental que tome el ejemplo en transparencia y trazabilidad que ha demostrado el proceso multilateral que representan las cumbres. 

Pablo Rodríguez Ros. Doctor en Ciencias del Mar y ambientólogo. Uno de los impulsores de la primera asamblea por el clima autonómica.

Sobre el objetivo de 1,5 ºC.

Es verdad que, tal vez, seguir hablando de 1,5 ºC cuando parece obvio que estamos en la línea de superarlo no sea lo ideal desde el punto de vista de que persigue un objetivo que, a lo mejor, va a ser inalcanzable. Pero esa es también un poco la definición de ambición: en cierto modo, intentar, no ya lo imposible, sino lo que es prácticamente inalcanzable.

En esta línea, se podrían buscar objetivos más ambiciosos como apelar directamente a reducir las emisiones a niveles mínimos sin necesidad de pensar en 1,5 o 2 ºC. No obstante, no veo mal lo de perseguir ese objetivo porque ha costado mucho establecer este marco de trabajo, e intentar dinamitarlo e instaurar uno nuevo no creo que fuese más eficiente desde un punto de vista de la acción climática.

Sobre las COP

Estuve presente en la COP25 y he seguido otras tantas, y creo que hace falta repensar el formato actual. Toda la parte de parafernalia y feria me sobra bastante. Se puede hacer divulgación del cambio climático 364 días al año, y si hay uno que es para las negociaciones pues que sea para ello exclusivamente. Como cuando se hacen las reuniones del G-20, por ejemplo. Además, que tampoco es un evento muy sostenible. 

Irene Rubiera. Activista y miembro de Ecologistas en Acción.

Sobre el objetivo de 1,5 ºC.

Teniendo en cuenta el calentamiento hacia el que nos dirigimos, es comprensible que se plantee este «abandono» del objetivo de 1,5 °C. Pero no es el camino. Mientras la ciencia siga hablando del objetivo de 1,5, es nuestro deber, y el de la clase política, seguir apuntando a ese mismo objetivo, que es el que nos garantiza un nivel mínimo de calidad de vida. El 1,5 ºC no es un mero objetivo político, es el umbral mínimo que debemos alcanzar para no condenar a una parte significativa de la población de este planeta. No podemos abandonar el partido porque vayamos perdiendo y no podemos abandonar el 1,5 ºC porque no nos estemos acercando todo lo que deberíamos.

Sobre las COP

Hasta cierto punto, el circo mediático que suponen las cumbres tiene sentido: nada funciona mejor para la «movilización de la vergüenza» de los líderes internacionales. Sin duda sobran los stands (y la presencia) de empresas contaminantes, pero no creo que las COP sean un mecanismo a jubilar. La solución pasa antes por diversificar la acción normativa a distintos niveles y, en mi opinión, por un abandono de la política de consensos en las cumbres.

Peter Kalmus. Científico del clima en el Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA. Doctor en Física por la Universidad de Columbia y licenciado en Física por Harvard

Sobre el objetivo de 1,5 ºC.

En primer lugar, estas opiniones son personales, y no de las instituciones donde trabajo.

Esto es simple y complicado a la vez. Es simple, porque el hecho es que cada pedazo de CO2 que emitimos al quemar combustibles fósiles empeora el calentamiento global, lo que hace que todos los impactos que estamos experimentando ahora (el calor, la sequía, el fuego, las inundaciones, etc.) sean peores. Por lo tanto, el verdadero objetivo, desde la perspectiva de la física, es que la sociedad abandone los combustibles fósiles lo antes posible, independientemente de cualquier objetivo o presupuesto de carbono. Personalmente, creo que la sociedad debe pasar a lo que yo llamo «modo de emergencia», en el que la máxima prioridad es realizar esta transición con extrema rapidez. Sí, esto significaría políticas que prohíban los aviones privados, por ejemplo, y políticas que hagan centenares de otros cambios para desviar los combustibles fósiles a las necesidades realmente esenciales (como llevar comida a la gente) y luego descarbonizar rápidamente incluso esas cosas.

Pero también es complicado, porque los colectivos humanos realmente necesitan objetivos y plazos para conseguir algo. Como escribí en un reciente artículo de opinión, el objetivo no debería ser «cero neto para 2050». «Neto-cero» es un peligroso pensamiento mágico, ya que la captura de carbono puede que nunca sea factible a escala; y 2050 es demasiado tarde, porque la gente ya está muriendo hoy, y creo que es probable que los impactos climáticos empeoren más rápido de lo que se espera en general. Especialmente en los países ricos y desarrollados necesitamos objetivos mucho más cercanos y planes específicos año a año para alcanzarlos.

Sobre las COP

Sólo podemos mejorar esta emergencia con la acción humana colectiva a gran escala, y llamamos «gobiernos» a esos colectivos. Para bien o para mal, te gusten o no, estamos atados a los gobiernos. Y esta es una emergencia global, por lo que esos gobiernos tendrán que aprender a coordinarse. Así que necesitamos algún tipo de mecanismo internacional.

Dicho esto, hay algunos defectos increíblemente graves en las COP. Uno es que, por su naturaleza, todo lo que sale de ellas han sido, y seguirán siendo, promesas vacías. La segunda es que invitaron a la industria de los combustibles fósiles a participar –fue la delegación más grande–, lo que es una garantía de fracaso y una señal de que las conversaciones no son tan serias.

Las conversaciones serias omitirían absolutamente a la industria de los combustibles fósiles (deberían ser demandados y procesados por neocidio y ecocidio en La Haya, no agasajados en las conferencias sobre el clima), y darían lugar a tratados vinculantes.

¿Pero cómo conseguimos esto cuando los líderes mundiales y corporativos y las élites ricas se benefician del statu quo? Dado que se benefician personalmente de ello, y aparentemente no les importan los arrecifes de coral, los bosques o incluso una Tierra habitable, no cambiarán el statu quo simplemente porque sea lo correcto. Nosotros, el pueblo, debemos obligarles a actuar o sustituirles por líderes que lo hagan. Lo que significa construir el movimiento climático con números, y luego participar en una diversidad más amplia de tácticas, muchas de las cuales deben ser mucho menos educadas que hasta ahora. Hasta ahora, el movimiento climático ha sido sorprendentemente cortés, teniendo en cuenta que todo nuestro planeta está en juego.


Fuentes: La marea climática [Imagen:De izquierda a derecha, Julia K. Steinberger, Andreu Escrivà, Eva Saldaña, Peter Kalmus, Michael Oppenhaimer, María José Sanz, Pablo Rodríguez Ros e Irene Rubiera. Foto: COLLAGE CLIMÁTICA]

Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/debate-15-cop-especialistas-responden/



Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

martes, 18 de enero de 2022

No mires abajo



Fuentes: OpSur

Un recorrido por lo que vienen alertando los pescadores sobre los impactos de la exploración sísmica

Ya sea en el Golfo San Jorge, en Noruega, en Terranova y Labrador, en Guyana o Sudáfrica, por tomar apenas algunos ejemplos, los testimonios de pescadores coinciden: la prospección sísmica —etapa inicial en las actividades de exploración petrolera marítima— afecta a los peces y, por ende, a la pesca y la subsistencia de los que dependen de ella.

En Noruega, hogar de la empresa Equinor, la exploración y explotación petrolera marítima comenzó en los años sesenta. Un informe de 2012 que recoge testimonios de pescadores noruegos entre 2007 y 2009, durante prospecciones sísmicas en la zona del Ártico noruego conocida como LoVeSe (Lofoten, Vesteraalen y Senja), coincide: “Cuando los pescadores de la costa avisaron por primera vez a los medios [sobre los impactos], muchas personas y muchos políticos se enteraron de los daños que ocasionan las explosiones sísmicas y las descargas en las zonas pesqueras y en los hábitats conectados con el mar. Hasta ese entonces, no había información sobre las prospecciones y sus consecuencias” (1). Un artículo científico del prestigioso Journal of Marine Science and Engineering publicado en abril de 2021, coincide en que las primeras investigaciones sobre los efectos del sonido generado por fuentes sísmicas en peces se iniciaron en ese país en respuesta a las preocupaciones de los propios pescadores tras observar la ausencia de cardúmenes en áreas de pesca (2). El primer pozo mar adentro se construyó en 1966; las primeras investigaciones científicas en el país datan de 1973.

En Canadá, en el año 2019, la Federación de Cosechadores Independientes del Mar (FISH-NL) en Terranova y Labrador exigió la suspensión de las pruebas sísmicas en las aguas de esa provincia costera luego de que el Departamento de Pesca y Océanos (DFO) detectara una merma sustancial, mayor al 50%, en el número de plancton y zooplancton a lo largo de los últimos cinco años (3). La responsable de la sísmica era la compañía noruega PGS. Un periódico canadiense informó que “una caída precipitosa del número de plancton en las aguas de Terranova y Labrador reavivó los pedidos para frenar las pruebas sísmicas que lleva a cabo la industria petrolera”. Ryan Cleary, presidente de la Federación, dijo que ellos no necesitan otro estudio más para confirmar su experiencia cotidiana en el mar: “Cada vez que pasa un buque sísmico y arrojamos nuestros elementos de pesca, los peces no están”. Y agregó: “Cualquier pescador digno de ese nombre te va a decir que eso es un impacto. Lo ven de primera mano” (4).

En la misma provincia, el sindicato Fish, Food and Allied Workers (FFAW), que nuclea principalmente a los trabajadores de la pesca, incluyó en un informe de 2020 una sección que alerta sobre la necesidad de realizar más estudios que permitan comprender mejor los impactos de la prospección sísmica. “Al tiempo que se amplía la exploración petrolera marítima en Terranova y Labrador, algunas de las preocupaciones más importantes que tienen los cosechadores de peces siguen siendo los impactos potenciales de las ondas sonoras en nuestro ecosistema oceánico” (5). El sindicato viene exigiendo hace años que se detengan las prospecciones en los caladeros más importantes y que se realicen más investigaciones sobre las posibles repercusiones. El informe detalla que “la pesca contribuye 1.500 millones de dólares canadienses a la economía provincial cada año y permite que prosperen cientos de comunidades rurales, mientras que la explotación petrolera, la actividad sísmica y las zonas de exclusión alejan a los trabajadores de sus zonas de pesca tradicionales”.

En Trinidad y Tobago, la organización Pescadores y Amigos del Mar (FFOS) lleva 20 años informando sobre las consecuencias de la sísmica que realiza la industria petrolera y denunciando múltiples derrames, no solo en la etapa de producción ni únicamente del tipo que estamos acostumbrados a ver en los medios, esos de proporciones cinematográficas, sino derrames vinculados a infraestructura y transporte marítimo, de consecuencias igualmente graves, que no cubren los medios y que suceden con demasiada frecuencia. Además, denuncian que en el país sudamericano el Gobierno no exige a las empresas presentar un estudio de impacto ambiental (6).

Federación Anarquista 🏴 Noticias anticapitalistas y informaciones  libertarias
Protesta en Trinidad y Tobago. Pescadores de la FFOS en 2016. Foto: Facebook FFOS

En el vecino país de Guyana, donde ExxonMobil inició las primeras prospecciones en 2008, y cuyas perforaciones marítimas van en estrepitoso aumento (7), en mayo del año pasado se ha iniciado la primera demanda penal del Caribe que impugna la extracción de combustibles fósiles por consideraciones constitucionales, alegando que su ampliación viola el derecho a un ambiente sano y los derechos de las generaciones futuras. La causa fue presentada por el científico y profesor de la Universidad de Guyana Troy Thomas y por Quadad de Freitas, guía turístico del pueblo indígena wapichan (8). Desde CIEL, Centro por el Derecho Internacional Ambiental, comentaron: “Este caso resalta la incompatibilidad entre la aprobación de nuevos desarrollos de petróleo y gas, que inevitablemente supone un aumento de las emisiones, y la protección del ambiente y los derechos de las generaciones futuras” (9). También en este caso los pescadores alertan sobre los efectos que ya se hacen sentir sobre el mar y los peces: “cuesta más capturar algunas especies”. Según un informe reciente de la Sociedad de Conservación Marina de Guyana (GMCS), se registraron niveles “extremadamente bajos” de salinidad en el río y “algunas áreas cercanas al Océano Atlántico presentaron un aumento en la conductividad eléctrica, lo que indica una mayor salinidad”. Y concluyó que “cuando la pesca requiere de mayores esfuerzos significa que hay cambios en los hábitats debido a un aumento de las actividades antropogénicas en el río y en mar abierto” (10).

Lo cierto es que según una investigación periodística publicada el año pasado, las petroleras por ley deben tratar el agua de producción, un líquido de alto contenido salino que emerge con el petróleo y el gas natural que se extrae a millas de profundidad bajo el lecho marino de Guyana. Sin embargo, distintos informes sobre la salinidad del agua hacen suponer que estas regulaciones no se están respetando. La investigación concluye: “Queda por descubrir cuál será el impacto generalizado que tendrá el vertido de estos químicos tóxicos, dado que no existen estudios locales que permitan trazar un vínculo entre la merma de peces y la exploración y extracción de petróleo en el mar” (11). Siete años han pasado desde el primer descubrimiento offshore; los pescadores del puerto de Georgetown han visto sus capturas reducidas a la mitad en los últimos dos años: “La economía pesquera está en caída y no podemos hacer nada (…). Hasta ahora el petróleo no hizo nada bueno por nosotros”, dijo un pescador de la zona (12).

En Sudáfrica, el pasado diciembre unas 1.000 personas se manifestaron contra la actividad sísmica que lleva a cabo la empresa Shell en la costa sudeste, conocida como Wild Coast. Una de las organizadoras de la movilización, que contó con la presencia de comunidades indígenas y pesqueras de la zona, el Comité de Crisis de Amadiba (ACC), comentó: “Tenemos muchísimos pescadores cuyo ingreso depende del océano. Si se lo afecta negativamente, van a perder sus puestos de trabajo. Y sabemos que cuando perforan, no hay trabajo para nuestra gente”. La protesta tenía un mensaje claro: “El océano es del pueblo”.

Movilización del Comité de Crisis de Amadiba (ACC) en la playa Mzamba, Sudáfrica. Foto: ACC.

La ciencia a la zaga

La actividad pesquera emplea a 120 millones de personas en todo el mundo. De ese total, el 97% vive en países “en vías de desarrollo” y el 90% trabaja en la pesca de pequeña escala. Cientos de millones más dependen en algún momento de la pesca estacionaria, ocasional u oportunista (13) (14). Además de ser fuente de empleo y subsistencia, y parte de la cultura de los pueblos, la pesca de pequeña escala supone un aporte clave a la economía marítima global: representa aproximadamente el 50% de la captura global.15 Si bien los Pescadores artesanales reciben una porción mucho menor de los subsidios mundiales a la pesca,16 son uno de los contribuidores principales a las ganancias netas nacionales provenientes de la actividad.17 Por otra parte, la captura artesanal suele destinarse casi en su totalidad al consumo humano y, por ende, afecta de manera directa la seguridad alimentaria local y nacional.18 Como es de esperar, a pesar de esto, las comunidades pesqueras quedan al margen de la toma de decisiones y la planificación marítima. Por no mencionar que la gran cantidad de comunidades indígenas dedicadas a la pesca artesanal prácticamente no figuran en los estudios y las estadísticas oficiales (19).

A pesar de la importancia de estas actividades, la mayoría de los estudios sobre impactos de la prospección sísmica en el mar se han abocado a los mamíferos marinos porque estos se valen del sonido para comunicarse, alimentarse y navegar. Sin embargo, los peces, reptiles e invertebrados que también pueblan los océanos son igualmente vulnerables al ruido, y de maneras muy particulares y diversas. Por otra parte, no se trata solamente de la capacidad de algunas especies de “oír” estos ruidos sino que incluso aquellas que no pueden hacerlo sí pueden verse afectadas por los cambios bruscos en la presión sonora, que daña cavidades y tejidos contenedores de gas (20).

En 2018, la organización Ocean Care (entidad con carácter consultivo especial ante la ONU) junto con la Universidad Dalhousie (Nueva Escocia, Canadá) publicaron una revisión de 115 estudios primarios que investigaron varias fuentes de sonido antropogénicas subacuáticas, 66 especies de peces y 36 especies de invertebrados. Los impactos registrados incluyen: malformaciones; mayor mortalidad de huevos y peces inmaduros; retrasos en el desarrollo; en la metamorfosis y la etapa de asentamiento; y tasas de crecimiento más lentas (21). Es clave tener en cuenta que el ruido antropogénico en los mares ha aumentado en un periodo de tiempo muy corto en términos evolutivos (entre 50 y 100 años) y que la mayoría de los animales acuáticos no ha tenido tiempo de adaptarse a estos cambios bruscos (22).

Entender los impactos en todos los hábitats afectados y en la ecología general de los océanos es importante; se tiende a dejar de lado a especies que aún no tienen el mismo grado de protección legal que los mamíferos marinos. Si el fitoplancton es el pasto del océano, los saltamontes serían el zooplancton que provee de alimento, no solo a las ballenas (como todes recordamos de los manuales de la primaria), sino a todo el ecosistema oceánico, desde los peces hasta los invertebrados mayores (ostras, mejillones, cangrejos y camarones) y aves marinas. Las investigaciones referidas en el informe de Ocean Care muestran que los disparos de una sola pistola de aire pueden matar incluso a los zooplancton pequeños o microscópicos. Si se afectan las zonas de desove, también se afectará la población de peces. Lo mismo sucede con los impactos en organismos menores de la cadena.

En 2020 el Ministerio de Energía y el Ministerio de Pesca noruegos realizaron de manera conjunta un informe (23) en el que se afirma: “La distancia que alcanzan las ondas sonoras depende de la salinidad y temperatura horizontal y vertical en determinado momento. Estas cambian durante el año y de una región a otra. Por lo tanto, las autoridades no han determinado una distancia mínima general entre los buques sísmicos y las actividades de pesca (…), pero las normativas indican que los buques que realizan las prospecciones sísmicas deben mantener una distancia adecuada”. Así de vaga es la descripción, y al mismo tiempo se reconoce que el mayor impacto se lo lleva la pesca de pequeña escala. La ley de hidrocarburos noruega establece un régimen compensatorio para pescadores por la potencial pérdida de ingresos, accidentes, etc. ¿Por qué será?

Protesta en Lofoten, Noruega

Lo que se lee entre líneas si observamos la cronología de las investigaciones y de la reacción a las alertas emitidas por los pescadores, es que la ciencia ha ido a la zaga de las denuncias de los trabajadores del mar, eso cuando efectivamente ha investigado las especies de mayor importancia para la actividad pesquera.

“Cuando comenzaron las prospecciones sísmicas en el verano de 2007, todas las capturas de carbonero y abadejo se redujeron de inmediato. Solamente quedaban peces pequeños; la explicación que dan los pescadores es que estos tienen una menor capacidad para escapar a las ondas sonoras y la presión. Los peces más grandes y de mayor valor para el pescador huían”, dice el informe del sindicato de pescadores noruegos antes mencionado. Y agrega: “Los pescadores experimentados creen que las explosiones sísmicas matan y esterilizan peces y otros organismos en grandes cantidades cada año. En el momento en que comienzan las detonaciones (…) puede haber una mayor captura en áreas cercanas. Nuestra teoría es que los peces que escapan tienden a acumularse en un periodo de tiempo más corto en áreas cercanas (…) por uno o dos días” (24). Luego de unos días, las capturas vuelven a decrecer visiblemente. Según el informe, los pescadores del Mar del Norte vienen experimentando patrones similares hace 40 años. Durante las exploraciones sísmicas en LoVeSe, las capturas se redujeron entre un 50 y un 70%. Se detectó que la temporada de pesca del bacalao se acortó cada vez que se retomaron las prospecciones.

“En 2015, seis años después de finalizadas las exploraciones, el carbonero volvió a migrar de nuevo a nuestras zonas de pesca. Pero desde entonces, cada vez que hacen prospecciones en la zona de Troms y Finnmark (a cientos de millas náuticas), se altera la pesca del carbonero en nuestras áreas”.

Las noticias sobre reclamos de pescadores por la merma en su actividad tras las exploraciones sísmicas marítimas se repiten en cada uno de estos países. Las únicas que parecen ir a la vanguardia —destruir primero y averiguar después— son las petroleras; la ciencia y los gobiernos van a remolque cuando se trata de destinar fondos y esfuerzos a confirmar la experiencia de los pescadores en todo el mundo.

Rechazo colectivo

No es muy probable que los defensores locales del extractivismo petrolero en nuestro Mar Argentino traten de “ambientalistas falopa” a los ciudadanos y políticos estadounidenses que en 2017 lograron detener la exploración marítima en la costa este del país que ellos consideran seguramente un modelo a seguir. En aquel entonces, más de 390 municipios y más 2.300 funcionarios locales, estaduales y federales se opusieron formalmente a la prospección sísmica y la perforación petrolera mar adentro, incluidos los gobernadores —tanto demócratas como republicanos— de Maine, Massachusetts, Rhode Island, Connecticut, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Nuevo Hampshire, Nueva York, Nueva Jersey, Carolina del Sur, Georgia y Florida. Cámaras de comercio locales de toda la costa atlántica, asociaciones turísticas y de comercio, y una alianza que nucleó a más de 42.000 negocios y 500.000 familias que viven de la pesca se sumaron al rechazo, además de distintos consejos estaduales de gestión pesquera. Todo comenzó en 2014 cuando un pueblo turístico de Carolina del Norte, Kure Beach, de tan solo 2000 habitantes, empezó a organizarse contra la exploración sísmica (25). Setenta y cinco científicos marinos de los Estados Unidos coincidieron: “es probable que la actividad sísmica que se ha propuesto tenga impactos importantes, duraderos y generalizados sobre la reproducción y supervivencia de peces y poblaciones de mamíferos marinos en la región (…) Abrir la costa este de los Estados Unidos a la exploración sísmica mediante cañones de aire supone un riesgo inaceptable de daño marino grave” (26). ¿Será que demócratas y republicanos se oponen al supuesto desarrollo y progreso que trae consigo el offshore?

Protesta en USA

En Guyana se vienen escuchando argumentos similares de pronta bonanza: ahora sí, dicen los defensores del petróleo mar adentro, esta es la enorme oportunidad que tiene el país sudamericano para salir de la profunda pobreza que lo aqueja. Van 7 años de explotación petrolera marítima. En uno de los países más pobres de Sudamérica, las ilusiones de desarrollo ligadas al boom petrolero parecían no tener techo. Sin embargo, la abogada que lleva adelante la demanda contra Guyana ha sido contundente. En una entrevista con una radio local afirmó que las grandes inversiones en offshore han hecho poco por mejorar la vida del ciudadano guayanés (27). Este año, los periódicos locales informaron que por primera vez Guyana ha comenzado a importar camarones y pescado de Florida y Jamaica. Los pescadores culpan a la industria petrolera (28).

La lucha y las demandas iniciadas contra la exploración sísmica en Sudáfrica por parte de Shell dieron fruto el pasado 28 de diciembre, semanas después de la manifestación que describimos al comienzo de esta nota, cuando un tribunal sudafricano dio lugar al pedido de suspensión de exploración sísmica que interpuso la parte solicitante, compuesta por organizaciones sin fines de lucro, individuos (incluido un pescador tradicional de la zona) y una asociación comunal. Algunos medios en español dieron cuenta del triunfo unas semanas después. Mencionaron a la turística zona “Wild Coast” (donde se realizaron las protestas) y la participación de Extinction Rebellion. Omitieron decir que la zona es tradicionalmente pesquera y que se contó con amplia participación del mencionado Comité de Crisis local, pueblos indígenas y pescadores. Luego de conocerse la decisión del juez, uno de los demandantes, Nonhle Mbuthuma, del Comité de Crisis de Amadiba, expresó: “Como comunidades costeras nos hemos valido del mar por siglos, y nos alegra que el juez haya reconocido que no se pueden sacrificar nuestros modos de vida por el lucro a corto plazo” (29).

En 2019, los pescadores, activistas y ambientalistas de las islas noruegas de Lofoten lograron frenar el proyecto de explotación petrolera mar adentro. (Ref. Earth Justice Map) El partido laborista de Noruega finalmente retiró su apoyo a la explotación marítima (30).

Como insisten en señalar los pescadores trinitenses, “La carga de la prueba debe recaer en las empresas y, hasta el día de hoy, ninguna ha comprobado que las prospecciones sísmicas no tengan impacto alguno” (31). Más allá del clamor —acertado— por oír de una buena vez a los científicos (adalides de la sociedad occidental), urge mirar donde no estamos mirando: abajo, a las resistencias, a las alertas que repiten insistentemente trabajadores y comunidades en la primera línea.

Notas:

(1) Andoey Fishermens Union (2012). Consequences of seismic surveys. Fishermen’s experiences and headlines in media 2007-2010.

(2) (Sivle et al.) y https://www.npd.no/globalassets/1-npd/regelverk/forskrifter/en/guidelines-seismic-surveys.pdf

(3) iPolitics (14/01/2019). Calls to end seismic testing off NFLD and Labrador as plankton levels plunge. https://ipolitics.ca/2019/01/14/calls-to-end-seismic-testing-off-nfld-and-labrador-as-plankton-levels-plunge/ y https://ffostt.com/2020/03/12/safeguarding-our-countrys-future/

(4) Íbid.

(5) FFAW-Unifor (invierno boreal 2020). The Union Forumhttps://ffaw.ca/app/uploads/2019/12/Union-Forum-Winter-2019-WEB.pdf

(6) No olvidemos, de paso, que el pozo que explotó en el famoso derrame del Deepwater Horizon era un pozo exploratorio (es decir, para confirmar la existencia del recurso después de la prospección sísmica).

(7) https://www.offshore-mag.com/drilling-completion/article/14199263/exploration-drilling-offshore-guyana-set-to-rise-rystad-energy-says

(8) https://www.justiceinstituteguyana.org/wp-content/uploads/2021/08/Thomas-De-Freitas-v-AG-case-summary.pdf

(9) https://ieefa.org/exxon-expansion-in-guyana-challenged-by-constitutional-lawsuit/ y https://www.ciel.org/news/guyana-consitutional-court-case-oil-and-gas/

(10) https://earthjournalism.net/stories/catching-hell-whats-fueling-guyanas-fishing-woes

(11) Íbid.

(12) https://www.aljazeera.com/economy/2021/11/12/with-oil-boom-guyana-walks-a-tightrope-on-growth-and-climate

(13) Pesca adaptativa en la cual la unidad pesquera tiene como objetivo especies en áreas específicas de mayor oportunidad de captura. Glosario FAO.

(14) https://www.worldfishcenter.org/pages/from-local-to-global-how-research-enables-resilient-sustainable-small-scale-fisheries/

(15) J. Jacquet, D. Pauly. Funding priorities: big barriers to small-scale fisheries. Conservation Biology, 22 (4) (2008), pp. 832-835

(16) U.R. Sumaila, T.C. Tai, V.W. Lam, W.W. Cheung, M. Bailey, A.M. Cisneros-Montemayor, S.S. Gulati. Benefits of the Paris Agreement to ocean life, economies, and people. Science Advances, 5 (2) (2019), p. eaau3855

(17) T. Cashion, D. Al-Abdulrazzak, D. Belhabib, B. Derrick, E. Divovich, D.K. Moutopoulos, D. Pauly. Reconstructing global marine fishing gear use: Catches and landed values by gear type and sector. Fisheries Research, 206 (2018), pp. 57-64

(18) FAO (2020). El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2020. La sostenibilidad en acción. https://www.fao.org/3/ca9229es/ca9229es.pdf

(19) Cisneros-Montemayor AM, Pauly D, Weatherdon LV, Ota Y (2016) A Global Estimate of Seafood Consumption by Coastal Indigenous Peoples. PLoS ONE 11(12). https://doi.org/10.1371/journal.pone.0166681

(20) Carr, Sarah (2019). It’s Not Just About Marine Mammals Anymore: How Ocean Noise Can Harm. Marine Ecosystems. The Skimmer on Marine Ecosystems and Management (Septiembre, 2019). https://octogroup.org/news/its-not-just-about-marine-mammals-anymore-how-ocean/

(21) Weilgart, L. (2018). The Impact of Ocean Noise Pollution on Fish and Invertebrates. El studio puede consultarse en: https://www.oceancare.org/wp-content/uploads/2017/10/OceanNoise_FishInvertebrates_May2018.pdf

(22) Carr, S. (2019).

(23) Implementation of seismic surveys on the Norwegian Continental Shelf. https://www.npd.no/globalassets/1-npd/regelverk/forskrifter/en/guidelines-seismic-surveys.pdf.

(24) Andoey Fishermens Union (2012). Consequences of seismic surveys. Fishermen’s experiences and headlines in media 2007-2010.

(25) Grassroots Opposition to Offshore Drilling and Exploration in the Atlantic Ocean and off Florida’s Gulf Coast, https://usa.oceana.org/climate-and-energy-grassroots-opposition-offshore-drilling-and-exploration-atlantic-ocean-and/

(26) Oceana (s/f) Seismic Arigun Blasting: The Facts, https://usa.oceana.org/wp-content/uploads/sites/4/17335/final_-_seismic_brochure.pdf

(27) bnamericas (enero 2021). Will Guyana Fall Victim to the Oil Curse. https://www.bnamericas.com/en/news/will-guyana-fall-victim-to-the-oil-curse

(28) https://guyaneseonline.net/2021/11/15/guyana-begins-to-import-fish-shrimp-fishermen-blame-exxonmobils-ongoing-oil-operations/

(29) Mongabay (31/12/2021). Court Order Blocks Shell’s Seismic Surveys Off South Africa’s Wild Coast. https://news.mongabay.com/2021/12/court-order-blocks-shells-seismic-surveys-off-south-africas-wild-coast/

(30) Labour Party Norway withdrawing support from offshore near Lofoten islands https://www.arctictoday.com/oil-drilling-in-part-of-norways-arctic-just-became-a-lot-less-likely/

(31) FFSO (2020). Safeguarding Our Country’s Future. https://ffostt.com/2020/03/12/safeguarding-our-countrys-future/

Fuente: https://opsur.org.ar/2022/01/12/no-mires-abajo/





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