jueves, 16 de octubre de 2014

Perversos versos de la minería

12 de febrero 2014
Sigue el engaño de la minería responsable

Saben cuánto va a utilizar el proyecto, el agua del río (en Quinsacocha)?
Uno por ciento, porque se saca el agua y se la recicla, esa es la minería moderna.

Presidente Rafael Correa. [2]

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Cuando se trata de vender la idea de que la minería a gran escala no causará mayores impactos ambientales y sociales, los empresarios mineros y el Gobierno recurren a los mitos de la “minería responsable”. Este discurso ha sido diseñado por las grandes transnacionales mineras, en el marco de la Iniciativa Minera Global (Global Mining Initiative), hace más de 10 años. Es un paquete publicitario que incluye la noción de que todos los problemas que la gran minería genera son estrictamente técnicos, y que se pueden resolver con “tecnología de punta”. Asimismo, se quiere vender la idea de que la gran minería moderna -con sus pretendidos altos estándares- rompe con las taras de la minería de “antaño” (y las de la pequeña minería) en cuanto a sus impactos sociales y ambientales.

Tanto las empresas como nuestros gobiernos invierten millones de dólares en vídeos, spots televisivos, publicidad impresa, foros, entre otros, para promover esta visión de la “minería responsable”. A esta se asocian los imperativos del “progreso” y del “desarrollo”, cuyas aplicaciones han hecho tanto daño a los pueblos del Sur global, particularmente en América Latina. Con esta narrativa, se quiere convencer al público de que la gran minería no impactará a las comunidades ni al medio ambiente de forma significativa.

En el Ecuador, estamos bombardeados por estos discursos. El Gobierno del presidente Rafael Correa, mucho más que en los gobiernos neoliberales, ha sido de los más dedicados a difundir los mitos de la “minería responsable”. El mismo presidente, afirmó por ejemplo que “con la minería responsable se puede recuperar el 95% de los impactos”. [3] La empresa minera transnacional ECSA y altos funcionarios del Ministerio de Recursos No Renovables, llegaron incluso a afirmar que el agua usada para extraer el cobre de la mina a cielo abierto del proyecto Mirador será devuelta al medio ambiente “en mejores o iguales condiciones que fue captada” [4] . Desde su portal de internet, la empresa minera estatal, la ENAMI, irónicamente se compromete por su lado a promover “la minería para el buen vivir”, caminando “juntos por una minería responsable” [5] .

El mito de la minería “responsable” se basa -entre otras características- sobre la premisa que la técnica moderna y la ciencia actual son capaces de diagnosticar, prever y controlar todos los impactos que la minería a gran escala puede provocar. La creencia ciega en la capacidad de la ciencia y la tecnología están muy arraigadas en el imaginario moderno.

A esta creencia ingenua, basta oponer la historia reciente de la megaminería en el mundo, que demuestra hasta la saciedad cuáles son sus enormes y nocivas huellas. Una amplia documentación que circula a nivel internacional evidencia los múltiples impactos sociales, ambientales, económicos y políticos que provocan las grandes empresas mineras: contaminaciones crónicas y accidentales de las aguas, del suelo y aire; destrucción irreversible del paisaje; afectaciones graves a la salud pública; pérdida de soberanía alimentaria; destrucción de economías basadas en actividades productivas sustentables; despojos y militarización de territorios; violencias físicas y simbólicas; tráficos ilícitos y explotación de seres humanos; asesinatos; evasión fiscal y violaciones de leyes, derechos humanos y constitucionales; debilitamiento de la democracia; ataques a la soberanía nacional, entre otros.

La minería a cielo abierto, como la que se quiere implantar en Ecuador en la zona de Íntag o en la Cordillera del Cóndor, supone la excavación de un tajo de cientos de metros de profundidad y varios kilómetros de diámetro. Esta intervención destruye de forma permanente la capa vegetal, no solamente del área de la mina en sí, sino también de miles de hectáreas alrededor, las cuales muchas veces son utilizadas como botaderos de desechos sólidos, piscinas de relave y para otras instalaciones sin las cuales las minas no pudieran funcionar. El simple hecho de traer rocas sulfurosas que contienen metales pesados desde el subsuelo hasta la superficie donde están expuestas al aire y las aguas de lluvia, desencadena procesos de contaminación ambiental que perduran siglos. Hay evidencias, por ejemplo, de minas operadas en el tiempo del imperio romano que siguen contaminando fuentes de agua.

¿Una minería social y ambientalmente “responsable”?

Si es que algún día existiera una verdadera responsabilidad, esta debería partir por respetar ciertos principios fundamentales, como el derecho de las comunidades y gobiernos locales a decidir sobre la instrumentación de cualquier actividad que represente un riesgo para su bienestar presente o futuro. Sin el respeto de este derecho, simplemente no hay minería responsable. La “consulta” tal como la suelen manejar los gobiernos dedicados a la promoción de la megaminería, no tiene mucho sentido. Las decisiones de las comunidades nunca son vinculantes. Es, lastimosamente, en estas condiciones que se realizaron las consultas en los territorios afectados por los proyectos mineros en el Ecuador. Vale recordar la parodia que fueron las recientes consultas realizadas en la Amazonía Sur del Ecuador en el marco de la Décimo Primera Ronda Petrolera. [6] En lugar de estas mascaradas, y como lo exige el convenio 169 de la OIT (ratificado por Ecuador en el 1998), se debería exigir el consentimiento previo libre e informado de las comunidades.

Por otra parte, una minería realmente responsable debería reconocer, en ciertas situaciones y áreas, que la extracción no puede representar el mejor uso del suelo o de emprendimiento económico. Sobre todo en territorios sensibles como son:

- el bosque nublado y páramos que protegen las cuencas hidrográficas y almacenan agua;

- las lagunas y ríos, así como manglares y humedales;

- donde exista un excepcional potencial turístico, agropecuario, o riqueza arqueológica;

- que albergan especies en peligro de extinción;

- donde exista grandes riesgos sísmicos;

- de alta pluviosidad (lo que exacerba los riesgos de contaminación del agua);

- donde la roca tiene altas concentraciones en compuestos sulfurosos (que generan contaminación por drenaje ácido de mina), entre otras.

Preguntamos: ¿qué sentido tiene destruir el patrimonio cultural milenario, impactar a las actividades económicas auténticamente sustentables, contaminar de manera irreversible el agua, el aire y la tierra, así como transformar el clima que le da vida a miles de campesinos, pueblos ancestrales, pescadores y recolectores de mariscos, para sustentar una actividad minera altamente destructiva y cuya duración es de apenas un par de décadas?

Además, una minería “responsable” con el ambiente reconocería que antes de iniciar actividades con tan fuerte impacto ambiental, es absolutamente indispensable contar con largas series de datos históricos (al menos décadas) confiables sobre la hidrometeorología y la sismicidad del área a ser intervenida. En Ecuador, con muy pocas excepciones, estos datos no existen.

Por último, la minería “responsable” es imposible si no existen instituciones públicas sólidas e independientes del sector minero, capaces de evaluar y monitorear la actividad. Por ejemplo, no se puede hablar de minería responsable si la gestión minera está a cargo de instituciones que aprueban Estudios de Impacto Ambiental que carecen de rigor científico, como muchos de los que se han elaborado y aprobado en el Ecuador. No se puede hablar de minería responsable cuando una mayoría de las empresas transnacionales presentes en el país usan paraísos fiscales y bancarios como Las Islas Vírgenes, Bermuda, Barbados, Panamá, entre otros, lo que presumiblemente les permite evadir sus obligaciones en términos fiscales en el Ecuador.

La minería que se está desarrollando en la actualidad en el país no cumple con todas las características que acabamos de mencionar cuando de responsabilidad se habla, más bien da paso a la peor actividad productiva posible, en los lugares lo menos apropiados, como son las Cordilleras del Toisán y del Cóndor, e incluso en los páramos como en la zona de las lagunas de Quimsacocha.

Es así como podemos anticipar que en Ecuador, dadas las condiciones políticas, ambientales y geológicas del país, la minería “responsable” y la recuperación del medio ambiente en las proporciones anunciadas en los discursos oficiales nunca se llevarán a cabo. Menos aún en un país donde no se cumple con la Constitución y tampoco con el Mandato Minero, aprobado en abril de 2008 en la Asamblea Constituyente de Montecristi, con el que se pretendía al menos normar la situación de caos en la minería a gran escala, heredada del modelo neoliberal. [7]

En síntesis, ¿es posible creer en una minería bien hecha y responsable, que no ocasione severos impactos ambientales y sociales y que, además, se constituya en la senda para el Buen Vivir?

Por supuesto que no. La realidad contradice esta afirmación, que no pasa de ser una burda manipulación.

La explotación minera industrial moderna implica la extracción masiva -y en un tiempo muy corto-, de la mayor cantidad posible de recursos minerales; recursos que se han formado en procesos de muy larga duración, a escalas tectónicas. En la actualidad, los sitios de alta concentración mineral se van agotando, sin embargo, los elevados precios del mercado mundial permiten que la explotación minera sea rentable aún en los yacimientos en donde el mineral es escaso. Para hacer producir estos yacimientos, es necesario aplicar una minería industrial de gran escala, con uso masivo de químicos a veces sumamente tóxicos, el consumo abundante de agua y la acumulación de grandes cantidades de desechos. El examen de la minería industrial alrededor del planeta evidencia un sinnúmero de daños y destrucciones múltiples e irreversibles de la Naturaleza. Por igual son incontables las tragedias humanas, tanto como la destrucción de las potencialidades y riquezas culturales de muchos pueblos. En el ámbito económico la situación tampoco es mejor. Los países de América Latina, África y Asia, cuyas economías dependen fundamentalmente de recursos minerales o petroleros, nunca saldrán de la pobreza.

El capital global, en contubernio con gobiernos liberales y “progresistas”, una vez más está ganando la partida, y la única forma de parar es con el fortalecimiento de la resistencia pacífica a nivel local y generando alianzas para que cada vez más gente sea conciente de la realidad de la minería y de sus terribles consecuencias.-

Carlos Zorrilla: Activista. Cofundador de la DECOIN, de la Asociación de Caficultores de Íntag y de la Red Nacional de Bosques Privados. Residente de la zona de Íntag desde 1978. Autodidacta en impactos de la minería a gran escala.

William Sacher: PhD en ciencias atmosféricas y oceánicas. Candidato a doctor en economía en la FLACSO-Ecuador.
Alberto Acosta: Profesor e investigador de la FLACSO-Ecuador. Exministro de Energía y Minas. Expresidente de la Asamblea Constituyente. Excandidato a la Presidencia de la República.

NOTAS:

[2] Sabatina, 29.10.2011.

[3] El Ciudadano , 9.12.2011.

[4] Declaración de Federico Auquilla, viceministro de Recursos Naturales No Renovables en el Enlace Ciudadano número 249, 10.12.2011.

[5] http://www.enamiep.gob.ec/

[6] Véase, por ejemplo el documental “La consulta inconsulta” de Tania Laurini y Julián Larrea Arias, 2013.


Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

50 razones para temernos lo peor de Fukushima



Harvey Wasserman
Ecowatch.com

Traducido del inglés por Sinfo Fernández

Parte I

En Fukushima han desaparecido los núcleos derretidos pero las emisiones radioactivas siguen secretamente supurando.

La dura censura dictatorial de Japón ha ido acompañada de un apagón –exitoso- en los medios corporativos globales a fin de que Fukushima permanezca lejos de la mirada pública.

Pero todo eso no mantiene la radiación real alejada de nuestro ecosistema, nuestros mercados… o nuestros cuerpos.

Las especulaciones acerca del impacto final van desde lo totalmente inofensivo a lo intensamente apocalíptico.

Pero la realidad básica es muy simple: a lo largo de siete décadas, las fábricas de bombas del gobierno [EEUU] y los reactores de propiedad privada han estado arrojando a la biosfera cantidades masivas de radiación.

Se desconocen fundamentalmente los impactos de estas emisiones en la salud ecológica y humana porque la industria nuclear se ha negado rotundamente a estudiarlos.

En efecto, la presunción oficial ha sido siempre mostrar que las pruebas de los daños causados por las bombas nucleares y los reactores comerciales es un asunto de las víctimas y no de quienes los perpetran. Y que, en cualquier caso, la industria saldrá prácticamente sin perjuicio alguno.

Esa mentalidad de “no ver el mal y no pagar el daño” data de los bombardeos de Hiroshima hasta llegar a Fukushima y al próximo desastre… que podría estar sucediendo mientras leen estas líneas.

Aquí van 50 razones preliminares de por qué ese legado radioactivo exige que nos preparemos para lo peor respecto a nuestros océanos, nuestro planeta, nuestra economía y… nosotros mismos.

En Hiroshima y Nagasaki (1945), el ejército estadounidense negó inicialmente que se hubiera producido lluvia radioactiva u otro tipo de daño. A pesar de carecer de datos significativos, las víctimas (incluyendo un grupo estadounidense de prisioneros de guerra) y quienes las apoyaban fueron oficialmente “desacreditadas” y despreciadas.

Asimismo, cuando los ganadores del Nobel Linus Pauling y André Sajarov advirtieron acertadamente sobre el enorme número de víctimas en todo el mundo a causa de las pruebas con bombas nucleares, se les despachó con oficial desprecio… hasta que ganaron en el tribunal de la opinión pública.

Durante y después de las pruebas con bombas nucleares (1946-1963), a las personas que vivían al alcance de los vientos en el Pacífico Sur y en el oeste de EEUU, además de los miles de “veteranos atómicos” de EEUU, se les dijo que sus problemas de salud provocados por la radiación eran imaginarios… hasta que resultaron completamente irrefutables.

Cuando la doctora británica Alice Stewart demostró (1956) que incluso dosis diminutas de rayos X en mujeres embarazadas podrían duplicar las tasas de leucemia infantil, desde el establishment médico y el nuclear estuvieron atacándola durante treinta años, para lo cual dispusieron de amplia financiación.

Pero se demostró que los hallazgos de Stewart eran trágicamente exactos y eso ayudó a alcanzar un consenso en física sanitaria médica de que no hay “dosis segura” respecto a la radiación… y que las mujeres embarazadas no deberán ser expuestas a rayos X ni a una radiación equivalente.

En nuestra ecosfera hay inyectados más de 400 reactores nucleares comerciales sin haber contado con datos significativos que midan su potencial impacto en la salud y en el medio ambiente, y sin establecer ni mantener una base sistemática de datos globales.

Fue a partir los incorrectos estudios de la Bomba-A , iniciados cinco años después de Hiroshima, cuando se conjuraron los niveles de “dosis aceptables” para los reactores comerciales, y en Fukushima, y en más lugares, se ha sido todo lo laxo que se ha podido a fin de salvaguardar el dinero de la industria.

La lluvia radioactiva de la bomba/reactor esparce emisores de partículas beta y alpha que se introducen en el cuerpo y causan daños a largo plazo, que a menudo los patrocinadores de esa industria equiparan erróneamente con las dosis externas menos letales de rayos X/gamma por volar en un avión o vivir en Denver.

Al negarse a evaluar las consecuencias a largo plazo de las emisiones, la industria está ocultando sistemáticamente los impactos sobre la salud de los accidentes de Three Mile Island, Chernobil, Fukushima, etc., obligando a las víctimas a depender de aislados estudios independientes que automáticamente se consideran “desacreditados”.

A nivel amplio, se han sufrido daños en la salud a causa del radio presente en la pintura que hace brillar el dial de los despertadores, por la producción de bombas, por el enriquecimiento/fresado/minería del uranio, por la gestión de los deshechos radioactivos y por otros trabajos radioactivos, a pesar de las décadas de implacable negativa de la industria.

Cuando el Dr. Ernest Sternglass, que había trabajado con Albert Einstein, advirtió que las emisiones del reactor estaban dañando a la gente , miles de copias de su Low-Level Radiation (1971) desaparecieron misteriosamente de su almacén principal.

Cuando el Director Médico de la Comisión para la Energía Atómica (CEA), el Dr. John Gofman, instó a reducir en un 90% los niveles de la dosis del reactor, fue expulsado de la CEA y atacado públicamente, a pesar de su estatus de fundador de la industria.

Miembro del Manhattan Project, y médico responsable de la investigación pionera del colesterol LDL, Gofman llamó más tarde instrumento de “asesinato masivo premeditado” a la industria de los reactores nucleares.

Los controles de chimeneas y otros dispositivos de supervisión fallaron en la central nuclear de Three Mile Island –TMI- (1979), lo que impidió saber cuánta radiación escapó, dónde fue a parar y a quién y cómo impactó.

Sin embargo, a las 2.400 víctimas y a sus familias de lo que el viento arrastró desde TMI, una juez federal les negó un juicio con jurado para una acción popular, diciendo que no habían recibido “suficiente radiación” como para sufrir daños, aunque ella no podía decir ni cuánto fue ni dónde llegó.

Durante la fusión de TMI, la propaganda de la industria equiparó la lluvia radioactiva de la acción del viento con la radiación de una única radiografía de tórax, ignorando el hecho de que esas dosis pueden duplicar las tasas de leucemia entre los niños nacidos de madres irradiadas de forma involuntaria.

El Dr. Stephen Wing, Jane Lee, Mary Osbourne, la hermana Rosalie Bertell, el Dr. Sternglass, Jay Gould, Joe Magano y otros, junto con cientos de testimonios informales, confirmaron los extendidos daños y muertes causados por los vientos que llegaban desde TMI.

El Departamento de Agricultura de Pensilvania y la Baltimore News-American confirmaron los daños radioactivos causados en granjas y animales por las partículas radiactivas llevadas por el viento que llegaba desde TMI.

El propietario de la central de TMI pagó discretamente al menos 15 millones de dólares en daños a cambio del secreto del sumario de las familias afectadas, incluyendo al menos un caso que afectaba a un niño nacido con síndrome de Down.

La explosión de Chernobyl fue de conocimiento público sólo cuando las emisiones masivas llegaron hasta un reactor sueco situado a cientos de kilómetros, lo que significa que –al igual que en TMI y en Fukushima- nadie sabe con precisión cuánta radiación escapó ni hasta dónde llegó.

La continua lluvia radioactiva de Fukushima supera ya en gran medida la de Chernobyl, que a su vez fue mayor que la de Three Mile Island.

Poco después de que explotara Chernobyl (1986), el Dr. Gofman predijo que su radiación mataría al menos a 400.000 personas por todo el mundo.

Tres científicos rusos que recopilaron más de 5.000 estudios, llegaron en 2005 a la conclusión de que Chernobyl había matado ya a casi un millón de personas por todo el planeta.

Los niños nacidos en las zonas de Ucrania y Bielorusia donde llegaron los vientos siguen sufriendo una cifra masiva de mutaciones y enfermedades, como han confirmado un amplio grupo de organizaciones gubernamentales, científicas y humanitarias.

Las estimaciones de muertos a la baja proceden de la Organización Mundial de la Salud, cuyas cifras son supervisados por la Agencia Internacional de la Energía Atómica, una organización de las Naciones Unidas constituida para promover la industria nuclear.

Después de 28 años, la industria de los reactores no ha conseguido aún instalar un sarcófago definitivo sobre la Unidad 4 de Chernobyl, la que explotó, aunque se han invertido ya miles de millones de dólares.

Cuando las Unidades 1-4 de Fukushima empezaron a explotar, el Presidente Obama nos aseguró que la lluvia radioactiva no iba a llegar hasta aquí ni iba a dañar a nadie, a pesar de no tener prueba alguna para hacer esa aseveración.

Desde que el Presidente Obama afirmó lo anterior, EEUU no ha establecido ningún sistema integrado para controlar la lluvia radioactiva de Fukushima, ni una base de datos epidemiológicos para controlar sus impactos sobre la salud… pero sí dejó de registrar los niveles de radiación en el marisco del Pacífico.

Enseguida aparecieron informes sobre anormalidades de tiroides entre los niños de Fukushima, mientras, en Norteamérica, los patrocinadores de la industria nuclear dijeron de nuevo que no se había emitido “suficiente radiación” aunque no tenían ni idea de las cantidades en cuestión.

La industria y la Marina están negando los devastadores impactos sobre la salud de los que informaron los marineros estacionados a bordo del portaviones USS Ronald Reagan, que se encontraba cerca de Fukushima, diciendo que las dosis de radiación eran demasiado pequeñas para causar daños aunque no tienen ni idea del nivel que alcanzaron.

Aunque se produjo una tormenta de nieve en alta mar cuando se derritió Fukushima, los marineros informaron de una nube caliente que pasó sobre el Reagan que arrastraba un “sabor metálico” como el que describieron las víctimas de TMI y los pilotos que arrojaron la bomba sobre Hiroshima.

Aunque se niega que los marineros del Reagan se vieran expuestos a una radiación suficiente como para causarles daños, Japón (al igual que Corea y Guam) negó el acceso del barco al puerto porque era demasiado radioactivo (ahora se halla atracado en San Diego).

A los marineros del Reagan se les impide demandar a la Marina, pero han presentado una acción popular colectiva contra la Tokyo Electric Power (TEPCO), lo cual ha hecho que se unan los propietarios de TMI, a los de las fábricas de bombas, las minas de uranio, etc., para negar cualquier responsabilidad.

Un informe de las “lecciones aprendidas” por el ejército de EEUU de la campaña de limpieza de la Operación Tomodachi de Fukushima señala que “la descontaminación de los aviones y del personal sin que la población se alarme supone nuevos retos”.

El informe cuestionaba la limpieza porque “no se han llevado a cabo auténticas operaciones de descontaminación”, arriesgando por tanto “la potencial extensión de la contaminación radiológica entre el personal militar y la población local”.

Sin embargo, se informaba de que “el uso de cinta adhesiva y toallitas para bebés fue eficaz para la eliminación de partículas radioactivas durante la limpieza”.

Confabulado con el crimen organizado, TEPCO está llevando a cabo sus propias actividades de limpieza reclutando a personas sin techo y a personas mayores para trabajos “calientes” en el lugar, manteniendo las características de esas labores y la naturaleza de las exposiciones como secreto de estado

Al menos 300 toneladas de agua radioactiva continúan vertiéndose cada día en el océano en Fukushima, de acuerdo con las estimaciones oficiales hechas antes de que esos datos se convirtieran en secreto de estado.

Hasta donde puede saberse, las cantidades y composición de la radiación que sale de Fukushima constituyen también ahora un secreto de estado, y las mediciones independientes o las especulaciones públicas se castigan hasta con diez años de prisión.

De igual manera, según Eric Norman, profesor de ingeniería nuclear de la Universidad de Berkeley (California): “No se realizan pruebas sistemáticas de la radiación presente en el aire, alimentos y agua en EEUU”.

Muchos isótopos radioactivos tienden a concentrarse a medida que se vierten al aire y al agua, por tanto masas letales de radiación de Fukushima pueden estar emigrando a través de los océanos durante los próximos siglos antes de esparcirse, cuando eso ocurra no será de forma inofensiva.

El impacto mundial real de la radiación será aún más difícil de medir en una biosfera cada vez más contaminada, donde la interacción con las toxinas existentes crea una sinergia que es probable que acelere exponencialmente los daños causados a todos los seres vivos.

La devastación recogida entre las estrellas de mar, sardinas, salmones, leones marinos, orcas y otros animales oceánicos no puede negarse categóricamente sin una base fiable de datos a partir de anteriores experimentos y controles, que ni existe ni se tiene intención de crear.

El hecho de que dosis “diminutas” de rayos X puedan dañar los embriones humanos presagia que cualquier introducción no natural de isótopos radioactivos letales en la biosfera, aunque difusa, puede afectar a nuestra entretejida ecología global en una forma que no conocemos.

El impacto de esas supuestas dosis “minúsculas” que se extienden desde Fukushima afectará, con el tiempo, a los minúsculos huevos de criaturas que van desde las sardinas a las estrellas de mar y a los leones marinos, con su letal impacto reforzado por otros contaminantes ya presentes en el mar.

Las comparaciones con las dosis en plátanos y otras fuentes naturales son absurdas y engañosas porque los isótopos de la lluvia radioactiva del reactor impondrán impactos biológicos muy distintos durante los próximos siglos y una amplia gama de escenarios ecológicos.

Ninguno de los rechazos actuales respecto a los impactos ecológicos y humanos generales –“apocalíptico” o de otro tipo- podrá explicar con el paso del tiempo los largos períodos de vida media de los isótopos radioactivos que Fukushima está ahora arrojando a la atmósfera.

Cuando los impactos de Fukushima se extiendan con el correr de los siglos, la única certeza es que no importa qué prueba aparezca porque la industria nuclear nunca admitirá que está causando daños y nunca se va a ver obligada a pagarlos (este aspecto se concretará en la segunda parte de este artículo).

Hyman Rickover, padre de la marina nuclear, advirtió que aumentar los niveles de radiación en el interior de la envoltura de la Tierra es una forma de suicidio y que, si pudiera, “hundiría todos los reactores que ayudó a desarrollar”.

“Ahora que volvemos a utilizar energía nuclear”, dijo en 1982, “creo que la raza humana va de cabeza a destruirse, por lo que es importante que consigamos controlar esta horrible fuerza e intentemos eliminarla”.

Mientras Fukushima se deteriora tras una cortina de hierro de secretismo y engaños, necesitamos saber desesperadamente qué están haciendo con nosotros y con nuestro planeta.

Me veo tentado a decir que la verdad se encuentra en algún punto intermedio entre las mentiras de la industria nuclear y el creciente temor a un Apocalipsis tangible.

En realidad, las respuestas van más allá.

Definidas por siete décadas de engaños, negativas y de hacer la vista gorda, rozan el absurdo las simplistas seguridades ofrecidas por las corporaciones de que este último desastre de un reactor no nos va a afectar.

Fukushima derrama cada día inconmensurables cantidades masivas de radiación letal en nuestra frágil ecosfera y lo seguirá haciendo en las próximas décadas.

Cinco reactores nucleares han explotado ya en este planeta pero hay más de 400 que siguen en funcionamiento.

La mayor amenaza es el inevitable y próximo desastre… junto al siguiente y al que vendrá a continuación…

Herméticamente envueltos en negativas, protegidos por los privilegios corporativos, son los motores finales del terrorismo global.

La II parte de este artículo se titulará “De cómo Fukushima amenaza nuestra libertad humana y nuestra supervivencia material”.

Harvey Franklin Wasserman (1945) es periodista, escritor, activista por la democracia y defensor de las energías renovables. Ha sido uno de los estrategas y organizadores del movimiento antinuclear en Estados Unidos.

Fuente: http://ecowatch.com/2014/02/02/50-reasons-fear-fukushima/


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Entrevista con Alberto Acosta sobre el Sumak Kawsay


"El Buen Vivir, en definitiva, es la búsqueda de la vida en armonía"

¿Qué es para Ud. una Filosofía de vida?
La Filosofía de vida es la sabiduría y la capacidad que tiene un pueblo y un individuo para relacionarse, caminar y valorar los principios y leyes constitutivas de la vida, es decir, de la naturaleza. Esto se cristaliza en una cosmovisión y una ideología que permite una conciencia social sobre su existencia y su realidad en un tiempo y espacio determinado. Es decir, en la forma de percibir y concebir el compromiso que tiene cada ser humano o colectivo consigo mismo, con la Humanidad y con la Naturaleza, como parte intrínseca de ella. Dentro de este contexto, todos tenemos algo que decir y algo que hacer para aprender a estar y fluir en la vida.

¿Qué es para Ud. el Sumak kawsay?

El sumak kawsay o Buen Vivir es una visión del mundo de los pueblos americanos y al mismo tiempo es una propuesta que surge desde los marginados de los últimos 500 años . Se plantea como una oportunidad para construir otro “sistema-mundo”, a partir del reconocimiento de los diversos valores culturales existentes en el mundo y del respeto a la Naturaleza. Esta concepción desnuda los errores y las limitaciones de las diversas teorías del llamado progreso y desarrollo. Desde diversos ángulos, no solo desde el mundo indígena, aparecen respuestas a las demandas no satisfechas por las visiones tradicionales de la modernidad.

Se ha llegado a una conclusión, no solo en Ecuador sino en varias partes del mundo, que el estilo de vida actual, pregonado y practicado por los países ricos y al que aspiran los países pobres, es insustentable e inviable en el mediano y largo plazo.

Cada vez vemos como con creciente fuerza aparecen problemas que están poniendo en riesgo la vida misma del ser humano en el planeta: los cambios climáticos y el calentamiento global son apenas una muestra de que no podemos seguir por la misma senda que provoca estos destrozos ambientales.

En ese contexto, creemos que hay que replantearse el estilo de vida mismo. Ese es el meollo del asunto. No podemos seguir por la vía del progreso tradicional, entendido como un proceso de acumulación permanente de bienes materiales. El objetivo no puede ser tener siempre cada vez más bienes materiales; como dicen los sabios andinos: rico no es aquel que tiene muchas cosas materiales sino el que tiene menos necesidades. En realidad no interesa cuantas cosas una persona pueda producir en su vida, sino cómo las cosas a las cuales tiene acceso esa persona van a hacer de su vida, una vida sabia. Esto conduce, por cierto, a un decrecimiento y a una redistribución de esas cosas acumuladas en pocas manos para conseguir una vida equitativa en términos familiares, nacionales y mundiales. Esto implica un cambio filosófico fundamental. Se pone en entredicho aquella idea de la Ilustración que se difundió con mucha fuerza desde hace más de dos siglos, a través de la cual se creía que el ser humano está obligado a dominar y controlar a la Naturaleza. Ya vemos que eso es imposible.

Desde esa perspectiva se propone el Buen Vivir andino o amazónico (sumak kawsay en kichwa; suma qamaña en aymara), sintonizando esta propuesta con otras propuestas más o menos similares provenientes de diversos sectores y regiones del planeta. El concepto del Buen Vivir no solo tiene un anclaje histórico en el mundo indígena, se sustenta también en algunos principios filosóficos universales: aristotélicos, marxistas, ecológicos, feministas, cooperativistas, humanistas...

Para entender lo que implica estos Buenos Convivires, que no puede ser simplistamente asociado al

“bienestar occidental”, hay que empezar por recuperar la filosofía y la cosmovisión de los pueblos y nacionalidades indígenas. Eso, de plano, no significa negar una forma propia de modernización, incorporando muchos y valiosos avances tecnológicos de la Humanidad. Es más, una de las tareas fundamentales recae en el diálogo permanente y constructivo de saberes y conocimientos ancestrales con lo último del pensamiento universal, en un proceso de continua descolonización del saber y el ser, para poder estar en la vida, siendo no más, como dice nuestra gente.

El Buen Vivir , en definitiva, es la búsqueda de la vida en armonía del ser humano consigo mismo, con sus congéneres y con la Naturaleza, y entendiendo que todos somos Naturaleza y que somos interdependientes unos con otros, que existimos a partir del otro. Buscar esas armonías no implica desconocer los conflictos sociales, las diferencias sociales y económicas, tampoco negar que estamos en un sistema que es ante todo depredador, como el capitalista. Por lo tanto, a diferencia del mundo del consumismo y de la competencia extrema, lo que se pretende es construir sociedades en donde lo individual y lo colectivo coexistan en complementariedad entre sí y en armonía con la Naturaleza, donde la racionalidad económica se reconcilie con la ética y el sentido común. La economía tiene que reencontrase con la Naturaleza, para mantenerla y no para destruirla, para retornar a su valor de uso y no al valor de cambio.

¿En las condiciones actuales, cómo ir más allá de un Buen Vivir que en cierto sentido se resume en el acceso a servicios básicos, un ambiente sano, etc. Y en este caso, cómo proyectar a Ecuador a una vida de este tipo?

El Buen Vivir no se resume en satisfacer las necesidades básicas y garantizar un ambiente sano, simplemente. Para empezar no se trata de emular los estilos de vida consumistas de los países ricos. Países por lo demás maldesarrollados en muchos ámbitos, como demuestra el gran sociólogo José María Tortosa. Lo que se propone con el Buen Vivir es organizar la vida de otra manera, a partir de otros principios, como son la complementariedad, la correspondencia, el consenso, la solidaridad, el respeto, la reciprocidad, la equidad, la simbiosis, la homeostasis... En definitiva son otras formas de percibir y organizar la vida en el continuum de la naturaleza y no en el capricho del ego humano. Ese es el gran reto que tenemos entre manos y que paulatinamente se transforma en el reto del mundo entero. La idea del Buen Vivir , de la vida en armonía, del paso atrás, tendrá que ser asumida por el mundo entero si no queremos poner en riesgo la vida del ser humano en el planeta.

Entonces, por qué no centrarnos en la búsqueda del Buen Vivir y evitar perder el tiempo en confrontaciones como las que se dan actualmente en los sectores políticos que detentan el poder. Eso lamentablemente no es posible, ante todo porque los conflictos y las confrontaciones son inherentes a una sociedad inequitativa, injusta desde sus raíces, como lo es la capitalista. Si tenemos un grupo muy reducido de la población que aglutina la mayor parte de los beneficios de la economía, como resultado de un modelo que no es sustentable ni económica ni ambientalmente, se van a dar confrontaciones y enfrentamientos. Ese no es el problema de fondo.

El problema es que muchas de esas confrontaciones pueden ser estériles cuando no están dentro de una propuesta estratégica de acción para producir una transformación realmente estructural. Confrontaciones verbales sin políticas y acciones concretas no ayudan a procesar un cambio de la modalidad de acumulación y del patrón de decrecimiento y redistribución de la riqueza. Si dicho patrón no es afectado, los ricos seguirán siendo cada vez más ricos. Los pobres pueden en algunos casos mejorar sus condiciones de vida gracias a una serie de ejercicios clientelares del Estado, pero seguirán marginados y dependientes. Si no se cambia el modelo de acumulación extractivista y se afecta la excesiva concentración de la riqueza no se cambiará la realidad. El productivismo no acaba con la pobreza más bien la acentúa a mediano plazo, como vemos con la crisis europea actual. Los discursos no son suficientes. Se requieren acciones concretas y sobre todo coherentes. Y muchas de esas acciones hacen falta todavía en el Ecuador.

¿Bajo las actuales condiciones políticas, qué posibilidades existen de llegar a

un Estado de bienestar?

Aclaremos que con el Buen Vivir no se pretende construir un Estado de bienestar. La preocupación central no es solo acumular para entonces distribuir. Para entender lo que implica el Buen Vivir , que no puede ser simplistamente asociado al “bienestar occidental”, sino el tener otra noción de la riqueza y la pobreza, entendiendo que la riqueza es el equilibrio natural y la pobreza es su alteración. En las sociedades indígenas, sin tratar de idealizar lo que allí sucede, no existe, por ejemplo, el concepto acumulador de desarrollo, ni de pobreza en los términos convencionales. Es más, el concepto de desarrollo viene aparejado a un índice de pobreza medido por lo material, es inconcebible como la Humanidad se dejó manejar por el mercado.

En su opinión, ¿hay una alternativa a este tipo de civilización en la que vivimos actualmente?

Dentro del sistema capitalista definitivamente no hay alternativa. Se pueden resolver algunos problemas, pero las grandes inequidades económicas, sociales y ambientales son en esencia propias de este sistema. Los valores fundamentales del capitalismo se nutren de la desigualdad, de la inequidad, de la explotación de la mano de obra y de la Naturaleza. Entonces, mientras no se supere este sistema será imposible resolver los problemas de fondo. Pero tampoco hay remedio, ya sabemos que si seguimos en el mismo ritmo de acumulación capitalista el mundo va a ser insuficiente y va a colapsar. Más nos vale entender y ayudar a que esas nuevas maneras de mirar al mundo tengan un proceso poco traumático.

Por eso no podemos cruzarnos de brazos y esperar que el capitalismo colapse para recién entonces ponernos a trabajar. El reto, ahora y no mañana, es comenzar a producir cambios desde dentro del mismo capitalismo. Eso ya lo están haciendo, desde hace mucho tiempo atrás, muchas comunidades indígenas y en la actualidad también los denominados grupos anti-sistema que están viviendo un nuevo mundo, una nueva sociedad, y paralelamente accionando políticamente para dar salidas a la crisis y por ende salir del capitalismo y el eurocentrismo.

No vamos a salir del capitalismo de la noche a la mañana. No lo vamos a superar por decreto. La tarea es introducir los cambios necesarios y posibles, incluso creando las condiciones para que estos cambios sean cada vez más radicales, pero conscientes que las grandes transformaciones se lograrán cuando se supere el sistema capitalista.

El camino será largo. Pero habrá que transitarlo. Y para lograrlo hay que desatar un verdadero proceso de democratización en todos los ámbitos de la vida del ser humano. Siempre más democracia, nunca menos. Es fundamental entender que si el proceso de construcción no es democrático y consensuado, el resultado tampoco lo será. Si se aplica un estilo de política autoritario, el resultado tendrá rasgos autoritarios, como el que vive el Ecuador con el correísmo.

Dentro de esta perspectiva ¿Por qué el desarrollo sustentable es una trampa del capitalismo?

Porque no se cuestiona al capitalismo y solo se pretende mejorarlo, es la idea de salir de un capitalismo salvaje por uno verde o sustentable, lo cual es un eufemismo, pues el capitalismo nunca podrá ser sustentable per se. La idea del desarrollo sustentable se asienta en un concepto básico, que intrínsecamente es cuestionable. No se puede asumir el desarrollo como un proceso permanente de acumulación material de bienes. Tener cada vez más bienes materiales, como símbolo de progreso y bienestar, es un espejismo inalcanzable para todos los habitantes del planeta. Es más, cada vez es mayor la brecha entre los que tienen todo y les sobra todo, pero quieren siempre más, y los que ansían conseguir aunque sea la migajas de ese todo.

En la actualidad ya es ampliamente aceptado que ese concepto del desarrollo no tiene futuro. Se habla de posdesarrollo. Esto no debe conducirnos a bajar la guardia, menos aún a tolerar que un grupo reducido de la población mundial, que no llega al 20 por ciento, siga acumulando y destrozando las bases de la vía, mientras el resto frena sus aspiraciones de mejorar su calidad de vida para no afectar los equilibrios ecológicos y sociales globales.

No tenemos y no podemos en realidad aspirar a tener el estilo de vida de los países más ricos, por el contrario ellos tienen que decrecer para equilibrarse material y espiritualmente como personas, pues ya vemos las graves limitaciones psicológicas en que viven. Pero si tenemos la obligación de mejorar las cualidades de vida, que no son de cantidades como el estilo de vida de vida occidental sino de calidades y calideces. En los países ricos es cada vez más imperiosa una revisión estructural de sus estilos de vida; ya no cuenta tanto la eficiencia como la suficiencia.

Con el Buen Vivir se pretende buscar opciones de vida digna y sustentable, que no representen la reedición caricaturizada del estilo de vida occidental y menos aún sostener estructuras signadas por una masiva inequidad económica, social y ambiental.

La gran mayoría de la población, condenada sistémicamente a la exclusión e incluso a la pobreza, sobre todo en la grandes urbes, no reflexiona sobre estas cuestiones. Por el contrario, sin preguntarse si es o no posible y conveniente, bombardeada con masivos mensajes que predisponen al consumo, aspira permanentemente a vivir con los niveles de vida que tienen esos grupos acomodados a nivel mundial y nacional. Parecería que a los pobres se les hubiese incorporado en la cabeza un chip consumista de aspiraciones elevadas, pero que no puede cumplirlas por carecer de los recursos para financiarlas o porque, si esto se produjera masivamente, se ahondarían los problemas ambientales globales…

El gran reto de la Humanidad es cómo procesamos una nueva forma de organizar la vida, reconociendo los límites naturales y asegurando una sustantiva y sustentable decrecimiento de los grupos enriquecidos y estabilizando las cualidades de vida los grupos empobrecidos.

¿Este tipo de mentalidad se debe en gran medida a modelos culturales impuestos por las grandes potencias?

No me atrevería a cargar las culpas en términos maximalistas. Sin embargo, la cultura actual es un producto del sistema capitalista y del eurocentrismo (que no es ser antieuropeo). Este sistema, esta civilización, tal como lo entendía el economista austríaco Joseph Schumpeter, es un sistema de valores sustentado en la desigualdad y en la explotación. En el esquema neoliberal, que es una fase extrema del capitalismo, este sistema se ha convertido en la civilización de la desigualdad por excelencia.

No hay duda, en estas décadas neoliberales la cultura del individuo individualizado –como productor y consumidor- se ha extendido con mucha fuerza. No interesa solo desarmar las políticas neoliberales, algo indispensable por lo demás. Es urgente dar paso a una suerte de revolución cultural para reducir los efectos perversos del individualismo extremo y del consumismo depredador.

¿Cómo combinar los logros del “eurocentrismo” con saberes propios de nuestra cultura “ancestral”?

No confundir eurocentrismo con europeidad. El gran reto en este momento es cómo aprovechar todos los conocimientos disponibles. No podemos cerrarnos a los avances de la ciencia, especialmente la quántica y la relativista. Como pocas veces en la historia de la Humanidad la información y los avances tecnológicos han alcanzado niveles inimaginables hace solo pocas décadas. Hay que tener la capacidad para saber discernir cuál es la información relevante. El actual bombardeo mediático no es necesariamente positivo. La sobresaturación de determinada información, controlada y mediatizada por determinados grupos e intereses de poder transnacional o nacional, hace mucha de esa información inservible. La relativamente excesiva información oculta, consciente o inconscientemente, aquellas informaciones que realmente contribuirían a la liberación del ser humano.

El mundo se asemeja cada vez más a una suerte de medioevo tecnocrático. Reducidos grupos humanos concentran la riqueza y los avances tecnológicos manteniendo crecientes exclusiones sociales, en medio de insospechadas tensiones políticas y sociales, así como con un marcado deterioro ecológico. Siempre hay que tener presente que la tecnología per se no resuelve nada, no vivimos un problema tecnológico sino uno de tipo político estructural.

Sin negar para nada los veloces avances tecnológicos alcanzados en las últimas décadas y que nos seguirán sorprendiendo día a día, hay que tener presente que no toda la Humanidad accede por igual al mundo de la informática, por ejemplo. Todavía la mitad o más de habitantes del planeta, al empezar el nuevo milenio, no tenían contacto con un teléfono, no se diga con el internet. Y, de conformidad con estimaciones de especialistas, realizadas al finalizar el siglo XX apenas una de cada dos personas tendría acceso a la interconexión digital.

Esta constatación, sin minimizar el papel de las tecnologías de punta y su masiva difusión, nos remite al valor que tiene el papel y el lápiz como herramientas de liberación. Esto, adicionalmente, nos dice que muchos de los retos futuros siguen siendo los mismos de antaño y que la posibilidad de una Edad Media de alta tecnología, pero excluyente en extremo, es una posibilidad amenazadora en ciernes o quizás ya en pleno proceso de construcción...

Pero como todavía hay pueblos conscientes y personas críticas, hay como confiar en un futuro humano, de convivencia armónica con la Naturaleza. Una cosa importante es pelear en los espacios locales, y ayudar a que esos grupos que han manejado durante mucho tiempo una forma diferente de relación con el entorno, puedan hacerse cada vez más fuertes. Hay como seguir bregando para que la Humanidad no tenga que incursionar a través de esa pesadilla tecnológica totalitaria. Para lograrlo requerimos otros niveles de organización plural de las sociedades mundiales desde donde se podrá plantear con mayor claridad y profundidad soluciones globales. Y en ese campo el Buen Vivir o los Buenos Convivires son también una propuesta para toda la Humanidad.

Nota: Esta entrevista fue realizada inicialmente por Manuel Antonio Piedra, editor de Sophia. Luego la entrevista fue completada a fines del 2013. Ver versión inicial en http://www.revistasophia.com/index.php?option=com_content&view=article&id=707%3Ala-filosofia-desumak-kawsay&catid=41%3Aentrevistas&Itemid=65

tambien lo encuentras en : http://madalbo.blogspot.com/2014/01/entrevista-con-alberto-acosta-sobre-el.htmlhttp://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Pueblos_Indigenas/La_Filosofia_del_Sumak_kawsay_o_Buen_Vivir
Foto: Entrevista con Alberto Acosta sobre el Sumak Kawsay
"El Buen Vivir, en definitiva, es la búsqueda de la vida en armonía"

¿Qué es para Ud. una Filosofía de vida?
La Filosofía de vida es la sabiduría y la capacidad que tiene un pueblo y un individuo para relacionarse, caminar y valorar los principios y leyes constitutivas de la vida, es decir, de la naturaleza. Esto se cristaliza en una cosmovisión y una ideología que permite una conciencia social sobre su existencia y su realidad en un tiempo y espacio determinado. Es decir, en la forma de percibir y concebir el compromiso que tiene cada ser humano o colectivo consigo mismo, con la Humanidad y con la Naturaleza, como parte intrínseca de ella. Dentro de este contexto, todos tenemos algo que decir y algo que hacer para aprender a estar y fluir en la vida.

¿Qué es para Ud. el Sumak kawsay?

El sumak kawsay o Buen Vivir es una visión del mundo de los pueblos americanos y al mismo tiempo es una propuesta que surge desde los marginados de los últimos 500 años . Se plantea como una oportunidad para construir otro “sistema-mundo”, a partir del reconocimiento de los diversos valores culturales existentes en el mundo y del respeto a la Naturaleza. Esta concepción desnuda los errores y las limitaciones de las diversas teorías del llamado progreso y desarrollo. Desde diversos ángulos, no solo desde el mundo indígena, aparecen respuestas a las demandas no satisfechas por las visiones tradicionales de la modernidad.

Se ha llegado a una conclusión, no solo en Ecuador sino en varias partes del mundo, que el estilo de vida actual, pregonado y practicado por los países ricos y al que aspiran los países pobres, es insustentable e inviable en el mediano y largo plazo.

Cada vez vemos como con creciente fuerza aparecen problemas que están poniendo en riesgo la vida misma del ser humano en el planeta: los cambios climáticos y el calentamiento global son apenas una muestra de que no podemos seguir por la misma senda que provoca estos destrozos ambientales.

En ese contexto, creemos que hay que replantearse el estilo de vida mismo. Ese es el meollo del asunto. No podemos seguir por la vía del progreso tradicional, entendido como un proceso de acumulación permanente de bienes materiales. El objetivo no puede ser tener siempre cada vez más bienes materiales; como dicen los sabios andinos: rico no es aquel que tiene muchas cosas materiales sino el que tiene menos necesidades. En realidad no interesa cuantas cosas una persona pueda producir en su vida, sino cómo las cosas a las cuales tiene acceso esa persona van a hacer de su vida, una vida sabia. Esto conduce, por cierto, a un decrecimiento y a una redistribución de esas cosas acumuladas en pocas manos para conseguir una vida equitativa en términos familiares, nacionales y mundiales. Esto implica un cambio filosófico fundamental. Se pone en entredicho aquella idea de la Ilustración que se difundió con mucha fuerza desde hace más de dos siglos, a través de la cual se creía que el ser humano está obligado a dominar y controlar a la Naturaleza. Ya vemos que eso es imposible.

Desde esa perspectiva se propone el Buen Vivir andino o amazónico (sumak kawsay en kichwa; suma qamaña en aymara), sintonizando esta propuesta con otras propuestas más o menos similares provenientes de diversos sectores y regiones del planeta. El concepto del Buen Vivir no solo tiene un anclaje histórico en el mundo indígena, se sustenta también en algunos principios filosóficos universales: aristotélicos, marxistas, ecológicos, feministas, cooperativistas, humanistas...

Para entender lo que implica estos Buenos Convivires, que no puede ser simplistamente asociado al

“bienestar occidental”, hay que empezar por recuperar la filosofía y la cosmovisión de los pueblos y nacionalidades indígenas. Eso, de plano, no significa negar una forma propia de modernización, incorporando muchos y valiosos avances tecnológicos de la Humanidad. Es más, una de las tareas fundamentales recae en el diálogo permanente y constructivo de saberes y conocimientos ancestrales con lo último del pensamiento universal, en un proceso de continua descolonización del saber y el ser, para poder estar en la vida, siendo no más, como dice nuestra gente.

El Buen Vivir , en definitiva, es la búsqueda de la vida en armonía del ser humano consigo mismo, con sus congéneres y con la Naturaleza, y entendiendo que todos somos Naturaleza y que somos interdependientes unos con otros, que existimos a partir del otro. Buscar esas armonías no implica desconocer los conflictos sociales, las diferencias sociales y económicas, tampoco negar que estamos en un sistema que es ante todo depredador, como el capitalista. Por lo tanto, a diferencia del mundo del consumismo y de la competencia extrema, lo que se pretende es construir sociedades en donde lo individual y lo colectivo coexistan en complementariedad entre sí y en armonía con la Naturaleza, donde la racionalidad económica se reconcilie con la ética y el sentido común. La economía tiene que reencontrase con la Naturaleza, para mantenerla y no para destruirla, para retornar a su valor de uso y no al valor de cambio.

¿En las condiciones actuales, cómo ir más allá de un Buen Vivir que en cierto sentido se resume en el acceso a servicios básicos, un ambiente sano, etc. Y en este caso, cómo proyectar a Ecuador a una vida de este tipo?

El Buen Vivir no se resume en satisfacer las necesidades básicas y garantizar un ambiente sano, simplemente. Para empezar no se trata de emular los estilos de vida consumistas de los países ricos. Países por lo demás maldesarrollados en muchos ámbitos, como demuestra el gran sociólogo José María Tortosa. Lo que se propone con el Buen Vivir es organizar la vida de otra manera, a partir de otros principios, como son la complementariedad, la correspondencia, el consenso, la solidaridad, el respeto, la reciprocidad, la equidad, la simbiosis, la homeostasis... En definitiva son otras formas de percibir y organizar la vida en el continuum de la naturaleza y no en el capricho del ego humano. Ese es el gran reto que tenemos entre manos y que paulatinamente se transforma en el reto del mundo entero. La idea del Buen Vivir , de la vida en armonía, del paso atrás, tendrá que ser asumida por el mundo entero si no queremos poner en riesgo la vida del ser humano en el planeta.

Entonces, por qué no centrarnos en la búsqueda del Buen Vivir y evitar perder el tiempo en confrontaciones como las que se dan actualmente en los sectores políticos que detentan el poder. Eso lamentablemente no es posible, ante todo porque los conflictos y las confrontaciones son inherentes a una sociedad inequitativa, injusta desde sus raíces, como lo es la capitalista. Si tenemos un grupo muy reducido de la población que aglutina la mayor parte de los beneficios de la economía, como resultado de un modelo que no es sustentable ni económica ni ambientalmente, se van a dar confrontaciones y enfrentamientos. Ese no es el problema de fondo.

El problema es que muchas de esas confrontaciones pueden ser estériles cuando no están dentro de una propuesta estratégica de acción para producir una transformación realmente estructural. Confrontaciones verbales sin políticas y acciones concretas no ayudan a procesar un cambio de la modalidad de acumulación y del patrón de decrecimiento y redistribución de la riqueza. Si dicho patrón no es afectado, los ricos seguirán siendo cada vez más ricos. Los pobres pueden en algunos casos mejorar sus condiciones de vida gracias a una serie de ejercicios clientelares del Estado, pero seguirán marginados y dependientes. Si no se cambia el modelo de acumulación extractivista y se afecta la excesiva concentración de la riqueza no se cambiará la realidad. El productivismo no acaba con la pobreza más bien la acentúa a mediano plazo, como vemos con la crisis europea actual. Los discursos no son suficientes. Se requieren acciones concretas y sobre todo coherentes. Y muchas de esas acciones hacen falta todavía en el Ecuador.

¿Bajo las actuales condiciones políticas, qué posibilidades existen de llegar a

un Estado de bienestar?

Aclaremos que con el Buen Vivir no se pretende construir un Estado de bienestar. La preocupación central no es solo acumular para entonces distribuir. Para entender lo que implica el Buen Vivir , que no puede ser simplistamente asociado al “bienestar occidental”, sino el tener otra noción de la riqueza y la pobreza, entendiendo que la riqueza es el equilibrio natural y la pobreza es su alteración. En las sociedades indígenas, sin tratar de idealizar lo que allí sucede, no existe, por ejemplo, el concepto acumulador de desarrollo, ni de pobreza en los términos convencionales. Es más, el concepto de desarrollo viene aparejado a un índice de pobreza medido por lo material, es inconcebible como la Humanidad se dejó manejar por el mercado.

En su opinión, ¿hay una alternativa a este tipo de civilización en la que vivimos actualmente?

Dentro del sistema capitalista definitivamente no hay alternativa. Se pueden resolver algunos problemas, pero las grandes inequidades económicas, sociales y ambientales son en esencia propias de este sistema. Los valores fundamentales del capitalismo se nutren de la desigualdad, de la inequidad, de la explotación de la mano de obra y de la Naturaleza. Entonces, mientras no se supere este sistema será imposible resolver los problemas de fondo. Pero tampoco hay remedio, ya sabemos que si seguimos en el mismo ritmo de acumulación capitalista el mundo va a ser insuficiente y va a colapsar. Más nos vale entender y ayudar a que esas nuevas maneras de mirar al mundo tengan un proceso poco traumático.

Por eso no podemos cruzarnos de brazos y esperar que el capitalismo colapse para recién entonces ponernos a trabajar. El reto, ahora y no mañana, es comenzar a producir cambios desde dentro del mismo capitalismo. Eso ya lo están haciendo, desde hace mucho tiempo atrás, muchas comunidades indígenas y en la actualidad también los denominados grupos anti-sistema que están viviendo un nuevo mundo, una nueva sociedad, y paralelamente accionando políticamente para dar salidas a la crisis y por ende salir del capitalismo y el eurocentrismo.

No vamos a salir del capitalismo de la noche a la mañana. No lo vamos a superar por decreto. La tarea es introducir los cambios necesarios y posibles, incluso creando las condiciones para que estos cambios sean cada vez más radicales, pero conscientes que las grandes transformaciones se lograrán cuando se supere el sistema capitalista.

El camino será largo. Pero habrá que transitarlo. Y para lograrlo hay que desatar un verdadero proceso de democratización en todos los ámbitos de la vida del ser humano. Siempre más democracia, nunca menos. Es fundamental entender que si el proceso de construcción no es democrático y consensuado, el resultado tampoco lo será. Si se aplica un estilo de política autoritario, el resultado tendrá rasgos autoritarios, como el que vive el Ecuador con el correísmo.

Dentro de esta perspectiva ¿Por qué el desarrollo sustentable es una trampa del capitalismo?

Porque no se cuestiona al capitalismo y solo se pretende mejorarlo, es la idea de salir de un capitalismo salvaje por uno verde o sustentable, lo cual es un eufemismo, pues el capitalismo nunca podrá ser sustentable per se. La idea del desarrollo sustentable se asienta en un concepto básico, que intrínsecamente es cuestionable. No se puede asumir el desarrollo como un proceso permanente de acumulación material de bienes. Tener cada vez más bienes materiales, como símbolo de progreso y bienestar, es un espejismo inalcanzable para todos los habitantes del planeta. Es más, cada vez es mayor la brecha entre los que tienen todo y les sobra todo, pero quieren siempre más, y los que ansían conseguir aunque sea la migajas de ese todo.

En la actualidad ya es ampliamente aceptado que ese concepto del desarrollo no tiene futuro. Se habla de posdesarrollo. Esto no debe conducirnos a bajar la guardia, menos aún a tolerar que un grupo reducido de la población mundial, que no llega al 20 por ciento, siga acumulando y destrozando las bases de la vía, mientras el resto frena sus aspiraciones de mejorar su calidad de vida para no afectar los equilibrios ecológicos y sociales globales.

No tenemos y no podemos en realidad aspirar a tener el estilo de vida de los países más ricos, por el contrario ellos tienen que decrecer para equilibrarse material y espiritualmente como personas, pues ya vemos las graves limitaciones psicológicas en que viven. Pero si tenemos la obligación de mejorar las cualidades de vida, que no son de cantidades como el estilo de vida de vida occidental sino de calidades y calideces. En los países ricos es cada vez más imperiosa una revisión estructural de sus estilos de vida; ya no cuenta tanto la eficiencia como la suficiencia.

Con el Buen Vivir se pretende buscar opciones de vida digna y sustentable, que no representen la reedición caricaturizada del estilo de vida occidental y menos aún sostener estructuras signadas por una masiva inequidad económica, social y ambiental.

La gran mayoría de la población, condenada sistémicamente a la exclusión e incluso a la pobreza, sobre todo en la grandes urbes, no reflexiona sobre estas cuestiones. Por el contrario, sin preguntarse si es o no posible y conveniente, bombardeada con masivos mensajes que predisponen al consumo, aspira permanentemente a vivir con los niveles de vida que tienen esos grupos acomodados a nivel mundial y nacional. Parecería que a los pobres se les hubiese incorporado en la cabeza un chip consumista de aspiraciones elevadas, pero que no puede cumplirlas por carecer de los recursos para financiarlas o porque, si esto se produjera masivamente, se ahondarían los problemas ambientales globales…

El gran reto de la Humanidad es cómo procesamos una nueva forma de organizar la vida, reconociendo los límites naturales y asegurando una sustantiva y sustentable decrecimiento de los grupos enriquecidos y estabilizando las cualidades de vida los grupos empobrecidos.

¿Este tipo de mentalidad se debe en gran medida a modelos culturales impuestos por las grandes potencias?

No me atrevería a cargar las culpas en términos maximalistas. Sin embargo, la cultura actual es un producto del sistema capitalista y del eurocentrismo (que no es ser antieuropeo). Este sistema, esta civilización, tal como lo entendía el economista austríaco Joseph Schumpeter, es un sistema de valores sustentado en la desigualdad y en la explotación. En el esquema neoliberal, que es una fase extrema del capitalismo, este sistema se ha convertido en la civilización de la desigualdad por excelencia.

No hay duda, en estas décadas neoliberales la cultura del individuo individualizado –como productor y consumidor- se ha extendido con mucha fuerza. No interesa solo desarmar las políticas neoliberales, algo indispensable por lo demás. Es urgente dar paso a una suerte de revolución cultural para reducir los efectos perversos del individualismo extremo y del consumismo depredador.

¿Cómo combinar los logros del “eurocentrismo” con saberes propios de nuestra cultura “ancestral”?

No confundir eurocentrismo con europeidad. El gran reto en este momento es cómo aprovechar todos los conocimientos disponibles. No podemos cerrarnos a los avances de la ciencia, especialmente la quántica y la relativista. Como pocas veces en la historia de la Humanidad la información y los avances tecnológicos han alcanzado niveles inimaginables hace solo pocas décadas. Hay que tener la capacidad para saber discernir cuál es la información relevante. El actual bombardeo mediático no es necesariamente positivo. La sobresaturación de determinada información, controlada y mediatizada por determinados grupos e intereses de poder transnacional o nacional, hace mucha de esa información inservible. La relativamente excesiva información oculta, consciente o inconscientemente, aquellas informaciones que realmente contribuirían a la liberación del ser humano.

El mundo se asemeja cada vez más a una suerte de medioevo tecnocrático. Reducidos grupos humanos concentran la riqueza y los avances tecnológicos manteniendo crecientes exclusiones sociales, en medio de insospechadas tensiones políticas y sociales, así como con un marcado deterioro ecológico. Siempre hay que tener presente que la tecnología per se no resuelve nada, no vivimos un problema tecnológico sino uno de tipo político estructural.

Sin negar para nada los veloces avances tecnológicos alcanzados en las últimas décadas y que nos seguirán sorprendiendo día a día, hay que tener presente que no toda la Humanidad accede por igual al mundo de la informática, por ejemplo. Todavía la mitad o más de habitantes del planeta, al empezar el nuevo milenio, no tenían contacto con un teléfono, no se diga con el internet. Y, de conformidad con estimaciones de especialistas, realizadas al finalizar el siglo XX apenas una de cada dos personas tendría acceso a la interconexión digital.

Esta constatación, sin minimizar el papel de las tecnologías de punta y su masiva difusión, nos remite al valor que tiene el papel y el lápiz como herramientas de liberación. Esto, adicionalmente, nos dice que muchos de los retos futuros siguen siendo los mismos de antaño y que la posibilidad de una Edad Media de alta tecnología, pero excluyente en extremo, es una posibilidad amenazadora en ciernes o quizás ya en pleno proceso de construcción...

Pero como todavía hay pueblos conscientes y personas críticas, hay como confiar en un futuro humano, de convivencia armónica con la Naturaleza. Una cosa importante es pelear en los espacios locales, y ayudar a que esos grupos que han manejado durante mucho tiempo una forma diferente de relación con el entorno, puedan hacerse cada vez más fuertes. Hay como seguir bregando para que la Humanidad no tenga que incursionar a través de esa pesadilla tecnológica totalitaria. Para lograrlo requerimos otros niveles de organización plural de las sociedades mundiales desde donde se podrá plantear con mayor claridad y profundidad soluciones globales. Y en ese campo el Buen Vivir o los Buenos Convivires son también una propuesta para toda la Humanidad.

Nota: Esta entrevista fue realizada inicialmente por Manuel Antonio Piedra, editor de Sophia. Luego la entrevista fue completada a fines del 2013. Ver versión inicial en http://www.revistasophia.com/index.php?option=com_content&view=article&id=707%3Ala-filosofia-desumak-kawsay&catid=41%3Aentrevistas&Itemid=65

tambien lo encuentras en : http://madalbo.blogspot.com/2014/01/entrevista-con-alberto-acosta-sobre-el.htmlhttp://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Pueblos_Indigenas/La_Filosofia_del_Sumak_kawsay_o_Buen_Vivir


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El conflicto por la tierra en uno de los mayores tugurios de África


29 de enero 2014

La controversia sobre la propiedad de la tierra en Kibera, un asentamiento informal de esta capital y uno de los mayores de su tipo en toda África, podría desembocar en actos de violencia en su población estimada en un millón de personas.

Los nubios que viven allí desde hace más de 100 años quieren que Kibera quede registrada como territorio de su comunidad, pero sus intenciones chocan con las de un sinnúmero de kenianos que se asentaron en la zona en los últimos 60 años.

La comunidad nubia llegó por primera vez a Kenia como soldados sudaneses del ejército británico a fines del siglo XIX, pero no fueron reconocidos como grupo étnico oficial hasta el censo de 2009.

Al no poder volver a su país tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el gobierno colonial instaló a los soldados y sus familias en las afueras del suroeste de Nairobi. La tierra donde fueron reubicados se llamó Kibra, una aldea que creció hasta convertirse en la actual Kibera.

Desde entonces, los nubios reclaman la tenencia de Kibera pero no fueron reconocidos legalmente como sus dueños, y el territorio aún pertenece oficialmente al Estado.

“Mi abuelo, Deyeb Aljab, fue uno de los primeros nubios en instalarse en Kibra”, dijo Hussein Dong ‘, un arrendador de Kibera. “Era dueño de 0,6 hectáreas, pero nunca nos dieron los títulos de propiedad.”

La comunidad nubia está “preocupada por la creciente animosidad hacia nosotros de las otras tribus porque el gobierno tiene planes de otorgarnos los títulos de propiedad sobre 116 hectáreas ”, agregó.

Pero muchos residentes aseguran que no se oponen a que la comunidad nubia posea tierras en Kibera, sino que les preocupan sus propias parcelas.

Gary Otieno, que vive en Makina, uno de los 13 barrios del tugurio, dijo a IPS que los residentes “quieren que el gobierno comparta la tierra de Kibera equitativamente entre todas las tribus que viven aquí.”

“Algunos de los nubios ya vendieron sus viviendas a personas de otras comunidades”, según Otieno. “¿Los nuevos dueños vivirán en ‘casuchas flotantes’ una vez que el terreno sobre el que están construidas tenga un título de propiedad que le pertenece a un nubio que ya no está en posesión de la misma?”, cuestionó.

Si bien las cifras oficiales sólo cuentan a 15.000 nubios en Kenia, el consejo de ancianos nubios impugnó esos números. Yusuf Diab, el secretario del organismo, aseguró que en 2009 había al menos 100.000 nubios en este país de África oriental.

Dong ‘ señala que la mayoría de los nubios viven en Kibera, pero otros están desperdigados por todo el país en las principales ciudades.
“Aún estamos creciendo en número. Es lamentable que mientras los británicos ubicaron a los nubios en más de 1.600 hectáreas de tierra, ahora se nos ofrezcan 116 hectáreas”, dijo.

El activista por los derechos humanos Felix Omondi, de la organización Bunge la Wananchi (El parlamento del pueblo) expresa que hay mucho en juego en torno a la propiedad de la tierra en Kibera.

“Es tierra de primera calidad debido a su proximidad a la ciudad de Nairobi. Existen muchos intereses creados en Kibera. También hay poderosos inversionistas interesados. En septiembre de 2013, el ministro de Tierras Charity Ngilu dijo que la tierra en (los barrios de) Kisumu Ndogo, Gatwekera, Laini Saba y Kianda ya se vendió. Nadie sabe quién es el propietario”, comentó.

Para Omondi, las preguntas superan a las respuestas.

“¿Quién vendió esta tierra, el gobierno o los nubios? Además, la Autoridad Nacional de Gestión Ambiental tiene planes para desalojar a los residentes de Kibera que viven cerca del río Ngong”, sostuvo.

“La línea del ferrocarril entre Kenia y Uganda atraviesa el asentamiento y con el reciente accidente de diciembre, cuando un tren perdió el control y se estrelló contra varias de las viviendas, hay planes para demoler algunas junto a la vía del tren”, explicó el activista.

Aunque un censo de 2009 indicó la existencia de 170.000 personas en Kibera, el Centro Jurídico de Kibera calcula que hay más de un millón de habitantes hacinados en un espacio menor al del Parque Central de Nueva York.

La enorme población de Kibera convierte a sus residentes en una circunscripción electoral de vital importancia para los políticos.

“La mayoría pertenece a la comunidad luo y ejercen una influencia importante sobre la política en el condado de Nairobi”, dijo Omondi.

“El asentamiento también ofrece jóvenes dispuestos a participar en manifestaciones políticas a cambio de dinero, e incluso sufrió violencia durante las disputadas elecciones presidenciales de 2007”, agregó. En esa ocasión, los enfrentamientos tribales dejaron más de 1.000 muertos en todo el país.

“Se produjo una gran cantidad de violencia y derramamiento de sangre en Kibera, pero ninguna en los hogares de clase media adyacentes”, aseguró Omondi.

Otieno dice que la situación es tan volátil que, si no se maneja bien, podría conducir al derramamiento de sangre.

“La gente aquí está dispuesta a luchar por lo que es suyo”, advirtió.

“Durante la violencia (de 2007), muchos arrendadores perdieron el control sobre sus viviendas y desde entonces no pudieron cobrar el alquiler a sus inquilinos. Quienes se aferran a su propiedad no la van a dejar ir”, afirmó Otieno.

A pesar de las tensiones recientes, la batalla para que Kibera quede registrada como propiedad de los nubios no es nueva.

“Comenzó en 1938”, dijo Diab. “Desde antes de la independencia (de Kenia en 1963), Kibera ya era tierra impugnada”.

Aunque en 1971 el Parlamento aprobó una ley que requiere que el Estado delimite las parcelas y otorgue títulos de propiedad a los legítimos propietarios de Kibera, el plan nunca se llevó a cabo.

En 2009, el gobierno inició un programa de reasentamiento para reubicar a los residentes de Kibera en casas que el gobierno construyó no lejos del barrio pobre, pero el proyecto fue recibido con controversia y resistencia similares.

Miriam Gathigah
IPS



Fuente: http://www.ipsnoticias.net/2014/01/conflicto-por-la-tierra-en-uno-de-los-mayores-tugurios-de-africa/




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Chile y ambientalismo consecuente: La lucha contra Central Termoeléctrica Punta alcalde, Valle del Huasco


28 de enero 2014
por Movimiento Socioambiental Valle del Huasco

No nos detendremos hasta que estas megaempresas que amenazan y destruyen nuestra vida abandonen definitivamente nuestro territorio.
Los habitantes del Valle del Huasco somos nuevamente testigos de cómo el poder económico logra imponer sus intereses por sobre nuestras vidas. Nuestra comunidad, que ha sufrido por más de cincuenta años la exposición a las emisiones vertidas por nuestros sucios vecinos CAP y la Termoeléctrica GUACOLDA, se ve ahora amenazada por la instalación de una nueva Central Termoeléctrica: Punta alcalde.

Ante la nula respuesta institucional a la declaratoria de zona contaminada en Huasco y habiéndose comprometido el Ministro de Salud a implementar medidas de mitigación que nunca se realizaron, consideramos la aprobación de la termoeléctrica de Endesa Punta Alcalde como una agresión directa a nuestro derecho de vivir en un ambiente libre de contaminación.

Una vez más la institucionalidad “funciona” para lo que fue creada: para proteger los privilegios e intereses económicos de una minoría de la sociedad que no tiene límite en la acumulación de riqueza y de grandes capitales extranjeros que saquean y matan impunemente en nuestro País. Una vez más la legislación pretende imponernos su dictamen con el argumento de la “legalidad” y el “desarrollo”.

Este hecho viene a confirmar el destino que tienen para nuestro valle: convertirlo en una verdadera Zona de Sacrificio. Todo Chile conoce la lucha que llevamos desde cordillera a mar, para salvar nuestros glaciares de Pascua Lama, no permitir el retorno de Agrosuper y en Huasco, impedir que sigan contaminando porque ya se ha llegado al nivel de tener nuestra zona saturada de material particulado.

Somos una pequeña Comunidad con nuestras Costumbres y Tradiciones, con una historia que hemos escrito y escribimos en nuestro Valle. Con nuestro río y con nuestras Aguas, en nuestro Territorio. Con la pequeña minería, la pesca y la agricultura, base de nuestra economía autosustentable.

La pequeña CALETA LOS BRONCES, insignificante para el poder económico, es para nosotros la esencia de nuestra cultura. Allí, en nuestra costa, se pesca y se cultivan tradiciones que nos dan identidad como pueblo y como comunidad.

Si contaminan nuestra costa, si saturan el aire de letales contaminantes, si secan nuestro río para que mega proyectos mineros extraigan sin límite, entonces amenazan directamente nuestra vida, la de nuestro Valle y la posibilidad de proyectarnos en este territorio con nuestras costumbres y tradiciones.

Tenemos plena conciencia de que enfrentamos al enemigo más poderoso que cualquiera pueda imaginar: al poder económico y sus grandes empresas, a la institucionalidad diseñada para proteger sus privilegios, y a una clase política que legisla a favor de los intereses de esa minoría que controla el Estado y el poder político del país.

Sabemos que no escatimarán esfuerzos en comprar consciencias, en mentir desde los principales medios de comunicación de todo el país, en intentar dividir a nuestra Comunidad para debilitarnos, y en usar toda la fuerza represiva que, como la historia lo demuestra, no trepidan en utilizar contra comunidades desarmadas.

Todo eso lo sabemos. Estamos conscientes.

Aún así, desde este Valle en resistencia, le decimos a Chile y al mundo que LUCHAREMOS… Defenderemos nuestro territorio y nuestro derecho a la salud y a la vida. Lucharemos para que nuestros hijos y todas las generaciones venideras sigan haciendo y construyendo comunidad en la misma tierra de sus padres y ancestros.

Llegamos a este punto sin buscarlo.

Somos las víctimas de la agresión criminal del poder económico que lentamente nos está matando: robando nuestra Agua y contaminando nuestro Aire, secando y volviendo estéril 150 km de un Valle fértil, enfermando a nuestros niños y vecinos.

Es nuestra Comunidad la que está siendo agredida.
Es nuestro Valle, última frontera verde antes del implacable desierto de Atacama, el que está siendo sacrificado para que unos pocos se sigan enriqueciendo.

Entre someternos o emigrar, elegimos luchar y defender este territorio en el cual somos soberanos. Lo defenderemos con la fuerza de la razón frente a las fuerzas de la codicia del interés privado, y para eso pedimos a todos los Chilenos y a todos los hombres y mujeres del mundo que nos apoyen, que demuestren su solidaridad con esta pequeña comunidad que se niega a ser arrasada por la brutal codicia del poder económico.

Lo dijimos en nuestra lucha para expulsar a Agrosuper y lo reiteramos hoy ante esta nueva ofensiva del poder empresarial: Nunca más, nadie, ni por adinerado y poderoso que sea, nos volverá a pisotear… Nunca más este pueblo humilde y heroico permitirá que avasallen nuestra dignidad.

Lo decimos claramente: Punta Alcalde es inviable en el Valle del Huasco. NO PERMITIREMOS QUE PUNTA ALCALDE SE INSTALE EN NUESTRO TERRITORIO!

No nos sigan insultando con sus mentiras de tecnología de punta ni sus repetidas falsedades de los más altos estándares a nivel mundial. No sigan con sus mentiras del desarrollo y fuentes de trabajo.
Ningún argumento economicista puede ser más importante que la salud y la vida de los seres humanos. Unos cuantos puestos de trabajo a cambio de catástrofes sanitarias y ambientales, es un chantaje criminal e inhumano que jamás aceptaremos.
Por último, rechazamos la actitud cómplice de la empresa CAP (Planta de Pellets) al involucrarse para facilitar la instalación del mega proyecto Termoeléctrico Punta Alcalde.

Pretender que la instalación de un precipitador electroestático en una de sus chimeneas va a mejorar la calidad de nuestro aire, es una burla a nuestra comunidad y un argumento barato con el que el actual gobierno nos condena a vivir en la miseria de la enfermedad y posterior éxodo.

CAP sabe perfectamente que Huasco es zona de latencia y que aún con las permisivas normas ambientales vigentes se encuentra bordeando el límite de la saturación.

Los altos niveles de contaminantes letales provenientes de la Termoeléctrica Guacolda y de la Planta de Pellet de CAP ya han generado un daño irreparable en nuestra salud, en nuestro medioambiente y en el futuro de nuestros niños. CAP y Guacolda son los responsables del aumento de la mortalidad general, las patologías cardiovasculares y del aumento de las tasas de cáncer, son ellos quienes están mal formando a nuestros hijos, enfermando sus pulmones, llenando su sangre de metales pesados y también son ellos quienes están contaminando nuestros cultivos matando nuestra agricultura y nuestro mar de forma irreversible.

TODA ESTA AGRESIÓN NOS OBLIGA A MOVILIZARNOS COMO COMUNIDAD EN LA DEFENSA DE NUESTRA VIDA, DE NUESTRA FAMILIA, DE NUESTRO FUTURO Y DE NUESTRO HERMOSO VALLE AL QUE CONDENAN SISTEMÁTICAMENTE A LA MUERTE.

No permitiremos la construcción de Punta Alcalde ni de cualquier otro proyecto contaminante en nuestro valle.

No nos detendremos hasta que estas megaempresas que amenazan y destruyen nuestra vida abandonen definitivamente nuestro territorio.

Y lucharemos hasta alcanzar la victoria, porque vencer es lo único que garantiza un futuro digno a nuestra comunidad.
Foto: Chile y ambientalismo consecuente: La lucha contra Central Termoeléctrica Punta alcalde, Valle del Huasco 

por Movimiento Socioambiental Valle del Huasco

No nos detendremos hasta que estas megaempresas que amenazan y destruyen nuestra vida abandonen definitivamente nuestro territorio.
Los habitantes del Valle del Huasco somos nuevamente testigos de cómo el poder económico logra imponer sus intereses por sobre nuestras vidas. Nuestra comunidad, que ha sufrido por más de cincuenta años la exposición a las emisiones vertidas por nuestros sucios vecinos  CAP y la Termoeléctrica GUACOLDA, se ve ahora amenazada por la instalación de una nueva Central Termoeléctrica: Punta alcalde.
 
 Ante la nula respuesta institucional a la declaratoria de zona contaminada en Huasco y habiéndose comprometido el Ministro de Salud a implementar medidas de mitigación que nunca se realizaron, consideramos la aprobación de la termoeléctrica de Endesa Punta Alcalde como una agresión directa a nuestro derecho de vivir en un ambiente libre de contaminación.
 
Una vez más la institucionalidad “funciona” para lo que fue creada: para proteger los privilegios e intereses económicos de una minoría de la sociedad que no tiene límite en la acumulación de riqueza y de grandes capitales extranjeros que saquean y matan impunemente en nuestro País. Una vez más la legislación pretende imponernos su dictamen con el argumento de la “legalidad” y el “desarrollo”.
 
Este hecho viene a confirmar el destino que tienen para nuestro valle: convertirlo en una verdadera Zona de Sacrificio. Todo Chile conoce la lucha que llevamos desde cordillera a mar, para salvar nuestros glaciares de Pascua Lama, no permitir el retorno de Agrosuper y  en Huasco, impedir que sigan contaminando porque ya se ha llegado al nivel de tener nuestra zona saturada de material particulado.
 
Somos una pequeña Comunidad con nuestras Costumbres y Tradiciones, con una historia que hemos escrito y escribimos en nuestro Valle. Con nuestro río y con nuestras Aguas, en nuestro Territorio. Con la pequeña minería, la pesca y la  agricultura, base de nuestra economía autosustentable.
 
La pequeña CALETA  LOS BRONCES, insignificante para el poder económico, es para nosotros  la esencia de nuestra cultura. Allí, en nuestra costa, se pesca y se cultivan tradiciones que nos dan identidad como pueblo y como comunidad.
 
Si contaminan nuestra costa, si saturan el aire de letales contaminantes, si secan nuestro río para que mega proyectos mineros extraigan sin límite, entonces amenazan directamente nuestra vida, la de nuestro Valle y la posibilidad de proyectarnos en este territorio con nuestras costumbres y tradiciones.
 
Tenemos plena conciencia de que enfrentamos al enemigo más poderoso que cualquiera pueda imaginar: al poder económico y sus grandes empresas, a la institucionalidad diseñada para proteger sus privilegios, y a una clase política que legisla a favor de los intereses de esa minoría que controla el Estado y el  poder político del país.
 
Sabemos que no escatimarán esfuerzos en comprar consciencias, en mentir desde los principales medios de comunicación de todo el país, en intentar dividir a nuestra Comunidad para debilitarnos, y en usar toda la fuerza represiva que, como la historia lo demuestra, no trepidan en utilizar contra comunidades desarmadas.
 
Todo eso lo sabemos. Estamos conscientes.
 
Aún así, desde este Valle en resistencia, le decimos a Chile y al mundo que LUCHAREMOS… Defenderemos nuestro territorio y nuestro derecho a la salud y a la vida. Lucharemos para que nuestros hijos y todas las generaciones venideras sigan haciendo y construyendo comunidad en la misma tierra de sus padres y ancestros.
 
Llegamos a este punto sin buscarlo.
 
Somos las víctimas de la agresión criminal del poder económico que lentamente nos está matando: robando nuestra Agua y contaminando nuestro Aire, secando y volviendo estéril 150 km de un Valle fértil, enfermando a nuestros niños y vecinos.
 
Es nuestra Comunidad la que está siendo agredida.
Es nuestro Valle, última frontera verde antes del implacable desierto de Atacama,  el que está siendo sacrificado para que unos pocos se sigan enriqueciendo.
 
Entre someternos o emigrar, elegimos luchar y defender este territorio en el cual somos soberanos. Lo defenderemos con la fuerza de la razón frente a las fuerzas de la codicia del  interés privado, y para eso pedimos a todos los Chilenos y a todos los hombres y mujeres del mundo que nos apoyen, que demuestren su solidaridad con esta pequeña comunidad que se niega a ser arrasada por la brutal codicia del poder económico.
 
Lo dijimos en nuestra lucha para expulsar a Agrosuper y lo reiteramos hoy ante esta nueva ofensiva del poder empresarial: Nunca más, nadie, ni por adinerado y poderoso que sea, nos volverá a pisotear… Nunca más este pueblo humilde y heroico permitirá que avasallen nuestra dignidad.
 
Lo decimos claramente: Punta Alcalde es inviable en el Valle del Huasco.  NO PERMITIREMOS QUE PUNTA ALCALDE SE INSTALE EN NUESTRO TERRITORIO!
 
No nos sigan insultando con sus mentiras de tecnología de punta ni sus repetidas falsedades de los más altos estándares a nivel mundial. No sigan con sus mentiras del desarrollo y fuentes de trabajo.
Ningún argumento economicista puede ser más importante que la salud y la vida de los seres humanos. Unos cuantos puestos de trabajo a cambio de catástrofes sanitarias y ambientales, es un chantaje criminal e inhumano que jamás aceptaremos.
Por último, rechazamos la actitud cómplice de la empresa CAP (Planta de Pellets) al involucrarse para facilitar la instalación del mega proyecto Termoeléctrico Punta Alcalde.
 
Pretender que la instalación de un precipitador electroestático en una de sus chimeneas va a mejorar la calidad de nuestro aire, es una burla a nuestra comunidad y un argumento barato con el que el actual gobierno nos condena a vivir en la miseria de la enfermedad y posterior éxodo.
 
CAP sabe perfectamente que Huasco es zona de latencia y que aún con las permisivas  normas ambientales vigentes se encuentra bordeando el límite de la saturación.
 
Los altos niveles de contaminantes letales provenientes de la Termoeléctrica Guacolda y de la Planta de Pellet  de CAP ya han generado un daño irreparable en nuestra salud, en nuestro medioambiente y en el futuro de nuestros niños. CAP y Guacolda son los responsables del aumento de la mortalidad general, las patologías cardiovasculares y del aumento de las tasas de cáncer, son ellos quienes están mal formando a nuestros hijos, enfermando sus pulmones, llenando su sangre de metales pesados y también son ellos quienes están contaminando nuestros cultivos matando nuestra agricultura y nuestro mar de forma irreversible.
 
TODA ESTA AGRESIÓN NOS OBLIGA A MOVILIZARNOS COMO COMUNIDAD EN LA DEFENSA DE NUESTRA VIDA, DE NUESTRA FAMILIA, DE NUESTRO FUTURO Y DE NUESTRO HERMOSO VALLE AL QUE CONDENAN SISTEMÁTICAMENTE A LA MUERTE.
 
No permitiremos la construcción de Punta Alcalde ni de cualquier otro proyecto contaminante en nuestro valle.
 
No nos detendremos hasta que estas megaempresas que amenazan y destruyen nuestra vida abandonen definitivamente nuestro territorio.
 
Y lucharemos hasta alcanzar la victoria, porque vencer  es lo único que garantiza un futuro digno a nuestra comunidad.


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Nazis chilenos provocan incidentes contra peruanos por el Fallo de la Corte de la Haya




Un grupo de activistas neonazis protagonizó desórdenes en la Plaza de Armas de Santiago, frente a la Catedral Metropolitana, donde agredieron verbalmente a ciudadanos peruanos, motivados por el fallo de la Corte Internacional de Justicia.
En medio de las distintas expresiones en torno a la resolución del diferendo limítrofe, varios manifestantes nacionalistas llegaron a presentar su rechazo a la resolución de la Corte de La Haya que, pese a reconocer gran parte de la postura chilena, cedió un triángulo de espacio marítimo a Perú.
Los ciudadanos peruanos que allí se reunieron para esperar el fallo, recibieron duros insultos de parte de los llamados “neonazis” y otras personas que también manifestaban una postura discriminatoria. Algunos incluso llamaban a iniciar “una guerra” con el vecino país.
También hubo algunos altercados a golpes, principalmente entre los exaltados y chilenos que se oponían a sus consignas e insultos contra los peruanos.
Sebastián Guevara fue uno de los “nacional-socialistas” que llegaron al lugar. Acusó a Perú de “traición”:
Personal de Carabineros acordonó el sector para controlar la situación y detuvo al menos a un manifestante que portaba un cartel con insultos al Presidente de la República, lo que fue considerado por los policías como una ofensa a la autoridad.
Otra manifestación se registró minutos antes en el frontis del palacio de La Moneda, donde un grupo de personas llegó con banderas chilenas y gorros similares a los usados en la Guerra del Pacífico por las tropas chilenas.


La delegación chilena ante la Corte de La Haya lamentó este lunes el fallo de la justicia internacional sobre el origen de la frontera entre Perú y Chile, pero se comprometió a respetarlo.
"La corte de justicia ha dictado su sentencia sobre la controversia marítima (...) Este fallo es vinculante y ambos países se han comprometido a cumplirlo", declaró ante la prensa el agente chileno, Alberto Van Kleveren, desde Holanda.

Sin embargo, aclaró que la Corte Internacional ha efectuado por mayoría de votos la modificación de 200 millas marinas "reduciendo la extensión en paralelo. Lamentamos la resolución porque carece de fundamento".

La Corte de La Haya concluyó por 15 votos a favor y uno en contra que el origen de la frontera entre Perú y Chile se mantiene en el Hito número 1 y se proyecta 80 millas marinas en paralelo. De esta manera, Chile pierde parte de la Zona Exclusiva Económica, pero mantiene 80 millas.
Entre tanto, el agente peruano, Allan Wagner,  afirmó tras el fallo sentirse orgullo de haber presidido, en calidad de agente, "un equipo de tan magnifica calidad'' que trabajó en La Haya.

Anunció además que la apreciación oficial sobre el fallo de La Haya será dada a conocer en las próximas por el presidente de Perú, Ollanta Humala,  y la canciller Eda Rivas.
La Corte de La Haya concluyó por 15 votos a favor y uno en contra que el origen de la frontera entre Perú y Chile se mantiene en el Hito número 1 y se proyecta 80 millas marinas en paralelo. De esta manera la República de Chile pierde parte de la Zona Exclusiva Económica pero mantiene 80 millas.
Según el fallo emitido este lunes por el presidente de la Corte, Peter Tomka,  la frontera marítima paralela quedó definida desde el Hito Uno hasta 80 millas de mar y se modificaría la linea de la Zona Económica Exclusiva que mantenía Chile hasta las 200 millas náuticas.
Esto significa que los jueces dieron la razón a Perú hasta las 200 millas, por lo que las grandes empresas pesqueras de Chile no podrán ejercer su labor más allá de las 80 millas reivindicadas por Chile, indicó la corresponsal de teleSUR en Chile, Beatriz Michel.
El fallo no afectaría mayormente a los pescadores artesanales chilenos, sobre todo a los más pequeños que tienen un radio de faena de unas 40 millas.
"Hubo sí un fallo adverso, pero no tan malo como nosotros esperábamos, y eso porque el Estado hizo una buena defensa", dijo un pescador de Arica (norte de Chile) a medios locales.
En el año 2008, Perú presentó ante La Haya una demanda sobre la frontera marítima. Lima alegaba que esta zona no está definida, pero Chile sostenía que es la que prevalece tras los acuerdos firmados en 1952 y 1954.
Los presidentes de Chile, Sebastián Piñera, que el 11 de marzo pasará el testigo a Michelle Bachelet, y Perú, Ollanta Humala, han reiterado que acatarán y ejecutarán la decisión de la Corte.

Lo mismo han sostenido las Fuerzas Armadas de ambos países, que "tienen muy claro que el propósito es el acatamiento del fallo", señaló el ministro de Defensa chileno Rodrigo Hinzpeter.
En los últimos 20 años, desde que se aprobó la Convención del Derecho del Mar, ha habido cerca de 17 fallos sobre límites marítimos entre Estados que tienen costas adyacentes.


Martes, 28 de Enero de 2014 04:14


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