jueves, 12 de mayo de 2016

Bayer planea una opa sobre Monsanto

La farmaceútica alemana valora realizar una opa a su rival...

El grupo norteamericano se valora en 40.000 millones de dólares.
El grupo farmacéutico alemán Bayer está estudiando una oferta pública de adquisición (opa) sobre su rival norteamericano Monsanto, que se valoraba en unos 40.000 millones de dólares (37.717 millones de euros) al cierre del miércoles, según han adelantado medios como Bloomberg y Financial Times.
Ninguna de las compañías ha hecho valoraciones, pero las acciones de Monsanto se disparaban ayer casi un 9% a media sesión de Wall Street, hasta alcanzar los 98 dólares por acción y una capitalización de 43.000 millones de dólares. Bayer, por su parte, cayó ayer casi un 5% en la Bolsa de Fráncfort. El fabricante de la Aspirina vale cerca de 90.000 millones de euros en Bolsa.

Líder mundial

La operación crearía la mayor compañía del mundo de semillas y componentes químicos para cultivos. Bayer es la segunda empresa del sector químico para cultivos, con el 18% del mercado, detrás de la suiza Syngenta. Monsanto, por su parte, es el mayor proveedor de semillas del mundo, con una cuota de mercado del 26%, por delante de la estadounidense DuPont, que tiene el 21%.
Bayer estaría estudiando ahora cómo financiar la operación, que incluiría una posible venta de activos. La compañía alemana registró una facturación de más de 46.000 millones de euros el pasado ejercicio, un 12% más, mientras el beneficio aumentó un 20%, hasta 4.110 millones de euros. Monsanto, por su parte, registró unas ventas netas de 15.000 millones de dólares en el ejercicio de 2015 (que cierra en agosto), un 5% menos, y un resultado de 2.314 millones de dólares que implicó una caída del 16%.
El movimiento daría un nuevo paso en la consolidación del sector, protagonista de operaciones recientes como la unión de las americanas Dow Chemical y Dupont por 130.000 millones de dólares; y la compra de Syngenta por ChemChina por 43.000 millones de dólares. Monsanto también hizo una oferta por Syngenta el año pasado, que, finalmente, pasó a manos de la empresa china.
Otras fuentes, como la web Street Insider, también han apuntado al interés del grupo químico alemán Basf por Monsanto. Basf, que cayó ayer más de un 2% en Bolsa, no ha querido hacer comentarios sobre una eventual operación.
La integración entre Bayer y Monsanto deberá someterse, en cualquier caso, a las autoridades de la competencia, que se están mostrando muy exigentes en los últimos meses. Bruselas acaba de bloquear la venta de la operadora O2 por Telefónica, y, en Estados Unidos, se han frenado tres operaciones en apenas unas semanas por las exigencias de los reguladores: la fusión de los laboratorios Pfizer y Allergan, la compra de la empresa de servicios petrolíferos Baker Hughes por Halliburton y la integración de las compañías de material de oficina Home Depot y Staples.
Una eventual opa de Bayer sobre Monsanto animaría, en cualquier caso, el mercado de las fusiones y adquisiciones en Estados Unidos, que se ha visto muy debilitado en el primer trimestre del año, cuando apenas se cerraron 2.442 operaciones de adquisición, la cifra más baja desde 2009. Las transacciones del primer trimestre movieron 260.000 millones de dólares, cifra que contrasta con los 820.000 millones de dólares de los últimos tres meses del año pasado.

http://www.expansion.com/empresas/2016/05/12/573485e9468aeb47038b4643.html


Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

miércoles, 11 de mayo de 2016

Transgénicos, tecnología obsoleta para el campo

Transgénicos, tecnología obsoleta para el campo - EcoPortal.net


«La nueva biotecnología hace obsolescente a la ingeniería genética comercial actual, que data de los años 80. Sin embargo, los consorcios multinacionales que venden semillas transgénicas realizaron grandes inversiones de capital en investigación, desarrollo, mercadotecnia y geopolítica, que precisan recuperar y reproducir. Por esto necesitan seguir vendiendo su tecnología obsoleta.» El director general de la Organización […]

«La nueva biotecnología hace obsolescente a la ingeniería genética comercial actual, que data de los años 80. Sin embargo, los consorcios multinacionales que venden semillas transgénicas realizaron grandes inversiones de capital en investigación, desarrollo, mercadotecnia y geopolítica, que precisan recuperar y reproducir. Por esto necesitan seguir vendiendo su tecnología obsoleta.»

El director general de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, declaró el 15 de marzo en la rueda de prensa final de la Conferencia Regional para América Latina y el Caribe, que los transgénicos son como cosa del pasado: son obsoletos… las nuevas biotecnologías tienen ya otro enfoque, con una preocupación ambiental. Graziano se refería a algunas de las conclusiones de un seminario internacional celebrado recientemente en Roma, sede de la FAO.

El mejoramiento de plantas por ingeniería genética habrá de concluir el capítulo de la inserción invasiva de ADN extraño al genoma de la planta o transgénesis para dar paso a nuevas técnicas, como la edición de los genes propios de la planta. Esta técnica deriva del entendimiento del mecanismo por el que las bacterias se defienden de los virus.

R.Wilkinson and B. Wiedenheft. 2014. A CRISPR method for genome engineering, F1000PrimeReports, 2014, 6:3(doi:10.12703/P6-3).


Red en Defensa del Maíz | Denuncian presión a revistas científicas ...

El nuevo capítulo de la ingeniería genética prescinde de la inserción de aditivos genéticos extraños a la planta, tan conspicuos como el gen estructural, el promotor, el identificador y las secuencias que señalan el principio y término de la construcción transgénica. Al eliminar esta transgénesis, se elimina la imprecisión de inserción en el genoma, que es típica de la tecnología obsolescente. La nueva técnica de edición del gen crea un nuevo alelo (uno más, de los variantes del gen) y, como tal, se mantiene subordinado al plan de crecimiento y desarrollo de la planta, que lo apaga o lo enciende.

La nueva técnica elimina grandes limitaciones de la biotecnología actual, pero no todas. Todavía se seguirá instigando el desarrollo de superplagas (insectiles y malezas). Cuando se logre editar el genoma del maíz para conferirle resistencia al herbicida glifosato, este agroquímico tendrá que seguirse aplicando al cultivo en dosis crecientes, arrastrando su bastante documentado efecto deletéreo para la salud humana y para la ecología. Al igual que la biotecnología obsolescente, la nueva recurre al cultivo de tejidos, sabidamente generador de mutaciones, por lo que retiene los riesgos correspondientes de la biotecnología obsolescente. También retiene los efectos y posibles riesgos desconocidos derivados de las interacciones del gen editado con otros genes cercanos o lejanos en el espacio genómico (conocido como pleiotropía). Asimismo, retiene la incapacidad para manipular los centenares y hasta miles de genes cuantitativos que controlan caracteres como el rendimiento potencial y la tolerancia genética a esfuerzos ambientales como la sequía, y las temperaturas extremas.

La nueva biotecnología hace obsolescente a la ingeniería genética comercial actual, que data de los años 80. Sin embargo, los consorcios multinacionales que venden semillas transgénicas realizaron grandes inversiones de capital en investigación, desarrollo, mercadotecnia y geopolítica, que precisan recuperar y reproducir. Por esto necesitan seguir vendiendo su tecnología obsoleta. Tal es el caso de los permisos solicitados al gobierno mexicano para la siembra comercial de maíz transgénico en 2012, que no han sido otorgados. Todos estos materiales genéticos pertenecen a la generación de ingeniería genética obsoleta.

La orden judicial a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de suspender el otorgamiento de permisos de siembra de maíz transgénico a cielo abierto, en septiembre de 2013 (Miguel Concha, La Jornada, 22/3/14) fue un gran acierto para la Nación. Salvó y hasta ahora ha salvado al maíz nativo mexicano y a sus parientes silvestres de ser masiva e irreversiblemente contaminados con ADN transgénico. Es para el interés de la Nación que esta orden judicial se quede así, hasta que los consorcios multinacionales demuestren que han modernizado su biotecnología obsoleta y que también demuestren, ante científicos independientes, sin conflicto de intereses, haber reducido su riesgo a niveles aceptables para la población y para la biodiversidad del maíz nativo y de sus parientes silvestres.

Transgénicos, tecnología obsoleta para el campo - Vía Orgánica

La nueva técnica para editar genes es producto de investigación básica y aplicada-estratégica que ha despertado gran interés en grupos diversos de investigadores en universidades e institutos de investigación de Europa, Estados Unidos y Brasil, por lo menos. Se la está usando profusamente en investigación genómica, en medicina humana, en animales de laboratorio y en plantas. La monopolización de esta técnica para patentarla por parte de los consorcios multinacionales les presentará un mayor grado de dificultad y costos que la biotecnología obsoleta.

Antonio Turrent Fernández. Investigador nacional emérito del Sistema Nacional de Investigadores. Miembro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad AC.

Fuente:Biodiversidad en América Latina y El Caribe

Por Antonio Turrent Fernández


Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

lunes, 9 de mayo de 2016

Desarrollan un test de detección de glifosato

La imagen es meramente ilustrativa
La imagen es meramente ilustrativa

sobrelatierra.agro.uba.ar


El Glifotest es un sensor para detectar el herbicida de manera rápida y sencilla en muestras de agua, suelo y alimentos, mediante bacterias modificadas genéticamente.

Inspirados en el popular test de embarazo, un grupo de estudiantes y docentes de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) está desarrollando el Glifotest, un dispositivo que podría servir para detectar glifosato en muestras de agua, suelo y alimentos, entre otras, de manera rápida, efectiva y económica, sin la necesidad de utilizar equipamientos complejos y costosos que se encuentran en laboratorios.

La iniciativa se presentó recientemente en la competencia científica sobre biología sintética TECNOx, realizada en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, donde participaron distintas universidades de América latina. Allí, el proyecto de la FAUBA fue destacado con el “Premio al trabajo en comunidad y la colaboración”.

IMG-20160310-WA0039
“Al poner una gota de agua o de una solución hecha a partir de muestras de suelo, alimentos o lo que queramos analizar sobre la tira reactiva, la bacteria se hidratará y se teñirá de un color azul intenso ante la presencia de glifosato”


“La biología sintética es la ciencia y la técnica que se encarga de diseñar y construir bloques de genes que confieran a organismos características y funciones nuevas, que no existen en la naturaleza. Bajo este contexto se decidió desarrollar un test de detección de glifosato, en principio en muestras de agua, mediante una coloración diferencial de bacterias Escherichia coli modificadas genéticamente. A este dispositivo lo llamamos Glifotest”, explicó Pablo Peralta Roa, investigador de la cátedra de Genética de la FAUBA, al sitio de divulgación científica Sobre la Tierra.
Peralta Roa se embarcó en el proyecto en agosto de 2015 junto a Sergio Ghio, también docente de la misma cátedra, y a un grupo de siete estudiantes de las carreras de Ciencias Ambientales y de Agronomía de la FAUBA, quienes también contaron con el apoyo del jefe de cátedra Gustavo Schrauf. El equipo se completa con los estudiantes Evelina María Caparros Frentzel, Ximena Romano, Victoria de la Paz Bernasconi Torres, Daniel Franck, Luis Francisco Magni, Guillermo Saá y Lautaro Castro.

El grupo se conformó específicamente para participar de TECNOx, basado en la competencia internacional de biología sintética iGEM, donde se propone que un instructor graduado (docente o investigador) ofrezca un espacio, un marco institucional y contención a un grupo interdisciplinario de estudiantes de grado para que desarrollen un trabajo científico que aborde un problema regional. La idea es que los estudiantes sean quienes elijan el problema, diseñen el proyecto y lo ejecuten.

IMG-20160419-WA0007
El grupo se conformó para participar de la competencia TECNOx, con el objetivo de encarar una problemática con impacto social desde la biología sintética

“Queríamos encarar una problemática con impacto social desde la biología sintética”, dijo Castro. Al respecto, se refirió al “elevado uso y abuso del glifosato(ingrediente activo de varios herbicidas utilizados a escala mundial para el control de malezas en áreas agrícolas y urbanas), que generó polémicas en cuanto a problemáticas de tipo social y ambiental, y que preocupa a la población por su presencia no deseada en alimentos y por sus efectos sobre la salud humana, sin descartar la contaminación que conlleva en los ecosistemas edáficos y acuáticos”.

“Hay estudios que indican haber detectado glifosato en insumos sanitarios y de higiene personal masivo tales como gasas, hisopos, toallas femeninas, pañales, entre otros. Por eso quisimos hacer un biosensor de glifosato rápido, efectivo y económico”, agregó Peralta Roa, y señaló que la iniciativa permitiría obtener importantes ventajas frente a las técnicas actuales: “Para detectar glifosato hoy se necesita un equipo costoso de laboratorio y profesionales especializados. En cambio, con la bacteria modificada genéticamente y fijada a una cinta de plástico, cualquier persona puede realizar el test en su casa o incluso en el arroyo que le genera inquietud.

“Al poner una gota de agua o de una solución hecha a partir de muestras de suelo, alimentos o lo que queramos analizar sobre la tira reactiva, la bacteria se hidratará y se teñirá de un color azul intenso ante la presencia de glifosato”, sostuvo, y advirtió que hasta ahora el proyecto se encuentra en la fase experimental: “Hemos aislado los genes necesarios a partir de otros microrganismos e insertado en nuestra bacteria para que cumpla con la función deseada. Pronto sabremos cómo se comporta la misma a distintas concentraciones de glifosato”, adelantó.
En primera instancia, las investigaciones apuntan a desarrollar un dispositivo para saber si hay presencia o no glifosato en una muestra. Sin embargo, en el futuro la iniciativa también podría permitir detectar diferentes concentraciones del herbicida, a partir de distintos colores.



Ecoportal.net
Prensa y Divulgación de CyT Facultad de Agronomía (UBA)
http://sobrelatierra.agro.uba.ar/
Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

Uruguay natural: ¿un mito?


09.May.2016

Cuando se pregunta por la situación ambiental de Uruguay rápidamente surgen dos imágenes opuestas: un "Uruguay natural" y otro contaminado. El primero es casi un paraíso ecológico, el segundo asoma como una amenaza.
La primera respuesta está asociada a arraigadas creencias que defendían con orgullo la calidad de nuestras aguas, campos que eran calificados como naturales o los bajo niveles de polución. La segunda reacción se basa en las repetidas alertas sobre las aguas y suelos contaminados, la persistencia de basurales o la desaparición de paisajes nativos.
Decidir entre las dos opciones no es sencillo. Todos quisiéramos que el Uruguay fuese natural. A casi todos, además, no nos gusta que nos digan que la propia casa está desarreglada, sucia y olorosa. Por este tipo de factores se vuelve difícil reconocer la verdadera situación ecológica uruguaya.
Intentemos ir más allá de esos límites para ofrecer un breve repaso de nuestro contexto ambiental actual. Indudablemente se debe comenzar por el medio rural, ya que allí enfrentamos una seria contaminación de aguas, los suelos se deterioran y nuestra fauna y flora autóctonas están amenazadas.
Ya no es posible negar la situación crítica de las aguas, dados los altos registros de contaminantes en varios sitios de la cuenca del Río Santa Lucía y sus posibles efectos sobre la provisión de agua potable al área metropolitana capitalina. La situación es todavía más compleja ya que posiblemente en todas las grandes cuencas hidrográficas del país existen problemas de contaminación de aguas. Las causas van desde los efluentes no tratados de centros urbanos al uso de los agroquímicos. En el caso de estos últimos nos encontramos ante volúmenes enormes; la importación de plaguicidas aumentó un 165% ente 2004 y 2014, y la de fertilizantes creció un 185 entre 2004 y 2013 (con un pico de casi 1,4 millones de toneladas) y todo eso termina en nuestros ecosistemas.
El deterioro de los suelos se debe a varios factores, tales como erosión en algunos sitios o contaminación en otros.
A su vez, la pérdida de biodiversidad es muy evidente. En las últimas décadas han desaparecido poco a poco paisajes naturales emblemáticos del Uruguay. Entre los casos más notables están las pérdidas de los ambientes serranos originales. La foto en este artículo corresponde a un sitio con un típico paisaje de serranía tal como se veía hace más de 25 años atrás, pero que ya no existe más, al ser reemplazado por cultivos forestales. Otras modificaciones han desembocado en la fuerte reducción de la superficie de los bañados en el este del país, posiblemente el ecosistema con mayor riqueza en especies nativas del país, o la fragmentación del bosque nativo costero sobre el Río de la Plata y el Océano Atlántico.
Al destruirse esos ambientes, muchas especies uruguayas, desde pequeños insectos hasta mamíferos o aves, también pierden los hábitats que los cobijaban y alimentaban. Estos y otros factores hacen que aproximadamente el 30% de las especies uruguayas sufran algún grado de amenaza para su sobrevida.
Paisaje original en Sierra de Animas

Los problemas en el medio urbano son mucho más evidentes para la opinión pública.
En Montevideo y otras ciudades se siguen arrastrando un pésimo manejo de la basura. El propio gobierno reconoce que el 88% de los sitios de disposición final de residuos no cumplen con una gestión ambiental mínima que impida impactos ambientales. Más de una vez se prometió que se terminaría con la contaminación en los arroyos Pantanoso y Miguelete, pero nada de eso ha sucedido.
Este muy abreviado listado de ejemplos destacados basta para dejar en claro que la idea de un Uruguay "natural" es una ilusión, un mito, una distorsión de la realidad presente.
Como los deterioros ambientales son en varios casos lentos, no siempre se disparan reacciones enérgicas para revertirlos. Es como si todos nos adaptáramos a que, poco a poco, la calidad del ambiente que nos rodea se deteriore, aceptando perder nuestra Naturaleza mientras convivimos con la contaminación.
Las medidas gubernamentales para evitar esas pérdidas son totalmente insuficientes. Por ejemplo, Uruguay sigue ubicado en los últimos lugares del mundo por su ínfima superficie protegida para conservar su biodiversidad (en el orden del uno por ciento).
La dinámica frente a la contaminación es muy similar. Es así que las denuncias sobre el deterioro de la calidad de las aguas de la cuenca del Río Santa Lucía tienen por lo menos 25 años. Cada año la situación se deterioró un poco más, y como no se aplicaron las medidas adecuadas o faltó el rigor en el cumplimiento, se llegó a la situación actual. En efecto, los altos valores en la concentración de fósforo, que es un buen indicador de la salud de las aguas, se mantienen desde hace una década. Mientras que el estándar nacional es de 0,025 miligramos de fósforo por litro, en 2005 ya se registraba 0,174 en el Río Santa Lucía Chico, para subir todavía más en 2014, a 0,311 mg/litro (según datos de DINAMA).
En todos estos frentes, desde los problemas en el medio rural hasta la contaminación urbana, se observa que el deterioro ambiental ha seguido avanzando, en unos casos despacio y en otros aceleradamente. Las medidas gubernamentales no han logrado frenarlo ni se han restaurado los sitios más deteriorados. El saldo neto es el que tenemos ante nosotros: cada año, la situación ecológica de Uruguay es un poco peor a la del año anterior. Cada año más nos alejamos del Uruguay "natural", convirtiéndolo en una ilusión.
Reconocer todo esto es muy necesario para entender cuáles son los reales problemas ambientales del país. Si se sigue invocando al mito del Uruguay "natural", asumiendo que nuestra situación no es tan mala, que los ríos reciclarán nuestra contaminación, o que podemos solucionar los impactos mañana o pasado mañana, si se persiste en esas ilusiones, el contexto ecológico del país no sólo se empobrecerá, sino que seguiremos sin implementar las medidas necesarias.



Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

sábado, 7 de mayo de 2016

Bloqueo de Alemania a importaciones de maíz chileno enciende alarmas por presencia de transgénicos

El Ministerio de Agricultura y Medioambiente de Alemania rechazó un lote de semillas de maíz contaminadas con trazas de transgénicos que fueron importadas desde Chile. Esto ha generado alarma en nuestro país, frente a los riesgos que estaría generando la coexistencia entre cultivos orgánicos y genéticamente modificados.


Uno de los estados federados de Alemania denunció la contaminación de trazas de maíz transgénico NK603 y Mon 803 de Monsanto, por lo que un país miembro de la Unión Europea, que tiene tolerancia cero con la contaminación de semillas, cuestiona el prestigio de Chile como productor de semillas convencionales.
Esto ha causado inquietud desde diversos sectores. La directora de la Fundación Sociedades Sustentables, María Isabel Manzur, calificó de “grave” la situación, la que a su juicio pone en evidencia un problema que nuestro país aún no se decide a resolver.
“Este episodio es como la punta del iceberg porque Chile tiene varios casos ya de contaminación de maíz. Lo que han detectado ahora también fue detectado en 2012, si vamos años atrás, la Unión Europea el 2012 le hizo una auditoría a Chile por repetidas contaminaciones de maíz tradicional con transgénicos que eran exportados a Europa. Chile se comprometió a establecer medidas para impedir la contaminación y bueno, vemos que pareciera ser que no funcionaron”, explicó Manzur.
La bióloga afirmó que el 2008 fueron a la sexta región y pudieron comprobar la existencia de cultivos contaminados. Además, el 2005, Greenpeace realizó un estudio donde también se ratificó la existencia de contaminantes. Esto se suma a golpe que en el 2011 recibieron los empresarios apícolas cuando el mismo país corroboró que la miel estaba contaminada, limitando su ingreso al mercado europeo.
En ese sentido, la especialista afirmó que desde 1992, año en que se liberaron los cultivos transgénicos en Chile, éstos se dan al aire libre y sus trazas viajan kilómetros por el viento a la acción de las abejas, lo que es difícil controlar. Ante esto, algunas voces han apuntado a la imposibilidad de la coexistencia de cultivos orgánicos y modificados.
“Estamos desde hace tiempo planteando que hay que defender los cultivos orgánicos, fundamentalmente agroecológicos y convencionales, de la amenaza de contaminación por transgénicos”, dijo la encargada de semillas de la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas, Lucía Sepúlveda.
“Se nos replica por parte de la autoridad siempre de que la coexistencia es posible y ellos lo que le ofrecen a los agricultores hoy día es eso. Pero lo que vemos con este incidente es que se comprueba que esto no es así, que los riesgos existen, son reales, y que en este caso los perjudicados siempre van a ser los tradicionales, o sea los cultivos no transgénicos”, concluyó Sepúlveda.
La ambientalista añadió que la Asociación Nacional de Producciones de Semillas (Anpros) ha garantizado siempre que los productos no se pueden contaminar, pero que este nuevo antecedente demostraría lo contrario. Frente a esto, su presidente, Mario Schindler, afirmó que falta conocer el mecanismo de identificación y los protocolos utilizados en Alemania, entre otra información relevante.
“Normalmente existen varios factores en los cuales uno debe fijarse antes de tomar una posición y esos antecedentes por el momento no los tenemos. Los antecedentes que tenemos son la detección de un estado de una región de Alemania, donde en un solo lote habrían encontrado trazas mínimas de presencia de organismos genéticamente modificados y esa es toda la información que tenemos por el momento. Sacar cualquier tipo de conclusión, en ese momento, sería total y absolutamente apresurado”, explicó.
El empresario reiteró que la coexistencia es absolutamente posible.
Radio Universidad de Chile se comunicó con el Ministerio de Agricultura y con el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), quienes no entregaron ninguna versión sobre el tema.
Fuente: http://radio.uchile.cl/2013/05/07/bloqueo-de-alemania-en-importaciones-de-maiz-chileno-enciende-alarmas-por-presencia-de-transgenicos
Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

martes, 3 de mayo de 2016

América Latina: Corrupción, extractivismos y daño Ambiental


paisaje
La corrupción se ha convertido en uno de los problemas centrales en América Latina, hasta ocupar lugares centrales en las disputas políticas y poner en jaque a algunos gobiernos. Buena parte de esas polémicas se han centrado en aspectos partidarios y económicos, pero muy poco se ha dicho sobre sus impactos ecológicos. Sin embargo, no debe pensarse que la corrupción sea inocua desde el punto de vista ambiental, sino que, por el contrario, desencadena muchas consecuencias. Esto es particularmente evidente en los extractivismos, donde para imponerlos u ocultar sus impactos, una y otra vez aparece la corrupción, revelando una íntima y mutua asociación.
No puede negarse que denuncias e investigaciones sobre corrupción cruzan a casi toda América Latina. Si bien se atienden sobre todo en sus implicaciones políticas y económicas, cuando se observan con cuidado los principales casos, se encontrarán que en muchos de ellos están envueltos emprendimientos sobre los recursos naturales. Son casi siempre extractivismos mineros, petroleros o agrícolas, o las obras necesarias para llevarlos adelante, desde represas a carreteras. Por esa misma razón están repletos de impactos ecológicos, todos los cuales vienen siendo denunciados desde hace años.
Algunos ejemplos ilustran que esa asociación entre corrupción y extractivismos de alto impacto ambiental se repite en todos los sectores y atraviesa gobiernos de todo tipo. Si de un lado se observa a Colombia, se encuentra que una reciente revisión del desempeño minero alerta sobre corrupciones que van desde tráfico de influencias a delitos tributarios, desde acciones para obtener permisos sociales y ambientales a la tolerancia de la violencia.
Si en otro extremo se considera a Bolivia, se repiten denuncias similares, y hasta el Ministerio Anticorrupción encontró contratos mineros irregulares.
La apelación a empresas estatales también se ha mostrado incapaz de detener la corrupción en los extractivismos. En efecto, en todas las petroleras estatales sudamericanas se han encontrado casos de corrupción o se están investigando denuncias.
Estas van desde los sobornos para conseguir contratos en Ecopetrol de Colombia a las acciones contra gerentes y directores de PDVSA en Venezuela, pasando por las alarmas ante contratos de explotación o remodelaciones en PetroEcuador.
La corrupción en los extractivismos puede estar años sin investigarse. Muy ilustrativo de esas resistencias es el caso de los “petroaudios” en Perú, que estalló en 2008, durante el gobierno de Alan García pero cuyo proceso judicial realmente se inició en 2014 (se grabó a un directivo de la estatal petrolera negociando sobornos en favor de una empresa noruega).
Estos y otros ejemplos muestran una íntima asociación entre los extractivismos y la corrupción. Es que los extractivismos en casi todos los casos implican emprendimientos que tienen efectos ambientales (y sociales) tan negativos, que la corrupción es necesaria al menos en dos frentes: para ocultar sus impactos y consecuencias, y para lograr la asistencia del Estado en imponerlos.
Sin sobornos nunca se habrían concretado esos emprendimientos.
Por esa razón no puede sorprender que un reciente análisis de la organización que nuclea a la mayor parte de los países industrializados (OCDE), sobre los sobornos en los negocios internacionales, ubicó al sector extractivista en el tope de la lista.
En su revisión de 427 casos, ese primer lugar fue del 19% en los extractivismos, seguido por la construcción en segundo lugar (15%).
Hurgando entre los extractivismos se encuentran todos los tipos posibles de corrupción. Los más conocidos son los sobornos (coimas, mordidas), pero además están el cohecho, por ejemplo para que un funcionario público autorice un mal informe de impacto ambiental, el tráfico de influencias para favorecer concesiones mineras o petroleras que anulan territorialidades indígenas o campesinas, encubrimientos para ocultar impactos, pongamos por caso, de un derrame, la obstrucción de la justicia por funcionarios públicos, o la prevaricación en los juzgados que no atienden la violencia ejercida por empresas extractivistas.
Se repiten abordajes entre medios y analistas convencionales que reaccionan ante la corrupción sobre todo por sus impactos económicos. Ellos se alarman por las pérdidas que todo eso acarrea para el crecimiento económico o cómo entorpecen el clima de negocios para las empresas.
Esto ocurre cuando la corrupción escala a tales niveles que incluso impide la dinámica que ellos consideran debería ser “normal” en los mercados.
Pero es necesario dar unos pasos más allá de esa mirada. Sin duda, la corrupción tiene efectos económicos que no pueden ser negados, y son más amplios, afectando por ejemplo a pequeñas empresas o cooperativas locales que pueden ser desplazadas, y que incluso llega hasta la economía familiar. Pero también hay un costo económico cuando una comunidad debe lidiar con el agua o los suelos contaminados por un emprendimiento extractivista autorizado gracias a la corrupción.
Ahora sabemos que la corrupción jugó papeles decisivos en proyectos que no tenían sentido económico y mucho menos ecológico.
Ese es el caso de la enorme represa de Belo Monte, en el río Xingú (Brasil).
Esa obra implica un fenomenal impacto ambiental en ecosistemas amazónicos, es innecesaria desde un punto de vista energético, y tendrá consecuencias negativas para los pueblos indígenas del área.
Era un proyecto rechazado una y otra vez por las comunidades locales, por académicos, e incluso por buena parte de las autoridades ambientales del gobierno brasileño.
Sin embargo, a pesar de todo, se la impuso y fue finalmente construida. Ahora sabemos que, según las denuncias, para llevarla adelante se pagaron sobornos por un poco más de 40 millones de dólares. Este caso muestra un fenómeno perverso, donde una obra es impuesta para así poder recibir los sobornos, y éstos, a su vez, eran requeridos para otros fines, tanto empresariales como partidarios.
Ningún país está a salvo de estos problemas. Los titulares actuales están centrados en los casos en Argentina, Brasil o Venezuela, pero aún en los países que se presentan como los más inmunes a la corrupción, Chile y Uruguay, están afectados, y allí también encontramos a los extractivismos.
En Uruguay, la estatal petrolera ANCAP fue objeto de una investigación parlamentaria que hará denuncias en la justicia. Se descubrió, por ejemplo, que uno de sus gerentes participaba en una empresa privada que la propia petrolera contrataba. En Chile, en el llamado “caso Penta” se encontró que el subsecretario de minería del gobierno Piñera recibía un sobresueldo que posiblemente servía para aprobar un proyecto minero.
A ese caso le siguió la revelación de la trama de pagos de la minera SQM hacia políticos y partidos.
La corrupción en los extractivismos es mucho más grave de lo que parece a simple vista por estos casos.
Poco a poco está penetrando en ámbitos más profundos de la vida social, cayendo en extremos de mercantilizar de la vida social y la Naturaleza. Nadie está a salvo, y es alarmante que ya esté erosionando a comunidades campesinas e indígenas.
Por ejemplo, en Bolivia, el llamado Fondo Indígena se nutría de un impuesto sobre los extractivismos de hidrocarburos, y su manejo recaía en delegados de confederaciones indígenas y campesinas. Las investigaciones hoy en marcha muestran que varios dirigentes desviaron fondos para beneficios personales y hacia actividades electorales para apoyar al gobierno.
Algunos dirán que este es un caso más de corrupción ligada al extractivismo petrolero.
Pero allí hay un problema mucho más intrincado al develarse que una lógica utilitarista y mercantil obsesionada con el dinero, y ubicada por encima de cualquier otro saber o sensibilidad, o sea, la actitud del que adhiere a la corrupción, también ha alcanzado esos “mundos” indígenas.
En el mundo de la corrupción no hay lugar para muchos de los grandes aportes que nos muestran los modos de pensar y sentir indígenas, como la Pachamama o el Buen Vivir.
Para que quede claro: los extractivismos están inmersos en redes de corrupción, presentes en todos los sectores, y en todos los países. Nadie está a salvo.
Allí donde encuentren los grandes emprendimientos extractivos, con los mayores impactos ambientales, territoriales y sociales, es más probable que en algún sitio se esconda la corrupción. Esta es útil para lograr aprobaciones o mantenerlos funcionando.
Es también necesaria para ocultar o minimizar impactos, o para controlar a las comunidades locales y la resistencia ciudadana.
Los enormes volúmenes de dinero que mueven algunos de esos emprendimientos generan muy fuertes presiones para encontrar canales que usan la corrupción.
Si se mantienen los extractivismos depredadores se repetirán una y otra vez los casos de corrupción. Por ello, queda establecida una asociación que muestra que la lucha contra la corrupción obliga a abandonar esos extractivismos.

Eduardo Gudynas es investigador en el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), en Montevideo: www.ambiental.net




Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

AMENAZAS AL PATRIMONIO NATURAL DE TARIJA.




Por Donovan Osorio Suárez, Biólogo.

Nuestro país ha firmado el Convenio de Diversidad Biológica junto con otros 150 gobiernos,  llevado a cabo en Rio de Janeiro Brasil el año 1992. Este convenio reconoce que la diversidad biológica incluye más que plantas y animales, sino microrganismos, ecosistemas, también  la gente y sus necesidades de soberanía y seguridad alimentaria, medicinas, aire puro y agua saludable, vivienda, medioambiente limpio y saludable para vivir.

Bolivia es reconocido a nivel mundial como uno de los países con mayor diversidad biológica, geológica, geográfica y cultural, por eso es considerado un país megadiverso, este hecho ha sido reconocido en la Declaración sobre Conservación y Uso Sustentable de la Biodiversidad del Plan de Implementación de las Decisiones  de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible en Johannesburgo – Sudáfrica el año 2002. Ese año se conformó el Grupo de Países Mega diversos con Espíritus Afines compuesto por 14 países (Brasil, Sudáfrica, China, Costa Rica, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, India, Indonesia, Kenia, México, Venezuela y Malasia).

·         Estos países representan el 70% de la biodiversidad del planeta, y el 45% de la diversidad cultural.
·         En Bolivia se encuentran entre el 35% y 45% de toda la diversidad biológica mundial.

Bolivia es un país rentista que depende de la explotación y exportación de materias primas o commodities que van produciendo impactos sociales, culturales, ecológicos, pasivos ambientales, contaminación de cuencas, extranjerización de la tierra, problemas limítrofes internos, corporativización de intereses, regionalismos, corrupción, narcotráfico, tráfico de personas, desunión, despreocupación por el agua y suelos, mala educación y salud, precarización de la situación de las mujeres y niños campesinos e indígenas, abandono del campo, etc., esta dependencia ponen en riesgo al patrimonio cultural, natural, derechos colectivos y nuestra soberanía.

Se enarbola los derechos de la madre tierra y vivir bien en foros internacionales, también  se arenga contra del cambio climático y el capitalismo, como sucedió muchas veces ante las Naciones Unidas, pero la verdad es que Bolivia exporta materias primas que nutre ese sistema, y aporta significativamente al calentamiento global, por ejemplo, Bolivia es ineficiente a la hora del uso de energía proveniente de combustibles fósiles para el transporte público, mega deforesta para la exportación de soya, no maneja los desechos de la actividad minera y mucha gente percapita contamina más con sus desechos sólidos y líquidos que otras poblaciones incluso de países “desarrollados”, y aunque poseemos un marco legal y jurídico como la Ley Nº 300 Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, y un marco constitucional sobre el tema;  parecen más para un slogan o marketing, que voluntad política para convertirlo en realidad en nuestro propio pago.

Son actividades extractivas; la explotación de hidrocarburos, minería, agroindustria y narcotráfico, además de la anunciada exportación de energía que en el caso de las mega-represas ya no son consideradas ni energías  limpias y menos alternativas. Es decir Bolivia es un país dominado y colonizado por el extractivismo. La visión extractivista y economicista que domina el imaginario colectivo nacional, prevaleciendo al extremo aspectos económicos antes que lo educativo, salud,  cultura, sociedad y ambiente aún no ha cambiado, dicha matriz de desarrollo o de tipo de “desarrollo”, sin ser cuestionado por nadie, al denominado “progreso”,  que no es el desarrollo integral para vivir bien  de la actual Constitución Política del Estado, sino es un tipo de desarrollo del cual solo se benefician intereses extranjeros y transnacionales, nos deja sin agua saludable y sin  suelos sanos, pero si nos deja mala educación y salud, no me importismo que contrasta con el amor al terruño local o nacional que pregonan cívicos y políticos de todos los colores e ideologías. Pero sobre todo lo que prevalece es como  nosotros somos  los facilitadores de los intereses geopolíticos, extranjeros y de las transnacionales, dada por nuestro imaginario extractivo y rentista, que nos hace cómplice de esta explotación deslegalizada y contraproducente.

Quizás la razón más importante para este fenómeno que nos caracteriza a los bolivianos es el desconocimiento generalizado que tenemos de nuestra geografía, biodiversidad e historia.  Esta dependencia y mentalidad extractiva y rentista es la principal amenaza al Patrimonio Cultural y Natural en general. A eso se suma que no se aplica la ley ni las normas, y menos los planes de ordenamiento territorial y uso del suelo. No solo el patrimonio, arquitectónico, folklórico, arqueológico o paleontológico es considerado patrimonio cultural. El uso y conocimiento de la biodiversidad, como las semillas y variedades de animales y plantas, etc. para soberanía y seguridad alimentaria, técnicas de cultivo relacionadas con las mismas, cuidado de las cuencas también es considerado un patrimonio cultural como lo es el paisaje cultural por la propia UNESCO y UICN encargada de estos temas.
  
Paisaje cultural es un concepto patrimonial donde se valoriza la modificación de la naturaleza por parte de humanos, que en todo caso debería mantener activamente los ecosistemas y su dinámica en un estado productivo y diverso, es decir las funciones ambientales. Vínculo de la diversidad cultural y biológica de un área determinada. Aquella donde se desarrollaron germoplasma u otras actividades productivas, partiendo que no existen ecosistemas no intervenidos. (UNESCO, UICN, 2005).

Las amenazas al patrimonio natural son casi idénticas a las de patrimonio cultural; obras civiles, públicas o privadas, infraestructura, etc. que se derivan de emprendimientos y proyectos urbanísticos, agropecuarios, energéticos, mineros,  extracción forestal y agroindustria mal planificados, y sumamente pragmáticos,  relacionada con corrupción y pérdidas para el Estado.  También algo que no merece mucha atención de los medios de comunicación y activistas es la sobre explotación pesquera y cacería, bioprospección y biopiratería, que atentan al  patrimonio cultural y natural, para ello se está violando retiradamente leyes, decretos y la Constitución Política del Estado, derechos de la Madre Tierra, plasmada en la Ley 300, sin reglamento y de adorno, por no decirlo de otra manera. Estos emprendimientos, e imaginario extractivo, también son realizados por el mismo Estado a través del Gobierno Central, Gobierno Departamental, Ejecutivos Seccionales y Gobiernos Municipales, y por supuesto por privados, independientemente de la afiliación e ideología política partidaria.

La población en general no le pone interés a estos temas porque no los conocen y por ello no le dan valor, pero lo más lamentable: el que le pone menos atención es el propio Estado,  no saben que van contra sus propios principios y retóricas, contra derechos colectivos, sobre todo aquel patrimonio natural que brinda agua, esto tal vez se deba a la mentalidad extractivista y rentista que tenemos. En todo el país, pero en el caso particular de Tarija, son las Fichas Ambientales las que minimizan  los impactos, ya sea que no toman en cuenta lo arqueológico ni paleontológico, y mucho menos lo biológico, o ecológico, es decir las funciones ambientales que nos dan agua y suelos. ¿Cómo se puede defender y amar lo que no se conoce?



 


EXPLOTACION PESQUERA Y CONTAMINACION   De la manera inapropiada e inadecuada en la que se ha ido pescando, diezmando poblaciones como los Miskinchos que según la Colección Boliviana de Fauna (CBF) se tratarían de tres especies endémicas de la Cuenca Alta del río Bermejo, así también sucede con la pesca y explotación a poblaciones de cangrejitos y doraditos, que hasta el día de hoy ninguna de esas especies cuentan con una PLAN DE MANEJO  para un aprovechamiento integral y precautelando los derechos colectivos. A esto hay que añadir la contaminación por plaguicidas en Valle Central de Tarija,  acopiada en el Embalse  de San Jacinto. Es decir, los platos típicos de Tomatitas, etc. están poniendo en peligro especies endémicas por sobre explotación irracional. No tendría por qué ser así. Estos emprendimientos culinarios deberían ser los primeros en demandar los Planes de Manejo. Esto se extrapola para el Río Grande de Tarija y Pilcomayo. En el caso del Pilcomayo y su ictiofauna,  se acrecienta el peligro dada la contaminación de metales pesados por explotación minera (la actual ley minera va contra el departamento), cambio climático y la infraestructura de otros países vecinos que han puesto en riesgo la migración de especies como el Sábalo. En la cuenca del Bermejo existe sobre explotación pesquera en el Río Grande de Tarija, es preocupante, sobre todo por el Robal, que habita una microcuenca siendo el único lugar donde se encuentra en el departamento de Tarija.

La falta de criterios técnicos para el manejo de desechos sólidos y líquidos está prácticamente ausente de la planificación, y la preocupación.


EXPLOTACION MINERA Después del gas natural, la minería surge como otra alternativa económica a futuro para Tarija, en cuyo territorio se descubrieron yacimientos de minerales radiactivos y metálicos. Tomando en cuenta cómo anda la minería en el país sin control alguno, y la cuestionada actual Ley 535 de Minería y Metalurgia, promulgada el 28 de mayo de 2014, Tarija se encuentra ante este tema sin mesas de debate ni cuestionamientos. Este potencial minero se ubica en la región de Rejará, que dista aproximadamente unos 80 kilómetros de la capital tarijeña y en plena frontera con Argentina, allí se localizaron minerales radiactivos, como torio y uranio. Pero hasta el momento no se ha cuantificado el tamaño de la reserva y eso se podrá definir basados en  los trabajos de prospección.

La presencia de ambos minerales radiactivos está corroborada por un informe del Servicio Nacional de Geología y Técnico de Minas (Sergeotecmin), en el que se desvela que la región de Rejará se convierte en un área interesante para la futura explotación. Ya tenemos en Tarija índices de cáncer alarmantes como para no tomar ello en cuenta a la hora de pensar en ese tipo de minería. Lo penoso es que muchos "defensores" de Tarija la alientan.

 

PASIVOS AMBIENTALES Tanto en el Parque Nacional y Área de Manejo Integrado Aguaragüe, y regiones adyacentes, cuyos pasivos ambientales terminan contaminado agua y suelos de la cuenca de río Pilcomayo afectando comunidades campesinas e indígenas y urbanas, poniendo en riesgo su calidad de vida, ya que la Serranía brinda el 70% del agua a la región, afectando lo derechos culturales, derechos colectivos y ambientales como sucede con la  represa de Caigua. ¿Cómo pudo hacerse la Ficha Ambiental y darse Licencia Ambiental a la represa de Caigua en Villamontes, si se sabía de antemano que la cuenca está contaminada por hidrocarburos, ya sea de manera natural, o por ser un pasivo ambiental? 

Del mismo modo existen pasivos ambientales provenientes de la pasada explotación petrolera en la cuenca del Bermejo. Si su origen es antrópico o natural, no debería ser la excusa de las autoridades para no precautelar o mitigar, porque más allá que sea natural o no, igual tuvo que ser contemplado en la ficha ambiental de la obra.

En cuanto a la exploración sobre todo por el método usado que no ha sido reemplazada por otra técnica más moderna, tiene impactos en cuencas, bosques, etc. poniendo en riesgo la disponibilidad de agua y su calidad, cuando se usa dinamita para la exploración sísmica, como podría ocurrir en la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquia, el lugar con mayor precipitación pluvial y biodiversidad del sur de Bolivia, y por lo tanto área de recarga hídrica. La falta de aplicación de auditorías petroleras es un aspecto que debería importarle demasiado a los habitantes del Departamento de Tarija.



DEFORESTACION AGROINDUSTRIA Y ENERGÍA.
La pérdida anual de bosque en Bolivia entre 2000-2005 fue de 194.000 hectáreas, en tanto que entre 2005-2010 aumentó a 205.000 hectáreas, lo que se traduce en un crecimiento de deforestación de 0,56 a 0,78%. El estudio muestra que el 76 %  de la pérdida de bosque durante el periodo 2000-2010 se concentró en el departamento de Santa Cruz, lo cual afectó a 1 millón 388.903 hectáreas de bosques, seguido de Beni que llegó a 161.798 hectáreas, lo que representa el 8,9 % del total nacional. El Departamento de Tarija en ese período contribuyó con 47.566 hectáreas es decir solo el 2,6%. Para el periodo 2000-2010 el Departamento de Santa Cruz mostró los mayores valores de pérdida anual de bosque (150.140 ha/año) y tasa anual de deforestación (0,82%).
Según datos  de científicos de la NASA, la pérdida de área boscosa aumentó en forma pronunciada en Bolivia, Madagascar y Ecuador durante el tercer trimestre de 2013. El indicador trimestral de cambios de cobertura (QUICC, por sus siglas en inglés), producto basado en el satélite MODIS que forma la base del Alerta Global de Perturbaciones Forestales (GloF-DAS) de http://Mongabay.com./, captó fuertes señales de desforestación en los tres países tropicales entre el 1 de julio y el 30 de setiembre de 2013.

Según Christopher Potter, un científico de investigaciones senior en el Centro de Investigaciones Ames de la NASA que co-lideró el desarrollo de la herramienta, las zonas claves en Bolivia incluyen grandes áreas de perturbaciones forestales en la región sureña de Santa Cruz y este de Tarija, entre Yacuiba y Villamontes,  es una comparación anual de un trimestre del año 2013, donde hubo un aumento del 167% respecto al año anterior 2012. Bolivia es uno de los seis países del mundo que mayor deforestación experimentó entre 2000 y 2012, según un estudio que publica la revista Science y que se hizo con base en un nuevo mapa en alta resolución, creado con ayuda de Google Earth. En ese sentido, estudios realizados en los últimos años muestran que la deforestación de nuestro país fluctúa entre 300 mil y 350 mil hectáreas anuales, lo que representa una tasa 20 veces más alta que el promedio mundial y una de las más altas del planeta.

Más allá de transgénesis como técnica de introducción de genes de especies de reinos distintos a otra especie, y sus repercusiones en el metabolismo humano y medioambiente, o no,  se trata de extensos monocultivos que requieren de enormes cantidades de plaguicidas y agro tóxicos que contaminan suelos, agua y aire comprometiendo la salud de las personas y el resto de la diversidad biológica, tierra en manos de pocas personas, y sobre todo que la semilla ( que germina solo una vez) y el paquete tecnológico de plaguicidas asociado, está en manos de pocas transnacionales, trabajando en Bolivia mediante subsidiarias. Fenómenos de extranjerizando el territorio como ocurre en Santa Cruz con la soya y lamentablemente en Tarija, que es  al mismo tiempo la causa de las tasas más altas de deforestación del país, y quizás del mundo,  por lo que no contribuye mucho con la “soberanía” alimentaria y vivir bien, y eso quiere decir que se convierte en una amenaza al patrimonio cultural y natural. El transgénico de soya es inmune a su propio herbicida, para eso le transfieren genes de otra especie. El riesgo que el maíz transgénico “contamine” las variedades de maíz nativo (patrimonio cultural)  es alto, como ya sucedió en México con lamentables consecuencias de perdida de germoplasma y erosión genética del maíz nativo.

Culturas campesinas e indígenas en peligro por mecanización del agro y monocultivos extensivos y construcción de mega-represas como las de Cambarí, pero sobre todo las de  Pilaya y Margarita que además de almacenar agua contaminada con metales pesados provenientes de la mal manejada minería potosína y orureña, bloquearían la migración de peces, usarían esa agua para regar el chaco con extensos monocultivos extensos de soya transgénica, que ya de por sí usará plaguicidas, para  entre otros objetivos,  producir alimento balanceado para los sábalos, en piscigranjas. Estos proyectos múltiples cuyo objetivo mayor también es la exportación de energía ponen en riego a campesinos e indígenas yendo contra el principio de un Estado Plurinacional dado que es un Estado cualitativo y no cuantitativo respecto a lo poblacional, social y cultural. Estos megaproyectos deberían ser más difundidos, informados, consensuados y consultados para que la población tome posiciones y decisiones.

Es necesario afirmar que a raíz de LA CONVENCION SOBRE LA PROTECCION DEL PATRIMONIO CULTURAL Y NATURAL aprobada por la Conferencia General en su decimoséptima reunión en París, 16 de noviembre de 1972 se crea la Ley N°4144 DE PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL Y NATURAL EN EL DEPARTAMENTO DE TARIJA del 29 de diciembre de 2009 considera “Patrimonio Natural” a los lugares naturales o las zonas naturales estrictamente delimitadas, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservación o de la belleza natural. La Constitución Política del Estado en el Artículo 346. El patrimonio natural es de interés público y de carácter estratégico para el desarrollo sustentable del país. Su conservación y aprovechamiento para beneficio de la población será responsabilidad y atribución exclusiva del Estado, y no comprometerá la soberanía sobre los recursos naturales. La ley establecerá los principios y disposiciones para su gestión. Artículo 381. I. Son patrimonio natural las especies nativas de origen animal y vegetal. El Estado establecerá las medidas necesarias para su conservación, aprovechamiento y desarrollo. Artículo 385. I. Las áreas protegidas constituyen un bien común y forman parte del patrimonio natural y cultural del país; cumplen funciones ambientales, culturales, sociales y económicas para el desarrollo sustentable.

CONCLUSIONES

Es importante conocer para comprender; redes, ciclos, procesos y funciones que conllevan la generación de agua, suelos y aire, de los cuales dependemos, y así proteger, conservar, y manejar este patrimonio natural  que se encuentra dentro o fuera de Áreas Protegidas,  pero también la impactante actividad hidrocarburífera, inadecuadas iniciativas e infraestructuras para matrices energéticas y productivas contraproducentes, el tráfico de flora y fauna, y actividad minera por venir. Un porvenir de cambio climático debería hacernos pensar en cuidar mucho más el agua que la renta proveniente de la destrucción de cuencas.

La posibilidad de ser un país que cuide sus suelos y agua para producir comida orgánica que tiene una altísima demanda en el mundo podría ser nuestra oportunidad para dejar de depender de la explotación de materias primas.

La conservación y manejo integral de los paisajes y Áreas Protegidas del Departamento de Tarija son  un derecho y deber constitucionalizado, que podría convertirse en una alternativa para construir un desarrollo distinto al dependiente de la renta proveniente de la explotación. La Categoría de Manejo: Áreas Naturales de Manejo Integrado del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Bolivia podría ser un punto de partida.



Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com