viernes, 8 de enero de 2016

COP21: ¿Falló el acuerdo de la última oportunidad?


Michelcollon.info

Traducido del francés por Susana Merino

Las negociaciones sobre el clima organizadas en el marco de las Naciones Unidas en París (COP 21) concluyeron con un nuevo acuerdo el sábado 12 de diciembre de 2015. Luego de dos largas semanas y de una serie de modificaciones, el acuerdo fue aprobado por unanimidad por los 195 Estados participantes. Festejado por unos (políticos y medios) y denostado por otros, el acuerdo está lejos de concitar la unanimidad.
Definido como “histórica y jurídicamente vinculante”, ¿aporta realmente este acuerdo de la COP21 una solución al problema del cambio climático? Al concretarse el acuerdo una gran cantidad de militantes del mundo entero desafiaron en París la prohibición de manifestarse cerca del Arco de Triunfo expresando su disconformidad. Muchos movimientos por la justicia climática estiman que este acuerdo constituye una pena de muerte para millones de personas y los motivos de ese “pesimismo” son muchos:
1) El acuerdo oculta deliberadamente el origen del cambio climático, es decir, el sistema capitalista basado en las energías fósiles. Algo que el presidente boliviano no dejó de mencionar en el discurso que pronunció en la COP 21: “…la Madre Tierra se está aproximando peligrosamente al crepúsculo de su ciclo vital debido a causas estructurales y responsabilidades atribuibles al sistema capitalista. Este sistema ha desencadenado muy rápidamente en nombre del libre comercio, de la libre competencia y de los derechos humanos una fuerza irresistible y destructora… (Este sistema) se ha dedicado a producir un enorme cantidad de bienes de consumo desechables, que actualmente están destruyendo la naturaleza, degradando el trabajo, que se traducen en conquistas y están destruyendo la vida del conjunto de la humanidad”.
2) El acuerdo fija un objetivo pero no define los mecanismos ni los modos precisos de intervenir y se basa en la voluntad de los países signatarios. Antes de concluir las negociaciones el secretario de Estado estadounidense John Kerry lo dijo explícitamente al Financial Times: todo el acuerdo firmado en París “no sería en realidad un tratado” no existen “objetivos de reducción jurídicamente obligatorios como los hubo en Tokio” (1). En el segundo artículo, el acuerdo plantea limitar la elevación de la temperatura media mundial en menos de 2°C, con el objetivo de 1,5°C en el horizonte de 2020. Este punto ausente del temario en el comienzo de las negociaciones fue luego considerado a causa de la encarnizada lucha planteada por los países más vulnerables. Es sabido, unánime y científicamente comprobado que sobrepasándolo el planeta llegaría a un punto climático de no retorno. Para llegar a ese límite sería imperativo reducir un 80%. Las emisiones de gases que producen el efecto invernadero (GES). De modo que la efectiva aplicación de este acuerdo marcaría el fin de la era de las energías fósiles. Pues bien, ese compromiso no aparece en el texto del acuerdo ni en las contribuciones previstas y determinadas en los niveles nacionales (CPDNN, que son 119). Según Kevin Anderson, director adjunto del Tyndall Centre para la investigación sobre el cambio climático de la Universidad de Manchester en Gran Bretaña, de modo que se producirían aumentos de la temperatura de entre 3° y 4 °C Según él estar por debajo de los 2°C requeriría drásticas reducciones de las emisiones, muy lejos de lo que se discutió en las negociaciones de París. Por otra parte existe un fraude científico en el cálculo de las emisiones GES consistente en haber excluido las grandes emisiones procedentes de los transportes aéreos y marítimos. Todo control del cambio climático relacionado con los calculados 2°C será tramposo.
3) El acuerdo relega a un segundo plano “…los derechos de los pueblos autóctonos, de las comunidades locales, de los migrantes, de los niños, de las personas minusválidas y de las personas vulnerables (…) como también la igualdad entre los sexos, la autonomía de las mujeres y la equidad generacional”. Las personas y las colectividades más afectadas que se movilizaron fuertemente contra el cambio climático no aparecen en los artículos del acuerdo, tan solo en el preámbulo, y sus reivindicaciones más importantes se han ignorado. Kandi Mossett, militante autóctona de Dakota del Norte y organizadora de una amplia red de movimientos y de organizaciones de los pueblos autóctonos de EE.UU. (Indigenous environmental Network), expresó su descontento con oportunidad de la oración simbólica organizada en Paris al finalizar las negociaciones, “En la COP 21 han propuesto falsas soluciones a la crisis climática, proponen una mercantilización de lo sagrado, quieren poner precio al aire que respiramos. Quieren ir a otros países, desplazando a nuestros hermanos y hermanas autóctonos para seguir matando (Estados Unidos) a nuestro pueblo. Nosotros estamos en primera línea, somos las líneas rojas” (3).
Las cuestiones de la igualdad de sexos y la de los niños no han recibido la atención necesaria siendo que las mujeres y los niños son, por diversos motivos, las personas más vulnerables al cambio climático. Primero porque los que más sufren los efectos del cambio climático son los países tropicales y los del hemisferio sur y las personas más pobres son las más afectadas. Pues bien, en los países en desarrollo el 70% de la población que vive bajo el umbral de pobreza está formado por mujeres (4). Se considera además que las mujeres y los niños están más expuestos que los hombres a morir en caso de catástrofes (5) y existen numerosos ejemplos: el ciclón de Bangladesh de 1991, la canícula que afectó a Europa en 2003 y el tsunami que se abatió sobre Indonesia y Sri Lanka en 2006 (6). Además son las mujeres las que alimentan al mundo, producen hasta el 80% de los alimentos básicos en el África subsahariana y en el Caribe y proveen entre el 50% y el 90% de la mano de obra en los cultivos de arroz en Asia (7). Por otra parte es en la agricultura donde trabajan los niños (el 60% de los chicos que trabajan son explotados en ese sector). Se estima un número de 100 millones de chicos y chicas (8).
4) La agroecología se ha marginado aunque constituye una solución al problema del recalentamiento climático. Según la activista india Vandana Shiva, “La agricultura ecológica es la única opción frente a los daños causados por la era de las energía fósiles. El objetivo de reducir las temperaturas hasta el 2020 en 2°C, mediante la retención de 10 gigatoneladas de carbono atmosférico, podría lograrse obteniendo carbono del suelo mediante la agricultura biológica y ecológica que utiliza semillas autóctonas resistentes al clima […]. Para que eso sea posible es primordial conservar las semillas” (9). No haber mencionado la agricultura y los suelos en el acuerdo final no ha sido inocente, es el resultado del lobbing ejercido por Monsanto & cia. por medio de sus representantes políticos de alto nivel para influir sobre los delegados de EE.UU. y de las Naciones Unidas en la COP21 (10).
5) Los signatarios no deberán reducir sus emisiones militares, aunque este sector sea un importante contribuyente al cambio climático a causa de las astronómicas cantidades de energía y de materiales que consume (11).
Derek Mattheus, exmarine y veterano de las guerras de Irán y Afganistán estuvo presente en las manifestaciones de París: “el acuerdo no considera para nada la contaminación militar, especialmente la de EE.UU. Sin embargo la vinculación entre el cambio climático y el sector militar es múltiple, los militares y la policía militarizada son los grandes medios de los que disponen las empresas para acaparar tierras y poner en marcha industrias extractivas contra la voluntad de las comunidades locales. Es importante destacar que la sociedad civil que llegó de los cuatro puntos cardinales del planeta se reunió en la COP21 con el objeto de encontrar alternativas a los problemas climáticos. La más reiterada amenaza de su éxito fue la brutal intervención de la policía. Por otra parte las guerras tienen efectos devastadores. Hemos visto destruidas ciudades enteras. La contaminación no procede solamente de los vehículos bélicos, también producen contaminación el fósforo blanco y el uranio empobrecido que destruyen regiones enteras. Los veteranos de guerra de Irak y Afganistán han sufrido cánceres de pulmón a causa de sus quemaduras”. Además de los militares, el uso de estos agentes fuertemente mutagénicos conduce a la contaminación de los suelos y de las personas. Uno de los ejemplos más evidente es el de Falluja, una ciudad iraquí que tenía 300.000 habitantes, fue totalmente destruida en 2004 por los ataques estadounidenses. Además de municiones con uranio se usaron armas químicas, incluidas bombas que contenían fósforo blanco (cuya utilización está prohibida por el derecho internacional que rige a los conflictos armados) (12). Los escombros de los edificios demolidos se han acumulado a orillas del río Eufrates, principal fuente de agua potable de sus habitantes. Un estudio publicado por The International Journal of Environment Research and Public Health muestra que la mortalidad infantil se multiplicó en los años siguientes a los bombardeos, se cuadriplicó la presencia de cáncer y la cantidad de leucemias se multiplicó por 40 (13).
Por todas estas razones el acuerdo COP21 no logrará frenar el cambio climático. Acabar con las energías fósiles es necesario pero el cambio no lo impulsarán los grandes contaminadores que hacen todo lo posible por mantener este sistema. ¿Cómo explicar de otro modo la hipocresía de los países que por un lado firman este acuerdo y por el otro se vinculan mediante otros acuerdos comerciales dañinos para el ambiente como la Asociación Transpacífico (14) y el Tratado Transatlántico de Libre Comercio (15)? Millones de personas se encuentran ya dramáticamente afectadas por los acontecimientos naturales extremos debidos al cambio climático inducido por el hombre. El aumento de las temperaturas más allá de 2°C conducirá irreversiblemente a una tierra inhabitable para las generaciones futuras. La única esperanza que queda es la presión que ejerza la sociedad civil en los países, especialmente en aquellos que más contaminan, para enmarcar sus CPDNN en el objetivo de los 2°C y concretarlos en textos de leyes jurídicamente obligatorias.
Notas :
(1) Paris climate deal will not be a legally binding treaty - FT.com.
(2) Top Climate Expert: Crisis is Worse Than We Think & Scientists Are Self-Censoring to Downplay Risk. Democracy Now!
(3) Indigenous Peoples Take Lead at D12 Day of Action in Paris – Official response to COP21 agreement. Indigenous Rising.
(4) A Huge Challenge and a Narrow Discourse.
(5) Gender and climate change: mapping the linkages. A scoping study on knowledge and gaps. Eldis.
(6) Araujo, A., Quesada-Aguilar, A., Aguilar, L., Pearl, R. Gender Equality and Adaptation. (2008).
(7) Food for all - World food summit - Agricultural machinery worldwide.
(8) Le travail des enfants dans l’agriculture .
(9) La sécurité alimentaire de l’Algérie est en jeu!, http://www.liberte-algerie.com/contributions/la-securite-alimentaire-de-lalgerie-est-en-jeu-238152
(10) Vandana Shiva, Agri-Corporations Attempt to Hijack COP21.
(11) Branagan, M. Global Warming, Militarism and Non violence : The Art of Active Resistance. (Palgrave Macmillan, 2013).
(12) Body count, Casualty figures after 10 years of the ‘War on Terror’, Iraq, Afghanistan, Pakistan. (Physicians for global survival. IPPNW Germany, 2015).
(13) Busby, C., Hamdan, M. & Ariabi, E. Cancer, Infant Mortality and Birth Sex-Ratio in Fallujah, Iraq 2005–2009. Int. J. Environ. Res. Public. Health 7, 2828–2837 (2010).
(14) SierraClub. TPP Text Analysis : The TPP Would Increase Risks to Our Air, Water, and Climate.
(15) DePillis, L. A leaked document shows just how much the EU wants a piece of America’s fracking boomThe Washington Post (2014).


Fuente: http://www.investigaction.net/COP21-l-accord-de-la-derniere.html?lang=fr




Les négociations sur le climat organisées dans le cadre des Nations Unies à Paris (COP21) se sont soldées par un nouvel accord le Samedi 12 Décembre 2015. Après deux longues semaines et une série de modifications, l'accord a été finalement adopté à l'unanimité par 195 états participants. Célébré par certains (politiciens et médias) et décrié par d’autres, l’accord est loin de faire l’unanimité.



Décrit comme "historique et juridiquement contraignant", l’accord de la COP21 apporte-il réellement une solution finale au problème du changement climatique ? A l’issue de l’accord, de nombreux militants du monde entier ont bravé l’interdiction de manifester à Paris près de l’Arc de Triomphe pour exprimer leur mécontentement. Plusieurs mouvements de justice climatique estiment que cet accord constitue une peine de mort pour des millions et les raisons de ce "pessimisme" sont nombreuses :

1- L’accord occulte de manière délibérée la source du changement climatique, à savoir le système capitaliste basé sur les énergies fossiles. Ce que le président Bolivien n’a pas manqué de rappeler durant son discours prononcé à la COP21 : "… la Terre Mère se rapproche dangereusement du crépuscule de son cycle vital dont la cause structurelle et la responsabilité incombent au système capitaliste. Ce système a déchainé très rapidement une force irrésistible et destructrice au nom du libre-échange, de la libre compétition et des droits de l’homme.... [Ce système] s’est mis à produire à une échelle infinie des biens de consommation jetables, qui aujourd’hui détruisent la nature, dégradent le travail, produisent des marques de conquête et détruisent le vivre-ensemble humain ".

2- L’accord fixe un objectif mais ne définie pas les mécanismes et les modalités précises d’y parvenir et le base sur le volontariat des pays signataires. Avant la fin des négociations, le secrétaire d’Etat américain John Kerry l’a explicitement exprimé dans le Financial Times : tout accord à Paris, « ne sera certainement pas un traité » et il n’y aura pas « d’objectifs de réduction juridiquement contraignants comme ce fut le cas de Kyoto " (1). Dans le 2ème article, l’accord vise à limiter la hausse de la température moyenne mondiale en deçà de 2 °C, avec un objectif de 1,5 °C à l’horizon 2020. Ce point absent de la table au début des négociations, a été retenu suite à la lutte acharnée des pays les plus vulnérables. C’est en outre un constat scientifique unanime, au-delà duquel la planète atteindrait un point de non-retour climatique. Pour y parvenir, il sera impératif de réduire les émissions de gaz à effet de serre (GES) de 80%. Donc l’application effective de cet accord, signerait la fin de l’ère des énergies fossiles. Or, cette contrainte ne figure ni dans le texte de l’accord, ni dans les contributions prévues déterminées aux niveaux nationaux (CPDNN ; elles sont au nombre de 119). Ces dernières conduiront selon Kevin Anderson, directeur adjoint du « Tyndall Centre » pour la recherche sur le changement climatique à l’Université de Manchester en Grande-Bretagne, à une augmentation des températures entre 3-4°C (2). Selon lui, rester en-dessous de 2°C demande des réductions d’émissions drastiques, très loin de tout ce qui a été discuté durant les négociations de Paris. Il existe par ailleurs une fraude scientifique dans le calcul des émissions de GES qui consiste en l’exclusion des fortes émissions provenant des transports aérien et maritime. Toute tentative de « contrôle » du changement climatique en ligne avec les 2°C sera par conséquent biaisée.

3- L’accord renvoie au second plan "...les droits des peuples autochtones, des communautés locales, des migrants, des enfants, des personnes handicapées et des personnes en situation vulnérable, [...], ainsi que l’égalité des sexes, l’autonomisation des femmes et l’équité entre les générations". Les personnes et collectivités les plus touchées et qui se sont fortement mobilisées contre le changement climatique ne figurent pas dans les articles de l’accord, mais dans le préambule et leurs revendications les plus importantes ont été ignorées. Kandi Mossett, militante autochtone du Dakota du Nord et organisatrice dans un large réseau de mouvements et organisations des peuples autochtones aux États-Unis (Indigenous Environmental Network), avait exprimé son mécontentement lors de la prière symbolique organisée à Paris à la fin des négociations : « A la COP21 ils proposent de fausses solutions à la crise climatique, ils proposent une marchandisation du sacré, ils veulent mettre un prix sur l’air que nous respirons. Ils veulent aller dans d’autres pays, déplacer nos frères et sœurs autochtones, afin qu’ils [les États-Unis] puissent continuer de tuer notre peuple. Nous sommes en première ligne, nous sommes les lignes rouges » (3).

La question de l’égalité des sexes et des enfants n’a pas reçu l’attention nécessaire alors que les femmes et les enfants sont les personnes les plus vulnérables au changement climatique, et ce, pour diverses raisons. D’abord parce que ceux qui souffrent le plus des effets du changement climatique sont les pays tropicaux et ceux du Sud et les personnes les plus pauvres sont celles qui sont le plus touchées. Or, dans les pays en développement, 70% des personnes vivant en dessous du seuil de pauvreté sont des femmes (4). On estime également que les femmes et les enfants sont 14 fois plus susceptibles de mourir en cas de catastrophes que les hommes (5) et les exemples sont nombreux ; le cyclone du Bangladesh de 1991, la canicule qui a touché l’Europe en 2003 et le tsunami qui s’est abattu sur l’Indonésie et le Sri Lanka en 2006 (6). Aussi, les femmes alimentent le monde ; elles produisent jusqu’à 80 pour cent des denrées alimentaires de base en Afrique subsaharienne et dans les Caraïbes et fournissent pour la culture du riz de 50 jusqu’à 90 % de la main-d’œuvre en Asie (7). Par ailleurs, le secteur agricole est le plus concerné par le travail des enfants (60% des enfants qui travaillent sont exploités dans ce secteur). Leur nombre est estimé à 100 millions de garçons et de filles (8).

4- L’agro-écologie a été marginalisée alors qu’il s’agit d’une solution clé au problème de réchauffement climatique. Selon l’activiste Indienne Vandana Shiva : « L’agriculture écologique reste la seule option pour nous face au dommages causés par l’ère des énergies fossiles. L’objectif de baisser les températures de 2 °C d’ici 2020, par la rétention de 10 gigatonnes de carbone atmosphérique, pourrait être atteint en séquestrant le carbone dans le sol par l’agriculture biologique et écologique qui recoure aux semences autochtones résistantes au climat. [...] La conservation des semences est primordiale pour que cela devienne possible » (9). L’absence de mention de l’agriculture et des sols dans l’accord final n’est pas innocente, c’est le résultat du lobbying exercé par Monsanto & cie., par l’intermédiaire de leurs représentants politiques de haut niveau, pour influencer les délégués des Etats Unis et des Nations Unies à la COP21 (10).

5- Les signataires ne seront pas tenus de réduire leurs émissions militaires, pourtant ce secteur est un contributeur important au changement climatique à cause des quantités astronomiques d’énergie et de matériaux consommés (11). Derek Matthews, ancien Marine et vétéran des guerres d’Irak et d’Afghanistan, était présent lors des manifestations à Paris : « l’accord ne fait rien pour freiner la pollution militaire, notamment celle des Etats-Unis. Pourtant les liens entre le changement climatique et le secteur militaire sont multiples : les militaires et la police militarisées sont les principaux moyens dont les grandes compagnies disposent pour l’accaparement des terres et la mise en place d’industries extractives contre la volonté des communautés locales. Il est important de noter que la société civile venant des quatre coins du monde s’est réunie à la COP21 pour trouver des solutions alternatives aux problèmes climatiques. La menace la plus répétée à leur succès fut l’intervention policière brutale par la force. Par ailleurs, les guerres ont des effets dévastateurs. Nous avons vu des villes entières détruites. La quantité de pollution ne provient pas seulement des émissions des engins de guerres, il y a aussi les pollutions au phosphore blanc et à l’uranium appauvri qui détruisent des régions entières. Des vétérans des guerres d’Irak et d’Afghanistan ont été atteints de cancer du poumon suite à leurs brûlures ». Outre les militaires, l’utilisation de ces agents hautement mutagènes conduit à la contamination des terres et des humains. L’un des exemples les plus parlants est celui de Fallujah, cette ville Irakienne qui comptait 300 000 habitants a été largement détruite par deux attaques Américaines en 2004. En plus des munitions à l’uranium, des armes chimiques ont été utilisées, y compris des bombes contenant du phosphore blanc (dont l’usage est interdit par le droit international régissant les conflits armés) (12). Les décombres de bâtiments démolis ont été déplacés jusqu’à la rive de l’Euphrate, la source principale d’eau potable pour habitants. Une étude publiée par "The International Journal of Environment Research and Public Health" indique que la mortalité infantile a été multipliée dans les années suivant les bombardements, la survenue de cancers a quadruplé, et le nombre de leucémies a augmenté d’un facteur de 40 (13).

Pour toutes ces raisons, l’accord de la COP21 ne réussira pas à contenir le changement climatique. La fin des énergies fossiles est nécessaire mais le changement ne viendra sûrement pas des grands pollueurs qui font tout pour maintenir ce système. Sinon, comment expliquer l’hypocrisie des pays, qui d’un côté signent cet accord, et de l’autre s’engagent dans des accords commerciaux dommageables pour l’environnement tels que le Partenariat Trans-Pacifique (14) et le traité de libre-échange transatlantique (15) ? Des millions de personnes sont d’ores-et-déjà dramatiquement touchées par les événements naturels extrêmes dus au changement climatique induit par l’homme. L’augmentation des températures au-delà de 2°C conduira irréversiblement à une terre non viable pour les générations futures. Le seul espoir qui reste est la pression de la société civile sur les pays, spécialement ceux qui polluent le plus, pour faire cadrer leurs CPDNN avec l’objectif de 2°C et les concrétiser en textes de lois juridiquement contraignants.

Notes :

1. Paris climate deal will not be a legally binding treaty - FT.com.http://www.ft.com/intl/cms/s/79daf872-8894-11e5-90de-f44762bf9896,Authorised=false.html?_i_location=http%3A%2F%2Fwww.ft.com%2Fintl%2Fcms%2Fs%2F0%2F79daf872-8894-11e5-90de-f44762bf9896.html&_i_referer=http%3A%2F%2Fwww.theguardian.com%2F7a75be718937e16971412fc8737e8638&classification=conditional_standard&iab=barrier-app#axzz3rFw37FuE

2. Top Climate Expert : Crisis is Worse Than We Think & Scientists Are Self-Censoring to Downplay Risk. Democracy Now !http://www.democracynow.org/2015/12/8/top_climate_expert_crisis_is_worse

3. Indigenous Peoples Take Lead at D12 Day of Action in Paris – Official response to COP21 agreement | Indigenous Rising. http://indigenousrising.org/indigenous-peoples-take-lead-at-d12-day-of-action-in-paris-official-response-to-cop21-agreement/

4. A Huge Challenge and a Narrow Discourse.http://connection.ebscohost.com/c/articles/24347553/huge-challenge-narrow-discourse

5. Gender and climate change : mapping the linkages. A scoping study on knowledge and gaps - Eldis. http://www.eldis.org/go/home&id=37711&type=Document#.VnxrdlKxb3U

6. Araujo, A., Quesada-Aguilar, A., Aguilar, L., Pearl, R. Gender Equality and Adaptation. (2008).

7. Food for all - World food summit - Agricultural machinery worldwide. athttp://www.fao.org/docrep/x0262e/x0262e16.htm

8. Le travail des enfants dans l’agriculture.http://www.fao.org/resources/infographics/infographics-details/fr/c/293547/

9. La sécurité alimentaire de l’Algérie est en jeu  ! : Toute l’actualité sur liberte-algerie.com.http://www.liberte-algerie.com/contributions/la-securite-alimentaire-de-lalgerie-est-en-jeu-238152

10. Vandana Shiva : Agri-Corporations Attempt to Hijack COP21. athttp://ecowatch.com/2015/11/11/agri-corporations-hijack-cop21/

11. Branagan, M. Global Warming, Militarism and Nonviolence : The Art of Active Resistance. (Palgrave Macmillan, 2013).

12. Body count. Casualty figures after 10 years of the ‘War on Terror’, Iraq, Afghanistan, Pakistan. (Physicians for global survival. IPPNW Germany, 2015). http://www.ippnw.org/pdf/2015-body-count.pdf

13. Busby, C., Hamdan, M. & Ariabi, E. Cancer, Infant Mortality and Birth Sex-Ratio in Fallujah, Iraq 2005–2009. Int. J. Environ. Res. Public. Health 7, 2828–2837 (2010).

14. SierraClub. TPP Text Analysis : The TPP Would Increase Risks to Our Air, Water, and Climate.https://www.sierraclub.org/sites/www.sierraclub.org/files/uploads-wysiwig/INITIAL%20ANALYSIS%20-%20ENVIRO%20IMPLICATIONS%20TPP.pdf

15. DePillis, L. A leaked document shows just how much the EU wants a piece of America’s fracking boom. The Washington Post (2014).https://www.washingtonpost.com/news/wonk/wp/2014/07/08/could-a-trade-deal-lift-the-u-s-longstanding-ban-on-crude-oil-exports-europe-thinks-so/

Source : Investig’Action

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jueves, 7 de enero de 2016

Las legumbres que este año darán de qué hablar


Las legumbres podrán ser pequeñas, pero son un gran alimento y por eso en 2016 se celebra el Año Internacional de las Legumbres. Crédito: Cortesía FAO.
IPS


En el Año Internacional de las Legumbres, el Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA, en inglés) organiza con orgullo lo que promete ser un acontecimiento histórico, la Conferencia Mundial sobre el Caupí y Leguminosas de Grano Panafricanas. La conferencia, que se realizará en marzo en Zambia y que reunirá a especialistas del continente africano y de otras partes, será una oportunidad para compartir ideas sobre semillas comestibles como el frijol caupí, frijoles comunes, lentejas, garbanzos, habas y aluvias, entre otras variedades que ahora gozan de sus 15 minutos de fama como superestrellas de la nutrición.
Las legumbres podrán ser pequeñas, pero son un gran alimento.
Los nutricionistas sostienen que su perfil bajo en glucosa y su elevado contenido de fibras ayuda a prevenir y controlar las llamadas “enfermedades de la civilización occidental”, como la obesidad y la diabetes.
Y su contenido proteico ofrece grandes posibilidades para ayudar al mundo a gestionar sus prácticas agropecuarias de forma más sostenible para que más personas puedan disfrutar de una dieta mejor y más variada con medianos ingresos y sin representar una presión para los recursos naturales.
Antes que nada, es necesario mejorar la disponibilidad de legumbres. A escala mundial, esta disminuyó más de una tercera parte en las cuatro décadas posteriores a la de 1960. Pero la producción aumenta de forma sostenida desde 2005, en especial en los países en desarrollo.
Los caupíes encabezan la tendencia, signada por un muy bienvenido aumento tanto de la producción como del número de hectáreas plantadas.
Y lo más importante es que casi una quinta parte de las legumbres se comercializan en la actualidad, casi tres veces más que en la década de los años 80, un ritmo que supera ampliamente al creciente comercio de cereales.
Además, si bien América del Norte es una potencia exportadora, también lo son África oriental y Myanmar (Birmania). Más de la mitad de las exportaciones de legumbres proceden de países en desarrollo.
Tenemos una verdadera oportunidad de aumentar esas fuentes de proteínas.La buena noticia para millones de familias de pequeños agricultores es que la movida puede tratarse más de recuperar una virtud tradicional que de una revolución. Después de todo, el prolífico viajero árabe Ibn Battuta escribió sobre bambaras fritos en aceite de chía en un recorrido por Malí y la zona del Sahel en 1352.
Los buñuelos de caupí, conocidos como akara en Nigeria y muy comunes de ver expuestos al borde del camino en África occidental, son sus descendientes directos y los hermanos mayores de los acarayés, declarados patrimonio cultural de Brasil, donde se comen con camarones y su nombre yoruba subrevivió al terrible comercio triangular de esclavos.
En IITA promovemos el caupí desde hace décadas. Este mes, el Ministerio de Agricultura de Swazilandia distribuyó entre agricultores locales cinco nuevas variedades de semillas desarrolladas por el instituto, las que maduran hasta 20 por ciento más rápido y tienen un rendimiento cuatro veces mayor.
Ese último logro se debe en gran medida y gracias al banco genético de IITA, que guarda para la comunidad internacional 15.112 muestras únicas de caupí procedentes de 88 países.
¿Por qué tantas variedades de caupí?
La pregunta es ¡por qué no hay más! Después de todo contiene 25 por ciento de proteínas y es un excelente transportador de vitaminas y minerales, que se adapta a una gran variedad de tipos de suelos, tolera sequías, así como la sombra, crece rápido y sirve para combatir la erosión y en tanto que legumbre vierte nitrógeno al suelo.
Se puede ingerir su producto principal y, además, los animales aprovechan las hojas y los tallos.
No se ha escuchado mucho hablar de esa legumbre quizá porque el mundo no estuvo prestando atención, pero está por tener otra oportunidad.
Pero es una planta que presenta algunos problemas.
Primero, sufre ataques en sus distintas etapas de crecimiento, ya sea de áfidos, virus del mosaico, insectos de la familia de gracilarioideos, hierbas rivales o los temibles gorgojos que luchan con los hongos y las bacterias para consumir las semillas acopiadas.
Los científicos de IITA tratan de combatir esos problemas, mediante el cultivo de semillas o difundiendo tecnologías innovadoras como las bolsas PICS (siglas en inglés de Almacenamiento Mejorado Purdue de Frijol Caupí), que repelen los gorgojos.
Todavía queda mucho por aprender de la planta, por ejemplo cómo cultivarla y cómo impulsar su participación en el sistema alimentario. En el Año Internacional de las Legumbres con seguridad se aprenderá mucho sobre su procesamiento, una etapa crítica que ya permite muchos empresarios nigerianos prosperen.
Quizá los grandes productores de alimentos encuentren nuevas formas de moler legumbres para obtener productos de granos y producir alimentos más saludables con un contenido proteico más completo.
En lo que respecta al cultivo del caupí, la planta puede servir para reducir las hierbas y fertilizar los cultivos comerciales. También se cosecha antes que los cereales, lo que ofrece seguridad alimentaria y también flexibilidad, pues los agricultores pueden elegir dejar crecer las plantas, reduciendo la producción de frijoles, pero aumentando la de forraje.
El epicentro de la planta, desde el punto de vista de su historia genética, aunque también en el actualidad, es África occidental. Nigeria es un gran productor, pero también el principal importador de los países vecinos.
Níger es el principal exportador y su capacidad de hacer frente a las condiciones de sequía y de ayudar a combatir la erosión del suelo puede resultar interesante en otras partes, como el corredor seco de América Central.

Nteranya Sanginga, director general del Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA)
Traducido por Verónica Firme.
Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/2016/01/las-legumbres-que-este-ano-daran-de-que-hablar/




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Relaciones agroecológicas frente a la crisis climática





Dedicado a Guido Quispe, dirigente campesino de la comunidad de Chahuara, municipio de Yanacachi en La Paz, Bolivia y Vivian Pereyra, Ingeniera Ambiental de la Maestría en Desarrollo Rural de CIDES – UMSA. Dos valientes que partieron este año 2015 y a quienes llevaremos en el corazón de nuestra lucha por un planeta ecológico.

Desde que la humanidad empieza a hablar de cultura, la gestión alimentaria se presenta como una sucesión de acciones que marcan la historia con la recolección, caza y pesca como primeras formas que se caracterizan por tomar lo que la naturaleza presenta, tal y como está. Luego surge la agricultura, la pecuaria y por último la transformación de alimentos, tres acciones ya más complejas que demandan creatividad.Sin embargo hemos llegado a un nivel de complejidad que se nos presenta la urgentísima necesidad de establecer una diferencia: antes se entendía a la agricultura como el arte de cultivar la tierra, ahora tenemos que dejar bien claro que no todo cultivo de la tierra es arte.
No existe sistema productivo perfecto, pero las consecuencias de nuestros actos nos tienen que obligar a aprender la lección, valorar lo que hacemos bien y desechar lo que hacemos mal.
La agricultura cambia los contextos biológicos de manera positiva y negativa. Los cambios positivos se dan cuando se produce alimentos para comer, cuando se revitalizan tierras degradadas, secas o abandonadas y cuando la acción de cultivar la tierra implica relaciones de complementariedad entre las personas, de intercambio y transmisión del conocimiento a las nuevas generaciones a partir de la participación integral y complementaria de todos en el trabajo de la tierra desde que nacen, lo cual ha sido el factor fundamental que ha hecho de la agricultura familiar, la clave para la reproducción y reciclaje de los sistemas productivos ancestrales durante más de cuatro mil años.
Los cambios negativos se dan cuando la agricultura explota la tierra para un mercado voraz donde el objetivo es generar valor económico en todos los eslabones de la cadena comercial y como el hecho de comer está al final de esta cadena, no interesa si se come o no, solo interesan las ganancias previas de todos los intermediarios. Esta es la principal característica de la agroindustria.
Según estudios de Miguel Altieri, el 80% de la tierra arable está bajo el dominio de la agroindustria que usa el modelo de monocultivo, pero solo produce el 30% de los alimentos. Por otro lado el 20% de la tierra arable está en manos de familias o comunidades campesinas y produce entre 50 y 70 % de la comida que comemos. Aquí es preciso entender que “bajo el dominio” no necesariamente significa que las tierras sean de propiedad de empresas agroindustriales, muchas veces se trata de acaparamiento de espacios cultivables en alquiler o contratos de concesión, ambas modalidades son fácilmente abandonadas cuando la tierra ya está agotada e infértil por la práctica del monocultivo (la soya está dando ejemplos al respecto).
En el caso de la tierra en manos de familias y comunidades campesinas, existen tanto las propiedades individuales como las que son de uso comunitario sin títulos individualizados y que se transfieren de manera natural a las nuevas generaciones de familias que son parte de la comunidad o que se integran a ella cumpliendo funciones como tener una casa en la comunidad respectiva, asistir a las asambleas, dar las cuotas para el fondo común, participar en los trabajos que son de necesidad de todos y solucionar los problemas comunes. Por supuesto esta lógica comunitaria involucra el trabajo de la tierra con intercambio de ayudas en jornadas de trabajo y la complementación en el uso de recursos productivos como otorgar espacios de pastizal para que se alimente el ganado del vecino, a cambio del abono que dejan al pastar. Como este hay muchos ejemplos más que todos podrían dar de las tradiciones de su propio país y que en términos de producción de alimentos, hoy se llama agroecología.
La agroecología es uno de los pilares fundamentales de la soberanía alimentaria, está basada en el conocimiento campesino biodiverso, es autónoma porque no depende de la compra de insumos químicos, sino que produce su propia semilla, abonos, fertilizantes y tiene menos oportunidad de desarrollar plagas por lo que necesita menos plaguicidas pero también tiene facultades para crearlos de manera natural.
Todos estos elementos señalados por Miguel Altieri, Clara Nicholls y otros especialistas, son también la evidencia de que la agroecología no es solamente la alternativa alimentaria para los pobres, sino que es una de las estrategias para rescatar al sistema planetario de la crisis climática. En el último informe del IPCC de Naciones Unidas, nuevamente se presenta las acciones de la agricultura de monocultivo (es decir, no ecológica) entre las principales causas emisoras de gases de efecto invernadero, que ocasionan del calentamiento global. Ya sabemos que el reciente acuerdo de la COP 21 en París, no obliga a las empresas agroindustriales a reducir la emisión de estos gases, es un acuerdo ambiguo que pone énfasis en la otorgación de 100 mil millones de dólares a partir del 2020 destinados a países pobres, el calentamiento no se soluciona con dinero, se soluciona con eliminación de grandes emisiones y los países firmantes del acuerdo no obligarán a las empresas agromultinacionales a reducir sus emisiones, las multinacionales tienen la facultad de poder ser de cualquier país, de varios y de ninguno al mismo tiempo y sus ocupaciones territoriales son de sembradíos temporales a través de terceros actores en función de las demandas del mercado y ya sabemos que el mercado tampoco tiene ninguna nacionalidad. Así que el acuerdo de la COP 21, firmado por gobiernos no tiene alcance multinacional.
Solo las acciones concretas ayudarán al planeta y la esperanza está puesta en la gente y sus propias iniciativas políticas. Por ejemplo en las grandes ciudades capitales están los huertos urbanos que se han convertido en posicionamientos comunitarios vecinales de intensa relación ecológica. Están recuperando la sabiduría de sembrar, cuidar y cosechar alimentos, flores o plantas medicinales en espacios altamente urbanizados donde deben codearse con asfalto, cemento y ladrillo, haciendo un gran esfuerzo para conservar abiertos los espacios la tierra. Además se están entrelazando en redes sociales interciudades que les posibilitan el intercambio de conocimientos e insumos naturales a través del correcto uso de las tecnologías de la comunicación y el internet. Hasta ahora han construido a través de estas redes una auténtica propuesta que, unida a la agricultura familiar campesina rural, se plantea como una agrofortaleza política intercultural eminentemente agroecológica.


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miércoles, 6 de enero de 2016

Incendios que prenden en invierno


Gran parte de los montes de la cornisa cantábrica han sido arrasados



Agentes forestales denuncian que el 90% de los fuegos que han sufrido en diciembre Cantabria y Asturias, han sido provocados por ganaderos para cobrar la PAC.

Más de 453 incendios han asolado Asturias en la última quincena de diciembre, más de 200 Cantabria y un número menor ha afectado también a Galicia, País Vasco y Navarra. Han sido cientos de fuegos y, en la mayoría de los casos, cada incendio ha ido acompañado de un elevado número de focos que se iniciaban simultáneamente.
Las llamas han calcinado zonas de gran valor ambiental y paisajístico de la cornisa cantábrica. Áreas de parques naturales y espacios valiosos de la Red Natura 2000 han quedado arrasados. Las altas temperaturas, el persistente viento del sur, seco, y las quemas de los ganaderos para conseguir pastos mejores en primavera están detrás de esta ola de incendios provocados. Pero no sólo; los expertos apuntan más causas.
Cuidar el monte todo el año“El monte está abandonado, y esto lo demuestra que los incendios son del 1 de enero al 31 de diciembre. No sólo en verano. En la cornisa cantábrica han tenido las mismas condiciones que tenemos en Levante: viento del sur y terreno muy seco. En la Comunidad Valenciana estamos en alerta [4 de enero] y ya se ha producido un incendio”, dice Jaime Senabre, bombero forestal del Simposio Nacional de Incendios Forestales.
Por su extensión, Cantabria ha sido la comunidad más afectada. Cuen­ta con 500.000 hectáreas, de las cuales han ardido dos terceras partes, según el presidente de la Asociación Cántabra de Agentes del Medio Natural, José Antonio García. El agente afirma que es pronto para saber con exactitud las cifras: “Es necesario medir, pero las 2.000 hectáreas quemadas que se han adelantado me parece una previsión muy optimista”. García señala que los incendios han llegado a ser más de 400 en esta comunidad (grandes y pequeños) y lamenta que, a pesar de todo, “no existe ninguna denuncia administrativa”. Recuerda que, en Cantabria, la mayoría son montes de utilidad pública, “cuentan con una protección especial y regulan, por ejemplo, la economía muchos de los pueblos”.
Sin ambages, señala que “no pretendo atacar a los ganaderos, pero el 90% de los incendios los han provocado ganaderos incendiarios, ganaderos delincuentes”, afirma. García apunta también que “tanto mis compañeros como yo los conocemos, son muchos años recorriendo los montes. Sabemos quiénes son, sólo nos falta pillarles y probarlo”, explica.
“Pedimos más vigilancia preventiva, más medios materiales y humanos, pero cada año tenemos menos retenes, menos personal y más recortes”, denuncia García. E insiste en que se vede al pastoreo el bosque quemado y se eliminen las subvenciones: “Entonces los propios ganaderos van a denunciar a quienes han sido”.
En Asturias, el fuego tampoco ha dado tregua. Las llamas han destruido los montes de más de 40 municipios. Según datos del Principado de Asturias, los incendios han calcinado más de 10.000 hectáreas. El entorno de Llanes, Ribadesella y Cangas de Onís, entre otros, ha quedado calcinado. El incendio más grave se produjo en El Franco el pasado 19 de diciembre y afectó a un total de 3.500 hectáreas, de las cuales 2.000 han quedado destruidas. “Llevo 23 años como agente forestal aquí y nunca he visto nada igual”, dice, afectado, Manuel Fernández Fabián, presidente de la Asociación de Guardas del Medio Natural del Principado de Asturias.
“En Asturias no se concibe eso de que tires una colilla desde un coche y se prenda fuego, la humedad de la vegetación lo impide”, aclara Fernández Fabián, y explica a Diagonalque “sin una mecha y sin esperar a que se encienda no arde el monte en Asturias”, aunque reconoce que esta vez han sido muchos días con viento del sur y sin lluvias. Sobre la autoría de los incendios no cree que alguien queme el monte para construir, como permite desde el año pasado la Ley de Montes que aprobó el PP: “Los terrenos donde se han producido los incendios tienen tanta pendiente y son tan abruptos que no se permitiría construir”, afirma.
“Terroristas ambientales”El agente mantiene que no es un “descuido” de los ganaderos porque “el monte es su patrimonio. En zonas muy aisladas, a las tres y cuatro de la madrugada, se han producido hasta 20 focos a la vez. Son incendios intencionados”, y añade con rabia que “los que han prendido el fuego son terroristas ambientales”.
Las investigaciones coinciden en que algunos ganaderos han aprovechado el uso del fuego que hacen tradicionalmente en la cornisa cantábrica en estas fechas, en zonas de matorral,para conseguir mejores pastos en primavera para el ganado, y de paso prender el monte.
Desde la Fundación Naturaleza y Hombre, con sede en Cantabria, se señala: “Con un origen mayoritariamente ganadero, para la obtención de pastos tiernos, cada año se recurre a esta técnica insostenible de quemar de forma incontrolada los montes, con una práctica ya asumida como tradicional, pero completamente insostenible, ilegal y de la que cualquier gestión moderna debe huir”. En cuanto a los autores, esta fundación, cuya actividad es la conservación del patrimonio natural y la defensa de los montes, los califica como “salvajes pirómanos que atentan con auténtica impunidad ante la falta de medios para perseguir a estos delincuentes”.
Además, muchos propietarios de ganado cobran sustanciosas subvenciones. Juan Manuel Pérez de Ana, biólogo que trabaja como agente forestal, detalla en su blog que al menos dos ganaderos fueron perceptores en 2014 de “ayudas superiores a lo que cobra el presidente del Gobierno”.
Subvenciones sustanciosasEl caso de las subvenciones afecta por ejemplo a José Antonio G. Á., de Cangas de Onís, que cobró en 2014 hasta 127.338 euros, procedentes de la Política Agraria Común (PAC), por superficie de pasto en los montes de su propiedad. Muchos ganaderos queman el matorral de sus montes para ampliar la superficie de pasto y cobrar más subvenciones. Ese mismo ganadero declaró a un medio local: “Si pudiera derogaría el parque nacional, a los ganaderos sólo nos trae problemas” y “en los Picos de Europa no debería haber ningún lobo, porque esa especie es totalmente incompatible con la actividad ganadera”, según el blog de Pérez de Ana.
“Aunque tradicionalmente se hacen quemas, eso no quiere decir que sean legales”, dice a Diagonal Rubén Cabrero, presidente de la Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales de España. “Que­mar el monte no es legal, es un delito tipificado en el Código Penal”. Y explica que lo de quemar los pastos “tiene truco”, porque se prende fuego sabiendo que van a arder los árboles. “Así van a tener hierba nueva y las subvenciones de la PAC”, continúa. Cabrero aclara que “los que han provocado esos incendios son incendiarios, tienen una intención de conseguir más pastos y cobrar. No son pirómanos, enfermos que no saben lo que puede ocurrir”, matiza.
El portavoz de los agentes forestales y medioambientales del Estado español también recuerda que “gracias a la lucha de los agentes forestales se consiguió modificar el proyecto de Ley de Montes del PP que pretendía dejarles sin atribuciones. “La ley nos quitaba la figura de policía judicial e impedía que investigáramos delitos ambientales, como los incendios. Finalmente, en el trámite de la ley en el Senado, en el periodo de alegaciones conseguimos mantenernos como policías judiciales”, pero se enfrentan a los recortes y falta de medios. Por ello pide a las comunidades autónomas que “potencien la investigación de los incendios a través de los agentes ambientales” como conocedores del campo.
En la lucha contra los incendios muchos se juegan la vida. El pasado 23 de diciembremurió un piloto de helicóptero, José Antonio Rodríguez, en la extinción de un incendio en el municipio asturiano de Parres. El helicóptero chocó debido a la falta de visibilidad por el humo. Ese día había en Asturias 14 incendios provocados tres días antes con 147 focos ardiendo a la vez. Desde la Fundación Hombre y Naturaleza se pide también “castigar ejemplarmente a los incendiarios, entre otras razones para motivar y por respeto a las brigadas que arriesgan la vida en los incendios”.
Pero no es sólo el fuego. “Ya está lloviendo y nevando en algunos sitios, y ahora la erosión de los terrenos va a ser brutal”, reconoce Fernández Fabián. El agua arrastra los suelos antes sujetos por la vegetación. Por ello desde la Coordinadora Ecoloxista solicitan que se prohíba el ganado en las zonas quemadas para evitar que aumente más la pérdida de suelo y vegetación y “se acote el pastoreo en todas las zonas incenciadas”.
Otro factor de riesgo es la falta de mantenimiento y vigilancia de los montes. El agente denuncia que “no existen en Asturias patrullas de vigilancia: “Si tú quieres prender fuego al monte, los agentes forestales no te van a sorprender”, dice Fernández Fabián. Senabre coincide con él y manifiesta que “los montes están como están. No se puede tener cuadrillas de gente contratada unos meses y con total precariedad, por cuatro perras, pero cuando hay un incendio los van a buscar a su casa y levántate de tu cama y juégate la vida”.
El fenómeno de El NiñoLos incendios en la cornisa cantábrica han contado no sólo con la mano del hombre, también con una climatología favorable. Muchos hablan de cambio climático. Sin embargo, para Jorge Olcina,catedrático de Análisis Geográfico y responsable del Instituto de Climatología de la Universidad de Alicante, “no se puede hablar en este caso de cambio climático, porque éste es un proceso a medio y largo plazo. Lo que sí estamos notando del cambio climático es la subida de temperaturas”.
Esas temperaturas suaves y la ausencia de lluvia de este invierno tienen que ver, según Olcina, con El Niño, un fenómeno natural que va ligado al calentamiento de las aguas del Pacífico: “Lo que está ocurriendo en el Pacífico con el fenómeno de El Niño es que ha alterado toda la circulación atmosférica de Europa. Ha provocado la instalación de un potente anticiclón en noviembre y diciembre”. El climatólogo señala que esa situación es “la causante directa de la sequedad ambiental del terreno” y ha impedido que llueva. “Se han creado las condiciones necesarias en la cornisa cantábrica para que cualquier pequeño incendio cobrara una significación importante”, explica Olcina, y advierte también de que ésa va ser también la tónica de los incendios en todo el territorio peninsular para este año.

Fuente original: http://www.diagonalperiodico.net/global/28922-incendios-prenden-invierno.html


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Por exceso o escasez, el agua está en todos lados



IPS
El agua es el eje del desarrollo sostenible y es fundamental para las estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático. Crédit: Amantha Perera/IPS.

“A través del agua es posible medir los impactos del cambio climático”, aseguró Ségolène Royal, ministra de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía de Francia, en una conferencia en el marco de la COP21.“El agua es el eje de la Agenda de Acción Lima-París, pero es cierto que durante mucho tiempo, los asuntos relacionados con ella y los océanos quedaron marginados de las conferencias climáticas, considerando que 90 por ciento de las catástrofes naturales se relacionan con el agua y que 40 por ciento de la población mundial deberá hacer frente a la escasez de acá a 2050”, puntualizó.
Royal se expresó así en el lanzamiento de la iniciativa “El clima es el agua”, en la COP21 (21 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático), realizada del 30 de noviembre al 12 de diciembre en París.
El 2 de diciembre, en el Día de la Resiliencia, una agrupación internacional que busca generar consciencia sobre este tema, se reunió en la localidad de Le Bourget, para lanzar la iniciativa #ClimateIsWater.
En ese contexto se realizaron numerosas actividades y conferencias de prensa con el fin de resaltar que el agua es un asunto clave para hacer frente al cambio climático. La iniciativa convocó a varias organizaciones de la sociedad civil y otros actores.
La gestión sostenible del agua es fundamental para hacer frente al recalentamiento planetario.
“Actores de distintos sectores deben contribuir a las estrategias de adaptación y mitigación del cambio climático integrando el agua a la futura arquitectura climática”. Para alcanzar ese objetivo, es fundamental conseguir fondos, declaró a la prensa Torgny Holmgren, del Instituto Internacional de Agua de Estocolmo (SIWI, en inglés).
El agua es la base de todas las formas de vida sobre la Tierra, y su existencia en el planeta creó las condiciones para el origen de la vida y de los miles de millones de años de evolución.
Además, la historia de la humanidad muestra cómo muchas civilizaciones florecieron y dependieron del control de las fuentes de agua.
Mesopotamia (tierra entre ríos, en griego), conocida como la “cuna de la civilización” dependió del Tigris y del Éufrates. El Antiguo Egipto se desarrolló en torno al Nilo, y el imperio chino prosperó a lo largo de las cuencas del Amarillo y el Yangtsé y desarrolló una compleja maquinaria administrativa basada en la gestión del recurso para la irrigación de sus cultivos.
Se puede decir que el desarrollo humano depende del agua y que el recurso vital es fundamental para la prosperidad económica y social.
En la actualidad, el agua es un bien común en muchos países, lo que subraya la importancia de su acceso universal. Por otro lado, y en especial en las naciones occidentales, el agua se da por descontada.
Pero sin poder controlar su abundancia, ya sea por inundaciones o aumento del nivel del mar, o su escasez, por sequías y desertificación, el agua puede resultar catastrófica.
En 2015, el Foro Económico Mundial consideró al agua como el mayor riesgo que acecha a la sociedad global.
Según el Consejo Mundial del Agua (WWC), una de cada ocho personas vive sin agua potable y dos de cada cinco no tienen saneamiento adecuado en el mundo. Además, casi 3,5 millones de personas mueren al año por enfermedades derivadas de las malas condiciones del líquido vital. Y la mayoría de las personas afectadas viven en el Sur global.
Además, y directamente relacionado con la llamada “crisis hídrica”, hay fuertes vínculos entre el recurso y algunos de los ejes del desarrollo sostenible, como la agricultura y la seguridad alimentaria, la demografía y la urbanización, así como el clima y el ambiente.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la irrigación representa 70 por ciento de la extracción de agua, una proporción impresionante teniendo en cuenta la preocupación de los demógrafos por las proyecciones respecto del aumento de la población.
De hecho, se pronostica que la demanda de alimentos aumentará alrededor de 60 por ciento y la de energía, 100 por ciento, para 2050.
El agua está inexorablemente relacionada con la energía. No solo es necesaria para la generación hidroeléctrica, sino también para enfriar plantas de generación de energía, para el “fracking” (fractura hidráulica) con que se obtiene gas y petróleo, y para los biocombustibles.
Sin embargo, alrededor de 1.300 millones de personas, principalmente en África, carecen de electricidad.
Los nuevos desarrollos urbanos entre 2010 y 2030 igualarán a los construidos en toda la historia de la humanidad.
Eso aumentará la extracción de agua de las municipalidades, lo que implica ciertos asuntos como acceso, infraestructura, saneamiento y seguridad frente a los riesgos hídricos extremos.
Y lo que sorprende es que a pesar de toda la evidencia expuesta, durante mucho tiempo, el agua no llegó a ser prioridad en la agenda global.
No se la realza en las cuestiones climáticas, a pesar de que “los efectos del cambio climático se sentirán principalmente en el ciclo hídrico”, subrayó Benedito Braga, presidente del WWC.
Según estimaciones del instituto, las pérdidas por desastres naturales 70 por ciento relacionados con inundaciones y sequías en este siglo ya ascendieron a 2,5 billones (millón de millones) de dólares. Y otros asuntos clave, como la migración y los daños a la infraestructura están relacionados a desastres climáticos vinculados con el agua.
Si bien el agua no se menciona especialmente en el Acuerdo de París, es posible que se esté en un momento clave.
En el 7 Consejo Mundial de Agua, realizado en Daegu y Gyeongbuk en abril de 2015, Corea del Sur fue un destacado participante. El encuentro permitió colocar el tema del agua en la Agenda de Desarrollo Sostenible hacia 2030, y uno de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es específico sobre este tema.
El ODS 6, que procura garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y saneamiento para todos, cubre todo el ciclo hídrico, y está estrechamente relacionado con todos los otros objetivos. De hecho, su concreción significará un gran avance hacia el logro de la Agenda 2030.
La sociedad civil desempeña un papel crucial en llevar el asunto del agua a la agenda global.
De hecho, la Agenda de Acción Lima-Perú, que colocó el tema en el centro de los debates en París, incluye gobiernos, ciudades, regiones y otras entidades subnacionales, organizaciones internacionales, indígenas, mujeres, jóvenes, instituciones académicas y también empresas.
Más de 300 organizaciones suscribieron el pacto de París sobre agua y adaptación al cambio climático en las cuencas fluviales en la COP21.
El 8 Consejo Mundial del Agua se realizará en Brasilia en 2018. El hecho de que un país en desarrollo y seriamente afectado por la crisis hídrica sea sede del encuentro concentra la atención en el papel de las economías emergentes en las cuestiones climáticas y del agua.

Traducido por Verónica Firme
Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/2016/01/por-exceso-o-escasez-el-agua-esta-en-todos-lados/


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¿Qué hicimos para crear un tenebroso lago tóxico?


¿Qué hicimos para crear un tenebroso lago tóxico?


Ecoportal


En el horizonte sobresalen altas torres de enfriamiento y chimeneas que rozan el cielo gris. En la distancia también se observa un lago artificial hecho de un negro y tóxico barro, alimentado continuamente por decenas de tuberías de las cuales brotan desechos de las refinerías que rodean la zona.
l olor a azufre que sale de las tuberías es tan fuerte, que cualquiera pudiera jurar que se encuentra en el infierno.Sin embargo, se trata de la sede de Baogang Steel and Rare Earth, un complejo industrial del tamaño de una ciudad localizado en Baotou, una zona en lo más profundo de Mongolia, en China.
Una ciudad cubierta de tuberíasBaotou es una región rica en elementos químicos conocidos como "tierras raras", fundamentales para mantener en movimiento nuestro moderno estilo de vida. Estos minerales pueden ser encontrados en todo lo que nos rodea, desde carros eléctricos hasta todos los componentes electrónicos de los teléfonos inteligentes y pantallas planas.
Reportes indican que en 2009 China producía 95% de la tierra rara consumida por el mundo, y estimaban que la mina Bayan Obo, al norte de Baotou, contenía 70% de las reservas del planeta.
Estos minerales han jugado un papel fundamental en el explosivo crecimiento de la economía china durante las últimas décadas. El efecto en Baotou también ha sido notable: a pesar de lo que podría concebirse como una nueva fiebre del oro por estos elementos químicos, la ciudad parece más bien un pueblo fronterizo.
En 1950, antes de que las minas de tierras raras comenzaran a generar ganancias, la ciudad tenía una población de 97.000 habitantes. Hoy en día esta cifra supera los dos millones y medio.
El efecto de las minas de igual forma se refleja en la arquitectura de Baotou, la cual por momentos pareciera encontrarse atrapada entre el empuje capitalista de la rica actividad que desarrolla y las memorias de un pasado comunista, o entre los avisos de grandes marcas estadounidenses y las estatuas celebrando a Mao.
El peso de industrias como Baogang es notable. La refinería se ha desarrollado tan extensamente, a través de tuberías que cruzan aceras y avenidas, que es difícil decir dónde terminan lasfábricas y dónde comienza la ciudad.
Prácticas comerciales color fangoEn Baotou se encuentra una planta especializada en la producción de cerio, uno de los minerales más abundante de tierras raras.
Entre los productos principales de la instalación es oxido de cerio, el cual se utiliza para pulir las pantallas táctiles de los teléfonos inteligentes y tabletas.
Sin embargo, más allá del laberinto de tuberías, tanques y salas del tamaño de hangares, no hay gente en la fábrica. De hecho, no está operando.
Representantes de la planta indican que se encuentra en receso por mantenimiento, pero tampoco hay señales de operativos de limpieza o reparaciones.
Una interpretación para esta sorpresiva inactividad, teniendo en cuenta la alta demanda mundial por los productos que elabora, revela una realidad comercial tan oscura como el lago artificial.
Al parecer, la paralización de actividades en la fábrica está vinculada con un esfuerzo de la industria por generar una escasez artificial del producto, a fin de impulsar el alza de los precios del oxido de cerio.
Esto no es nuevo en las estrategias comerciales de China. Ya en el 2012 la agencia de noticias Xinhua informó que el más grande productor de tierras raras en el país había suspendido sus operaciones para prevenir una caída de los precios.
¿Riqueza e innovación a que costo?Sin embargo, aparte de las prácticas comerciales cuestionables, una de las razones que generan escasez de estos productos son los riesgos y elementos tóxicos vinculados al proceso de extracción y transformación en productos finales.
Por ejemplo, el cerio es extraído luego de triturar minerales y disolverlos en ácidos sulfúrico y nítrico, lo cual debe hacerse a una escala industrial, por lo que el proceso termina produciendo una enorme cantidad de desecho venenoso.
Podría decirse que el dominio que tiene China sobre el mercado de tierras raras se debe a que el gigante asiático tiene una mayor disposición a asumir el impacto ambiental que esta actividad conlleva, a diferencia de otros países.
Y no hay mejor lugar para comprender la magnitud de este verdadero sacrificio que las costas del lago tóxico de Baotou.
En lo que una vez fue tierra de granjeros, se comenzó a formar un lago como consecuencia de represas en ríos aledaños y por inundaciones. Con la irrupción de la minería, el lugar se transformó en un vertedero de desechos tóxicos.
Una simple mirada basta para tener imágenes de pesadilla, con ambientes extraños y horripilantes.
La sensación es aún más impactante si se tiene en cuenta que es un escenario hecho por la mano del hombre para construir teléfonos e incluso "tecnología verde", como las turbinas impulsadas por el viento para generar energía o carros eléctricos que no emiten monóxido de carbono.
Adicionalmente, esa ironía guarda un riesgo latente: Liam Young, un investigador que trabaja en Reino Unido, tomó recientemente muestras al barro recogido en el lago y encontró que tiene una alta presencia radioactiva.
Tras ser testigo del impacto de la minería de tierras raras, me es imposible ver los aparatos que uso todos los días de la misma manera.
Al observar cómo Apple anunciaba su reloj inteligente recientemente, un pensamiento cruzó mi mente: antes hacíamos relojes con minerales extraídos de la tierra y los tratabamos como reliquias preciosas; ahora usamos minerales aún más raros y queremos cambiarlos anualmente.
Las empresas de tecnología continuamente nos instan a comprar la nueva tableta o teléfono. Pero no puedo olvidar que todo comienza en un lugar como Bautou y en un lago tóxico terrible, que se extiende hasta el horizonte.

Fuente original: http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Contaminacion/Que-hicimos-para-crear-un-tenebroso-lago-toxico


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martes, 5 de enero de 2016

Transgénicos contaminarán el maíz tradicional, admiten trasnacionales




Monsanto reconoció que los cultivos de maíz tradicional en México se contaminarán con semillas transgénicas en caso de que éstas se planten en el territorio nacional. Este es uno de los principales argumentos (que ahora la misma empresa admite) que expertos y organizaciones ambientalistas han presentado en contra de la siembra comercial del transgénico en el país, que es centro de origen de este grano.En los oficios que han presentado, las compañías trasnacionales productoras de transgénicos –en el contexto de la acción colectiva que mantiene desde hace dos años la suspensión de la entrega de permisos gubernamentales para el cultivo del maíz– han expuesto argumentos que públicamente niegan.
En 2013, 53 ciudadanos y 20 organizaciones interpusieron ante tribunales un juicio de acción colectiva, admitido por el juzgado 12 de distrito en materia civil en el Distrito Federal, el cual determinó la suspensión de autorizaciones a las empresas. Las secretarías de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y de Medio Ambiente ya habían otorgado permisos para pruebas piloto y experimentales y estaban por concederlos para fines comerciales.
Las empresas han señalado que los transgénicos pueden coexistir con los maíces nativos sin consecuencias negativas, pero, de acuerdo con documentos presentados en el proceso judicial, la empresa Syngenta admitió en un oficio que si se siembra el grano modificado no se podrá realizar el libre intercambio de semillas sin que se contaminen los cultivos tradicionales.

Barreras físicas
Reconoció que para evitar el flujo de transgénicos hacia maíces nativos o criollos son necesarias las barreras físicas que impidan a productores y campesinos trasladar las semillas, intercambiarlas y hasta venderlas. Si se siembran transgénicos, nada de esto podría realizarse sin contagiar a los nativos. Hay que recordar que una de las prácticas recurrentes de los campesinos para elegir los granos es recolectarlos de distintos predios para utilizarlos en sus propias siembras.
Sumado a esto, la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem), organismo gubernamental que se encarga de regular el tema, aseveró en una opinión enviada a los jueces que resultará más costoso a los campesinos usar las semillas transgénicas, ya que hay un incremento creciente de ellas.
Uno de los argumentos con los que se promueve el uso de estas semillas es que elevarán los rendimientos de maíz, pero la propia Sagarpa, que buscó ampararse contra la decisión judicial de suspender los permisos, reconoció que no hay tal aumento de producción.
Las trasnacionales buscan explotar los transgénicos comercialmente, sin fines científicos, lo cual queda claro en una respuesta dirigida al juez por Syngenta, en la cual reconoce que lo que pretenden es aprovechar y explotar en forma exclusiva su tecnología, según indican los documentos que fueron proporcionados por Colectivas AC, equipo de abogados que lleva la demanda.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/

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Científicos chilenos exploran el riesgo de colapso en la mayor plataforma de hielo del mundo




Un grupo de científicos integrados en la Expedición Antártica Chilena estudian estos días las posibilidades de un eventual colapso en la plataforma colindante con el Glaciar Unión, un paraje extremo situado a mil kilómetros del Polo Sur.“El Glaciar Unión está en un punto colindante con la mayor plataforma marina de hielo de la Antártica. Si esta plataforma llegara a colapsar, esto tendría consecuencias climatológicas a nivel global”, explicó a Efe el glaciólogo Francisco Fernandoy.
Fernandoy viaja estos días a ese lugar, situado a 79 grados de latitud sur y que desde el año pasado alberga el campamento base de la Estación Polar Científica, operada conjuntamente por el Instituto Antártico Chileno y las Fuerzas Armadas de este país.
La parte oeste de la Antártica se está calentando, tanto en la superficie, por la exposición al aire, como en la profundidad, en contacto con el mar, y lo está haciendo a tasas mucho más elevadas que las que se registran en el resto del planeta.
Fernandoy confiesa su pasión por este paraje extremo, que conoció por primera vez el año pasado y que contrasta con las zonas frecuentadas por los científicos en la Península Antártica, donde el clima es mucho más cálido y húmedo.
“Ese lugar está alejado de todo, una vez que el avión nos deje allí, tendremos que ser autosuficientes”, relató al describir esta expedición” que mezcla ciencia y aventura a partes iguales.
El hecho de que muy pocos científicos se hayan adentrado en esta remota zona del continente blanco hace que la información sea muy escasa.
“Allá no hay estación meteorológica, no hay gente viviendo. Las únicas observaciones proceden del espacio. Carecemos de datos en terreno que permitan verificar si la información captada por los satélites muestra lo que realmente está sucediendo”, explicó.
Fernandoy recuerda lo sucedido hace diez años con la barrera flotante de Larsen, una plataforma de hielo que se desprendió del continente antártico, lo cual produjo el desplazamiento hacia el marde los glaciares que soportaba.
Glaciar Unión es hoy por hoy la mayor plataforma de hielo de la Antártica, que es lo mismo que decir la mayor del mundo, considerando que la del Ártico es estacional, dado que aparece en invierno y desaparece en verano.
“La diferencia es que estas plataformas de hielo marino que están adosadas a la Antártica sirven de tapón para que los glaciares que están sobre el continente no fluyan hacia el mar”, detalló Fernandoy.
“Lo que preocupa a la comunidad científica es que la desaparición de este freno podría tener repercusiones climatológicas a nivel mundial”, advirtió.
La mirada de los investigadores no sólo se posa en lo que puede suceder; también se dirige hacia los acontecimientos del pasado.
Residuos fósilesA través de los residuos fósiles, los paleontólogos antárticos se afanan en reconstruir cómo era el continente blanco antes de que se separara de Sudamérica.
“Porque la Antártica en realidad se formó a partir de la unión de trozos de continente que se fueron aglomerando”, detalló el glaciólogo.
En estos momentos, en Glaciar Unión los científicos están extrayendo testigos de hielo de unos veinte metros de longitud, unos fragmentos muy superficiales si se tiene en cuenta que el casquete de hielo en la Antártica puede llegar hasta los cuatro kilómetros de espesor.
Los testigos más antiguos que se han extraído hasta ahora tienen en torno a los 800.000 o 900.000 años, pero la comunidad científica está buscando zonas donde extraer fragmentos de hielo que registren una historia climática de un millón de años.
La diferencia de la AntártidaLa Antártida es el único continente que no tiene habitantes naturales, y las pocas estaciones meteorológicas que hay están en las zonas costeras y guardan un registro de apenas medio siglo.
”Con esos datos no es posible determinar si los cambios que estamos observando ahora están ocurriendo de forma natural o son el efecto de la actividad del hombre”.
Por eso es necesario organizar expediciones científicas a lugares tan inhóspitos como Glaciar Unión.
“Necesitamos ir más allá, ver si estas tendencias de calentamiento vienen ocurriendo antes de que el hombre empezara a desarrollar actividades industriales o no. De ahí la importancia de investigar en terreno”.
“Podemos reconstruir y predecir lo que va a ocurrir en el futuro pero para hacer eso, primero tenemos que disponer de información certera y fidedigna de lo que ocurrió en el pasado”, concluyó.

Fuente original: http://www.efeverde.com/
 

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lunes, 4 de enero de 2016

Canibalismo corporativo: lo que viene


Alai


La fusión entre Monsanto y Syngenta, dos de las más grandes y combatidas empresas de semillas transgénicas y agrotóxicos a nivel mundial, parecía una mala fantasía. Hoy es probable, y sólo una de las fusiones espectaculares que están ocurriendo. Aunque Syngenta rechazó por segunda vez a Monsanto –porque quiere más dinero–, otras dos gigantes, DuPont (dueña de Pioneer) y Dow Chemicals, acordaron fusionarse en diciembre 2015. Monsanto sigue intentando con Syngenta. Es apenas un rincón del escenario: los planes de las corporaciones van más allá, en pos de controlar sectores claves y cada vez más grandes de la producción agroalimentaria.

En 1981, el Grupo ETC (entonces llamado RAFI) denunció que las empresas de agroquímicos estaban comprando las semilleras, y que su objetivo era desarrollar cultivos que toleraran los tóxicos de las propias empresas, para crear dependencia de los agricultores y vender más veneno, su negocio más lucrativo. Nos llamaron alarmistas, dijeron que tal tecnología nunca iba a existir; hasta que en 1995 la industria comenzó a plantar transgénicos: exactamente ese tipo de semilla.

En ese entonces había en el mundo más de 7 mil empresas que producían semillas comerciales, la mayoría familiares, y ninguna controlaba el 1 por ciento del mercado; 34 años después, seis trasnacionales controlan 63 por ciento del mercado global de semillas y 75 % del mercado global de agrotóxicos.

Monsanto, Syngenta, DuPont, Dow, Bayer y Basf, todas originalmente fabricantes de veneno, son las 6 gigantes que controlan agrotóxicos, semillas y el 100 por ciento de los transgénicos agrícolas, que es la más clara expresión de la fusión de ambos negocios. Como casi no quedan empresas para comprar, se dedican ahora al canibalismo. Syngenta es la más grande de agrotóxicos a nivel global, por lo que hasta la empresa china de agrotóxicos, ChemChina, ofertó por ella, pero no le llegó al precio.

Monsanto insiste con Syngenta porque necesita desesperadamente acceder a nuevos agrotóxicos, ya que su producto estrella, el glifosato, está en crisis. En dos décadas de transgénicos, el uso masivo de glifosato, ha generado 24 malezas resistentes que colocan en inmensos problemas a los agricultores. El aumento de cáncer, abortos y malformaciones neonatales en las zonas de cultivo de transgénicos en Argentina, Brasil, Paraguay es de proporciones epidémicas. Que hijos de campesinos mueran no parece importarle a Monsanto, pero la Organización Mundial de la Salud declaró en 2015 que el glifosato es cancerígeno en animales y probablemente en humanos y eso sí fue un golpe. Por esto y más, a Monsanto le urge cambiar de agrotóxicos, cambiar de nombre por su enorme desprestigio, y si puede, cambiar de sede, para evitar impuestos.

El glifosato inventado por Monsanto es el agrotóxico más vendido en la historia de la agricultura. Solo por las plantaciones de maíz y soya transgénicos, su uso aumentó 20 veces en Estados Unidos en 17 años, cifras similares en Brasil y Argentina; y 10 veces a nivel global. Pero el negocio del glifosato va en declive. Y Monsanto, engolosinada con su cuasi monopolio de transgénicos, no ha hecho investigación en nuevos productos: en 2013, el maíz transgénico tolerante a glifosato representaba el 44 por ciento de sus ventas totales, la soya transgénica tolerante a glifosato el 11 por ciento, y más del 30 por ciento de sus ventas provienen de ventas de formulaciones de glifosato (RoundUp, Faena, Rival y otras marcas).

El glifosato ya no funciona, sus impactos son muy graves, pero los maíces transgénicos de Monsanto van casados con éste. Por eso le urge que se autorice su siembra en México, lo cual le daría un respiro para vender sus semillas obsoletas, hasta que allí pase lo mismo: malezas resistentes, baja producción, semillas mucho más caras y patentadas, epidemia de cánceres y deformaciones fetales. Todo junto a contaminar transgénicamente esa región, que es el centro de origen mundial del maíz, dañando gravemente el patrimonio genético, cultural y de agro-biodiversidad más importante del país. Huelga decir que hay mucho mejores opciones para producción de maíz y que México no necesita sembrar transgénicos para abastecer su consumo, ya que produce más del doble de su demanda nacional para consumo humano. Si Mexico importa maíz pese a eso, es solamente porque le conviene como negocio a las trasnacionales de cría de animales en confinamiento (principalmente pollos y cerdos). Se podría producir la misma cantidad de animales, en menor escala y a manos de muchos pequeños productores, con una diversidad de piensos y forrajes, según región y necesidad.

Aunque Monsanto es el caso más evidente, todas las gigantes de transgénicos tienen iguales intenciones, con otros químicos también muy tóxicos. Pero todas están topando con los límites de su propia ambición. Así, además de estas fusiones que monopolizan enormes porcentajes de cada rubro; emergen nuevos escenarios corporativos al entrar en juego otros sectores, como las transnacionales de fertilizantes y maquinaria agrícola. El Grupo ETC analiza esta coyuntura en un nuevo informe sobre fusiones corporativas: Breaking Bad: Big Ag MegaMergers in Play (http://tinyurl.com/nz3g2at), que en breve estará disponible también en castellano.

Según ventas de 2013, el mercado mundial de semillas fue 39 mil millones de dólares (mmdd), el de agrotóxicos 54 mmdd, el de maquinaria agrícola 116 mmdd y el de fertilizantes 175 mmdd. La tendencia parece ser que los dos últimos engullirán a los otros, creando un escenario de controles oligopólicos aún más amplios. Por ejemplo, la transnacional de maquinaria John Deere tiene contratos con 5 de las 6 gigantes de transgénicos, para aumentar sus ventas a través de pólizas de seguro que condicionan a los agricultores a usar sus semillas, agrotóxicos y maquinaria. Tecnologías de automatización, drones, sensores y datos del clima, también están concentrados en esas empresas y se ofertan en el paquete. Si estas fusiones se permiten, vamos hacia nuevos oligopolios que controlarán semillas, variedades, agrotóxicos, fertilizantes, maquinarias, satélites, datos informáticos y seguros. Y que dañarán, contaminándolas y por otras vías, a las opciones reales para la alimentación y el clima: la producción campesina, descentralizada, diversa, con semillas propias, que son quienes ya alimentan a la mayoría de la población y enfrían al planeta.

- Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC - www.etcgroup.org

URL de este artículo: http://www.alainet.org/es/articulo/174521 


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viernes, 1 de enero de 2016

Una lógica que produce inundación y daño ambiental: Acumulación y desmonte






Desde los tiempos de la brutal conquista de Nuestramerica hasta nuestros días, el proceso de construcción histórica de nuestros territorios ha estado atravesado por un constante esquema de acumulación de territorio, acotado a los esquemas de los estilos de desarrollo propuestos por los centros hegemónicos de poder capitalista contemporáneos ,que impusieron sucesivamente un determinado modelo de país.

Desde siempre el avasallamiento sobre grandes contingentes humanos fue uno de los modos de apropiación del territorio; fueron las naciones originarias las primeras en sufrir el éxodo constante y el embate de la violencia de la conquista.

Según el Banco Mundial, en estos últimos años se está produciendo un boon comprador por parte de corporaciones de grandes extensiones de tierras en países en vías de desarrollo, los cálculos son 50 millones de hectáreas; el resultado: extranjerización, acaparamiento, reordenamiento y zonificación, con una fuerte re diagramación de la distribución de las aéreas de cultivo intensivo, minero y maderero respectivamente.

Desmonte y tragedia

Es más que evidente la relación directa entre el modelo de desmonte y extensión de la frontera agropecuaria hacia zonas extra-mesopotámicas, pero también la tala de bosques nativos hacia las zonas “estipuladas pretenciosamente” como de exclusividad agrícola industrial.

No hay discusión en torno del impacto directo de este esquema “productivo” con la debacle de las inundaciones recientes en la zona del litoral y norte argentino, que además son las importantes en los últimos 60 años.

La sojización provoca la falta de drenaje de superficies como consecuencia del monocultivo y la intensificación de su impacto se hace sentir de manera brutal, la dinámica del desmonte como consecuencia de la ampliación de la frontera agrícola, avanzó sobre 85000 hectáreas de monte nativo solamente en la provincia de Entre Ríos, una de la provincias más afectadas por las inundaciones. Pero estas no solamente se han producido a la orilla del Río Uruguay y toda la zona del litoral, sino que además en los límites con Brasil y Paraguay, dos países con las mismas características en cuanto del esquema productivo que han adoptado, lo que hasta ahora ha causado la evacuación de 170000 personas en los tres países.

La conservación de un equilibrio biodiverso es la garantía de una estabilidad climática local, pero el impacto de la modificación eco geográfico, la modificación del paisaje y el uso abusivo de la tierra no respetando el ciclo natural de descanso, pero fundamentalmente cambiando el uso de la tierra, en el 80 % de los casos, provocando un vergonzoso desmonte, dibujan un escenario futuro con pocas chances de cambiar, las bajas a las retenciones del campo dan aún más vía libre a un incentivo mayor al aumento de la productividad y la súper explotación de las tierras de cultivo, con las ya sabidas consecuencias.

Aunque hasta ahora el panorama presente y futuro es por demás desalentador, no termina ahí la desgracia; según un informe de la ONU, Argentina es el país número 10 en la tala de sus árboles, para distintos usos, pero fundamentalmente para ampliar su frontera agroindustrial, solamente por año se talan nada menos que 300000 mil hectáreas, contrariamente , Argentina vende commodities baratos a países como China, el que aumenta 1,5 millones de hectáreas de sus bosques , la misma cantidad que perdió nuestro país entre el año 2010 y 2015 ; hacia el año 1990 Argentina contaba con casi 35 millones de hectáreas de bosques , hoy solo tiene 27 millones ,es decir que en 25 años perdió la cuarta parte de ellos.

Con la reciente catástrofe de las inundaciones, uno de las provincias más afectadas, Entre Ríos, y una de sus ciudades, Concordia, demuestran en la práctica que este esquema de desmonte ,que en 7 años arrasó con 2 millones de hectáreas, de las cuales 620000 eran bosques protegidos, y en la que, como decíamos más arriba, Entre Ríos, destruyó 85000, no tiene razón de seguir como hasta ahora; recordemos que la situación de Selva Misionera, atravesada por los ríos Uruguay, Paraná e Iguazú, es crítica ya que sólo queda un 7% de la superficie original de bosques, un ejemplo vivo de lo que hasta ahora ocurrió.

El agravamiento de la situación en el litoral y el norte de nuestro país, recicla un esquema de la dependencia y de desidia. El sitio del desastre es una zona geo- estratégica para la región y se constituye como un sector territorial en el cual han puesto los ojos los países más importantes del mundo, incluido EEUU como el principal.

La Cuenca del Plata acopia el 82% del caudal de los ríos de Argentina, entre ellos Paraná, Paraguay, Uruguay y de La Plata, en Sudamérica es el tercer reservorio de agua dulce y la quinta cuenca hídrica más grande del globo. Es decir, su importancia es central en cuanto de la preservación del ecosistema que lo rodea, incluido los cinco países que atraviesa.

Tener uno de los sistemas más biodiversos del mundo requiere un sistema de preservación y sustentabilidad, acotado a sus propios requerimientos naturales, desequilibrar este, trae lo que hasta ahora hemos visto, un éxodo enorme de pobladores nativos viviendo en condiciones de hacinación y desesperanza, hasta ahora son 20000 los evacuados, para algunos solo un número. 

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