miércoles, 10 de julio de 2013

El problema "gringo" de Brasil: sus fronteras


El crecimiento económico de Brasil está obligando al país a lidiar con un problema considerado por mucho tiempo como una mera preocupación de países ricos como Estados Unidos: sus fronteras.
El país ahora necesita reforzar sus fronteras para combatir el tráfico de drogas, el ingreso de inmigrantes ilegales y el contrabando en general.

Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.comCaceres, Brasil.
 Durante los primeros 500 años de historia de Brasil, casi cualquier cosa que quisiera cruzar sus fronteras podía hacerlo con relativa tranquilidad, ya sea ganado, indígenas o intrépidos exploradores.
Esa era está llegando a su fin
El crecimiento económico de Brasil está obligando al país a lidiar con un problema considerado por mucho tiempo como una mera preocupación de países ricos como Estados Unidos: sus fronteras. El país ahora necesita reforzarlas para combatir el tráfico de drogas, el ingreso de inmigrantes ilegales y el contrabando en general.
La presidenta Dilma Rousseff, bajo la presión política de una epidemia de "crack" en ciudades brasileñas, está gastando más de US$8.000 millones y revisando la estrategia de defensa de Brasil para abordar un tema que tiene implicaciones en el comercio, la agricultura y toda la economía.
La prosperidad de Brasil ha creado una nueva clase de consumidores con mayor poder adquisitivo. Son decenas de millones de personas que viven justo al lado de los tres mayores productores de cocaína del mundo: Colombia, Bolivia y Perú.
Brasil es actualmente el segundo consumidor mundial de cocaína, sólo detrás de Estados Unidos, de acuerdo a datos gubernamentales del país norteamericano. También es un enorme consumidor de marihuana, éxtasis y otros narcóticos.
Cerca de 9.656 kilómetros de la frontera brasileña -o el 60%- están formados por ríos que desembocan desde los países vecinos, generalmente a través de una densa selva, lo que facilita el trabajo de los traficantes.
El intento de Rousseff por controlar el flujo de narcóticos podría significar grandes cantidades de dinero para compañías que van desde la manufacturera de aviones local Embraer, que planea fabricar una nueva línea de naves no tripuladas para patrullar la frontera, hasta firmas extranjeras como Boeing, Siemens y otras.
Asegurar un área cinco veces más extensa que la frontera entre México y Estados Unidos, que se extiende a través de más de 16.000 kilómetros de jungla amazónica y límites con 10 naciones diferentes, está demostrando ser un gran desafío. También está generando un debate sobre si realmente vale la pena invertir tanto dinero y esfuerzo.
Para Rafael Godoy de Campos Marconi, teniente de la policía en el solitario y remoto puesto de control de los humedales de Pantanal, en el oeste de Brasil, la tarea parece imposible.
La unidad de Marconi es responsable de patrullar un tramo de 200 kilómetros de frontera con Bolivia, desde donde ingresa alrededor del 80 por ciento de la cocaína consumida en Brasil.
En un día cualquiera, Marconi cree que decenas de contrabandistas cruzan a través de su territorio con drogas escondidas dentro de sus zapatos, pantalones y ropa interior.
¿El problema? Marconi usualmente tiene sólo entre 10 y 12 hombres para cubrir todo el territorio. Dos semanas habían pasado desde su última redada.
"¡Oh!, ellos están afuera", dijo, señalando hacia el horizonte en medio de un abrasador calor y una densa humedad. "Pero somos tan pocos que saben exactamente dónde estamos", explicó.
Incluso aunque se duplicaran los recursos, sería "muy difícil" controlar una región situada tan profundamente en el interior de Brasil, sostuvo.
Con una sonrisa irónica, mencionó una solución que está en boca de muchos brasileños de la zona.
"Quizás si construimos un muro, como el que tiene Estados Unidos (en la frontera con México)", dijo. "Tal vez podamos detener a estas personas", indicó.
Brasil no construirá ningún muro. Pero está intentando absorber las lecciones de Estados Unidos y apoyarse en Washington para conseguir recursos y asesoría técnica.
El jefe de las fuerzas armadas brasileñas viajó el año pasado a El Paso, Texas, junto a la frontera con México, para reunirse con militares y funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense.
El nuevo énfasis de Brasil en sus fronteras y el obvio mensaje escondido que eso trae -el recelo con el que ahora mira a sus vecinos- está comenzando a crear una suerte de resentimiento en Sudamérica que solía estar reservado para cierto país de habla inglesa al norte del continente.
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"Me duele decirlo, pero he escuchado a personas decir que somos los nuevos gringos", dijo Petro Taques, senador del estado de Mato Grosso, que limita con Bolivia.
"Controlar la frontera es un problema que Brasil nunca pensó que tendría que afrontar (...) y nos está obligando a hacer algunas cosas incómodas", declaró.
No obstante, Taques dijo que mejorar la protección fronteriza es "crucial" para la salud de la economía y la sociedad de Brasil y expresó su frustración porque los resultados no puedan verse más rápido, cuando ha transcurrido más de un año de la asunción de Rousseff a la presidencia.
"Hasta ahora, hemos visto muchos discursos", comentó. "Pero la gente que vive en la frontera no está viendo suficientes resultados", manifestó.
Una frontera invisible. Hasta hace poco tiempo nadie se tomaba en serio las fronteras de Brasil, ni siquiera sus presidentes.
Fernando Henrique Cardoso escribió en sus memorias una anécdota sobre unas vacaciones en Pantanal como presidente electo en 1994, cuando entró a Bolivia por error.
Junto a su esposa y un guardaespaldas fueron detenidos una hora más tarde por un soldado boliviano armado que les pidió los documentos de identidad. Ninguno los tenía.
"Tomó una buena media hora para explicarle, calmarlo y suplicarle, pero finalmente logramos convencer al soldado boliviano de mi identidad", recordó Cardoso.
"Nos dijo (...) que éramos las primeras personas a las que había tenido que detener cruzando desde la frontera brasileña y luego se disculpó por si nos había asustado con el arma", agregó.
Históricamente había pocas razones para reforzar la protección en ambos lados de la frontera. Brasil no ha ido a la guerra con ninguno de sus vecinos desde 1870.
Y durante la mayor parte de su historia, la hiperinflación y la inestabilidad política hicieron que la economía de Brasil fuese similar a la del resto de América del Sur. Por eso, pocas personas llegaban en busca de trabajo.
Todo eso comenzó a cambiar en la época en que Cardoso asumió la presidencia. Las políticas pro-inversión y los programas para reducir la pobreza han convertido al país en representante del cambio en el equilibrio de poder mundial a favor de los mercados emergentes.
Brasil superó a Gran Bretaña el 2011 como la sexta mayor economía del mundo y ahora es más rico que casi todos sus 10 vecinos, medido en ingreso per cápita.
Ese dinamismo, y una moneda inusualmente fuerte, ha atraído a inmigrantes de Sudamérica, que a menudo ganan en Brasil tres o cuatro veces más que en sus países. A julio del 2011 había más de 1,46 millones de extranjeros registrados formalmente en Brasil, un incremento del 50% respecto al año previo.
La masiva llegada de trabajadores extranjeros ha ayudado a aliviar un déficit de mano de obra calificada, mientras que la tasa de desempleo de Brasil toca mínimos históricos.
Pero también está empezando a causar malestar, sobre todo entre los sindicatos que forman la base política de Rousseff.
Su gobierno prometió endurecer los controles fronterizos y las prácticas de deportación en febrero, después de dar amnistía a más de 4.000 haitianos que habían entrado ilegalmente al país, la mayoría de ellos por la selva amazónica desde Perú.
El número total de inmigrantes indocumentados en Brasil podría llegar a cientos de miles.
"Muchas de estas personas están viniendo en busca de mejores trabajos. Ese es el problema", dijo Paulo Pereira da Silva, congresista y jefe de Força Sindical, un poderoso gremio de trabajadores.
El descuido de las fronteras también contribuyó a un diluvio de importaciones baratas, que los políticos acusan de dañar la industria local.
"Innumerables" bienes de China y otras partes del mundo han ingresado a Brasil inadvertidos a través de países vecinos, dijo el ministro de Comercio, Fernando Pimentel, en una entrevista.
Dicho esto, el problema más grave -que la presidenta Rousseff enfatizó cuando reveló sus iniciativas fronterizas en junio del 2011- es un aumento en el consumo de drogas y de su inseparable compañero, el crimen organizado.
Sao Paulo y otras grandes ciudades han visto la emergencia de las llamadas "cracolandias" -literalmente "las tierras de crack"- donde cientos de personas errantes se juntan al atardecer a la vista de las autoridades a drogarse.
Los medios de comunicación han conmocionado a la opinión pública al mostrar a mujeres embarazadas y niños de menos de 12 años fumando esa droga.
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Los cárteles de drogas controlan porciones de territorio en varias ciudades, incluyendo Río de Janeiro, que será sede de los Juegos Olímpicos del 2016.
La campaña presidencial del 2010 fue sin duda la primera en la historia de Brasil que incluyó el consumo de drogas como un tema clave, presionando a Rousseff a dar respuestas una vez al mando.
"Una de las prioridades para (Rousseff), volviendo a la campaña, es el tema del combate de la violencia y las drogas", dijo el ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, en una entrevista. "Controlar las fronteras es una parte fundamental de esa estrategia", agregó.
"Esto es una verguenza". En el terreno, sin embargo, el cambio ha sido lento.
En su puesto ubicado a 50 kilómetros al oeste de la ciudad de Cáceres, el teniente Marconi y sus compañeros policías viven en pequeños ranchos de metal.
Pollos deambulan por el lugar y hombres con sombreros de vaquero que avanzan lentamente en sus bicicletas parecen ajenos a la presencia de la policía.
Pese a ser el único puesto de control policial de envergadura en uno de los mayores corredores de narcotráfico, no hay una máquina de rayos X o escáneres para detectar narcóticos en los vehículos.
Para las inspecciones, los autos se suben a una frágil plataforma de madera y rara vez se despliegan perros detectores de droga, dijo Marconi.
"Esto es una vergüenza", sostuvo Mauro Zaque, un fiscal estatal que visitó el lugar. "Usted no me puede decir que el Estado no tiene 2 millones de reales (unos 1,1 millones de dólares) para colocar un complejo decente aquí. Lo que falta es voluntad política", agregó.
La frontera real está a unos 32 kilómetros de distancia. Eso llevó a un visitante a preguntar: "¿No pueden los traficantes simplemente evitar el puesto?".
Marconi hizo una mueca. "Sí, parece que muchos de ellos hacen eso", reconoció.
Las autoridades en la región de Pantanal han detectado incontables "autopistas clandestinas": rutas despejadas para que los traficantes burlen los puestos de control.
Especialmente escurridizo es el silencioso ejército de "mulas" que cruzan desde Bolivia a pie, generalmente de noche, y dejan su carga en estaciones en el camino de manera encubierta para que otros la puedan llevar hasta las ciudades brasileñas.
Una tarde, patrullando la zona, Marconi vio agujeros en las vallas de las granjas por donde dijo que pasan los traficantes.
La frontera en sí misma está tan mal marcada que Marconi a veces no sabe exactamente dónde ha estado y varias veces cruzó en lugares que pudieron haber sido o no parte de Bolivia. "No debemos permanecer aquí mucho tiempo", dijo en un momento.
Esta es una región muy fácil de controlar en relación a los estándares brasileños: es plana y tiene pocos árboles.
Por el contrario, cerca de 9.656 kilómetros de la frontera brasileña -o el 60%- están formados por ríos que desembocan desde los países vecinos, generalmente a través de una densa selva, lo que facilita el trabajo de los traficantes.
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Rousseff y sus principales funcionarios dicen que están conscientes de los obstáculos que enfrentan.
"No podemos tener esta visión obsoleta de que vamos a lograr esto colocando a un puñado de hombres en una línea para proteger 16.000 kilómetros de frontera", dijo Rousseff al lanzar la iniciativa el año pasado. "Eso no es posible", indicó.
Rousseff en cambio se ha centrado en soluciones que aprovechan la mano de obra existente en Brasil.
Una de sus primeras medidas fue expandir el rol de los militares, dándoles esencialmente facultades de policía, como la posibilidad de detener y registrar vehículos en un radio a 150 kilómetros de la frontera.
Ella también ha demandado una plena coordinación entre los militares y las diversas fuerzas policiales, algo que nunca antes había sucedido. Marconi dijo que, en dos años trabajando en la frontera, sólo una vez tuvo contacto con el Ejército.
Informado de esto, el ministro de Justicia Cardozo, que controla a la policía, asintió con la cabeza. "Estamos trabajando en eso", admitió.
Un nuevo centro de comando conjunto para temas fronterizos fue creado dentro del Ministerio de Defensa. El vicepresidente, Michel Temer, comenzó a encabezar nuevas reuniones regulares entre la policía y los militares, a las que también convoca a funcionarios de medioambiente, comercio y otras áreas.
El nuevo foco representa un giro fundamental para las fuerzas armadas, que gobernaron Brasil hasta 1985 y que desde el retorno de la democracia han tenido un rol incierto, cambiante.
El general José Carlos de Nardi, jefe del Estado Mayor Conjunto de Brasil, colocó una foto de su visita a El Paso al lado de la puerta de su oficina en Brasilia, como un recordatorio de sus nuevas prioridades.
"Es un cambio para nosotros, absolutamente", dijo Nardi en una entrevista. "Esto va a ser una parte central de nuestra estrategia por décadas", enfatizó.
Sin sentido. Consciente de los desafíos que enfrentan sus hombres y mujeres en el terreno, De Nardi, Cardozo y otros han concluido que las dos principales claves del éxito de Brasil serán la tecnología y el trabajo de inteligencia.
Una de las herramientas nuevas más eficaces, dicen, son aviones no tripulados capaces de detectar barcos, personas e incluso ganado.
Es además fundamental para proteger a la industria de exportación de carnes de Brasil de US$4.000 millones, la más grande del mundo, de plagas como la de la fiebre aftosa.
Aviones de última generación de la Fuerza Aérea, sistemas de radar en tierra, barcos y otros equipos también podrían adquirirse.
De Nardi dijo que Brasil está empezando a obtener los recursos que necesita, y habrá muchas oportunidades para empresas tanto locales como extranjeras.
"Vamos a necesitar muchas herramientas", agregó.
El ministro de Justicia dijo que el Gobierno duplicará el número de policías federales en la zona fronteriza para el 2013, obligando en parte a los nuevos miembros de la fuerza a pasar tiempo allí.
Instalaciones como la pequeña unidad de Marconi serán mejoradas y un proyecto de ley será enviado al Congreso para entregar un incentivo salarial especial a los funcionarios que trabajan en la frontera, sostuvo.
Pero el derroche de dinero ha provocado que algunos brasileños se pregunten si esto mejorará las cosas, especialmente respecto a las drogas. Si Estados Unidos, con todos los recursos que la mayor economía del mundo tiene para ofrecer no puede impedir que la cocaína cruce sus fronteras, ¿cómo podría hacerlo Brasil?
Entre los escépticos está el ex presidente Cardoso, quien se ha convertido en uno de los principales críticos en la comunidad internacional de la denominada "guerra contra las drogas".
Cardoso asegura que, si bien es necesario un mayor grado de seguridad en la frontera por razones económicas y estratégicas, es poco probable que Brasil sea capaz de interponerse en el camino de la enorme demanda de narcóticos.
"No tiene sentido", dijo Cardoso, quien aboga por la legalización de algunas denominadas drogas blandas como la marihuana.
"La experiencia de América Latina durante los últimos 30 años muestra que la resistencia a estas fuerzas sólo produce más violencia", agregó.
Efectivamente, Brasil ha incrementado sus esfuerzos al igual que algunos países de la región, que han luchado contra poderosas bandas de narcotraficantes en los últimos años con un enorme costo financiero y humano. Al parecer, algunos están empezando a explorar otras alternativas.
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, dijo el año pasado que acogería una legalización si esto robaba ingresos al contrabando. Su homólogo mexicano, Felipe Calderón, dio a entender en un discurso en septiembre del 2011 que podría estar abierto a una medida similar.
El coronel Joao Henrique Marinho, quien comanda el Segundo Batallón de Fronteras brasileño en Cáceres, observó que, en la actualidad, los traficantes de la región carecen de la sofisticación o el poder de fuego que tienen los cárteles en México o Colombia.
En cambio, llevan a cabo lo que Marinho describió como una operación "artesanal" que usa contrabandistas y aviones ligeros.
Al ser consultado sobre por qué los traficantes locales no se han organizado al estilo de los cárteles mexicanos, Marinho levantó la ceja y respondió: "¿Será porque no los estamos enfrentando todavía?"
Operaciones en el extranjero. Las preocupaciones sobre los cárteles de drogas son muy parecidas en otros lados de la frontera brasileña.
En la localidad boliviana de San Matías, justo frente a Cáceres, los pobladores afirman en voz baja que han sido testigos de un alarmante aumento en el número de delincuentes en el último año. Pero los chicos malos, dicen, son los brasileños.
"Son los brasileños los que controlan las cosas acá", dijo José Contreras, dueño de una tienda local, haciendo el gesto de un disparo con su dedo índice.
"Usted sabe, los brasileños culpan a los bolivianos por todo, pero ellos son los que roban y matan", afirmó. "Ellos usan esto como una base", comentó. "Esto está empeorando", insistió.
El ministro de Justicia reconoció que existen recelos ante la estrategia del Gobierno, además de posibles riesgos. Pero dijo que Brasil seguirá adelante.
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Rousseff ha descartado la legalización de las drogas y dijo en el 2010 a la revista Rolling Stone que "la sociedad no está preparada para un cambio de esa naturaleza".
Cardozo destacó que Brasil ya ha intentado un enfoque más liberal a la problemática de los narcóticos, con resultados desastrosos, visibles en las "cracolandias", las favelas controladas por criminales y en muchas otras situaciones que vive el país.
Al ser consultado sobre cómo podría tener éxito Brasil en un tema donde Estados Unidos afronta duras batallas, el ministro Cardozo dijo que la clave es "tener una relación con esos países (productores), a fin de que el tema pueda ser atacado en sus propios territorios".
Para ello, Brasil está comenzando a involucrarse en prácticas que se parecen mucho a lo que Washington ha estado haciendo en Latinoamérica durante décadas.
Cardozo dijo que agentes federales brasileños viajaron a Paraguay el año pasado y destruyeron plantaciones de marihuana con el permiso de las autoridades locales.
El ministro afirmó que en agosto del 2011 se llevó a cabo un programa similar en territorio peruano para erradicar plantaciones de coca.
También mencionó un nuevo acuerdo de cooperación entre Estados Unidos, Brasil y Bolivia, bajo el cual las autoridades brasileñas ofrecerán entrenamiento y equipos a sus contrapartes bolivianos con el propósito de combatir el narcotráfico en su territorios.
Felipe Cáceres, viceministro de Defensa Social de Bolivia, dijo que el acuerdo ayudaría a proveer a su país -el más pobre de Sudamérica- de "apoyo logístico para cubrir nuestra extensa geografía".
Cardozo destacó lo que describió como progresos significativos desde el lanzamiento del plan fronterizo.
Desde junio del 2011 a febrero del 2012, las fuerzas de seguridad brasileñas incautaron 123 toneladas de marihuana y 17 toneladas de cocaína en operativos conjuntos en la frontera, según datos del Ministerio de Justicia.
Más de 5.500 personas fueron enviadas a prisión como resultado.
Las incautaciones también incluyen autos robados, armas de fuego, municiones, material explosivo y cientos de miles de dólares en mercancías de contrabando que de otro modo habrían ingresado al territorio de Brasil.
"Es un buen comienzo y esto es muy importante para proteger a todos los sectores de nuestra economía", dijo el ministro de Comercio, Pimentel.
En el terreno, algunos tienen la misma esperanza.
Augusto Cesar do Borges, un funcionario de la agencia de supervisión agrícola INDEA, se ocupa de un nuevo y pequeño puesto de control con aire acondicionado en la frontera frente a San Matías, que básicamente requisa a los vehículos que cruzan por ese lugar en busca de bienes de contrabando.
Antes del 2007 no había presencia estatal en el sector y "cualquier cosa podía entrar" a Brasil, dijo.
"Todo esto es nuevo para nosotros y está mejorando", sostuvo Borges. "Ahora sólo necesitamos más herramientas", agregó.
¿Como cuáles?
"No lo sé", contestó con una amplia sonrisa "Tal vez un muro", concluyó.

Bolivia en proceso de recolonización por el imperialismo a través de Brasil

HORA 25 ENTREVISTA A PABLO VILLEGAS, AUTOR DE “GEOPOLÍTICA DE LAS CARRETERAS Y EL SAQUEO DE LOS RECURSOS NATURALES”

(Hora 25).- Pablo Villegas es autor del libro “Geopolítica de las carreteras y el saqueo de los recursos naturales”, publicado por el CEDIB, una obra necesaria para comprender el proceso de recolonización de Bolivia y Latinoamérica en este tercer milenio. En la siguiente entrevista con Hora 25 (*), el investigador detalla el proceso de recolonización que vive el país por Brasil. Con un agudo análisis, escapa de las tradicionales investigaciones y opiniones a las que nos tienen acostumbrados los “librepensantes” cobijados por los medios tradicionales.

P. ¿Cuál es la importancia de la categoría Geopolítica para analizar la situación neocolonial de Bolivia? Mencionas en tu libro el Tratado de 1904 y el Plan de Petrópolis como hitos de una configuración neocolonial del país.
R. Geopolítica es quién controla el territorio; y el que lo controla decide cómo se usa y a quién pertenece; o sea que no es sólo cuestión de economía sino también de guerra y de paz. La historia de Bolivia lo confirma trágicamente. La geopolítica ayuda a entender el contexto en que el país se encuentra más allá de sus fronteras, esto es justamente para enfrentar la situación colonial. Es un concepto que se aplica en el orden internacional.
Pero hay quienes lo usan en el orden exclusivamente interno, -hasta provincial diríamos- y les importa un comino las cuestiones internacionales. Ese uso le han dado las oligarquías nacionales para el control interno del territorio, para apagar la resistencia social. En el fondo eso es la Doctrina de la Seguridad Nacional. Se identifica el peligro interno, sea un sector social, un grupo o persona y se lo acusa de amenazar la existencia del país, y así se justifica cualquier abuso, cualquier pisoteo de la legislación, porque se supone que estás salvando la patria.
De ahí vienen las desapariciones, las torturas, etc. Por eso es alarmante que el gobierno considere que el camino del TIPNIS es la medida geopolítica más importante del último medio siglo, porque esto hace que la resistencia de los pueblos del TIPNIS se conviertan en el problema geopolítico de Bolivia, en una amenaza para el país o para su desarrollo que es lo mismo. Con ese pensamiento no es raro que el gobierno se haya sentido justificado para cometer todas las fechorías que cometió -y claro- si va a continuar con esto, va en el mismo camino de la doctrina de seguridad nacional y es mejor que nos preparemos para algo peor.
Esta es la geopolítica de las pulgas. ¿Qué geopolítica pueden tener las pulgas si ellas van a donde las lleva el perro? Es también la geopolítica de los que llamamos presidentes progresistas, con sus discursos antiimperialistas, antineoliberales, no son más que las pulgas hablando mal del perro. Por más que lo hagan, ellas van donde las lleva y este es un perro capitalista. Esa es la realidad pero no debe desanimarnos, porque la verdad es el mejor suelo para construir por más dura que sea, en cambio construir sobre mentiras, sobre ilusiones, es para que nuestro propio techo se caiga sobre nosotros.
La geopolítica tiene también importancia para entender el pensamiento porque es ahí donde se producen los peores efectos. Un ejemplo es el caso de los ferrocarriles del tratado de 1904, que eran parte de nuestra derrota, pero hoy todavía hoy mucha gente cree que fueron una compensación, y esto se ha convertido en una forma de pensamiento, porque aun hoy no falta quien siempre este tratando de verle el factor “compensación” a todas las imposiciones de que somos víctimas.
Carlos Montenegro dice que para destruir un país es clave liquidar en su gente el sentimiento de su vinculación al “todo nacional”. El 2008 estábamos a punto de dividirnos como país por problemas regionales que fueron hábilmente aprovechados por el imperio y las trasnacionales petroleras, la visión de país se debilitó terriblemente, desde entonces quedó cada uno aferrado a su región, reclamando “sus regalías” y su autonomía para rifar “sus recursos naturales”. Pero felizmente vino la 8va marcha del TIPNIS, y entonces todos, sin importar “nuestra región” de origen hicimos del TIPNIS una cuestión nacional; tal vez ahí ha comenzado un nuevo proceso, una nueva forma de pensamiento.
P. Mencionas el Tratado de 1904 y el Plan de Petrópolis como hitos de una configuración neocolonial del país.
R. Sí, se trata de un hito en la imposición de un modelo económico. Por tanto, sus consecuencias van más allá que una simple usurpación territorial, se trata de un modelo de desarrollo para decirlo en términos usados actualmente, un modelo que deriva de la colonia. Es importante entender que el problema marítimo no se explica por los chilenos malos, los bolivianos buenos y los peruanos maricones, como nos enseñaron desde niños. Esas ideas nos impusieron las oligarquías para encubrir sus consabidos amoríos con Chile contra Perú, como los de Arce y Montes, y que también tuvieron lugar recientemente, cuando el gobierno actual se parcializó abiertamente contra Perú cuando este presentó su demanda contra Chile en la Haya.
Los tratados de 1904 y de Petrópolis son parte de una época en que el capitalismo rebalsa sus fronteras nacionales y se torna en imperialismo, iniciando una recolonización que llega mucho más profundo y lejos que el viejo colonialismo. El uso del término imperialismo no es necesariamente marxista, también los filósofos estadounidenses de las invasiones de Irak y Afganistán entre otros, lo utilizan. Este rebalse o imperialismo da lugar a una reconfiguración de fronteras y lógicamente a la resistencia social. Una de las formas más importantes que tomó fue una larga serie de movimientos milenarios.
Lo del Pacífico y el Acre es parte de este avance del imperialismo, es parte de la misma época; específicamente por su dependencia del mercado internacional, el mercado de materias primas del nuevo capitalismo. No es un fenómeno solo de las partes fronterizas sino también interno, por ejemplo la conquista y reparto de las tierras de la Amazonia y del Chaco a gente de la oligarquía y a las transnacionales en el siglo pasado es parte de esa conquista, a la cual se lanza la oligarquía con su respectivo régimen de tierras, hecho a su medida, para participar del negocio mundial de los recursos naturales llegando al extremo de utilizar el territorio nacional como un recurso de capital. Este uso se convirtió en una forma de pensamiento con Aramayo, -un hombre célebre entre esos vendepatrias que llamamos cancilleres-, quien dijo que para solucionar el problema geográfico de Bolivia había que desechar formas extremas de patriotismo. Con eso se refería a los que se oponían a la entrega de los recursos naturales y de territorio.
Se trata de un modelo económico -“modelo de desarrollo” como se llama hoy- caracterizado por la producción de materias primas para su exportación; modelo cuya importancia se sobrepone a cualquier otro objetivo nacional, e históricamente ha estado detrás de la inestabilidad institucional y democrática, y la violencia, aparte de la pobreza. Eso no quiere decir que para resolver las injusticias cometidas contra Bolivia en cuestión territorial tengamos primero que cambiar el modelo y después negociar. Pero la hegemonía de este modelo en nuestras relaciones internacionales implica que el sector privado, las trasnacionales y las potencias extranjeras tienen una influencia que pretende volcar estas relaciones a su favor y lógicamente en contra del pueblo boliviano. Por ejemplo, los intereses en energía de la mina San Cristóbal fueron un factor que reavivaron las relaciones con Chile, otro factor fue el proyecto de exportación de gas por ese país, todo relacionado con intereses privados.
Así también las necesidades de tropas extranjeras para apoyar la ocupación de Haití iniciada por los EE.UU. llevaron a Bolivia a poner este asunto como parte de las relaciones con Chile en el marco de la Agenda de los 13 puntos. Algo similar ocurre en las relaciones entre Perú y Chile. Por eso es importante que los pueblos latinoamericanos comprendan que la integración va a progresar solo cuando el pueblo de cada país agarre a su oligarquía nacional y la ponga en su lugar.
P. ¿Por qué hablas que estos acuerdos profundizaron el regionalismo en Bolivia?
R. Porque desintegraron al país, y en las zonas que quedaron marginadas y arruinadas como el Chaco y Santa Cruz, se creó un resentimiento contra las áreas que “progresaron”, en vez de que cundiera socialmente la comprensión del origen del problema, en vez de que se viera que las nuevas regiones también estaban siendo saqueadas y que las diferencias internas, que iban surgiendo, eran consecuencia del sometimiento a la economía de enclave, que es el modelo primario exportador, hoy llamado extractivista.
Los EE.UU., sus aliados y las oligarquías regionales siempre han achacado el regionalismo a las condiciones naturales, al aislamiento natural. Sin embargo el concepto de región con zonas ecológicamente homogéneas como el Chaco o Santa Cruz es moderno. Antes de la colonia, en zonas extensas estaban diferentes pueblos entrecruzados entre sí y con sus territorios o áreas de influencia entrecruzados a lo largo de varios pisos ecológicos; ¿en esas condiciones podía caber ese concepto de región ecológicamente homogénea? Esto es que el concepto de región corresponde a las condiciones de la época. No es un concepto que depende de la naturaleza, principalmente, y que por tanto sería invariable, sino que depende de lo económico y social. Veamos por ejemplo, que una de las características centrales del regionalismo es el resentimiento de una región contra otra (o contra el estado central) por la distribución de recursos.
Las desigualdades regionales son parte de la economía de enclave. Esta economía hace “progresar” la zona donde opera hasta que un día la deja en ruinas y se va a hacer “progresar” otro nuevo enclave; y entonces contra este se resiente la región que queda abandonada, como Sucre contra La Paz; La Paz contra Santa Cruz, etc. El problema es que con este modelo, -diferencias más, diferencia menos-, Bolivia como país ha quedado atrás de toda Latinoamérica, excepto Haití, pero Haití es un país ocupado.
Desde que surgió la demanda de autonomías el 2008, nos preguntábamos si querían autonomía para cambiar el modelo económico o si sólo se trataba de la vieja pelea por el reparto de las migas que nos deja la exportación de materias primas; y la misma pregunta hay que hacerse ahora cuando se están redactando los estatutos autonómicos, ¿van a cambiar el modelo o seguimos con lo mismo?
Con estos antecedentes, podemos decir que el regionalismo es una manifestación del subdesarrollo y este tiene tal gravedad para Bolivia que ya es una cuestión del derecho a la vida, porque nuestra esperanza de vida es de 13-14 años menos que en Chile, Costa Rica y Cuba, y eso ya no deja lugar a las palabritas sofisticadas de los expertos, o a la búsqueda de los lados positivos de los problemas que nos aquejan porque esto ya es cuestión de vida o muerte.
Volviendo a los acuerdos como el de 1904, -recordando la época en la que se dan- estos muestran que el capitalismo, (más propiamente imperialismo) contradice constantemente el concepto de país con la soberanía que un país implica. Esto, porque los mercados internacionales son siempre inestables, y por tanto, no pueden soportar que los recursos naturales pertenezcan sin excepción a esas entidades tan estables como son los países, porque los mercados requieren que los territorios se adapten a su caos. Pero si esto fuera posible los países se harían y desharían de acuerdo a las variaciones de los precios de materias primas, a las demandas que mueren y a las nuevas, a la caída y al surgimiento de mercados y eso no es posible porque no habría paz que dure.
Pero el objetivo de sustituir a los Estados o a los países ha sido declarado en los tiempos del embargo petrolero, cuando Rockefeller dijo que había llegado el momento de que un grupo de intelectuales y banqueros gobiernen el mundo y reemplacen a los Estados nacionales. En esa época se formó la Trilateral, una entidad que reúne a los ricachones más poderosos de Europa, Norteamérica y Japón. En realidad es ahí donde se gesta el neoliberalismo con todo su paquete, incluyendo cuestiones geopolíticas, sociales y culturales.
Rockefeller dijo aquello en un momento en que cunde el consenso de que la economía de las trasnacionales se había tornado más importante que las de los países. Hoy hasta CNN lo dice, -como algo positivo claro-, pero a nosotros debería preocuparnos. Entonces ¿qué puede sustituir a los estados/país? Una cosa es lo que ocurrió recientemente con Yugoslavia, que se disgregó en un montón de mini países, pero también están las nuevas formas de territorialidades, formas más sutiles que la anterior, por ejemplo, los acuerdos de minería trasfronteriza; de mercado energéticos transfronterizos y la regiones descentralizadas como se conciben en el marco de la IIRSA, es decir, desprendidas de sus soberanías nacionales dando prioridad a sus características exportadoras y a los mercados internacionales; todo esto es tratado en el libro.
P. ¿Plan Bohan, TIPNIS, son partes del mismo proceso de neocolonización de Bolivia?
R. El TIPNIS es parte de una franja, -la franja que corre al este de Los Andes cuya colonización era parte del Plan Bohan y de posteriores planes de colonización como el de traer racistas sudafricanos a las zonas de Rurrenabaque-Isiboro Sécure en los años 70. A esto se suma el Chapare que es también consecuencia del neoliberalismo y el incremento del narcotráfico.
Entonces tenemos una mancha deforestada que avanza desde el sur, otra desde el norte y la tercera desde el Chapare, al medio está el TIPNIS. El móvil de la cooperación estadounidense a la colonización era básicamente satisfacer los mercados internacionales, -incluyendo el de narcóticos que fue estimulado por la CIA en EE.UU.- y estos mercados llevan como siempre a la población a asentarse y trabajar para dar de comer a esa ese mercado internacional, allí donde a éste le conviene, quedando medioambiente, salud pública, y toda consideración de importancia nacional fuera de eso que se llama costos de producción.
Para ser precisos, los planes de colonización vienen de fines del siglo 19, y estaba previsto colonizar con la raza blanca, pero los falso-blancos bolivianos no lograron convencer a los blancos verdaderos de Europa. Luego vino el Plan Bohan y fueron los norteamericanos que hicieron posible la colonización. Se la hizo pero ya con la población de las tierras altas liberada por la reforma agraria, e ignorando a los dueños de las tierras bajas, que antes se llamaban silvícolas. Los colonizadores en la historia, aunque también fueran pobres, muchas veces sirvieron de grupo de choque para desplazar a los silvícolas o como se los llame a los antiguos pobladores del territorio de colonización, como ocurrió en Brasil de una forma sangrienta. Este el rol al que se pretende empujar a los colonizadores bolivianos, por eso en el caso del TIPNIS sostengo que la carretera sólo nos conduce al enfrentamiento entre pobres y al fin de cuentas a la caída de las Áreas Protegidas y los territorios indígenas. ¿Quién se beneficiará con esto? Es simple, a partir de los anuncios del gobierno, de sus acciones y de sus leyes en proyecto, concluyo que esto es para entregar esa franja de los Andes a las trasnacionales.
Esa afirmación la fundamento debidamente en el libro. Hay que aclarar que esta agresividad contra los indígenas es parte de una corriente internacional, lo mismo hizo Alan García en Perú, lo mismo es en Colombia, por ejemplo. La diferencia es sólo de grado. Pero ojo que no hay que satanizar a los colonizadores, porque como sector social, ellos han sido atrapados por grandes fuerzas económicas fuera de su control, y que ahora los manipula políticamente.
Si cae el TIPNIS seguramente se beneficiará una elite pero quién sabe si al resto de cocaleros no les toca otra suerte, como en décadas pasadas. O sea que el TIPNIS tiene en sus antecedentes el plan Bohan, y otros planes pero también en la actualidad esta nueva ofensiva del capital sobre los recursos naturales que está llegando a los últimos rincones, a las zonas más aisladas e inaccesibles que es justamente donde se mantuvieron los pueblos indígenas.
Esto es que a pesar del paso del tiempo el Plan Bohan y el neoliberalismo (y si vamos más atrás el 1904) nos siguen cobrando su tributo en conflictos sociales, ahí tenemos los problemas regionales, el TIPNIS y la colonización. El tributo es a menudo el sacrificio de lo que se llama “sectores minoritarios” acusados de oponerse al desarrollo. A los indígenas los masacraron de tiempo en tiempo y ahora los están liquidando como pueblos. Pero no son solo los indígenas, los mineros eran también un sector minoritario y lo liquidaron, y así también pasa con los jubilados, los maestros, los médicos, etc… El resultado es que con las derrotas de esos sectores minoritarios perdemos todos porque esas minorías somos todos cayendo derrotados uno por uno. Eso es que lo del TIPNIS no es sólo una cuestión indígena sino nacional; el pueblo parece haberlo entendido de esa manera al movilizarse a nivel nacional como lo hizo en torno a la 8va Marcha.
Hegemonía del Brasil
P. ¿Qué es la IIRSA y cómo se configura históricamente este proyecto?
R. La IIRSA es una red de transporte, energía y telecomunicaciones que se dirige hacia las fuentes de materias primas y de ahí a la exportación extracontinental. Pero es erróneo pensar que los caminos son sólo caminos, sin importar dónde y cuándo se construyen, porque con este pensamiento uno puede llegar a creer que éste o aquel camino de todos modos lo habrían construido la gente de la derecha o la de izquierda, como si los caminos fueron entidades a-históricas, a-económicas. La IIRSA entonces es la columna vertebral del neoliberalismo; es parte de un modelo económico opuesto a la industrialización; parte de un modelo de integración comercial que es el de las trasnacionales, no el de los pueblos.
Su ejecución tuvo que ser asumida por los gobiernos nacionales porque el capital privado no lo hizo como se esperaba, pero eso no cambió su carácter de estar al servicio del sector privado, como todo el resto de infraestructuras, incluyendo también la energética. Los Estados asumen las deudas por su construcción pero las ganancias por construirlas, administrarlas y utilizarlas deben beneficiar a las empresas privadas. Debido a su extensión y al modelo económico que la sustenta, sus impactos no perjudican sólo a los indígenas y al medio ambiente. Sus impactos son nacionales y regionales, y debería servirnos para entender que nuestro destino va unido al de los países vecinos.
El primer impacto de IIRSA es que se sobrepone a las necesidades nacionales de transporte y comunicación; los corredores de exportación se ponen por encima de lo nacional. Las necesidades de los productores de Brasil están por encima de los productores nacionales. Sin embargo, no se trata sólo del paso de una carretera, sino de que nosotros nos endeudamos pagando la construcción de la carretera y manteniéndola, y los que la transitan un día se hacen de las tierras a lo largo del camino, conquistan los mercados internos, y terminan interviniendo en política interna; lo mismo que sucedió con los ferrocarriles impuestos por los tratados de 1904 y Petrópolis. Pero además, viene el impacto general en la economía nacional, que es la entrega de nuestros recursos naturales y el sometimiento de toda la economía nacional a las necesidades de la producción de materias primas.
Por otra parte la IIRSA tiene un impacto en la democracia, no solo porque es inconsulta sino porque se sobrepone a las instituciones nacionales (gobierno, parlamento, etc.), porque estas tienen que elegir entre los acuerdos internacionales que vienen como parte del paquete o su pueblo y ya sabemos cuál eligen. También es necesario aclarar que con el paso de IIRSA a COSIPLAN el proyecto no ha cambiado su carácter, siguen los mismos planes y la misma gente.
P. Explícanos en qué consiste el Complejo Río Madera.
R. Es un viejo plan brasilero que como otros muchos viene a integrarse a la IIRSA. Aunque no figura entre sus proyectos económica y estructuralmente es parte de la misma. El Complejo consta de tres partes principales:
- La construcción de una hidrovía de 4.200 km. De largo, que con núcleo en el río Madera conectará las hidrovías de las cuencas del Orinoco, del Amazonas y del Plata;
- Cuatro represas hidroeléctricas con exclusas para la navegación, dos en el Brasil, una en aguas boliviano-brasileras, y otra en Cachuela Esperanza, en el interior de Bolivia; y
- Una línea de transmisión de 2.500 km.
La parte hidrovía permitirá la integración de la región Perú–Bolivia–Brasil; la integración interoceánica Atlántico–Pacífico. La vía se conectará a Puerto Maldonado en el Perú por el Madre de Dios (Bolivia) y de ahí con el eje Perú–Brasil. Por el otro lado se conectará por Puerto Villarroel, sobre el Mamoré, al eje interoceánico. El área de influencia del proyecto es sobre todo territorio boliviano y territorio que antes de la guerra del Acre fue parte de Bolivia. Su función es sobre todo el traslado de la producción agroindustrial brasilera al Pacífico y la generación de electricidad destinada sobre todo a grandes proyectos extractivos. Es el uso de la energía para subvencionar al capital invertido en esas actividades.
Aparte de las vías de comunicación, el proyecto ha estimado, a lo largo de la hidrovía Madera–Iténez en Bolivia un potencial de 8 millones de hectáreas para el cultivo de soya. Varios autores, Marco Rivera entre ellos, han manifestado que tal superficie de tierras con aptitud agrícola no existe en el país, lo que quiere decir que se forzarán las aptitudes naturales del medio ambiente y las consecuencias las sufriremos nosotros.
El proyecto evitará una distancia de 3600 millas náuticas que actualmente recorre la soya brasilera para llegar a los mercados del Asia. El año 2006, se calculaba que este acortamiento de la ruta generaría un ahorro de 30 dólares por tonelada transportada, algo muy importante para la competitividad del producto dada su composición de costos y el objetivo del Brasil de convertirse en el primer productor del mundo. Más tarde se sumó la cuestión de los agrocombustibles que vino a dar un impulso extra a la agroindustria.
El proyecto del Madera ha tenido también un enorme impacto en la política económica del gobierno, porque esta se conformó en las negociaciones del Madera y la nacionalización de los hidrocarburos con Brasil. De allí surgió un amplio espectro de acuerdos, desde los militares, donde Bolivia reconoce la ocupación de Haití, hasta los de infraestructura, energía y política agraria, que le dieron a Brasil la hegemonía sobre Bolivia.
Nacionalización e industrialización
P. ¿Cómo analizas la “nacionalización” de los hidrocarburos del Gobierno del MAS y qué buscan las transnacionales petroleras en Bolivia?
R. El análisis debe partir de qué es nacionalización. Nacionalización no es solo un cambio patrimonial, sino el ejercicio mismo por parte del Estado de la actividad en cuestión que por su carácter estratégico y social no puede estar en manos del sector privado. Aquí, en Bolivia, lo único que se ha hecho es gritar en el papel que los hidrocarburos son nuestra propiedad. Si eso es nacionalismo tendríamos que decir que fue Carlos Mesa quien nacionalizó porque anuló aquel decreto de Goni que daba la propiedad de los hidrocarburos en boca de pozo a las trasnacionales, pero sería ridículo reducir a eso la nacionalización. ¿De qué me sirve tener el título de propiedad de un lote si ese lote está ocupado por un intruso que lo explota y me ha hecho dependiente de las limosnas que me da para comer?
¿Cuál fue realmente el producto de la tal nacionalización? Fue la elevación de las contribuciones de las trasnacionales, el IDH. ¿Y qué fue del IDH? ¡Una gran parte se destina a importar combustibles! Eso es lo que queda de ese glorioso movimiento que culminó en octubre de 2003.
Con la proporción de la producción y reservas que tienen las trasnacionales, -más del 80%- el gobierno está prácticamente en sus manos por más que los papeles digan a gritos que los hidrocarburos son nuestros, y si las trasnacionales quieren parar, el gobierno no tiene hidrocarburos propios suficientes para resistir porque no tiene una empresa que pueda hacerles frente. Eso se vio con el gasolinazo, el gobierno cayó en sus manos y por eso salió a convencernos de que las pobrecitas transnacionales estaban atravesando muchas dificultades y era necesario garantizarles beneficios.
El caso de los combustibles nos está mostrando que no hay nacionalización sin industrialización. La nacionalización busca apoderarse del valor que se genera más allá de la simple venta de la materia prima, el que se da en el proceso de industrialización, es ahí donde está el verdadero negocio. Busca además construir una base industrial capaz de sustentar en los hechos una política económica nacional independiente, lo que incluye que sea capaz de soportar un bloqueo, pero actualmente ni siquiera producimos suficientes alimentos para nosotros.
La corrupción surgida en torno a la tal nacionalización muestra también que no hay nacionalización asociándose a las trasnacionales. La corrupción en el gobierno en el rubro de hidrocarburos surgió en actos vinculados a los negocios con el sector privado, en especial con las trasnacionales; ahí tenemos los petrocontratos y el caso Ramírez, entre otros.
Al imperio no le agrada las nacionalizaciones pero ojo, que si no las puede evitar, lo que quiere es que de todos modos le sigamos vendiendo la materia prima, pero por esa vía resultamos en una situación parecida a la de los cooperativistas mineros que venden su mineral a las grandes empresas y éstas quedan libres de la incomodidad de producir ellas mismas con una empresa propia. La política aplicada por el gobierno es exactamente la que los norteamericanos postulan para las empresas nacionales, en pocas palabras, que contribuyan al saqueo de los recursos y que se pongan al servicio de las trasnacionales y de los mercados internacionales. Así es que si no industrializamos y seguimos vendiendo materia prima, no somos gran molestia para el imperialismo.
P. ¿Y qué buscan las transnacionales petroleras en Bolivia?
R. En cuanto a lo que quieren las trasnacionales en Bolivia, -aparte de lo dicho anteriormente- es apoderarse del mercado interno, y para ello exigen que los precios se liberen y se fijen según estándares internacionales, que es lo que iba a pasar con el gasolinazo. No quieren la industrialización pero sí que se continúe dando preponderancia a la producción de materia prima para la exportación; quieren que bajen o desaparezcan los impuestos y regalías pero que se les de incentivos; que se cree entidades paralelas a YPFB o descentralizadas, hasta despojarla de la efectividad que requiere para ejercer la propiedad de los hidrocarburos por cuenta del Estado.
P. ¿Por qué afirmas que la exportación colonial de minerales es superada por la actual exportación de minerales?
R. Lo dicen las cifras; el saqueo colonial de metales preciosos en América Latina entre 1503 y 1660, en 157 años, habría sido de unos 185 mil kilos de oro y unos 16 millones de kilos de plata (ODG, 2006); pero en estos tiempos, sólo el año 1995 la producción de oro fue de 255.000 kilos. En Bolivia, país muy conocido por la plata y por Potosí, sólo el año 2010 se extrajeron 1.259.388 kf. Esto quiere decir que en sólo 12,7 años, Bolivia igualará la suma que se extrajo de toda Latinoamérica durante la colonia.
En estas condiciones, continuar hablando de la colonia y de la descolonización es para ocultar la realidad actual, que no tienen vistas de solucionarse. En el último periodo de 20 años, hasta el 2015, se habrá duplicado la producción minera de Latinoamérica. Este tipo de economía no puede darse sin degradar las condiciones laborales de los mineros.
En el régimen cooperativista, que en realidad es un sistema capitalista salvaje, no sólo que no existen derechos laborales para los peones sino que ya se llega al extremo de que tienen que pagar para tener el derecho de trabajar. Y no es solo un problema de los trabajadores mineros sino general, porque este sistema que valora sobre todo la producción de materia prima para la satisfacción de mercados externos, devalúa de una manera general al ser humano que trabaja y vive en los países exportadores, y esto tiene que expresarse específicamente en el régimen laboral porque es a través de su trabajo que la gente tiene algún valor para el capital.
P. ¿Vivimos un proceso de recolonización por el Brasil?
R. Por Brasil y por el imperialismo a través de Brasil. Brasil controla más del 60% de reservas y producción de hidrocarburos de Bolivia, controla la política hidroeléctrica que va a quintuplicar la potencia del país para que esa energía se exporte en gran parte a Brasil; la política de transporte, que es la construcción de IIRSA, con financiamiento brasilero y empresas brasileras.
Brasil construye las represas del río Madera que le van a dar una gran influencia en nuestro territorio; Brasil es nuestro acreedor bilateral más grande. Y en la cuestión agraria, al mismo tiempo que el gobierno en sus primeros años tenía un discurso revolucionario, antiimperialista, antineoliberal, y a favor de la madre tierra, firmó con Brasil los acuerdos que mostramos en el libro para la producción de biocombustibles, transgénicos y otras barbaridades como la introducción de ganado en la provincia Vaca Diez, por lo que podemos decir que la influencia de Brasil también es central en la política agraria boliviana.
La prensa derechista ayudó al gobierno a encubrir estas acciones acusándole de estar manejado por Hugo Chávez de Venezuela. La realidad es otra, como lo demuestra el hecho de cuando el gobierno se deshizo de su compromiso con OAS para la carretera del el TIPNIS, el 23 de abril, 2012, Dilma Rousseff, presidente del Brasil, le dijo que las buenas relaciones entre Brasil y Bolivia “pasan por la capacidad de las empresas brasileras de hacer negocios en Bolivia”, ¿Podía la señora Dilma haber sido más clara?
Cuando un país tiene tanta influencia en otro y hegemoniza sus sectores estratégicos obviamente no estamos ante un caso de integración, ni de socialismo del siglo 21 ni ante un movimiento al socialismo, sino ante la colonización.
P. ¿Por qué la dedicatoria de tu libro a Enrique Mariaca Bilbao?
R. No sólo a Mariaca, también a los caídos en el camino de la construcción de la Agenda de Octubre, y no podría haber sido de otra manera, porque no se puede escribir un libro de este tipo sin pensar en ellos y valorarlos; porque lucharon por una agenda que pretendía quebrar el curso que siguió el país en las últimas décadas; porque Octubre fue la culminación de un proceso nacional, que como muestro en el libro tuvo un gran impacto en el cono sur de Sudamérica.
La cuestión de la energía es esencial para el destino de cualquier país, y Mariaca, en Bolivia, era quien mejor entendía los problemas que ello implica, no solo por su formación técnica sino también política. Pudo callarse o moderarse para no perder los ingresos que podía haber obtenido por su capacidad profesional. Recordemos que cuando vio que el gobierno había decidido ocultar las auditorías a las empresas, él decidió hacerlas públicas poniendo el interés supremo del país por delante. Cualquier otro en su lugar habría preferido callar, con los acostumbrados pretextos: “no quemarse”, “de algo hay que vivir”, etc.
En vez de callarse eligió contribuir a la construcción de ese movimiento que nos llevó a octubre 2003, y como sabemos, continuó luchando después, hasta el final. Muchos de los que cabalgaron sobre ese movimiento terminaron comprados con las pegas y emporcados en su vanidad, pero él se mantuvo fiel hasta el último día, y siempre sencillo y respetuoso con todos, sin los aires que pudo darse por su capacidad intelectual y su liderazgo. Esto es importante valorar en estos tiempos en que mucha gente cree que las poses, los estilos estudiados son necesarios para ser líder político, y que esto está por encima de cualquier reparo moral.
Pero como hemos visto muchas veces, cuando esta señal aparece anuncia la traición, la corrupción y la estupidez que caracteriza a los líderes cuando ya están en el poder, o creen estar cerca.
* Fuente: http://www.hora25.net/content/742
Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

Proyecto hidroeléctrico de Cachuela Esperanza Bolivia: ¿Megasueño o megapesadilla? - Henkjan Laats

Fuente: www.megaproyectos.org
Los días 23 y 24 de Noviembre, el Ministerio de Hidrocarburos y Energía de Bolivia organizó en La Paz el taller internacional “Hidrogeneración y los proyectos en Bolivia”. En este evento, al cual fueron invitados empresarios y técnicos del sector hidroenergético, se presentaron los principales proyectos hidroeléctricos de Bolivia, y además experiencias de Uruguay, Brasil y Venezuela. La presentación más novedosa fue sobre el proyecto Cachuela Esperanza por un representante de la empresa TECSULT de Canadá, la empresa que fue contratada por el gobierno de Bolivia para elaborar el diseño de esta megaobra.

El proyecto hidroeléctrico Cachuela Esperanza forma parte del Complejo Río Madera, el proyecto más polémico de IIRSA (la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana). El Complejo Río Madera consiste en dos proyectos hidroeléctricos en Brasil (San Antonio y Jirao), un proyecto binacional en la frontera de Bolivia y Brasil (Ribeirao) y un proyecto en Bolivia: Cachuela Esperanza. Los proyectos San Antonio y Jirao ya están en fase de construcción. Sin embargo estos proyectos están siendo cuestionados por la violación de derechos económicos, sociales, culturales, y ambientales de la población aledaña [2].

Los datos presentados sobre Cachuela Esperanza indican que este proyecto es económicamente inviable, con impactos ambientales más graves que aquellos causados por los proyectos hidroeléctricos Jirao y San Antonio:

Primero, la represa de Cachuela Esperanza tendrá una superficie de 690 kilómetros cuadrados, es decir tres veces más que cada una de las dos represas brasileñas. Tomando en cuenta que la cantidad de energía generada a través de Cachuela Esperanza es más que tres veces menor que la energía generada en Brasil - 990 MW frente a 3300 y 3150 MW – implica que el impacto de Cachuela Esperanza en temas como la emisión de gases con efecto invernadero, será diez veces más grave por cada MW producido. Varias investigaciones muestran que centrales hidroeléctricas en la Amazonía producen más gases de efecto invernadero que centrales eléctricas de gas, diesel y carbón. Este hecho acaba con mito que la energía hidroeléctrica de por sí es una “energía limpia”. Ello se debe a que la abundante vegetación en estado de descomposición, producto de la inundación del territorio afectado, sumado a las altas temperaturas, provocarán la emisión de gas metano que tiene un efecto 20 veces más dañino que el CO2.

Segundo, por lo anteriormente dicho, el costo de la energía producida por Cachuela Esperanza, será más alto que el costo de la energía producida por Jirao y San Antonio. Es importante saber que la energía producida por Cachuela Esperanza está destinada al mercado brasileño. Por lo tanto, en las negociaciones sobre el monto de dinero que pagará Brasil para la energía generada por el central hidroeléctrica de Cachuela Esperanza, Bolivia difícilmente obtendrá el precio requerido para la energía exportada. Un argumento que se utilizó a favor del proyecto era la esperanza de Bolivia de tener una hidrovía hasta el Océano Atlántico, lo que mejoraría la viabilidad económica de Cachuela Esperanza. Esta posibilidad se vió frustrada desde que Brasil decidió no construir esclusas como parte de los proyectos hidroeléctricos Jirao y San Antonio. En general, se puede cuestionar el carácter soberano del proyecto Cachuela Esperanza: un proyecto que tendrá que ser financiado con préstamos del extranjero, probablemente brasileños, un proyecto que será construido por empresas extranjeras, probablemente brasileños, por ejemplo Odebrecht, y un proyecto cuya energía generada será exportada mayoritariamente a Brasil. Ello no será compensado por los impactos causados por Cachuela Esperanza y por las deudas que tendrán que ser pagadas por el conjunto de la población boliviana.

Tercero, Cachuela Esperanza se construirá en el departamento Beni. Gran parte de este departamento se inunda cada año – recordemos los desastres de 2007 y 2008 – con enormes consecuencias económicas, sociales y ambientales. La construcción de la represa Cachuela Esperanza empeorará esta situación, y una gran parte de Beni se convertirá en una zona inhabitable, inapta para la agricultura y otras actividades económicas.

Estas características particulares del proyecto hidroeléctrico Cachuela Esperanza se suman a los impactos causados por el conjunto del complejo Río Madera, del cual Cachuela Esperanza forma parte. El Río Madera es el río más biodiverso del mundo, además de ser el río amazónico con más sedimentos. En su cuenca viven muchos pueblos indígenas de los cuáles algunos no han sido contactados o viven en aislamiento voluntario. Características que implican que los impactos de los proyectos hidroeléctricos en el Río Madera serán más graves que en cualquier otro río en este mundo.

Esperamos que los protagonistas del proyecto Cachuela Esperanza se den cuenta a tiempo que este proyecto puede convertirse de sueño beneficioso en una pesadilla para los bolivianos. Durante el taller en La Paz, se presentaron felizmente también alternativas mucho más viables, por ejemplo proyectos hidroeléctricos de escala micro y mesa en zonas menos biodiversos y menos calurosos, y más cercanos a los centros industriales de Bolivia. Propuestas que existen ya desde hace décadas sin ser ejecutados, pero que proveerían energía, que sí se puede considerar relativamente limpia, con un costo mucho menor por cada MW, a menudo posibilitando otros usos, por ejemplo riego y agua potable, y con beneficios directos para la población boliviana. Asimismo existen muchas otras propuestas para generar energía en forma sostenible.

En general, los planes sobre Cachuela Esperanza nos hacen reflexionar sobre el futuro de Bolivia. Tenemos la opción de repetir los errores del “Norte”, pensando en una lógica macro-económica, destruyendo el medio-ambiente y los estilos locales de vida, o podemos tomar en serio la propuesta de “Vivir Bien”. Es decir optar por no contribuir a la deforestación sino optar por fomentar la protección de los bosques y hábitats de la Amazonía, y optar por no contribuir al cambio climático sino optar por combatir el cambio climático. Asimismo, “Vivir Bien” implica pensar en opciones más sostenibles de generación de energía, creación de trabajos y mejoras de producción en beneficio de todos los sectores de la población. Es mejor tener un sueño pequeño pero bonito que una megapesadilla [3].

Notas

[1] Director de la fundación Puente Entre Culturas, especialista en el tema transformación de conflictos.

[2] Switkes, Glenn (2008). Aguas Turvas. Alertas sobre as consecuencias de barrar o mayor afluente do Amazonas. International Rivers. Sao Paolo.
Lisboa, Marijane y Neves Barros, Juliana (2008) Violações de Direitos Humanos Ambientais no Complexo Madeira. Relatório de Missão realizada ao Estado de Rondônia entre os dias 15 e 19 de novembro de 2007.
Plataforma DhESCA. Brasil.

[3] Agradezco Katu Arkonada, Victor van Oeijen y Marcelo Henriquez por sus valiosos comentarios y correcciones. .

Henkjan Laats es investigador de Puentes entre Culturas, Bolivia. Publicado en Megaproyectos el 22/12/2009

http://www.abyayalacolectivo.com/web/compartir/noticia/proyecto-hidroel-ctrico-de-cachuela-esperanza-bolivia---megasue-o-o-megapesadillao---henkjan-laats






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Guaraníes iniciarán medidas por explotación hidrocarburífera en la reserva de Aguaragüe



El Gobierno decidió acelerar los trabajos de exploración de gas y líquidos en las áreas protegidas. El Parque Nacional Aguaragüe, donde se encuentra la mayor riqueza gasífera del país, es el área más cotizada. Para ello, YPFB Petroandina S.A.M, conformada por la estatal YPFB y Petróleos de Venezuela (Pdvsa), ha trasladado el taladro traído en 2008 para el campo Víbora en Santa Cruz a esa reserva y alistan la perforación del pozo Timboy X-2 en las próximas tres semanas.

Sin embargo, la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) de Yaku Igua, determinó declararse en pie de movilizaciones por el inicio de operaciones hidrocarburíferas en el pozo Timboy X2 en la reserva natural del Aguaragüe, sin previa consulta a las familias indígenas del lugar.
“Nosotros estamos realizando una visita al lugar, supuestamente hay una coordinación una disponibilidad tanto de YPFB como de la empresa Petroandina SAM, pero de todas maneras hemos llegado a una coordinación con el gerente para ingresar al lugar, para ver cómo se va desarrollando el trabajo”, indicó el capitán grande de la APG, Jorge Mendoza.
Indicó que el objetivo de su visita es verificar el cumplimiento del plan de seguimiento ambiental, presentado por Petroandina SAM y confirmar la fecha de inicio de la perforación de pozos. “Nos presentaron también un plan de inversión social y si ellos no cumplen, veremos qué medidas vamos a tomar”, advirtió.
El dirigente lamentó que se haya iniciado con las tareas de operación en la reserva natural, sin previa consulta a quienes habitan en la zona, “aquí dentro del Aguaragüe y de la coadministración del parque nacional tenemos las tres zonas y vemos que Villa Montes ha cedido sin antes consultarnos a nosotros, pero eso no, nos preocuparía si el gobierno realizaría la consulta”, dijo.
Recordó que la Constitución Política del Estado establece, en uno de los artículos, que antes de desarrollar tareas de explotación, se debe realizar la consulta previa y el plan de manejo para realizar actividades de hidrocarburos en áreas protegidas. “En una asamblea prevista para este jueves, ahí analizaremos y veremos las medidas que vamos a tomar, si es que el Gobierno o la empresa no quiere cumplir con los compromisos asumidos, iremos a una movilización, no nos queda más”, apuntó.
Los equipos de perforación de Petroandina fueron cargados con la ayuda de grúas a varios camiones de alto tonelaje, partieron el sábado 1 de junio desde la ciudad de Santa Cruz rumbo al pozo ubicado en el departamento de Tarija. Se estima que la operación dudará 30 días, el armado, 15 días y otros 15, para el período de pruebas.

Trabajos en pie
En una visita al parque efectuada por un equipo periodístico, se constató la presencia de equipos y maquinaria pesada. Este será el primer pozo que perforará YPFB Petroandina en la región de explotación tradicional del chaco. Hasta ahora opera en el Lliquimuni (La Paz).
Fuentes de las petroleras señalaron que la perforación alcanzará más de 5.000 metros de profundidad en un año de trabajo, tiempo en el cual se prevé alcanzar la formación Huamampampa. Aseguran tener licencia ambiental.
Las primeras estimaciones indican que puede existir una reserva entre 0,8 a 1 trillón de pies cúbicos (TCF) de gas natural e hidrocarburos líquidos. La inversión asciende a $us 38 millones.
Empero, la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) está en alerta y coordina acciones para evitar futuros trabajos en la zona pues considera que el Gobierno ingresa a un parque nacional sin haber consensuado previamente con los dueños del territorio, dijo el presidente de la APG, Jorge Mendoza.

Principal fuente hídrica
El parque está ubicado en la provincia Gran Chaco del departamento de Tarija. Cuenta con una superficie de 108.307 hectáreas. El ecosistema ofrece condiciones propicias para la existencia de especies de flora y fauna poco comunes y por lo tanto importantes para el patrimonio de biodiversidad.
En su territorio se acogen las principales fuentes hídricas que aprovisionan de agua a las ciudades más pobladas del Chaco tarijeño como Yacuiba, Villa Montes y Caraparí, con las que comparte la jurisdicción de algunas de sus secciones municipales.

Situación de megacampos
Durante los últimos años, se han realizado diferentes trabajos en los campos productores, constituyendo una prioridad San Alberto y Sábalo, que garantizan el contrato con Brasil. La producción de los megacampos de Tarija, representaron en 2012 un 32,7% para Sábalo y 19,0% para San Alberto.
Cabe recordar que el proyecto de exploración sísmica 3D del bloque San Antonio-Sábalo de Petrobras, está paralizado desde 2010 por demoras en el proceso de consulta con la TCO Itika Guasu, que se encuentra en el área de influencia junto con las comunidades indígenas guaraníes La Costa y Tucainty, cuyos representantes ya dijeron sí al proyecto.
Asimismo, se busca el impulso del campo Margarita-Huacaya, Itaú en el bloque XX y el bloque conformado por Ipati y Aquío para el cumplimiento del contrato vigente y la adenda suscrita con Argentina. Repsol prevé incrementar la capacidad de procesamiento de gas en el campo Margarita-Huacaya. Todas las actividades se desarrollan en lugares aledaños a la serranía del Aguaragüe, pero son proyectos antiguos que cuentan con permisos.
¿Contratos firmados en 2007 serían la razón del anuncio de exploración?
Según información de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), tres empresas petroleras, Petrobras, Petroandina y British Gas (BG), tenían programado realizar labores en el Aguaragüe, sin embargo, los indígenas se opusieron a los trabajos. En 2007, el Gobierno firmó 44 contratos petroleros con empresas transnacionales, de los cuales 23 se encuentran en el departamento de Tarija.
Danir Vaca, director del Área Protegida del Aguaragüe, confirmó que recibieron tres solicitudes para actividades de exploración. Éstas se convertirán en un virtual bombardeo sobre la serranía. “Sólo un bloque suele implicar 6 mil detonaciones de dinamita a profundidades de 12 y hasta 20 metros”, señala Vaca.
De acuerdo al plan mínimo de proyectos 2010 de Yacimientos, sólo la empresa Petroandina (YPFB y PDVSA) tenía contemplado trabajar cuatro bloques: Iñau, Iñiguazú, Aguaragüe sur A y Aguaragüe sur B. El área de trabajo, por ejemplo, de Iñau suma 500 kilómetros para una prospección sísmica del tipo 2D.

Cifras

- 108.307 HECTÁREAS: Es lo que mide el parque. Los dirigentes indígenas guaraníes reiteraron su rechazo a la actividad hidrocarburífera en la zona porque a su criterio, atenta contra la conservación de su hábitat, especialmente el agua que emana del área.
- 2.243 millones de dólares: Es la inversión programada este año para desarrollar proyectos hidrocarburíferos en Bolivia.
El Gobierno tiene en la mira no solo al parque nacional Aguaragüe, sino también a un área del Tipnis, el parque Madidi y el Pilón Lajas.



http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http%3A%2F%2Fwww.elpaisonline.com
 — con Alicia Tejada Soruco y 38 personas más.
Foto: Guaraníes iniciarán medidas por explotación hidrocarburífera en la reserva de Aguaragüe

El Gobierno decidió acelerar los trabajos de exploración de gas y líquidos en las áreas protegidas. El Parque Nacional Aguaragüe, donde se encuentra la mayor riqueza gasífera del país, es el área más cotizada. Para ello, YPFB Petroandina S.A.M, conformada por la estatal YPFB y Petróleos de Venezuela (Pdvsa), ha trasladado el taladro traído en 2008 para el campo Víbora en Santa Cruz a esa reserva y alistan la perforación del pozo Timboy X-2 en las próximas tres semanas. 

Sin embargo, la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) de Yaku Igua, determinó declararse en pie de movilizaciones por el inicio de operaciones hidrocarburíferas en el pozo Timboy X2 en la reserva natural del  Aguaragüe, sin previa consulta a las familias indígenas del lugar. 
 “Nosotros estamos realizando una visita al lugar, supuestamente hay una coordinación una disponibilidad tanto de YPFB como de la empresa Petroandina SAM, pero de todas maneras hemos llegado  a una coordinación con el gerente para ingresar al  lugar, para ver cómo se va desarrollando el trabajo”, indicó el capitán grande de la APG, Jorge Mendoza.
Indicó que el objetivo de su visita es verificar el cumplimiento del  plan  de seguimiento ambiental, presentado por  Petroandina SAM y confirmar la fecha de inicio de la perforación de  pozos. “Nos presentaron también un plan de inversión social y si ellos no cumplen, veremos qué medidas vamos a tomar”, advirtió.
El dirigente lamentó que se haya iniciado con las tareas de operación en la reserva natural, sin previa consulta a quienes habitan en la zona, “aquí dentro del Aguaragüe y de la coadministración del parque nacional tenemos las tres zonas y vemos que Villa Montes ha cedido sin antes consultarnos a nosotros, pero eso no, nos preocuparía si el gobierno realizaría la consulta”, dijo.
Recordó que la Constitución Política del Estado establece, en uno de los artículos, que antes de desarrollar tareas de explotación, se debe realizar la consulta previa y el plan de manejo para realizar actividades de hidrocarburos en áreas protegidas. “En una asamblea prevista para este jueves, ahí analizaremos y veremos las medidas que vamos a tomar, si es que el Gobierno o la empresa no quiere cumplir con los compromisos asumidos, iremos a una movilización, no nos queda más”, apuntó.
Los equipos de perforación de Petroandina fueron cargados con la ayuda de grúas a varios camiones de alto tonelaje, partieron el sábado 1 de junio desde la ciudad de Santa Cruz rumbo al pozo ubicado en el departamento de Tarija. Se estima que la operación dudará 30 días, el armado, 15 días y otros 15, para el período de pruebas.

Trabajos en pie 
En una visita al parque efectuada por un equipo periodístico, se constató la presencia de equipos y maquinaria pesada. Este será el primer pozo que perforará YPFB Petroandina en la región de explotación tradicional del chaco. Hasta ahora opera en el Lliquimuni (La Paz).
Fuentes de las petroleras señalaron que la perforación alcanzará más de 5.000 metros de profundidad en un año de trabajo, tiempo en el cual se prevé alcanzar la formación Huamampampa. Aseguran tener licencia ambiental.
Las primeras estimaciones indican que puede existir una reserva entre 0,8 a 1 trillón de pies cúbicos (TCF) de gas natural e hidrocarburos líquidos. La inversión asciende a $us 38 millones. 
Empero, la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG) está en alerta y coordina acciones para evitar futuros trabajos en la zona pues considera que el Gobierno ingresa a un parque nacional sin haber consensuado previamente con los dueños del territorio, dijo el presidente de la APG, Jorge Mendoza.

Principal fuente hídrica
El parque está ubicado en la provincia Gran Chaco del departamento de Tarija. Cuenta con una superficie de 108.307 hectáreas. El ecosistema ofrece condiciones propicias para la existencia de especies de flora y fauna poco comunes y por lo tanto importantes para el patrimonio de biodiversidad.
En su territorio se acogen las principales fuentes hídricas que aprovisionan de agua a las ciudades más pobladas del Chaco tarijeño como Yacuiba, Villa Montes y Caraparí, con las que comparte la jurisdicción de algunas de sus secciones municipales.

Situación de megacampos
Durante los últimos años, se han realizado diferentes trabajos en los campos productores, constituyendo una prioridad San Alberto y Sábalo, que garantizan el contrato con Brasil. La producción de los megacampos de Tarija, representaron en 2012 un 32,7% para Sábalo y 19,0% para San Alberto.
Cabe recordar que el proyecto de exploración sísmica 3D del bloque San Antonio-Sábalo de Petrobras, está paralizado desde 2010 por demoras en el proceso de consulta con la TCO Itika Guasu, que se encuentra en el área de influencia junto con las comunidades indígenas guaraníes La Costa y Tucainty, cuyos representantes ya dijeron sí al proyecto. 
   Asimismo, se busca el impulso del campo Margarita-Huacaya, Itaú en el bloque XX y el bloque conformado por Ipati y Aquío para el cumplimiento del contrato vigente y la adenda suscrita con Argentina. Repsol prevé incrementar la capacidad de procesamiento de gas en el campo Margarita-Huacaya. Todas las actividades se desarrollan en lugares aledaños a la serranía del Aguaragüe, pero son proyectos antiguos que cuentan con permisos.
¿Contratos firmados en 2007 serían la razón del anuncio de exploración?
Según información de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), tres empresas petroleras, Petrobras, Petroandina y British Gas (BG), tenían programado realizar labores en el Aguaragüe, sin embargo, los indígenas se opusieron a los trabajos.  En 2007, el Gobierno firmó 44 contratos petroleros con empresas transnacionales, de los cuales 23 se encuentran en el departamento de Tarija.
Danir Vaca, director del Área Protegida del Aguaragüe, confirmó que recibieron tres solicitudes  para actividades de exploración. Éstas se convertirán en un virtual bombardeo sobre la serranía. “Sólo un bloque suele implicar 6 mil detonaciones de dinamita a profundidades de 12 y hasta 20 metros”, señala Vaca.
De acuerdo al plan mínimo de proyectos 2010 de Yacimientos, sólo la empresa Petroandina (YPFB y PDVSA) tenía contemplado trabajar cuatro bloques: Iñau, Iñiguazú, Aguaragüe sur A y Aguaragüe sur B. El área de trabajo, por ejemplo, de Iñau suma 500 kilómetros para una prospección sísmica del tipo 2D.

Cifras

- 108.307 HECTÁREAS: Es lo que mide el parque. Los dirigentes indígenas guaraníes reiteraron su rechazo a la actividad hidrocarburífera en la zona porque a su criterio, atenta contra la conservación de su hábitat, especialmente el agua que emana del área.
- 2.243 millones de dólares: Es la inversión programada este año para desarrollar proyectos hidrocarburíferos en Bolivia.
El Gobierno tiene en la mira no solo al parque nacional Aguaragüe, sino también a un área del Tipnis, el parque Madidi y el Pilón Lajas.



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