martes, 21 de enero de 2020

Greenpeace acusa de hipocresía al sector financiero reunido en Davos



Santiago Sáez
La Marea climática

La ONG internacional señala a bancos, fondos de pensiones y aseguradoras como culpables del cambio climático.

Sesión de apertura de Davos 2020


Sesión de apertura del Foro de Davos 2020. Foto: World Economic Forum/Flickr. (Lic: CC BY-NC-SA 2.0) 


Los mensajes de lucha y unidad contra el cambio climático que se lanzan desde la estación de esquí suiza de Davos estos días están teñidos de hipocresía, según Greenpeace. La ONG afirma que los bancos y fondos de pensiones cuyos mandatarios acuden este año a la reunión del Foro Económico Mundial (WEF en sus siglas en inglés) tienen intereses financieros en la industria de los combustibles fósiles por valor de 1,4 billones de dólares (alrededor de 1,25 billones de euros). Esta cifra es ligeramente superior al PIB de España en 2017. También es, aproximadamente, la misma cantidad con la que cuenta, colectivamente, la mitad de la población más pobre del planeta.

Greenpeace ha publicado estos datos en un nuevo informe , titulado «Es el sector financiero, estúpido». En el informe, la organización internacional ha analizado qué instituciones presentes en Davos no cumplen con el objetivo del WEF de «mejorar el estado del mundo», tanto desde un punto de vista económico como medioambiental. El documento también ilustra el trabajo de empresas de lobbying y relaciones públicas al servicio de los grandes bancos, y cómo este daña las posibilidades de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.  

Jennifer Morgan, Directora Internacional de Greenpeace, afirmó en un comunicado que «los bancos, las aseguradoras y los fondos de pensiones presentes en Davos son culpables de la emergencia climática». Morgan denunció que estas empresas están «alimentando otra crisis financiera global con su apoyo a la industria de los combustibles fósiles», a pesar de «las advertencias medioambientales y económicas». La directora de la ONG acusó a los directivos de estas empresas de «nada menos que hipócritas», ya que «dicen que quieren salvar el planeta, pero en realidad lo están matando por el lucro a corto plazo».

De las 24 instituciones financieras investigadas (entre las cuales no hay ninguna empresa española), tan solo diez cuentan con un billón de dólares en combustibles fósiles. Estos son JP Morgan, Citi, Bank of America, RBC Royal Bank, Barclays, MUFG, TD Bank, Scotiabank, Mizuho y Morgan Stanley. El informe recuerda que con esa cantidad de dinero (1 billón de dólares) podrían instalarse 640 GW de energía solar, más que la capacidad global instalada en este momento.

Además, el informe también pone la lupa sobre fondos de pensiones y aseguradoras. De los fondos de pensiones, destacan varios de países cuyas políticas son, supuestamente, favorables a la acción climática, como Canadá o Dinamarca. Estos cuentan con 26.000 millones de dólares invertidos en los bancos anteriores o en compañías de combustibles fósiles, como Shell, Chevron o Exxon.

Finalmente, en cuanto a las aseguradoras, el comunicado hecho público por Greenpeace señala que «cinco de las peores» empresas del sector acudieron al Foro de Davos el año pasado. La ONG condena a estas aseguradoras por seguir apoyando a la industria del carbón. Hace especial hincapié en la estadounidense AIG, que no ha descartado asegurar partes del proyecto de la megamina de Adani, en Australia.

En declaraciones al diario británico The Guardian, un portavoz de Barclays, uno de los bancos señalados, rechazaba las acusaciones. Esta fuente afirmó que la institución está «haciendo todo lo posible para apoyar la transición a una economía baja en carbono». El mismo portavoz indicó que el banco debe velar porque «se satisfaga la demanda global de energía».

Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

domingo, 19 de enero de 2020

«El urbanismo puede ser una herramienta de redistribución y de cuidados»

Urbanismo & Cuidados


Andrea Liba
www.pikaramagazine.com

Zaida Muxí, autora de ‘Mujeres, casas y ciudades’, entre otras publicaciones, nos cuenta cómo la arquitectura y el urbanismo son claves en la configuración de nuestras vidas, nuestras rutinas y nuestras necesidades.

¿Qué sabemos de lo que la arquitectura y el urbanismo nos pueden aportar? ¿Cómo pueden condicionar o mejorar la calidad de nuestras vidas? ¿Influyen en la posibilidad de poner los cuidados en el centro? Entrevistamos a Zaida Muxí, especialista en arquitectura y urbanismo con perspectiva de género y feminista.

Muxí es también autora de La arquitectura de la ciudad global y Arquitectura y política. Ensayos para mundos alternativos. Ha trabajado durante cuatro años como directora de Urbanismo, Vivienda, Espacio Público y Civismo en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). Hablamos con ella sobre el papel de estas disciplinas y los retos que tienen por delante.

Partimos de una premisa que tú misma apuntas: “La ciudad no está pensada para las mujeres”. ¿Cómo se divide un territorio, una ciudad, entre hombres y mujeres? ¿Qué le falta o qué le sobra a la ciudad para que quepan las necesidades de las mujeres?

A la ciudad le falta algo cuando se empieza a separar la vida en partes que parece que no tienen que ver entre ellas. Hay una zona para educarse, otra para ir a trabajar, otra para ir a comprar. Está todo organizado en cajones estancos y la vida no son cajones estancos. Además, es a las mujeres a quienes les toca tejer todo eso que está destejido.

Las ciudades modernas solo unen dos puntos: el trabajo y el lugar donde vive la mano de obra, las casas. Pero los puntos que tienen que recorrer las mujeres no están relacionados. Y en la ciudad posmoderna, posindustrial, esas distancias se hacen todavía más difíciles. Está pensada por una clase poderosa, heteronormativa y blanca. Los políticos dirigen su vida y la de los obreros. El colmo ya son estas empresas colaborativas que ni existen: las personas trabajan en el espacio público porque su empresa no existe, esperando que alguien milagrosamente les mande un mensaje.

¿Cómo debería ser una ciudad para que haga posible la vida de todas las personas?

En la vida hay sentimientos y relaciones que se tienen que poder dar. No es suficiente que un barrio tenga un centro comercial y yo salga de mi casa directamente por un parking en un coche o en un ascensor y ni salude a la vecina. Nos han ido impulsando a ser cada vez más temerosos, y en el contacto cotidiano nos han hecho sentir que era mejor vivir en una burbuja, aislada, que relacionarte con gente de manera azarosa. Y es todo lo contrario: si pasas todos los días por la puerta de un local y ves siempre a una misma persona, al final mutuamente te saludas. No es tu amiga, pero hay un reconocimiento, hay algo que se empieza a tejer, a pesar de estar en una ciudad que está hecha por partes, que resuelve pero no permite el encuentro.

¿Se construye para el consumo?

Yo diría que sí. Y es todo tan sutil que en la formación hacen que ni te des cuenta de que terminas construyendo para el consumo. Parece que es lo normal, lo deseable, y se le busca el romanticismo a unas maneras de hacer que, en realidad, lo que buscan es que te separes y que para juntarte con gente tengas que ir a un sitio a consumir.

Solo entiendes el urbanismo desde lo público. ¿Cómo es eso?

Yo entiendo que el urbanismo no puede ser una actividad privada en el sentido de negocio, como pasa en muchos sitios. Hay gente que lo entiende como una producción más. Yo creo que el urbanismo puede ser una herramienta de redistribución y de cuidados. Desde el urbanismo se decide si se crece por aquí, por allí… y si tuviéramos más cuidado con nuestro entorno, con los compañeros de Tierra (hombres, mujeres, animales y plantas), las ciudades serían diferentes.

Las ciudades no están bien y, aun así, estarían todavía peor si el urbanismo estuviera solo en manos de lo privado, que lo que busca es el negocio y construye para un tipo de personas: las que pueden comprar. El urbanismo debería ser público y comunitario, no de arriba a abajo. Debería ser abierto, comunitario, consensuado, colaborativo, dialogante. Que escuche al territorio, a la gente.

Dices que es necesario que la población sea “actor constante en el hacer ciudad”. ¿Cómo se hace eso?

En territorios con mucha población es muy difícil el control colectivo, pero debería haber mecanismos más horizontales en todos los aspectos. Habrá unos y unas profesionales que tomen decisiones y firmen unas cuestiones técnicas, y unos políticos que también decidan, pero tendría que estar basado en consenso y trabajo colectivo. Hoy en día las ciudades de nuestro entorno ya están construidas. No se puede construir más nuevo. Entonces cobra más sentido la intervención de todas las personas, porque todo lo que se tenga que hacer de ahora en adelante es en sitios que ya habitamos. Estamos aquí y no pueden obviarnos.

Me acuerdo de Isabel Martín (arquitecta y poeta feminista onubense) cuando habla del dolor del urbanismo. Siempre me pregunto: ¿No hay manera de hacer urbanismo que no signifique un dolor para quien habita el momento, en función de la mejora del futuro? Toda la historia del urbanismo es así, el sufrimiento de hoy para mejorar un futuro. ¿No puede ser de otra manera? Lo que menos se valora cuando se enseña urbanismo son los procesos donde ha habido un cuidado de rehacer, de mejorar. Se centra en el gran trazo, en la gran construcción que va a mejorar muchísimo el sitio, en proyectos como el Guggenheim. Pero siempre es mucho dolor.

Pasando a la arquitectura. Ha habido propuestas que apostaban por crear espacios colectivos y que trataban de disminuir la carga doméstica para las mujeres, pero no se abandona la idea de que las mujeres son las responsables de ese trabajo. ¿Cómo deberían ser las casas para que no se siga dando esa jerarquización que carga el peso de las tareas domésticas a las mujeres?

Desde mediados del siglo XIX, cuando las mujeres en principio de clase media-alta en los países anglosajones empiezan a repensar cómo es el trabajo doméstico, se plantea una discusión. Hay mujeres que no cuestionan el sistema, sino que plantean mejorar las condiciones para tener tiempo, porque coincide con el movimiento sufragista y necesitaban tiempo para poder ser actoras políticas.

Ese es un camino progresivo. Hay otro camino más revolucionario, que también se plantea en el mismo momento histórico, que es sacar las cocinas de las casas y que ese trabajo se haga por cooperativas del mismo grupo de mujeres que vivían allí o se externalice. Después, las historiadoras feministas de la arquitectura cuestionan esa alternativa por no cuestionar que ese rol lo tienen las mujeres. Yo creo que darle más visibilidad y calidad espacial a algo es darle importancia. Una cocina de cinco metros al final de la casa sin luz es un sitio en el que nadie quiere estar. Ahí podría haber una estrategia. Que los Estados le den importancia a los cuidados significaría mejorar los sueldos y hacer más bonitos y agradables los espacios para el cuidado.

¿Por qué todas las casas, los bares, las ciudades… tienen que ser “iguales”?

Hay unas normativas, no puedes hacer lo que quieras. Luego hay arquitectos que lo resuelven mejor que otros, pero la normativa tiene mucho que ver con que salgan iguales, no son nada flexibles. Después están las modas o los sistemas constructivos de cada momento. Si miras atrás, las casas medievales también eran parecidas, las de los pobres, las de los gremiales, las de los ricos y, según las zonas se parecían, por los materiales al alcance y demás.

Hoy los sistemas constructivos nos permitirían hacer cosas más variadas, el problema es que las normas son bastante rígidas. Por ejemplo, una vivienda sí o sí tiene que tener cocina. Entonces, si haces un cohousing y decidís en comunidad que queréis tener una cocina colectiva, no puedes, porque si quieres registrarlo como viviendas cada una tiene que tener la suya.

Hablando de cohousing… ¿Cómo podría funcionar sin reconstruir las viviendas, con las que ya tenemos?

Puede funcionar perfectamente. Puedes rehabilitar un edificio entero o, como están haciendo las compañeras del colectivo Punt 6, trabajar el cohousing disperso. El cohousing es la idea de compartir espacios para el soporte de la vida cotidiana y los cuidados, y no todo tiene que estar necesariamente en un mismo edificio. Por ejemplo, nos unimos vecinas del barrio y en aquel local que no hay nada ponemos la lavandería, en aquel otro hacemos la cocina… Me parece una idea muy interesante.

Tanto en campaña electoral como durante las legislaturas, los partidos políticos hacen propuestas en materia de igualdad de género, de lucha contra el cambio climático, de educación… ¿Necesitan esas propuestas un aterrizaje también en lo urbanístico y en lo arquitectónico? ¿Cómo puede contribuir o condicionar el urbanismo las medidas legislativas? Por ejemplo, propuestas como la protección de mujeres víctimas de violencia sexual.

Hace años hice con una compañera un trabajo en cárceles de mujeres (ibas a una cárcel de mujeres a ver cómo eran los espacios, a hablar con ellas) y vimos cómo no les funcionaban los espacios pensados para hombres. No les funcionaban por ejemplo las duchas, porque son duchas abiertas y para las mujeres ducharse en una ducha abierta no es cómodo para la mayoría, además con la menstruación no es agradable estar ahí sangrando con el agua. También querían tener espacios para cuidar, plantas en el tejado. En lugar de grandes patios, querían patios más pequeños para que no haya un único patio que domine un grupo. Sí hay algunos espacios que podría permitirles tener una mejor vida.

Un año después hicimos un estudio en el que fuimos a ver todas las casas de acogida para mujeres maltratadas. Había algunas casas que eran peor que la cárcel. Una de las cárceles a las que fuimos era de madres con niños. Vale, están en la cárcel y no hay nada peor, pero allí las habitaciones eran coloridas, podían hacer suyos los espacios para estar con los niños. En estas casas de acogida no podían, todas las paredes tenían que ser blancas, etc. Y son también cárcel, porque las tienen muy controladas. Ahí el espacio haría mucho.Deberían ser espacios de reconocimento, de acogida, de abrazarse. Y no lo son.

La arquitectura podría ayudar. Una vez acompañé a una mujer a denunciar y el espacio también era horrible: llegas y vas directa a la sala. La gente de fuera te ve y ya sabe por qué estás ahí. Deberían estar en espacios protegidos y amables. En Santa Coloma de Gramenet se está haciendo un gran centro de economía social y solidaridad feminista donde irá el Centre d’Informació i Recursos per a Dones (CIRD), y este está abajo en un sótano que tiene un patio nuevo con mucha luz. La idea es que sea un espacio donde haya un exterior propio en el que se sienta seguridad y no estés encerrada. La calidad de los espacios ayudaría a sanar.

Dices que las mujeres le debemos todo a otras mujeres feministas. ¿Qué os debemos a las arquitectas feministas?

Las mujeres le han aportado a las ciudades y a las viviendas todo lo que tienen de humanizado. Las primeras que fueron sensibles en rehabilitar y no destruir para hacer nuevas viviendas para la gente con menos recursos fueron mujeres: vamos a mejorar a partir de una relación, de ponernos en contacto y aprender y capacitarnos juntas. También en el siglo XIX, cuando se hacen las grandes avenidas del este de Norteamérica, aparecen las mujeres que reivindican el housekeeping, el cuidado del hogar municipal. Y dicen: “Vosotros os encargáis de los grandes monumentos, pero detrás de la fachada del monumento la gente está viviendo muy mal”.

Entonces ellas empiezan a hacer algunas cosas como ir a las casas y hacer esos cuidados a otras a las que no conocían de nada pero que trabajaban mil horas. Era un compartirse y obligar a los municipios a que limpien, equipen… La crítica al suburbio americano la empezaron las mujeres. La idea de cómo usar los solares vacíos también es de las mujeres.

La reflexión de las casas sin cocina es de mujeres. Claro, ¿ellos qué iban a pensar, si la comida llega mágicamente a la mesa? Ahora dicen que muchos niños no saben de dónde sale el pan, pero los hombres no saben de donde sale la comida tampoco. Creo que la humanización de la ciudad es cosa de las mujeres, y el reclamo de poder caminar y sentirnos seguras es de las mujeres.






Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

Una alternativa a los agrotóxicos, fumigación ecológica


Gastón Wahnish
Tiempo Argentino

Ambientalistas y productores agroecológicos realizan en Entre Ríos, el distrito más fumigado del país, pruebas experimentales con fertilizantes e insecticidas naturales. Al proyecto se sumó la cámara que agrupa a los pilotos que hacen las aeroaplicaciones.


En Entre Ríos, el distrito con más altos niveles de aplicación de glifosato del mundo, decidieron empezar a revertir el modelo de producción basado en la aplicación de agrotóxicos sobre cultivos transgénicos, impulsando pruebas experimentales de fumigaciones con bioinsumos, apostando así a masificar la agroecología. La primera reunión de esta experiencia "histórica" ocurrió en Nogoyá y convocó a tres actores clave del proceso: el Consultorio Técnico Popular (CoTePo) de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), el movimiento de vecinos autoconvocados "Por la Vida sin Agrotóxicos", de Concepción del Uruguay, y la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FeArCA), que agrupa a los pilotos que fumigan los campos, que no quieren quedar asociados a los efectos nocivos del actual modelo de agronegocios.

"El camino para la transformación es este: como principio, la base de cuidar el campo y la salud está en la mesa", describe Alejandro Ciancio, del movimiento ambientalista uruguayense, que integra la coordinadora entrerriana Basta es Basta.

En el corto plazo, la idea es ampliar la mesa hacia el INTA y las cámaras cerealeras que quieran sumarse. "Hoy trabajamos en conjunto con quienes también son víctimas del agronegocio, porque eso son los aerofumigadores y los dueños de campos. Queremos llevar adelante una experiencia tangible de agroecología que tenga visibilidad y un impulso hacia afuera: demostrar que funciona, que se puede y es rentable producir agroecológicamente", enfatiza Fabio Mazza, quien desde muy joven trabaja en horticultura con su familia y es encargado del CoTePo en Concepción del Uruguay. 
La mesa de trabajo espera que en los próximos días, cuando el ministro de Ambiente Juan Cabandié visite Gualeguaychú, exprese su apoyo a estas experiencias: en breve comenzará un proyecto de siembra agroecológica de trigo en la localidad de Basavilbaso.

Una investigación publicada en 2017 en la revista especializada Environmental Pollution, realizada por científicos del Conicet, reveló que el glifosato volcado por el agronegocio no se degrada y, por lo tanto, se acumula, y que la concentración del herbicida constatada en Entre Ríos, con epicentro en la localidad de Urdinarrain, en el departamento de Gualeguaychú, se encuentra entre las más altas a nivel mundial. Desde Basta es Basta exigen una respuesta inmediata a este problema ambiental y sanitario, y recuerdan el fallo de la escuela de Colonia Santa Anita, que condenó a tres personas (el dueño del campo, el piloto y el titular de la empresa fumigadora) por lesiones leves y contaminación culposa por rociar a niños y docentes con agrotóxicos.

Mazza insiste en la importancia de una transición hacia un modelo de producción agroecológica, aunque reconoce que en el país casi no existen experiencias de aplicación con bioinsumos: "Si logramos desarrollar estas pruebas sería un paso histórico para fomentar la agroecología a gran escala".

Transformación

Mientras el hambre de millones de argentinos está en la agenda pública, la experiencia de Entre Ríos pretende avanzar hacia una técnica alternativa de producción agrícola basada en el cuidado de la salud y el ambiente.

Agustín Suárez, vocero de la UTT, redobla la apuesta: "El gobierno debe tomar nota para participar activamente del proceso y promover políticas públicas que permitan masificar la agroecología y ofrecer alimentación saludable para toda la población. Tanto desde la perspectiva ambiental como productiva, estamos impulsando desde abajo la transformación del modelo y sumando actores".
"La mitad de los chicos que ingresan al área oncológica del Hospital Garrahan son de nuestra provincia. En Entre Ríos se ha naturalizado la palabra cáncer y eso es una barbaridad", relata el ambientalista Ciancio. Pero también asegura que ven un brote en la agroecología, por ejemplo, en Gualeguaychú, donde se están sembrando 25 mil kilos con esta alternativa. Una de las experiencias ineludibles la encarna la Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología (Renama), que viene demostrando que se puede producir con bioinsumos y altos niveles de productividad.

Qué es la tierra de diatomeas

Las diatomeas son algas fosilizadas que pueden utilizarse como un efectivo insecticida ecológico y natural. Por un lado, aporta nutrientes, como calcio o silicio, que son beneficiosos para el suelo; por el otro, facilitan la absorción de esos nutrientes, mejorando el nivel de aireación, esponjosidad y retención de agua.

La tierra de diatomeas, también llamada “tierra blanca” por su color, es, además, muy efectiva para deshacerse de los insectos que atacan y perjudican los cultivos, sobre todo en las épocas de temperaturas altas. Con este tipo de fertilizantes naturales es que avanza el proyecto agroecológico a gran escala que se plantea en la provincia de Entre Ríos.

Otro uso doméstico de las diatomeas es para combatir cucarachas y hormigas. En este caso, la ingesta de las partículas de sílice que componen la tierra de diatomeas provoca lesiones en el tubo digestivo de los insectos. También actúa como un fungicida preventivo contra las infecciones provocadas por hongos en raíces, tallos y hojas de las plantas.

Este insecticida “ecológico” no produce inmunidad en los insectos, como es el caso de otros insecticidas químicos que se vehiculizan a través del agua.


Extensiva y exitosa

Al cabo de ocho años de ensayos, el agrónomo Martín Zamora, coordinador nacional de agroecología en el INTA, a cargo de la Chacra Experimental Barrow, en Tres Arroyos, afirma que “la agroecología puede llegar a ofrecer márgenes brutos mucho más atractivos que la agricultura convencional, que utiliza agroquímicos y fertilizantes”. Según el especialista, “en el promedio de cuatro o cinco años que hemos podido evaluar, no varía el rendimiento en uno u otro sistema. Los promedios son los mismos”. Es decir, se puede hacer agroecología extensiva con resultados económicos exitosos.


Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

sábado, 18 de enero de 2020

Como si cinco bombas de Hiroshima se arrojaran al mar cada segundo, a esa velocidad se calientan los océanos del mundo

Resultado de imagen para océanos del mundo contaminacion

Terray Sylvester
Reuters


El calentamiento oceánico alcanzó en 2019 un nivel récord, con incrementos de temperatura que sobrepasan los 2.000 metros de profundidad.

En ningún otro momento de la historia humana, desde que se tienen registros, han sido tan cálidos los océanos del mundo como en 2019. Las aguas marinas se están calentando ahora a la misma velocidad que si unas cinco bombas atómicas como las de Hiroshima fueran allí arrojadas cada segundo, de acuerdo con un nuevo estudiopublicado este lunes en la revista Advances in Atmospheric Sciences. 

Un equipo internacional de 14 científicos de 11 universidades de distintas partes del mundo precisó que la zona que experimenta mayor aumento de la temperatura es la ubicada entre la superficie y una profundidad de 2.000 metros. Además, concluyeron que los últimos 10 años han sido los más cálidos registrados para las temperaturas oceánicas globales, y que los últimos cinco años tienen el récord más alto. 

Así, en 2019 la temperatura del océano fue de aproximadamente 0,075 grados Celsius por encima del promedio que hubo entre 1981 y 2010. Para llegar a ese punto, el océano habría recibido 228.000.000.000.000.000.000.000 (228 sextillones) de julios de calor.

"De hecho, eso es un montón de ceros. Para que sea más fácil de entender, hice un cálculo. La bomba atómica de Hiroshima explotó con una energía de aproximadamente 63.000.000.000.000 de julios. La cantidad de calor que hemos puesto en los océanos del mundo en los últimos 25 años equivale a 3.600 millones de explosiones de bombas atómicas de Hiroshima", señaló el autor principal del estudio, Lijing Cheng, citado por el portal Eurekalert.

El estudio también muestra que si bien los océanos se calentaron constantemente entre 1955 y 1986, el incremento se ha acelerado rápidamente en las últimas décadas. Entre 1987 y 2019, las temperaturas del océano aumentaron en 450 % con respecto al período anterior.
Llamado a la acción

Lijing Cheng subrayó que la medición del calentamiento oceánico es "irrefutable" y representa "una prueba más del calentamiento global". El investigador señaló asimismo que "no existen alternativas razonables" para explicar este incremento, como no sea por "las emisiones humanas de gases que atrapan el calor".

En consonancia con los resultados del estudio, los científicos reiteraron su llamado a la acción para que la gente revierta el cambio climático. "El precio que pagamos es la reducción del oxígeno disuelto en el océano, las vidas marinas dañadas, el fortalecimiento de las tormentas y la reducción de la pesca y las economías relacionadas con el océano", advirtió Cheng.

"Sin embargo, cuanto más reduzcamos los gases de efecto invernadero, menos se calentará el océano. Reducir, reutilizar, reciclar, y convertirnos en una sociedad de energía limpia, sigue siendo el principal camino a seguir", concluyó el científico.


Fuente: https://actualidad.rt.com/actualidad/339884-oceanos-calientan-velocidad-cinco-bombas-hiroshima-arrojaran-agua-segundo
 



Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

lunes, 13 de enero de 2020

México apuesta por más energía nuclear pese al rechazo social

Resultado de imagen para México apuesta por más energía nuclear pese al rechazo social

Emilio Godoy
IPS



El gobierno del izquierdista Andrés Manuel López Obrador ha detenido el avance de la energía renovable en México, para promover los combustibles fósiles y pretende construir otra planta nuclear. En la imagen, paneles solares en la ciudad de Mérida, en el sudoriental estado de Yucatán. Crédito: Cortesía.

MÉXICO, 10 ene 2020 (IPS) - El gobierno del izquierdista Andrés Manuel López Obrador desea ampliar la generación eléctrica de energía nuclear, a pesar de los riesgos de la tecnología y de que no contribuye a la lucha contra la crisis climática.

La estatal Comisión Federal de Electricidad (CFE) informó el 10 de diciembre de sus planes de construir otra planta, preferiblemente donde opera la Central Nuclear Laguna Verde (CNLV), en el municipio de Alto Lucero de Gutiérrez Barrios, en el sudoriental estado de Veracruz, a unos 250 kilómetros de la capital mexicana.

Gustavo Ampugnani, director ejecutivo de la oficina mexicana de la no gubernamental Greenpeace , calificó el plan de “pésima idea”.

“Lejos de ser una solución al problema climático, es una falsa solución. Es una tecnología o apuesta política que desvía la atención de lo que realmente se tiene que hacer, reducir los combustibles fósiles, descarbonizar procesos productivos y promover energías renovables.

Es una visión obsoleta”, dijo a IPS.

La intención inicial de la CFE es edificar dos reactores de 1.400 megavatios (Mw) de capacidad cada uno, a un costo de unos 7.000 millones de dólares por unidad, en el terreno de la CNLV, que posee dos generadores con capacidad conjunta de 1.600 Mw. La Unidad 1 inició operaciones en 1990 y la 2, en 1995, para las cuales la empresa inició en 2015 el trámite de renovación de licencia por otros 30 años.

Para delinear la estrategia y el diseño de la obra, la CFE pidió al no gubernamental Instituto de Investigación de Energía Eléctrica (EPRI, en inglés), con sede en California, la elaboración de un estudio técnico-económico sobre costos, opciones tecnológicas y ubicación para instalar la generadora, que estaría listo en 2020.

El argumento del gobierno a favor de la nucleoelectricidad gira en torno a las cuantiosas importaciones de gas natural de Estados Unidos y su poca inclinación hacia las alternativas renovables. El plan de López Obrador es fortalecer a la CFE y la también pública Petróleos Mexicanos (Pemex) y profundizar la explotación y quema de combustibles fósiles.

Pemex, en el puesto 12 como productor mundial de petróleo y en el 17 de gas natural , y sus socios privados obtuvieron hasta noviembre pasado un promedio diario de 5.015 millones de pies cúbicos de gas, cinco por ciento más que el volumen extraído en el mismo mes de 2018. Mientras, el país importó 1.024 millones, principalmente de Estados Unidos, el mismo nivel que en 2018.
En esa línea, la adición de energía nuclear podría minimizar la dependencia mexicana del gas natural y diversificar la cartera energética del país, según EPRI.

México necesita satisfacer una demanda eléctrica que crece cuatro por ciento al año y que a inicios de 2020 se ubica en 32.046 megavatios (Mw).

En el primer trimestre de 2019, la generación bruta totalizó 80.225 gigavatios-hora (Gwh), por encima de los 78.167 del mismo periodo del año anterior. Las plantas de ciclo combinado a gas aportaron 40.094, la termoeléctrica convencional, 9.306 y la carboeléctrica, 6.265.

Las hidroeléctricas contribuyeron con 5.137 Gwh, los campos eólicos, con 4.285; CNLV con 2.382, 32 por ciento menos que el año anterior, y las estaciones solares con 1.037. Las variantes renovables mostraron el mayor repunte.

La Ley de Transición Energética de 2015 estipula que la energía limpia debe representar 25 por ciento de la generación para 2018, 30 por ciento para 2021 y 35 por ciento para 2024. La generación nucleoeléctrica puede ayudar a alcanzar esas metas, según el gobierno mexicano.
La CNLV, que representa cuatro por ciento de la generación eléctrica y dos por ciento de la capacidad instalada, enfrenta problemas técnicos, paros forzados no programados, riesgo de saturación de desechos radiactivos y exposición de trabajadores a emisiones radiactivas, según documentos de CFE y de la gubernamental Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias (CNSNS).

Si bien la energía atómica no genera dióxido de carbono, la minería del uranio, que México importa de Estados Unidos y Rusia, es contaminante y el carburante requiere de transporte desde su lugar de origen.

Además, la energía nuclear no puede competir económicamente con las energías fotovoltaica y eólica, cuyo costo ha caído en años recientes.

El índice Global de Infraestructura 2018, una encuesta realizada en 28 países por la Asociación de Inversionistas en Infraestructura Global y el Instituto de Investigación Social Ipsos MORI, con sede en Londres, halló que solo 30 por ciento de los consultados en México considera buena o muy buena la infraestructura de generación nuclear en el país, en línea con la percepción global, y 51 por ciento respondió “mala o muy mala”.

Esa visión concuerda con la visión social mexicana respecto de la viabilidad de la nucleoenergía, aversión que el gobierno tendrá que vencer. De hecho, desde 2006 se registra un incremento paulatino de oposición a la variante atómica.

Una encuesta realizada por la CFE y el también estatal Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares concluyó que 61 por ciento de los consultados se oponían a la construcción de más centrales atómicas y 50 por ciento, a su uso para producir fluido.

“El rechazo social siempre ha sido un elemento que complementa otros esfuerzos e información técnica y científica existente. Es un elemento que puede hacer que el plan nuclear no prospere. Tendríamos que estar discutiendo el plan de cierre y contención” de la CNLV, planteó Ampugnani.

Desde la administración del conservador Enrique Peña Nieto (2012-2018), este país latinoamericano consideró la ampliación de la capacidad nuclear. El Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional 2016-2030 (Prodesen) incluyó la construcción de tres reactores para 2028 en Veracruz y uno de los temas electorales de la Estrategia Nacional de Energía 2013-2027 era definir el alcance del programa atómico.

Ese apartado contempló la expansión de Laguna Verde, elaborar estudios para la construcción de centrales nucleares y fortalecer a la CNSNS, el regulador nuclear. Pero la versión 2019-2033 del Prodesen no incluye más capacidad nuclear.

La CNSNS calcula que la construcción de una estación nuclear podría llevar menos de cuatro años, pero podría extenderse a ocho, si se toma en cuenta el tiempo necesario para organizar licitaciones públicas.

La estatal pero autónoma Comisión Reguladora de Energía dibujó un escenario energético alterno, en el cual el abandono de combustibles fósiles implica que la nucleoenergía llegue a casi cuatro por ciento. En el decenio 2017-2027, las inversiones nucleares tendrían que alcanzar casi 6.400 millones de dólares.

El “Reporte ambiental” de la instalación, que forma parte del expediente de renovación de licencia consultado por IPS, indica que el reemplazo por una nueva estación es posible, pero inviable, pues la autorización, la construcción y los costos de arranque no son comparables con los de la continuación de la generación de la CNLV.

Su sustitución por una planta alimentada con fósiles es técnicamente posible, pero inviable por razones ambientales y operativas. También son inviables las alternativas renovables, pues no hay suficiente irradiación solar ni condiciones climáticas para una granja fotovoltaica o un campo eólico.

Para legitimar sus megraproyectos, López Obrador ha recurrido a consultas públicas que no cumplen con estándares internacionales, y la construcción de una planta nuclear no sería la excepción.


Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

Combinación de dos ilustres venenos

Resultado de imagen para Combinación de dos ilustres venenos

Gustavo Duch
Rebelión

Los efectos a dosis altas del arsénico lo convierten en veneno y el glifosato es responsable de alteraciones hormonales y otros daños. ¿Se ha estudiado qué ocurre si preparamos un cóctel de arsénico más este glifosato?

En algunos momentos del año y en bastantes lugares de nuestra geografía nos encontramos con la prohibición de consumir agua corriente puesto que contiene cantidades de arsénico por encima de los valores regulados. Da un poco de miedo pero no deja de ser una situación controlada que aparece después de movimientos geológicos o por extracción de agua o minerales que ponen en contacto los acuíferos con depósitos naturales de este célebre semimetal. Nerón o Napoleón supieron muy bien de los efectos a dosis altas del arsénico como veneno. Unos pocos miligramos de arsénico en su bebida acabaron con sus vidas.

Por otro lado, y como recogió la propia Organización Mundial de la Salud, quedan confirmados los efectos de otra sustancia muy glamurosa, el herbicida glifosato originalmente de Monsanto y actualmente comercializado por muchas empresas. El glifosato es responsable de alteraciones hormonales, daños genético y otras afectaciones que dan lugar a cáncer, abortos o malformaciones. Son miles los estudios que lo confirman y demasiados los casos reales que lo corroboran.

Pero, ¿se ha estudiado qué ocurre si preparamos un cóctel de arsénico más este glifosato muy usado en nuestra agricultura industrial? Lo digo porque no sería algo casual, al contrario, el arsénico de nuestro subsuelo puede muy fácilmente entrar en combinación con el glifosato puesto que como analizó el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua , adscrito al CSIC, “un 41% de las aguas subterráneas de Catalunya contienen altos niveles de glifosato”

La respuesta ya la tenemos y recientemente la ha divulgado mi admirado periodista Darío Aranda en el diario Página 12 de Argentina. Un equipo de investigadores liderado por Rafael Lajmanovich, profesor titular de la Cátedra de Ecotoxicología de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral e investigador del Conicet, analizó durante más de seis meses el efecto de esta combinación de tóxicos en anfibios, que vienen a ser -explica el investigador- como los ‘canarios de la mina’ por su similar desarrollo embrionario al del ser humano. El resultado obtenido es una triada muy grave: confirmaron disrupción endrocrina (aumento en la concentración de hormonas tiroideas), mayor proliferación celular (aumentan su tasa normal de división celular) y radiotoxicidad (daño en el material genético). Es decir, todo aquello que nos conduce a tener muchas más probabilidades de contraer enfermedades como el cáncer y malformaciones.

Es obvio que si nos llevamos a la boca dos venenos sufriremos el doble de consecuencias pero lo que explica este estudio publicado en la revista científica Heliyon, de la prestigiosa editorial internacional Elseviere, de Reino Unido, es que no solo los dobla sino que entre ellos se genera un efecto sinérgico que potencia su toxicidad. Por eso, las mismas administraciones que regulan con acierto la exposición al arsénico deberían de tener suficiente valentía para prohibir ya el uso del glifosato y evitar así este cóctel mortal.



Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

sábado, 11 de enero de 2020

Syngenta en la mira: Pesticidas prohibidos en Suiza exportados a Brasil



Sergio Ferrari
Rebelión


Catalogado como nocivo para la salud de los suizos - y por ende prohibido desde 2005 en el mercado helvético-, el pesticida profenofós inunda, sin embargo, campos y aguas brasileras, producto de la actividad exportadora de la trasnacional Syngenta, con sede en Basilea.

En el año 2018, al menos 37 toneladas de ese insecticida del grupo de los organofosfatos fueron vendidas a Brasil, según documentos de exportación de la Oficina Federal de Medioambiente a los que tuvo acceso la ONG helvética “Public Eye”, activa en la denuncia de los comportamientos irresponsables de las trasnacionales.

Contra la salud y el medioambiente

El plaguicida en cuestión, que fuera desautorizado por la Unión Europea en 2015, está prohibido a la venta en el territorio suizo dado sus efectos contraindicados para la salud y el medioambiente. Extremadamente nefasto para los organismos acuáticos, pájaros, abejas, el profenofós es un potente neurotóxico que puede también afectar al desarrollo cerebral de los seres humanos, en particular de los niños, según fuentes científicas.

En una comunicación oficial de noviembre pasado, Baskut Tuncak, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre sustancias tóxicas y derechos humanos, solicitó a las autoridades suizas prohibir la exportación de dicho pesticida.

En diversas regiones del mundo es un químico muy cuestionado. El Manual de Plaguicidas de Centroamérica – editado por la Universidad de Costa Rica y el IRET- le atribuye efectos tóxicos agudos, crónicos y a largo plazo agresivos para el ser humano.

Brasil se ha convertido en uno de los mercados preferidos por la trasnacional suiza. Las regiones más golpeadas por dicho pesticida son los Estados de San Pablo y Minas Gerais. Según un estudio da los datos 2018-2019 del Programa Gubernamental de protección del agua en ese país, los valores de profenofós detectados en el agua serían considerados impropios par el consumo en Suiza.

Ganancias astronómicas con pesticidas tóxicos

En un Informe publicado en abril del año pasado, Public Eye denunciaba la amplitud de un comercio “tan secreto como lucrativo: el de los pesticidas extremadamente peligrosos”.
El mismo incorpora como referencia los datos de la Philips McDougall, una sociedad de análisis de mercado, que constituye una fuente de referencia, entre otros, para la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos de Norteamérica.

Y los cruza con la lista de 310 sustancias más peligrosas que amenazan la salud y el medioambiente, establecida por la Red de Acción en Plaguicidas (PAN, por las siglas del nombre inglés Pesticide Action Network).

Public Eye llega a la conclusión que ese mercado específico representó cerca de 22 mil millones de dólares en el 2017, como resultado de 1,8 millones de toneladas de sustancias activas que alimentaron las ventas. Dos tercios de ese total son vendidos a países en desarrollo o emergentes, según la ONG suiza.

Aunque Syngenta hace gala de sus esfuerzos de innovación y durabilidad, enfatiza Public Eye, la comercialización de productos extremadamente peligrosos hace a la esencia de sus transacciones y beneficios. 15 de los 32 pesticidas que figuran en la lista negra del PAN, constituyen productos “vedettes” de Syngenta. Lo que le representa negocios por 3,9 mil millones de dólares, según cálculos de dicha ONG. Quien subraya que “la multinacional aprovecha de las debilidades de la reglamentación en países como Brasil, Argentina o India” para continuar a vender sus tóxicos más rentables, muchos de los cuales ya han sido prohibidos tanto en el mercado helvético como en el de la Unión Europea.

Criterios claros, lista de tóxicos en espera

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) llegaron a la conclusión que los pesticidas “reconocidos por presentar niveles altos de riesgos agudos o crónicos para la salud o el medio ambiente – designados como pesticidas extremadamente peligrosos o Highly Hazardous Pesticides-, deben ser retirados del mercado y reemplazados por alternativas más seguras”.

Si bien ya en el 2006 se establecieron criterios claros para identificar dichos químicos nocivos, hasta el momento no se logró establecer una lista clara y excluyente de dichos agroquímicos. Las trabas de las grandes multinacionales químicas y las debilidades de muchos Estados (o sus representantes) explican la falta de una voluntad política efectiva para aplicar los criterios.

Esa realidad llevó a la Red de Acción en Plaguicidas a evaluar cerca de 1000 sustancias presentes en el mercado. En base a las referencias de las agencias de la ONU e introduciendo otros índices complementarios- como la toxicidad para las abejas o las perturbaciones endocrinas-, esa plataforma elaboró una lista de 310 pesticidas peligrosos.

Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

Las negociantes cumbres del clima

Resultado de imagen para cumbres del clima

Julio García Camarero
Rebelión


Una de las “ideas-adorno” de la que más se hablaba y reivindicaba en los días del la CUP25 de Madrid fue de la justicia climática idea que se remonta a la Cumbre Social Alternativa (CSA) de Bali (2002), Hoy la justicia climática es invocada por macro-corporaciones globales como por ejemplo las de Florentino Pérez con sus empresas [1]   de ACS [2] y su filial “Acciona” de “energías limpias y alternativas” [3] .

Acciona resulta ser el primer operador de “energías renovables-limpias” del mundo. Con filiales y proyectos (según detalla la empresa en su informe anual), a parte de en España, en: Chile, México, Perú, Brasil, Sudáfrica, Taiwán y Reino Unido.

Justicia climática sí, pero ella solo puede darse bajo la justicia social [4] de todas las sociedades de la tierra conectadas y coordinadas en los ecosistemas. Es decir, las sociedades minerales, vegetales y animales, en esta última deberá estar también incluido el homo sapiens.

Sin ésta justicia ni las equidades entre todos los miembros de estas sociedades sucede que a causa del fanatizado fetiche del crecimiento económico en forma de PIB, se producen irremisiblemente los efectos suicidas de Cambio Climático y colapso a los que se llega por vía de los siguientes desastres causados por el crecimiento y el consumismo-productivismo:

Pérdida de biodiversidad; sequías continuas; desertificación (a una velocidad de 7 Km/año); acumulación de residuos; contaminación: radiactiva, química o electro-magnética; agotamiento del: agua dulce, de las fuentes de energía no renovable (petróleo, gas, carbón, uranio,…) y de las energías y materias renovables: suelos vivos, sin destrucción de la materia orgánica (M.O.), hoy envenenados por los fertilizantes químicos derivados del petróleo. Y por otra parte, esquilmación, ni futuro agotamiento, de los materiales no renovables (coltán, litio, tierra raras, etc.) indispensables para producir energías “limpias”.

No hubo especial preocupación ni ocupación en centrarse en éstos suicidas DESASTRES, generados por el crecimiento económico. Mas bien la CUP25 siguió la tradición y rutina de proponer el desarrollo del “capitalismo verde”; es decir: “revolución verde global”, “economía verde global”, “comercio verde global” y ahora le tocó el turno a la “energía verde global”. Toda una mentira verde, ya histórica.

Al dejar de considerar estos desastres causados por el crecimiento dejamos que se abra paso, aunque fuera sin CO2, la vorágine del: consumismo compulsivo, explosión demográfica, urbanización global, etc.

Pues bien, ninguno de estos desastres causados por el crecimiento, generadores del cambio climático global, gozó del seguimiento que era preciso en una cumbre sobre el clima como la COP-25.

Se hicieron intensivas horas, e incluso intensos días extras, para una discusión casi monográfica sobre el mercadeo de las emisiones de CO2. Se convirtió la Cumbre en una lucha mercantil, en la gran disputa de los negocios más gigantescos de la historia de varias mercancías: compra de las emisiones de CO2, desarrollo multinacional de las llamadas energías limpias (solar, eólica, hidroeléctrica, biocombustibles, etc., que tampoco es que sean tan limpias), así como la limpieza tecnológica del las emisiones de CO2, mediante geoingenieríaetc.

Se planteó crear, un fondo de dinero para ayudar a arreglar el desestere del cambio climático, mediante el aporte de los Estados, parte del obtenido del mercadeo de emisiones, las instituciones intermedias, comunidades, diputaciones, ayuntamientos, etc. Con este fondo se contratarían a grandes corporaciones que teóricamente limpiarían la atmosfera, las aguas y las tierras. Pero, en realidad, este anuncio “ecológico” de las macro- corporaciones no dan prioridad a la limpieza del medio ambiente, si no al enorme volumen de negocio que supone toda esta “limpieza”. Pero más limpieza, es solo un nuevo tipo de negocio. Está comprobado que la geo-ingeniería es tremendamente cara (y que aporta un gran volumen de negocio a corto plazo) pero ese dinero que se emplea en ella no cae del cielo, sino que, en su mayor parte, proviene de procesos fabriles contaminantes; además, parece ser que los resultados no son aceptables; pero eso sí, suponen un alto volumen de negocio. Otro ejemplo es el de la energía nuclear, que la llaman limpia por no producir CO2, igualmente es tan gigantescamente cara que se necesitarían mucho mas años de vida para que fueran rentables o al menos amortizables; pero además, no es tan limpia como dicen pues tiene un altísimo índice de contaminación radiactiva en caso de accidente, genera residuos radiactivos con milenios de años duración de vida, y además tienen un altísimo riesgo y peligro de accidente nuclear. Finalmente hay que tener en cuenta de que si se da el caso de que en el planeta sólo queda uranio disponible para unos pocos lustros.

Otro ejemplo nefasto, que no se quiere ver como nefasto, es el coche eléctrico. Dicen que no contaminan las ciudades porque no produce combustión de energías fósiles, pero los enchufan a la red eléctrica, y esta red se abastece de centrales térmicas, nucleares e hidroeléctricas, que poco tienen de limpias, por el contrario si están repletas de ataques a la atmósfera y a la biosfera en general. Además, se acaba de hablar de la tremenda contaminación de las nucleares y también de los problemas de la geo-ingeniería. Tampoco el coche eléctrico es tan limpio como dicen; por lo pronto es necesario considerar el alto impacto en cuanto extractivismo y en contaminación que supondrá el hecho de reponer miles de millones de automóviles de gasolina para remplazarlos por un parque automovilístico mundial eléctrico. Y también abra que considerar el enorme aumento de desechos que ésta eliminación automovilística generará, así como la esquilmación de recursos que supondrá la obtención de tanto hierro y carbón para fabricarlos. También habrá que considerar la enorme contaminación que generará la fabricación de una cantidad tan ingente de vehículos. Parece que se nos olvida que vivimos en un planeta finito que estamos calentando y destruyendo aceleradamente. Tal vez lo más indignante de todo sea la ausencia de estas consideraciones e indispensables soluciones. Ausencia que se da nada menos que en una Cumbre del clima.

Y es que decía mi abuela que: “no es limpia la que limpia, es limpia la que no mancha”. Desde luego la solución no puede ser del tipo que propone “Acciona”, el Green New Deal de Alexandria Ocasio-Cortez o Bernie Sanders [5] en los EEUU, a base aportar mucho dinero para limpiar la contaminación de las ciudades, si las limpia pero a costa de ensuciar el campo, de espoliar profundamente una vez más al Tercer Mundo y de llegar al agotamiento de los recursos no renovables.

Y es que no se puede limpiar la mierda que produce el dinero con más dinero y esquilmación.

Volviendo a lo de que no es limpio el que limpia sino el que no mancha, vislumbramos que la única solución no es limpiar, sino ¡no seguir manchando más! ¿Y que significa no manchar?: pues abandonar para siempre el consumismo-productivismo, el despilfarro, la obsolescencia programada, la revolución verde, los remedios del Cambio Climático industriales, etc. En terminar para siempre con la acumulación oligárquica, y el crecimiento del PIB.

En una palabra, la única solución es salirse del capitalismo suicida e iniciar un decrecimiento feliz. Sí feliz, en cuanto que significa abandonar todos los fetiches y adicciones que nos están haciendo infelices y lo que es peor suicidas.


Notas:
[1] https://www.elconfidencial.com/empresas/2019-09-10/acciona-north-east-link-final-7900millones_2217155/
[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Grupo_ACS
[3] https://www.elplural.com/economia/empresas/florentino-perez-impulsa-su-apuesta-por-las-renovables_214379102
[4] Es evidente que las macro corporaciones globales están muy alejadas de la JUSTICIA SOCIAL, pues siempre ponen la rentabilidad cortoplacista y el crecimiento oligárquico por encima de las sociedades minerales, vegetales y animales .
[5] https://www.theguardian.com/environment/video/2019/nov/29/what-is-the-green-new-deal



Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

viernes, 10 de enero de 2020

El fuego de Australia: cómo la crisis climática agrava las consecuencias de los incendios


Un bombero trata de apagar unas llamas en uno de los incendios de Australlia./ REUTERS

INCENDIOS FORESTALES

El país oceánico lleva más de un mes sufriendo intensos incendios forestales. Por el momento, las llamas ya se han cobrado la vida de más de veinte personas y se estima que cerca de mil millones de animales han muerto. 


Australia está ardiendo. El fuego tiñe sus montes y el humo oculta el resplandor del sol veraniego. Los incendios, de una magnitud sin precedentes, se extienden con rapidez y arrasan a su paso la vida en todas sus formas; los animales huyen, los troncos de los árboles se convierten en pilares de carbón y las viviendas quedan enterradas por grandes capas de hollín negro.
Esta catástrofe ha provocado ya más de veinte muertos y ha acabado con la vida de mil millones de animales, dejando algunas especies como el koala funcionalmente extintas. Australia –especialmente zonas como Nueva Gales del Sur o el Estado de Victoria– tiene un periodo anual de riesgo de incendios que suele ubicarse temporalmente en las estaciones más cálidas, sin embargo, estas etapas se están alargando cada vez más en el tiempo debido al cambio climático, que desdibuja las estaciones.
La crisis climática, por ende, está detrás de esta devastación. No es el factor detonante, pero sí que es un elemento que agrava las consecuencias del fuego y alarga su durabilidad en los montes. ”Los periodos de riesgo están aumentando. De hecho llevan desde septiembre, cuando la etapa de incendios en estas zonas de Australia suele ser el mes de diciembre, al comienzo del verano”, explica Mónica Parrillo, ingeniera técnico forestal y miembro de Greenpeace.
El país austral, además, sufre una de las peores sequías desde que hay registros, así como una subida de temperaturas extrema, también con cifras de récord que elevan el mercurio del termómetro por encima de los 40ºC. La transformación del clima no es puntual, en tanto que la Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth (CSIRO) advierte de que el Estado oceánico está en camino de convertirse en un lugar mucho más árido, con menos precipitaciones y en riesgo por la subida del nivel del mar.
"Hay zonas en Australia en las que prácticamente ha desaparecido la lluvia"
“En un mundo más cálido y con menos precipitaciones, los incendios serán más frecuentes, algo que muy probablemente ocurra en el continente australiano y que ya está ocurriendo. Hay zonas en Australia en las que prácticamente ha desaparecido la lluvia y las temperaturas cada vez se incrementan más provocando fenómenos de este tipo más intensos y una deforestación mayor”, expone Mar Gómez, doctora en Físicas y responsable del área de meteorología de eltiempo.es.
“Con el aumento del tiempo de sequías y con las olas de calor más intensas, los bosques se vuelven más vulnerables y, en cuanto hay una chispa, sea por una negligencia o por un rayo, la propagación del fuego es bestial”, explica Parrillo, para señalar cómo la vegetación de los montes, cada vez más descuidada, se extiende de manera continuada y se convierte en un combustible que prende y extiende el fuego con velocidad.
Además de los factores ambientales, agravados a consecuencia de la crisis climática, aparecen otros factores ambientales que favorecen la presencia de incendios extremos. “Uno de ellos es El Niño indio o Dipolo del Océano Índico”, argumenta Gómez. Se trata de un “patrón climático de teleconexión” que hace que las aguas occidentales de este mar se vuelvan más tibias o más frías que las de la zona oriental. “Este año, la fase positiva de este patrón está dominando y las temperaturas del agua del mar están siendo más cálidas en la mitad occidental, produciendo lluvias por encima de la media en el oeste y sequías en el sudeste asiático y Australia”, expone la experta.
La imagen del conjunto de incendios, extinguidos y activos, del último mes en Australia./Anthony Hearsey
El conjunto de fuegos –en activo o ya extinguidos– que se han producido en Australia durante el último mes deja, según una fotografía de la NASA modificada por el fotógrafo Anthony Hearsey, una isla enrojecida y luminosa. Sin embargo, la imagen –que ha suscitado polémicas en las redes sociales al difundirse como si fuera una captura exacta de los incendios, en lugar de un resumen del total de los incendios– no llega a reflejar las consecuencias de esta catástrofe medioambiental. 
Además de la importante pérdida de biodiversidad que están sufriendo los ecosistemas, el fuego, dilatado en el tiempo más de un mes, está generando algunos problemas que sobrepasan las fronteras de la isla austral, ya que el humo está tiñendo de negro los cielos de algunas zonas de Nueva Zelanda y de algunos países de América Latina como Chile o Argentina, lo cual puede suponer un riesgo para la salud de los ciudadanos.
No solo ello, sino que "el humo de los incendios forestales está compuesto de una mezcla de gases y partículas finas llamadas aerosoles que, además de afectar a la salud de las personas y a la calidad del aire, pueden producir alteraciones en el clima y meteorología ya que pueden dar lugar a la formación de nubes llamadas pirocúmulos que producen fuertes tormentas eléctricas, que a su vez pueden dar lugar a más incendios", zanja Gómez.
Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com