lunes, 24 de noviembre de 2014

Bolivia plantea que países desarrollados aporten $us 170 billones para afrontar cambio climático (09.11.2014)

(ABI).- El ministro de Medio Ambiente y Agua, José Zamora, en representación de Bolivia, planteó en la Cumbre PreCOP Social, efectuada en Islas Margaritas -Venezuela, que los países desarrollados del mundo aporten 170 billones de dólares para los próximos años y con esos recursos afrontar los efectos del cambio climático

"Es fundamental que se provea, por parte de los países desarrollados, 70 billones de dólares a partir del año 2017 y al menos 100 billones de dólares a partir del año 2020", señaló, según un comunicado institucional.
En ese encuentro, Zamora explicó que para avanzar en la reducción de emisiones de gases se deben tomar acciones inmediatas para el periodo 2015-2020 y los países desarrollados deberán asumir compromisos de provisión de recursos financieros, tecnológicos y desarrollo de capacidades para acciones de adaptación y mitigación.
Asimismo, convocó a la comunidad internacional a impedir la intención de convertir el régimen legal e institucional internacional climático en un mercado de tecnologías, mercado de carbono y en una oportunidad de negocios.
Mediante la PreCOP de Cambio Climático se abrió un espacio para que las organizaciones populares de todo el mundo influyan en la agenda de la Organización de Naciones Unidas, con la posibilidad de superar un sistema excluyente que limita la participación de los pueblos en la toma de decisiones estratégicas para la supervivencia de la humanidad.







 







http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2014110901

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Químicos usados para el fracking invadieron acuíferos en Texas (10/11/2014)


Foto: Químicos usados para el fracking invadieron acuíferos en Texas

Investigadores de la Universidad de Texas en Arlington detectaron en el agua altos niveles de arsénico, metanol y etanol, causados por la fractura hidráulica de las petroleras en campos de Texas, EE.UU.

Químicos usados para fracking se detectaron en acuíferos en Texas

El estudio realizado por investigadores de la Universidad de Texas en la ciudad de Arlington dieron a conocer que hallaron altos niveles de arsénico potencialmente no saludables en los pozos de agua que se encuentran dispersos en el norte de Texas. Además detectaron químicos que se usan en la fracturación hidráulica (fracking) para extraer gas no convencional.

El estudio, que fue realizado el año pasado, incluyó a 100 pozos de agua en Barnett Shale, 10 de ellos se localizan en el Condado Denton. Un equipo integrado por 11 científicos de la Universidad de Texas encontró que el 30 por ciento de los pozos que se encuentran en un radio de 1.8 millas (2.88 kilómetros) en donde se están llevando a cabo perforaciones para obtener gas natural mostró un incremento en metales pesados, incluyendo el arsénico.

“Fue alarmante encontrar altas concentraciones de arsénico”, comentó el doctor Zacariah Hildenbrand, bioquímico de la Universidad. “Esto es una evidencia directa de que la perforación afecta el agua”. Los investigadores compararon los resultados con pruebas anteriores del agua realizadas en la misma área en toda la región hace 10 años antes de que el boom Barnett Shale se instalara para obtener gas de forma no convencional. Ellos creen que la vibración al perforar o llevar a cabo la fracturación hidráulica sacude la tubería de los pozos cercanos, provocando que el moho contaminado con arsénico caiga en el agua fresca. Los científicos se refirieron a esas vibraciones como “olas de presión de la perforación”.

Alex Mills, presidente de la Alianza de Productores de Energía de Texas en Wichita Falls, que comercializa gas y petróleo industrial, dijo que “Nunca había escuchado que la fracturación hidráulica sea tan violenta como para que tiemble la tierra y se suelte el moho de los pozos de agua”.

Los investigadores reconocieron que otros factores podrían haber causado la contaminación del agua, incluyendo, por ejemplo “Los cambios químicos hidrogeológicos en los niveles freáticos más bajos o accidentes industriales tales como la cubierta defectuosa de un pozo de gas”.

De acuerdo con el estudio realizado por la Universidad, que fue publicado en la revista Ciencia Ambiental y Tecnología, “…La máxima concentración de arsénico demuestra que en un área activa de extracción de gas no convencional, es casi 18 veces más alto que la concentración máxima entre las muestras no-activas o de referencia y los niveles históricos de esta región”.

El límite máximo de contaminación que permite la Agencia de Protección Ambiental en cuanto al arsénico es 10 partes por billón. Cualquier nivel que supere esto es considerado peligroso. El equipo de investigadores encontró que 29 de cada 90 pozos de agua excedieron ese estándar. Metanol y etanol, dos químicos usados en la fracturación hidráulica, también fueron detectados en el 29 por ciento de las muestras de agua.

Fracking prohibido

Los ciudadanos responsables de Denton han hablado en voz alta y con claridad en las urnas, convirtiendo a Denton, en la primera ciudad de Texas en prohibir la fracturación hidráulica. La prohibición debería entrar en vigor alrededor del 2 de diciembre, dijo el alcalde Chris Watts.

Norberto Ovando. Presidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN). Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas -WCPA- de la IUCN. Red Latinoamericana de Áreas Protegidas (RELAP).

Fuente Denton RC/AAPNInvestigadores de la Universidad de Texas en Arlington detectaron en el agua altos niveles de arsénico, metanol y etanol, causados por la fractura hidráulica de las petroleras en campos de Texas, EE.UU.

Químicos usados para fracking se detectaron en acuíferos en Texas

El estudio realizado por investigadores de la Universidad de Texas en la ciudad de Arlington dieron a conocer que hallaron altos niveles de arsénico potencialmente no saludables en los pozos de agua que se encuentran dispersos en el norte de Texas. Además detectaron químicos que se usan en la fracturación hidráulica (fracking) para extraer gas no convencional.

El estudio, que fue realizado el año pasado, incluyó a 100 pozos de agua en Barnett Shale, 10 de ellos se localizan en el Condado Denton. Un equipo integrado por 11 científicos de la Universidad de Texas encontró que el 30 por ciento de los pozos que se encuentran en un radio de 1.8 millas (2.88 kilómetros) en donde se están llevando a cabo perforaciones para obtener gas natural mostró un incremento en metales pesados, incluyendo el arsénico.

“Fue alarmante encontrar altas concentraciones de arsénico”, comentó el doctor Zacariah Hildenbrand, bioquímico de la Universidad. “Esto es una evidencia directa de que la perforación afecta el agua”. Los investigadores compararon los resultados con pruebas anteriores del agua realizadas en la misma área en toda la región hace 10 años antes de que el boom Barnett Shale se instalara para obtener gas de forma no convencional. Ellos creen que la vibración al perforar o llevar a cabo la fracturación hidráulica sacude la tubería de los pozos cercanos, provocando que el moho contaminado con arsénico caiga en el agua fresca. Los científicos se refirieron a esas vibraciones como “olas de presión de la perforación”.

Alex Mills, presidente de la Alianza de Productores de Energía de Texas en Wichita Falls, que comercializa gas y petróleo industrial, dijo que “Nunca había escuchado que la fracturación hidráulica sea tan violenta como para que tiemble la tierra y se suelte el moho de los pozos de agua”.

Los investigadores reconocieron que otros factores podrían haber causado la contaminación del agua, incluyendo, por ejemplo “Los cambios químicos hidrogeológicos en los niveles freáticos más bajos o accidentes industriales tales como la cubierta defectuosa de un pozo de gas”.

De acuerdo con el estudio realizado por la Universidad, que fue publicado en la revista Ciencia Ambiental y Tecnología, “…La máxima concentración de arsénico demuestra que en un área activa de extracción de gas no convencional, es casi 18 veces más alto que la concentración máxima entre las muestras no-activas o de referencia y los niveles históricos de esta región”.

El límite máximo de contaminación que permite la Agencia de Protección Ambiental en cuanto al arsénico es 10 partes por billón. Cualquier nivel que supere esto es considerado peligroso. El equipo de investigadores encontró que 29 de cada 90 pozos de agua excedieron ese estándar. Metanol y etanol, dos químicos usados en la fracturación hidráulica, también fueron detectados en el 29 por ciento de las muestras de agua.

Fracking prohibido

Los ciudadanos responsables de Denton han hablado en voz alta y con claridad en las urnas, convirtiendo a Denton, en la primera ciudad de Texas en prohibir la fracturación hidráulica. La prohibición debería entrar en vigor alrededor del 2 de diciembre, dijo el alcalde Chris Watts.

Norberto Ovando. Presidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN). Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas -WCPA- de la IUCN. Red Latinoamericana de Áreas Protegidas (RELAP).

Fuente Denton RC/AAPN

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El cambio climático y su impacto en el bienestar de las poblaciones

Uno de los fenómenos que definirá con mayor intensidad el siglo XXI será el impacto que los cambios irreversibles del clima tendrán en el bienestar de las poblaciones (y muy en particular de las poblaciones urbanas). Frente a esta realidad es urgente subrayar que:

1. Tales cambios no son solo amenazantes para el futuro, sino que los estamos sufriendo ya ahora mismo, afectándonos no solo a medio y largo plazo, sino en este momento.

2. Es obvio que las sociedades, tanto las más desarrolladas económicamente como las menos desarrolladas, no están preparadas para responder a dicha amenaza.

3. Tales cambios climáticos exigirán (y ya están exigiendo) transformaciones muy sustanciales en nuestras sociedades, que significarán cambios en la manera como están organizadas y gobernadas. Dichas modificaciones significarán una reflexión colectiva sobre el tipo de sociedad en el que deseamos vivir. Ello implicará una lucha de intereses que se asemejará y multiplicará las luchas generadas para resolver las crisis económicas y financieras actuales.

4. El sistema económico vigente en la mayoría de países desarrollados y en vías de desarrollo, caracterizado por el sistema de propiedad privada de los mayores medios de producción, distribución y financiación está dificultando la respuesta necesaria para responder a la amenaza que representa el cambio climático, requiriéndose un cambio sustancial en las relaciones de poder derivadas de este sistema económico y de su gobernanza económica y política. Para prevenir la agudización del problema, así como para alcanzar la ¬¬reducción del daño, y conseguir su adaptación a los cambios climáticos, se requerirá una democratización de dicha gobernanza, con cambios en los tipos de producción, consumo y distribución.

5. Estos cambios exigirán una transformación también en los partidos políticos y movimientos sociales –como los sindicatos- comprometidos con el bienestar de las clases populares, que serán los grupos sociales probablemente más afectados negativamente por estos cambios climáticos irreversibles.

6. Las áreas de mayor conflicto serán las que se centren en los cambios en los sistemas de producción, consumo y distribución de recursos. La enorme concentración de recursos (incluido de capital y de renta) en manos privadas es incompatible con el proyecto reformador de protección de las clases populares frente a los daños climáticos.

7. Tales cambios no significan necesariamente una disminución de la actividad económica, sino un cambio sustancial de dicha actividad, con una considerable redistribución del tiempo de trabajo y un cambio de los tipos de producción y consumo.

8. En el mundo hay un enorme déficit de actividades que se requieren para desarrollar el enorme potencial de los seres humanos, actividades que pueden o no ser remuneradas. No puede aceptarse el principio de que deben dejarse, sin cubrir, las necesidades de desarrollo humano a fin a proteger a las poblaciones de los cambios climáticos. La creatividad humana ha mostrado históricamente que puede desarrollar una compatibilidad entre recursos y necesidades humanas, sin afectar negativamente al clima.

9. No se puede aceptar que algunas poblaciones y algunos trabajadores tengan que llevar la carga de prevenir el deterioro climático mediante marginación o desempleo. Los cambios necesarios tienen que ir juntos, y decidirse democráticamente. En realidad, la corrección del cambio climático y la preparación de las sociedades frente a esta amenaza requerirán una gran cantidad de empleo y actividad económica, incluso después de la necesaria distribución del tiempo de trabajo y del tipo de trabajo.

10. El establecimiento de una sociedad sostenible significa una expansión de actividades económicas existentes, como más y mejor transporte público, el rediseño y mantenimiento de formas de energías renovables (habidas y por haber), el mantenimiento y rediseño de las viviendas, la creación de nuevas formas de utilización de energías no contaminantes, la reducción del CO2 y otros productos contaminantes, el rediseño de los puestos de trabajo para que sean menos estresantes y más satisfactorios, y otras actividades.

11. Todas las formas de regulación de los cambios para reducir el cambio climático que se han basado en el mercado han fracasado estrepitosamente. La prevención de la contaminación a base de la compra y venta de los derechos de contaminación ha sido un enorme desastre (y no hay otra manera de definirlo). Ninguno de los principales avances conseguidos en la historia reciente de la humanidad se ha basado en mecanismos mercantiles. El desarrollo de derechos políticos, sociales y laborales (con conquistas para los movimientos obreros, feministas o ecológicos) se ha conseguido históricamente como resultado de acciones políticas e intervenciones públicas.

12. Como consecuencia, se requiere que, de forma urgente e inmediata, se establezca una amplia alianza de fuerzas políticas, sociales y sindicales para alcanzar la necesaria democratización de las instituciones políticas, que abarcan desde las instituciones representativas a las de participación masiva y directa, que relacione todas las problemáticas que tienen una causa común, cuestionando un sistema económico, político y social que antepone los intereses de acumulación de la riqueza y de las rentas a la satisfacción de los derechos humanos, de los cuales la pervivencia en un mundo mejor es primordial.

(Estas notas están basadas –aunque modificadas y/o expandidas- en las notas presentadas por Asbjørn Wahl, asesor de la Norwegian Union of Municipal and General Employees, debatidas en la reunión del Left Labor Project, en la ciudad de Nueva York, 18.09.14).


Vicenç Navarro
http://www.vnavarro.org/

Fuente original: http://www.vnavarro.org/?p=11501

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¿Crecimiento sostenible?

El pasado día 2 de noviembre la ONU volvió a lanzar una dura advertencia a la humanidad sobre el deterioro del planeta a causa del cambio climático. Casi un millar de científicos han elaborado un extenso informe, preparatorio de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de París del próximo año, en el que concluyen que si no se toman las medidas adecuadas “no hay un plan B, porque no existe un planeta B”. Como señala el responsable de la Organización Meteorológica Mundial, “con este informe en las manos, la ignorancia ya no puede ser un argumento para justificar la inacción”. Según el Panel Intergubernamental contra el Cambio Climático (IPCC), los países deben limitar las emisiones de gases de efecto invernadero -abandonando los combustibles fósiles, fundamentalmente -, entre un 40% y un 70% para 2050 y eliminarlas totalmente en 2100. Los científicos encargados de velar por el clima y la supervivencia afirman que la lucha por impedir el aumento de la temperatura global en 2ºC, mejorando la eficiencia energética, puede ser la gran revolución económica del siglo XXI.

Para hacer frente al daño ecológico en la Tierra, desde los años setenta se puso en marcha un movimiento encaminado a generar una conciencia mundial sobre el desarrollo sostenible, el desarrollo sustentable o el desarrollo perdurable: el primer informe del Club de Roma en 1971; la Conferencia de Estocolmo, en el 72; la ONU y su proyecto de Ecodesarrollo; la comisión Brundtland, que acuñó el término de Desarrollo sostenible, entendido como el desarrollo que “permite satisfacer las necesidades actuales sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras”; de nuevo el Club de Roma (20 años después); la Cumbre de Río del 92; la Agenda 21; Kioto; la Carta de Aalborg; la Declaración del Milenio de la ONU del 2000; el informe Stern; las Cumbres de Bali y Copenhague y otras.., y por tercera vez el Club de Roma, planteándonos un escenario muy preocupante para el 2052.., y los informes contundentes del IPCC, entre otros. Todos ellos han marcado una agenda para la preservación del medio ambiente frente al desarrollismo y el agotamiento de los recursos y para intentar romper con los desequilibrios entre los pueblos de la tierra.

Pero hasta ahora ha servido de muy poco. La realidad es que la temperatura del planeta sigue creciendo, el deshielo del Ártico y los glaciares se hace más patente, las catástrofes naturales se suceden con frecuencia, el nivel del mar continúa aumentando, la seguridad sanitaria, la pobreza y la desigualdad no dejan de avanzar… Mientras todo esto sucede, una gran parte del capitalismo salvaje lo niega; otros consideran que no tiene ningún sentido restringir el crecimiento dado que si los países desarrollados lo hicieran, detrás vendrían los emergentes y más tarde los países menos desarrollados y que en definitiva no hay más opciones que las de seguir creciendo y consumiendo; algunos defienden que sería demasiado caro combatirlo o que la Tierra genera suficientes recursos y energía inagotable y otros se apropian inmoralmente del término sostenible para intentar edulcorar las prácticas neoliberales más duras, intentando impregnarlas de legitimidad medioambiental.

Son estos últimos los que han conseguido prostituir el término hasta convertirlo en algo huero, carente de significado y vehículo justificativo de las políticas neoliberales socialmente injustas y de crecimiento sin freno que, aluden, pretenden ser limitadas por el empecinamiento de los estados de intervenir en la economía y quebrar la pureza de los mercados libres que no deben tener más límites que los de su propio ejercicio. Un ejemplo claro del envilecimiento del término sostenible nos lo mostraba hace unos días el presidente de Repsol, la compañía que quiere poner en riesgo nuestro turismo y nuestra biodiversidad con prospecciones y extracciones de petróleo en aguas canarias. Antonio Brufau firmaba un artículo en el periódico Cinco Días, el mismo fin de semana en que el IPCC hacía público su informe, que titulaba “Un viaje hacia la sostenibilidad”. Para el petrolero la sostenibilidad consiste en poner la innovación en el centro de la estrategia empresarial y en tener capacidad de transformación para crecer reformulando las propuestas y el trabajo compartido del personal. Más de lo mismo pero con más eficiencia para producir más y para ganar más y ni una palabra en el texto sobre el medio natural. Nada dice de poner fin a las reformas laborales que han empobrecido a los trabajadores y cercenado sus derechos. Ni de la necesidad de transformar el modelo energético ni de frenar las extracciones de fósiles, cada vez más escasos y situados a mayor profundidad, de acuerdo con las indicaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que insta a que dos tercios permanezcan sin extraer.

Por estas y otras razones empieza a hacerse hueco a nivel planetario una corriente que hunde sus raíces en la economía y en la filosofía (Georgescu Roegen, Latouche, Taibo. Mosangini…), que se opone al crecimiento continuo, revestido en muchas ocasiones de sostenibilidad amañada y que plantea la necesidad de que empecemos a pensar en que la supervivencia de Gaia solo es posible desde el decrecimiento. Desde el freno al crecimiento y al consumo ilimitado. Desde un cambio de modelo que se enfrente a la obsolescencia programada, al gasto energético sin control, al consumo desmedido, al derroche que obvia lo finito de los recursos. A las injusticias sociales.

En estos días pudimos leer en el digital Público una interesante polémica, con este debate como trasfondo, entre Juan Torres y Antonio Turiel, previa a una no menos esclarecedora entre V. Navarro y Florent Marcellesi. Turiel, al hilo de los comentarios en las redes sobre el encargo de Podemos a Torres y Navarro de su programa económico, los acusaba de defender propuestas neokeynesianas de crecimiento basado en la redistribución, sin más, frente a la austeridad suicida del neoliberalismo. Mientras el keynesiano Paul Krugman afirmaba recientemente que es errónea la idea de que el crecimiento es incompatible con las medidas climáticas, el socialdemócrata español y exministro Jordi Sevilla se preguntaba si es posible crecer sin crecer en PIB. Lo que si parece estar claro es que cada vez son más los que cuestionan que el único indicador de la economía y de la calidad de vida sea el PIB y no otros índices de progreso, desarrollo humano y calidad de vida que miden más allá del crecimiento económico puro y duro.

Indicadores como la Encuesta Mundial de Valores son tajantes a la hora de afirmar que el ritmo de consumo desenfrenado no solo pone en riesgo la salud del planeta sino que separa al 28% de la población pudiente mundial de las otras tres cuartas partes cuyo máximo objetivo es sobrevivir. Y existen muchas alternativas a este modelo neoliberal que pasan por no aceptar que solo valemos si consumimos; que tenemos que apostar por lo cercano en sus acepciones humanas y económicas; que los medios de producción no pueden estar en manos de unos pocos que condicionan nuestra existencia; que lo público debe ser garante de una redistribución justa y ambientalmente sostenible de los recursos; que la eficiencia, el ahorro y el cambio de modelo energético son imprescindibles; que no podemos renunciar a la justicia social y a la igualdad… Eso debe ser, en definitiva, el desarrollo sostenible no corrompido. Como afirma Adela Cortina (Lo sostenible no es siempre lo justo. El País), “por eso en el caso de las sociedades es aconsejable sustituir el discurso de la sostenibilidad por el de la justicia, el del desarrollo sostenible por el del desarrollo humano y la sostenibilidad medioambiental. Y en vez de empeñarse en construir una economía o una sanidad sostenibles, en vez de hablar de pensiones o ayudas a la dependencia sostenibles, bregar para que sean justas”.



Antonio Morales Méndez es Alcalde de Agüimes


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Al fin nadie es inocente

  Los países del planeta se reunirán en Lima el 1° de diciembre (COP 20) y cada uno intentará desembarazarse de la responsabilidad propia sobre el cambio climático endilgándole a algún otro una responsabilidad mayor pasada, presente o futura. Así, Estados Unidos culpará a China por tener las mayores emisiones mundiales, mientras China culpará a Estados Unidos por haber arrojado mucho más CO2 que todo el resto del mundo a lo largo de los últimos cien años.

Pero lo cierto es que varias industrias norteamericanas trabajan en China emitiendo lo que no pueden en su país y la nueva burguesía china se llena los bolsillos vendiendo sus productos con una enorme mochila de carbono a los estadounidenses, que gracias a este novedoso método bajan sus emisiones cada año.

Es que en este mundo globalizado nadie es inocente. Los países latinoamericanos levantan la mano para hablar de sus planes de mitigación y de cómo siembran molinos de viento para reducir sus emisiones. Y con la otra mano le venden todo el petróleo y el gas que pueden a los países ricos para que lo puedan quemar tranquilamente, fuera de fronteras que no engorden sus propios inventarios nacionales de gases de efecto invernadero.

Con estos recursos fiscales que los países de la región consiguen, subsidian el combustible que se consume internamente. Con la excusa de alivianar los costos energéticos de los más pobres las camionetas 4 x 4 se reproducen sin parar en las urbes latinoamericanas consumiendo una gasolina que en muchos países es más barata que el agua.

El pueblo tampoco es inocente. Cuando Evo Morales quiso transparentar los costos del combustible y retirar parte de los subsidios a la gasolina, el pueblo salió a la calle a protestar contra el “gasolinazo”. Y muchos no tenían auto. Uno de los mayores deseos del pueblo latinoamericano es tener su carro propio, sueño que llevará a la región a tener más de 100 millones de autos circulando en los próximos 15 años. Por realidad o por deseo, nadie es inocente.

Por supuesto estos carros son fabricados en China o India. Muchos con licencias o capitales europeos que se rasgan las vestiduras en la Convención de Cambio Climático anunciando grandes recortes a sus emisiones locales, mientras recogen a paladas las ganancias por las ventas de autos en el tercer mundo. ¿Quién es responsable del “Premier Rio” ensamblado en India con tecnología norteamericana y motor francés que se vende en Sudáfrica?

Nadie es inocente. En todos los países alguien hace dinero a costa del clima. En todos los mundos: en el primero, el tercero o como se le llame en la moderna clasificatoria global. Entretanto, sigue habiendo en el planeta 2.500 millones de personas que cocinan con bosta o con los tristes palitos que puedan recoger en algún bosque cercano o lejano. Estos están en África, Bangladesh y también en India y China… Pero a estos no les llegan los beneficios del crecimiento. No le cae ni una gotita miserable del despilfarro petrolero del mundo.

La diferencia no es entre países desarrollados y no desarrollados. La diferencia es entre pobres y ricos de cualquier país del mundo. La diferencia es entre grandes emisores y carentes -hasta de emisiones- del planeta. La diferencia es entre los que disfrutan del festín y los que ni siquiera lo pueden mirar por televisión. Mientras esto no se comprenda, los países seguirán debatiendo quien es el mayor culpable, sin reconocer jamás que ninguno es inocente.

Gerardo Honty es analista de CLAES (Centro Latinoamericano de Ecología Social)

Nota: El título de esta nota es una expresión robada a Juan Gelman que la utilizó en otro contexto y para otro tema.

URL de este artículo: http://alainet.org/active/78805

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Manifiesto de Roma, sobre el comercio del amianto

El siguiente escrito es una propuesta del autor, Francisco Báez Baquet, con motivo de las actividades relacionadas con la culminación del proceso judicial demandado por las víctimas del amianto de Casale Monferrato (Italia)

Las Asociaciones de Víctimas del Amianto, los Sindicatos, las Asociaciones BAN ASBESTOS, los expertos (oncólogos, epidemiólogos, neumólogos, radiólogos, técnicos de la prevención de riesgos laborales, de la eliminación del amianto instalado, etc.), los activistas del ecologismo, los bufetes de abogados defensores de las víctimas del amianto, los afectados por el amianto, así como también sus familiares, y los líderes políticos y de opinión, comprometidos con el Principio de Precaución, reunidos en Roma, en Noviembre del año 2014, con ocasión de la culminación del llamado macro-proceso de Turín, acuerdan suscribir el presente comunicado:

CONSIDERANDO: que todas las variedades de amianto, incluido el crisotilo, son cancerígenas,

CONSIDERANDO: que está científicamente demostrado y fuera de toda duda razonable, que el crisotilo es causa, entre otras patologías asociadas, del mesotelioma,

CONSIDERANDO: que todas las evidencias científicas disponibles, tanto epidemiológicas como experimentales, demuestran que para desencadenar un mesotelioma, bastan dosis débiles, mínimas, exposiciones breves, esporádicas o incluso puntuales y únicas, como lo ponen de manifiesto los datos epidemiológicos que evidencian el contagio en el entorno de los focos industriales de contaminación (astilleros, muelles de descarga, zonas portuarias, fábricas de amianto-cemento, talleres de reparación de frenos, etc.), afectando a vecinos que jamás trabajaron con amianto, e incluso a los mismos animales de compañía, habitantes de dicho entorno,

CONSIDERANDO: que, por tanto, no hay dosis mínima, por debajo de la cual pueda considerarse que el uso del amianto es seguro, incluyendo al crisotilo

CONSIDERANDO: que tales evidencias demuestran que el amianto, en todas sus variedades, aparte de ser un problema de salud laboral, es también un formidable problema de salud pública, con millones de toneladas de amianto ya instalado en el medio ambiente general, con especial incidencia en los entornos urbanizados e industrializados,

CONSIDERANDO: que tales características determinan que el manejo del amianto, en todas sus variedades, incluyendo al crisotilo, en condiciones satisfactorias de seguridad, resulta ser un problema intratable en la práctica, salvo mediante la universalización de la prohibición de su uso,

CONSIDERANDO: que el mal llamado “uso seguro” y/o “uso controlado” del amianto, crisotilo incluido, es una gran falacia proclamada por los grupos de presión de la industria del amianto, y en particular, de su industria minera, como ha quedado demostrado por los hechos, por la continuidad en la afectación, incluso en los países del llamado “Primer Mundo”, como Canadá, a pesar de que su nivel de desarrollo tecnológico pueda ser considerado como inmejorable,

CONSIDERANDO: que la industria del amianto ha reaccionado, ante la extensión de los países que han adoptado la prohibición, practicando una estrategia de transferencia transnacional de los riesgos, orientando sus exportaciones y mediante el asentamiento de las industrias de su manipulación en países en vías de desarrollo, donde precisamente las condiciones higiénicas y de prevención, son más precarias o inexistentes,

CONSIDERANDO: que las disposiciones legales de prohibición, adoptadas conjuntamente por varias naciones, como es el caso de la Unión Europea, adolecen del grave defecto de permitir excepciones, que sólo resultan explicables más que en un entorno mundial de ausencia de una prohibición generalizada, puesto que en ese último supuesto, tales excepciones resultarían inviables económicamente, puesto que no bastarían para el sostenimiento económico de una minería del crisotilo, y que, por lo tanto, tales excepciones constituyen un claro ejemplo de dobles estándares, dado que se legisla en base a contemplar unas excepciones que sólo tienen sentido bajo la premisa de que la prohibición no ha de estar generalizada a nivel mundial,

CONSIDERANDO, que la mera extensión del número de naciones que han ido adoptando la prohibición, no impide que tanto las personas físicas (inversores, accionistas, miembros de los consejos de administración y de la directiva de las empresas multinacionales), como las personas jurídicas (bancos, fondos de inversión, empresas transnacionales), radicadas en esas naciones prohibicionistas, puedan seguir siendo perceptoras del flujo de dividendos emanados de la criminal actividad relacionada con la industria del amianto, de su extracción, transporte y uso industrial, en simultaneidad con esa prohibición local respectiva, y con externalización de los riesgos mortales así generados,

CONSIDERANDO, que la existencia de esas respectivas prohibiciones nacionales, no impide que haya gobiernos, pertenecientes a esas naciones prohibicionistas, que, no obstante, al propio tiempo practiquen una política de dobles estándares, promocionando, de fronteras para afuera, lo que prohíben de fronteras para adentro, como ocurre, por ejemplo, con el actual gobierno español, que acoge en la web oficial de su Cámara de Comercio en la República de El Salvador, a una ficha propagandística de la empresa DURALITA, fabricante de productos de amianto-cemento y con vínculos con el Grupo Eternit, que incluye la dirección de acceso directo a la web de dicha empresa, en la cual se inserta un texto propagandístico de las supuestas excelencias de un pretendido “uso seguro” y “uso controlado” del crisotilo, que lo haría inocuo, afirmación en flagrante contradicción con las más palmarias evidencias científicas,

CONSIDERANDO: que aun cuando sería claramente preferible que las naciones adoptasen un acuerdo general de prohibición, que garantizase la adecuada atención económica y de protección de toda índole, para los trabajadores afectados por la situación de paro definitivo que se suscitaría por la extensión mundial de la prohibición, pero que, no obstante, lo que se ha podido constatar, a lo largo ya de muchos años de lucha por alcanzar esa prohibición, es que lo cierto es que la misma no avanza vigorosamente, y que contra la misma, la industria del crisotilo en pleno, en conjunción con no pocas administraciones públicas, tanto de países productores, como de los receptores del crisotilo extraído, ofrece una feroz y eficaz resistencia, en defensa de sus intereses económicos, y por encima de los miles de muertos que su criminal comercio ha causado y sigue causando,

CONSIDERANDO: que tal situación invita a reflexionar sobre la necesidad de búsqueda de otras alternativas de actuación, que no pase por la adopción efectiva de una universal prohibición, aunque la misma subsista como un ideal irrenunciable,

CONSIDERANDO: que el transporte marítimo constituye un elemento esencial, y en la práctica insustituible, salvo excepciones, en el comercio del amianto,

CONSIDERANDO: que los trabajadores de la estiba, de los diversos puertos del mundo, empleados en las tareas de carga, descarga y almacenamiento del amianto, ya han pagado un alto precio, en enfermedad y muerte, a causa del mismo (en su gran mayoría, crisotilo, y en la actualidad, en su totalidad),

CONSIDERANDO: que incluso con las máximas precauciones, cuando se manejan al año tantos miles de toneladas de amianto, estadísticamente es inevitable un cierto número de incidentes que determinen algún grado de exposición en las tareas de carga y descarga, y que, por lo tanto, esos trabajadores son también una parte directamente concernida por una deseable suspensión definitiva de ese criminal comercio,

CONSIDERANDO: que parece evidente, por lo tanto, que los SINDICATOS DE ESTIBADORES de todo el mundo, incluso meramente en defensa de la salud, seguridad y vida de sus defendidos, tienen un protagonismo evidente y primordial en la cuestión,

CONSIDERANDO: que nadie debiera de ser forzado a realizar acciones, de las que sabe a ciencia cierta que se han de derivar miles de muertes,

CONSIDERANDO: que, de hecho, hasta el presente, los estibadores han jugado el papel de colaboradores necesarios e imprescindibles, seguramente que a su pesar, en ese criminal comercio del amianto, responsable de miles de personas muertas, principalmente trabajadores, pero también sus familias –contaminadas por la ropa de trabajo- e incluso los simples vecinos de esos focos de polución (incluidos los muelles de carga y descarga del amianto), e incluso los propios usuarios de los productos fabricados con crisotilo,

POR TODO ELLO, los firmantes del presente Manifiesto de Roma, demandamos públicamente, de todos los SINDICATOS DE ESTIBADORES del mundo, y en primer lugar a su International Dockworkers Council (IDC), y también a la Confederación Sindical Internacional (CSI), que promuevan entre sus afiliados, y ante sus respectivas empresas, su firme decisión a no seguir siendo colaboradores necesarios e imprescindibles en el criminal comercio del amianto, haciéndoles llegar el mensaje, a quienes perciben los beneficios económicos de esa criminal actividad, que si quieren que el crisotilo se cargue y se descargue en los muelles, que sean ellos, personalmente, los que lo hagan.

Francisco Báez Baquet
#Rebelión

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Acuerdo de EE.UU. y China contra el cambio climático es insuficiente


Foto: Acuerdo de EE.UU. y China contra el cambio climático es insuficiente

Este compromiso se considera “histórico” porque EE.UU. y China generan más del 45% del dióxido de carbono a nivel mundial, lo cual las convierte en las naciones más contaminantes

Barack Obama y Xi Jinping anunciaron sus metas de reducción de gases de efecto invernadero (GEI). EE.UU. se comprometió a bajar sus niveles de emisión un 26 a 28% en 2025 en comparación con los niveles de 2005. Mientras que China prevé un pico en sus emisiones de gases de efecto invernadero en torno a 2030, o si es posible antes, aunque no mencionó una cantidad específica, lo que sí señaló Xi es que en ese año un 20 por ciento de la energía producida en su país procederá de fuentes limpias y renovables.

¿Qué opinan los expertos?

“Teniendo en cuenta que el anuncio incluye una nueva y ambiciosa meta cuantitativa para la reducción de emisiones de los Estados Unidos, además de un compromiso por primera vez de que las emisiones de China tocarán techo en un año específico, este acuerdo es potencialmente uno de los avances más importantes en las negociaciones internacionales sobre el clima en más de una década”, dice Robert Stavins, que lidera el proyecto de Acuerdos climáticos de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts. “Para China y los Estados Unidos anunciar conjuntamente metas cuantitativas significa que la probabilidad de éxito en París 2015 es mucho mayor”.

“Al anunciar que detendrá el crecimiento de sus emisiones de CO2 para el año 2030 o antes, China está girando el volante de ese enorme buque que es la política internacional sobre el clima”, dice Hans Joachim Schellnhuber, director del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático en Alemania. “Pero para que sus emisiones hagan pico en un nivel aceptablemente bajo, China necesitará con urgencia para reducir el uso de carbón para la generación de electricidad. Esto podría tener un efecto dominó en otras economías basadas en electricidad a partir del carbón, como Australia y Alemania”.

Maxime Combes, miembro de Attac Francia pregunta y aclara

¿Son estos anuncios realmente tan inéditos?

En la Cumbre que Ban Ki-moon realizó en Nueva York este 23 de septiembre pasado, Zhang Gaoli, primer Viceministro de China, ya había anunciado que su gobierno quería alcanzar su punto máximo de sus emisiones tan pronto como sea posible y luego reducirlas. Además, China ya había anunciado su intención de reducir su intensidad de carbono (emisiones de GEI por unidad de PBI) de su economía en un 40-45% de aquí a 2020 en relación a 2005. Sólo que la fecha para llegar a ella en 2030 es nueva. Por su parte, los EE.UU. y Barack Obama ya habían anunciado sus objetivos para el 2020, al anunciar una reducción de emisiones del 17% en base a los niveles de 2005. Un compromiso para 2025 es la novedad.

¿Son estos anuncios históricos?

Si las emisiones de China sólo llegarán a su pico en 2030, esto significa que seguirán aumentando hasta entonces. A pesar de una probable reducción importante en la intensidad de carbono de la economía china en los próximos años, los líderes chinos acaban de anunciar que van a seguir rompiendo récords de emisiones anuales de GEI durante los próximos 15 años. En un sentido, el anuncio de China es efectivamente histórico. Mientras, hay que señalar, que los EE.UU. han establecido sus orientaciones de emisiones sobre la base del nivel de 2005. Ese es el año con las mayores emisiones de la historia de Estados Unidos, con casi 7.200 Mt CO2e (millones de toneladas de carbono equivalente). En comparación con los niveles de 1990 -el año utilizado como punto de referencia internacional- las metas de EE.UU. son modestas. Ellas equivalen a una reducción anual de -0,43%. ¿Histórico?

¿Están estos anuncios en el nivel del desafío?

La síntesis del informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) publicado el 2 de noviembre de este año pone de relieve lo que se necesita. Para evitar un calentamiento global de más de 2 grados centígrados antes de que finalice el siglo, no es posible sobrepasar una concentración de 450 partes por millón (ppm) de GEI en la atmósfera. Para ello, las emisiones globales deben reducirse entre un 40-70% para el año 2050, en relación con 2010, y llevar las emisiones a «casi cero» de aquí a 2100. De acuerdo con el IPCC, las emisiones deben alcanzar su punto máximo y luego declinar lo más rápidamente posible, ojalá antes de 2020, invitando a los países emisores más grandes y los más capaces de tomar medidas, a reducir significativamente sus emisiones para el año 2020.

Los quince mayores emisores de dióxido de carbono

Los EE.UU. y China representan casi la mitad de las emisiones mundiales (alrededor del 45%). Sus reducciones de emisiones son, por tanto, cruciales. Debido a su responsabilidad histórica, los EE.UU. –como la Unión Europea- deben como mínimo, reducir sus emisiones en al menos un 80% en 2050. Suponiendo que cumplen sus compromisos para 2025, ellos tendrán que reducir sus emisiones en casi 5% por año entre 2025 y 2050, alrededor de 10 veces sus compromisos hasta 2025. Dicho de otra manera, los EE.UU. retrasará la mayoría de sus esfuerzos hasta después de 2025. Por el lado de los chinos, todas sus reducciones de emisiones se retrasan hasta 2030. Por lo tanto, ni los EE.UU. ni China están cumpliendo lo exigido por el IPCC.

¿Cómo interpretar estos anuncios?

Mucho más que los números reales comprometidos, el anuncio conjunto de los EE.UU. y China debe ser interpretado en términos de lo que significa geopolíticamente. El anuncio se ha hecho fuera de cualquier negociación internacional, y así marginando y deslegitimando a esta. Si las dos potencias mundiales pueden hacer acuerdos por su lado, ¿Qué se deja para los otros 194 países para negociar en términos de reducción de emisiones? Más importante aún, los EE.UU. se han dado a sí mismos un objetivo de 2025, cuando las negociaciones internacionales invitan a los Estados a utilizar metas para el año 2030. Este anuncio simplemente significa que ni los EE.UU. ni China aceptarán metas impuestas para la lucha contra el caos climático. Ni por la ONU, ni por otros países, ni por lo que la ciencia exige.

Este anuncio expresa claramente que los compromisos de China y la de los Estados Unidos alrededor de la cuestión de la crisis climática sólo se basan en sus situaciones nacionales, así como en el equilibrio geopolítico entre las dos potencias, y no en los esfuerzos planetarios compartidos. Ninguna de las dos potencias desea comprometerse de una manera que sea adecuada a la escala del problema, sobre todo, no unilateralmente. Los EE.UU. y China han por lo tanto, enterrado la lucha contra el caos climático en las profundidades de la geopolítica internacional. Con la presentación de su anuncio conjunto de una manera muy positiva, la diplomacia estadounidense y china ha congelado de facto negociaciones internacionales en una casi generalizada inacción mundial. Cualquier tipo de acuerdo de restricción de las emisiones de GEI -que los EE.UU. y China no quieran- justo y apropiado a la escala de lo que está en juego en la conferencia de las Naciones Unidas de 2015 en París, es ahora simplemente una ilusión.

¿Qué hacer?

Las organizaciones no gubernamentales, movimientos ecologistas y sociales, ciudadanos, periodistas y líderes de opinión tienen ahora dos opciones. O seguir el compás del mensaje comunicado por la diplomacia estadounidense y china, y felicitarse por un acuerdo de este tipo, lo que contribuye a respaldar la ausencia de ambición y el congelamiento diplomático de las negociaciones en torno a las mayores potencias del mundo. O es posible explicar la situación, para trabajar a partir de los hechos, para evaluar los compromisos y desmitificar lo que definitivamente no es un acuerdo histórico adecuado a la escala de lo que está en juego. No debemos engañarnos a nosotros mismos; es el momento de mostrar algo de lucidez.

Con estos compromisos limitados, los EE.UU. y China están asumiendo el riesgo, si (y sólo si) la opinión pública mundial toma el tema de posicionarse en la línea frontal de los responsables del agravamiento del caos climático. Al rechazar el liderazgo respecto del caos climático, al igual que la Unión Europea, cuyas metas tampoco son adecuadas, ellos podrían encontrarse a sí mismos aislados frente a la sociedad civil internacional. Esto es sólo si superamos la trampa de la inacción establecida por las diplomacias estadounidense y china.

Fuente ATTAC / AAPN

ESCRITO POR: Norberto Ovando. Presidente de la Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN). Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) de la IUCN. Red Latinoamericana de Áreas Protegidas (RELAP)Este compromiso se considera “histórico” porque EE.UU. y China generan más del 45% del dióxido de carbono a nivel mundial, lo cual las convierte en las naciones más contaminantes

Barack Obama y Xi Jinping anunciaron sus metas de reducción de gases de efecto invernadero (GEI). EE.UU. se comprometió a bajar sus niveles de emisión un 26 a 28% en 2025 en comparación con los niveles de 2005. Mientras que China prevé un pico en sus emisiones de gases de efecto invernadero en torno a 2030, o si es posible antes, aunque no mencionó una cantidad específica, lo que sí señaló Xi es que en ese año un 20 por ciento de la energía producida en su país procederá de fuentes limpias y renovables.

¿Qué opinan los expertos?

“Teniendo en cuenta que el anuncio incluye una nueva y ambiciosa meta cuantitativa para la reducción de emisiones de los Estados Unidos, además de un compromiso por primera vez de que las emisiones de China tocarán techo en un año específico, este acuerdo es potencialmente uno de los avances más importantes en las negociaciones internacionales sobre el clima en más de una década”, dice Robert Stavins, que lidera el proyecto de Acuerdos climáticos de la Universidad de Harvard en Cambridge, Massachusetts. “Para China y los Estados Unidos anunciar conjuntamente metas cuantitativas significa que la probabilidad de éxito en París 2015 es mucho mayor”.

“Al anunciar que detendrá el crecimiento de sus emisiones de CO2 para el año 2030 o antes, China está girando el volante de ese enorme buque que es la política internacional sobre el clima”, dice Hans Joachim Schellnhuber, director del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático en Alemania. “Pero para que sus emisiones hagan pico en un nivel aceptablemente bajo, China necesitará con urgencia para reducir el uso de carbón para la generación de electricidad. Esto podría tener un efecto dominó en otras economías basadas en electricidad a partir del carbón, como Australia y Alemania”.

Maxime Combes, miembro de Attac Francia pregunta y aclara

¿Son estos anuncios realmente tan inéditos?

En la Cumbre que Ban Ki-moon realizó en Nueva York este 23 de septiembre pasado, Zhang Gaoli, primer Viceministro de China, ya había anunciado que su gobierno quería alcanzar su punto máximo de sus emisiones tan pronto como sea posible y luego reducirlas. Además, China ya había anunciado su intención de reducir su intensidad de carbono (emisiones de GEI por unidad de PBI) de su economía en un 40-45% de aquí a 2020 en relación a 2005. Sólo que la fecha para llegar a ella en 2030 es nueva. Por su parte, los EE.UU. y Barack Obama ya habían anunciado sus objetivos para el 2020, al anunciar una reducción de emisiones del 17% en base a los niveles de 2005. Un compromiso para 2025 es la novedad.

¿Son estos anuncios históricos?

Si las emisiones de China sólo llegarán a su pico en 2030, esto significa que seguirán aumentando hasta entonces. A pesar de una probable reducción importante en la intensidad de carbono de la economía china en los próximos años, los líderes chinos acaban de anunciar que van a seguir rompiendo récords de emisiones anuales de GEI durante los próximos 15 años. En un sentido, el anuncio de China es efectivamente histórico. Mientras, hay que señalar, que los EE.UU. han establecido sus orientaciones de emisiones sobre la base del nivel de 2005. Ese es el año con las mayores emisiones de la historia de Estados Unidos, con casi 7.200 Mt CO2e (millones de toneladas de carbono equivalente). En comparación con los niveles de 1990 -el año utilizado como punto de referencia internacional- las metas de EE.UU. son modestas. Ellas equivalen a una reducción anual de -0,43%. ¿Histórico?

¿Están estos anuncios en el nivel del desafío?

La síntesis del informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) publicado el 2 de noviembre de este año pone de relieve lo que se necesita. Para evitar un calentamiento global de más de 2 grados centígrados antes de que finalice el siglo, no es posible sobrepasar una concentración de 450 partes por millón (ppm) de GEI en la atmósfera. Para ello, las emisiones globales deben reducirse entre un 40-70% para el año 2050, en relación con 2010, y llevar las emisiones a «casi cero» de aquí a 2100. De acuerdo con el IPCC, las emisiones deben alcanzar su punto máximo y luego declinar lo más rápidamente posible, ojalá antes de 2020, invitando a los países emisores más grandes y los más capaces de tomar medidas, a reducir significativamente sus emisiones para el año 2020.

Los quince mayores emisores de dióxido de carbono

Los EE.UU. y China representan casi la mitad de las emisiones mundiales (alrededor del 45%). Sus reducciones de emisiones son, por tanto, cruciales. Debido a su responsabilidad histórica, los EE.UU. –como la Unión Europea- deben como mínimo, reducir sus emisiones en al menos un 80% en 2050. Suponiendo que cumplen sus compromisos para 2025, ellos tendrán que reducir sus emisiones en casi 5% por año entre 2025 y 2050, alrededor de 10 veces sus compromisos hasta 2025. Dicho de otra manera, los EE.UU. retrasará la mayoría de sus esfuerzos hasta después de 2025. Por el lado de los chinos, todas sus reducciones de emisiones se retrasan hasta 2030. Por lo tanto, ni los EE.UU. ni China están cumpliendo lo exigido por el IPCC.

¿Cómo interpretar estos anuncios?

Mucho más que los números reales comprometidos, el anuncio conjunto de los EE.UU. y China debe ser interpretado en términos de lo que significa geopolíticamente. El anuncio se ha hecho fuera de cualquier negociación internacional, y así marginando y deslegitimando a esta. Si las dos potencias mundiales pueden hacer acuerdos por su lado, ¿Qué se deja para los otros 194 países para negociar en términos de reducción de emisiones? Más importante aún, los EE.UU. se han dado a sí mismos un objetivo de 2025, cuando las negociaciones internacionales invitan a los Estados a utilizar metas para el año 2030. Este anuncio simplemente significa que ni los EE.UU. ni China aceptarán metas impuestas para la lucha contra el caos climático. Ni por la ONU, ni por otros países, ni por lo que la ciencia exige.

Este anuncio expresa claramente que los compromisos de China y la de los Estados Unidos alrededor de la cuestión de la crisis climática sólo se basan en sus situaciones nacionales, así como en el equilibrio geopolítico entre las dos potencias, y no en los esfuerzos planetarios compartidos. Ninguna de las dos potencias desea comprometerse de una manera que sea adecuada a la escala del problema, sobre todo, no unilateralmente. Los EE.UU. y China han por lo tanto, enterrado la lucha contra el caos climático en las profundidades de la geopolítica internacional. Con la presentación de su anuncio conjunto de una manera muy positiva, la diplomacia estadounidense y china ha congelado de facto negociaciones internacionales en una casi generalizada inacción mundial. Cualquier tipo de acuerdo de restricción de las emisiones de GEI -que los EE.UU. y China no quieran- justo y apropiado a la escala de lo que está en juego en la conferencia de las Naciones Unidas de 2015 en París, es ahora simplemente una ilusión.

¿Qué hacer?

Las organizaciones no gubernamentales, movimientos ecologistas y sociales, ciudadanos, periodistas y líderes de opinión tienen ahora dos opciones. O seguir el compás del mensaje comunicado por la diplomacia estadounidense y china, y felicitarse por un acuerdo de este tipo, lo que contribuye a respaldar la ausencia de ambición y el congelamiento diplomático de las negociaciones en torno a las mayores potencias del mundo. O es posible explicar la situación, para trabajar a partir de los hechos, para evaluar los compromisos y desmitificar lo que definitivamente no es un acuerdo histórico adecuado a la escala de lo que está en juego. No debemos engañarnos a nosotros mismos; es el momento de mostrar algo de lucidez.

Con estos compromisos limitados, los EE.UU. y China están asumiendo el riesgo, si (y sólo si) la opinión pública mundial toma el tema de posicionarse en la línea frontal de los responsables del agravamiento del caos climático. Al rechazar el liderazgo respecto del caos climático, al igual que la Unión Europea, cuyas metas tampoco son adecuadas, ellos podrían encontrarse a sí mismos aislados frente a la sociedad civil internacional. Esto es sólo si superamos la trampa de la inacción establecida por las diplomacias estadounidense y china.

Fuente ATTAC / AAPN

ESCRITO POR: Norberto Ovando. Presidente de la Asociación Amigos de los Parques Nacionales (AAPN). Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) de la IUCN. Red Latinoamericana de Áreas Protegidas (RELAP)
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Bhopal, 30 años después ¡Dando batallas que parecen perdidas… pero que pueden ganarse y se están ganando!

Están a punto de cumplirse, apenas faltan dos semanas, el trigésimo aniversario de uno de los mayores desastres (la palabra es injusta porque demedia aquel horror) industriales de la historia. La noche de 2 de diciembre de 1984 toneladas de gases tóxicos (isocianato de metilo es el nombre del gas filtrado) escaparon de una planta de pesticidas de la empresa norteamericana Union Carbide -adquirida posteriormente por Dow Chemical- en Bhopal, en el centro de India.

Esa noche de 2 de diciembre y la siguiente la gente caía muerta por las calles. ¿Cuántas personas murieron, cuántas han sufrido y sufren las secuelas de aquel desastre que probablemente nunca hubiera ocurrido si la fábrica hubiera estado situada en San Francisco, Barcelona, París, Londres o Berlín? Gobierno y corporación hablaron (acordaron) de unas 5 mil personas. Otras investigaciones hablan de 22.917 muertos, más de cuatro veces más, y de 508.432 casos de incapacidad permanente. Los heridos graves han sido 33.781.

Se compensó a menos gente y en menor medida de la que debiera haberse efectuado. Los negocios son los negocios y los muertos de tercera no son muertos de primera. A lo largo de los años, activistas y ecologistas han hablado, documentadamente, de un pacto secreto entre el gobierno hindú y Union Carbide (su responsable de aquellos años, el entonces presidente de UCC, Warren Anderson, abandonó India tras el incidente y falleció el pasado 29 de septiembre de 2014, a los 92 años, sin haber sido juzgado, en un retiro de ensueño y sin tóxicos) para que esta última pagase mucho menos dinero. ¡No hay que estar a malas con los poderosos, imponen su ley de hierro y codicia!

Mujeres afectadas de muchos territorios de la India llegaron estos días pasados a Nueva Delhi con ocasión del aniversario de la tragedia. Han exigido al gobierno central que cumpla sus promesas nunca cumplidas. Y han ganado finalmente una batalla. No ha sido fácil. Han podido gritar “victoria justa” y se han abrazado. Han llorado también, con pasión y razones.

El Gobierno indio ha prometido revisar las compensaciones a los supervivientes y las cifras oficiales de víctimas de la tragedia. El ministro de Químicos y Fertilizantes, Ananth Kumar [1], acordó un nuevo recuento de afectados y su estatus en una reunión con cinco mujeres supervivientes de Bhopal que mantenían una huelga de hambre en Nueva Delhi, según ha apuntado el responsable de la ONG “Grupo de Información y Acción de Bhopal”, Satinah Sarangi. "Estamos más cerca de conseguir justicia", dijo una de las cinco supervivientes de la tragedia que mantenían una huelga de hambre desde el pasado lunes 10 de noviembre en Nueva Delhi.

El nuevo recuento se llevará a cabo con los datos de los hospitales locales de Bhopal y del Consejo de Investigación Médica de la India. El 93% de los afectados recibieron unas 25.000 rupias, unos 320 euros, por considerar que sufrieron “lesiones no permanentes”. Sarangi explicó que se ha acordado elevar esa cantidad a 100.000 rupias, unos 1.300 euros, si el nuevo recuento demuestra que sufrieron lesiones permanentes. Además de ese incremento, el Gobierno revisará el número total de afectados en el nuevo recuento.

En todo caso, las autoridades indias pretenden establecer el total de las indemnizaciones en 960 millones de euros; las víctimas piden que se aumente la cifra a 6.700 millones. Las espadas siguen en alto (la empresa Union Carbide India y el Gobierno, personado como demandante en un proceso judicial eternizado, cerraron en 1989 un acuerdo de conciliación que convenía el pago de 470 millones de dólares).

“Hemos luchado mucho tiempo por esto. Estamos más cerca de conseguir justicia“, ha dicho Shezadi Bee, una de las mujeres huelguistas. A sus 59 años recuerda muy bien la madrugada de aquel día de diciembre de 1984. Su marido y sus hijos han sufrido problemas de salud desde entonces.

“Es una iniciativa importante para subsanar los errores históricos que se han cometido en Bhopal“, ha afirmado Sarangi en referencia al acuerdo. Aún queda mucho por hacer. “Dow Chemical tiene que pagar compensaciones, limpiar la fábrica y los barrios de alrededor y hacerse cargo de los cuidados médicos que necesitan las víctimas, entre ellas los niños que han nacido posteriormente con problemas de salud”.

La lucha continúa. Resistir y persistir es empezar a vencer, ya se ha empezado, conseguir que la justicia social sea algo más que dos palabras unidas sin significado real ni conocido. Y que en el mundo no rija una sola ley: la codicia de la acumulación incesante e ilimitada de capital.



ESCRITO POR: Salvador López Arnal
#Rebelión
Notas:

[1] El Dínamo http://www.eldinamo.cl/2014/11/15/victimas-de-tragedia-industrial-de-bhopal-celebran-revision-del-gobierno-hindu/

Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

El lindano en tierras oscenses


Foto: El lindano en tierras oscenses: Les llaman externalidades, efectos colaterales del libre mercado, ligeros inconvenientes del capitalismo productivo, creación de puestos de trabajo en ámbitos de desempleo, etc. Hablan de casos como el siguiente:

En Sabiñánigo , en la provincia de Huesca, informa Patricia Peiró [1], casi todas las personas adultas saben distinguir el rastro del lindano: color cobre, textura del alquitrán, cuando llueve aparece como una plaga en las cunetas de las carreteras que rodean el pueblo. Cuando la fábrica funcionaba, “había días que era imposible respirar. En el pueblo, sabías quién trabajaba allí porque ese olor no se iba nunca”, recuerda una vecina.

¿Una fábrica en Sabiñánigo? Si, sí, se llamaba Inquinosa. Se fabricaba en ella el pesticida y estaba situada a apenas un km del río Gallego, uno de los principales afluentes del Ebro. La fábrica cerró en 1989, hace un cuarto de siglo. Pero “el producto tóxico, arrojado en dos vertederos de la zona, Bailín y Sardas, se quedó y penetró en el subsuelo”. La naturaleza y los residuos tienen esos inconvenientes dejados en manos de las “sabias” manos del “libre mercado”.

Los vecinos siempre han desconfiado del agua de la zona. Pero no les hacían mucho caso. ¡Tonterías populares! Era fácil verlos abasteciéndose de botellas en supermercados o llenando garrafas en manantiales que consideraban seguros. Todo ello al lado del Gállego, del Ebro. Esta tierra es Aragón, cantaba Labordeta. Y así durante todos estos 25 años, hasta que un suceso reciente ha obligado al Gobierno [pepero] de Aragón “a prohibir oficialmente el consumo de agua potable entre septiembre y octubre en seis pueblos de la zona”. ¡Prohibir el consumo de agua potable en seis pueblos!

La breve historia. Tras el cierre de la fábrica, el problema durmió. Con mínimo control sobre los niveles de lindano del río. Como en tantas otras ocasiones. En 2005 el Gobierno encargó a un grupo de técnicos que analizara la magnitud de la contaminación. Opinión de uno de los técnicos: “En el subsuelo de Sabiñánigo encontramos una carga contaminante brutal”. ¡Brutal! Los expertos comenzaron entonces a extraer todos los residuos posibles, comenta Peiró, y a enviarlos a incinerar a Francia . El último paso del plan de descontaminación “era el traslado de los residuos sólidos del vertedero de Bailín a un continente debidamente aislado”. Pero algo falló. “No sabemos qué, pero fue al final del proceso”. Las fuertes lluvias de septiembre provocaron un corrimiento de tierras y el Gállego se contaminó, asegura una fuente técnica de la Consejería de Medio Ambiente.

Un estudio “independiente” -¡de tres páginas!- encargado por el Gobierno aragonés concluye de forma idéntica si bien no profundiza en el motivo de la contaminación. Tras lo ocurrido entre septiembre y octubre de este año, la amenaza del lindano resurgió con más fuerza. Se volvió a medir y se detectaron altos niveles del material en el río, a su paso por seis municipios. Las normas establecen que el agua no es apta para el consumo humano si tiene una concentración de 0,0001 mg/l. En Villanueva, uno de los pueblos afectados, se registraron 0,39 (3.900 veces más); en Piedratajada, 0,28 mg/l (2.800 veces más) y en Ardisa, 0,11. Fue entonces cuando el Gobierno prohibió su consumo. ¡A buenas horas!

El consejero de M.A. asegura que las medidas de seguridad durante el traslado de los residuos eran estrictas. Vale. Niega que hubiera escasez de medios y señala que en un proceso “tan complejo y sin precedentes” hubo factores que no se previeron que han derivado en contaminación. ¡Qué se va a hacer! Los técnicos calculan “que en la zona existen al menos 140.000 toneladas de lindano, sin contar el que haya en el subsuelo y los acuíferos”. 140 mil toneladas son 140 millones de kg de pesticida [2].

El temor al agua, el menospreciada saber popular de la zona, “las manías de las gentes”, ha evitado males mayores. En Santa Eulalia, un municipio con 120 habitantes censados y 90 plazas hoteleras, señala Peiró, el alcalde, José Antonio Casaucau, asegura que lo que más les atemoriza es la “falta de información”. Acaban de volver a prohibir el consumo de agua tras detectar de nuevo altos niveles de lindano [3]. Villanueva de Gallego es el municipio afectado con más población, unos 4.600 habitantes y a 11 kilómetros de Zaragoza. Sabían que el lindano existía, “pero nunca habíamos pensado que la amenaza pudiera llegar hasta aquí porque lo veíamos muy lejano, a 100 kilómetros”. Es Pedro Arilla quien habla, el farmacéutico del pueblo.

Los residuos del pesticida son altamente tóxicos y prácticamente indestructibles, pueden persistir en los seres vivos si lo consumen durante un tiempo prolongado. España prohibió su fabricación en 1994, cinco años después del cierre de la empresa. A pequeñas dosis y a largo plazo, “el lindano causa problemas hepáticos, renales, hormonales, ginecológicos, anemias y trastornos del sistema nervioso”.

En lo que queda de la antigua fábrica de Inquinosa cuesta respirar si se permanece mucho tiempo, informa Peiró. Tres naves abandonadas “contienen centenares de cubos de cartón llenos de lindano, muchos de ellos abiertos y con el producto esparcido por el suelo”. ¿Para qué molestarse en limpiar? Allí el lindano, es un polvo blanco.

¿Quién levantó esta magnífica estructura productiva?, ¿quién trajo ”trabajo” al pueblo? Jesús Herboso, el antiguo dueño de Inquinosa. ¿Cuántos beneficios obtuvo por la explotación? ¿Qué capital acumuló? ¿Qué duro y trabajado penique llevó a su cuenta? Existe una sentencia del Tribunal Supremo que le condena: debe pagar seis millones de euros a la comunidad por los daños que causó. No ha pagado hasta el momento. En el registro mercantil, Herboso consta actualmente como gerente de Belphast Petrochemicals, una empresa ubicada en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Al llamarle, cuenta Pieró, respondió Jesús Herboso hijo. “Mi padre me dijo que él tenía todos los permisos para tirar los residuos a esos vertederos”. Y ya está, y a otra cosa. Permisos, residuos, vertederos… ¡Qué más podemos pedir al esforzado empresario cómodamente instalado en lugares donde no existe contaminación ni lindano!

La alerta de octubre “ha forzado el anuncio de la firma de un convenio entre el Estado y la comunidad para limpiar el río”. Sin plazos ni cantidades eso sí. Los pueblos del Gallego, que luchan por un abastecimiento alternativo y que cuentan poco, Huesca como Teruel apenas existe, han conseguido las obras necesarias para beber de otros suministros. Tras la alarma, unos 40 pueblos recibirán agua del río Cinca. El informe técnico anteriormente citado considera que episodios como este se volverán a repetir hasta que no se limpien por completo los residuos en Bailín. Los augurios de un técnico son desesperanzadores: “Podemos controlarlo, medirlo y sellar los vertederos, pero el lindano nunca desaparecerá”. Nunca es nunca.

¿A qué es razonable que el principio de precaución sea una estúpida tontería de ecologistas y “tocanarices”? ¿A qué es sensato que la codicia sea un motor económico a toda marcha y siempre en pie de lucha? ¿A que nuestra civilización es demostración y prueba, clara y distinta, de que Leibniz tenía razón y éste, el mundo de las fabricas del lindano, es el mejor de los mundos posibles? ¿A qué los ecologistas en acción son unos pesados insoportables y unos alarmistas indocumentados?

Concluyamos: ¡Viva el lindano que hace daño; viva Inquinosa que no es penosa; viva el mal, viva el Capital!

 

PS: A modo de testimonio gráfico: restos de lindano abandonados en la antigua fábrica de Inquinosa en Sabiñánigo. En la objetiva y científica jerga de la economía ortodoxa: simples y despreciables externalidades.

 

 Nota:

[1] Patricia Peiró, “Bajo la amenaza del lindano”. http://politica.elpais.com/politica/2014/11/17/actualidad/1416250364_636020.html

[2] La Confederación Hidrográfica del Ebro, la encargada de velar por la limpieza del río y sus afluentes, ha abierto un expediente al Gobierno. La Fiscalía de Jaca, en el Pirineo aragonés, está investigando qué ha fallado tras la denuncia conjunta de Chunta Aragonesista y Ecologistas en Acción.

[3] Otras perspectivas de la aproximación son más crematísticas: “El hecho de que exista la idea de que el agua es peligrosa es un desastre para nosotros”, ha dicho Marta de Santos, alcaldesa de Murillo de Gállego, una localidad con 130 habitantes… y 23 empresas turísticas, muchas de ellas relacionadas con los deportes acuáticos. 

ESCRITO POR: Rosa Guevara Landa
#Rebelión Les llaman externalidades, efectos colaterales del libre mercado, ligeros inconvenientes del capitalismo productivo, creación de puestos de trabajo en ámbitos de desempleo, etc. Hablan de casos como el siguiente:

En Sabiñánigo , en la provincia de Huesca, informa Patricia Peiró [1], casi todas las personas adultas saben distinguir el rastro del lindano: color cobre, textura del alquitrán, cuando llueve aparece como una plaga en las cunetas de las carreteras que rodean el pueblo. Cuando la fábrica funcionaba, “había días que era imposible respirar. En el pueblo, sabías quién trabajaba allí porque ese olor no se iba nunca”, recuerda una vecina.

¿Una fábrica en Sabiñánigo? Si, sí, se llamaba Inquinosa. Se fabricaba en ella el pesticida y estaba situada a apenas un km del río Gallego, uno de los principales afluentes del Ebro. La fábrica cerró en 1989, hace un cuarto de siglo. Pero “el producto tóxico, arrojado en dos vertederos de la zona, Bailín y Sardas, se quedó y penetró en el subsuelo”. La naturaleza y los residuos tienen esos inconvenientes dejados en manos de las “sabias” manos del “libre mercado”.

Los vecinos siempre han desconfiado del agua de la zona. Pero no les hacían mucho caso. ¡Tonterías populares! Era fácil verlos abasteciéndose de botellas en supermercados o llenando garrafas en manantiales que consideraban seguros. Todo ello al lado del Gállego, del Ebro. Esta tierra es Aragón, cantaba Labordeta. Y así durante todos estos 25 años, hasta que un suceso reciente ha obligado al Gobierno [pepero] de Aragón “a prohibir oficialmente el consumo de agua potable entre septiembre y octubre en seis pueblos de la zona”. ¡Prohibir el consumo de agua potable en seis pueblos!

La breve historia. Tras el cierre de la fábrica, el problema durmió. Con mínimo control sobre los niveles de lindano del río. Como en tantas otras ocasiones. En 2005 el Gobierno encargó a un grupo de técnicos que analizara la magnitud de la contaminación. Opinión de uno de los técnicos: “En el subsuelo de Sabiñánigo encontramos una carga contaminante brutal”. ¡Brutal! Los expertos comenzaron entonces a extraer todos los residuos posibles, comenta Peiró, y a enviarlos a incinerar a Francia . El último paso del plan de descontaminación “era el traslado de los residuos sólidos del vertedero de Bailín a un continente debidamente aislado”. Pero algo falló. “No sabemos qué, pero fue al final del proceso”. Las fuertes lluvias de septiembre provocaron un corrimiento de tierras y el Gállego se contaminó, asegura una fuente técnica de la Consejería de Medio Ambiente.

Un estudio “independiente” -¡de tres páginas!- encargado por el Gobierno aragonés concluye de forma idéntica si bien no profundiza en el motivo de la contaminación. Tras lo ocurrido entre septiembre y octubre de este año, la amenaza del lindano resurgió con más fuerza. Se volvió a medir y se detectaron altos niveles del material en el río, a su paso por seis municipios. Las normas establecen que el agua no es apta para el consumo humano si tiene una concentración de 0,0001 mg/l. En Villanueva, uno de los pueblos afectados, se registraron 0,39 (3.900 veces más); en Piedratajada, 0,28 mg/l (2.800 veces más) y en Ardisa, 0,11. Fue entonces cuando el Gobierno prohibió su consumo. ¡A buenas horas!

El consejero de M.A. asegura que las medidas de seguridad durante el traslado de los residuos eran estrictas. Vale. Niega que hubiera escasez de medios y señala que en un proceso “tan complejo y sin precedentes” hubo factores que no se previeron que han derivado en contaminación. ¡Qué se va a hacer! Los técnicos calculan “que en la zona existen al menos 140.000 toneladas de lindano, sin contar el que haya en el subsuelo y los acuíferos”. 140 mil toneladas son 140 millones de kg de pesticida [2].

El temor al agua, el menospreciada saber popular de la zona, “las manías de las gentes”, ha evitado males mayores. En Santa Eulalia, un municipio con 120 habitantes censados y 90 plazas hoteleras, señala Peiró, el alcalde, José Antonio Casaucau, asegura que lo que más les atemoriza es la “falta de información”. Acaban de volver a prohibir el consumo de agua tras detectar de nuevo altos niveles de lindano [3]. Villanueva de Gallego es el municipio afectado con más población, unos 4.600 habitantes y a 11 kilómetros de Zaragoza. Sabían que el lindano existía, “pero nunca habíamos pensado que la amenaza pudiera llegar hasta aquí porque lo veíamos muy lejano, a 100 kilómetros”. Es Pedro Arilla quien habla, el farmacéutico del pueblo.

Los residuos del pesticida son altamente tóxicos y prácticamente indestructibles, pueden persistir en los seres vivos si lo consumen durante un tiempo prolongado. España prohibió su fabricación en 1994, cinco años después del cierre de la empresa. A pequeñas dosis y a largo plazo, “el lindano causa problemas hepáticos, renales, hormonales, ginecológicos, anemias y trastornos del sistema nervioso”.

En lo que queda de la antigua fábrica de Inquinosa cuesta respirar si se permanece mucho tiempo, informa Peiró. Tres naves abandonadas “contienen centenares de cubos de cartón llenos de lindano, muchos de ellos abiertos y con el producto esparcido por el suelo”. ¿Para qué molestarse en limpiar? Allí el lindano, es un polvo blanco.

¿Quién levantó esta magnífica estructura productiva?, ¿quién trajo ”trabajo” al pueblo? Jesús Herboso, el antiguo dueño de Inquinosa. ¿Cuántos beneficios obtuvo por la explotación? ¿Qué capital acumuló? ¿Qué duro y trabajado penique llevó a su cuenta? Existe una sentencia del Tribunal Supremo que le condena: debe pagar seis millones de euros a la comunidad por los daños que causó. No ha pagado hasta el momento. En el registro mercantil, Herboso consta actualmente como gerente de Belphast Petrochemicals, una empresa ubicada en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Al llamarle, cuenta Pieró, respondió Jesús Herboso hijo. “Mi padre me dijo que él tenía todos los permisos para tirar los residuos a esos vertederos”. Y ya está, y a otra cosa. Permisos, residuos, vertederos… ¡Qué más podemos pedir al esforzado empresario cómodamente instalado en lugares donde no existe contaminación ni lindano!

La alerta de octubre “ha forzado el anuncio de la firma de un convenio entre el Estado y la comunidad para limpiar el río”. Sin plazos ni cantidades eso sí. Los pueblos del Gallego, que luchan por un abastecimiento alternativo y que cuentan poco, Huesca como Teruel apenas existe, han conseguido las obras necesarias para beber de otros suministros. Tras la alarma, unos 40 pueblos recibirán agua del río Cinca. El informe técnico anteriormente citado considera que episodios como este se volverán a repetir hasta que no se limpien por completo los residuos en Bailín. Los augurios de un técnico son desesperanzadores: “Podemos controlarlo, medirlo y sellar los vertederos, pero el lindano nunca desaparecerá”. Nunca es nunca.

¿A qué es razonable que el principio de precaución sea una estúpida tontería de ecologistas y “tocanarices”? ¿A qué es sensato que la codicia sea un motor económico a toda marcha y siempre en pie de lucha? ¿A que nuestra civilización es demostración y prueba, clara y distinta, de que Leibniz tenía razón y éste, el mundo de las fabricas del lindano, es el mejor de los mundos posibles? ¿A qué los ecologistas en acción son unos pesados insoportables y unos alarmistas indocumentados?

Concluyamos: ¡Viva el lindano que hace daño; viva Inquinosa que no es penosa; viva el mal, viva el Capital!



PS: A modo de testimonio gráfico: restos de lindano abandonados en la antigua fábrica de Inquinosa en Sabiñánigo. En la objetiva y científica jerga de la economía ortodoxa: simples y despreciables externalidades.



Nota:

[1] Patricia Peiró, “Bajo la amenaza del lindano”. http://politica.elpais.com/politica/2014/11/17/actualidad/1416250364_636020.html

[2] La Confederación Hidrográfica del Ebro, la encargada de velar por la limpieza del río y sus afluentes, ha abierto un expediente al Gobierno. La Fiscalía de Jaca, en el Pirineo aragonés, está investigando qué ha fallado tras la denuncia conjunta de Chunta Aragonesista y Ecologistas en Acción.

[3] Otras perspectivas de la aproximación son más crematísticas: “El hecho de que exista la idea de que el agua es peligrosa es un desastre para nosotros”, ha dicho Marta de Santos, alcaldesa de Murillo de Gállego, una localidad con 130 habitantes… y 23 empresas turísticas, muchas de ellas relacionadas con los deportes acuáticos.

ESCRITO POR: Rosa Guevara Landa
#Rebelión
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Gas de esquisto: Shell fractura sin freno el planeta



 
Ucrania, la Patagonia, Sudáfrica, Túnez… La petrolera Shell va por todas partes en busca de gas de esquisto e hidrocarburos no convencionales. Esta búsqueda desenfrenada de un nuevo «El Dorado» petrolero amenaza de graves peligros medioambientales, en particular sobre las reservas de agua, ya amenazadas de sobreexplotación y contaminación. Por otra parte, la empresa anglo-holandesa está considerada «la empresa más agresiva en cuanto a destrucción de recursos naturales» según los «Premios Pinocho 2014», que «premian a las empresas que actúan totalmente contra el concepto de desarrollo sostenible».

Shell ansía el gas de esquisto. La multinacional petrolera invierte por todas partes para acumular enormes concesiones. «Shell se mueve para perforar por fracturación hidráulica y se prepara para hacerlo en todos los continentes», resume la organización británica Platform en un breve informe titulado «Shell: méga-fractureur global». De Argentina a Ucrania, de Estados Unidos a Sudáfrica pasando por Argelia o Túnez, las perforaciones de gas de esquisto marcadas en el célebre logotipo naranja se multiplican. «Sus actividades de prospección y exploración van acompañadas de una gran campaña de relaciones públicas para atenuar las controversias», señala la ONG británica.

Controversias. El primer grupo petrolero mundial en cifra de negocios (1) está acostumbrado. La empresa anglo-holandesa es una de las primera multinacionales perseguida por la justicia internacional por violación de los derechos humanos y destrucción del medio ambiente debido a sus actividades en Nigeria (2). Greenpeace acaba de emprender con éxito una campaña de gran envergadura para forzar a la marca de juguetes Lego a abandonar su acuerdo de patrocinio con Shell.

Shell hace en Ucrania lo que no se atrevería a hacer en Occidente

En estas condiciones, ¿Shell todavía teme manchar su reputación ya controvertida? La empresa forma parte de las mayores petroleras europeas, al igual que Total, que sienten que les ha «faltado» el boom del gas de esquisto estadounidense. Dichas empresas invirtieron demasiado tarde, cuando la burbuja se desinflaba, y perdieron mucho dinero: 2.400 millones de dólares en el caso de Shell en Estados Unidos. Pero la multinacional está dispuesta a buscar el potencial «próximo El Dorado» del gas de esquisto por todas partes donde pueda encontrarse.

Y en primer lugar en Ucrania, azotada por la guerra civil. Es el único país de Europa en el que Shell ha podido, de momento, llevar a cabo operaciones de perforación de gas no convencional (3). Los Amigos de la Tierra holandeses se presentaron sobre el terreno a finales de 2013. La asociación ecologista comprobó que Shell está lejos de respetar las exigencias medioambientales mínimas. Las ONG descubrieron las piscinas donde se almacenan las aguas residuales (extremadamente contaminantes) procedentes de la fracturación hidráulica. Esas aguas contaminadas solo están separadas del suelo por una cubierta de plástico. Las sustancias tóxicas que contienen son peligrosas para el medio ambiente y para la salud de las personas, tanto por el riesgo de fuga a las capas freáticas como por la evaporación, en la que además se liberan grandes cantidades de metano, un gas de efecto invernadero muy potente.

Perfil bajo en Holanda

Según los Amigos de la Tierra, semejantes prácticas revelan el «doble rasero» aplicado por la empresa: «Shell prefiere buscar gas de esquisto en los países donde las regulaciones y su aplicación no son tan estrictas como en Holanda. Es inaceptable que una empresa holandesa como Shell –que nunca se atrevería a invertir en gas de esquisto en su país- pueda utilizar esas técnicas nocivas y peligrosas en otros países». Los Amigos de la Tierra de Francia y Holanda quisieron denunciarlo nominando a Shell a los Premios Pinocho 2014, concedidos por los internautas a las multinacionales más hipócritas del año.

La actividad en el extranjero contrasta con el perfil bajo adoptado por Shell en su país de origen, Holanda. Una fuerte movilización popular permitió conseguir una moratoria de hecho de la fracturación hidráulica. 221 colectividades locales han prohibido oficialmente esta técnica en sus territorios. Shell todavía no ha intentado prospectar el gas de esquisto en el país. Solo una pequeña y joven petrolera, «Cuadrilla» ha solicitado licencias para proceder a fracturaciones hidráulicas. Es lo mismo en el otro país de origen de Shell, el Reino Unido, donde la empresa se aisló ostensiblemente del debate, al contrario que Total que ha invertido un poco en el terreno. Sin embargo, de tapadillo, Shell se estaría moviendo para evitar que Holanda prohíba oficialmente la fracturación hidráulica por miedo a que eso le impidiera seguir extendiéndose por otras partes, lamenta Ike Teuling de la sección local de Amigos de la Tierra. Así, la empresa acaba de organizar una visita de parlamentarios holandeses a los lugares de perforación en Estados Unidos para demostrar la «seguridad» y la ausencia de riesgos medioambientales. Bien lejos de la realidad ucraniana que denuncian las ONG.

Fracturar gracias a los fallos jurídicos y políticos

El acuerdo de explotación de Shell en Ucrania se firmó con el presidente Viktor Yanukovich, expulsado del poder por el pueblo a finales de 2013. Por medio de ese contrato la multinacional holandesa está asociada con una firma ucraniana llamada Nadra Yuzivska, propiedad al 90% del Estado ucraniano y al 10% de una sociedad fantasma vinculada con el clan del expresidente, sospechoso de corrupción. Un contrato que obviamente no gusta al nuevo régimen ucraniano. Por otra parte Shell tuvo que detener todas sus operaciones en Ucrania en junio, ya que el área de perforación está situada en el este del país, la zona donde actualmente se desarrollan los enfrentamientos entre el ejército ucraniano y los separatistas.

En Argelia y en Túnez, los Gobiernos han optado por favorecer la extracción del gas de esquisto sin un debate público, a pesar de las reticencias de los científicos y de la población. En ambos países Shell está en primera fila. «Shell adapta su estrategia según los países, explica Ike Teuling. En Sudáfrica la empresa lanzó una amplia campaña de relaciones públicas en los medios de comunicación. En cambio en Argentina la web de Shell no menciona sus perforaciones de gas de esquisto».

Cuando Shell instrumentaliza los conflictos étnicos

En la Patagonia, las concesiones de gas de esquisto adjudicadas a las multinacionales en la provincia de Neuquén se hacen a través de una empresa provincial creada para la ocasión, Gas y Petróleo de Neuquén, cuyas cuentas y funcionamiento no son transparentes. Lo mismo que Total –a la que por otra parte Gas y Petróleo de Neuquén está asociada en ciertas concesiones-, Shell aprovecha las lagunas jurídicas o los conflictos entre las administraciones para perforar en zonas naturales protegidas. Los habitantes tradicionales de esas áreas no disponen de títulos oficiales de propiedad de la tierra. Y la empresa actúa como si esas personas no existieran.

En Sudáfrica Shell está acusada de atizar deliberadamente las tensiones raciales en la región de Karoo, donde la empresa posee la concesión de una zona de casi 90.000 kilómetros cuadrados… ¡El tamaño de la Guayana! Karoo alberga grandes explotaciones de ganadería extensiva cuyos propietarios blancos han sido los primeros en movilizarse contra los proyectos de Shell. La multinacional no ha vacilado en embaucar a algunos empleados negros de esas explotaciones para que llevasen la buena nueva a sus comunidades presentando la fracturación hidráulica como una gran causa «negra». Una propaganda de eficacia limitada. Las organizaciones sociales negras que militan por la reforma agraria en Karoo, los obispos locales y los indígenas kho y san, entre otros, se han pronunciado contra el gas de esquisto. Pero el Gobierno sudafricano es ampliamente favorable. Shell solo espera la autorización para lazarse a perforar.

El agua, objeto de todas las inquietudes

La mayoría de las regiones donde Shell busca gas de esquisto tienen un punto en común: carecen de agua. Karoo en Sudáfrica, la provincia de Neuquén en la Patagonia argentina, Argelia y Túnez son regiones extremadamente secas. Los escasos recursos de agua son vitales para la población y las actividades agrícolas existentes. Pero la fracturación hidráulica requiere enormes cantidades de agua: varios millones de litros por perforación. Lo que nos hace preguntarnos de qué forma piensan actuar Shell y sus colegas. Mantienen una elaborada imprecisión sobre el asunto mientras afirman siempre que nunca usan fuentes de aprovisionamiento de agua potable o de riego.

Sin embargo en Argentina los estudios de impacto medioambiental de Shell y Total omiten deliberadamente –un requisito teóricamente obligatorio- de dónde proviene el agua que utilizan y cómo piensan tratar las aguas residuales de la fracturación (4), ya que Shell tiene dos concesiones importantes en las proximidades de los lagos Mari Menuco y los Barreales, principales fuentes de aprovisionamiento de agua potable de la zona. Una región rica también en cultivos de viñedo y horticultura alimentados por las aguas de la ribera del Neuquén, hasta ahora respetadas por las operaciones gasísticas y petroleras.

La situación en Sudáfrica es todavía más incierta. Los recursos de agua son muy escasos. Y al contrario que en la Patagonia, donde ya se explota gas convencional, Sudáfrica carece de todas las infraestructuras necesarias: no hay gasoductos ni instalaciones portuarias específicas. ¡Las viviendas sudafricanas ni siquiera tienen red de gas! Preguntada por el problema del agua, Shell se limita a declaraciones imprecisas sobre la posibilidad de utilizar agua de mar desalada, lo que parece totalmente imposible por una simple razón de coste. Dados todos los gastos necesarios, ¿la explotación del gas de esquisto de Karoo –si en realidad es explotable- será económicamente viable algún día?

«Es la forma típica en que Shell aborda la explotación del gas de esquisto», señala Ike Teuling. «Es un desafío. Piensa que aunque nunca descubra miles de metros cúbicos de gas explotables, con una concesión de miles de kilómetros cuadrados hallará la forma de encontrar respuestas a otras cuestiones». Por todas estas razones los Amigos de la Tierra decidieron nominar a Shell al Premio Pinocho 2014 en la categoría «¡Uno para todos, todo para mí!»,ya que «la empresa ha llevado a cabo la política más agresiva en cuanto a apropiación, sobreexplotación o destrucción de recursos naturales».



Notas

(1) Primero en 2012 y segundo en 2013.

(2) Varios militantes de la minoría ogoni, entre ellos el poeta Ken Saro-Wiwa, fueron asesinados en 1995 tras conseguir la expulsión de Shell de su territorio, lo que dio lugar a un procedimiento judicial contra la empresa en Estados Unidos. En 2013 la Corte Suprema de Estados Unidos desestimó la denuncia. Aparte de Ogoniland, Shell ha dejado tras ella un auténtico desastre medioambiental, denunciado en un informe de las Naciones Unidas en 2011. Entonces la multinacional holandesa prometió emprender una restauración medioambiental de la zona, por un coste estimado de 1.000 millones de dólares. Según un informe publicado hace unas semanas por los Amigos de la Tierra y Amnistía Internacional, Shell todavía no ha hecho nada sobre el terreno. Al mismo tiempo se han iniciado varios procedimientos judiciales en Holanda y en Inglaterra para incriminar a Shell por las contaminaciones petroleras en el delta del Níger.

(3) En la actualidad podría tratarse también de posibles concesiones en Bosnia.

(4) Ver a este respecto el informe de Amigos de la Tierra sobre el gas de esquisto en Argentina, que señala el caso de una familia, sin conexión a la red de agua potable y que reside en una concesión de Shell, a la que la empresa ha prohibido oficialmente utilizar la reserva de agua dulce que instaló en las proximidades de la vivienda de la familia citada.


Olivier Petitjean
L'autre Afrique

Traducido del francés por Caty R.


Fuente original: http://lautreafrique.info/2014/10/23/gaz-de-schiste-comment-la-multinationale-shell-fracture-la-planete-a-tout-va/#more-752

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