lunes, 7 de agosto de 2017

Italia azotada por inusitada ola de calor, 26 ciudades en alerta máxima

AFP/Archivos / Marco BERTORELLO En total 26 ciudades han decretado la alerta máxima, según el ministerio de Salud
Una inusitada y asfixiante ola de calor azota a Italia, con temperaturas récord que superan los 40 grados centígrados, por lo que fue decretada la alerta máxima en 26 ciudades, entre ellas Roma, Milán y Venecia.
La llegada del anticiclón "Lucifer", como fue bautizado, ha provocado incendios forestales y se cobró la vida este jueves de una anciana.
La mujer, de 79 años, fue hallada muerta en un campo junto a su casa en Sant'Omero, en la región central de Abruzos, al parecer víctima del calor provocado por el incendio de dos hectáreas de tierras vecinas.
Una parte de la autopista Via Aurelia fue cerrada por varias horas debido a un incendio importante cerca de Grosseto, en Toscana (centro).
El tradicional paisaje italiano, con colinas cubiertas por el grano de color oro típico del verano, este año desapareció dejando terrenos del color de un pan muy tostado.
En total 26 ciudades han decretado la alerta máxima, según informó el ministerio de Salud.
En la localidad Capo San Lorenzo, en la isla de Cerdeña, la temperatura percibida, un índice que calcula también humedad y viento, fue de 63 grados a las 15H00, un récord, con respecto a los 41 grados reales, según indicó la Aeronáutica Militar.


AFP / ANDREAS SOLARO Dos mujeres se refrescan frente a la Fontana di Trevi en Roma el 2 de agosto de 2017
En los hospitales aumentó de un 15 por ciento en los últimos días las admisiones a emergencias y se teme por la salud de las personas enfermas, los niños y ancianos.
La alta humedad en el norte de la península y los vientos calientes provenientes de África en el sur hacen que la sensación térmica sea mayor para buena parte de los italianos que suelen ir a la playa para las vacaciones de agosto.
A la ola de calor se suma una prolongada sequía, que ha producido graves pérdidas en el sector agrícola, con 11 regiones que enfrentan escasez de agua.
Se calcula que la producción de aceite de olivo descenderá del 50% y la falta de agua ha reducido también la producción de leche de oveja de un 30%, lo que afecta la fabricación de uno de los quesos más populares de Italia, el Pecorino.
Fuente: AFP



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sábado, 5 de agosto de 2017

Violencia y gobernabilidad ante una nueva fase del extractivismo en Venezuela

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Emiliano Teran Mantovani
Rebelión


No hay prioridad más alta en Venezuela en la actualidad: evitar, desactivar (o detener) la guerra. El horizonte de paz más próximo es apenas el no desbordamiento masivo de todas las estrategias y pulsiones de muerte que se reproducen en el país. Expresiones extremas de violencia y barbarie; destrucción del entorno cotidiano; sectores radicalizados y fascistizados de la oposición venezolana que, a nuestro juicio, son el principal detonante de la situación; declaraciones y políticas gubernamentales soberbias, desafiantes e irresponsables; represión subida de tono y excesos de los cuerpos de seguridad del Estado; actores armados informales; la política exterior estadounidense más agresiva y frontal contra Venezuela en toda la historia republicana de nuestro país; los señores de la guerra. Todo un cúmulo de actores que unido a condiciones materiales y diversos factores sociales nos han acercado al filo del abismo en el que nos encontramos.Los dramáticos costos del desbordamiento de una guerra serían cargados principalmente en los hombros del campo popular, en los tejidos sociales, en la vida en sus territorios. Los ‘ganadores’ serían otros, en lo fundamental (aunque no únicamente) actores foráneos y transnacionales. Y las condiciones para la subsistencia y luchas de los pueblos y comunidades quedarían arruinadas. El fin de ciclo progresista en Venezuela se habría coronado con esta fase superior del “capitalismo del desastre” (Naomi Klein dixit).
En esta situación es urgente y esencial recuperar el sentido, rescatar las facetas más democráticas que se han evidenciado en las expresiones populares en los últimos años en el país, reencontrarlas, articularlas, hacerlas masa crítica. Sumar rápidamente sensateces, configurar nuevas alianzas, re-abrirle caminos a la política. Crear deslindes con la cadena de agresiones políticas que desde la oposición y el Gobierno nacional nos han traído a la situación actual. Denunciar claramente y con fuerza los factores foráneos que promueven la violencia con sus políticas y declaraciones, los brutales cercos mediáticos internacionales contra Venezuela y la política intervencionista del gobierno estadounidense, que amenaza con hacernos mucho daño. En fin, organizarse para la paz, en vez de seguir avanzando hacia el precipicio al cual nos dirigimos. Nadie ha dicho que es cosa fácil, pero no tenemos otro camino.
No obstante, conviene pensar también qué se está desarrollando en las entrañas de este proceso. Si en el corto plazo sorteáramos el desbordamiento de la beligerancia, es necesario reconocer que esa construcción de la paz en realidad será un camino largo. Pactos, acuerdos y negociaciones, grupos de interés en disputa y requerimientos de estabilidad política interna, la potencial construcción de nuevas hegemonías, están también en el escenario próximo, pero se sostienen sobre un hecho ineludible: las bases materiales que generan las condiciones para una alta intensidad del conflicto político y social persisten. La grave crisis del modelo rentista petrolero no es, a nuestro juicio, una circunstancia coyuntural:
  • hay una enorme volatilidad de los precios internacionales del petróleo, lo que volatiliza la economía venezolana;
  • el país está inexorablemente enganchado a los menos rentables y demandantes crudos pesados y extra-pesados (Faja Petrolífera del Orinoco);
  • se están desarrollando importantes cambios en el mercado energético global –dominado por los hidrocarburos– al tiempo que la OPEP tiene cada vez menos incidencia geopolítica;
  • esto implica que cada vez hay mayores dificultades para la captación de la renta petrolera, lo que además se vería agravado ante un proceso de flexibilización económica que favorecería aún más a las corporaciones transnacionales, en detrimento de la captación de excedentes del Petro-Estado venezolano;
  • pero no solo esto: las dificultades también se registran en la retención de la renta captada, la cual debe dirigirse en parte al pago de la deuda y sus servicios, o bien migra por fuga de capitales, entre otros factores;
  • la debilidad política del Petro-Estado y la crisis hegemónica potencian aun más la corrupción como forma de distribución de la renta, lo que dificulta sobremanera una centralización de la misma, y la puesta en marcha de políticas coherentes para salir de la crisis;
  • la severa crisis política, social e institucional también ha desestructurado buena parte de los canales de distribución rentística de la economía doméstica formal, prevaleciendo en cambio distribuciones a discreción y la economía informal;
  • el ejercicio de la violencia pasa a cumplir un rol más determinante en las capacidades políticas, institucionales y sociales para apropiarse de esta renta.
Estas condiciones materiales son ineluctables, evidencian los nexos entre la inestabilidad económica y la turbulencia política y al mismo tiempo nos señalan la configuración de nuevos esquemas de gobernabilidad y gobernanza. En este sentido, es necesario resaltar la relación que existe entre la re-estructuración del régimen de apropiación de la naturaleza (el relanzamiento y la reformulación del extractivismo en el país), de los mecanismos de captura y distribución de la renta (cambios en la arquitectura del capitalismo rentístico) y de los patrones de gobernabilidad y control social. Esta relación sufre transformaciones significativas en períodos de cambio histórico. El llamado “Pacto de Punto Fijo” (1958) se establecía en Venezuela sobre la base de hacer coherente los principios de una nueva gobernabilidad con los procesos de apropiación y acumulación de capital domésticos y transnacionales.
Pero los tiempos han cambiado. La reciente aprobación del proceso Constituyente del día 30 de julio convocado por el Gobierno nacional, o bien el llamado “Compromiso Unitario para la Gobernabilidad”[1] presentado el pasado 19 de julio por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), dan cuenta explícita de su necesidad de construir un nuevo marco de dominación y control social. Solo que ahora deben adaptarlo a las condiciones de la profunda crisis del modelo histórico petrolero rentista, inaugurado a principios del siglo XX; y a los marcos de una crisis económica global y de peligrosas tensiones geopolíticas.

El capital se filtra en las grietas de la crisis: rutas y coordenadas de una nueva fase del extractivismo
A pesar de nuestros dramas sociales y políticos, del caos existente, de la crudeza del conflicto, el capital foráneo negocia, con bajo perfil, se posiciona, avanza, gana concesiones, rompe obstáculos, echa raíces en nuestros territorios. La beligerancia y el desastre no le son ajenos; si por un lado es inestabilidad, por el otro es también oportunidad de negocios. En los acuerdos se van trazando rutas y coordenadas de nuevos ciclos de acumulación, se van delineando nuevos códigos, estructuras y geografías del extractivismo en Venezuela.
Podemos hacer un inventario general: ni la inestabilidad de los precios internacionales del crudo y el mercado energético mundial, ni el conflicto político nacional han detenido los acuerdos y las inversiones en la Faja Petrolífera del Orinoco, cinturón de petróleos no convencionales (pesados y extra-pesados) que, por sus costos y niveles de inversión e instalaciones requeridos, necesitan en cambio precios altos y estables. El objetivo: incrementar la producción. Desde principio de 2016 se ha anunciado la puesta en marcha de un proyecto para invertir unos US$ 9.000 millones para la perforación de 480 pozos, sobre lo cual se ha venido avanzando en anuncios y acuerdos desde entonces hasta la fecha.
China National Petroleum Corporation, Rosneft, Schlumberger, Horizontal Well Drillers, Baker Hughes, Halliburton, entre otras, resaltan entre las corporaciones que suscriben los últimos acuerdos. La clave del negocio está en profundizar la flexibilización económica de los marcos que los regulan, lo que el presidente de Petróleos de Venezuela, Eulogio Del Pino, ha llamado “régimen especial de inversiones” para que los proyectos logren su pleno desarrollo [2] . Facilidades económicas, tasas de cambio flotantes, zonas de desarrollo económico especial, socios foráneos que no solo participen accionariamente sino que ahora traigan el financiamiento necesario para los negocios (en lugar de los desembolsos de caja que asumía PDVSA) [3] , y algo importante: la cobertura de esas retribuciones y deudas con las corporaciones se basa en los barriles que provengan del aumento de la producción [4] . Esto es, más extractivismo para poder pagarles. Es el modelo de negocios de la Faja del Orinoco, que se proyecta al resto de los sectores de nuestra economía extractiva.
Se cuenta también: la búsqueda de reconexión de pozos en el occidente de Venezuela (como los del Lago de Maracaibo), área de viejas explotaciones convencionales; relanzamiento de los grandes proyectos gasíferos offshore (como el Rafael Urdaneta), con el proyecto Cardón IV en la península de Paraguaná como punta de lanza, destacando la explotación del mega-campo ‘Perla’ en la cual la inversión ha sido 100% privada (Del Pino dixit) –Repsol (50%) y Eni (50%) [5] –; re-impulso y reactivación de obras de infraestructura para la exportación de commodities como el Puerto de Aguas Profundas de la península de Araya (13/6) orientado al comercio petrolero principalmente con el mercado asiático [6] , la nueva fase de construcción del gaseoducto Venezuela-Colombia, el acuerdo de gaseoducto entre Venezuela y Trinidad y Tobago (PDVSA-NGC-Shell) [7] o los puertos para la producción de Carbozulia; nueva fase histórica de la minería, con el proceso de certificación de reservas, reactivación de minas que cayeron en el período de crisis o apertura de otras nuevas en todo el país, como el Arco Minero del Orinoco y la conformación de la empresa mixta ‘Siembra Minera’ (Gold Reserve, oro y cobre, empresa a la que el Estado venezolano adeuda aproximadamente 992 millones US$) [8] para la explotación del proyecto "Las Brisas"; empresas mixtas y memorandos de entendimiento con compañías como Faoz (una incógnita), Afridiam (Congo) o China CAMC Engineering para explotar coltán en el municipio Cedeño, estado Bolívar; Endiama (Angola) [9] , Guaniamo Mining Co. (EEUU) y empresas sudafricanas no anunciadas para explotar diamantes –en general las mineras junior suelen abrir el camino para la posterior aparición de las grandes corporaciones mineras–; pero también destaca la reactivación de las minas del proyecto de Lomas de Níquel (China Camc Engineering y Yankuang Group - sur de Aragua-Miranda) [10] , reactivación de Carbozulia (mayo 2017) con miras a la estabilización y posterior expansión de la producción de carbón [11] (Inter American Coal, China CAMC Engineering y Yankuang Group), sea en las minas ya existentes o en nuevas, como ‘Las Carmelitas’ [12] ; o finalmente proyectos más pequeños de minería no metálica para la extracción de fosfato en el Táchira, mármol en Anzoátegui (empresa Canteras y Mármoles) o sílice en Lara.
Pero estas redes del capital que crecen y se expanden, estos nuevos métodos y marcos de negocios, no sólo evidencian una reestructuración económica en desarrollo –ciertamente inestable, contingente y maleable–, sino también revelan una específica correlación de fuerzas muy negativa para regímenes de intervención y proteccionismo estatal, formas de nacionalismo económico, y para el campo popular y la naturaleza. En este escenario van prevaleciendo cada vez más los intereses y agendas del capital transnacional, que trazan las rutas más estables y predecibles del rumbo económico a partir del mapeo de los “recursos naturales”.
En esta específica correlación de fuerzas la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no ha estado al margen ni ha sido espectadora pasiva. Muy al contrario, ha sido actor principal para ir configurándola, a través de métodos cada vez más extremistas que impulsan este escenario del ‘capitalismo del desastre’. Porque, aunque se declare en el “Compromiso Unitario para la Gobernabilidad” que “la justicia social es la prioridad” y los “desfavorecidos y vulnerables serán el objetivo central”, el horizonte constituyente de esta coalición política derechista conservadora ha sido neoliberal. En muchos casos sin secretos (como en el llamado ‘capitalismo popular’ de Maria Corina Machado). En otros, que son la mayoría de los casos, se esconden detrás de una retórica vaga y generalista sobre progreso, bienestar y desarrollo, sin mencionar la prevalencia de mecanismos de mercado, recortes, corporativización y desregulación. Pero a pesar de las sutilezas e intentos de hermetismo al respecto, siempre afloran estas voluntades y políticas neoliberales.
Por citar dos ejemplos recientes, el conocido empresario venezolano Gustavo Cisneros ha planteado que el modelo impulsado por Mauricio Macri en Argentina puede ser el idóneo para la Venezuela postchavista [13] ; y aunque hayan criticado y sancionado hasta la saciedad el entreguista y devastador proyecto del Arco Minero del Orinoco, en mayo de este año el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, le aseguraba a las transnacionales mineras que asistían al ‘Latin American Downunder Conference’ en Australia que “una vez la democracia haya sido restaurada… las puertas estarán abiertas para recibir las inversiones” –our doors will be open to receive the investments [14] , lo que va en consonancia con numerosas de las propuestas del bloque opositor de expandir el extractivismo en el país.
La pregunta que surge ante esta puesta en escena y el desarrollo y expansión de esta red de capitales foráneos en Venezuela, es qué tipo de modelo de gobernabilidad y control social pudiera estar gestándose de la mano de este proceso, y cuál podría ser el rol de la violencia en el mismo.

Adiós al ‘neo-extractivismo progresista’: violencia y nuevas gobernabilidades
Replicando el patrón histórico-colonial de la división internacional del trabajo y la naturaleza, las inversiones extranjeras en la crisis actual siguen dirigiéndose en proporciones considerables a los sectores extractivos –como se evidencia por ejemplo en el anuncio de ‘Alianzas Estratégicas’ entre el Gobierno Nacional y empresas extranjeras (21 de julio), donde el 92% de las inversiones era para minería y 8% para turismo [15] –. No solo no aparece el giro productivo para poder paliar la situación de precariedad económica interna, sino que el capital y las élites políticas locales establecen acuerdos de largo plazo que nos atornilla a un horizonte de extracción y despojo, vinculado a recortes y desregulación.
Se marcha el llamado “neo-extractivismo progresista”. El patrón que lo ha caracterizado se disuelve: la posibilidad de construir consenso social por la vía de la distribución masiva de las rentas presenta extraordinarios límites; la programática gubernamental sigue modificándose progresivamente; como ya se ha mencionado, continúan produciéndose cambios significativos en la correlación de fuerzas; y el contexto internacional va recrudeciendo aún más la competencia global por los “recursos naturales”.
En este sentido, y en relación a la gobernabilidad de este probable nuevo extractivismo, cabe preguntarse si las diversas formas de violencia que se han desarrollado en el país son sólo expresiones de un conflicto político coyuntural o en cambio estas también se instalan y se incorporan a los dispositivos de dominación, trazando las coordenadas de un régimen de control social en formación. Sus orígenes provienen de al menos tres escalas geográficas diferentes: una violencia imperial-geopolítica, una estatal-nacional y una social-molecular.
El contexto de intensa conflictividad y el colapso de la economía nacional han hecho prevalecer los marcos de un estado de excepción (que hasta el momento ha sido sectorizado), políticas de emergencia y conmoción, la creciente militarización de todos los ámbitos de la vida junto a mecanismos de intervención policial directa en barrios urbanos y rurales (como la llamada ‘Operación de Liberación del Pueblo’ - OLP). Esto no sólo se expresa en las actuales políticas del Estado, sino que se presenta como el horizonte de 'seguridad' de los partidos de la MUD. Recordemos que el líder de la oposición venezolana, Leopoldo López, ha señalado la necesidad de aplicar el modelo “exitoso” de seguridad del ex-presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, el cual podría emplearse de manera inmediata [16] . En el “Compromiso Unitario para la Gobernabilidad” 2017 de la MUD se expresa como uno de los primeros objetivos de “un próximo gobierno” el “Plan efectivo y contundente contra la inseguridad” (punto 1.3).
Resalta también el empleo de actores armados informales por parte de los grupos políticos en disputa, que ejercen formas subterráneas de control social, generando formas directas de represión y terror en la población.
Al mismo tiempo, el abanico de operaciones de intervención que han sido impulsadas al menos desde 2002 por los Estados Unidos para lograr el ‘cambio de gobierno’ en Venezuela se han hecho cada vez más explícitas e incisivas –vea las recientes declaraciones del director de la CIA, Mike Pompeo, sobre sus esfuerzos para lograr la ‘transición’ en el país [17] – y tienen notable incidencia en el desarrollo de la violencia en el país. Un potencial avance y triunfos de esta política norteamericana en Venezuela plantearía una transición desde mecanismos de financiamiento de operaciones de inteligencia y desestabilización hasta formas de militarización de impacto regional (en conexión con acuerdos como el Plan Colombia) y estrategias de contrainsurgencia como forma de controlar territorios.
Por último pero no menos importante, también se registra el aprovechamiento de las crecientes formas de violencia social-molecular producto de las contradicciones sociales y territoriales (pobreza, exclusión, masificación de la corrupción y la impunidad), en especial a través de la cooptación de grupos criminales (urbanos y rurales) y la canalización de expresiones de fascistización social (evidentes básicamente en sectores de oposición al gobierno) que no solo generan crímenes de odio e intento de aniquilamiento del 'enemigo' (chavista) sino una profunda intimidación y terror en la población en general.
La imposición del orden y la lucha contra 'agentes perturbadores' serán planteadas como los medios para la consecución de la ‘paz’ –la 'pacificación'. En estos casos es cuando la paz y la guerra se confunden más. Podríamos plantearnos reflexivamente la frase de Hanna Arendt cuando afirmaba en 1970 que la paz es la continuación de la guerra por otros medios. Para el caso venezolano, se han abierto ya nuevas preguntas sobre nuevas formas de poder, sobre la evolución de la estatalidad, sobre disputas territoriales por los bienes comunes. Y sobre todo, preguntarnos si terminaría de emerger una nueva versión de la economía de enclave del siglo XXI. Preguntas que además, tocan e interpelan a todo el resto de América Latina.

Resurgir del colapso del rentismo: re-existencias y la recuperación de las agendas propias de los movimientos populares
En Venezuela, todos los territorios y ámbitos de la vida cotidiana están en disputa. ¿Cuál es el horizonte, la estrategia, cuando la guerra y el estado de excepción van avanzando como régimen biopolítico para la acumulación de capital?
Cuando la paz es invadida de guerra, se va haciendo más difícil saber qué es y dónde se encuentra. A pesar de ello, ésta se convierte en una prioridad. Pero es necesario resaltarlo: organizarse para la paz implica reconocer que esta también se teje desde abajo, que supone que hay que ir hilándola, expresándola en la vida en los territorios, recreándola en las formas mínimas de convivencia, respeto, consensos, desplazando a la guerra de los espacios que busca ocupar, a través de resistencias y vida. Se trata del ejercicio de las re-existencias (como lo planteara Adolfo Albán), en la medida en la que se resiste a los diversos dispositivos de violencia, explotación, exclusión y despojo de la expansión capitalista, a través también de la reproducción de la vida, de su reafirmación a través de las prácticas cotidianas y la construcción de alternativas concretas.
Sin embargo, ¿cómo se puede enfrentar semejantes desafíos cuando el tejido social ha sido tan profundamente afectado, cuando se va desbordando el contrato social, cuando la barbarie se va normalizando, cuando se ha extraviado de tal forma el sentido en el país?
Nuevamente, hay que mirar adelante. Todavía hay mucho que rescatar. Aunque este socavamiento del tejido social nos atraviesa, no es una condición estructural o definitiva. Toca volver a mirar e inventariar todas esas potencialidades existentes en el campo popular venezolano, sus expresiones de democracia radical, sus experiencias productivas, sus narrativas y agendas propias, las formas emancipatorias de su dinamismo político aluvional. A pesar de que existan enormes obstáculos y debilidades, son finalmente estos factores el sustrato, la esencia, de cualquier proceso alternativo a desarrollarse en los próximos tiempos.
Pero también los tiempos invitan a reinventarse. El giro histórico-político de las luchas populares en Venezuela podría estar en la recuperación y re-centramiento de la dimensión territorial –abriéndose intempestivamente camino ante la irresistible primacía de los objetivos de escala nacional–; esto es, territorializar las luchas. Reconfigurar las localidades. Y tejer comunidad, en medio de las dificultades. Construir desde ya, alianzas con otros sectores de lo popular. Promover la creatividad, las éticas populares y el valor de la dignidad. Sin todas estas bases materiales, estas expresiones contrahegemónicas seguirán adoleciendo de organicidad, se evidenciarán débiles ante los numerosos dispositivos de guerra, tendrán una alta dependencia económica del Petro-Estado y los sectores privados y seguirán careciendo de resultados concretos en sus territorios para testimoniar ese mundo que sueñan transformar.
¿Qué nos queda por reivindicar en cuanto a las grandes narrativas políticas? No hay un panorama claro al respecto. Pero al menos, recuperar el sentido en el ámbito nacional apunta en principio a retomar las demandas económicas y políticas que han unido históricamente a los de abajo, unión que reconfiguraría la polarización, que sería planteada nuevamente entre los de arriba y el vasto conjunto de las clases desfavorecidas. Y a esto habría que añadirle las demandas de sostenibilidad y justicia ambiental, ante el creciente y dramático empeoramiento de la situación de los ecosistemas, bienes comunes y la vida ecológica que nos constituyen. Las dimensiones de la crisis estructural del capitalismo rentístico venezolano evidenciarán más claramente estas rutas a transitar.
De plano conviene resaltar que la situación de potencial impago de la deuda externa unido a la descomunal corrupción que se ha devorado las cuentas públicas puede hacer converger a numerosas organizaciones populares, movimientos y comunidades en torno a una campaña nacional por la auditoría de todas estas cuentas del país. Se presentaría además una oportunidad para evidenciar los vínculos de la deuda y el desfalco con el extractivismo, en la medida en la que el respaldo material de estos procesos de despojo financiero global contra Venezuela son precisamente sus ‘recursos naturales’ y sus territorios. El relanzamiento del Arco Minero del Orinoco y todo el conjunto de proyectos que buscan re-colonizar viejas geografías y las nuevas fronteras de las commodities se realiza bajo esta racionalidad. De esta manera, podríamos tener la convergencia de luchas por la justicia en la distribución económica y ecológica al mismo tiempo. Algo nunca visto en la historia de las luchas populares venezolanas.
Se nos vienen extraordinarios desafíos. La búsqueda de la paz navega en aguas turbulentas. Toca no perder el centro y tomar el timón con fuerza.

Caracas, julio 2017

*Emiliano Teran Mantovani es Sociólogo de la Universidad Central de Venezuela, ecologista político y master en Economía Ecológica por la Universidad Autónoma de Barcelona. Investigador en ciencias sociales y mención honorífica del Premio Libertador al Pensamiento Crítico 2015 por el libro ‘El fantasma de la Gran Venezuela’. Participa en el Grupo Permanente de Trabajo Sobre Alternativas al Desarrollo organizado por la Fundación Rosa Luxemburgo, en el Grupo de Trabajo CLACSO sobre ecología política y ha colaborado con el proyecto EjAtlas - Justicia Ambiental con Joan Martínez Alier. Hace parte de la Red Oilwatch Latinoamérica.


[1] http://www.asambleanacional.gob.ve/documentos_archivos/compromiso-de-gobernabilidad-de-la-mud-47.pdf
[2] http://www.avn.info.ve/contenido/proponen-para-faja-petrol%C3%ADfera-del-orinoco-r%C3%A9gimen-especial-inversiones
[3] https://www.youtube.com/watch?v=ECFjxwNUmfU&feature=youtu.be
[4] http://www.avn.info.ve/contenido/consejo-nacional-econom%C3%ADa-productiva-se-re%C3%BAne-palacio-miraflores
[5] https://www.repsol.energy/es/sala-prensa/notas-prensa/2015/07/06/repsol-pone-en-marcha-el-megacampo-perla-en-venezuela
[6] http://www.eluniversal.com/noticias/economia/venezuela-china-acuerdan-inversiones-petroleras-por-4250-millones_656744
[7] http://www.telesurtv.net/news/Venezuela-y-Trinidad-y-Tobago-construiran-gasoducto-20170315-0063.html
[8] http://vtv.gob.ve/siembra-minera-se-perfila-como-empresa-mixta-no-petrolera-mas-grande-en-venezuela/
[9] http://vtv.gob.ve/presidente-maduro-sostendra-encuentro-con-representantes-de-angola/
[10] http://avn.info.ve/contenido/venezuela-y-china-firman-acuerdo-400-millones-d%C3%B3lares-para-actividades-mineras
[11] https://www.aporrea.org/economia/n309632.html
[12] https://www.aporrea.org/actualidad/a243086.html
[13] https://www.efe.com/efe/america/ame-hispanos/cisneros-cree-que-fin-de-la-crisis-venezolana-pasa-por-cuba-colombia-y-eeuu/20000034-3263847
[14] https://laradiodelsur.com.ve/2017/05/17/ministro-arreaza-denuncio-intento-de-boicot-por-parte-de-julio-borges-hacia-desarrollo-minero-de-venezuela/
[15] http://vtv.gob.ve/inversion-extranjera-631-millones-370-mil-dolares-firmaron-empresas-privadas-en-alianzas-estrategicas-de-motores-turismo-y-mineria/
[16] https://www.youtube.com/watch?v=L-MQIeCOPCY
[17] Pompeo afirmó el pasado 20 de julio que esperaba que se produjera una ‘transición’ en Venezuela y que trabajaban duro para comprender las cosas que allí ocurren y comunicárselas al Departamento de Estado y a los gobiernos de Colombia y México, de manera que obtuvieran los mejores resultados posibles https://www.youtube.com/watch?v=e1vFn3_5Xbw . Varias fuentes han revelado las diversas operaciones de intervención que se han aplicado desde el inicio de la Revolución Bolivariana. Por ejemplo, decenas de miles de cables revelados por Wikileaks han revelado apoyo a opositores al gobierno, desde la época del presidente Chávez. Citando un caso, la contratista de USAID/OTI ‘Development Alternatives Incorporated’ (DAI) reconocía que quienes organizaban las protestas contra el presidente Chávez en 2009 eran ‘nuestros financiados’ –‘are our grantees’https://wikileaks.org/plusd/cables/09CARACAS1132_a.html



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Campesinos llevan a Nicaragua ante la CIDH por el canal interoceánico

AFP/Archivos / INTI OCON Imagen de archivo de una protesta contra el proyectado canal interoceánico en el sur de Nicaragua, el 7 de enero de 2017
El movimiento campesino opuesto al proyecto del canal interoceánico denunciará a Nicaragua ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por negación de justicia, dijeron este miércoles dirigentes y activistas de derechos humanos.
La denuncia será presentada ante la CIDH en los próximos días y será documentada con "las violaciones que el Estado de Nicaragua ha cometido" con un proyecto que afectará la vida y propiedad de miles de personas asentadas en la ruta del Canal, declaró en rueda de prensa el director del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, Gonzalo Carrión.
"Se considera que todos los mecanismos legales se han agotado" en el país luego que en marzo la Corte Suprema declaró improcedente un recurso de amparo contra el Parlamento, que se había negado a discutir una iniciativa contra la concesión del Canal presentada por el movimiento campesino, dijo Carrión, cuyo organismo acompañará la denuncia.
"El sistema judicial y el parlamento le han fallado al pueblo, a los campesinos (...) se ha ido a cada una de estas instancias y les han cerrado las puertas; la respuesta ha sido la represión y la agresión", expuso la representante legal del movimiento, Mónica López.
Una delegación de campesinos de varias comunidades asentadas en la ruta de 278 kilómetros que enlazará el Caribe y el océano Pacífico llegó a Managua para hacer pública su decisión de acudir a la CIDH, un órgano de la OEA con sede en Washington.
La líder campesina Francisca Ramírez aseguró que "el Estado nos ha obligado a buscar a instancias internacionales para pedir justicia, que no hemos alcanzado en nuestro propio país" al pedir que se detenga el proyecto canalero.
En cuatro años de protestas desde que se aprobó la concesión a la empresa china HKND en junio del 2013 se han realizado 90 marchas que han dejado un muerto y una cantidad no precisada de lesionados, según Ramírez.
La dirigente cuya comunidad "La Fonseca" en el municipio de Nueva Guinea -300 km al sureste de Managua- "quedaría totalmente desaparecida, en el mero centro en la zanja", aseguró que "no vamos a ceder hasta lograr el objetivo" de detener el proyecto.
La concesionaria china, tras meses de silencio, reiteró hace casi un mes que el proyecto de construir el canal "continúa su curso" y que trabaja con socios internacionales en el diseño de las obras.
El canal, cuyo costo estimado es de 50.000 millones de dólares, desplazará de sus tierras a unas 27.000 personas según la concesionaria, pero los oponentes a la obra estiman en más de 100.000 a los afectados.
Fuente: AFP


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CSJ suspende licencias de operación de minera San Rafael


M4

La Corte Suprema de Justicia (CSJ) otorgó un amparo provisional al Centro de Acción Legal, Ambiental y Social de Guatemala (Calas), con el cual deja en suspenso dos licencias de operación de la minera San Rafael
Las licencias El Escobal, aprobada en 2013, y Juan Bosco, en 2012, quedan suspendidas y como consecuencia la minera San Rafael debe detener sus operaciones.
Las plantas extractoras cuyas licencias quedan sin efecto están ubicadas en Mataquescuintla, Jalapa, y Nueva Santa Rosa, Casillas, y San Rafael Las Flores, Santa Rosa.
La resolución de la CSJ fue emitida el pasado 22 de junio y este miércoles fue notificado Calas y las demás partes involucradas.
Calas presentó la acción de amparo en mayo pasado, alegando que el Ministerio de Energía y Minas (MEM) no hizo las consultas comunitarias previo a autorizar las licencias.
“El amparo es de ejecución inmediata, a partir de hoy la minera san Rafael debe suspender sus operaciones”, dijo Rafael Maldonado, director del área legal de Calas.
Según Maldonado, el MEM no realizó las consultas comunitarias porque en los lugares donde opera la minera no hay población indígena xinka, argumento que considera sin sustento.
El representante de Calas dijo que es innegable la presencia de comunidades indígenas xinkas en Jalapa, Santa Rosa y Jutiapa, y que incluso algunos vecinos “tienen títulos de propiedad de las tierras comunales”.
“La minera San Rafael es una empresa que contamina el ambiente”, señaló Maldonado. Además, indicó que tanto el MEM como la empresa pueden presentar recursos a la Corte de Constitucionalidad (CC) y que será este tribunal que revoque o confirme el amparo.
Este miércoles hubo una manifestación de trabajadores y proveedores de la minera frente a la CSJ para exigir sus derechos laborales.

Rechazo
La Cámara del Agro señala que la resolución “violenta la Constitución Política de la República” y pide a la Corte de Constitucionalidad (CC) que revoque la decisión de la CSJ.
“Continuar destruyendo la certeza jurídica en nuestro país ahuyenta la inversión, generando condiciones de mayor desempleo, pobreza y conflictividad”, asegura la cámara en un comunicado.

Pérdidas
AmCham de Guatemala advirtió de la pérdida de más de 445.000 empleos directos y más de 780 millones de dólares en impuestos al año si la Corte Constitucional decide suspender las operaciones de hidroeléctricas y mineras.
El presidente de la Cámara de Comercio Guatemalteco Americana (AmCham), Juan Pablo Carrasco, manifestó su “preocupación” ante las resoluciones de la máxima instancia jurídica del país por suspender proyectos que “generan bienestar, empleos y desarrollo en las áreas rurales de Guatemala”.
En su opinión, el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que regula las consultas a los pueblos originarios, refiere que la falta de estas consultas populares “no es motivo para el cese de operaciones”, por lo que la suspensión de estos proyectos viola los derechos de propiedad de los inversionistas y desalienta futuras inversiones.

Fuente: Prensa Libre

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FAO: ¨No es necesario talar los bosques para producir más alimentos¨


Ecoportal

La agricultura sigue siendo la causa principal de la deforestación a nivel mundial, y ello hace necesario promover con urgencia interacciones más positivas entre ésta y los bosques para crear sistemas agrícolas sostenibles y mejorar la seguridad alimentaria.


Este es el mensaje clave del informe de la FAO “El estado de los bosquesdel mundo” (SOFO), presentado hoy al inicio del 23º período de sesiones del Comité de Bosques (COFO) de la FAO.
Los bosques desempeñan un papel clave en el desarrollo agrícola sostenible a través de diversas vías, incluyendo el ciclo del agua, la conservación del suelo, la captura de carbono, y el control natural de las plagas, además de influir en el clima local y proteger el hábitat de los polinizadores y otras especies.
El Director General de la FAO, José Graziano da Silva aseguró que “la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, así como el Acuerdo de París sobre el cambio climático, reconocen que ya no podemos abordar por separado la alimentación y la gestión de los recursos naturales. Ambos acuerdos requieren un enfoque coherente e integrado sobre la sostenibilidad en todos los sectores agrícolas y sistemas alimentarios. En este sentido, los bosques y la silvicultura desempeñan un papel clave”.
“El mensaje clave del SOFO -añadió- es claro: no es necesario talar los bosques para producir más alimentos”.
La agricultura representa la parte principal de la conversión de los bosques a otros usos. Según el último SOFO, en las zonas tropicales y subtropicales la agricultura comercial a gran escala y la agricultura local de subsistencia son responsables de cerca del 40 y del 33 por ciento de la conversión de los bosques, respectivamente, siendo el 27 por ciento restante debido al crecimiento urbano, la expansión de las infraestructuras y la minería.
Por otro lado, el informe subraya cómo los bosques cumplen muchas funciones ecológicas vitales que benefician a la agricultura e impulsan la producción alimentaria.
“La seguridad alimentaria puede lograrse a través de la intensificación agrícola y otras medidas como la protección social, más que con la expansión de las áreas agrícolas a expensas de los bosques”, advirtió Eva Müller, Directora de la División de Políticas y Recursos Forestales de la FAO.
“Lo que necesitamos es una mejor coordinación intersectorial de las políticas en materia de agricultura, silvicultura, alimentación y uso de la tierra, una mejor planificación de este uso, marcos jurídicos eficaces y una mayor participación de las comunidades y pequeños propietarios locales”, añadió.
“Los gobiernos –subrayó Müller- deben proporcionar a las comunidades locales no sólo una tenencia segura de la tierra, sino también derechos de tenencia segura de los bosques. Un campesino es el que mejor sabe cómo gestionar sus propios recursos, pero a menudo carece de instrumentos legales para hacerlo”.
Mejorar de la seguridad alimentaria, mientras se frena la deforestación
Los bosques bien gestionados tienen un enorme potencial para promover la seguridad alimentaria. Además de sus contribuciones ecológicas vitales, los bosques contribuyen a los medios de subsistencia rurales y la mitigación de la pobreza a través de los ingresos generados con la producción de bienes forestales y servicios ambientales.
Cerca de 2 400 millones de personas dependen de la leña para cocinar y para esterilizar el agua. Y los alimentos de los bosques aportan proteínas, minerales y vitaminas a la dieta rural y pueden servir también como redes de seguridad en períodos de escasez de alimentos.
Según el SOFO, más de 20 países han obtenido éxito desde 1990 al mejorar sus niveles nacionales de seguridad alimentaria y al mismo tiempo mantener o aumentar la cubierta forestal, demostrando así que no es necesario talar los bosques para producir más alimentos.
Doce de estos países aumentaron su cubierta forestal en más de un 10 por ciento: Argelia, Chile, China, República Dominicana, Gambia, República Islámica del Irán, Marruecos, Tailandia, Túnez, Turquía, Uruguay y Viet Nam.
Todos estos logros se basaron en un conjunto similar de herramientas: marcos eficaces, tenencia segura de la tierra, medidas para regular los cambios del uso del suelo, incentivos normativos para la agricultura sostenible y la silvicultura, financiación adecuada, y una clara definición de los roles y responsabilidades de los gobiernos y comunidades locales .
Estudios de caso que muestran éxitos
El informe cita estudios de caso de siete países –Chile, Costa Rica, Gambia, Georgia, Ghana, Túnez Viet Nam– que ilustran las oportunidades para mejorar la seguridad alimentaria y aumentar o mantener la cubierta forestal.
Seis de estos países lograron un cambio positivo en el período 1990-2015 en dos indicadores de la seguridad alimentaria -la prevalencia de la subalimentación y el número de personas subalimentadas-, así como el aumento de la superficie forestal. Gambia, el único país de bajos ingresos del grupo, logró alcanzar el primer objetivo de reducir a la mitad la proporción de personas que padecían hambre en el mismo período.
Viet Nam, por ejemplo, ha implementado con éxito una reforma para proveer de tenencia segura de la tierra como forma de fomentar la inversión a largo plazo. Este proceso estuvo acompañado por un cambio desde la silvicultura estatal a la de múltiples partes interesadas, con la participación activa de las comunidades a nivel local, incluyendo un programa de asignación de tierras forestales y contratos de protección forestal con familias locales. La reforma de la tenencia de la tierra se combinó también con instrumentos normativos para aumentar la productividad agrícola, como la exención de impuestos sobre la tierra, créditos blandos, promoción de las exportaciones, precios garantizados, apoyo a la mecanización y reducción de las pérdidas post-cosecha.
En Costa Rica, la deforestación alcanzó su nivel máximo en la década de 1980, debido principalmente a la conversión de la cubierta forestal en pastos. Desde entonces, el país ha invertido esta tendencia en gran parte debido a la ley forestal, que ahora prohíbe el cambio de uso de los bosques naturales, y su sistema de Pagos por Servicios Ambientales (PSA), que ofrece a los agricultores incentivos para plantar árboles y apoya la conservación del bosque . Como resultado, la cubierta forestal ha aumentado hasta casi el 54 por ciento de la superficie terrestre del país en 2015.
En Túnez los planes nacionales de desarrollo reconocen el papel beneficioso de los bosques al proteger la tierra contra la erosión y la desertificación. La producción agrícola se ha incrementado gracias a la intensificación, que hace un mejor uso de las tierras agrícolas existentes con regadío, fertilizantes, mecanización, semillas mejoradas y mejores prácticas agrícolas. Los incentivos para crear plantaciones forestales en el país incluyen plantones gratuitos y la compensación por la pérdida de ingresos agrícolas.

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viernes, 4 de agosto de 2017

Ciudades de América Latina viven en el desorden territorial



Emilio Godoy
IPS



Uno de los edificios en construcción en el municipio de Benito Juárez, en el sur de la Ciudad de México, enfrenta la oposición vecinal porque tendrá 22 pisos y 752 apartamentos, donde ya se edificaron cuatro rascacielos y otros seis están en obra. En el municipio hay 350 edificios que rebasan la altura permitida. Crédito: Emilio Godoy/IPS
MÉXICO, 4 ago 2017 (IPS) - Javier Méndez decidió en 2014 vivir en su apartamento en una transitada avenida de un barrio del sur de Ciudad de México por el panorama que desde el octavo piso le brindaban los ventanales a los volcanes que custodian la capital.
Pero la construcción de una torre residencial de 22 pisos, a un costado de su edificio, le desgaja los deseos de permanecer en esa vivienda, en la delegación (municipio) de Benito Juárez, una de las 16 que componen la capital mexicana.
“Ocasionará más tráfico, más consumo de agua y de electricidad, más generación de basura. No deberían permitir ese tipo de construcciones. Además, es ilegal”, lamentó a IPS este maestro jubilado de 73 años.
La torre residencial trepará 22 pisos y hospedará 752 viviendas en un área de unos 12.000 metros cuadrados, mediante una inversión de unos 75 millones de dólares, según los permisos de construcción consultados por IPS.
Para Méndez, las autoridades urbanas no debieron conceder la autorización porque la constructora reporta una dirección única, cuando aglutinó varios predios para contar con la superficie requerida para erigir el edificio. Además, colinda con una gasolinera, con los consecuentes riesgos ambientales, sanitarios e inmobiliarios.
“El terreno neto no da para construir una torre de ese tipo. Los planes urbanos no se respetan. Me tocó ver el boom inmobiliario, parte irregular”, señaló Méndez, fundador del no gubernamental Movimiento en Tierra Firme-Promoción y Protección Ciudadana.
Un grupo de vecinos se movilizó estérilmente para rechazar la edificación de grandes torres en la zona. En los alrededores ya construyeron cuatro y otros seis están en obra.
El fenómeno ejemplifica la voracidad constructora y la especulación que se ha adueñado de este país latinoamericano de 129 millones de habitantes, y especialmente de Ciudad de México. Asimismo, exhibe la falta de aplicación de los planes de ordenamiento territorial, básicos para definir áreas urbanizables, no urbanizables, espacios públicos y la protección ambiental.
Prácticamente todos los países latinoamericanos cuentan con planes de ordenamiento territorial, pero enfrentan el desafío de su aplicación a nivel nacional, regional y municipal.
Con 641 millones de personas en la actualidad, la región será en 2050 la segunda más urbanizada del mundo, detrás de la que aglutina a todo el continente americano, con 86 por ciento de su población viviendo en ciudades y 100 millones en asentamientos irregulares, según un estudio de 2016 sobre los desafíos que ello supone, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe(Cepal).
Ese organismo de las Naciones Unidas proyecta que las megaciudades (más de 10 millones de habitantes) y las grandes urbes (entre uno y cinco millones) adquirirán más importancia, mientras que las urbes intermedias (de 300.000 a 500.000) experimentarán un fuerte crecimiento.

La capital de Costa Rica, San José, es el corazón de una mancha urbana que se extiende por municipios con diferentes autoridades y estructuras administrativas. Crédito: Diego Arguedas Ortiz/IPS
En la región, suman reportes de la Cepal y el Banco Interamericano de Desarrollo, sus metrópolis se enfrentan a la contaminación, la exposición al cambio climático, el crecimiento caótico, el congestionamiento vehicular, la proliferación de la economía informal y la desigualdad. Hasta ahora, las urbes medianas siguen la ruta de las megalópolis, en la reproducción de un esquema insostenible.
Aunado a ello, la generación y calidad de la información territorial es limitada y el involucramiento de la sociedad civil resulta escaso en el diseño y revisión de los planes, lo cual contribuye a su debilidad.
San José, ejemplo de ciudad difusa
La capital costarricense, San José, es un ejemplo de un concepto de ciudad difuso: la capital tiene 42 kilómetros cuadrados, pero la ciudad se desborda más allá de sus límites.
La Gran Área Metropolitana (GAM), englobada en el Valle Central del país, suma casi 2.000 kilómetros cuadrados. Aunque representa menos de cuatro por ciento del territorio costarricense, concentra 60 por ciento de la población, pero carece de una autoridad metropolitana unificada, al contrario de lo que sucede en otras capitales de la región.
Junto a San José, otros 30 municipios componen la GAM, cada uno con su alcalde y normativa.
“Hay una gran fragmentación político-administrativa en la GAM y un problema que es metropolitano”, dijo Tomás Martínez, de la Escuela de Arquitectura y Urbanismo del estatal Instituto Tecnológico de Costa Rica.
Martínez coordinó el Plan de Desarrollo Urbano de la GAM, el último esfuerzo para modernizar el ordenamiento territorial metropolitano, aprobado en abril de 2014 pero varado por un proceso judicial. Por ello, el plan vigente desactualizado data de 1982.
“Hay tres rutas diferentes: los municipios van por un lado, el gobierno nacional va por otro y el sector privado por otro”, explicó a IPS.
A nivel municipal, la situación no mejora. El independiente informe Estado de la Nación 2015 determinó que solo 20 de las 36 municipalidades del Valle Central, 30 parte de la GAM, tenían planes de ordenamiento territorial y solo ocho de estos contaban con los reglamentos requeridos y el estudio de viabilidad ambiental aprobado.
Uno de estos con los planes al día es San José, pero el municipio capitalino no tiene control sobre cómo o dónde se crean las redes eléctricas, de aguas o de transporte público.
Olvido a propósito
Para Alfonso Iracheta, académico del estatal El Colegio Mexiquense, el ordenamiento urbano es “estratégico” y “prioritario”.
“Pero no interesa hacer planes y cuando se tienen que hacer por ley, no interesa que la gente los conozca, y luego tratan de no cumplirlos. Detrás de este proceso están los intereses inmobiliarios”, acusó.


Javier Méndez encabeza la lucha en su barrio en el sur de Ciudad de México contra la construcción de nuevas torres residenciales, por su impacto sobre el consumo de agua, la generación de basura y el tráfico automotriz, además de las violaciones al ordenamiento urbanístico detrás del proyecto inmobiliario. Crédito: Emilio Godoy/IPS
Ciudad de México, con casi nueve millones de habitantes y que con su zona metropolitana rebasa los 20 millones, intenta emprender una vía más organizada y sostenible, en medio de críticas por la forma de abordar los problemas.
Su Constitución, aprobada en febrero y que entrará en vigor en septiembre de 2018, prioriza la planeación y el ordenamiento territorial y estipula la creación del Instituto de Planeación Democrática y Prospectiva.
El texto establece que la planeación tendrá como instrumentos el Plan General de Desarrollo, el Programa General de Ordenamiento Territorial y los de cada alcaldía, las actuales delegaciones.
El gobierno de la capital, con rango de estado en un país federal, ya envió a su Asamblea Legislativa la propuesta de Programa General de Desarrollo Urbano (PGDU), que se debe aprobar antes de noviembre y que regirá hasta 2030.
Tal plan, con 17 estrategias y 63 acciones, identifica las áreas urbanas con potencial de desarrollo, de mejoramiento, de reciclamiento, de conservación patrimonial y de integración metropolitana.
Pero la propuesta generó inconformidad, pues 24 organizaciones vecinales interpusieron el 20 de julio un amparo bajo el argumento de la ausencia de una consulta real.
Un análisis de ese colectivo señala que el PGDU se orienta a la comercialización del suelo urbano, al modificar los criterios de uso y densidad habitacional, Además, critican, impulsa nuevos mecanismos para regular los mercados de suelo, en un intento por resolver divergencias entre vecinos y constructoras.
Se permite “construir con permisos discrecionales, concesionar espacio público, áreas verdes”, arguye el estudio.
Por ejemplo, en Benito Juárez las organizaciones vecinales han identificado 350 construcciones irregulares que rebasan la altura permitida.
En México no hay un dato preciso de cuántos de los 2.454 municipios cuentan con plan de ordenamiento territorial actualizado, pero el hecho de que unos 400 no posean ni catastro refleja la situación, según datos de la Secretaría (ministerio) de Desarrollo Agrario, Urbano y Territorial.
Contradicciones
De los 4,7 millones de habitantes de Costa Rica, se estima que poco menos de la mitad vive en la GAM. En la municipalidad capitalina viven solo 340.000 personas.
“La herramienta más importante para planificar está completamente en manos del gobierno nacional”, señaló a IPS el director de Planificación Urbana de San José, Vladimir Klotchkov.
De origen ruso, Klotchkov diseñó el primer Plan Director Urbano de San José entre 1992 y 1994 y luego se quedó para coordinar la planificación urbana de la ciudad, pero su autoridad termina en los 42 kilómetros cuadrados capitalinos.
Las alcaldías costarricenses no tienen injerencia sobre el transporte que circula por sus cantones (municipios), pues esta competencia recae en el Ministerio de Obras Públicas y Transportes.
“Todavía no hemos logrado articular la propuesta de transporte público con la de planificación urbana, que es lo más básico y elemental del mundo”, afirmó Martínez.
Méndez, en Ciudad de México, planteó que “tenemos que defender el espacio público, detener la gentrificación y acabar con la corrupción inmobiliaria”.
Para Iracheta, la movilización antinmobiliaria representa un caldo de cultivo para cambios positivos. “No podemos seguir jugando a que hacemos planes y tenemos leyes, y ver cómo la ciudad destruye los entornos naturales”, sentenció.
Con aportes de Diego Arguedas Ortiz desde San José de Costa Rica
Editado por Estrella Gutiérrez

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La humanidad ya consume los recursos de 1,7 veces el planeta

WWF advierte que a primeros de mes se agotó el equivalente a los recursos que anualmente provee la naturaleza
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Enric Llopis
Rebelión


El ser humano consume ya los recursos producidos por 1,7 veces el planeta (2,4 en el estado español), advirtió el pasado dos de agosto WWF. Esta organización conservacionista y Global Footprint Network han señalado la importancia de la fecha, ya que muestra el creciente impacto de la actividad humana sobre el medio natural. Si en 1997 el ser humano consumió a finales de septiembre el equivalente a los recursos anuales que la naturaleza puede regenerar; en 2016 la fecha se adelantó al ocho de agosto y en 2017, al día dos del mismo mes. Es el denominado “Día de la Sobrecapacidad de la Tierra”, que avanza año a año en el calendario.Global Footprint Network destaca las emisiones de carbono como principal componente de la “huella ecológica” humana en el planeta, que además ha registrado un significativo aumento en las últimas décadas: pasó del 43% en 1961 al 60% en 2012 (el resto de componentes evaluados son tierras de cultivo y pastoreo, zonas de pesca, superficie forestal y suelo urbanizado). La causa principal de este predominio es el consumo de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural). Además de ser el principal factor de la “huella ecológica” a escala mundial, las emisiones de carbono lo fueron en 145 de los 233 países evaluados en 2012, según el informe de WWF “Planeta Vivo. Riesgo y resiliencia en el antropoceno” (2016).
En un artículo titulado “El planeta entra en números rojos”, la organización conservacionista destaca acciones cotidianas al alcance de cualquier ciudadano para retrasar el “Día de la Sobrecapacidad de la Tierra”. Por ejemplo, la reducción del uso del automóvil. Sin embargo, las tendencias son poco halagüeñas. La Organización Mundial de Constructores de Automóviles (OICA) informa que la producción global de vehículos aumentó un 5% en 2016 respecto al año anterior, lo que supone 94 millones de coches, vehículos comerciales y autobuses fabricados en 2016. China mantiene un rotundo liderazgo. Además, en 2014 se superó la cifra de 1.200 millones de automóviles circulando por el planeta.
No menos perentoria es la necesidad de reducir el despilfarro de alimentos, que asimismo plantea WWF. En 2012 la FAO señaló que un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano, en todo el planeta, se pierden o desperdician; la citada proporción equivale a 1.300 millones de toneladas anuales. “Es un exceso en una época en la que mil millones de personas pasan hambre”, advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. En el informe “El estado de los bosques en el mundo” (2016) la FAO alerta también sobre los ritmos de la deforestación. En el periodo 2000-2010 se registró una pérdida neta de siete millones de hectáreas anuales de bosque en los países tropicales, una parte en beneficio de la agricultura; el documento establece diferencias en función de las regiones; si la agricultura comercial da lugar a cerca del 70% de la deforestación en América Latina, el porcentaje se reduce a un tercio en África (en este continente la pequeña agricultura contribuye en mayor medida a la tala de bosques).
La “huella ecológica” permite medir las demandas de la humanidad a la naturaleza, en relación con la capacidad biológicamente productiva de ésta (para suministrar recursos, y también para absorber residuos). El Informe “Planeta Vivo” analiza este indicador, que además de los impactos de la acción humana sobre el medio ambiente, hace posible calibrar los desequilibrios globales. Así, entre 1961 y 2012, la “huella ecológica” media por habitante de los países con elevados ingresos (según la clasificación del Banco Mundial) aumentó de 5 a 6,2 hectáreas globales (la cota más alta, 6,6 en el año 1985). También se produjo un incremento en los países de ingresos medios: de 1,4 a 2,3 héctareas globales per cápita en el mismo periodo. El punto de contraste lo ofrecen los países con bajos ingresos, que en cinco décadas se mantuvieron en torno a una hectárea global por habitante. En los países empobrecidos, los patrones de consumo que determinan la “huella ecológica” difieren de los del mundo rico. Así, en Tanzania el 94% obedece a las demandas de alimentos y vivienda, porcentaje que en Estados Unidos se sitúa en el 43%; y en el 51% en Alemania.
El informe de WWF señala que desde 1971, la demanda de la humanidad a la capacidad regenerativa del planeta no ha dejado de incrementarse. Si prosigue la tendencia, en 2020 la proporción entre demanda humana y capacidad regeneradora de la naturaleza podría ser un 75% superior en el primero de los conceptos. Uno de los capítulos en los que puede apreciarse el impacto de la acción humana sobre el medio es la producción de soja, que ha aumentado de manera franca en las últimas décadas. La superficie dedicada a su cultivo en América Latina pasó de 17 millones de hectáreas en 1990 a 46 millones en 2010 (la demanda europea requiere un área de 13 millones de hectáreas en Latinoamérica, aunque el principal importador y en palmario crecimiento es China); además, la FAO cifró la producción mundial del año 2013 en 278 millones de toneladas.
Con la soja se alimenta al ganado y, en consecuencia, se satisface una demanda en crecimiento exponencial de carne. “Esta expansión se ha asociado a un cambio considerable en el uso del suelo y a la deforestación de hábitats de gran valor ecológico, como el Cerrado brasileño”, subraya el documento “Planeta Vivo”. En 2014 WWF-Brasil hizo sonar las alarmas: “desde finales de los años 50 del siglo pasado hasta hoy, aproximadamente la mitad de la sabana natural del Cerrado se convirtió en territorio agrícola”. Si continúa la tendencia, agrega esta fuente, “se intensificaría la presión sobre el Cerrado, la Amazonía, el Chaco y otros ecosistemas amenazados”.
A partir de datos de la FAO, el Informe de WWF señala el enorme impacto de la producción ganadera. Cerca de un tercio de los 1.500 millones de hectáreas de los campos de cultivo del mundo tienen como fin la producción de alimentos para los animales; a ello se agregan 3.400 millones de hectáreas de pastos, destinados a forraje también para los animales. De este modo, puede concluirse que cerca del 80% de las tierras agrícolas se dirigen, de modo directo o indirecto, al ganado, bien para la producción cárnica, de lácteos u otras proteínas de origen animal. Una variable de interés es el impacto en el cambio climático de las actividades vinculadas al sector primario. La suma de agricultura, ganadería y el resto del sistema alimentario producen entre el 25 y el 30% de las emisiones de efecto invernadero, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas.
La acción depredadora del ser humano afecta también a la biodiversidad. El Índice Planeta Vivo (IPV) global resalta que en cuatro décadas, entre 1970 y 2012, la población de vertebrados se redujo en un 58%. En cuanto a las poblaciones analizadas en los sistemas de agua dulce (lagos, ríos y humedales), la disminución alcanzó el 81% en el periodo citado (los datos proceden del estudio de 3.324 poblaciones de 881 especies de agua dulce). Otro factor apuntado en el documento es la merma de los humedales, principalmente por la necesidad de terrenos para la agricultura. El índice WET, que mide las transformaciones del área de los humedales naturales, revela un descenso del 30% en las últimas cuatro décadas. Además, algunos especialistas apuntan que en las últimas tres centurias podrían haber desaparecido el 87% de la superficie de las zonas húmedas.
Circunstancias similares rodean a los ríos: cerca de la mitad de su volumen global fue alterado por la regulación de caudales o la fragmentación. Por otra parte, desde hace 25 años la FAO mesura la disponibilidad de recursos hídricos. En 2014 cerca de 50 países sufrieron “estrés” hídrico (principalmente en África, donde lo padecen el 41% de los países) o escasez de agua (el 25% de los países asiáticos), en comparación con la treintena de 1992. La amenaza se cierne también sobre la actividad pesquera. De hecho, entre 1974 y 2013 el porcentaje de peces que se situaba en cotas sostenibles pasó del 90 al 68,6%.


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