LAZ, Bolivia — Los vehículos más cotizados en los barrios de la ladera este y la zona sur de La Paz no son ni los Mercedes-Benz, ni los Volkswagen último modelo ni los todoterreno. Son los camiones cisterna que se mueven con parsimonia llevando agua por la ciudad.
El suboficial Ramiro Flores, conductor del ejército especializado en transporte pesado, dice que no ha visto nada similar desde que estuvo en Haití con los cascos azules bolivianos, donde repartía agua en los orfanatos. Flores llegó hace poco de la localidad fronteriza de Pisiga, cerca de Chile, para combatir los efectos de la sequía que azota a la región desde hace meses. Maneja un camión cisterna fabricado en 1998 y trabaja casi 24 horas al día, cuenta, con descansos esporádicos entre entrega y entrega de agua.
La emergencia estalló a principios de noviembre, cuando la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (Epsas) emitió un comunicado que informaba del comienzo de un racionamiento porque las dos represas que suministran agua a más de 340.000 personas en 94 zonas de La Paz estaban a niveles mínimos. Días después, el gobierno ordenó la destitución del gerente de la empresa. El presidente Evo Morales comparó la situación con un terremoto. Epsas endureció los cronogramas de corte: estableció tres horas de agua por sector cada tres días.
Las denuncias por el incumplimiento de los horarios de distribución se multiplicaron, hubo bloqueos en algunas calles y avenidas principales de La Paz, y también marchas de protesta de los “sin agua” con eslóganes en contra del partido gobernante: “Gota a gota, nuestra paciencia se agota” y “Agua sí. Evo no”, decían algunas de las pancartas.
Poco antes de las diez de la mañana del 25 de noviembre, el suboficial Flores llevaba varios minutos atravesando rectas interminables y curvas cerradas para llegar a los predios de Alalay, una fundación que trabaja con menores de escasos recursos. Su misión era alimentar un depósito subterráneo que utilizan 80 niños. Transportaba alrededor de once mil litros de agua para ellos y una botella grande de soda para calmar la sed dentro del camión cisterna. Dos soldados de pocas palabras custodiaban la carga.
Sus movimientos respondían a las órdenes del Centro de Operaciones de Emergencia, una especie de Estado Mayor en miniatura donde proliferan los mapas. Es el lugar desde donde se monitorean los camiones cisterna y los volúmenes de agua de los tanques fijos que se han instalado en diferentes puntos de la ciudad para ayudar a los vecinos más desesperados.
Según Mario Peinado, el general a cargo de la logística, hay más de 700 militares movilizados y un centenar de vehículos colaborando en la entrega de agua. Las estadísticas oficiales dicen que entre el 21 de noviembre y el 25 de noviembre se distribuyeron 6.447.400 litros de agua, el equivalente a casi dos piscinas olímpicas y media. Los pronósticos aseguran que no habrá lluvias fuertes hasta mediados de diciembre.
La policía militar distribuye agua entre los residentes de una de las zonas de La Paz afectadas por la emergencia hídrica, el 21 de noviembre de 2016. CreditJuan Karita/Associated Press
Para Juan José Espada, quien vive en uno de los barrios afectados por la escasez de agua, la primera señal de alarma apareció en el cuarto de baño: una mañana, cuando despertó, el tanque del inodoro seguía vacío. Desde entonces cuenta los días sin servicio de agua potable como si se tratara de un condenado a muerte: nueve, diez, once, doce.
Espada tiene cuatro bidones en los que acopia agua gracias a la colaboración de sus amigos. Usa la descarga del retrete una sola vez al día. Aguanta dos días con solo 50 litros: la mitad del consumo promedio que la Organización Mundial de la Salud considera óptimo para el ser humano. Y emplea un balde naranja para recolectar agua de lluvia para la ducha. Pero hasta el momento, dice, no ha logrado recoger nada.
El paisaje en barrios como el suyo es una sucesión de escenas atípicas: la gente se agolpa tras los camiones cisterna con bañadores, cubos y botellas. Los especuladores venden tachos de colores al doble y triple de lo que valían hace un par de meses.
Hay camiones cisterna privados que cobran más de 150 dólares por el agua que antes vendían a 40 o 50. Algunas cafeterías han cambiado sus cucharillas de metal por otras de plástico y sus tazas por vasos de cartón desechables. Los colegios han adelantado las vacaciones. En los periódicos han empezado a ser noticia las tormentas fugaces.
Eduardo Forno, director de la oficina que la organización Conservación Internacional tiene en La Paz, dice que la escasez de agua está relacionada con varios factores: fenómenos climáticos extremos como El Niño, el aumento de las temperaturas, una reacción tardía de la empresa que gestiona el agua, la lentitud en la construcción de más represas y el rápido crecimiento de dos ciudades: La Paz y El Alto.
Para Forno, la situación actual es un tanto paradójica: “Bolivia está entre los 18 países con más oferta de agua dulce del planeta, pero las precipitaciones no son uniformes —explica—, y dos años seguidos de estrés hídrico en un sistema que no recibe demasiada agua suelen convertirse en un problema serio”.
Una fila de recipientes y tachos vacíos a la espera del camión cisterna en uno de los barrios afectados por la escasez de agua en La Paz. CreditAizar Raldes/Agence France-Presse — Getty Images
La sequía, una de las peores de las últimas décadas, también se ha hecho notar en el resto del país. En la ciudad de Cochabamba y en las comunidades del Chaco, la falta de lluvias es casi endémica. El año pasado desapareció el lago Poopó del departamento de Oruro.
Juan Ramón Quintana, ministro de la Presidencia, dijo en una entrevista la semana pasada que, a corto plazo, las alternativas para superar la crisis son la perforación de pozos y la canalización de nuevas fuentes de agua. Recomendó a la población “adaptarse” a la contingencia hasta que se intensifiquen las lluvias. Y lamentó la falta de previsión de Epsas, la empresa que administra el agua: “El vicepresidente ha anunciado un proceso penal contra los responsables por incumplimiento de deberes. Porque no hay un delito mayor que dejar a la población sin agua”. La Contraloría General del Estado acaba de iniciar una investigación para establecer posibles irregularidades. La fiscalización podría demorar varios meses.
En el jardín de Ivonne Tejada hay media docena de baldes repletos; uno tiene un pajarito ahogado. Tejada tiene 38 años y dos hijos. Vive en uno de los distritos castigados por el racionamiento y dice que se turna con sus hermanos para preparar el almuerzo, así comen todos en una sola casa y gastan menos agua.
El año pasado, por estas fechas, Ivonne ya había instalado su pesebre, ya había decorado su árbol de Navidad y ya estaba pensando en los regalos para su familia. Este año, sin embargo, no puede dejar de pensar en el agua. “La prioridad ahora es tener agua para beber, para lavar, para cocinar”, enumera.
A unas cuadras de su casa, una señora canosa de 72 años que vive sola trata de cargar dos pequeños bidones con agua de color marrón de una cisterna. No es agua para beber. “Pero al menos servirá para que mi baño no huela”, se alegra.
Se suele usar Vaca Muerta como sinónimo de Añelo, pero los límites van mucho más allá de la localidad neuquina que se ha transformado en la capital de los hidrocarburos no convencionales. Se suele pensar en fracking cuando se menciona Vaca Muerta, pero es mucho más que eso. Allí radica su carácter extremo.
Foto: Alexis VichichPor Hernán Scandizzo / OPSur
Vaca Muerta es el único proyecto de explotación masiva de gas y petróleo de lutitas que ha alcanzado un desarrollo comercial por fuera de Estados Unidos y Canadá. Enclavado en el norte de la Patagonia argentina, su puesta en marcha despertó la movilización en contra de la fracturación hidráulica, dados los impactos ambientales asociados a esta técnica. Sin embargo, los procesos de transformación del territorio que desencadenan en una vasta región, exceden las problemáticas ligadas a la contaminación del aire, agua y suelo -y sus dimensiones sociales, culturales, sanitarias y económicas. Esto hace necesario extender la mirada para poder mensurar la intensidad del boom del fracking.
La explotación masiva de yacimientos no convencionales irrumpió en Argentina a principios de esta década1 en un escenario dominado por la caída en la extracción de gas y petróleo y de creciente importación de combustibles.2 El gobierno nacional, entonces encabezado por Cristina Fernández, y la compañía YPF, todavía controlada por la española Repsol3, los presentaron como única alternativa para el país ante la crisis energética. Desde entonces la formación de lutitas4 Vaca Muerta ocupa un lugar central en los relatos de la saga Argentina potencia, desplazando al monocultivo de soja transgénica.
“Según las estimaciones realizadas, las reservas comprobadas en el yacimiento de Vaca Muerta, sumadas a las correspondientes a las cuencas de San Jorge y Austral Magallanes, son del orden de 27.000 millones de barriles de petróleo y 802 TCF (trillón5 de pies cúbicos) de gas, correspondiéndole más del 80% a Vaca Muerta”6, destaca el tercer avance de los Estudios Estratégicos para el Desarrollo Territorial de la Región Vaca Muerta, elaborado por el gobierno nacional y equipos técnicos de las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Mendoza, en el marco del Programa de Fortalecimiento Institucional de la Subsecretaría de Planificación Territorial de la Inversión Pública.7 Esto equivaldría a “más de 6 veces las reservas de petróleo explotable en forma convencional y, en el caso del shale gas, más de 27 veces las reservas de gas explotables en forma convencional”, subraya. “De darse las condiciones necesarias y cumplirse las hipótesis indicadas, esta cuantía implicaría no solo alcanzar el autoabastecimiento, sino que la Argentina se convierta en un país exportador y formador de precios”, concluye el documento publicado en febrero de 2016.
En pocas líneas Estudios Estratégicos pasa de las certeras reservas comprobadas a las hipótesis indicadas, sin embargo mantiene un tono propio de cartilla de promoción. “El boom agrícola y ganadero que comenzó a fines del siglo XIX ocupó geográficamente un área mucho más extensa y duró muchos años, pero no tuvo la magnitud que el fenómeno del shale podría presentar. A su vez, el proceso de industrialización de mediados de siglo XX tampoco es comparable, ni por concentración geográfica ni por explosividad inicial [de Vaca Muerta]”.8 Este breve pasaje expresa claramente el lugar que desde el Estado se le adjudica al desarrollo masivo de no convencionales.
A un lustro de los primeros anuncios, tanto desde la Casa Rosada, que ahora aloja al empresario Mauricio Macri, como desde los gobiernos provinciales, se mantiene la apuesta,9 más allá de que la caída global del precio del crudo en 2014 haya puesto paños fríos a la fiebre inicial. En los últimos cinco años Vaca Muerta dejó de ser una formación de lutitas de 30.000 km2 y se transformó en una Región que abarca porciones disímiles de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Mendoza, y también genera condiciones para la explotación de gas y crudo de arenas compactas. Una relevancia que excede el plano energético y que se construye sobre la base de desestimar no sólo las críticas socioambientales10 sino también las advertencias respecto al corto horizonte productivo de estos yacimientos -dada la fuerte caída que sufren los pozos a poco de entrar en producción– y sus costos de extracción.11
Foto: Alexis Vichich
Enroque geológico
Con Vaca Muerta el subsuelo emergió desde las entrañas de la Tierra, desplazó lo existente -pueblos, culturas, economías, vidas-, se convirtió en la nueva superficie y el paisaje se valora en barriles equivalentes de petróleo. Lo anterior es prehistoria. En el caso de Neuquén fueron condenados al silencio los informes oficiales que documentaban los avanzados procesos de degradación de suelos y aguas derivados de casi un siglo de extracción de hidrocarburos.12 Uno de aquellos estudios, realizado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en 2010, alertaba que esa situación podía condicionar seriamente el desarrollo agroindustrial,13 que desde mediados de la década de 1990 es presentado como el eje de diferentes planes provinciales de diversificación de la matriz productiva.
En este contexto de enroque geológico los pequeños productores y las economías campesinas e indígenas se debaten entre la resistencia, para conservar la tenencia de la tierra/territorio y formas de vida y producción, y la negociación con la esperanza de participar de la abundancia propagandizada o por lo menos recibir algún tipo de rédito ante un avance que parece ineluctable.14 Lo mismo ocurre con las expectativas laborales, los altos sueldos que se pagan en el petróleo relegan el interés de los trabajadores por las actividades agropecuarias. Sin embargo, tanto las autoridades de Neuquén como de Río Negro15 sostienen que es posible la convivencia entre la actividad productiva y la extractiva, a pesar, también, de los incendios de pozos, derrames y otros episodios registrados en zonas de chacras.16
Diego Rodil, técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), sostuvo que “la incompatibilidad de actividades se visualiza en la pérdida creciente de suelo productivo y el incremento de montes abandonados, riesgos sanitarios en la fruta por contaminación lumínica, fragmentación del espacio productivo que dificultan los controles sanitarios en bloque (…) y complejiza el mantenimiento del sistema de riego (…); además de riesgos elevados de contaminación de napas y aguas superficiales”. También advirtió que “los estándares de exportación pueden cambiar y ser rechazada la fruta en un futuro17”. “Desde la lógica capitalista de libre mercado, la renta de la tierra para la extracción de hidrocarburos es muy superior al valor para la práctica agropecuaria. En esta ecuación no se tiene en cuenta el costo que representa la pérdida de suelo productivo sistematizado y dotado de infraestructura, la pérdida de capital social que también llevó años construir, y los puestos de trabajos que se pierden”, subrayó. Tales afirmaciones las hizo en el artículo Avance de la frontera hidrocarburífera sobre suelo productivo. Estación Fernández Oro, Alto Valle del Río Negro, que pretendía presentar en las VII Jornadas de Economía Ecológica de la Asociación Argentino Uruguaya de Economía Ecológica, realizadas en Neuquén en noviembre de 2015. Sin embargo, a pesar de que su trabajo había sido aceptado por el comité organizador, el INTA no autorizó su intervención.
La creciente demanda de suelo urbano, por el proceso de metropolización que vive el Alto Valle del río Negro y Neuquén, también genera un fuerte avance en zonas de chacras, donde florecen loteos y los montes frutales son reemplazados por metros cuadrados de cemento. Si bien esta tendencia es anterior al boom de los no convencionales, la construcción de Vaca Muerta como tierra de la abundancia aceleró el proceso. Según el informe Estudios Estratégicos, entre 2009 y 2013 se perdieron alrededor de 2.300 hectáreas en el Alto Valle del río Negro y Confluencia. “Sin contar las que se puedan haber perdido entre 2013 y 2015, se estima que se perderán otras 2.440 hectáreas productivas aproximadamente solo para urbanizaciones requeridas por el crecimiento poblacional”. Si el sector hidrocarburífero recuperara el nivel de actividad previo a la caída del precio del barril de crudo, en un período no menor a cinco años, se incrementaría la población de la Región Metropolitana del Valle y la Confluencia en 200 mil habitantes, ascendiendo a un millón de habitantes, según estimaciones oficiales. Por ejemplo Añelo, ciudad que hace las veces de plataforma de operaciones de Vaca Muerta, pasó de tener 2500 habitantes en 2010 a 6 mil en 2014, tras el boom, y de haber un nuevo despegue, ascendería a 41 mil en poco más de un lustro, de acuerdo a las estadísticas publicadas en Estudios Estratégicos.
En este punto cabe destacar que si bien la planificación oficial problematiza la pérdida de suelo productivo como consecuencia de la extensión de las urbanizaciones, no hace lo mismo con la apertura de locaciones -que reemplaza la capa fértil con una compactación calcárea de 40 a 50 cm- y las infraestructuras requeridas por proyectos petroleros y gasíferos.
Sinergias extractivistas
La explotación masiva de formaciones de lutitas y arenas compactas lleva implícita la ampliación de las fronteras geográfica y tecnológica, pero también, como consecuencia del despliegue de infraestructura y logística que demanda, genera las condiciones para la puesta en marcha de otros emprendimientos. Al respecto, desde el gobierno nacional y las agencias provinciales que participan en la planificación estratégica de la Región Vaca Muerta se especula con que por sinergia se reactive el proyecto de extracción de potasio en el sur de Mendoza, que en 2013 suspendió la minera brasilera Vale18, y se ponga en marcha la construcción del complejo hidroeléctrico Chihuidos, que significaría no sólo generar electricidad sino también tener control sobre las aguas del río -sea para habilitar nuevas zonas bajo riego, evitar crecidas o garantizar el suministro al sector hidrocarburífero.19
En tanto desde el sector empresario, Dow Chemical señaló que un incremento en la oferta de gas, a partir del desarrollo masivo de los yacimientos de la cuenca Neuquina, generaría las condiciones para ampliar sus instalaciones en el Polo Petroquímico de Bahía Blanca, en el sur de la provincia de Buenos Aires.20 Cabe destacar que la compañía norteamericana se asoció con YPF en 2013 para desarrollar de manera conjunta el área El Orejano, en Neuquén, y asegurarse la provisión de gas para su planta de PBB Polisur21. A fines de la década de 1990 ambas firmas, junto a Petrobras, pusieron en marcha la compañía Mega SA, para abastecer con gas del yacimiento Loma La Lata sus plantas del sur bonaerense.
La onda expansiva de Vaca Muerta es mucho mayor, si se toma en cuenta, por ejemplo, la extracción de arenas silíceas en Dolavon (Chubut), y Aldea Brasilera y Gualeguay (Entre Ríos). Estas arenas son inyectadas durante el proceso de fracturación hidráulica y funcionan como sostén, es decir, mantienen abiertas las grietas producidas en las rocas para permitir el flujo de gas y petróleo. Según estudios realizados por el National Institute for Occupational Safety and Health de EE.UU., quienes están expuestos al polvo de sílice, como los trabajadores de las locaciones petroleras, corren el riesgo de desarrollar silicosis, una enfermedad pulmonar incurable.22 A pesar de ello, 20 camiones diarios salen de Dolavon con su carga que tiene como destino final Añelo.23 En tanto en Entre Ríos, donde existen más de 40 municipios declarados libres de fracking, asambleas socioambientales cuestionaron en octubre que las autoridades impulsen la extracción en canteras de Gualeguay. Hacia mediados de 2015 desde esa provincia se cubría la mitad de la demanda de arena de YPF.24
Si bien hasta el momento las obras ejecutadas en la Región Vaca Muerta se relacionan con la mejora y ampliación rutas y la simplificación de los procesos de importación y exportación de insumos y bienes de capital, está en carpeta la recuperación y extensión de tendidos ferroviarios, construcción de acueductos y redes de suministro de gas y electricidad. “Entre los proyectos que comienzan a estar en gestión figura la prolongación del ramal desde Barda del Medio hasta Añelo, en donde se instalaría una planta de clasificación y despacho de arenas provenientes de Dolavon, en Chubut. Se encuentran en suspenso la construcción de un nuevo ramal desde Chichinales hasta Rincón de los Sauces, como parte del proyecto minero del potasio, y el histórico proyecto de prolongar la línea desde Zapala hasta Pino Hachado y articularla con los ferrocarriles chilenos para dar acceso ferroviario a los puertos del Pacífico”, enumera el informe publicado por el gobierno nacional.25
Justamente una de las claves para “sinergizar las infraestructuras, empresas instaladas y dotación que quede en la RVM [Región Vaca Muerta] para direccionar servicios al golfo de San Jorge”, como plantea la Subsecretaría de Planificación Territorial, son los corredores ferroviarios. No solo se proyecta un tendido que agilice el transporte de arenas entre Dolavon y Añelo26, sino ir más allá y comunicar ambas cuencas, lo que “vertebraría una integración operativo/productiva”27. Por otra parte, Vaca Muerta reactualiza el interés de las autoridades por los corredores bioceánicos impulsados en el marco de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA)28 y el Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento. Esto no sólo se manifiesta en la mejora de pasos fronterizos en la Patagonia norte y extensión de redes viales y ferroviarias -como el tren a Chile-, sino también en la creación de nuevas aduanas que apuntan, en principio, a facilitar la importación de insumos29, pero que también funcionan en sentido inverso. Si para Vaca Muerta el Pacífico siempre estuvo cerca, el proyecto es que esté aún más cerca.
El fracking asoma como la punta de un iceberg llamado Vaca Muerta cuya deriva puede transformar profundamente el territorio, aún más de lo que está a la vista con los riesgos de contaminación de agua, aire y suelo asociados a la técnica, o la pérdida de tierras productivas. Una de las condiciones para garantizar la explotación masiva de yacimientos no convencionales es la construcción de corredores de infraestructura que optimicen la circulación de insumos, maquinarias, personas, etc., lo que se traduce en reducción de costos de producción y acorta la distancia-tiempo con los mercados globales.30 Esas condiciones no sólo hacen a la viabilidad de la extracción de hidrocarburos, sino también a la de proyectos mineros o la producción agroindustrial en gran escala. Del cuello de Vaca Muerta cuelga una campana, su tañido convoca a otros proyectos extractivos.
Notas
1 Si bien para 2006 en la provincia de Neuquén se habían perforado 40 pozos en arenas compactas y dos en lutitas, recién en 2012 se produjo el despegue, hasta llegar a los más de 1150 pozos no convencionales en producción actuales. Estadísticas de Ministerio de Energía de Neuquén hasta agosto 2016.
2 Los combustibles fósiles constituyen alrededor del 90% de las fuentes de energías primarias del país, en 1998 se registró el pico de extracción de crudo y en 2004 el de gas, desde entonces los niveles convencionales descendieron.
3 En mayo de 2012 el gobierno argentino expropió el 51% de las acciones de YPF, que se encontraban en poder de Repsol. Dos años más tarde se cerró el proceso al acordar las partes el monto de la indemnización.
6 Cabe señalar que el avance y planificación pública de los no convencionales es traccionado a nivel internacional por la Agencia de Información Energética de EEUU y que las estimaciones, tasas de retorno y rentabilidad de formaciones shale son cuestionadas. Por ejemplo, la agencia oficial polaca de Energía, redujo su potencial de shale gas a una décima parte de lo que había hipotetizado su par norteamericana; un hecho que, sumado a la baja productividad de los pozos y a la resistencia social, hizo abortar proyectos de grandes empresas como Chevron (Boletín EJES Nro. 4. Inflar hasta que explote: sobreestimación de recursos).
9 La cotización interna del barril de crudo por encima de los valores internacionales, así como el incremento del precio del gas en boca de pozo y de los combustibles en el surtidor expresan la decisión de seguir apostando por los no convencionales.
10 Las advertencias sobre los impactos de la técnica en el ambiente y salud de la población fueron desestimadas por las autoridades provinciales y nacionales, que hicieron suyos los argumentos de las empresas petroleras y de servicios, caricaturizaron las críticas y catalogaron de terrorismo ambiental a la militancia de los opositores. Ver Pechen pidió educar en contra del “terrorismo ambiental” (Río Negro, 14/12/2013) y Sapag pidió “no generar terrorismo ambiental” (La Mañana Neuquén, 21/03/2014).
11 A partir de la experiencia norteamericana, Post Carbon Institute concluyó que la curva de declive productivo de los pozos no convencionales se reduce a más de la mitad luego del segundo año (Boletín EJES 4/2016, Recursos no convencionales y el problema de su corto horizonte). Por otra parte, norteamericana Exxon anunció a fines de octubre que “podría reducir sus reservas de tres mil 600 millones de barriles en el sitio de Kearl [arenas bituminosas en Canadá] y de mil millones en otros lugares en América del Norte, es decir 19 por ciento de sus reservas totales”, si concluyera que los costos financieros tornan inviables esos proyectos (El Diario, 28/10/2016).
12 Programa Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD- (2010). El riesgo de desastres en la planificación del territorio: primer avance. Programa Nacional de prevención y reducción del riesgo de desastres y desarrollo territorial. 1ra Edición. Buenos Aires. PNUD-Subsecretaría de Planificación Territorial de la Inversión Pública – Minplan. Ver tambiénPNUD y Provincia del Neuquén (1998). Proyecto ARG/97/024 Emergencia Ambiental, Hidrocarburos -Compensación y Desarrollo Sustentable de la Provincia de Neuquén. Resumen Ejecutivo. // Copade. Dirección General de Programas y Proyectos. Secretaría de Estado General de la Gobernación del Neuquén (2006). Plan Estratégico Territorial, Argentina 2016, Provincia del Neuquén.
13 Más allá de la consideración que actualmente tengan las autoridades de esos informes, los discursos de diversificación no fueron abandonados, aunque si cambiaron los actores. El rol protagónico lo concentran los grandes capitales, vinculados a establecimientos agropecuarios altamente tecnificados. Ver La huella petrolera y los límites a la diversificación económica neuquina,Neuquén y el eterno retorno de la diversificación y Scandizzo, H. (2016). Hidrocarburos y diversificación productiva en tiempos de Vaca Muerta. Nueva expansión de frontera del capital, en Pérez Roig, D., Scandizzo, H. y di Risio, D., Vaca Muerta, construcción de una estrategia. OPSur-Jinete Insomne. Buenos Aires.
15 En Río Negro el avance de las exploraciones y explotaciones petroleras se produce sobre el valle fértil que la catapultó como la principal provincia productora de peras y manzanas del país.
16 El más reciente fue la fuga de agua salada de un pozo, que inundó una chacra lindante con la locación, secando álamos y frutales (Río Negro, 29/10/2916). Para más información se puede consultar el libro de Martín Álvarez Mullally, Alto Valle Perforado.
17 Al respecto, la productora orgánica Jessica Lamperti, de Allen, denunció que un cliente desistió de seguir comprándole porque en la localidad se realiza fracking. Más información Río Negro, 01/11/2015.
23 El 24 de junio la Legislatura de esa provincia declaró bien público a las arenas silíceas, lo cual convierte al Estado en un socio estratégico de la actividad. “Lo que aún resta discutir -destacó el portal patagónico Big Sur- son las regalías que obtendrá la provincia por la extracción de sus recursos naturales, qué impactos le generará a la salud de los habitantes de Dolavon, 28 de Julio, Gaiman y Trelew; qué impacto ambiental tendrá sobre las aguas del río Chubut, qué daño generarán a las rutas el traslado de 20 camiones diarios de arena; qué valor agregado puede generarse en la zona más allá de los ’40 empleos directos’ prometidos por YPF y qué pasará cuando sólo quede un pozo. Todo esto es una incógnita pero, mientras tanto, los camiones van y vienen uniendo silenciosamente las provincias.” (Big Sur, 04/07/2016).
30Para profundizar este aspecto ver el artículo de Nicholas Hildyard que forma parte de esta serie de producciones sobre energía extrema.
Este artículo es parte del proyecto Energías Extremas en América Latina, de OPSur-Oilwatch Latinoamérica, y cuenta con el apoyo de Heinrich Böll Stiftung Cono Sur.
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Bosques amenazados, animales no respetados, ríos contaminados... el ser humano va destruyendo el planeta sin que parezca importarle demasiado. En cambio, lo que sí le parece relevante es que el sistema productivo-consumista siga yendo bien, aunque esto implique que al planeta en general le vaya muy mal. Tremenda contradicción parece encerrarse en el hecho de que al humano le vaya bien (aunque solo a unos cuantos de ellos, ni mucho menos a todos) y al planeta donde habita en cambio le pueda ir mal. ¿Dónde radica la enorme confusión? ¿En qué se basa esta inconsciencia?
ser humano es un ser generalmente religioso sea cual sea la religión que profese. Postula o proyecta un Dios extramundano y trascendente al que se le debe rendir culto, rezar, alabar e incluso temer. Es un Dios por y para los humanos (quedando los animales y plantas prácticamente al margen de su “cobertura”), pero más, en un Dios solo para los que profesan mi misma religión: mi Dios es el único Dios. Pero además, este tipo de Dios es un ente separado de cada uno de nosotros y yo, en mi individualidad, a la vez estoy separado del resto de humanos y más aún del resto de seres.
Esta es la religiosidad a la que se “somete” gran parte de la población mundial, una religiosidad basada en la separación ontológica, como decimos, primero entre las personas pero más aún entre las personas y el resto de especies. Y ahí radica justamente el problema: en no concebir vínculos espirituales entre nosotros y el resto; en definitiva: en habernos convertido en seres religiosos pero no espirituales. Queremos saber quiénes somos, anhelamos la verdad, pero en realidad nos apartamos de ella y condenamos al resto de seres vivos a la miseria cuando no a su extinción. Y nos seguimos empeñando en postular un Dios extramundano en lugar de intramundano habitando y estando presente ya aquí, en cada uno de nosotros y en cada uno de los seres vivos aunque esto, así es, pueda llevar al planeta a su destrucción.
Pero no, no estamos separados y en cambio estamos en vínculo con la totalidad de la Naturaleza. Por tanto, si dañamos el bosque, contaminamos los ríos o extinguimos a las especies nos estaremos dañando, contaminando o extinguiendo a nosotros mismos. ¿Y qué clase de ser se perjudicaría a sí mismo? Solo un necio o un ignorante.
No se trata pues de crear un vínculo que previamente no existe entre los seres humanos y la totalidad de la Naturaleza, se trata más bien de reconocerlo; de reconocer, como por ejemplo así se desprende de las supuestas palabras que el jefe Seattle le dedicó por carta al presidente de los Estados Unidos Franklin Pierce en respuesta a la pretensión de este de comprar las tierras donde habitaban los nativos norteamericanos , reconocer que los humanos y los animales somos hermanos y que todo está relacionado entre sí.
No concibamos pues lo sagrado en otros mundos o dimensiones, concibámoslo aquí: en cada río , en cada mar, en cada ave, en cada bosque y en cada ecosistema, porque solo así seremos capaces de salvar al planeta .
Fuente: http://www.ecoportal.net/Temas-Especiales/Globalizacion/La-necesidad-de-sentirse-en-vinculo-con-la-naturaleza
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Para cinco maestros antinucleares vivos: Joan Benach, Jordi Foix, Miguel Muñiz, Jorge Riechmann y Eduard Rodríguez Farré. Y para dos ausentes: Francisco Fernández Buey y Manuel Sacristán.
Hay que aprovechar el momento… y no habrá muchos como éste. Tomo pie en una nota de Manuel Planelles [1]. Personas tan imprescindibles como Manuel Muñiz y Jordi Foix han hablado del tema y de la necesidad de organizarnos y movilizarnos (véanse trabajos del primero, todos ellos excelentes, en las páginas de mientras tanto y rebelión). Nuestros lemas podrían ser estos: ¡Con 40 años ya basta, ya es suficiente! ¡No a las prolongaciones atómicas!
La mayoría del Congreso, señala MP, nueve partidos que suman el 58% de los escaños en el Congreso de Diputados, han pedido -iniciativa de Pilar Lucio del PSOE- al ministro de Energía del gobierno Rajoy, Álvaro Nadal, que detenga el proceso de reapertura de la central nuclear de Santa María de Garoña, en Burgos. Los firmantes -entre ellos PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos- reclaman "un debate" de fondo sobre "la prolongación de vida de las centrales". Antes, claro está, de conceder la autorización a Garoña por más años.
No se nos debe escapar las preferencias atómicas de Ciudadanos y de otras fuerzas que han apoyado la petición. Pedir un debate sobre lo nuclear, como es obvio, no implica tener posiciones antinucleares.
Pero es un paso y hay que aprovecharlo. En el Parlamento y, sobre todo, fuera de él: pensando, informándose, discutiendo, organizándonos, apoyando Iniciativas legislativas ciudadanas, extendiendo los argumentos antinucleares (que son muchos y fundamentados) y movilizándonos en una gran jornada antinuclear en el conjunto de España.
La legislatura actual puede ser vital, nos recuerda MP, para el desarrollo del modelo energético de España durante las próximas décadas. ¿Por qué?? Por varias razones: 1. El Gobierno debe -debería- cumplir con los compromisos de reducción de emisiones de los gases de efecto invernadero (pensemos en el acuerdo de París y las normativas europeas sobre el tema). 2. La hoja de ruta para los próximos años, sostiene MP, “se debería trazar con la ley de cambio climático que se negocia ya en el Congreso”. Si la apuesta por las renovables es robusta, sólida, sincera, no es mera apariencia ni publicidad, el mix energético tendrá que cambiar y se deberá prescindir de las tecnologías más contaminantes. La nuclear, no hablo de las centrales atómicas, mirada en su conjunto, desde la explotación del uranio hasta el final del ciclo, también lo es. Recordemos, además, la generación de residuos radiactivos. Más allá de las promesas aseguradas durnate más de 50 años, alegremente confiadas en el poder omnisciente de la tecnociencia, no se ha encontrado hasta el momento ninguna solución satisfactoria. El legado radiactivo da miedo. Henning Mankell escribió páginas imborrables sobre ello.
Ninguna central española ha funcionado más allá de 40 años (aunque el PP trabajó y urdió para ello en la anterior legislatura). España tiene ahora cinco centrales en funcionamiento. Si no se amplía la vida de ninguna de ellas, en 2028, cerraría la última central, la de Trillo. Sin centrales. Estaban programadas para 40 años. En algunos momentos, se ha llegado a hablar de menor duración, de una vida productiva más reducida.
Los partidos firmantes de la carta, nos comenta MP, lamentan que no se “haya producido ningún debate (ni técnico, ni político, ni social) sobre las implicaciones que conlleva la prolongación hasta los 60 años de la explotación comercial del parque nuclear español". En las instituciones, tal vez, pero sí se ha producido, en cambio, en reuniones, en jornadas, en asambleas y en otros foros de ciudadanía. Hay mucho hablado y discutido sobre todo ello. No estamos en posición 0.
Garoña es la punta de lanza. El eslabón débil de la situación como diría seguramente Lenin. Sus propietarios han pedido autorización para 17 años más: ¡diecisiete! Lo está analizando el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). El pleno de este órgano, dominado por el PP y otros miembros -PSOE y CIU- proatómicos (aunque no todos), tomará una decisión a finales de diciembre. Los firmantes de la carta han pedido sensatamente al ministro que "dé instrucciones al CSN para que detenga el proceso de evaluación de la renovación de Garoña". Puede hacerlo, debe hacerlo. Debe abrirse antes este gran debate nuclear ciudadano, no sólo institucional insistimos.
Los propietarios de las centrales, lo recuerdo innecesariamente, son las eléctricas, una encarnación del Dios maligno cartesiano. Sin piedad, sin límites, adelante, siempre adelante. No serán fáciles de derrotar. Se saben que “están cerrando reuniones con los partidos para hacer presión, según fuentes del sector” Podemos imaginar y conjeturar las presiones. De todo tipo. En el caso de Garoña, según parece, hay división de opiniones entre sus dos empresas propietarias, Endesa e Iberdrola. Iberdrola no apuesta por la reapertura de la central: es muy pequeña y habría que hacer una fuerte inversión en seguridad. Endesa no opina igual: piensa en Garoña y también en otras centrales.
La cuestión que debe preocuparnos: si Garoña, que no importa en sí misma por sus dimensiones según algunos, recibe los permisos para reabrirse supondrá el aval técnico-político necesario para poder prolongar el resto de centrales más allá de los 40 años. Garoña es condición que permite o no la continuación automática de las otras (en todo caso, su no apertura no debería tranquilizarnos o hacernos bajar la guardia: podrían dar permiso a otras centrales más grandes y menos castigadas por la impopularidad). La próxima en solicitar la ampliación será Almaraz.
Endesa, una de las eléctricas más atómicas y con más intereses en el sector, ya ha apostado por mantener las nucleares "más allá de 2030". Supone ampliar su vida más de 40 años. Y así, tal vez, siguiendo. El economicismo es, tambén, una hybris tecnológica.
No en nuestro nombre. ¡Hay que aprovechar el momento! ¡En Extremadura, en Cataluña -el territorio con más atómicas-, en Valencia, en Burgos, en el conjunto de España! Mejor activos hoy que mañana radiactivos.
Sin entrar ahora, queda para otra, en lo que significa para los medios públicos el cierre ordenado de las centrales. ¿Quién se encarga de su vigilancia, cuidado, protección y desmantelamiento?