jueves, 26 de mayo de 2016

Como diseñar tu terreno usando permacultura

Como diseñar tu terreno usando permacultura

El diseño de permacultura es un concepto misterioso del que muchos están hablando pero que es difícil de comprender si no has cursado un PDC. ¡Parecería que el diseño de permacultura es una forma de alquimia elusiva y enigmática!
Recientemente terminé my PDC con Geoff Lawton y se me complicó un poco cuando llegué a la etapa de desarrollar el diseño requerido por el curso. Cuando busqué tutoriales en la web sobre el proceso de diseño, encontré poca información que me ayudara a visualizarlo claramente: había libros y enciclopedias como el Manual de Diseño de Bill Mollison pero lo que necesitaba era una guía con pasos simples.
Lo que descubrí es que cuando analizas un diseño de permacultura tienes 5 aspectos interrelacionados:
  • Análisis y valoración de la gente
  • Análisis y valoración del sitio
  • Diseño conceptual
  • Diseño detallado
  • Implementación y evaluación
En este artículo proporcionaremos una guía paso a paso que nos lleve a un diseño final y una vista básica de la implementación. Aún cuando tal vez haya otras personas involucradas en el proyecto, me enfocaré solo en tí.
Antes de profundizar, hago la anotación de que no puedo enseñarte a diseñar. Para eso lo mejor es que tomes un curso PDC y descubras el proceso de diseño por tí mismo. De cualquier forma esto será una guía que no va muy profundamente en cada etapa del proceso. Para mayor información, hay muy buenos libros disponibles, tales como:Permaculture: A Designers’ Manual, Gaia’s Garden, Edible Forest Gardens, The Basics of Permaculture Design. De todos éstos he derivado mucha de la información de este artículo.

Análisis y evaluación de ti mismo.

Hay muchos obstáculos entre tú y tu meta. Tener una visión clara te ayudará a lograr tu objetivo.
Antes de iniciar, consideremos los aspectos fundamentales. Ésto significa tomar el tiempo necesario para conocerte, y si es necesario, también para conocer a otros. ¿Por qué es importante? Continúa leyendo...
1. Conócete a ti mismo, porque solo puedes construir a partir de tus fortalezas.
Todo inicia contigo, así que ¿quién eres tú? David Holgrem dice: "Cuando diseño para un cliente, antes que nada necesito saber que tipo de persona es, son personas que les gustan los animales, las plantas, son muy técnicos o más bien sociables".
Debes tener una idea clara de tus capacidades y de las habilidades relevantes que puedes ofrecer.
¿Cuáles de tus fortalezas personales puedes utilizar con provecho? Si deseas tener éxito, debes construirlo sobre tus fortalezas, no sobre tus debilidades.
Recuerda lo que dijo Aristóteles: "Conocerte a ti mismo es el inicio de toda sabiduría"
2. Identifica tu visión y metas para acelerar tanto el diseño como la implementación.
Divisa tu futuro ¿Qué es lo que quieres? Esto es wl "por qué" de tu proyecto. Tu visión. Esto será tu estrella del norte, que te guíe hacia el cumplimiento existoso de tus metas. Eventualmente, cuando las cosas se pongan difíciles, te recordará por qué todo ésto te importa.
En su libro Gaia’s Garden A Guide to Home-Scale Permaculture, Toby Hemenway sugiere como hacerlo: "La visión empieza con lluvia de ideas libres, limitada únicamente en parte por la situación económica y realmente por restricciones ecológicas y éticas".
A continuación, describe tus metas, qué es lo que específicamente quieres lograr, qué es lo que tu granja te proveerá ¿qué tipo de alimentos, plantas medicinales, hierbas, leña, madera u otros productos que te gustaría tener? ¿qué es lo que quieres que sea tu granja? ¿cómo te gustaría que se viera? ¿qué actividades te gustaría realizar ahí?
En su libro Edible Forest Gardens, Eric Tonsmeier y Dave Jacke sugieren: "Articular las respuestas a esas preguntas representa una tarea fundacionalo del proceso de diseño".
Esta es la etapa en la que identificas el objetivo de tu diseño. Estas metas te ayudarán a dirigir tu atención a los aspectos mpas importantes del sitio, actuando como un filtro cuando analices el terreno en el siguiente paso. La mejor forma de articular tus objetivos últimos es escribirlos. Al final deberás obtener un documento que especifique claramente lo que quieres lograr.
3. Enlista tus recursos personales y limitaciones para saber que estás llevando a la mesa.
¿Cuánto dinero, tiempo y energía puedes destinar al diseño, implementación y mantenimiento del terreno? ¿Cuáles de esos recursos provienen de familiares, amigos vecinos o comunidad?
Evalúa los recursos disponibles para el proyecto. ¿Qué recursos personales, herramientas e insumos tienes? ¿Con cuánto dinero cuentas para invertir en el proyecto? ¿Está disponible en una exhibición o son pequeños montos a lo largo de un período? ¿Existen opciones de financiamiento externas?
Adicionalmente, consedera los factores personales limitantes: Salud, edad, condición social u otra que consideres que puede restringirte de alguna manera.

Análisis y valoración del terreno.

Análisis de sectores realizado para mi diseño
Todo terreno es un sistema completo, compuesto de diferentes elementos. En esta fase debes analizarlos. Lo primero que necesitas es un mapa.
1. Obtén un mapa o haz uno para tenerlo como base de tu diseño
Un mapa base es el fundamento de un diseño. Los mapas se pueden obtener fáclmente usando Google Earth, Google Maps o herramientas similares en línea. Si también puedes obtener un mapa que muestre los límites del terreno, será muy útil en la siguiente etapa.
Si no puedes conseguir un mapa por la razón que se, haz un bosquejo, creando un mapa base que muestro los aspectos más críticos del sitio y lo que actualmente existe. Sugiero que incluyas nombres, indicación del norte, localización, escala y cualquier cosa qeu no puede ser cambiada.
Recuerda, el mapa es la base más importante. Es una capa de información sobre la que crearás otras capas para tu diseño y observaciones quehaces en el terreno.
2. Recopila información acerca del sitio a través de la observación y la investigación
- Observación directa en el terreno
Un aspecto clave en la permacultura es la observación. Idealmente, realizarías observaciones durante un año sin hacer cambios, mientras te familiarizas con el terreno, las estaciones, el clima existente y los patrones ambientales; dirección del viento, flujos de agua, contaminación, veredas de los vecinos, exposición de sol y viento, etc.
Camina en el terreno y registra la información. ¿Qué vida salvaje existe? ¿Qué tipo de suelo hay y cómo varía en el terreno? ¿Qué plantas crecen on el terreno y los alrededores? Identifica los recursos gratuitor o baratos disponibles que estén en el terrerno o cerca del sitio, así como las posibilidades de agua y ecursos en la tierra. Registra cuales son los límites del terreno, construcciones existentes, veredas. Haz una lista de todo lo que observas.
- Información sobre recursos fuera del terreno.
Toby Hemenway recomienda: "Después de hacer las observaciones iniciales, haz investigación en libros, expertos locales o internet para aprender sobre aspectos que no pueden ser observados directamente".
La mayoría de la información proviene de la observación directoa, pero los datos de otras fuentes pueden se rd eutilidad. Busca en el internet más detalles sobre llluvia, hidrología, insolación, y velocidad del viento. Lee sobre del contexto del sitio: información regional (geográfica) y bioregional (flora y fauna), historia del sitio y desarrollo de patrones de la localidad. Platica con los vecinos y la comunidad para obtener intleigencia invaluable que podría no estar disponible de otras formas.
3. Analiza y evalúa el sitio para entender lo que tienes.
Ya has recolectado una gran cantidad de información, ahora es momento de analizarla y observar que revela.
Nota de Eric y Dave: "El análisis y la evaluación de la información disecciona el sitio de manera que puedes tener un entendimiento profundo de cada parte". En este punto, deberías organizar tus observaciones e identificar los aspectos más relevantes que necesitas considerar para realizar el diseño, explorando todos los componentes del terreno.
Empieza con el clima, ya que es el aspecto que mayor influencia tiene en el terreno y no puede ser cambiado. Analza los patrones de lluvia, insolación, heladas, granizo y flora.
Trae tu mapa base y marca los límites (dimensiones del terreno), así como las estructuras existentes (construcciones, caminos, veredas y cercas).
Analiza la geografía del terreno, pendiente, cañadas y valles, agua: cuencas y cursos, fuentes como manantiales, bordos y presas.
Árboles existentes y otras plantas creciendo en la tierra. Tipos de suelos (arcilla, arena, grava, rocas) y las condiciones (húmedo, seco, pantanoso, etc).
Elabora un análisis de sectores y mapea las energías que entran y salen del terreno, tales como sol, viento, inundaciones, incendios, contaminación, ruido y vida silvestre. Al localizar y mapear los diferentes sectores, puedes colocar las piezas de tu diseño en una relación adecuada a las energías que ingresan o salen del terreno.
Define microclimas o diferencias alrededor del sitio basándote en la topografía, pendiente y configuración del terreno. Este análisis guiará tu selección de plantas y la ubicación de las mismas para tener la mayor diversidad.
4. Sumariza y evalua para ver si tus metas son alcanzables
Sumariza la información en un dibujo o boceto del análisis del sitio diagramado como un diagrama de conjuntos donde observes los circulos que se sobreponen, enfocándote en las formas relevantes de energía entrante (viento, sol, vista) y los microclimas en el terreno.
Genera directivas para el proceso de evaluación de tus metas y el terreno. Haz una lista e identifica las características naturales de tu terreno, cualquier factor limitante y evalua los recursos para ver si permitirán que tu proyecto sea factible.
Ésto será un resumen de tu realidad actual, te ayudará a ver la imagen completa y te proporcionará una dirección para tu diseño.

El proceso de diseño

Los principios de permacultura, herramientas para pensar en una era de cambios
Diseñar es acerca de conetar tu visión con las observaciones realizadas. Debes determinar qué cosa va dónde usando un método de diseño y guiándote por los principios de permacultura. Cada uno de los métodos ofrece un camino para ayudarte a dibujar las ligas entre los elementos del diseño. Existen muchos métodos de diseño descritos por Bill Mollison en su Designer's Manual, Para mayor información recomiendo leer su capítulo sobre métodos de diseño. No obstante, me enfocaré en muchos de los conceptos comunes. ¡Y no olvides los principios de permacultura!
1. Elabora un diseño conceptual y e integra tus resultados en un todo coherente.
La parte principal del diseño está soportada en la ubicación relativa y las proporciones de las áreas. Los detalles de tamaño y forma de los elementos individuales que posteriormente formarán parte del diseño detallado. La perspectiva de Eric y Dave es: "El objetivo principal es obtener un boceto donde te enfoques en las relaciones entre los pricipales aspectos de cada elemento importante, funciones y también tamaños, formas y ubicaciones aproximadas."
Empieza por la ubicación, forma y tamaño de las áreas requeridas, a diferencia de las piezas individuales, y usa diagramas simples con círculos y notas. El diseño es un mapa general que muestra la ubicación de los elementos o componentes. Utiliza tu mapa base y dibújalos sobre él.
Para ayudarte a determinar el plano general y empezar a diseñar las conexiones, en esta etapa usarás la información obtenida durante la etapa de Análisis y Valoración en combinación con la información generada en la planeación de zonas y sectores. Uno de los maestros de diseño, Toby Hemenway, explica: "Las zonas organizan las piezas de un diseño dependiendo de que tan seguido se utilizan o requieren atención, y los sectores ayudan a ubicar las piezas en la manera en que manejan las energías que entran y salen del sitio. Usando zonas y sectores en conjunto, podemos hacer un mejor uso de las conexiones dentro del diseño."
Para facilitar las cosas, utiliza componentes de la escala de permanencia y ubica cada componente de la escala en una capa, hasta ubicar todos los componentes. Existen variantes de esta escala que diferentes maestros han desarrollado, pero por ahora, se conciente de que en la fase de diseño, ir hacia abajo en la escala no es una regla inmutable, pero te ayuda a organizar la forma de pensar tu diseño.
Lo mejor es empezar con lo esencial. Empieza con la infraestructura: sistemas de agua (almacenamiento de agua, cosecha, irrigación), accesos (caminos internos, veredas), estructuras (casas, bodegas, estructuras portátiles); lo que Geoff Lawton llama "Estructuras principales en Permacultura".
Después de experimentar con un plano de las estructuras donde se distingan las diferentes áreas principales, determina las áreas de siembra para plantar hortalizas, granos, huertos y producción de madera, basándote en los microclimas.
Define el cercado (permanente, ceco vivo, eléctrico) alrededor del sitio y considera como se integrarán los animales al sistema, dado que son esenciales para la maduración de cualquier sistema permacultural.
2. Elabora un diseño detallado y describe los detalles de todo
Los diagramas conceptuales son un boceto no muy preciso, que usualmente se presentan como diagrama de círculos. Principalmente tratan sobre las relaciones entre los espacios y las funciones. Los dibujos de diseño detallado son más precisos, claros y dibujados con exactitud. Aquí es donde el diseño comienza a definir precisamente todos los rasgos y características que previamente plasmaste en un boceto en el diseño conceptual, llendo de la colocación de áreas traslapadas a la colocación de diferentes elementos haciendo la mayor cantidad de conexiones entre ellos.
Para ver cómo las piezas de nuestro diseño pueden ser conectadas para crear un paisaje viviente y haces esas conexiones positivas, Toby sugiere que "necesitamos pensar cómo cada pieza del diseño se comporta y cuáles son sus relaciones entre ellas, el terreno y los habitantes humanos". Recomienda usar un proceso para establecer las conexiones que se conoce como "Análisis de necesidades y rendimientos", donde cada planta, estructura u otro elemento en un diseño idealmente tiene sus necesidades cubiertas por otro elemento del diseño, y ofrecen un rendimiento que alimenta a otros elementos.
Si te encuentras empantanado buscando conexiones, puedes usar otro método de análisis que se conoce como"ensamblaje aleatorio", en el que se elabora una lista de los elementos principales y se explora los efectos de combinaros aleatoriamente. El pensamiento creativo puede llevar a conexiones positivas inesperadas. El ensamblaje aleatorio ayuda a romper con bloqueos creativos y nos recompensa con combinaciones y conexiones que probablemente nunca hubieramos pensado.
Durante la fase de diseño detallado tomarás muchas decisiones sobre una gran cantidad de particularidades del diseño y detallarás información sobre camas de siembra, árboles, muros y cercasm patios y plataformas y muchos otros elementos de diseño. Ve bajando en la escala de permanencia nuevamente y mapea en detalle tus capas de agua, caminos y construcciones. Para las áreas de siembra, determina las especies detalladas, escudriña la preparación del sitio y mapea la estrategia para desarrollarlo.
Finalmente deberías aspirar a crear dibujos finales detallando el tamaño exacto, forma y ubicación de cada elemento. Bill Mollison en su Designer's Manual también sugiere egregar apéndices tales como mapas, dibujos, planos, detalles, listas de partes y fotos. Elabora diagramas de construcción con notas, especies y listas de materiales. Estima el costo de varias etapas de desarrollo y enlista estrategias para generar ingresos.
Ejemplo de diseño detallado, cortesía de N. Huggins & M. van den Berg CR MB Equine Services

Cronograma de implementación - Elabora un plan de acción a seguir

Si quieres convertir tu sueño de papel en una realidad necesitas un plan. Dependiendo de tu situación, ya sea que puedas empezar de inmediato implementando o que tengas que esperar hasta tener suficiente capital, un plan ahorra tiempo y facilita las cosas más adelante en el proceso.
En la etapa de implementación aplicarás tu diseño al terreno y evaluarás conforme lo implementas. La implementación frecuentemente se realiza por etapas, dependiendo de una combinación de factores personales, ambientales, técnicos, financieros o estacionales. Dejaré la discusión sobre la implementación para un artículo posterior y por ahora solo nos envocaremos en hace run plan porque implementar un diseño es crucial y requiere planeación y orden lógico.
En esta etapa solo realiza un plan sobre lo que vas a hacer, y una programación sobre cuando lo realizarás, algo como una lista de pendientes que puedes seguir cuando olvides cuál era el siguiente paso. Presenta una línea de tiempo básica que incluya las actividades sugeridas. Haz un plan sobre lo que estarás haciendo en los años 1, 2, 3,... basándote en tus prioridades y presupuesto, determinando cuanto puedes pagar en la estapa de establecimiento.
Recuerda planear de acuerdo a la escala de permanencia y empieza con la infraestructura. Si ya existe una casa, empieza la instalación a la entrada de la casa y avanza a partir de ahí. La secuencia lógica para la implementación es: primero considera lo que ya tienes, despúes restaura lo que puedas y finalmente introduce nuevos elementos al sistema.

Conclusión

El diseño es un proceso integrado donde cada pieza se relaciona y alimenta a otras. Las etapas del proceso, el análisis y la valoración de ti mismo y del sitio constituyen la base, después integras los resultados de tu investigación en un modo coherente. Ésto es el concepto de diseño. Más aún, debes diseñar los detalles de ese todo hasta un punto donde puedas tener todo lo que será necesario para crearlo. Entonces debes implementar el diseño en el terreno y evaluarlo regularmente.
Un diseño detallado se verá más impresionante seguramente, pero la verdadera gema es el concepto, y el resto son simples variaciones sobre el mismo tema.
En resumen:
  • Empieza contigo mismo y ten una idea clara de lo cuales habilidades y conocimientos relevantes tienes dentro de tus fortalezas.
  • Identifica tu visión y metas porque el tenerlas muy claras facilita y acelra el diseño y la implementación, minimizando el desperdicio y ahorrando tiempo.
  • Haz una lista de tus recursos personales y limitaciones para saber cuanto tiempo, dinero y energía puedes entregar al proyecto.
  • Obtén un mapa base. Es la base del diseño. Puedes obtenerlos a través de Google Earth o Google Maps.
  • Registra información del sitio ya sea por observaciones directas en el terreno o através de otros recursos como libros, expertos locales y el internet.
  • Realiza un análisis y valoración del terreno para obtener un entendimiento profundo de cada aspecto.
  • Sumariza la información del sitio en un bosquejo y analiza si tus metoas son alcanzables.
  • Empieza diseñando con un concepto y determina la localización relativa y proporciones de las áreas. Usa la planeación de sectores y zonas y trabaja usando la escala de permanencia.
  • Define los detalles en el diseño detallado, determinando tamaño, formas y ubicación de los elementos individuales. Evalua las necesidades y las ganacias y ensambla métodos aleatorios para determinar como conectatr las piezas en el diseño.
  • Haz un plan para implementar. Un plan de acción basado en tus prioridades, presupuesto y orden lógico de establecimiento, recordando planear de acuerdo a la escala de permanencia.
Para ser honesto, este tema ha sido difícil, con toda la información dispersa en al web y todos los detalles en los libros, fue realmente difícil conjuntar todo en algo simple de seguir. ¡Es mi mejor intento!
Por William Horvath


Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

lunes, 23 de mayo de 2016

La ecología política de la basura montevideana


La tarea urgente es romper esa dinámica de echarse culpas mutuamente. ¿Dónde debe iniciarse ese cambio? Sin dudas tiene que comenzar por el gobierno municipal. Allí están las capacidades institucionales y los instrumentos normativos para poder manejar la basura montevideana. Pero, paradojalmente, para ello hace falta justamente lo que los jerarcas municipales le reclaman a la gente: un cambio de actitud.



El debate sobre el manejo de la basura oscila repetidamente entre quienes culpan a la Intendencia y los que afirman que se debe a la mala conducta de los montevideanos. Pasa desapercibido que seguramente las dos posturas son ciertas, generándose una íntima asociación que no sólo impide soluciones, sino que agrava la situación. Un fenómeno bien conocido por la ecología política.En efecto, podría reconocerse que estamos ante dos posturas. Desde unas tiendas se entiende que la IM no ha podido manejar los residuos sólidos. Esto incluye los aspectos más visibles como los problemas en manejar los contenedores, lo que a su vez responde a factores tales como si su número es correcto o si sus tipos son los más adecuados para nuestra ciudad, la frecuencia en que son desagotados, el estado de los camiones, etc. Hay otros problemas menos visibles, pero igualmente graves y que también son de responsabilidad municipal, como la disposición final de esos residuos, la efectividad en los intentos de separar o reciclar basuras, etc. Y de allí, se avanza sobre la eficiencia del personal municipal, o la capacidad de los jerarcas en lidiar con todo esto.


La otra posición afirma que en lo esencial el problema es responsabilidad de la ciudadanía. Son los vecinos que arrojan basuras que no corresponden a los contenedores, o que simplemente la dejan a sus a sus pies. Desde voluminosas bolsas de escombros a poda de jardines, desde las enormes cajas de las TV plasma que no se molestan en reducir, a muebles viejos. No es raro encontrar al pie de contenedores viejos televisores, y no falta quien invirtió su tiempo en la tontería de romper la pantalla y el tubo de imagen para dejar toda la calle y la acera repleta de vidrios.

Las dos posiciones tienen parte de razón. Podrían resumirse entre un gobierno municipal incapaz de gestionar los residuos, y unos vecinos desaprensivos, rebeldes y sucios. Hasta ahora el debate ha oscilado entre esas dos posiciones.

A mi modo de ver el asunto, las dos posturas son en buena medida correctas. Esto no es raro en ecología política, donde algunos problemas ambientales públicos se agravan por una combinación de inacción estatal y falta de apoyo ciudadano. A su vez, cada uno de esos dos factores potencia al otro: el gobierno municipal no recoge adecuadamente los residuos, lo que hace que más vecinos tiren la basura en cualquier sitio. Por lo tanto, la lección es clara: ya no tiene sentido seguir discutiendo quién tiene las mayores culpas, si la IM o nosotros los vecinos. La situación es tan grave que debe asumirse que hay responsabilidad de los dos lados.

Sin duda que han existido intentos municipales de lidiar con el problema, tales como el Plan Director de Residuos Sólidos de 2005, o el Plan Director de Limpieza de 2011. Pero es evidente que el saldo neto es negativo. Pero no pasa desapercibido que los planes ya tienen años sobre espaldas; por ejemplo, ya en la primera Agenda Ambiental de Montevideo, del 2000, se advertía que la basura capitalina era un problema mayor que, si no se atendía adecuadamente, desembocaría en situaciones todavía más graves.
Cuando la gestión ambiental está estancada por una simbiosis negativa de este tipo ocurre otro fenómeno. En situaciones donde un problema ambiental como la basura se arrastra por décadas, en lugar de imponerse soluciones de fondo, puede ocurrir que mucha gente se "acostumbra" a convivir con los residuos, y por otro lado que la referencia que tienen las nuevas generaciones sobre cómo es un entorno limpio o contaminado van cambiando.

¿No estamos frente a esa circunstancia? Parecería que hay muchos montevideanos que no "perciben" la suciedad en las calles o veredas. Caminan rodeados de papeles, botellas, bolsas, todo tipo de basuras, y no se inmutan. No "sienten" la suciedad, no la "ven", no la "huelen". Esta situación solo avanza hacia condiciones todavía peores: como cada vez se tolera más basura, las reacciones para revertir la situación tienen menor demanda ciudadana. El resultado está a la vista: hasta ahora, los montevideanos no han castigado a los partidos políticos responsables del manejo de la basura.
Es duro llegar a esta conclusión, y seguramente más de un lector se sentirá incómodo. Pero piénselo por unos minutos y verá que sin duda estamos atrapados en ese abrazo que reproduce los problemas de los residuos montevideanos.

23.May.2016




fuente: http://columnistas.montevideo.com.uy/uc_302109_1.html


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jueves, 19 de mayo de 2016

No, “la ciencia” no ha confirmado que los transgénicos son seguros

Imagen: 
Ludwig Troeller
Hace dos días, El País publicaba un artículo titulado “La ciencia confirma que los transgénicos son igual de sanos que el resto de alimentos”, que comentaba el último informe de la National Academy of Sciences, titulado “Genetically Engineered Crops: Experiences and Prospects”. Sin embargo, una vez más, el informe pinta un panorama muy diferente al de los titulares.
[Nota: dado que la mayoría de la cobertura al informe de la NAS, incluida la del País, se han centrado en los efectos para la salud, que parece ser el tema más preocupante para una mayoría y que el presente artículo ya es suficientemente largo como es, este se centrará en la parte del informe que trata dichos efectos para la salud, sin entrar en aspectos ambientales, agronómicos o en la evaluación de las nuevas técnicas de mejora vegetal]
Para empezar, la NAS no mantiene una posición “paraguas” respecto a la seguridad de los transgénicos, dado que reconoce, como tantos otros organismos internacionales, que hacer algo así es imposible dado que la misma técnica puede producir efectos diferentes e impredecibles en cada caso. El comité señala que se le ha solicitado enérgicamente una respuesta al público sencilla, general y autoritaria respecto a los cultivos transgénicos, y que dada la complejidad de las cuestiones relativas a la ingeniería genética, no les ha parecido apropiado darla. A continuación, en un documento de más de 400 páginas, el comité desarrolla su visión al respecto que, si bien resulta más favorable al uso de OMG en agricultura que la de la mayoría de grupos ecologistas, es también muchísimo más conservadora que la de muchos de sus defensores (incluido El País). En lugar de “la ciencia ha confirmado que los transgénicos son seguros”, el informe podría haberse resumido como “no hemos encontrado lo que no hemos buscado”.
Cabe reseñar que la posición del comité, a juzgar al menos por los procedimientos descritos en el documento, destaca por su respeto a las distintas visiones en lo referente a un tema tan complejo, así como el esfuerzo activo por evitar distintos tipos de sesgos posibles. No obstante, un sesgo importante que conviene tener en cuenta al leer el documento es el de la relación de varios de sus miembros con importantes empresas biotecnológicas y sus organizaciones asociadas, empezando por la propia directora del estudio, Kara Laney, que trabajó anteriormente en la International Food & Agricultural Trade Policy Council (financiada por Monsanto); la organización Food and Water Watch recoge relaciones laborales pasadas de al menos doce de los veintidós miembros que han participado en el comité con las principales empresas biotecnológicas mundiales u organizaciones financiadas por estas.i Sin ser esta una posición que desmerezca a los autores del estudio, sí es una que debe ser conocida por quienes nos acercamos a él.
El informe de la NAS, al igual que en otras ocasiones, presenta un notable efecto “sándwich”ii varios capítulos señalando posibles riesgos y problemas percibidos, limitaciones de las investigaciones hasta la fecha y motivos para la precaución, rodeados por un capítulo inicial y final que muestran una visión mucho más favorable, que suele ser la rescatada, sin matices, por los principales medios de comunicación y agencias de relaciones públicas.
Este efecto viene señalándose ya desde el informe de la NAS de 1989, que fue utilizado a su vez para justificar un consenso científico sobre la seguridad de los transgénicos, incluso cuando el texto en sí limitaba su propio alcance a los cultivos y microorganismos experimentales de EEUU (sin incluir siquiera Hawaii o Puerto Rico, al encontrarse fuera del continente): este era un documento, además, que consideraba únicamente los posibles efectos ambientales, dado que no existían estudios sobre los posibles efectos para la salud. Esto no impidió que numerosas fuentes ampliasen este ámbito a la generalidad de aplicaciones de la ingeniería genética, que quedaban desde entonces bautizadas por “la ciencia” como “seguras”.ii
La ampliación artificial de las áreas de consenso científico viene dándose desde que surgieron las primeras aplicaciones de la ingeniería genética: ya en 1981 había quien decía que los transgénicos en general eran seguros y que había consenso al respecto, incluso cuando sólo se había llevado a cabo un experimento con una cepa debilitada de E. coli e incluso este había suscitado sospechas.ii La afirmación de que el consenso científico respecto a la seguridad de los transgénicos es total continúa hasta nuestros días, aun siendo esta manifiestamente falsa. Un manifiesto firmado por cientos de científicos a nivel mundial pone de relieve que (incluso aunque estuvieran equivocados al dudar sobre la seguridad de los transgénicos) el supuesto consenso científico no existe.iii
La falta de ensayos pre-comercialización que pudieran limitar los efectos imprevistos derivados de la transgénesis fue tal que la primera autorización para el cultivo a campo abierto de un tipo de maíz transgénico, en el año 1980, se otorgó años antes de que se hubiera conseguido la primera planta de maíz transgénica (no digamos realizar ensayos con ella).iv En los inicios de esta tecnología abundaban quienes argumentaban que la naturaleza estaba ya tan regulada que no había nichos para organismos nuevos, por lo que cualquier OMG moriría sin intervención humana, que los transgénicos agrícolas serían incapaces de cruzarse o que cualquier microorganismo o virus modificado genéticamente sería seguro si el parental era seguro.v Al igual que hoy, muchas de estas afirmaciones se realizaban sin que existiesen estudios que las respaldasen (y han demostrado, con el tiempo, ser falsas).
La falta de consenso científico y la posibilidad de efectos inesperados debido al proceso de ingeniería genética son aspectos reconocidos y tratados por el informe. Respecto a estos efectos inesperados, al igual que en su anterior informe, señala que estos también pueden darse en algunas técnicas consideradas dentro de la mejora convencional, como sería la mutagénesis inducida por radiación o exposición a sustancias químicas mutagénicas (en adelante, mutagénesis).
Esta es una técnica cuya utilización se remonta a mediados del siglo XX, muy ligada a la generación de nuevas variedades de élite desde la Revolución Verde, y cuyos posibles efectos adversos no han sido estudiados. Al redactar la Directiva sobre OMG 2001/18 la UE determinó que estos organismos se consideraban OMG, pero que no era necesario que se los sometiera a ensayos pre-comercialización ni que fueran etiquetados debido a su historial de uso seguro. Si esa decisión fue adecuada, si se puede considerar 50 años como un historial de uso seguro y si sería posible después de este tiempo evaluar los posibles efectos que hayan tenido estos cultivos es algo que escapa al ámbito de este artículo.vi En cualquier caso, el informe de la NAS de 2004 señala que tanto la mutagénesis como las distintas técnicas utilizadas para la transgénesis provocan cambios por todo el genoma a niveles mucho mayores que otras técnicas de mejora vegetal “clásica”. Resulta confuso que en algunas afirmaciones se meta en el mismo saco a toda la mejora vegetal (incluyendo mutagénesis, que da lugar a OMG), habiendo como hay una diferencia tan grande entre una técnica y todas las demás.
El informe identifica dos fuentes de diferencias no intencionadas relacionadas con la ingeniería genética que podrían afectar a la seguridad alimentaria:
  1. Efectos imprevistos de los cambios genéticos introducidos sobre otras características del alimento (por ejemplo, la presencia o aumento de un compuesto en la célula vegetal puede provocar cambios en el metabolismo de la planta que afecten a la abundancia de otros compuestos)
  2. Efectos imprevistos asociados con el proceso de ingeniería genética (por ejemplo, cambios en el ADN resultantes de la fase de cultivo celular).
Es decir, el rasgo que se introduce puede tener más efectos de los que se esperaba que tuviera, o el propio proceso de transformación de la planta y cultivo celular puede producir cambios en otros lugares del genoma.viiAl referirse a los cambios derivados del cultivo celular, el informe hace referencia tanto a cambios genéticos como epigenéticos: resulta interesante señalar que, al igual que hace unos años no nos habríamos planteado el detectar este tipo de cambios epigenéticos (es más, lo que aún sabemos sobre epigenética parece ser, según los propios investigadores, sorprendentemente pocoviii) es posible que haya nuevos “niveles” enteros de regulación que aún no hemos descubierto, y respecto a los cuales, evidentemente, no es posible medir los impactos con la técnica actual.
Dado que estos efectos pueden producirse al utilizar estas técnicas, la siguiente pregunta lógica es si nuestros métodos para detectarlos y evitarlos son suficientes. La idea de que los alimentos transgénicos están analizados de una forma muy estricta y exhaustiva está muy extendida; sin embargo, los controles realizados en la actualidad tienen deficiencias no corregidas, que el informe señala. Algunas de ellas son:
  • Al hablar de un caso concreto de evaluación de un cultivo Bt, señala que no es la EPA (organismo gubernamental) quien realiza los ensayos, sino que los realiza la empresa y le envía a la EPA sus resultados (lo mismo ocurre en la UE con la EFSA). Los datos brutos de este tipo de estudios no son publicados ni están disponibles para la comunidad científica y el público general. De hecho, el comité señala que ni siquiera ellos han tenido acceso a estos datos (que están protegidos por secreto comercial). (Comentario al informe: esto implica que para que se hubieran encontrado efectos adversos en un ensayo pre-comercialización sería la propia empresa la que tendría que haber detectado este efecto, haberlo reconocido, registrado y enviado a la agencia gubernamental correspondiente. Esto no tendría ningún sentido desde un punto de vista comercial. Lo más lógico sería que si un producto hubiese mostrado algún efecto adverso en los ensayos pre-comercialización la empresa simplemente hubiese retirado la solicitud, y nunca nos hubiese llegado noticia de este efecto; o, si este efecto hubiera sido sutil y no detectado por los métodos utilizados [o escogidos] que el producto hubiese pasado los ensayos y entrado a la cadena alimentaria.)
  • Los protocolos aceptados internacionalmente utilizan muestras pequeñas con un poder estadístico limitado, que podrían no ser capaces de detectar diferencias entre tratamientos o encontrar diferencias estadísticamente significativas que no se consideren biológicamente relevantes.
  • Los datos procedentes de estudiar al ganado vacuno durante largos períodos de tiempo, aunque no señalan efectos adversos, no pueden servir como estudios de posibles efectos en los humanos en períodos crónicos, entre otras cosas por ser estos animales sacrificados jóvenes.
  • Respecto a la evaluación a priori de cambios en los niveles de sustancias tóxicas “conocidas”: “se comprenden las propiedades tóxicas de algunos compuestos vegetales, pero la mayoría no han sido estudiados”.
  • La detección de alergias a proteínas nuevas (tanto producidas por el gen introducido como por un gen diferente que haya sido modificado durante el proceso de transformación/cultivo celular) no puede garantizarse con los métodos utilizados actualmente, para lo que serían necesarios estudios post-comercialización.
  • En los estudios realizados se han encontrado diferencias entre los animales alimentados con pienso que contenía transgénicos y los alimentados con piensos que no los contenían; estas diferencias eran estadísticamente significativas (es decir, no se debían al azar sino al tratamiento), pero no se consideraron biológicamente relevantes. Sin embargo, no se había definido de antemano qué se consideraría “biológicamente relevante”, y no se calculaba la potencia estadística de los estudios. Las diferencias encontradas podrían haber significado que existían efectos adversos, pero la metodología no permitía detectarlos. Es decir, el informe está en lo correcto al decir que “no se han detectado efectos adversos” (y también los titulares), pero también señala que esto no quiere decir que no existan. En uno de los casos que describe el informe, de hecho, se realizó un ensayo de alimentación con un tipo de arroz en el que se había introducido un gen para una proteína de toxicidad conocida (como control positivo), sin que se detectaran efectos adversos. Ante esto, el informe señala la necesidad de realizar más estudios con una metodología corregida: los estudios realizados hasta la fecha, aunque no se puede decir que señalen efectos adversos, tampoco permiten obtener datos concluyentes respecto a seguridad.
  • Con los datos y estudios disponibles actualmente no pueden obtenerse conclusiones sobre los posibles efectos a largo plazo en la población humana. Aun así, y debido a la preocupación detectada en los testimonios recogidos, el comité se preocupa de utilizar los datos disponibles (que, señala, son insuficientes y no pueden utilizarse para obtener datos concluyentes) para detectar posibles cambios en la incidencia de distintas enfermedades crónicas. No obstante, tal y como señalan, esta es una aproximación muy somera a la detección de estos problemas. Para detectarlos en la realidad harían falta estudios post-comercialización que controlasen un gran número de variables, intentando que la única diferencia entre unos grupos y otros fuera el consumo o no de alimentos (o de un determinado alimento) transgénicos.
Varios de estos comentarios, pero especialmente este último, nos llevan al que podría ser uno de los puntos clave de la disensión: los estudios que se están haciendo no son adecuados para poder garantizar la seguridad (entendida como un nivel de garantía similar al que hemos tenido con los alimentos no obtenidos mediante técnicas con una probabilidad alta de generar efectos imprevistos), pero garantizar la seguridad estaría entremuy caro e imposible. En varios puntos del informe se habla sobre “riesgo aceptable”: ¿quién decide qué riesgo está dispuesta a aceptar una población? ¿es esta una decisión necesariamente científica? Es lógico que la decisión debe apoyarse en datos científicos, entre otras cosas, pero esto no implica que todo el proceso de toma de decisiones se encuadre en este ámbito.ix)
La postura del informe, y donde se desmarca de la postura ecologista, es que ante esta situación lo mejor que podemos hacer es seguir comercializando estos alimentos como hasta ahora, poniendo quizá algunos medios técnicos más para detectar esos posibles efectos adversos, y esperando que si detectamos alguno de estos efectos el alimento se pueda retirar. Este balance precaución-riesgo ha sido el que se ha escogido durante años, y el que se ha seguido con pesticidas, sustancias químicas de síntesis, etc. El siglo XX recoge varios casos de productos y tecnologías para las que los científicos “no detectaban efectos adversos” (a veces de forma honesta y a veces no), y que eran buenas hasta que dejaron de serlo. Con los propios transgénicos, este balance es el que ha llevado a situaciones como la de la proliferación de malas hierbas tolerantes a glifosato como la que señala el informe, o a casos de propagación de transgenes en la naturaleza “que nunca iban a ocurrir”. Es el balance (salvando las distancias) que nos ha llevado a no reconocer globalmente el cambio climático hasta muy tarde.
Una visión alternativa sería la de limitar estas técnicas a ámbitos confinados (con niveles de confinamiento, control e información verdaderamente efectivos), en donde la investigación científica pueda llevarnos a un escenario en el que conozcamos lo suficiente los sistemas vivos como para que esos efectos “imprevistos e impredecibles” dejen de serlo. En estos ámbitos confinados, las consecuencias de utilizar un OMG, buenas y malas, afectarían sólo a quien toma la decisión de utilizarlo (por ejemplo, un enfermo que quiere utilizar insulina producida por un organismo recombinante). Mientras tanto, existen alternativas para que la agricultura pueda avanzar y hacer frente a los desafíos que tenemos por delante, sin necesidad de arriesgarnos a sumarle a estos desafíos el tener que seguir apagando fuegos.

Notas

i Más información y referencias en Food & Water Watch, “Under the Influence: The National Research Council and GMOs”. Mayo de 2016. Disponible en: http://www.foodandwaterwatch.org/sites/default/files/ib_1605_nrcinfluence-final-web_0.pdf
ii Este efecto fue señalado por el biólogo Phillip Regal, que ha analizado extensamente las deficiencias de varios informes previos de la NAS.
iii Hilbeck A et al., “No scientific consensus on GMO safety”. Environmental Sciences Europe 27. 2015.http://www.enveurope.com/content/27/1/4/abstract
iv , v Jones, Mary Ellen. “Politically corrected science: The early negotiation of US Agricultural Biotechnology Policy”, Virginia Polytechnic Institute (1999), 63. Para un desarrollo más largo de esta cuestión, ver referencias en el libro "Altered Genes, Twisted Truth" (Steven M. Druker, Clear River Press, 2015), capítulos 1 y 2.
vi Para un desarrollo más largo de esta cuestión, así como referencias al respecto, consultar http://www.observatorio-omg.org/mitos-y-realidades-de-los-omg/1-t%C3%A9cnicas-de-ingenier%C3%ADa-gen%C3%A9tica/mito-13-la-transg%C3%A9nesis-no-es-m%C3%A1s
vii Para un desarrollo más largo de esta cuestión, así como referencias al respecto, consultar http://www.observatorio-omg.org/mitos-y-realidades-de-los-omg/1-t%C3%A9cnicas-de-ingenier%C3%ADa-gen%C3%A9tica/mito-12-la-ingenier%C3%ADa-gen%C3%A9tica-es
viii Ledford, Heidi. Epigenetics: The genome unwrapped. Nature 528, S12–S13 Disponible en: http://www.nature.com/nature/journal/v528/n7580_supp/full/528S12a.html
ix Este tema ha sido ampliamente debatido en otros lugares. Una reflexión interesante puede encontrarse en el documento "Textos para un debate en Cuba", disponible gratuitamente en http://www.observatorio-omg.org/content/textos-para-un-debate-en-cuba
 FUENTE ORIGINAL: http://www.observatorio-omg.org/blog/no-%E2%80%9Cla-ciencia%E2%80%9D-no-ha-confirmado-que-los-transg%C3%A9nicos-son-seguros


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Cambio climático complica fragilidad humanitaria del Sur Global

Tacloban, en Filipinas, una de las zonas más devastadas por el súper tifón Haiyán, en noviembre del 2013. El paso del ciclón coincidió con la negociación climática de la COP19 y sirvió de trasfondo para una negociación sobre mecanismos de daños y pérdidas. Crédito: Russell Watkins/Departamento para el Desarrollo Internacional de Filipinas
Tacloban, en Filipinas, una de las zonas más devastadas por el súper tifón Haiyán, en noviembre del 2013. El paso del ciclón coincidió con la negociación climática de la COP19 y sirvió de trasfondo para una negociación sobre mecanismos de daños y pérdidas. Crédito: Russell Watkins/Departamento para el Desarrollo Internacional de Filipinas

IPS


Mientras el Sur Global se esfuerza por superar una historia de débil institucionalidad, conflictos armados y éxodos forzados por la pobreza, origen de sus crisis humanitarias, sus países deben luchar ahora para que el calentamiento planetario no complique esas vulnerabilidades.“La reducción de los riesgos de desastres y la adaptación al cambio climático en estados frágiles y afectados por conflictos del Sur Global han sido pasados por alto históricamente y son frecuentemente percibidos como demasiado complejos o de menor prioridad”, explicó a IPS la experta en seguridad y cambio climático Janani Vivekananda.
La directora de Ambiente, Cambio Climático y Seguridad de la no gubernamental International Alert puso como ejemplo a su país, Sri Lanka, sobre realidades que con sus peculiaridades son comunes en países en desarrollo que conforman ese Sur Global.
“Dada la frágil situación política allí, tras 25 años de conflictos que terminaron en mayo del 2009, es crítico asegurar que los impactos del cambio climático no exacerben dinámicas conflictivas”, afirmó desde Londres.Una nación insular, en desarrollo e inestable políticamente como la suya y otras muchas en el Sur, dijo, verá sus problemas multiplicarse en un planeta más caliente y con un nivel del mar más alto.
“El cambio climático es el ‘multiplicador de riesgo’ por excelencia: agravará situaciones que ya son frágiles y puede contribuir a la convulsión social o incluso a conflictos violentos”, sentencia el informe “A New Climate for Peace” preparado en 2015 para el Grupo de los Siete (G-7) países más ricos.
Ese es el reto que enfrentan los gobiernos y organizaciones que acuden a Estambul para la primera Cumbre Humanitaria Mundial (CHM), que se celebrará el 23 y 24 de mayo en Estambul, convocada por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, para replantear el enfoque del sistema humanitario global.
En la ciudad turca, los delegados buscarán el camino para integrar la concepción tradicional de emergencias humanitarias con la irrupción de otras, comenzando por las rápidas transformaciones del clima mundial, que este año alcanzó récords de temperatura.
“Es por eso que la iniciativa que nace con la Cumbre Humanitaria Mundial de rehacer el sistema humanitario es importante”, explicó Vivekananda.
Acuerdos climáticos y derechos humanos
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) estima que el planeta se calentará hasta en cuatro grados centígrados para el año 2100, si la humanidad mantiene el ritmo actual de emisiones de gases de efecto invernadero.
Incluso llegando al “límite seguro” de 1,5 o dos grados pactado en diciembre en el Acuerdo de París, los efectos serían sentidos en todo el orbe, según el IPCC, que acordó en abril preparar un informe detallado sobre los impactos de un calentamiento en un 1,5 grados.
El histórico acuerdo climático es una de las piedras angulares con que contarán las delegaciones nacionales que lleguen a Estambul, junto con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, establecida en septiembre, y el Marco de Acción Sendai para la Reducción de Desastres, acordado en marzo de 2015.
En 2015, los desplazamientos internos, forzados por eventos relacionados con fenómenos climáticos sobrepasaron a nivel mundial los provocados por eventos geofísicos. Crédito: Crédito: Reporte 2016 de IDMC

En 2015, los desplazamientos internos, forzados por eventos relacionados con fenómenos climáticos sobrepasaron a nivel mundial los provocados por eventos geofísicos. Crédito: Crédito: Reporte 2016 de IDMC
“Todavía hace falta reconocer los vínculos entre diferentes tipos de riesgos y vulnerabilidades”, dijo Vivekanada en torno a la aún no formalizada conexión entre esos dos acuerdos y la CHM.
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) acordados dentro de la Agenda 2030 resultan fundamentales para comprender la relación entre cambio climático y atención humanitaria.
El reporte para el G-7 expone que los países más pobres y con sistemas políticos frágiles -como Iraq, la República Democrática del Congo o Haití- son las que corren más riesgo y tendrán más dificultades para adaptarse al cambio climático.
La presión climática puede trastornar la producción alimenticia o exige atención extra por parte de gobiernos locales diezmados. En situaciones extremas, estos fenómenos pueden obligar a migración forzada.
Según el Informe Global 2016 sobre Desplazamientos Internos, publicado este mes por el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (IDMC, en inglés) en 2015 hubo más personas desplazadas por desastres naturales relacionados con fenómenos hidrometeorológicos (14,7 millones) que por conflictos o violencia (8,5 millones).
El reporte también destacó el impacto del fenómeno meteorológico El Niño Oscilación Sur (ENOS) y señaló que para las personas más expuestas y vulnerables a lluvias y temperaturas extremas, “sus efectos han sido devastadores y han provocado desplazamientos”.
Por ejemplo, El Niño provocó una intensa sequía en la costa pacífica centroamericana y en particular en el llamado Corredor Seco Centroamericano, una franja árida de bosques donde predomina la agricultura familiar de subsistencia y donde en la estación húmeda las precipitaciones llegan a disminuir entre 40 y 60 por ciento.
“Cientos de personas de Nicaragua se vieron obligadas a desplazarse fuera de las fronteras de Nicaragua por motivos de la sequía”, explicó a IPS el costarricense Juan Carlos Méndez, de la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) de su país.
Como funcionario de la CNE, Méndez también actúa como asesor para la Iniciativa Nansen, un esfuerzo internacional para crear mecanismos de atención de desplazamientos transfronterizos por desastres naturales y el cambio climático.
“Aquí es donde nos encontramos los mayores retos políticos y técnicos. Uno puede ligar claramente el desplazamiento con un desastre natural como un terremoto o un huracán, pero ahora tenemos que ligarlo a temas de cambio climático”, apuntó el experto.
En parte por esto, Costa Rica y otros 17 países lanzaron en febrero de 2015 el Compromiso de Ginebra para los Derechos Humanos en la Acción Climática que pretendía empapar las negociaciones climáticas con principios de derechos humanos.
En la versión final del Acuerdo de París, el concepto se incluyó como uno de los principios que guiarán su implementación.
Los cruces entre cambio climático, impactos humanitarios y cumbres internacionales no son nuevos, pero sí crecientes.
En noviembre de 2013, las negociaciones climáticas de la 19 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, realizada en Varsovia, tuvieron como telón de fondo la devastación que dejó casi en paralelo el súper tifón Haiyan en el sudeste asiático y en particular en Filipinas.
Con 6.300 víctimas mortales, el impacto humano del ciclón tropical intensificó las negociaciones en la capital polaca y condujo hacia la creación de un mecanismo para lidiar con daños y pérdidas asociadas al cambio climático.
Un estudio científico publicado en enero de este año demostró que Filipinas tendrá el mayor incremento anual de nivel del mar del orbe, 14,7 milímetros por año, cerca de cinco veces el promedio mundial.
“Por esto es urgente que Filipinas potencie sus esfuerzos en preparación para atender desastres particularmente en comunidades con alto riesgo de desastres y alta incidencia de pobreza”, dijo a IPS la activista Ivy Marian Panganiban, del Caucus de Redes de Organizaciones para el Desarrollo (CODE-NGO en inglés).
Junto a otras seis instituciones filipinas, esa organización impulsa una respuesta humanitaria centrada en el nivel local y espera lineamientos de Estambul en esta dirección.
Estas organizaciones no gubernamentales “deberían ser capacitadas y estar involucradas en el proceso de gobernanza, dado que están en primera línea junto a personas afectadas por desastres”, explicó desde Manila.




Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/2016/05/cambio-climatico-complica-fragilidad-humanitaria-del-sur-global/

Editado por Estrella Gutiérrez
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sábado, 14 de mayo de 2016

La minería en Bolivia sigue siendo irresponsable




Rebelión


Las actividades mineras conllevan serios impactos sociales y ambientales, que son bien conocidos por las comunidades locales en Bolivia. Es por ello que muchos estaban ilusionados con la adopción de los derechos indígenas y comunitarios, principios de protección ambiental y uso prioritario del agua para la vida, en la nueva Constitución boliviana de 2009. Estas y otras medidas fueron iniciativas del gobierno de Evo Morales que despertaron muchas expectativas entre las comunidades campesinas e indígenas. Pero a pesar de todos los cambios políticos, la gestión de los impactos socio-ambientales de las actividades mineras no ha mejorado.Tras varios años, ahora es posible analizar el desempeño del sector minero en Bolivia, y con ese fin un caso destacado es observar la situación en las comunidades de la cuenca Uru-Uru Poopó, en el corazón del altiplano. Es una región ahora muy conocida por la desaparición del espejo de agua del Lago Poopó, el segundo de Bolivia y uno de los más grandes de América del Sur, a fines de 2015.
Las comunidades que viven en esa región han denunciado los graves efectos sociales y ambientales de la minería por años, y al día de hoy, a pesar de la centralidad de las temáticas del Vivir Bien, Pacha Mama o el ambiente en los discursos gubernamentales, esos impactos se mantienen. En efecto, el estudio sobre la gestión socio ambiental minera en la cuenca del Lago Poopó que se acaba de divulgar, muestra que si la situación actual es comparada con los anteriores gobiernos de inspiración neoliberal, no se observan grandes avances.
Minería insostenible
El lago Poopó lago recibe una carga de metales pesados muy por encima de los límites permisibles: se vierten diariamente 39 kg de cadmio, 3969 kg de zinc, 821 kg de arsénico y 73 kg de plomo, según el reciente reporte publicado en Cochabamba. Estos son valores altísimos.
Los metales pesados en las aguas contaminan las plantas y el ganado, reduciendo la productividad de los cultivos y generando muertes y malformaciones entre los animales. Además, generan problemas de salud para los comunarios y comunarias que usan el agua para cocinar o lavarse. En nuestra investigación, hasta encontramos que niños de una unidad educativa consumían agua del río altamente contaminada.
Aunque algunos de estos problemas son muy conocidos, también se observaron dificultades y retrasos en la implementación de los planes de remediación ambiental. Recordemos que gracias a las movilizaciones sociales, en 2009 se declaró el estado de emergencia ambiental por las afectaciones mineras y se propuso un plan de “remediación integral” de la cuenca del lago (decreto Supremo 0335). Los objetivos de remediación logrados hasta ahora, sin embargo, pertenecen a ámbitos secundarios, y no se han trasladado a mejoras visibles para las comunidades.
Las empresas aprovechan la debilidad de la normativa ambiental y social y la falta de controles rigurosos para reducir sus costos de gestión. Las empresas privadas, que muchos toman como ejemplos de “buena gestión”, por su capacidad de cumplir formalmente con los requerimientos de la normativa ambiental, producen fuertes impactos. En el caso de la mina Bolívar—empresa Sinchi Wayra–Illapa, la transnacional más grande de la zona, por mucho tiempo propiedad de la suiza Glencore, aunque ahora con participación pública—se observan graves incumplimientos reportados por las comunidades y confirmados por encargados estatales.
Pero los problemas se repiten bajo otros regímenes de propiedad. Emprendimientos mineros que son formalmente cooperativas, y por lo tanto se presentan como diferentes a las empresas convencionales, de todos modos actúan sistemáticamente violando las normas socio-ambientales y se resisten activamente a los controles del Estado. Incluso las empresas estatales, como la minera Huanuni, se encuentran entre los principales contaminadores detectados en el estudio.
Se observa que incluso cuando se cumple formalmente con normas ambientales, no se puede asegurar una reducción en los impactos. Es más, en una serie de entrevistas a actores clave, incluyendo expertos en estos temas, todos acuerdan en que no han habido avances significativos con el actual gobierno. Por todas estas razones, la minería en Bolivia, sigue sumida en la irresponsabilidad social y ambiental.
Las razones de la crisis
Es importante explorar las razones por las cuales fallan sean las normas, los controles o las instituciones estatales bolivianas, en poder asegurar una buena gestión social y ambiental de la minería.
En el estudio de la región del Lago Poopó se encontró, en primer lugar, que no se lograron avances significativos en el marco legal para la gestión socio-ambiental de las actividades mineras. La minería sigue siendo regulada, por un lado, por leyes y reglamentos del periodo neoliberal, como la Ley de Medio Ambiente de 1992 y los reglamentos ambientales del Código de Minería de 1997. Por otro lado, la más reciente novedad bajo la administración de Evo Morales, la Ley de Minería y Metalurgia sancionada en 2014, profundiza la marginalización de los actores comunitarios y limita la aplicación de los derechos indígenas.
En segundo lugar, el Estado tiene limitaciones institucionales para llevar a cabo una gestión socio-ambiental efectiva. Los actores estatales admiten que hay problemas y debilidades endémicas en el funcionamiento de la gestión, como la falta de personal, herramientas y recursos económicos para fiscalizar las actividades mineras.
Finalmente, se registra un conflicto de intereses, ya que la minería sigue siendo un sector económico estratégico para Bolivia, y los actores mineros son aliados importantes para el gobierno. Este tipo de factores confluyen en limitar los controles ambientales y la aplicación de los derechos de las comunidades de manera de no amenazar los supuestos beneficios económicos que generaría ese tipo de extractivismo. Un ejemplo destacado es que en la región del lago Poopó, las acciones del gobierno regional de Oruro para sancionar a la minera Huanuni por sus evidentes impactos ambientales, han encontrado resistencias tanto en el gobierno central como en los propios trabajadores mineros.
Las comunidades afectadas perciben que el actual gobierno favorece en diversos aspectos al sector minero en desmedro del ambiente y que sus demandas no son apoyadas ni escuchadas por las instancias del Estado. El gobierno incluso ha actuado sobre las organizaciones campesinas e indígenas, en unos favoreciendo a los grupos que le apoyan, y en otros hostigando a aquellos que denuncian el deterioro social y ambiental. Como resultado, entre otros problemas, se ha dividido a la federación indígena andina (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu - CONAMAQ), y se ha desempoderado a las comunidades locales.
La creciente dependencia de Bolivia de las exportaciones de minerales, que es defendida por muchos actores como promotora del bienestar económico, en realidad ha profundizado el deterioro de las condiciones de vida de las comunidades rurales y ha aumentado las tensiones entre el sector minero y los pueblos indígenas-campesinos.
¿Remediación o alternativas?
El estudio muestra que las acciones puntuales o las remediaciones son insuficientes. Es urgente replantear los modos de vida y de desarrollo en las áreas donde tradicionalmente actúa la minería. No solo el sector minero demuestra una crónica incapacidad de mejorar sus impactos socio-ambientales, lo que es exacerbado por las debilidades del Estado, sino que el verdadero aporte de los extractivismos mineros al desarrollo económico y social es también muy limitado.
La coyuntura de la baja de precios de los minerales podría aprovecharse para plantear propuestas y debates para la reconversión de la matriz productiva del altiplano boliviano que permita alejarse de la destructiva dependencia de una minería irresponsable y predatoria. Para avanzar en ese camino es necesario retomar las discusiones sobre alternativas al desarrollo.
Fuentes: “Evaluación de la gestión socio-ambiental del sector minero en Bolivia. El caso de la cuenca del lago Poopó”, por Diego Andreucci y Helga Gruberg Cazón, se publicó en Cochabamba (Bolivia). Se puede descargar en http://ambiental.net/wp-content/uploads/2016/05/AndreucciGruberGestionSocioAmbientalMineraBolivia16.pdf
Diego Andreucci es investigador en el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona (España) y miembro de la Red Europea de Ecología Política (www.entitleblog.org).Correo-e: diego.andreucci@gmail.com twitter: @diegoandreucci
Helga Gruberg Cazón es ingeniera ambiental con una maestría en ciencias del desarrollo y la innovación rural de la Universidad de Wageningen, Países Bajos.
Publicado originalmente en Ambiental.net, el portal de CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social).


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