miércoles, 6 de abril de 2016

"El decrecimiento es una cuestión de conciencia"

Entrevista con el filósofo Jacques Grinevald

Es Fácil ser Verde


Los automóviles 'verdes' emanan de una lógica de progreso industrial y de crecimiento y no lograrán curar los males del planeta, sostiene el filósofo Jacques Grinevald. El profesor en el Instituto Universitario de Estudios del Desarrollo y pionero en el movimiento del decrecimiento responde a swissinfo al margen del abierto Salón del Automóvil de Ginebra.

-P: Los fabricantes de automóviles aumentan cada vez más la oferta de coches 'verdes'. ¿No es peor el remedio que la enfermedad?

-Jacques Grinevald: Su lógica está enfocada en las partes de mercado y en el crecimiento. Las grandes empresas ven posibilidades de abrirse nuevos mercados en los países emergentes. Piensan que se avecinan buenos tiempos, que estamos en el inicio de la era del automóvil.
Aseguran que el modelo X o Y es mucho más limpio, y de esta manera hacen todo lo necesario para evitar que el consumidor no establezca una relación con el cambio climático.
Tengo la sensación de que la industria automovilística hace caso omiso de los grandes problemas que se avecinan: la penuria de crudo –las cantidades son insuficientes para satisfacer la avidez del mundo– y sobre todo el cambio climático, que se acelera y ya nadie lo niega.
Los biocarburantes están al orden del día. Pero es ilusorio e irresponsable hacer creer que todo el mundo se habrá recuperado dentro de veinte o treinta años. Hay que alimentar a la población mundial antes de alimentar los coches y las lujosas necesidades de una minoría (los países ricos). Es una elección que nace de la ética, de la conciencia.




-P: Frente a esta lógica, usted respalda y ha sido uno de los artífices de la idea del decrecimiento. ¿Qué se entiende por decrecimiento?

-J.G.: El decrecimiento es físico. No se trata de una sociedad de decrecimiento, sino de hacer decrecer los flujos de materia y de energía.
Respecto al automóvil, necesitamos coches menos pesados, que consuman menos gasolina, que tengan menos aceleración y que vayan menos rápido (menos desgaste de los vehículos, menos accidentes). El problema es que esto no interesa desde la lógica del crecimiento.

-P: ¿Es realista y aplicable esta idea del decrecimiento?

-J.G.: Personalmente, intento ser coherente con mis ideas. Tengo que admitir que cuando tenía veinte años, me encantaban los coches. Yo soy de la generación del Mini Cooper. A veces sueño con conducir el modelo actual del Mini Cooper, pero me abstengo.
Y recibo no pocas invitaciones. Sin embargo, me niego, por ejemplo, a viajar a Buenos Aires para dar una conferencia de una hora, porque considero que es absurdo.
Algunos jóvenes y también algunos ancianos son conscientes de que nuestra sociedad no es desarrollada, sino excesivamente desarrollada. Es decir, que hemos sobrepasado las capacidades que puede soportar la biosfera.
Esta idea del decrecimiento implica un límite inferior –la miseria o la extrema pobreza– pero también un límite superior – la idea de que hay gente que vive por encima de sus posibilidades, en el sentido ecológico del término.
Se necesita una toma de conciencia, un poco de humildad. Nuestra sociedad occidental, que domina el planeta desde hace varios siglos, se ha convertido en terriblemente arrogante, antropocéntrica. Se trata, pues, de una cuestión de conciencia. Y del sentido que damos a nuestra existencia.
Yo soy docente. Para mí, hay que enfocarse esencialmente en la educación más que en las obligaciones. Hay que evitar caer en un nuevo bolchevismo.


-P: ¿En Suiza son contados los defensores del decrecimiento?

-J.G.: En primer lugar, la palabra decrecimiento no es un concepto. Es una cosa retórica que nos permite decir: 'Fíjate, ¿y si saliéramos de la lógica delcrecimiento?'
Se trata de un movimiento totalmente minoritario y marginal. Pero, a pesar de todo, es uno de los signos culturales que anuncian lo que va a pasar dentro de diez o veinte años.
En ese movimiento hay ayatolás y otra gente que no se da demasiada importancia. El sentido del humor es un factor esencial. 'La gente seria tiene pocas ideas. La gente con ideas nunca es seria', dijo Paul Valéry. Me atrevo a afirmar que esa lógica se aplica también al decrecimiento.

-P:  ¿Qué diferencia hace usted entre el decrecimiento y un concepto hoy tan omnipresente como es el desarrollo sostenible?

-J.G.: Muchas multinacionales han interpretado el desarrollo sostenible como un crecimiento sostenible, 'ecológicamente bueno'. El problema reside en que el crecimiento económico implica una dimensión física.
En otras palabras: el desarrollo sostenible no cuestiona esta idea de que la riqueza de las naciones es fundamentalmente una riqueza material, en el sentido que la entiende la sociedad industrial.



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martes, 5 de abril de 2016

Entre proteger las áreas marinas y las fuentes de ingresos

Pescadores atrapando barracudas, un pez de crecimiento relativamente rápido. Crédito: Mark Chipps/WWF.

IPS


El año pasado, cuando las autoridades de Sudáfrica permitieron una experiencia piloto de pesca en el área marina protegida y más antigua de África, Tsitsikamma, hubo gran indignación porque es la mayor del mundo, con 80 kilómetros de una rocosa franja costera y una abundante variedad de especies en peligro.Además, se atribuye a esa área protegida la recuperación de las sobreexplotadas reservas pesqueras de este país. La Asociación de Amigos de Tsitsikamma se quejó de que no fueron consultados como corresponde.
Los científicos marinos sienten que la decisión del Departamento de Asuntos Ambientales “abrirá el corazón” de un área protegida a la explotación. Los pescadores artesanales comenzaron a amenazar la seguridad de los turistas si no les garantizan derechos de pesca con el fin de que ese organismo asigne cuotas de pesca en algunas partes de Tsitsikamma.
En noviembre de 2015, la ministra de Asuntos Ambientales, Edna Molewa, divulgó normas sobre los cambios en el Área Marina Protegida de Tsitsikamma, como la que levanta la prohibición de pesca para quienes residan en un radio de ocho kilómetros.
La decisión fue revocada en enero de este año por la justicia. Las protestas y el fallo judicial realzaron la necesidad de realizar consultas adecuadas sobre un asunto que a menudo resulta controvertido como es el equilibrio.
Mientras ambas partes buscan una solución amigable, Molewa publicó el 9 de febrero en el diario oficial borradores de nuevas normas para declarar una red de 22 nuevas áreas marinas protegidas.
Las áreas forman parte de la Iniciativa Operación Phakisa, un programa lanzado en octubre de 2014 para maximizar el enorme potencial económico de los océanos y, al mismo tiempo, protegerlos. Se ha vuelto muy difícil lograr un equilibrio entre las necesidades económicas y sociales.
Molewa señaló que la iniciativa procura crear unos 70.000 kilómetros cuadrados de áreas marinas protegidas, aumentando a más de cinco por ciento la superficie protegida dentro de la Zona Económica Exclusiva de Sudáfrica.
Menos de 0,5 por ciento de los ecosistemas oceánicos están protegidos formalmente, en comparación con ocho por ciento en tierra firme como el Parque Nacional Kruger y el Parque Nacional Montaña de la Mesa, observó.
“La red cubrirá todo el espectro de la biodiversidad, asegurará la obtención de beneficios de los océanos y ofrecerá importantes áreas de referencia para comprender y gestionar el cambio en nuestros océanos”, añadió.
Según ella, las nuevas áreas protegidas asegurarán el cuidado de ecosistemas marinos como los arrecifes, los manglares y los humedales costeros, que ayudan a proteger a las comunidades costeras de las tormentas más fuertes, del aumento del nivel del mar y de otros eventos climáticos extremos.
“Mar adentro, las áreas protegidas resguardarán los ecosistemas vulnerables y garantizarán zonas de cría para varias especies, contribuyendo así a mantener la pesca y asegurando los beneficios a largo plazo, que son importantes para la alimentación y la seguridad laboral”, explicó.
El DEA le dio a la población 90 días para comentar la propuesta de áreas protegidas.
Según un informe del Instituto Nacional de Biodiversidad de Sudáfrica, 64 de los 136 ecosistemas marinos y costeros están amenazados, alrededor de 47 por ciento, y 17 por ciento del total están, de hecho, en grave peligro.
Además, señaló que 54 áreas, 40 por ciento del total, ni siquiera están representados en la red de áreas protegidas.
La mayoría de los ecosistemas no protegidos están mar adentro, es decir que casi todas las áreas protegidas están a poca distancia de la costa.
Solo nueve por ciento de los ecosistemas costeros están bien protegidos. La mayoría, en realidad, goza de un cuidado moderado, lo que subraya el hecho de que muchas áreas marinas protegidas no está bien cuidadas de los efectos de la pesca.
“No hay mucha consciencia sobre el papel que cumplen las áreas marinas protegidas en la conservación de la biodiversidad, la gestión de la pesca, la adaptación al cambio climático y la obtención de beneficios socioeconómicos”, destaca el informe.
La pesca es un motor de cambio clave para los ecosistemas marinos y costeros.
“Los principales desafíos son la sobreexplotación de recursos, la sustancial captura accesoria no gestionada en algunos sectores, la accidental mortalidad de aves marinas, el daño ambiental, la preocupación por la oferta alimentaria para otras especies y el impacto de la pesca en otros ecosistemas”, añade el documento.
La pesca ilegal sigue poniendo en riesgo la biodiversidad, la sostenibilidad de los recursos y el sustento de los pescadores habilitados.
A la directora de programas ambientales del Fondo Mundial para la Naturaleza de Sudáfrica, Theresa Frantz, le pareció bien que se publicaran las nuevas áreas marinas protegidas porque son una herramienta importante para proteger las zonas de pesca.
“Hay una razón para la protección de cada área, puede ser que los peces allí sean únicos o que el fondo marino tenga características únicas que no se encontrarán en otro lado, por lo que es necesario proteger la biodiversidad”, explicó.
Al mencionar el caso de Tsitsikamma, donde los pescadores pueden sufrir el impacto de la nueva normativa, Frantz precisó que el asunto se volvió delicado porque el área resultó útil para recuperar algunas reservas pesqueras en Sudáfrica.
Cuando se declaró área protegida a Tsitsikamma “no hubo un proceso consultivo previo, su aparición en el Diario Oficial permitirá la protección pública”, recordó.
Sudáfrica consume 312 millones de toneladas de productos marinos al año, indicó Samantha Petersen, responsable de los programas de pesca responsable del WWF desde sus inicios en febrero de 2007.
La industria pesquera emplea a cientos de personas, pero a medida que aumenta la población, la capacidad de los océanos no puede cambiar para cubrir la demanda de nuestra sociedad, explicó a IPS. “Una vez que desaparecen las especies especiales de los océanos, no podemos recrearlas”, apuntó.
Traducido por Verónica Firme.
Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/2016/04/entre-proteger-las-areas-marinas-y-las-fuentes-de-ingreso

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El cambio climático seca a Nicaragua


IPS


Una sequía de tres años, que se sumó a la deforestación masiva de sus bosques durante las últimas décadas, secaron la mayoría de las fuentes superficiales hídricas de Nicaragua y sumieron a su población en una crisis cada día más acuciante de acceso al agua potable.Desde enero, las redes sociales, noticias de medios locales, blogs y boletines electrónicos de organizaciones ambientales y usuarios comunes, han publicado fotografías y videos que muestran secos a grandes ríos, lagunas y otras fuentes superficiales como pozos y arroyos.
Jaime Incer Barquero, exministro de Ambiente y Recursos Naturales y presidente de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible (Fundenic-SOS), es una de las voces que más ha denunciado el acelerado deterioro ambiental del país.
Incer dijo a IPS que para fines de marzo el país ha perdido hasta 60 por ciento de las fuentes superficiales ya sea por haberse secado o por estar contaminadas y que posiblemente hasta 50 por ciento de las fuentes subterráneas.
Señala como ejemplo de ello la desaparición de al menos 100 ríos y sus afluentes en el país y la contaminación de las lagunas de Tiscapa y Nejapa, en el área de Managua, así como las de Venecia, en el occidental y costero departamento de Masaya, y las de Moyúa, en el norteño departamento de Matagalpa.



Destaca el científico que los grandes cuerpos de agua también están sufriendo del deterioro de sus caudales y cuencas: el río Coco, el más largo de América Central, con 680 kilómetros, que sirve de frontera norte con Honduras, ahora está completamente seco en varios trechos de hasta ocho kilómetros de distancia.
Su caudal ha bajado a niveles históricos, al extremo que es posible atravesarlo a pie con profundidades que no superan el tobillo.
De igual modo se denuncia que el otro gran río, el San Juan, en la frontera sur con Costa Rica, pese a labores de dragado en los últimos años, presenta grandes playones y bancos de arena que impiden el paso de lanchas y barcos.
Su principal afluente, el gran lago Cocibolca, la mayor reserva de agua potable de agua dulce de la región centroamericana, con 8.624 kilómetros cuadrados de extensión, presenta, dijo Incer, graves pérdidas de líquido desde 2012, que afectan el zarpe de embarcaciones, porque el agua se ha alejado de las costas y muelles.



Igual fenómeno afecta al otro gran lago del país, el Xolotlán, a orillas de Managua.
Pese a que se inició un proceso de saneamiento de sus aguas contaminadas en 2009, a la fecha se desconoce el resultado de tal inversión, pero si es visible que desde que inició la sequía en 2014, sus costas se han alejado hasta 200 metros en algunas zonas costeras, según los reportes de Fundenic-SOS.
Así eran las lagunas de Moyúa, en el norte de Nicaragua, antes que el humedal se secase en 60 por ciento por efectos del fenómeno de El Niño, que en el caso de este país centroamericano equivale a sequía. Crédito: Matagalpa.orgEsta organización no solamente achaca la crisis al impacto del cambio climático que se ha cebado sobre Nicaragua desde 2014 mediante el fenómeno de El Niño/Oscilación del Sur, sino a la falta de políticas públicas para frenar la deforestación de los bosques del país.




Las grandes reservas de bosques del sur del país han perdido hasta 40 por ciento de su cobertura forestal, según una investigación de la consultora británicaEnvironmental Resources Management (ERM), contratada por el consorcio chino HKND Group para hacer los estudios de factibilidad del proyectado canal interoceánico de Nicaragua.
El deterioro ambiental de la Reserva Biológica Indio Maíz, en el sudeste de Nicaragua, y las reservas naturales Cerro Silva y Punta Gorda, en la misma zona, ha sido mayor entre 2009 y 2011 que en los 26 años previos, reveló ERM en 2015.
El estudio señala que entre 1983 a 2011, “casi 40 por ciento de la cubierta terrestre natural en el sureste de Nicaragua se perdió”.
Otras organizaciones, como el no gubernamental Centro Humboldt, han denunciado que el mismo deterioro afecta a 40 por ciento de Bosawas, la mayor reserva forestal de América Central, declarada en 1997 como reserva de biosfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).



Seguridad alimentaria, gran víctima
El impacto de la sequía ya impacta en la economía y la seguridad alimentaria de gran parte de este país, con una población de 6,2 millones de personas, de las que 2,5 millones sobreviven con menos de dos dólares al día y que en 20 por ciento está subnutrida, según organismos internacionales.
Organizaciones de productores agrícolas, ganaderos y del sector turístico empiezan a quejarse de daños económicos por la desaparición del recurso hídrico.
Por ejemplo, la Comisión Nacional Ganadera de Nicaragua confirmó en febrero que existe una honda preocupación del sector por la escasez de agua en varias zonas del país, donde se encuentra al menos el 30 por ciento nacional del ganado mayor y menor.
La situación que más les preocupa, es que según reportes internacionales y nacionales de meteorología la sequía que está provocando el fenómeno de El Niño se podría extender hasta agosto, cuando se espera caigan las primeras lluvias de 2016.
De igual modo, la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua calculó durante este mes hasta en 200 millones de dólares las pérdidas ocasionadas por la sequía durante 2015.
Y el Banco Central de Nicaragua, por su parte, reconoció en febrero que la sequía afectó la producción de energía hidroeléctrica en 2015, considerada la energía más barata en sus costos de producción.
Sin embargo, a criterio del sociólogo y director del Centro de Iniciativas de Políticas Ambientales, Cirilo Otero, la parte más afectada por la escasez de agua en el país ha sido el llamado corredor seco de Nicaragua, una franja extensa y árida de bosques secos donde se ubican hasta 35 municipios de los 153 de todo el país.
Según estudios de Otero, el impacto de la sequía y la falta de agua en esa región, que atraviesa el país de norte al centro-sur, ha sido tan fuerte, que se han perdido el cien por ciento de las cosechas y se han secado 90 por ciento de las fuentes de agua.
“Las medidas adoptadas por el gobierno son asistencialistas, agua y alimentos para ciertos días, pero las políticas públicas para frenar el despale de los bosques de pinos de las cordilleras de Dipilto y Jalapa, no existen y esa es una de las principales causas para desaparecer ríos y pozos”, denunció Otero a IPS.


De acuerdo a sus estimaciones, ya existe una realidad de inseguridad alimentaria en la zona seca, donde los más afectados son la población infantil y la adulta mayor.
“Hay familias enteras que no tienen más que maíz y sal para comer. Es una situación grave”, dijo Otero.
El gobierno, que ha recibido quejas por no declarar emergencia nacional por la sequía, no ha cesado en asistir a las familias afectadas con medicinas, alimentos y agua.
Ervin Barreda, presidente de la estatal Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, aseguró que están abasteciendo con unas 65 cisternas diarias a las zonas más críticas, a razón de 2.000 familias por día.
De acuerdo a los datos oficiales, en febrero de 2016 había 51.527 familias asentadas en 34 localidades que se abastecen de acuíferos con alta vulnerabilidad.

Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/2016/03/cambio-climatico-seca-a-nicaragua/

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lunes, 4 de abril de 2016

"¿Y si el calentamiento global no es solo una crisis?

Entrevista a Naomi Klein y Avi Lewis, activistas antoglobalización y autores del documental "Esto lo cambia todo"

Salon / El viejo topo


Durante el último Festival de Cine de Toronto, la escritora y activista Naomi Klein presentó su “Manifesto”, una súplica al gobierno de Canadá para que se abandonen los combustibles fósiles y se tomen medidas radicales hacia una sociedad mucho más sostenible y equitativa.
Apoyado por personalidades como Neil Young, Alanis Morissette, Ellen Page o Rachel McAdams, así como por actores, músicos, activistas y líderes aborígenes, el manifiesto implora a los líderes políticos “aprovechar la oportunidad para abrazar la necesidad urgente de transformación” y defender “nuestro deber sagrado hacia los damnificados por este país, a los que hoy sufren innecesariamente y a todos los que tienen derecho a un futuro seguro”. (Lee el texto entero).
Pero, como es de costumbre, este no es el único frente en el que lucha Klein. El festival de este año también estrenó “Esto lo cambia todo”, una adaptación (en formato documental y dirigido por su marido, Avi Lewis) del bestseller homónimo de Klein publicado en 2014. Pero así como el libro era un épico alegato anticapitalista (apodado por el New York Times como “el libro sobre medio ambiente más trascendental y polémico desde Silent Spring”), y el manifiesto es un intento muy concreto de lanzar un nuevo paquete de políticas medioambientales, el documental es una mirada mucho más íntima, conducida a través de las comunidades que están en primera línea de la guerra contra el cambio climático: desde las comunidades indígenas que luchan en las áreas donde procesan arenas de alquitrán en Alberta, a los habitantes de Andhra Pradesh, que defienden en India sus pantanos amenazados por una planta de extracción de carbón. Como el libro, la adaptación da una vuelta positiva al asunto. “¿Y si el calentamiento global no es solo una crisis?” pregunta Klein al público. “¿Y si es la mejor oportunidad que tendremos de construir un mundo mejor?”
“¿Y si el calentamiento global no es solo una crisis?” pregunta Klein al público. “¿Y si es la mejor oportunidad que tendremos de construir un mundo mejor?”
Antes de desvelar el manifiesto, el medio digital Salon se sienta con Klein y Lewis para hablar del documental, del poder del activismo de base y de su optimista (e indefinida) visión de futuro. Tal y como dice Klein: “No estamos ganando. Eso no quiere decir que podamos relajarnos. Pero quiere decir que la cosa se pone interesante”.
Naomi, nuestros lectores están familiarizados con tu trabajo, pero querría centrarme en el proceso de adaptar tu libro a documental. ¿Cómo empezó todo esto?
Naomi Klein: Los dos proyectos se pensaron a la vez. Se me ocurrió la idea para el libro mientras Avi trabajaba para Al Jazeera English como co-presentador de un espacio llamado “Fault Lines”, un programa de documentales. Yo viajaba para mi libro y Avi viajaba por todo el mundo para Al Jazeera. No nos veíamos, y era totalmente insostenible, así que decidimos empezar un proyecto juntos. Yo tenía la experiencia de haber hecho un largometraje sobre mi anterior libro (“La doctrina del shock”), con Michael Winterbottom. Pero con Michael lo hicimos todo a posteriori, y creo que hubo algunos fallos. Yo siempre tardo mucho en escribir un libro. Son unos cinco años de escritura y, una vez he terminado, lo último que quiero es hacerlo todo de nuevo. Durante la investigación, siempre hay un sentimiento muy genuino de descubrimiento, ya que aún no has acabado de definir tu tesis. Con el documental intentas simular todo eso (volver a los sitios a los que ya has estado, etc.), y quieras que no, el producto final siempre tiene algo de simulación. Así que queríamos hacer algo distinto esta vez, por un lado porque queríamos pasar más tiempo juntos a nivel personal, pero también porque pensamos que quizá el proceso mejoraría: ¿Y si Avi hace el documental mientras yo escribo el libro? De esta forma el proceso genuino de descubrimiento queda documentado. Ese es el lado positivo.
Avi Lewis: El inconveniente fue intentar hacer una adaptación de un libro que aún no se había escrito, y eso fue duro. Se trataba de ir más allá de nuestras razones personales y conseguir una autenticidad en toda la investigación. Lo bueno es que creo que los dos tenemos la convicción de que, si uno quiere hacer florecer una idea, una idea radical en el seno de una cultura muy abarrotada de conceptos, vale la pena intentarlo en cuantas más plataformas mejor, de forma simultánea. Así que no solo teníamos el proyecto del libro y la película en paralelo, también trabajábamos en comprometer a la gente con nuestra web y con otras plataformas digitales.
En Toronto lanzamos el manifiesto “The Leap Manifesto”. Naomi tuvo una idea brillante (muy típico de ella). 2016 es año bisiesto [leap year, en inglés], así que pensó que lo que debemos hacer, socialmente, culturalmente y económicamente, era precisamente esto, dar un salto [leap]. Ya no hay tiempo para los pequeños pasos. Aparte del libro y el documental, nos hemos organizado muchísimo durante estos últimos meses: hemos tenido reuniones con organizaciones de todos los campos, niveles y espectros. Tuvimos un encuentro en Toronto que reunió a activistas, sindicatos, ecologistas, coordinadores de derechos y de justicia social. Este manifiesto, pidiendo en Canadá una transición hacia una economía de pocas emisiones contaminantes, para que se ejemplifiquen los principios de justicia y se aborden las injusticias, se lanza en medio del festival de cine.
Una película no argumenta meticulosamente ni da evidencias. Las películas son emoción, conexión y dimensión humana. En los grandes libros de no-ficción es difícil crear personajes y darles vida de la manera en la que lo haría una película. Y ninguna de esas dos plataformas sigue siendo idónea para lanzar un paquete de medidas. Así que estamos explorando la posibilidad de verter todos esos conceptos y sus implicaciones en distintas plataformas, según los puntos fuertes de cada medio.

El documental se centra mucho en esos movimientos de base llamados “ecología de los pobres”, así como en un gran número de ese tipo de grupos que acaban teniendo mucho éxito, como ahora los manifestantes que pararon la explotación de una mina de oro en Halkidiki, Grecia.
AL: La gente está ganando, por todas partes. El movimiento por la justicia climática está empezando a andar en serio. Si miras dónde estábamos hace un año, había medio millón de personas en la calle en Nueva York. Y era por el clima. Nunca nadie había visto una manifestación similar antes. La poca inversión en combustibles y carburantes fósiles ha estallado en los últimos años, con repercusiones que van mucho más allá de los campus universitarios americanos en donde empezó todo, de las ciudades, los pueblos, de Europa, Australia… Ahora tenemos todos esos proyectos de oleoductos que se están aplazando, en algunos casos incluso interrumpiendo. Tenemos el movimiento para parar el fracking, un movimiento que ha explotado y ha conseguido que se establezcan prohibiciones, en Nueva York o en Escocia. Hay muchas cosas que celebrar y en las que inspirarse. El movimiento por el medio-ambiente está expandiendo su noción de lo que es y se está ampliando por todo el mundo. Es un momento intenso, de mucho crecimiento. Se trata de una historia en la que los puntos no acostumbran a conectarse.

Me interesa este fenómeno internacional denominado Blockadia* como una forma de conectar a todos esos movimientos medio-ambientales de base que parecen a priori muy dispares.
AL: De hecho, están todos conectados. Hemos conocido a gente en Estados Unidos que se declaran activistas en contra de las arenas de alquitrán, y no es porque estén conectados con los activistas del norte de Alberta (Canadá), sino porque los grandes equipos encargados de las infraestructuras de alquitrán (las piezas de Lego enormes que utilizan para construir refinerías y tuberías) pasan por su estado. Y eso es porque hay petroleros llenos de bitumen que han explotado cerca de sus ciudades. Así que la gente está facilitando el encuentro de unos con otros.

¿Siente que estamos en la cúspide de algo, en una especie de punto de inflexión?
NK: Cuando el otro día miraba por primera vez el documental, me impresionó darme cuenta de que esto es una guerra. Lo ves cuando te fijas en cómo se desarrollan los acontecimientos cuando la gente intenta parar una planta de carbón o una mina: aparecen las armas. Es así, y es difícil que la gente lo vea. Pero hay bandos. Y cuando intentas pararlo es cuando más ves que hay bandos muy definidos. Así que diría, para no utilizar términos militares, que se trata de una carrera.
AL: Vamos, ¡a la carrera!
NK: Diría que empezamos muy atrás. En lo que a emisiones respecta, y porque nos hemos retrasado durante tantísimo tiempo, tenemos que hacer mucho, y muy rápido. Es una tarea muy difícil, y por eso utilizamos el término “salto”, porque realmente hablamos de una transformación que debe tener lugar en muchos frentes. Aun así hay señales muy emocionantes: el precio de la energía solar ha bajado en un 75%. Es ahora más barata que los combustibles fósiles, al menos en muchas partes del mundo. Si miras el porcentaje al que el sol se está introduciendo en un país como Bangladesh, es impresionante. Creo que la industria de los combustible fósiles está empezando a asustarse por la combinación desplome del precio–desinversión y por la tendencia que hace que las renovables se estén abaratando muchísimo en muy poco tiempo. Eso no quiere decir que ganemos. No estamos ganando. Eso no quiere decir que podamos relajarnos. Pero quiere decir que la cosa se pone interesante.
¿Cómo ven el reciente esfuerzo por parte de las empresas de apropiarse del movimiento por el clima, como la campaña de BP “Beyond Petroleum” (“Mucho más que petróleo”)?
AL: Con la campaña de BP ves exactamente lo que significan las palabras escogidas, ya que la abandonaron al cabo de muy poco de empezarla.
NK: Dijeron todo lo que debía decirse, lo escogieron muy bien. Dijeron que se convertirían en una multinacional diversificada y que irían más allá del petróleo, pero entonces el precio del crudo aumentó, vendieron su parte de energías renovables y duplicaron su apuesta por los combustibles más contaminantes del planeta. Así que no creo que podamos dejar esto en manos del mercado. Es demasiado importante. Es nuestro hogar. Es la vida en la tierra. Uno no debería apostar o jugar con un bien tan preciado e irremplazable. Eso no quiere decir que el mercado no tenga ningún papel, pero la idea de esperar lo mejor y poner algunos mecanismos favorables al mercado y dejarles hacer su trabajo… Creo que estamos ante una cuestión que solo se soluciona con normativas.
En el documental te fijas en la trayectoria de activistas a título individual, lo que lleva a escenas muy emotivas: los rancheros de Montana, devastados por el vertido de petróleo en su patio trasero o las mujeres del Alberta Beaver Cree Nation, a quienes la burocracia pone trabas de forma constante. ¿Cómo fue conocer y hablar con esta gente, y cómo escogió las historias que debían formar parte del documental?
AL: Fue muy difícil escoger. Decidí que, para que estuviera a la altura del trabajo que realizaba Naomi, debía ser un proyecto global. También vi que uno no puede hacer un documental sobre el cambio climático y el capitalismo en 2012 y no ir a China o India, no estar en los sitios donde se ganará o perderá la batalla por el cambio climático. Y como es muy complicado (y caro) viajar para realizar un documental (especialmente cuando intentas hacerlo con una buena producción y llevas veinte maletas encima cada vez que subes a un avión) tuvimos que reducir el tiempo que pasábamos en cada sitio al que íbamos. Habría sido magnifico haber tenido un par de meses para cada localización, pero tuvimos solo semanas. Eso lo compensamos con más investigación previa, charlando antes con la gente y estableciendo con tiempo las relaciones críticas con los sujetos que nos interesaban más. Cuando estás sobre el terreno y ocurre algo dramático en tiempo real… Bueno, podríamos decir que eso son los dioses sonriéndote. No se ven en el documental las innumerables veces que esto no ocurrió.
Con los documentales… no dejes nunca que nadie te diga que hay una fórmula mágica. Cualquiera que actúe haciendo ver que sabe lo que está haciendo, miente. Se basa todo en conjeturas; con los años pules tu intuición, tus corazonadas. Pero una cosa está clara: si la comunidad está a bordo del proyecto, entonces tienes una apuesta segura. Cuando sabes que un colectivo está luchando contra algo, o que se han juntado para luchar, cuando tienes ese sentimiento de que hay una lucha real… Sabes que vas a encontrar esos momentos de emoción, de drama. Además sabes que conocerás a gente de la cual aprenderás muchísimo y que te inspirarán. Gente que dirá cosas que cambiarán tu mundo y la manera que tienes de pensar y ver las cosas.
Me quedé muy impresionada con un momento en el que una mujer que participa en una protesta (la que se opone a la construcción de una mina de carbón en Grecia) dice mirando a cámara: “Daría mi vida para poner fin a esto”. No me pareció ni planificado ni orquestado con antelación.
AL: Esa mujer no se andaba con gilipolleces.
NK: Vino ella a buscarnos. Y otra cosa que quería decir es que las escenas del norte de Alberta, con Crystal y su familia en la comunidad de Beaver Cree Nation, son únicas, ya que ellos nunca se habían abierto a las cámaras de ese modo. Crystal ha hecho muchísimas entrevistas, pero nunca había invitado a nadie a su ámbito más familiar. Y esto tiene que ver con que Crystal y yo estamos involucradas en este movimiento desde hace mucho, y nos conocemos. Eso es lo que nos permitió hacer todo esto. Aunque no estuviéramos allí por mucho tiempo, la gente nos bendijo con su tremenda confianza. Y es algo que no damos por sentado. Es algo impresionante, dejar que alguien entre en tu casa con su cámara, que tenga acceso a tus momentos familiares más íntimos. Crystal me dijo después de acabar la grabación: “Cuando dije que ellos me tratan como a una ‘India estúpida’, crees que se ha entendido que este no es un término que nosotros utilicemos?”. Le aseguré que absolutamente todo el mundo a quien le habíamos enseñado esa escena lo había entendido de la forma que ella pretendía. Ese fue precisamente un momento espontáneo de intimidad, y estamos tremendamente agradecidos por toda esa confianza.
Yo soy de Canadá, y me conmovió muchísimo la descripción que hace el documental de las comunidades indígenas en este país. Parece que el tema de la protección del medio ambiente realmente encaja con todos estos otros problemas que aquejan a las comunidades indígenas canadienses en cuanto a la opresión del gobierno y en cuanto a su derecho de auto-determinación. Durante toda la película vemos que la lucha por el clima se entrelaza con temas relacionados con los derechos de la mujer y la pobreza.
NK: Una de las cosas que más me gusta de la película es que hay muchísimas mujeres, y muchas mujeres líderes. Y no es algo que Avi haya intensificado o magnificado.
AL: Es un reflejo claro de quién está liderando, un reflejo de quiénes son las figuras que inspiran.
NK: Es simplemente quien lidera. Crystal, Vanessa, Sunita, así como todas las mujeres de Grecia, son increíbles. Supimos de esa lucha por una carta abierta que escribieron desde Halkidiki al mundo sobre lo que estaban experimentando. Es una carta increíble sobre la opresión que estaban experimentando. En ella decían: “Queremos hablar contigo, de mujer a mujer”. Era algo muy directo, pero no hicimos una gran montaña de ello. Quizá tendríamos que haberlo destacado más, pero me alegra que hayas reparado en ello.
Poniendo la mirada en las presidenciales estadounidenses, ¿hay algún candidato que creáis que sea la opción ‘verde’ más obvia?
AL: Hay mejores y peores candidatos, pero de hecho creo que el sistema político americano no tiene las condiciones para el tipo de cambio que hace falta, y eso nos marca el camino de lo que debemos hacer como sociedad. Lo mismo pasa aquí en Canadá. Cuando tienes un Congreso bloqueado, el ejecutivo en pie de guerra con una o las dos cámaras… No hay una receta para un solo candidato, independientemente de su situación, para que este pueda realizar el cambio radical que pide el planeta y que la ciencia nos está diciendo que es necesario. Y eso está bien. Porque este es precisamente uno de los relatos que debemos quitarnos de encima.
Debemos dejar atrás este relato de más de 400 años de historia que nos dice que podemos controlar la naturaleza, moldearla a nuestro antojo, y que no habrá consecuencias para las sociedades basadas en estas premisas. Debemos madurar y abandonar esa historia, salir de la idea de que un político vendrá a salvarnos –independientemente de cómo sean o de cuánto inspiren a la población. Lo que necesitamos es similar a lo que pasó en Alemania, donde movimientos sociales presionaron a los políticos y crearon tanto apoyo público que ya era un tema de egoísmo político el hacer lo correcto. En torno a potenciar las energías renovables, a crear buenos empleos, a regular las grandes corporaciones y, sobre todo, en torno a un paquete completo de medidas para combatir la crisis climática y las desigualdades de nuestro sistema. Aquí es donde se ve que algo está cambiando. Y eso solo ocurre cuando hay un apoyo público enorme y unos políticos que llegan a donde está la gente. Y por suerte, ya podemos hacer eso, porque nosotros somos ellos.
Exacto. Somos nosotros.
NK: Siento que estamos en este momento en el que tenemos una clase política “seria” que nos está constantemente diciendo que se trata de un tema opcional, y que nos está empujando hacia esas medidas blandas totalmente insostenibles pero que hacen que nos quedemos en este camino suicida. Medidas que han demostrado, una y otra vez, ser erróneas. Es increíble que Bernie Sanders esté avanzando a Hillary Clinton en New Hampshire y Iowa. Eso demuestra que los expertos están equivocados. Así como es increíble que Jeremy Corbyn haya ganado el liderazgo del partido laborista en el Reino Unido.
AL: O que Alberta haya echado a los conservadores después de 44 años de gobierno de un único partido.
NK: Para mí es eso de lo que va este momento histórico: ¿Cómo encontramos esa realidad, donde los expertos están equivocados, donde la gente quiere más, donde todo mundo está listo para dar un paso adelante, pero donde hay un claro vacío de visión y de ideas?
Nota:
Blockadia: fenómeno internacional cuyo objetivo es detener los proyectos de extracción de combustibles fósiles o de minerales allí donde surjan.
Entrevista publicada originalmente en ‘Salon’. Anna Silman es editora de ‘Salon’.
Traducción Anna Galdón
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Papúa Nueva Guinea marca el camino contra el cambio climático

Comunidades rurales de Papúa Nueva Guinea instalan sus propios paneles solares rentables y eficientes. Crédito: Catherine Wilson/IPS.


IPS


El plan de Papúa Nueva Guinea para contar con 100 por ciento de energía renovable para 2030 ya no es solo una contribución prevista y determinada a nivel nacional (INDC, en inglés), sino un plan climático oficial de este pequeño país insular del océano Pacífico.El 29 de marzo, Papúa Nueva Guinea se convirtió en el primer país en enviar la versión final del plan nacional de acción climática (o contribución determinada a nivel nacional, NDC) como se lo conoce en el marco del Acuerdo de París.
Las NDC de Papúa Nueva Guinea marcan un avance en el proceso de implementación del histórico acuerdo climático internacional adoptado en la 21 Conferencia de las Partes (COP21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), realizada en diciembre de 2015 en París.
Antes de la COP21, los países enviaron sus INDC, que detallaban las medidas propuestas para contribuir al esfuerzo de la comunidad internacional de impedir que el aumento de la temperatura global supere los dos grados centígrados.
Hasta el momento se enviaron 161 INDC, que representan los planes nacionales de 188 países y cubren 98,7 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero. El Acuerdo de París ofrece un marco legal para esas acciones.
¿Cómo se transforman las INDC en NDC?
El Acuerdo de París señala que uno de los pasos más importantes es que los países concluyan sus planes climáticos y los envíen a la CMNUCC como NDC, que es precisamente lo que hizo Papúa Nueva Guinea.
Los países deben cumplir con ese requisito no mucho después de que se unan formalmente al Acuerdo de París, lo que implica un proceso de firma y ratificacióndel documento. El tratado entrará en vigor oficialmente cuando 55 países, que representan por lo menos 55 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, lo firmen y ratifiquen.
Se estima que en el compromiso de muchos países, entre los que figura Papúa Nueva Guinea, sus NDC serán iguales a sus INDC. Pero las naciones también pueden aumentar la transparencia y la ambición de sus planes climáticos antes de enviar su compromiso y así el mundo estará más cerca de evitar las peores consecuencias del cambio climático.
Cuando los estados hayan terminado con el proceso, las NDC estarán a disposición del público en el Registro de NDC creado por la Secretaría de la CMNUCC.
¿Por qué las NDC son tan importantes?
Las NDC son el eje del proceso establecido por el Acuerdo de París para mejorar de forma continua la acción climática a escala global cada cinco años. Todos los países deben preparar, comunicar y mantener las sucesivas NDC, así como buscar medidas locales de mitigación de los efectos del recalentamiento global para cumplir sus objetivos.
Los países deberán enviar de forma regular sus inventarios de emisiones nacionales, así como informes de sus avances. Cada cinco años se evaluarán los avances colectivos hacia el cumplimiento de los objetivos a largo plazo previstos en el Acuerdo de París, y los estados enviarán sus nuevas NDC que representarán medidas más contundentes en relación con sus planes anteriores.
Es decir, que las NDC sostienen la capacidad del mundo de concretar los objetivos del Acuerdo de París, lo que incluye limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 o dos grados, a fin de evitar las peores consecuencias del cambio climático.
Las NDC también son importantes para comunicar información sobre iniciativas de adaptación, tal como lo hizo Papúa Nueva Guinea. Los elementos de adaptación realzan objetivos, actividades y necesidades de los países para hacer frente a sequías, tormentas más fuertes, aumento del nivel del mar y otras consecuencias del recalentamiento planetario.
El Acuerdo de París reconoce el envío y la actualización regular de las comunicaciones en materia de adaptación, ya sea a través de las NDC o de otros medios.
El liderazgo que ha demostrado Papúa Nueva Guinea al dar ese importante paso para implementar el Acuerdo de París debe destacarse y aplaudirse.
Ahora es de esperar que muchos otros países formalicen sus planes nacionales de acción climática y aprovechen la coyuntura para avanzar hacia un mundo con pocas emisiones de carbono y resiliente a la variabilidad climática.

 
Traducción de Verónica Firme.
Fuente original: http://www.ipsnoticias.net/2016/04/papua-nueva-guinea-marca-el-camino-contra-el-cambio-climatico/

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viernes, 1 de abril de 2016

Amazonía sin petroleto: Resistencia en Territorio Mosetén


Patricia Molina
FOBOMADE

La destrucción de los modos de vida y pensamiento de hombres y mujeres que tienen una forma diferente de construir su vida, sus relaciones humanas y sus vínculos con la naturaleza, es una muestra de que, a nombre de la civilización, se pretende imponer la modernidad capitalista. A pesar de todo el discurso de descolonización, quienes detentan el poder asumen que “liberar” a los indígenas de la miseria significa habilitar caminos por donde ingresen los avasalladores, o se creen con el deber de imponerles el desarrollo con petróleo y explotación forestal, para así,- desposeídos de su territorio, de su vías fluviales y de sus recursos, alcancen un estado superior: el de ciudadanos iguales a los demás, con su indianidad amazónica y sus diferencias culturales suprimidas.

La Campaña “Amazonía sin Petróleo” se inició formalmente el 24 de abril del 2009, dos días después de que, a propuesta del presidente Evo Morales, las Naciones Unidas declarara, el 22 de abril como el día Internacional de la Madre Tierra, recordando a las personas la obligación de preservar y respetar la riqueza natural con la que comparte el planeta.
Meses antes, los pobladores de los territorios Moseten y Pilón Lajas, se vieron sorprendidos por los inusitados ingresos a sus comunidades defuncionarios y consultores de la empresa estatal petrolera y consultores privados. Estos personeros pretendían hacerles firmar papeles y planillas cuyo  contenido y destino ignoraban. Anunciaban que se realizarían trabajos  de sísmica, pero no daban mayor explicación. Los dirigentes de la  organización regional CPILAP, presionados desde las instancias ministeriales, se enfrascaban en largas reuniones y dirigían notas a las autoridadesexigiendo información detallada, pero los funcionarios continuaban ingresando a las comunidades, aparecían de improviso en las escuelas,abordaban a las madres de familia, niños y maestros para que rubriquen los documentos a cambio de bebidas y almuerzos.
La firma del contrato petrolero con Petroandina para explorar los Bloques Liquimuni, Secure, Chispani, Chepite y Madidi efectuada un año antes,el 3 de abril del 2008 y la promulgación de la ley respectiva en la Asamblea Legislativa, no se sujetaron a lo estipulado en la Constitución Política del Estado ni en la Ley de Hidrocarburos, específicamente sobre actividades petroleras en territorios indígenas y Areas Protegidas.
El 25 de enero del 2009 fue promulgada la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, luego de un duro proceso en el que, sectores conservadores, extremaron esfuerzos para evitar que se incluyeran cambios fundamentales como la  constitucionalización de los derechos indígenas. La Constitución establece el derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas y a la consulta previa cuando señala que estos tienen el derecho:
A ser consultados mediante procedimientos apropiados, y en particular, a través de sus instituciones, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles. En este marco, se respetará y garantizará el derecho a la consulta previa obligatoria, realizada por el Estado, de buena fé y concertada, respecto a la explotación de los recursos naturales no renovables en el territorio que habitan. (CPEP. Capítulo IV Derechos de las Naciones y Pueblos Indigena Originario Campesinos Art 15).
En carta abierta dirigida al presidente Evo Morales el 24 de abril del mismo año, el presidente de FOBOMADE le recuerda que las políticas excluyentes del pasado enmudecieron los reclamos,  demandas y derechos de los pueblos indígenas, y que el  reconocimiento de los mismos no solo a nivel nacional sino internacional era el mayor logro de la gestión gubernamental que encabezaba el proceso de cambio. Asimismo, se enfatiza que al amparo de los derechos constitucionales se debe evitar la discriminación y utilización de los pueblos indígenas bajo razonamientos desarrollistas como el “progreso lineal”, las relaciones de las culturas “modernas” y “atrasadas”, “primitivas” y “avanzadas”.
La carta también hace mención a la Declaración de la ONU que reconoció el derecho de los pueblos indígenas al desarrollo con identidad y a determinar y elaborar prioridades y estrategias para el ejercicio de su derecho al desarrollo. Concluye señalando que si el Estado pretende aplicar una estrategia de desarrollo nacional, es fundamental la concertacion de las políticas con las comunidades indígenas para evitar la afectación de su tierra y territorio,  pues de lo contrario, se estará aplicando la misma vieja política de implantación vertical de los proyectos de explotacion que van “si o si”.
Lamentablemente, la misiva molestó al presidente quién dirigió un duro ataque a las organizaciones indígenas y a los ecologistas, a quienes acusó de ser financiados por USAID,  aun cuando las estrategias de la agencia norteamericana fueron también denunciadas en el pronunciamiento público.
“...diferentes estrategias buscan consolidar la ocupación de los territorios andino amazónicos, combinando el crecimiento y conservación desde un enfoque de patrimonio de la humanidad, reserva medioambiental del planeta, un gran parque de secuestro de carbono y provisión de servicios ambientales”.  “...Dichas estrategias se articulan en la Iniciativa de Conservación de la Amazonia Andina (ICCA), un programa de conservación financiado por USAID... que es parte de lo que se conoce como Internacionalización de la Amazonía. La internacionalización de territorios implica la interferencia en políticas nacionales bajo el argumento de la protección de un ecosistema de importancia global o regional y puede realizarse de manera impuesta, por consensos mundiales, o de manera más sutil, por ejemplo, a través de la gestión compartida de cuencas o corredores entre países con asimetrías profundas...” 
Esto último es precisamente lo que ocurrió cuando el 2006 se quiso implementar como política de Estado la Nacionalización de Áreas Protegidas, resistida precisamente desde el ICCA, sus socias y alguna institución extranjera, que definen las acciones del Servicio Nacional de Áreas Protegidas, a través del 95% del financiamiento externo de esta instancia de gobierno, convertida a la fecha en un ente sin peso político alguno.
La Nacionalización de Áreas Protegidas planteó precisamente la recuperación de soberanía en estos espacios de territorio nacional protegidos por su biodiversidad que han sido paulatinamente cedidos a instituciones internacionales de conservación, en especial para la gestión del conocimiento de la biodiversidad.  Una de las consecuencias de ello -aunque la menos visible-, es precisamente el control privado del conocimiento, debido a que financian, sistematizan y controlan los avances de investigación y los descubrimientos científicos y el país no cuenta con mecanismo alguno para reclamar por dicho patrimonio intelectual.
A pesar de las amenazas, el presidente Morales no retiró del país a la Agencia norteamericana ni su financiamiento. De esta manera, de ser un programa de 5 años el 2006, el ICAA pasó a ser un programa de 20 años el 2012, consolidando las relaciones con el país del norte.
El Bloque Petrolero Lliquimuni y las actividades de la sociedad Petroandina en Territorio Mosetén señalaron el camino que seguirían las políticas de “descolonización”, que no solo no garantizaron la vigencia de los derechos constitucionales reconocidos a los pueblos indígenas sino que se afirmaron en nuevas leyes aprobadas para dar vuelta al proceso constituyente.
A Lliquimuni siguió el conflicto del TIPNIS, con los esfuerzos estatales por imponer una carretera que claramente significaría la desaparición del territorio indígena con doble condición de área protegida. La VIII Marcha Indígena en apoyo a los pobladores del TIPNIS sacudió estructuralmente al país y al gobierno, pero no impidió maniobras posteriores a los acuerdos logrados, para viabilizar la carretera desde el rodillo de la mayoría oficialista en la Asamblea Constituyente.
En mayo del 2012, a pocos días de por iniciarse el invierno, los pueblos del TIPNIS, junto con su organización matriz y otros pueblos indígenas volvieron a recorrer caminos intransitables hacia la sede de gobierno, en la IX Marcha Indígena. Demostraron que la integración vial que la gente precisa, para vincular a la gente, a las comunidades, a los territorios, a los pueblos, y a estos con las ciudades, no es la del IIRSA, ni de los intereses petroleros, madereros y cocaleros, que impulsan una carretera que el país no quiere. Demostraron que el territorio cuenta y por tanto que la visión desde lo local es relevante para el desarrollo y sus planes.
Estas luchas de resistencia ponen al descubierto que la máquina de destrucción de los pueblos indios que se puso en funcionamiento con la llegada de los colonizadores a América, sigue en marcha. La destrucción de los modos de vida y pensamiento de hombres y mujeres que tienen una forma diferente de construir su vida, sus relaciones humanas y sus vínculos con la naturaleza, es una muestra de que, a nombre de la civilización, se pretende imponer la modernidad capitalista. A pesar de todo el discurso de descolonización, quienes detentan el poder asumen que “liberar” a los indígenas de la miseria significa habilitar caminos por donde ingresen los avasalladores, o se creen con el deber de imponerles el desarrollo con petróleo y explotación forestal, para así,- desposeídos de su territorio, de su vías fluviales y de sus recursos, alcancen un estado superior: el de ciudadanos iguales a los demás, con su indianidad amazónica y sus diferencias culturales suprimidas.
Descargar archivo completo en: http://www.mediafire.com/download/p45bmcnch4p3gdc/Lliquimuni+TCO+Moseten.pdf

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