viernes, 1 de abril de 2016

Diez mitos sobre el discurso del "proceso de cambio" en Bolivia a 10 años de su despliegue


Pavel C. López

Más allá del debate sobre el ocaso del “ciclo progresista” y la necesidad de un recuperar un cambio desde abajo


Después de la lectura de varios escritos recientes que reaccionan, en algunos casos escandalizados, por otras publicaciones, también recientes, en las que se (pro) pone al debate el llamado “fin del ciclo (o fin del relato) progresista en la región”, en este breve escrito se intenta provocar no tanto salir de este dilema sino intentar ir más allá de su deriva dicotómica, que considero tan interesante como igualmente estéril si nos quedamos solamente en debate de si se trata, o no, de un fin de ciclo. Sugiero más bien la necesidad de precisar y/o desmontar algunos mitos y varios de los principales supuestos y recursos retóricos en los que se base el discurso de defensa/justificación de algunos de los gobiernos progresistas en la región, concentrándome en el caso de Bolivia como una de sus expresiones tal vez más paradigmáticas. En ese sentido, no es la pretensión posicionarse aquí, sea de un lado; de quienes afirman que asistimos al final del relato progresista en la región y que el horizonte que se vislumbra es la restauración de las derechas políticas y del retorno ‘recargado’ del neoliberalismo de los 90’ (aunque no es una posibilidad que pueda desecharse), lo que se avizora con la victoria y primeras señales antipopulares de Macri en Argentina, del repuntar amenazante la derecha reaccionaria en Venezuela o de la reactivación de los sectores conservadores en Brasil, ni tampoco, del otro lado, de los que reaccionan ante los primeros, asegurando que en realidad aquellos son los agoreros del imperialismo y de la “derecha” y lo que hacen con esos presagios es facilitar el empoderamiento conservador en contra de los “logros revolucionarios” del progresismo subcontinental en la última década, particularmente en países como Bolivia, Venezuela y Ecuador, así como de sus caudillos (los que postulan que no se trata en absoluto de un “fin de ciclo” sino más bien de un reflujo, una nueva etapa o de otro tiempo político). La idea aquí, entonces, es plantear una mirada que se concentre en algunos presupuestos sobre los que se basan varias de las argumentaciones referidas. 
Sin desmerecer que el debate referido sea oportuno como interesante, en cuanto abre la necesaria discusión sobre lo que ha sucedido con los procesos sociopolíticos y cambios geopolíticos que se generaron desde inicios de la década pasada en la región hasta ahora y del significado de las transformaciones (o no) en el campo político regional y en los imaginarios colectivos sobre dichos procesos, luego de la noche neoliberal anterior. Sin embargo, es igualmente importante, necesario y útil contribuir a precisar y problematizar algunas ideas y slogans que son recurrentes en los discursos dentro de algunas de las perspectivas antes señaladas, en particular de los acérrimos defensores de los autodenominados “gobiernos progresistas”, desmontando a la vez algunos de los mitos que parecen naturalizados e incuestionables a la hora de hablar de dichos procesos. Con ese propósito se proponen identificar diez nociones que operarían más bien como ‘mitos’ recurrentes en torno al llamado “procesos de cambio” en Bolivia, coincidiendo con el reciente décimo aniversario de la asunción de Evo Morales a la cabeza del gobierno del MAS y ante un escenario de posible reforma constitucional en Bolivia (vía un próximo referéndum) para habilitar aún su continuidad el 2019. 
Así, la idea de concentrarse en el caso particular de Bolivia no pretende en absoluto generalizar la argumentación (por más breve que esta sea) al resto de los casos de la región sino más bien remarcar la necesidad de agudizar el tratamiento analítico crítico, contextual y conceptual en cada caso, revelando algunas de sus particularidades, pero identificando también similitudes y aspectos en común con los otros procesos en la región. 
En ese sentido, la idea del “proceso de cambio”, en torno a la cual se viene discutiendo acerca del contexto político boliviano y de la región la última década y que ha sido objeto de muchos debates, lecturas e interpretaciones políticas y académicas por lo que, no se realiza aquí un análisis con la profundidad necesaria (que es objeto de un trabajo más extenso) sino simplemente se plantea algunas precisiones esenciales que permitan realizar algunas necesarias interrogantes.
Mito 1: “El actual gobierno del MAS es un gobierno de izquierda anticapitalista”
Este es una de las ideas más naturalizadas que se tienen sobre el gobierno boliviano desde que comenzó su primera gestión en 2006 y que quizás, con matices diversos, es recurrente en los imaginarios sobre los otros gobiernos progresistas en la región. Sin embargo poco se profundiza en los elementos concretos que harían de este un gobierno de izquierda, que además se autoproclama “revolucionario” [i] y anticapitalista, sin ir más allá de una simple diferenciación y oposición a la derrotada “derecha política” que expresaban los partidos tradicionales que gobernaron Bolivia y que implementaron el modelo neoliberal impuesto por el ajuste estructural imperialista de los 80’ y 90’. Sin embargo, esta floja e inerte consideración de la izquierda por simple oposición o distinción a la derecha neoliberal, resulta no solo insuficiente sino trivial, ya que evita considerar algunos aspectos que histórica y conceptualmente fueron centrales para definir a la ‘izquierda’ como tal. Habría que preguntarse entonces, ¿con qué tipo de ‘izquierda’ se puede asociar al actual gobierno boliviano? Si con esa izquierda burocrática y estado-céntrica del socialismo real del siglo XX (de la que se conocen por demás sus resultados) y que en la mayoría de los casos resultó funcional al capitalismo, o de una izquierda más profunda en la historia, con sus ideales y principios libertarios, de igualdad y justicia social (con la que aún se identifican muchas luchas contemporáneas). 
En ese sentido, resulta particularmente curioso que mirando detrás de los estridentes discursos políticos y supuestamente teóricos que apelan a lecturas de autores como Lenin y/o Gramsci (sobre todo de parte del Vicepresidente boliviano como el principal emisor del discurso que autoproclama al actual gobierno como “revolucionario”, con el conocido léxico político de la izquierda tradicional, a la misma que a su vez acusa de “infantil” “trasnochada”, “tonta” y “anacrónica”), sea por demás evidente la contundencia y vehemencia con la que son implementadas políticas gubernamentales de intensificación y expansión de modalidades acumulación capitalista, expresadas en el extractivismo o “neo-extractivismo” (Gudynas, 2009; Svampa, 2010; Acosta, 2011; Lander, 2012) y en las formas de despojo que aquellas están generando en territorios, comunidades y poblaciones en Bolivia, con particular intensidad en territorios indígenas. 
En esta idea, si una “izquierda” históricamente se caracterizaba –al menos en su identidad discursiva y en su bandera de horizonte histórico– por una lucha frontal contra el capitalismo, seguramente una política estatal que lo promueve, intensifica y expande, no tiene nada que ver con una “izquierda anticapitalista”. Al menos en el caso del actual gobierno boliviano, más allá de la retórica de su principal vocero político-ideológico, que insiste en que el objetivo es la construcción de un “socialismo comunitario” [ii], no es posible identificar ninguna señal que en la realidad muestre dicha anhelada transformación y “construcción revolucionaria”, por el contrario cada día se hace más evidente el despliegue de formas de acumulación del capitalismo más salvaje y del despojo que provoca. 
Parece oportuno preguntarse si autodenominarse de “izquierda” basta con una insistencia retorica anti-imperialista, que instrumentaliza esa noción para remar en sentido totalmente contrario. Si bien es claro que el actual gobierno del MAS representan un cambio respecto a los gobiernos neoliberales anteriores en Bolivia, en particular por el nuevo rol protagónico del Estado en el control del excedente económico y los cambios en la forma de gestionarlos, ¿esto es suficiente para afirmar que se trate de un gobierno de izquierda anticapitalista y revolucionario?
Mito 2: “El actual gobierno del MAS y Evo Morales encarnan (son) el ‘proceso de cambio’”
Esta afirmación, que también es parte de la retórica gubernamental, en el sentido de haberse naturalizado la idea del ‘proceso de cambio’ como sinónimo del gobierno del MAS, particularmente personificado en la figura del presidente Evo Morales, y que es presentada como si el primero no existiría sin el segundo, es decir, que si no fuera por el actual gobierno del MAS, ya con una década de gobierno encima, no podría ser posible, no existiría (o nunca habría existido) eso a lo que se llama “proceso de cambio”. Así, al igual como sucede en los otros slogans discursivos oficialistas, es posible identificar aquí la instrumentalización a través de un discurso simplificante y un recurso retórico instrumental desde su principal emisor, que es el propio gobierno y sus portavoces. 
No está por demás recordar que la denominación de “proceso de cambio” (también nombrado como “proceso de transformación”) surge como resultado del nuevo contexto que se abre en Bolivia a partir del ciclo de protestas sociales a inicios del presente siglo, dentro de la atmosfera que generan las movilizaciones, rebeliones sociales y populares, en particular luego de la “guerra del gas” en octubre del 2003, la huida del último presidente de la camada neoliberal y, sobre todo, desde la agenda sociopolítica que dejan estos acontecimientos. En ese contexto es cuando comienza a transformarse radicalmente la correlación de fuerzas en el país y a reconfigurarse y “cambiar” el campo político, que se condensarán en la llamada “agenda de octubre” (la que tenía como principales demandas y objetivos la nacionalización de los recursos naturales, en particular hidrocarburos, y la convocatoria a una Asamblea Constituyente), que expresaba el horizonte al que apostaba toda la potencia social y popular que se había movilizado y que conducirá el 2005 a Evo Morales a la presidencia de Bolivia, cuyo gobierno tendrá el principal mandato popular de cumplir la ‘agenda de octubre’, como pilar fundamental para abrir un proceso de cambio en este país. Si bien desde el 2006 dicha agenda de octubre se cumplirá parcialmente, ya que, por una parte, la supuesta “nacionalización” terminará mostrando que no fue tal, sino solo un cambio operado en algunas condiciones y los contratos con las empresas transnacionales de hidrocarburos que seguirán operando en el país, que ciertamente mejoraron los porcentajes de recursos en favor del Estado, pero no será una nacionalización en sentido estricto; por otro lado, la convocatoria a la Asamblea Constituyente resultará desde su inicio limitada y encadenada a los parámetros y prácticas del viejo sistema político-partidario electoral [iii], sin dejar de mencionar el control durante su funcionamiento que ejercerá el poder constituido (gobierno) sobre aquella, en tanto poder constituyente, que se traducirá en un conjunto de imposiciones desde el gobierno del MAS sobre los asambleístas de este partido, que resultará en una permanente dinámica de direccionamiento vertical de lo que se discutía en el cónclave hacía la validación de las “líneas” gubernamentales. Sin embargo, el aspecto que puede identificarse como una verdadera traición o capitulación de las aspiraciones de transformación y descolonización estructural del Estado que provenían de las organizaciones y movimientos sociales, particularmente indígenas y campesinos en torno al Pacto de Unidad [iv], y que implicaba un verdadero cambio y transformación, tiene que ver con las “negociaciones” y “acuerdos” entre actores políticos del poder constituido (primero con las fuerzas políticas y cívicas regionales conservadoras y después con la derecha política parlamentaria), para modificar la propuesta original de Constitución surgida de la Asamblea Constituyente. Como resultado de estas negociaciones entre el gobierno del MAS y la derecha “políticamente derrotada” se darán grandes retrocesos en temas fundamentales donde, entre otras regresiones, se evitaran afectar privilegios de los sectores históricamente dominantes el país (como en el tema de la tierra, los recursos naturales y las competencias en el nuevo régimen autonómico). A pesar de este hecho la mayoría de los bolivianos aprobamos el nuevo texto constitucional el 2009, con la esperanza de podía ser una base para la trasformación y descolonización del Estado. 
Lo que desde entonces viene sucediendo el contexto político boliviano poco tiene que ver con un “proceso de cambio”, más allá de la insistente verborragia oficialista que bombardea dentro y fuera del país con esa idea. Así, seguramente tampoco tiene que ver con un “proceso de cambio” la visión y el Plan de Desarrollo que se comienza implementar desde el 2010 en el país y que irá claramente a contra mano de los principales principios constitucionales que exhalaban algo de vientos de cambio. Igualmente, poco tendrá que ver con un “cambio” la secuencia de leyes [v] y normas gestadas y aprobadas por el gobierno del MAS, que en su contenidos y alcances apuntan a des-constitucionalizar (Prada, 2013; Exéni, 2015) más que a cumplir la actual Constitución. Y mucho menos tendrá que ver con el cambio, las políticas represivas, anti-indígenas y neocoloniales que despliega el gobierno del MAS en los territorios comunitarios, afectando directamente poblaciones locales, vulnerando formas de vida ancestrales y destruyendo irreversiblemente ecosistemas naturales, a través de un extractivismo salvaje y en nombre de las tan anheladas aspiraciones de “desarrollo”, de “modernización” y “progreso” que postula el gobierno de Morales. 
Con todos estos aspectos mencionados, que seguramente no representan ni lejanamente un \\\\\\\\\\\\\\\"proceso de cambio\\\\\\\\\\\\\\\" que se generó en el imaginario colectivo de gran parte de la población boliviana la primera mitad de la década anterior, y que en cierto sentido siguió aumentando luego de la elección de Evo Morales como presidente (2005), con la Asamblea Constituyente y la aprobación de una nueva constitución, cabría la interrogante: ¿es posible hablar actualmente de un “proceso de cambio” en Bolivia?, y si el actual gobierno del MAS representa un proceso de cambio.
Mito 3: “Cualquiera que no esté con el MAS o con Evo Morales está con la derecha” 
Esta afirmación se ha convertido los últimos años en una especie de lema bastante recurrente, tan repetitivo como vacío, en el discurso de los principales representantes del gobierno del MAS y que es muy insistente sobre todo en los discursos del presidente y del vicepresidente, como un alegato que es igualmente común a varios de los gobiernos neo-populistas en la región, los que suelen acusar a todo tipo de oposición a sus gobiernos (poniendo en un solo saco a todas las voces disidentes) de pertenecer a sectores políticos de “derecha” o de estar “favoreciendo” o “haciéndole el juego” a ésta. Este insistente uso y abuso en el discurso oficialista de esta acusación generalizada y generalizante en inicio resultaba explicable y aparentemente defensiva, pero rápidamente se fue convirtiendo en una forma de advertencia y amedrentamiento político con consecuencias poco democráticas y más bien de rasgos bastante autoritarios; si recordamos que con más o menos ese mismo argumento en los últimos años han sido asediadas, perseguidas y literalmente atacadas instituciones como la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB) y organizaciones sociales indígenas, como la CONAMAQ (Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu) o a la CIDOB (Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano), por parte de grupos (hordas) afines al partido gobernante.
Asimismo, esta generalización descalificadora y difamante, presente continuamente en el discurso gubernamental, entre otras características, re-editaría, como acertadamente señala Luis Tapia (2014) una vieja estrategia discursiva imperialista y dictatorial muy conocida en América del Sur, como es el discurso del “enemigo interno”; un enemigo al que hay que perseguir, reprimir y “derrotar”. El discurso del “enemigo interno” que antes usaban los gobiernos dictatoriales/militares para perseguir y/o eliminar a militantes y organizaciones de izquierda, en la actualidad viene siendo reciclado, quizá con otros denominativos en el discurso oficialista, para descalificar, acusar y, en el caso, también perseguir a dirigentes y organizaciones sociales que no profesen la visión gubernamental y/o presidencial o que expresen discursos críticos a sus políticas. En ese sentido, resulta por demás paradójico (para no mencionar lo dramático que es para los dirigentes y las organizaciones sociales que son objeto de atropellos, amedrentamiento o persecución) que un gobierno que dice representar la diversidad sociocultural y lo popular, niegue, descalifique y ataque cualquier otra forma de expresión y opinión política desde la sociedad, que no acuerde con la suya, acusando de un modo groseramente simplón de ser parte o cómplice de “la derecha”. 
Esta estrategia de descalificar toda voz que no comulgue con la “visión” oficialista de ser o estar con “la derecha” termina diluyéndose en una burda generalización, ya que si bien es cierto que unos cuantos personajes lamentablemente aún siguen vigentes y representan a esa derecha neoliberal (parasitaria históricamente en el Estado y retrograda y racista en algunas regiones), no es en absoluto sensato, ético, ni menos realista calificar a toda voz de disidente, a toda oposición y a toda crítica como parte de esa “derecha políticamente derrotada” (puntualizando que fue la población boliviana movilizada y no el MAS ni su gobierno quien la derrotó). O, ¿acaso los indígenas del TIPNIS que macharon por defender su territorio son “la derecha”?, ¿acaso los indígenas guaraníes que también se movilizaron exigiendo el derecho de consulta en su territorio son de “la derecha”?, ¿acaso las organizaciones sociales que exigen que se cumpla la Constitución y se respete sus derechos y su autonomía están con “la derecha”?, o ¿los activistas de Derechos Humanos son “la derecha”?, ¿o los periodistas que realizan un trabajo crítico y de denuncia son de “la derecha”? o acaso ¿todos los que creíamos en que un Estado Plurinacional y Comunitario podría transformar Bolivia y descolonizarla, somos de derecha?
Sin embargo, es, precisamente, este discurso sobre esa “derecha políticamente derrotada”, el que permite encubrir a una derecha social, económica y también política, plenamente vigente en Bolivia y que cogobierna con el MAS en la actualidad. Esto es por demás claro si se mira no solo en buena parte de la actual estructura partidaria y del propio gobierno del MAS donde se puede encontrar a una derecha política reciclada de azul. Pero seguramente donde la presencia de esa derecha reciclada se expresa claramente es en las estructuras regionales, en particular en los territorio de la otrora denominada ‘media luna’, donde varias autoridades y cargos (departamentales y municipales) son ocupados por “ex-militantes” de partidos de la derecha neoliberal y dictatorial (como ex-miembros de la ultraderecha banzerista), e incluso ex-autoridades y dirigentes “cívicos” que una década atrás pugnaban por un autonomismo separatista rechazando a la Bolivia indígena y popular. Asimismo, habría que mencionar que es la plena vigencia de buena parte de la derecha económica, agroindustrial, terrateniente y ganadera del Oriente del país, la que ahora está prácticamente co-gobernando con el MAS (esa misma derecha racista y fascistoide que no hace mucho tiempo atrás renegaba de los indígenas, que derrochaba su recalcitrante odio a los sectores populares y movimientos sociales y que desató un boicot a la Asamblea Constituyente, rechazando ser parte de un Estado Plurinacional si no se aseguraban antes su fórmula de autonomía elitista). Esa derecha que los últimos años tranzó con el actual gobierno del MAS la parálisis de la Reforma Agraria y la suspensión del saneamiento de tierras para mantener su dominio latifundista, para expandir el agro-negocio y mantener sus privilegios neocoloniales y seguir siendo propietarios y patrones de sus tierras y de lo que ahí se encuentre (recursos naturales y personas). En ese sentido son conocidos los acuerdos y pactos (que recuerdan a los “pactos de no agresión” durante la Guerra Fría que permitía a las potencias repartirse territorios), que existen entre el actual gobierno del MAS y de los sectores empresariales y agroindustriales que se fueron estrechando los últimos años. Pero también la derecha neoliberal global, representada por intereses de capitales y empresas transnacionales (esa sí una verdadera derecha ultra-capitalista que está terminando con la vida en el planeta) y que actualmente está desplegando sus tentáculos en el país con el beneplácito e impulso del gobierno boliviano, que en su fe ciega e indiscutible en el “progreso” y “desarrollo” promueve que estos intereses capitalistas transnacionales (y de nuevas potencias como los BRICS y principalmente de China) desaten su insaciable sed de acumulación capitalista a través de la extracción de recursos, sin importar si eso se traduce en el despojo y destrucción de territorios, comunidades y naturaleza.
Entonces, cuando se continua a insistir que toda oposición, opinión crítica o simplemente otra visión política de país, sea que provengan de parte de sectores y organizaciones sociales, de dirigentes, de activistas de derechos humanos, de intelectuales y académicos críticos o simplemente como ciudadanos (muchos de ellos con una verdadera historia de resistencia y lucha por libertades políticas) que no comparten muchas de las actuales políticas gubernamentales y sus efectos, ¿tiene sentido, es serio o al menos mínimamente responsable, descalificar y acusarlos de ser o estar con la “derecha”?. Es necesario preguntarse: ¿a cuál “derecha” se refiere esa retórica gubernamental oficialista? A la derecha que sí efectivamente fue derrotada y que la mayoría de los bolivianos no queremos que retorne ¿o también a la derecha vigente y que cogobierna con el MAS actualmente?
Mito 4: “El gobierno construye y encarna el Estado Plurinacional”
Partiendo del presupuesto de que la idea de un Estado Plurinacional, que ya se había planteado por ciertas vertientes del indigenismo de los 80s en Bolivia y por algunos intelectuales durante los 90s, re-emerge durante el periodo constituyente (2006-2008) concretamente a partir de la propuesta que es defendida por el Pacto de Unidad (2005) y que junto a otras propuestas como las autonomías indígenas y la descolonización surgen como los principales ejes sobre los que se apostaba a la transformación del Estado, que más tarde, con el alejamiento del Pacto de Unidad de la línea del MAS y del gobierno, dicha transformación será más simbólica que real. No obstante, el carácter de ‘Estado Plurinacional y Comunitario’ que consagra el actual texto constitucional será, pues, una conquista de los sujetos sociales indígenas y campesino-indígenas que lograron influir en el proceso constituyente e incorporar ese término, imaginario y horizonte de transformación estatal, y no una propuesta o dádiva del partido gobernante ni de sus operadores político e ideológicos.
En todo caso, luego de aprobada la actual Constitución boliviana (2009), que establece el nuevo carácter plurinacional del Estado, la implementación del mismo en la materialidad institucional, jurídica, territorial del Estado ira adquiriendo un sentido más bien declarativo en casi toda la normatividad posterior (leyes de desarrollo constitucional) y en las políticas gubernamentales, que en la propia orientación y los contenidos de las mismas en la realidad, las que en buena medida están predominantemente orientadas más a hacer efectivos los proyectos desarrollistas y las medidas políticas del Gobierno del MAS que a materializar la plurinacionalidad como principal mandato constitucional para la transformación del Estado. En ese sentido, la plurinacionalidad como el núcleo principal del nuevo texto constitucional para la construcción de una nueva estatalidad como un nuevo “pacto social”, que deje atrás al Estado-nación neocolonial, monocultural, racista y excluyente, si bien está presente recurrentemente en la normatividad pos-constituyente y en la retórica gubernamental, no parece encontrar aun una efectiva realización en el ámbito de la transformación efectiva y descolonizadora del Estado. Esto es evidente a la hora de considerar los componentes centrales que debieran constituir los ejes donde cobre densidad y materialidad la construcción de un Estado Plurinacional y Comunitario, como ser: el tema de las autonomías indígenas (donde a pesar de las experiencias de municipios indígenas que iniciaron, y en unos casos concluyeron, su procesos que constitución o conversión en autonomías, los cuales tuvieron que retroceder y/o someter mucho de su potencial de autodeterminación y alcance de autogobierno según sus usos y formas propias, bajo la imposición de limites por parte del Estado monopolizado por el MAS); el tema de la justicia comunitaria (que en la práctica y según las normas post-constitucionales continua subordinada a la justicia ordinaria moderno-liberal-occidental); para no mencionar lo que sucede en el caso de la tan evocada descolonización, que ciertamente no se produce en la realidad del aparato y gestión pública estatal, más allá de su folklorizado discurso y puesta en escena por parte del gobierno.
Asimismo, mucho menos se puede afirmar que el Estado Plurinacional tiene sentido en un esquema político donde la mayoría de las “nacionalidades” del Estado no están representadas, o lo están de forma irrisoria, dentro del ámbito legislativo que poco tiene de descolonizado y menos plurinacional. Todo esto sin mencionar que buena parte de esas naciones que componen y justifican el carácter “plurinacional” del Estado, actualmente son objeto de políticas de despojo territorial, de destrucción de sus territorialidades o de vulneración de sus derechos más básicos como pueblos por parte de un gobierno que dice representarlos y que se asume como encarnación del Estado Plurinacional, aunque sin dejar en la práctica un Estado-nación. De ese modo, la idea de un Estado Plurinacional como una forma de desorganización/re-organización y superación de los supuestos, principios y esquemas del Estado-nación republicano, monocultural y neo-colonial, y que parecía abrir un nuevo horizonte de transformación en Bolivia, no solo no da signos de hacerse efectivo sino que sus posibilidades parecen alejarse cada vez más. En ese sentido, cabría preguntarse, ¿si el actual gobierno del MAS, en la realidad representa y encarna ese Estado Plurinacional? 
Mito 5: “Un gobierno de los movimientos sociales”
Como producto de las movilizaciones sociales y rebeliones populares de principios de este siglo en Bolivia, que entre otros resultados posibilitaría la llegada al gobierno del MAS y a la presidencia de Evo Morales (quien llegara entonces al gobierno no como un líder indígena o representante de una organización indígena sino como máximo dirigente sindical de las organizaciones de campesinos cocaleros), gracias a la coyuntura de alta intensidad social, de quiebre en el campo político y por el fundamental protagonismo de movimientos sociales campesino-indígenas, es que se instalará en buena parte de los imaginarios colectivos en Bolivia la idea de un “gobierno de los movimientos sociales”, ciertamente como una consigna impulsada por el propio discurso gubernamental. 
Sin embargo, dicha idea comenzará a resquebrajarse desde la misma convocatoria a la Asamblea Constituyente (2006), cuando quedarán excluidas en su participación directa las principales organizaciones sociales que abrieron el proceso constituyente y donde solo será posible la participación de algunos representantes de organizaciones sociales a través del MAS como partido gobernante y mayor fuerza política constituyente (considerando que las otras opciones eran en su mayoría los partidos tradicionales que representaban a la derecha neoliberal), gracias la fórmula electoral pactada con esa misma derecha en el parlamento. De ahí en adelante, solo se profundizarán las grietas entre el gobierno del MAS y buena parte de los movimientos sociales que lo hicieron posible, alejamientos que a pesar de la intervención oficialista y de los acuerdos (traición?) con la derecha (política-partidaria y cívica-regional) para tranzar la nueva Constitución, no significaran todavía una ruptura, ya que el 2009 serán nuevamente los movimientos sociales indígenas, campesinos y populares los que apoyen contundentemente la aprobación del nuevo texto constitucional. Sin embargo, desde el 2010 se volverán a mostrar señales de contradicción en las relaciones entre gobierno y los movimientos sociales de carácter comunitario, principalmente indígenas, en torno a la orientación que el partido gobernante le daba a la Constitución, como en el tema las autonomías indígenas. Sin embargo, el 2011, desde el conflicto del TIPNIS y la XVIII Marcha Indígena, se rompieron las relaciones entre el gobierno del MAS y algunos de los principales movimientos sociales del país, en particular de las organizaciones indígenas y originarias. Será, pues, la defensa del TIPNIS y la violenta represión por parte del gobierno a la movilización indígena, la que haga visible la verdadera faceta anti-indígena, extractivista, neocolonial y antipopular del actual gobierno y que el slogan del “gobierno de los movimientos sociales” solo era una cascara vacía y parte de la batería de recursos retóricos que el partido gobernante instrumentaliza a su favor para justificar el despliegue de políticas, que en realidad, son totalmente contrarias a los intereses y reivindicaciones de buena parte de los movimientos sociales.
Por otra parte, es importante considerar que el membrete del “gobierno de los movimientos sociales” también es usado para indicar la presencia de supuestos representantes de organizaciones sociales dentro de la gestión de gobierno, en sus distintas instituciones y reparticiones, pero lo que oculta esta puesta en escena es que esos “representantes sociales en el Estado”, no “representan” a las organizaciones de las que provienen (ya que en la mayoría de los casos al entrar a la gestión estatal dejan de ser dirigentes orgánicos) y por, el contrario, como se ha precisado anteriormente [vi] cumplen una función de transmisores descendentes de líneas políticas desde el gobierno y no de canalizadores de los intereses de las organizaciones sociales a las cuales dicen representar. 
En ese sentido, luego de la represión a la movilización indígena del TIPNIS y posteriormente a las comunidades guaranís de Takovo Mora, desde el 2011 a la fecha se han venido produciendo una secuencia de arremetidas en contra de organizaciones sociales (CONAMAQ, CIDOB, APG) e instituciones de derechos humanos en el país en tanto, en el primer caso, éstas mantienen una postura crítica al gobierno del MAS y a sus políticas en los territorios indígenas; y en el segundo caso, por defender los derechos de las primeras. En ese contexto, ¿se puede seguir hablando del actual gobierno del MAS como un ‘gobierno de los movimientos sociales’?
Mito 6: “Mas sectores populares en el Estado, más democracia y menos corrupción” 
Un discurso estrechamente ligado al anterior es el que tiene que ver con la afirmación desde el gobierno del MAS de que, como nunca antes, dentro del aparato institucional del Estado estarían presentes y/o “representados” varios sectores sociales y populares del país, lo que marcaría una radical diferencia con la anterior partidocracia neoliberal y clientelar, donde históricamente solo una élite, neocolonial, monocultural, señorial, excluyente y corrupta gobernaba y controlaba el aparato estatal. Si bien esto no es en absoluto equivocado, no es evidente que algunas de esas lógicas y prácticas neo-coloniales, clientelares y corruptas se hayan superado con las actuales élites políticas que gobiernan (y las élites socio-económicas que cogobiernan) y controlan actualmente el Estado boliviano. 
Si bien no se puede negar el logro y trastrocamiento socio-cultural y la transformación en los imaginarios colectivos en Bolivia que se ha producido en la última década, como resultado del indiscutible cambio político que también ha significado la llegada de Evo Morales a la presidencia, en particular por la contundencia de la imagen de un primer “presidente indígena” (aunque en rigor esto no sea así) [vii] gobernando el país y el desplazamiento de la anterior partidocracia tradicional y la derecha política neoliberal. Sin embargo, estos logros, trastrocamientos y cambios socioculturales se han producido más en el plano simbólico y retórico que en la realidad de los esquemas, orientaciones y modalidades de gobernar que se vienen ejercitando y predominan en el gobierno del MAS y en las relaciones clientelares desplegadas desde el Estado los últimos años, en donde parecen persistir y reproducirse varias de las formas de concentración y ejercicio del poder, tan criticada como patrimonio de la “derecha políticamente derrotada”. Esto es muy expresivo en los aspectos que van desde un excesivo culto al líder (en la figura del presidente); la cooptación vertical de algunos dirigentes de organizaciones sociales; el uso instrumental de sectores sociales para legitimar medidas gubernamentales; hasta el impulso desde del propio partido gobernante (o con el beneplácito del propio gobierno) de acciones de intervención y asalto a las organizaciones indígenas e instituciones de Derechos Humanos; o los casos graves de corrupción que involucran a dirigentes o ex-dirigentes sociales afines al partido gobernante, ahora servidores públicos, y algunas autoridades estatales de alto nivel (como en el reciente caso del Fondo Indígena), entre otros temas. En ese sentido, en ese nuevo esquema de poder absolutista o, a decir de Luis Tapia de un ‘Estado de derecho como tiranía’, poco o ningún espacio cabe ni puede caber para la participación social y mucho menos de sectores populares en las estructuras y en las instancias de decisión totalmente verticalista del gobierno y del Estado, en cuanto no sean simples exaltaciónes retóricas o una folklorizacion de la participación indígena-campesina, de la democracia comunitaria y de la interculturalidad en toda la parafernalia gubernamental y de su insistente escenificación teatral (como los permanente actos en las ruinas de Tiwanacu, hasta con la boda del vicepresidente). 
Contrariamente a la retórica gubernamental sobre la democratización, en Bolivia los últimos años asistimos a una tendencia de medidas antipopulares, de carácter antidemocrático y claramente autoritario, que se han manifestado en la represión (a veces muy violenta) por parte del gobierno del MAS contra formas de protesta social, sobre todo de parte de organizaciones y movimientos indígenas por la defensa de sus derechos colectivos y de sus territorios, así como de ataque y hostigamientos a organizaciones y dirigentes sociales, es decir, a un proceso de reducción y limitación de las libertades políticas en el país, lo que viene a ser otro aspecto muy recurrente en los otros países con “procesos de cambio” en la región, particularmente como en el caso de Ecuador. 
En ese sentido en Bolivia se asiste a una forma de monopolio de la política [viii] alrededor del partido gobernante y de negación y/o el desconocimiento de otros sujetos políticos en la sociedad, que no sean parte del esquema político reconocido/definido por el gobierno y el MAS. Así, por ejemplo, seguramente no es para nada democrático que luego del mandato de un “Estado Plurinacional” de los 39 pueblos indígenas y naciones originarias en Bolivia, gracias a la actual norma electoral propuesta y aprobada por el MAS, solo haya 7 circunscripciones especiales para representantes indígenas y que el resto de asambleístas provenientes de pueblos y organizaciones indígenas puedan solo participar a través de los partidos políticos y en particular del partido gobernante. De esta manera la democracia los últimos años en Bolivia parece haberse reducido a momentos y actos electorales para reafirmar al gobierno (sobre todo a su líder) y sus políticas ya definidas, lo que es totalmente legal y legítimo, pero que poco tiene que ver con un proceso de democratización en el Estado o de ampliación o “radicalización de la democracia” sino una mera electoralización de la democracia, y mucho menos tiene que ver con la generación de espacios de ‘democracia comunitaria’ establecida en la constitución (lo quedo claro con los límites puestos desde el Estado a los procesos de autonomía indígena) sino más bien la re-afirmación del predominio de la democracia moderno-liberal, o democracia que defina el “jefazo” en el palacio de gobierno y a ser indiscutiblemente ejecutada por los asambleístas del MAS que son mayoría. 
De igual modo, la ‘democracia participativa’, también establecida constitucionalmente, se ha reducido y traducido tan solo en convocatorias a referéndums para justificar y legitimar las definiciones políticas ya decididas por la cúpula masista, como lo ilustra el próximo referéndum del 21 de febrero, para reformar (o deformar?) la ya vulnerada, incumplida y manoseada Constitución y para posibilitar una cuarta postulación y re-elección de Evo Morales en 2019 como presidente de Bolivia, lo que nuevamente nos da una idea de la personificación, concentración y reducción del contenido y sentido que el “proceso de cambio” tiene para el partido gobernante. Así, la “democracia participativa” no se ejercita o aplica para abrir procesos de consulta ciudadana sobre temas fundamentales para la vida del país y de su población (como podría ser por ejemplo, el tipo de modelo económico que se está implementando, para consultar si queremos o no el extractivismo como “modelo de desarrollo”, si estamos o no de acuerdo en que se autorice la explotación de hidrocarburos en las áreas protegidas de nuestro país, si queremos o no que se destruyan ecosistemas únicos –como ya sucedió con el Lago Poopó– y podría suceder con el Salar de Uyuni por explotar el litio; si no interesa o no entrar en proyectos de energía nuclear a costa de los efectos y riesgos para el planeta, entre otros muchos temas importantes de consultar a la población), sino que se está gastara (nuevamente) no poco dinero de los bolivianos para consultar una reforma que habilite la posibilidad de eternización en el poder del Estado de un persona y terminar así con uno de los principios de la democracia (incluso en su versión liberal) que es el necesario recambio de liderazgos y de autoridades gobernantes. En ese sentido, en este caso la idea democratización no es el hecho de consultar a la población sobre reformar o no la Constitución, por la que hace solo 6 años votamos por su aprobación la mayoría de los bolivianos, sino lo que implica para la democracia de aquello que se está consultando y por lo que se va a votar. En ese sentido el próximo referéndum huele más a una instrumentalización, manipulación y distorsión de la democracia que una ampliación y apertura democrática en sí misma.
En fin, se podría mencionar otros varios temas que evidencian las formas en que en los últimos años no revelan una presencia efectiva y representación real de sectores sociales y populares en el Estado sino que, por el contrario, existe una instrumentalización y manejo clientelar de algunos dirigentes de sectores afines al oficialismo, cooptaciones de algunos (ex)dirigentes sociales por el gobierno. Tampoco es posible en la actualidad seguir ocultando y encubriendo los hechos de corrupción al interior de las estructuras del gobierno del MAS (como el caso del Fondo Indígena) que implican a varias autoridades y ex-autoridades, algunos de ellos (ex)dirigentes de organizaciones sociales afines al oficialismo. Y, definitivamente, sería política y teóricamente insostenible aseverar que lo que viene ocurriendo en las prácticas políticas gubernamentales los últimos años sean manifestaciones de una mayor democratización en el Estado. En consecuencia, cabe interrogar: ¿a cuáles formas de participación social en el Estado se refiere el discurso oficialista del MAS? ¿Es posible afirmar que existe una mayor democratización en el Estado y en el gobierno de Bolivia en la actualidad? ¿Se han terminado las prácticas clientelares y de corrupción que caracterizaban a la partidocracia y a la derecha neoliberal? 
Mito 7: “El Vivir Bien es la filosofía del actual gobierno”
Este constituye uno de los discursos a estas alturas más insostenibles y absurdos de todo el conjunto de recursos retóricos que hace uso el gobierno del MAS, el que increíblemente aún es proyectado y manipulado por el discurso oficialista, en particular fuera de Bolivia (ya que dentro del país hace tiempo que semejante afirmación suena como una broma de mal gusto) y que sorprendentemente todavía resulta muy eficaz en los discursos del propio presidente en foros y encuentros internacionales (el vicepresidente García Linera últimamente usa más la noción de ‘extractivismo temporal’???). Así el Vivir Bien, como un principio inspirado en las cosmovisiones, formas de vida y matrices comunitarias de los pueblos indígenas (el Suma Kausay quechua, Sumaj Qamaña aymara, el Teko Kavi guaraní, etc.), transversal en buena parte del texto constitucional boliviano, luego de su aprobación se ha convertido, para el discurso oficialista, solo en una evocación obligatoria de ser incorporada en nominativamente en las normas post-constitucionales que se definen y promulgan, pero que en la realidad de las políticas gubernamentales resulta un obstáculo (un demonio al que, desaforadamente, no se puede exorcizar) para los planes y políticas extractivistas impulsadas por el gobierno del MAS. Este principio paradigmático se ha convertido, pues, en un bochornoso membrete en la frente de la actual política económica extractivista, anti-indígena y anti-ecológica del gobierno boliviano. 
En ese sentido el Vivir Bien, que gracias a la fuerza, movilización y la lucha de las organizaciones sociales indígenas fue incorporado en la actual Constitución boliviana, en la que está presente como como un principio transversal y un horizonte societal (del que no vamos a profundizar aquí sus múltiples interpretaciones y sobre el que se ha reflexionado ampliamente y se sigue debatiendo aún, sobre todo en el plano teórico y epistemológico [ix], parece haberse convertido en los últimos años en una de las mayores formas de instrumentalización y manipulación retórica y haber transitado de ser una bandera de un paradigma comunitario alternativo al capitalismo (que prefiguraba una alternativa al desarrollo) a un perverso manejo discursivo para etiquetar las formas en que son promovidas, presentadas e implementadas normas y políticas que apuntan en un rumbo totalmente contarías a los supuestos y sentidos del Vivir Bien. No otra cosa representan una serie de leyes impulsadas e impuestas por el partido gobernante, como la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien (2012); norma que presenta una suerte de contenido y proyección desarrollista y garante de la expansión del extractivismo, aunque maquillada de un lenguaje en torno al principio y la filosofía del Vivir Bien; o la Ley de Minería y Metalurgia (2014), que garantiza a los capitales extractivos de este recurso el despojo de socio-ecosistemas, vulnerando derechos colectivos y afectando territorios; para no mencionar la reciente disposición gubernamental que promueve la explotación de hidrocarburos en las 22 áreas protegidas del país, entre otras normas gubernamentales ‘anti-Vivir Bien’. 
Asimismo, además de normas claramente contrarias este principio y filosofía, desde el TIPNIS y la movilización indígena por la defensa de este territorio y del derecho de consulta, queda claro que la orientación de las políticas del Gobierno del MAS son incompatibles con los sentidos y la filosofía del Vivir Bien, no solo por una cuestión referida a la imposición de una visión –extractivista– de desarrollo desde el Estado, sino por la concepción que se tiene de los pueblos indígenas, de sus territorios y de sus formas de vida, es decir, por el destapado desprecio gubernamental por territorialidades y modos de vida comunitaria y donde, efectivamente (no en el discurso) se practica un “Vivir Bien” en armonía con los entornos y ciclos naturales del ecosistema y de la Madre Tierra.
En ese sentido, resulta imprescindible preguntarse si ¿El actual gobierno del MAS puede ser portador del principio y filosofía del Vivir Bien?, ¿Es mínimamente ético que el gobierno de Evo Morales siga hablando del Vivir Bien en foros y cumbres internacionales? ¿Por qué se sigue colocando el cartel y el sello de “Vivir Bien” a normas gubernamentales que son incompatibles y/o contrarias al Vivir Bien?
Mito 8: “El horizonte del gobierno es un ‘socialismo comunitario’”
La idea de un ‘Socialismo Comunitario’, que comenzó a circular desde la primera gestión de gobierno del MAS, y comenzó a posicionarse en el discurso político-ideológico del oficialismo, particularmente desde algunos escritos, discursos del Vicepresidente García Linera desde el 2010, luego de promulgada la actual Constitución, y donde se plantea la “formula” del “Socialismo Comunitario” como un “aporte de la particularidad boliviana a la lucha de los pueblos del mundo por la igualdad, la justicia y equidad” [x], será una idea que tendrá más una repercusión en el debate teórico-político que en el plano de la realpolitik de la política del Estado, ya que desde el 2010 se comienza a ejecutar el Plan de Desarrollo del gobierno del MAS, que de socialista seguramente tiene poco y de comunitario (más allá de su recurrente alusión) mucho menos. Esta idea, con particular fuerza viene siendo retomada últimamente en los discursos de vicepresidente boliviano en recientes textos [xi] y en diversos encuentros, entrevistas y foros internacionales para describir y nombrar el horizonte del proyecto político del gobierno del MAS para transformar el Estado (que desde el 2009 se define constitucionalmente como Plurinacional y Comunitario). Sin embargo, sigue siendo uno de las estrategias retóricas dentro del discurso gubernamental para encubrir una estructura estatal que continua siendo moderno-liberal, monocultural e hiper-presidencialista en lo político; estado-céntrica, burocrática y mononacionalista en su gestión pública; y definitivamente capitalista (en versión extractiva y dependiente) en lo económico (en esto quizás el actual gobierno podría asemejarse algo al llamado socialismo real del siglo XX). 
En ese sentido, sin pretender ahondar, analizar y problematizar en detalle, en este breve escrito, sobre la propuesta de ‘socialismo comunitario’ (dejando pendiente esta tarea para una posible próxima entrega), resulta necesario precisar que es innegable de que esta asociación semántica resulte por demás novedosa y atractiva, sobre todo fuera de Bolivia donde en muchos casos el proceso boliviano viene sobre-idealizado, pero otra melodía suena al momento de verificar, en la realidad del país, en las modalidades políticas, en las prácticas culturales y en el modelo económico lo que realmente se viene desplegando e implementado por parte del gobierno en la última década. Igualmente, es claro que resulta fácil (y políticamente muy útil) evocar un ‘socialismo’ por la sola oposición al capitalismo y a los devastadores efectos que este sistema destructivo ha provocado y sigue causando a las sociedades (incluida las nuestras) y al planeta en su totalidad, o reivindicar algunas de sus históricas banderas libertarias, anti-imperialistas, de igualdad y justicia social, pero no se necesita ser un especialista en historia, en ciencias políticas y/o económicas, un erudito en marxismo e o un gran intelectual en ciencias sociales o filosofía política para darse cuenta de que lo que sucede o se está proyectando en Bolivia sea un tipo de socialismo (ni siquiera uno del “siglo XXI”), ni mucho menos un “socialismo comunitario” (con raíz en las comunidades, en lo comunal o en lo comunitario). Por el contrario, se hace cada día más evidente la consolidación y expansión de un capitalismo salvaje, que articula acumulación primitiva (extractivista) con acumulación ampliada (ligada al capitalismo financiero en su dependencia del mercado de commodities); y por otro lado, están por demás explicitas las modalidades en que lo comunitario –así como sus formas organizativas– vienen siendo negadas, desconocidas y ‘des-organizadas’ desde el Estado, no otra cosa representan las ya mencionadas intervenciones y los hostigamientos a las principales organizaciones sociales (comunitarias) indígenas del país. Esto sin dejar de mencionar, una vez más, que fueron y siguen siendo organizaciones y pueblos con matrices y vida comunitaria los que fueron reprimidos por el Gobierno del MAS en el TIPNIS, o Takovo Mora, en el territorio del pueblo Guaraní, y son sujetos comunitarios los que exigen que se respete el derecho de Consulta Previa en sus territorios (los que también son reconocidos como comunitarios).
En suma, ¿a qué tipo de Socialismo Comunitario se refiere el vicepresidente y los voceros gubernamentales?, ¿En estos diez años se han dado señales desde el gobierno del MAS para avanzar en esa dirección?, ¿Es políticamente coherente, mínimamente responsable y teóricamente serio, afirmar que lo que se viene gestando y proyectando en Bolivia es un “socialismo comunitario”? 
Mito 9: “La descolonización del Estado como pilar del Gobierno del MAS”
Otro de los temas que se han adquirido centralidad en buena parte de los imaginarios políticos colectivos y posicionado con gran fuerza durante el proceso constituyente boliviano de la década pasada, sobre todo, luego de aprobada la actual Constitución, es el de la ‘descolonización’ como una noción de gran densidad y peso histórico sobre todo en sociedades postcoloniales como la nuestra y como consigna que tuvo un importante impulso en los debates políticos y teóricos durante los años 70 y 80 por parte del movimiento indianista y katarista en Bolivia y algunas contemporáneas reflexiones teóricas y políticas [xii] . Esta reivindicación sobre la descolonización, en particular del Estado, será nuevamente reactivada desde principios del siglo XXI en Bolivia ya no solo en el discurso teórico-político sino en la práctica de las movilizaciones sociales y la acción colectiva de los sujetos subalternos y estará, de alguna forma, presente en algunas de las movilizaciones sociales y rebeliones populares (en particular en las consignas de las luchas indígenas desde el 2000), y se reavivará en el proceso constituyente a partir de las propuestas de descolonización del Estado que defenderán los representantes del Pacto de Unidad como una propuesta desde las organizaciones indígenas y campesino-indígenas. Así, como es sabido fue, precisamente, gracias a las propuestas del Pacto de Unidad y a la defensa de las reivindicaciones de los pueblos indígenas y originarios que se logrará incorporar el tema de la descolonización en el actual texto constitucional, donde aparece este término en varios de sus artículos.
Sin embargo, al igual que en el caso del Vivir Bien, la categoría constitucionalizada de la ‘descolonización’, pese a ser un concepto novedoso y por demás innovadoramente provocador en el nuevo horizonte estatal, parece haber quedado en un simple termino declarativo dentro del texto constitucional y como uno de los nuevos aportes centrales dentro del llamado ‘constitucionalismo transformador’ (De Sousa Santos, 2010) que se produjeron en la región la década anterior. Así, es por demás evidente que, más allá de su evocación retórica constitucional y más allá de su simple y repetitiva enunciación en algunas normas postconstitucionales y, ciertamente, en los rimbombantes discursos oficialistas y o político-teóricos de alguno de sus principales portavoces, este concepto no encuentra una materialización efectiva en la realidad estatal del país, ya que tanto en la estructura organizativa del Estado, en su gestión pública, en su estructura y funcionamiento territorial, en el diseño de la composición de la representación política (legislativa), o en las formas de entender, organizar y practicar la política y de ejercer el gobierno, la simple incorporación de la categoría de descolonización no termina afectando, cambiando o menos rompiendo con los esquemas de colonialidad aún vigentes en las mencionadas y en otras dimensiones del actual “nuevo Estado Plurinacional”, ni menos lo sacude de lo que Silvia Rivera [xiii] denomina como su ‘sustrato colonial’ sino que, contrariamente, lo sigue reproduciendo.
Sin embargo, además de que ya fue argumentado en varios trabajos y análisis [xiv] en relación al porque lo que viene sucediendo en Bolivia, después de aprobada la Constitución, no constituye una descolonización sino una secuencia de retrocesos para esta perspectiva, resulta fundamental precisar que esta categoría se ha convertido los últimos años en otro de los recursos retóricos que desde el Estado y particularmente desde el Gobierno del MAS permite camuflar y disimular las modalidades con las que se viene desplegando procesos más bien neocoloniales, sobre todo a nivel político y territorial, o, como señala Luis Tapia [xv] , dinámicas y formas de recreación del colonialismo interno en Bolivia impulsados por el actual partido gobernante. De esa manera pueden nombrarse las modalidades y tonalidades que han adquirido las acciones gubernamentales de desorganización y negación de otras formas políticas en la sociedad y que se expresan con la intervención y división de organizaciones sociales comunitarias indígenas como la CONAMAQ o la CIDOB, donde la “visión” absolutista y señorial del poder del Estado, concentrado en el gobierno y en la figura presidencial, niegan cualquier otra forma de expresión política que no se someta su voluntad, es decir, formas políticas de neo-colonialidad anti-comunitaria que ejercita como monopolio político el gobierno del MAS. 
Pero sin duda donde se expresa más claramente no solo un retroceso en relación a un horizonte de descolonización sino modalidades de reproducción de esquemas coloniales, es en la dimensión económica y territorial, donde como venimos señalando se consolida y expande un modelo capitalista en la política del Estado con un núcleo extractivita (por tanto neocolonial) y de despojo de los bienes comunes naturales (en algunos casos bienes vitales para las poblaciones locales) para garantizar la acumulación capitalista desde el Estado. Este carácter de extractivismo neocolonial, viene justificado además desde el gobierno como un ‘mal necesario’ para el bienestar del país, es decir, un proceso de intensificación y expansión del capitalismo extractivista (capitalismo salvaje) se convierte en la descargo discursivo para no nombrar las nuevos modos de recolonización económica y territorial, ya que son los territorios ricos en “recursos naturales” (pero también donde habitan pueblos y formas de vida comunitaria ancestrales) los que son objeto de este neocolonialismo capitalista estatal. Esto es lo que revelan en buena medida los conflictos del TIPNIS y de Takovo Mora en las tierras bajas del país: comunidades, organizaciones y pueblos indígenas que se resisten a que se recolonice sus territorios, que destruyan sus formas de vida ancestral en torno a esos territorios y que se respete su derecho a ser consultados por el Estado (y no como bajo el viejo colonialismo primero y el neocolonialismo


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Afectación, por el amianto, del sistema nervioso



Rebelión


“Un trabajo peligroso, soldar a pocos centímetros de una cisterna de petróleo. Una sola chispa es capaz de activar una bomba que puede arrasar una refinería. Por eso te dicen que utilices esa lona gris sucia, que es resistente a las altas temperaturas porque es producida con una substancia ligera e indestructible: el amianto. Con eso las chispas quedan prisioneras y tú quedas prisionero con ellas, y debajo de la lona de amianto respiras las substancias liberadas por la fusión de un electrodo. Una sola fibra de asbesto y en veinte años estás muerto.”Alberto Prunetti, en la novela, basada en la vida de su padre, Amianto. Una storia operaia.
1 - Introducción
Con independencia de la debida consideración al factor de la prevalencia, la afectación, por el amianto, del sistema nervioso, asume suficiente relevancia como para que esté justificado dedicarle un análisis específico, al menos por dos características: primero, porque, por lo que respecta al sistema nervioso periférico, el tejido nervioso es vehículo y asentamiento de un síntoma, que no es de una índole más, en un supuesto pie de igualdad con otras: el dolor –véase: Wilkie et al. (2001), Omura (2006), Palmieri (2006)-. Y en segundo lugar, porque, por lo que respecta al sistema nervioso central, esa afectación presupone unas secuelas psíquicas muy importantes, y asimismo una distorsión mórbida de toda la percepción, en general, y de la propiocepción, en particular -véase, por ejemplo: Granieri et al. (2013), Günther et al. (2003)-.
En el estudio de Granieri y colaboradores, antes citado, la cohorte estuvo constituida por pacientes de mesotelioma, de Casale Monferrato, y por sus cuidadores, familiares de primer grado, con el añadido del oportuno grupo de control.
La presencia de amianto en órganos y tejidos extrapulmonares, ya fue abordada por nuestra parte, con carácter general (y por lo tanto, incluyendo al sistema nervioso), en nuestro anterior trabajo:
Amianto por todo el cuerpo. Los biomarcadores y las fibras de amianto, en órganos y tejidos «Rebelión», 03/06/2015 http://www.rebelion.org/docs/199513.pdf
La información sobre los síndromes pareneoplásicos que conciernen al sistema nervioso, tratada de una forma generalizada, la tendremos en la siguiente bibliografía: Anderson et al. (1988), Dalmau & Posner (1998) & (1999), Darnell & Posner (2003), Elrington et al. (1991), Gállego Pérez-Larraya & Dalmau (2008), López Castro & García Mata (2007), Lucchinetti et al. (1998), Posner & Josep Dalmau (1997), Rojas-Marcos et al. (1998).
Otros trabajos, que abordan situaciones o síndromes paraneoplásicos específicos, igualmente con afectación del sistema nervioso, son, por ejemplo, los siguientes: Archer et al. (2014), Baser et al. (2002) & (2005), Bech & Sorensen (2008), Bianchi et al. (1995), Brashear et al. (1991), El-Salhy et al. (1998), Fernandes et al. (1980), Gill et al. (2003), Hirano et al. (2007), Jaeckle (2004) & (2010), Jin (1989), Kleinig et al. (2009), Martin et al. (2006), Nemoto et al. (1992), Nokura et al. (2006), Noto et al. (2009), Pieta et al. (2007), Woźniak et al. (1991), Yahr et al. (1965), Yamada et al. (1990).
La afectación del sistema nervioso, como consecuencia de una exposición al asbesto, se presenta en tres escenarios diferentes: por una acción directa, o, en concurrencia con una neoplasia maligna, a través de uno de estos dos mecanismos: por las metástasis, o por el surgimiento de un síndrome paraneoplásico. Eventualmente, en un mismo paciente pueden concurrir en simultaneidad más de una de las mencionadas situaciones.
En el presente trabajo, nos ocuparemos también de la referida acción directa del amianto sobre el sistema nervioso, como temática más novedosa por nuestra parte, habida cuenta de que de lo demás ya hemos tenido ocasión de ocuparnos, en alguna medida, en otros trabajos anteriores:
Amianto y somatización inversa / «Rebelión». 22/05/2015 / http://www.rebelion.org/docs/199071.pdf
Amianto: los padecimientos “olvidados” (Acción sobre los sistemas inmunitario y endocrino) / «Rebelión» 29/08/2015 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202664
Dolor y amianto: un tándem demorado / «Rebelión», 09-12-2015 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=206579
Con ligeras variantes de contextualización y de actualización, aquí reproduciremos varias extensas partes de algunos de los trabajos nuestros, antes citados.

2 - Acción directa del amianto sobre el sistema nervioso central
En Del Vecchio et al. (1973), en un artículo titulado «Primer hallazgo de partículas de amianto en el líquido cefalorraquídeo. Estudio realizado con diversas técnicas de microscopía óptica en un caso de asbestosis pulmonar con lesiones del sistema nervioso central», suficientemente expresivo de su contenido, los autores señalan la presencia de amianto en el susodicho líquido, como indicio etiológico de las lesiones en el SNC, observadas.
La presencia de asbesto en el líquido cefalorraquídeo, implica incuestionablemente que la barrera hematoencefálica ha sido atravesada. Esto plantea, como posibilidad, la eventualidad de que el espacio ventricular del encéfalo venga a asumir el rol de una suerte de “vertedero”, en el que vengan a acumularse aquellos cuerpos extraños que lograron traspasar la susodicha barrera. Esta eventualidad, a nuestro parecer, constituye una inequívoca señal de alarma, en lo relativo al auge que actualmente asume la tecnología de las nanopertículas, incluyendo las presentes, por formar parte de su composición, en productos de cosmética, en medicamentos y en alimentos, con la eventualidad, a su vez, de que tales preparaciones puedan incluir, fortuitamente, impurezas no previstas ni deseadas, con la misma o similar textura granulométrica, como ya es conocido que ocurre con el talco contaminado de forma natural, desde origen geológico, por el asbesto.
Si hasta ahí llegaron, eso evidencia que nada puede bloquear su penetración, incluida la barrera placentaria: Cunningham & Pontefract (1974), Haque et al. (1991) & (1992), Haque & Vrazel (1998).
Por lo que respecta a otras fibras de dimensiones similares, véase, por ejemplo: Miozzi et al. (2016). El «Resumen» de dicho artículo, informa de lo siguiente: “Varias décadas han pasado desde que Wagner et al. demostraron en 1960 una relación causal entre la inhalación de fibras de amianto y el desarrollo del mesotelioma pleural. Más tarde, se sugirió que las placas pleurales benignas son una consecuencia de la exposición a estas fibras. Más recientemente, una asociación significativa entre la exposición al amianto y el cáncer diagnosticado en varios sitios, como el peritoneo, el estómago, la faringe, el colon y los ovarios, se ha demostrado. Las grandes preocupaciones sobre la salud pública, que surgieron de las pruebas científicas presentadas anteriormente, han llevado a la prohibición del amianto en varios países.
Con los años, la sospecha de que las partículas con una alta relación de aspecto, pueden tener patogenicidad, como las del amianto, ha sido apoyada por una evidencia cada vez mayor. Minerales de origen natural, así como fibras hechas por el hombre, han demostrado ser capaces de inducir, o bien la inflamación crónica de las membranas serosas, o, en algunos casos, el desarrollo de mesotelioma peritoneal y pleural. El papel patogénico de ambas, fluoro-edenita y nanotubos de carbono, dos fibras “como-de amianto”, se resume y se discute en esta revisión. Los datos presentados en la presente memoria, apoyan la noción de que la exposición ocupacional a estos dos tipos de fibra, contribuye al desarrollo de diferentes tipos de cáncer”.
La invocación del Principio de Precaución, se justifica precisamente, allí donde el conocimiento científico presenta zonas de penumbra, en las que, habiendo indicios, sin embargo no existe plena certeza científica, pues en ese último supuesto no habría necesidad de invocarlo, ya que la evidencia ya disponible, estaría determinando ya la necesidad de asumir una normativa protectora.
Parece evidente, a nuestro entender, que el caso de la nanotecnología, a la vista del referido comportamiento del amianto respecto del encéfalo, es una de aquellas situaciones en las que la invocación del susodicho Principio está plenamente justificada.
La relación, con carácter general, entre el amianto y el sistema nervioso, es abordada en el trabajo de Bianchi et al. (1983), titulado «Amianto y sistema nervioso». Véase también: Bianchi et al. (1984 -2 refs.), (1985) & (1986).

3 - Acción indirecta, endocrina y/o paraneoplásica
Aun cuando en Rusch (1990) se sustenta el criterio de que los síndromes paraneoplásicos relacionados con el mesotelioma están exclusivamente asociados al mesotelioma benigno (de etiología no relacionable con la exposición al asbesto), y que, por consiguiente, el diagnóstico de mesotelioma maligno estaría siempre excluido cuando el mesotelioma se presenta en conjunción con alguno de los susodichos síndromes, no obstante, esa opinión no es compartida por aquellos otros autores, para los que, por el contrario, dicha relación sí ha sido evidenciada.
Como tendremos ocasión de ver en su momento, algunos de esos trabajos relativos al mesotelioma maligno, en asociación con alguno de los síndromes paraneoplásicos de los que nos ocuparemos, corresponden a una etiología por asbesto, debidamente confirmada (véase, por ejemplo: Schuster et al. (2010), incluido en nuestra bibliografía). Además, tal circunstancia de polimorbilidad, por mesotelioma, y por un síndrome paraneoplásico derivado de esa neoplasia, en un trabajador del sector naval, la veremos también reflejada en el ámbito judicial español: ATS 6765/2002 (Recurso Nº 3844/2001), –por cierto, que con resolución desfavorable para el operario-.
Aquí revisaremos solamente aquellos síndromes paraneoplásicos que impliquen afectación del sistema nervioso. Será el caso de la hipoglucemia, de la hipercalcemia, la acalasia secundaria, el SIADH, el síndrome de Claude Bernard-Horner, la parálisis de las cuerdas vocales –ver: Pistolesi & Rusthoven (2004)-, la parálisis de los nervios craneales –Miyazaki et al. (2010)-, etc.
En Oncología humana, un apreciable porcentaje de los casos implican la incidencia de algún trastorno neoplásico, concurrente con la afectación maligna. En el caso concreto del mesotelioma, algunos autores cifran la proporción en 1/3. Por ello, está plenamente justificado que, en una revisión de los efectos patológicos del amianto, no nos detengamos en nuestro análisis al llegar al mesotelioma y al cáncer pulmonar, e incluyamos en nuestra pesquisa a los susodichos trastornos paraneoplásicos, como ya hemos argumentado antes. Ver, por ejemplo: Bech & Sorensen (2008), Doval et al. (2009), Elajalde Guerra et al. (2000), Hirschhausen & Clemens (1990), Sasia et al. (2008), Chua et al. (2009), Tandar et al. (2001), Aktas et al. (2011).
En Fitzpatrick et al. (1995), los autores tratan en dicho trabajo, sobre síndromes paraneoplásicos asociados al mesotelioma, incluyendo: inmunosupresión, trombocitosis, caquexia, amiloidosis, e hipoglucemia. La asociación de la amiloidosis con la exposición al amianto, es tratada en: Hiroshima et al. (1996), Briggs et al. (2009).
El síndrome paraneoplásico puede estar asociado a un mesotelioma peritoneal. Véase, por ejemplo: Banayan et al. (2006) ,von Hirschhausen & Clemens (1990), Tozawa et al. (2011). Lo mismo cabe decir respecto del mesotelioma asentado en gónadas: Bacchetta et al. (2009).
Algunos de los trastornos paraneoplásicos asociados con el mesotelioma, lo están también con otras neoplasias relacionadas con la exposición al amianto, como es el caso, notoriamente, del cáncer del pulmón.

3.1 - Hipoglucemia
La hipoglucemia, trastorno también conocido como hipoglicemia, es un estado definido por una concentración de glucosa en la sangre anormalmente baja, inferior a los 50-60 mg / 100 ml.
Así tendremos, como uno de los trastornos paraneoplásicos asociados al mesotelioma, un síndrome de hipoglucemia severa, a veces recurrente, a veces originado por el síndrome de Doege-Potter (producción, por las células del tumor, de la hormona IGF-II –factor de crecimiento de tipo insulina tipo II-).
A su vez, también en una determinada proporción de tal patología concurrente, la misma determinará otros padecimientos asociados a esta última: psicosis hipoglucémica, confusión, agitación psicomotriz, diaforesis (sudoración profunda), y, eventualmente, coma. Ver: Garfield et al. (1962), Leung & Tang (1974), Verdy et al. (1969). La afectación del SNC, por consiguiente, es patente y manifiesta.
Los mesoteliomas son los tumores que más comúnmente se asocian a hipoglucemia. En Kishimoto (1991) se relata un caso de hipoglucemia asociada a mesotelioma benigno, en un paciente con exposición laboral al amianto, y con un número significativo de cuerpos ferruginosos en el pulmón autopsiado.
Respecto a la aludida psicosis hipoglucémica, resaltaremos dos cuestiones: la primera es, que no se trata de una genérica hipótesis previa, suscitada a partir de su mera posibilidad; por el contrario (véase la bibliografía antes citada), se trata de situaciones reales ya acaecidas, reflejadas en tales trabajos.
La segunda, es que a nadie se le oculta el posible perjuicio hacia otras personas, agredidas por alguno de tales enfermos, como, por ejemplo, un caso que en nuestro país hemos tenido ocasión de conocer, por su reflejo en la crónica de sucesos. Cabe así poder establecer una cadena causal, con el amianto en un extremo de la misma, y la agresión en el otro, cuando se trate de dicha etiología.
Ni la totalidad de los mesoteliomas son causados por la exposición al amianto (pero sí la mayoría), ni la hipoglucemia asociada es específica respecto del mesotelioma, ni los demás síndromes citados son específicos respecto de la hipoglucemia, pero es evidente que una concatenación causal puede ser establecida con todo rigor, y que nos conduce, desde la inhalación del contaminante, hasta sus últimas y fatales secuelas, con el acompañamiento de las correspondientes a la hipoglucemia, de carácter colateral o intermedio en ese encadenamiento causal.
Resaltar todo esto, y tomarlo debidamente en consideración, desde el punto de vista prevencionista, directamente no aporta nada positivo, pero, en un mundo en el que estamos asistiendo a una desigual batalla por extender a todo él la prohibición del uso del amianto, y, más específicamente, el del crisotilo, estimamos que toda la horrenda panoplia de tales efectos nocivos, mortales en su mayoría, debe ser íntegramente mostrada, en toda su trágica y detallada realidad.
Además de las tres citas bibliográficas ya mencionadas, para el tema de la hipoglucemia asociada al mesotelioma, ver: [1].
Entre los trabajos relacionados con la hipoglucemia, y que hacen mención expresa del amianto, tendremos: Baris (1980), Fitzpatrick et al. (1995), Naka & Naka (1984).
La hipoglucemia, como integrante del entorno patológico del mesotelioma, también ha sido puesta de manifiesto en animales. Ver: LaCarrubba et al. (2006).

3.2 - Hipercalcemia
Nos ocuparemos seguidamente de la hipercalcemia, otro trastorno paraneoplásico, también asociado al mesotelioma, entre otras neoplasias malignas. Ver: Blind et al. (1993), JM Lee et al. (2008), McAuley et al. (1990).
Es el síndrome paraneoplásico endocrino más frecuente. Se manifiesta entre el veinte y el treinta por ciento de todos los cánceres.
A menudo, es de instauración bastante rápida y casi siempre severa, por lo que implica un pronóstico muy nefasto.
La hipercalcemia es determinante de polidipsia (aumento anormal de la sed), poliuria (exceso de orina), trastornos del comportamiento, pudiendo incluso llegar al coma, conjuntivitis, generada por depósito del calcio en la unión de la córnea y la esclerótica, hipotensión (por hipovolemia –disminución del volumen circulante de sangre-, causada, a su vez, por insuficiencia renal). En el electrocardiograma, advertiremos un intervalo QT acortado, con posible arritmia cardiaca no recuperable, si ha habido una marcada elevación del calcio.
La afectación del sistema nervioso, tanto central como periférico, queda ya evidenciada, según lo manifestado precedentemente.
Incluso cuando la hipercalcemia es la manifestación inicial, la neoplasia causal suele ser ya evidente.
La hipercalcemia es un síndrome paraneoplásico que también está relacionado con el cáncer de pulmón. Ver: [2]

4 – Afectación del sistema nervioso, a través del inmunológico
En Huuskonen et al. (1984), los autores informan de que, en su cohorte de pacientes asbestósicos, un 55% presentaba afectación del sistema nervioso, pero no revelaron diferencias inmunológicas significativas en comparación con los otros pacientes, excepto para una presencia más frecuente de anticuerpos antinucleares en pacientes sin afectación del sistema nervioso.
En Järvisalo et al. (1984), los autores dividieron su cohorte de pacientes asbestósicos en cuatro subgrupos: (1) aquellos con neuropatía periférica, (2) aquellos con afectación del sistema nervioso central, (3) los que tenían ambos tipos de signos neurológicos, y (4) los que tenían el estado neurológico normal. No observaron correlación alguna, en relación con los respectivos niveles de los tres marcadores tumorales a los que fueron sometidos, sugiriendo este resultado, que las anomalías neurológicas observadas, no asumían relación etiológica alguna, respecto de una eventual afectación por neoplasia maligna, que en los pacientes con asbestosis, ya sea de forma latente, o sea de forma ya manifiesta, es una co-morbilidad nada infrecuente.
Es digno de ser recordado que, con carácter general, entre los afectados por patologías asbesto-relacionadas, no son inusuales las situaciones de co-morbilidad o polimorbilidad, y así tendremos, por ejemplo, que en la STSJ CL 241/2016, el paciente demandante presentaba, simultáneamente:
- Adenocarcinoma de pulmón (neoplasia maligna inespecíficamente asociada a la exposición al asbesto).
- EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica; como es sabido, la exposición laboral a polvos –amianto incluido- es uno de los factores de riesgo).
- TEP (tromboembolismo pulmonar paraneoplásico).
- Pancitopenia paraneoplásica (reducción en el número de glóbulos rojos y blancos y de plaquetas).
Por tanto, tampoco es de extrañar que la situación de polimorbilidad en quienes han estado expuestos al amianto, también se presente, cuando la misma esté referida a dolencias que afecten al sistema nervioso.
En Juntunen et al. (1984), los autores constatan que, en una cohorte de pacientes con asbestosis, el examen neurológico reveló un 39% con leve neuropatía periférica, mientras que el 22% de la cohorte también tenía signos de afectación del SNC (perturbaciones en la marcha y en la postura, en la memoria, y en los movimientos finos). La prevalencia de la neuropatía periférica en los pacientes de asbestosis, fue mayor que entre los distintos pacientes de otras patologías no relacionadas con la exposición al amianto, tomados como referente. Pues bien, aunque no se encontraron diferencias significativas entre los pacientes con y sin neuropatía periférica, con respecto a los siguientes parámetros: pruebas de función pulmonar, marcadores tumorales (CEA, ferritina, beta-2-microglobulina), anticuerpos antinucleares, C3, C4 y complejos inmunes circulantes, sin embargo, a nivel de grupo, los pacientes de asbestosis tenían aumentados los niveles de los tres marcadores tumorales.
En Korhonen et al. (1983), los autores, en su artículo titulado «La función pulmonar y la afectación del sistema nervioso en la asbestosis», concluyen que la disfunción pulmonar de los pacientes de asbestosis, no contribuye apreciablemente a la ocurrencia de la afectación del sistema nervioso, ya sea central o periférico. Sin embargo, asimismo se observó que una ligera tendencia hacia valores espirométricos bajados (capacidad vital, el volumen espiratorio forzado en el primer segundo, el máximo flujo espiratorio medio y el flujo espiratorio máximo en el 25% de la capacidad vital) se encontró en el grupo de pacientes con neuropatía periférica. Los autores consideraban, que la neuropatía periférica, se encuentra con frecuencia en los pacientes de asbestosis.
Una leve parálisis de los nervios craneales, en un paciente con antecedentes de exposición laboral al amianto durante cuarenta años, es reseñada en Miyazaki et al. (2010).

La vinculación de la exposición al amianto con enfermedades mentales concretas, como es el caso de la de Alzheimer, parece más probable que responda a una mera casualidad: Bianchi et al. (1986), Torreman & de Lange (2013).
Mejor evidencia de nexo etiológico, es observada respecto de los cánceres primarios asentados en el sistema nervioso: Bianchi et al. (1983), Huoi et al. (2014), Omura (2006), Seidman et al. (1982). En este último estudio, referido a una cohorte de 17.800 trabajadores del aislamiento, se observó un incremento del 33’3%, respecto del número de cánceres cerebrales esperados, a un nivel de significación estadística, que no descarta la posibilidad de una relación causal.

En el mencionado estudio de Huoi y colaboradores, el asbesto está incluido entre los factores de exposición paterna, asociados a un moderado incremento del riesgo de cánceres del sistema nervioso central, en los hijos. La asociación con la exposición al amianto en torno al momento de la concepción o al del diagnóstico, fue más fuerte, cuando los padres fueron expuestos a altos niveles.

El sistema nervioso resulta afectado con ocasión del asalto por parte de las metástasis e infiltraciones de los cánceres relacionados con la exposición al asbesto (principalmente, el mesotelioma o el cáncer pulmonar): [3]

Obviamente, esa extensión maligna, respecto de tal asentamiento concreto, tiene su correspondiente reflejo en la funcionalidad del sistema agredido. Así tendremos, por ejemplo, paraparesis –en Chamberlain et al. (2012)-, progresiva debilidad en las piernas y debilidad en el brazo del lado derecho –en Hillard et al. (2007)-, desorientación y pérdida del conocimiento –en Kawai et al. (1997)-, dolor de cabeza y hemiparesia izquierda progresiva –en Kitai et al. (1995)-, parálisis del nervio frénico, como una presentación inicial –en Makimoto et al. (2014)-, hemiparesia del lado izquierdo, dolor de cabeza y ataques convulsivos generales –en Marzullo et al. (2013)-, debilidad en brazo y pierna izquierdos –en Miller et al. (2014), dolor progresivo de espalda torácica , con irradiación en la parte derecha del pecho y con una debilidad progresiva e hipoestesia de la pierna derecha y d el abdomen derecho, con alteraciones del esfínter anal – en Payer & von Briel (2007)-, confusión y ataxia –en Petrovic et al. (2004)-, hemorragia intracraneal –en Schwechheimer & Butzengeiger (1983), síndrome de Brown-Séquard y radiculopatía de la raíz nerviosa C5 izquierda –en Yamamoto et al. (2014)-, etc.

Un caso de ataxia residual e hidrocefalia por accidente vascular cerebral, asbestosis pleural y tumor calcinoide pulmonar, en un ex trabajador de la empresa «Rocalla», es mencionado en la resolución judicial STSJ CAT 7758/201.

Más nutrida aún resulta ser, la bibliografía relativa a los síndromes paraneoplásicos vinculados a las neoplasias malignas asbesto-relacionadas (mesotelioma o cáncer pulmonar), con afectación del sistema nervioso.

Nos ocuparemos, en primer lugar, de los síndromes paraneoplásicos asociados al cáncer pulmonar, con repercusión específica sobre los tejidos del sistema nervioso, comenzando por la encefalitis límbica.

4.1 - Encefalitis límbica

La encefalitis límbica es un trastorno caracterizado por los cambios de la personalidad afectiva, severos déficits cognitivos, trastornos psiquiátricos, incluyendo la irritabilidad, la depresión, la ansiedad, estado de confusión, así como las crisis convulsivas, esto es, las convulsiones, la pérdida de memoria, con profundo deterioro de la misma, y, en ocasiones, alucinaciones, la demencia, la psicosis, que es en algún momento la característica común, cuando el trastorno avanza.

Se distingue por un comienzo subagudo de confusión, con una marcada reducción de la memoria de retención o a corto plazo.

Las crisis epilépticas no son raras, y pueden anteceder al deterioro de la memoria, en varios meses.

Otros pacientes tienen un comienzo más insidioso, con un cuadro depresivo y alucinaciones, que pueden dar lugar a confusión con un cuadro psiquiátrico, ajeno a la verdadera entidad del trastorno.

La encefalitis límbica paraneoplásica es considerada una manifestación de encefalomielitis paraneoplásica: un efecto a distancia del cáncer, casi siempre asociado con anticuerpos anti-neuronales (anti-Hu) y al carcinoma de pulmón de células pequeñas.

La respuesta al tratamiento, es decepcionantemente pobre.

En más de la mitad de los casos, -del orden del 60%, aproximadamente-, la encefalitis límbica es paraneoplásica e indica la presencia de un cáncer subyacente. Es una rara entidad clínica, que en la mayoría de las veces está asociada, como ya hemos indicado, al carcinoma de pulmón de células pequeñas, incluyendo los asociados etiológicamente a la exposición al amianto.

Patológicamente, se caracteriza por pérdida neuronal, envoltura perivascular linfocítica, nódulos microgliales (formados por macrófagos, linfocitos y microglía, que, como es sabido, asume funciones inmunitarias al otro lado de la barrera hematoencefálica) y asimismo con gliosis (proliferación de astrocitos en regiones del sistema nervioso central) en todo el neuroaxis (eje de dicho sistema), con especial participación de las áreas límbicas, confirmando todo ello el carácter inmunitario de la disfunción.

Los síntomas de la encefalitis límbica suelen preceder al diagnóstico de cáncer, o imitan a otras complicaciones del cáncer, o de su tratamiento, induciendo confusión en el diagnóstico diferencial.

El diagnóstico es difícil, ya que los marcadores clínicos a menudo están ausentes, y también por lo dicho precedentemente.

Se estima que hasta un 1% de las personas con cáncer, que tienen encefalitis límbica paraneoplásica, comúnmente son diagnosticadas de forma errónea como afectadas por diversas enfermedades neurológicas, tales como el Alzheimer.

Se cree que es debida a la acción de las células T citotóxicas y las respuestas de anticuerpos que se dirigen específicamente a las proteínas neuronales, por lo que, por lo general, el tumor desencadena síntomas de carácter neurológico.

La detección de estos anticuerpos antineuronales, puede resultar útil, ya que ha proporcionado pruebas de diagnóstico, que permiten el reconocimiento de la enfermedad como de carácter paraneoplásico, y asimismo, dirigir la búsqueda del tumor, a determinados órganos, singularmente, en lo que es objeto de nuestra focalizada atención en el presente contexto, hacia su asentamiento en pulmones. La bibliografía relativa a la encefalitis límbica paraneoplásica, a la encefalomielitis, y a los anticuerpos anti-neuronales (anti-Hu) asociados, hallada por nuestra parte, es la siguiente: [4]

En un trabajo titulado: «Psicosis esquizofreniforme en la encefalitis límbica paraneoplásica» -Frommer et al. (1993)-, los autores resumen su contenido, en los siguientes términos: “La encefalitis límbica paraneoplásica rara vez se menciona en la literatura psiquiátrica y el diagnóstico pre-mortem es raro. Los síntomas afectivos, agitación y deterioro de la memoria son las características básicas, que pueden ser anteriores al diagnóstico de carcinoma. Presentamos el caso de un paciente con carcinoma bronquial, cuyo cuadro clínico apenas podía distinguirse de la de la esquizofrenia endógena». La implicación del SNC, en dicho síndrome paraneoplásico asociado al carcinoma pulmonar, por consiguiente, es manifiesta, como corresponde a su propia denominación. Eventualmente, esa conjunción con la susodicha neoplasia maligna, corresponderá a una etiología de la misma, por asbesto.

En Abel et al. (2001), un estado epiléptico parcial no convulsivo y trastornos neuropsiquiátricos, fueron los ingredientes del cuadro clínico presentado por la paciente objeto del estudio, afectada por la encefalitis límbica originada por un carcinoma de pulmón, de célula pequeña, es decir, una de las patologías malignas eventualmente asociadas a una exposición previa, al asbesto.

La afectación del sistema nervioso central, queda evidenciada en el caso presentado en Dabbeche et al. (2005), de un hombre que presentaba un estado epiléptico, disfunción cognitiva y la pérdida de memoria a corto plazo, asociados con el carcinoma epidermoide de pulmón.

En Ansari et al. (2004), es presentado un caso de neuropatía sensorial anti-Hu y microvasculitis de nervios periféricos, en un paciente con cáncer pulmonar de célula pequeña.

La encefalitis límbica, a veces se presenta en simultaneidad con otros síndromes paraneoplásicos. En Cohen et al. (1993), los autores presentan el caso de un paciente afectado por carcinoma pulmonar epidermoide y por macroglobulinemia de Waldenström, el cual presentaba también los siguientes síndromes paraneoplásicos: encefalitis límbica, neuropatía periférica, y síndrome de Schnitzler.

Similarmente, en Boghen et al. (1988), los autores describen el caso de un hombre, que desarrolló paresia bilateral de los movimientos oculares horizontales y hacia arriba. Se encontró que tenía un carcinoma de pulmón. Cuatro meses más tarde, experimentó visión borrosa, de forma aguda, en el lado derecho. El examen del ojo derecho, en ese momento, presentaba una agudeza visual de 3/200 y un escotoma central. Estos resultados fueron consistentes con el diagnóstico de neuritis óptica paraneoplásica y encefalomielitis paraneoplásica.

En Delsedime et al. (1984), los autores, en un artículo titulado «Un síndrome similar a la encefalitis límbica, asociado con el carcinoma bronquial, pero sin anomalías neuropatológicas: reporte de un caso», presentan el de un paciente , que sufría de un carcinoma bronquial de células de avena , y que se presentaba con crisis parciales complejas , pérdida total de la memoria reciente , desorientación leve y confabulación. No había ninguna queja de ansiedad. El resto de la exploración neurológica y cuatro tomografías computarizadas de la cabeza, fueron normales. Sin embargo, los repetidos registros de EEG, sí eran anormales. El examen post-mortem, no reveló anomalías neurológicas detectables. Este caso, a nuestro entender, pone en evidencia, que para un diagnóstico certero de encefalitis límbica paraneoplásica, es preciso algo más que los meros síntomas neurológicos, en conjunción con la evidencia clínica de una patología pulmonar maligna, determinante del supuesto síndrome paraneoplásico.

4.2 - Degeneración cerebelosa paraneoplásica

Abordamos ahora otro síndrome paraneoplásico, asociado al carcinoma de pulmón, y afectando al sistema nervioso: se trata de la degeneración cerebelosa paraneoplásica (PCD). Excepcionalmente, ha sido descrito algún caso de asociación con el mesotelioma. Ver: Tassinari et al. (2000), Tanriverdi et al. (2013).

Este trastorno suele presentarse, precedido de un pródromo (malestar que antecede a una enfermedad), que incluye a veces mareo, oscilopsia (visión oscilante), visión borrosa o doble, náuseas y vómitos. Varios días o semanas después, aparece disartria cerebelosa, ataxia de la marcha y de las extremidades, y disfagia variable.

La disartria cerebelosa, se caracteriza por un habla gangosa, con temblor, silabeante y simple.

La ataxia locomotriz, consiste en la perturbación de los movimientos voluntarios.

En la exploración física, frecuentemente se detecta nistagmo descendente (oscilación espasmódica del globo ocular), y, a veces, opsoclono (movimientos rápidos e incontrolados del ojo).

Las neuroimágenes suelen ser poco evidentes, sobre todo en las etapas iniciales.

Es una patogenia mediada por mecanismos inmunitarios: una reacción autoinmune, específicamente contra componentes del sistema nervioso central. Se estima que es causada por anticuerpos anti-neuronales, conocidos como anti-Yo.

La enfermedad suele progresar durante varios meses, para pasar después a estabilizarse.

Puede desarrollarse dos o más años antes de la detección del tumor maligno, en su curso, o en un momento en el que el carcinoma se cree que está en remisión. Por ello, una revaluación periódica es necesaria, cuando el cáncer se mantiene oculto.

Es un síndrome difícil de diagnosticar, y que responde mal al tratamiento.

Para la degeneración cerebelosa paraneoplásica, asociada a cáncer de pulmón, ver: [5]

4.3 - Síndrome de Eaton-Lambert

El síndrome de Eaton-Lambert, consiste en un defecto de la conducción neuromuscular, en un 50% asociado con tumores malignos, cáncer de pulmón incluido, y, obviamente, entre ellos también incluidos los originados por la exposición al amianto.

Se le considera una manifestación de auto-inmunidad. Desde 1989, se ha podido evidenciar, que los anticuerpos actúan contra los canales del calcio, en la unión neuromuscular, los cuales son responsables de la liberación presináptica de la acetilcolina. Tales anticuerpos bloquean la apertura de los canales del calcio, impidiendo la liberación de acetilcolina.

Una progresiva debilidad y fatiga muscular, principalmente en la parte proximal de piernas y brazos, constituye el principal hallazgo clínico (pelvis, muslos, hombros…). Se evidencia también neuropatía sensorial, debilidad o ausencia de reflejos tendinosos, con reaparición tras una contracción muscular sostenida, impotencia, dificultades en la micción, sequedad de boca, estreñimiento, y, en una cierta proporción de los casos, ptosis leve o moderada.

En casos severos, puede ser determinante de fallo ventilatorio agudo, pudiéndose evidenciar, mediante estudios electromiográficos, la implicación de los músculos respiratorios, diafragma incluido.

Las manifestaciones neuromusculares paraneoplásicas, en general, pueden preceder hasta tres años a la evidencia radiológica de la neoplasia maligna que determina el carácter paraneoplásico del trastorno.

Sobre este síndrome, cuya morbilidad está parcialmente asentada en el sistema nervioso periférico, la bibliografía localizada por nuestra parte, ha sido la siguiente: [6]

En la resolución judicial STSJ CL 326/2016, correspondiente a un Recurso de Suplicación formulado por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), y por la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS), en la que la eventualidad de una exposición al amianto no ha sido invocada, y correspondiente a la incapacidad permanente de un trabajador de un taller mecánico de automóviles (actividad sujeta a una exposición de dicha naturaleza), se menciona lo siguiente: “El actor presenta… síndrome cerebeloso al que se añade progresivamente tetraparesia con arreflexia, siendo diagnosticado de Síndrome de Eaton-Lambert, con positividad de anticuerpos anticanales de calcio. Neuropatía periférica sensitiva de intensidad severa (EMG de 28.12.2012). Tras tratamiento se recupera de la tetraparesia, persistiendo el síndrome cerebeloso. EPOC moderado. Afectación emocional por enfermedad grave.

Exploración (18.11.2013): Déficit de equilibrio, fatigabilidad, diplopia, debilidad generalizada en miembros superiores e inferiores”.

Como puede apreciarse, tampoco se menciona el posible carácter paraneoplásico del síndrome cerebeloso (estadísticamente, con una probabilidad del 50%, según ya se dejó aquí reflejado antes), ni la posibilidad, reiteradamente constatada en la literatura médica, de que, en un síndrome de esa naturaleza, su afloramiento haya sido precediendo en el tiempo, esto es, antes de manifestarse la propia neoplasia maligna que constituya su origen; neoplasia maligna que podría responder a una etiología por exposición laboral al amianto, como sería el caso del cáncer pulmonar o del mesotelioma. Ese orden de acontecimientos se ve favorecido cuando la susodicha neoplasia maligna asume un dilatado tiempo de latencia, como es el caso de las asociadas a la exposición al asbesto, y muy singularmente, en el caso concreto del mesotelioma.

Al propio tiempo, también ha de considerarse que en la EPOC presentada por el paciente, constituye de ella un inespecífico factor de riesgo, la inhalación laboral de polvos –amianto incluido-, como la que se suele generar en los talleres mecánicos de reparación de vehículos motorizados, actividad laboral que era la asumida por el enfermo; pero tal eventualidad tampoco es explícitamente contemplada en la resolución judicial comentada.

5 - Síndromes paraneoplásicos con afectación ocular

Entre los síndromes paraneoplásicos originados por neoplasias malignas asbesto-relacionadas (cáncer de pulmón o mesotelioma), con afectación del sistema nervioso, una fracción de los mismos lo hacen a través de una repercusión en la función ocular: [7]

Es procedente resaltar la extraordinaria repercusión que estos síndromes tienen sobre el estado anímico del paciente, y sobre su pésima calidad de vida.

5.1 - Ataxia Paraneoplásica de Opsoclonía-Mioclonía

Nos ocuparemos seguidamente del llamado Síndrome de Opsoclonía-Mioclonía Paraneoplásica, también conocido como Ataxia Paraneoplásica de Opsoclonía-Mioclonía, Síndrome de Opsoclono-Mioclono, Síndrome Opsomioclónico, y, en inglés, “Paraneoplastic opsoclonus-myoclonus syndrome” (OMS).

En primer lugar, haremos una somera descripción, por separado, de las condiciones de Opsoclonía y de Mioclonía, respectivamente.

El opsoclono es un trastorno de la motilidad ocular, consistente en oscilaciones rápidas de los ojos, conjugadas y en múltiples direcciones, que, en lo que atañe a nuestro actual interés, ocurre como una condición paraneoplásica, y, más concretamente, en asociación con el cáncer de pulmón.

A su vez, la mioclonía consiste en una contracción brusca o espasmo de un fascículo muscular, de un músculo, o de un grupo de músculos relacionados, pudiendo determinar un efecto motor, secundaria a una lesión de cualquiera de las estructuras nerviosas que participan de la función motora, y que, en los casos de nuestro específico interés, obedecen asimismo a una etiología paraneoplásica.

Al margen de lo reflejado en la literatura médica, el surgimiento de la situación de mioclonía, en un contexto de manifestación paraneoplásica asociada al mesotelioma originado por exposición al asbesto, la veremos también presente en el texto de una sentencia judicial española, como es el caso de la STS 1199/2012 (Recurso Nº 1607/2011), en la que podemos leer: “se le diagnosticó de mesotelioma derecho y disnea, siendo la estirpe un mesotelioma sarcomatoide. Realizó tratamiento quimioterápico, pleurodesis con talcaje y radioterapia. Dada su mala evolución se pasó a Cuidados Intensivos.- La evolución de su hospitalización resultó: Inicialmente se hace una rotación de opioides pasando de 160 mg. de Oxicodona al día a 160 mg de Cloruro Morfico subcutáneo con mejoría de dolor. Llama entonces la atención el aspecto triste y verbaliza decaimiento. El dolor es interpretado como difícil, por la suma de carácter neuropático, empeoramiento irruptivos, rápida escalada de opioides, depresión previa, no obstante, el primer cambio terapéutico, morfina subcutánea y rescates de 5 mg, logra mejorarle, pudiendo pasar los días siguientes a 80 mg en perfusión. Poco después de su ingreso, hace episodio de delirium agitado, fiebre y signos clínicos y biológicos de insuficiencia respiratoria hipoxémica, detectándose en la radiología de tórax una neumonía bilateral que no se ve en el control de su ingreso. Empeoramiento a reactantes de fase aguda, que ya aparecían en el momento de su ingreso elevados, a pesar de no observarse la neumonía.

Inicia tratamiento con la sintomatología respiratoria, pero hubo que suspenderlo por la aparición de un exantema. Se continua el tratamiento con Clinamicina y Amicaina con mejoría clínica y radiológica desapareciendo en el control de tórax los infiltrados del pulmón izquierdo, existiendo únicamente el engrosamiento nodular de la pleura en el hemitorax derecho. A pesar de esto, la desorientación no se le controla, apareciendo periodos de delirium agitado, que se controlan con Levomepromacina. La situación respiratoria vuelve a empeorar, con hipoxemia y ruidos de secreciones respiratorias por secreciones que el paciente no tiene fuerza para expectorar.- En esta situación el paciente comienza con mioclonía y nuevamente fiebre elevada, añadiéndose Midazonal al tratamiento (3,5 mg) con control de las mioclonías. Recibimos resultado de hemocultivo donde ha crecido cándida albicans, que se trata según antibiograma con Fluconazol 400 mg, intravenoso. A pesar de ello, el paciente fallece poco después.”

Asimismo en la resolución judicial STSJ AND 5056/2010, se hace referencia a un trabajador de unos astilleros, paciente de mesotelioma, que evidenció una situación de mioclonía.

La combinación de Opsoclonía y Mioclonía, es una condición neurológica que se caracteriza por los movimientos rápidos, irregulares, caóticos e incontrolados de los ojos, y, simultáneamente, de algunos músculos, esto es, tirones musculares espontáneos y ataxia (descoordinación de movimientos), causando, en consecuencia, desequilibrio, inestabilidad y temblor del andar. También es conocida como danza o baile de ojos y pies, o síndrome de ojos y pies danzantes.

Para la asociación con el cáncer de pulmón, del Síndrome de Opsoclonía-Mioclonía Paraneoplásica, ver: Baets et al. (2006), Giordana et al. (1989), Hassan et al. (2008), Hersh et al. (1994), Margery et al. (2003), Musunuru & Kesari (2008), Nitschke et al. (1995), Ohara et al. (2007), Ridley et al. (1987).

Para la asociación de la Opsoclonía con el mesotelioma, véase: Archer et al. (2013).

Una vez más, el mismo “leitmotiv”, el mismo “ritornello”, idéntico patrón de encadenamientos causales sucesivos, nos conducen a un mismo análisis: un tóxico industrial altamente cancerígeno y de muy dilatado lapso de latencia –el amianto-, y cuya exposición desencadena la aparición de una neoplasia asociada a dicha exposición –primordialmente, mesotelioma y carcinoma pulmonar- neoplasia que, a su vez, origina unos trastornos de carácter inmunológico u hormonal, que, incidiendo a distancia sobre otros órganos y sistemas –incluido el sistema nervioso, vehículo del dolor, y de los trastornos neuro-musculares (como es el caso del síndrome del que ahora nos estamos ocupando), determinando en la respectiva diana el trastorno paraneoplásico, que hace aflorar a los síntomas y signos característicos del mismo, y desbordando por completo el encasillamiento conceptual que presupone el apelativo de “enfermedades del sistema respiratorio”, aplicado a las patologías derivadas de la exposición al asbesto.

Con un ligero esfuerzo de imaginación, podemos hacernos idea de la penosa estampa de un paciente aquejado de Síndrome de Opsoclonía-Mioclonía. En una sociedad en la que prevalece, para la compensación económica por las secuelas derivadas de los accidentes laborales o de otra índole, una tradición de cuantificación, tan puntillosa como para hacer depender dicha compensación, en los casos de pérdida parcial del pene, de los centímetros de longitud en los que se cuantifica la susodicha pérdida (deducida, por estimación, a partir de la longitud de lo que resta), la cuestión que nos planteamos, es la siguiente: cuando un juez tiene que tomar una decisión que afecta a una víctima del amianto, ¿toma en consideración a todo el abanico de riesgos añadidos, a veces ya hechos realidad en el momento de juzgar, a los que están abocados todos los que han estado expuestos, incluso los que, en el momento considerado, aparentemente están sanos?; ¿toma también en consideración a aquellos riesgos, que aunque no aflorados, podrían, en un futuro, hacerlo, como a tantos otros pacientes les ha sucedido? ¿En cuánto valoraría ese juez, intercambiar su propia condición sanitaria, por la del demandante?

A veces, es la persona que interpone o sostiene la demanda, familiar de un trabajador que ha estado expuesto al amianto, quien, a su vez, también está potencialmente sujeta a esa misma contingencia mórbida –el mesotelioma-, habida cuenta de que frecuentemente el susodicho trabajador del asbesto, inconscientemente, ha estado propiciándolo, a través del lavado de la ropa de trabajo en el propio domicilio. Es la reflexión que formulamos en nuestro trabajo:

Amianto, la lupa sobre la toga (IV) «Rebelión», 14-03-2016 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=209939

De todo ello cabe inferir, por consiguiente, que ese tipo de exposición no ocupacional, también puede tener, como consecuencia ulterior en la concatenación causal al afloramiento de un mesotelioma, el surgimiento de un síndrome paraneoplásico asociado, que eventualmente puede ser uno de aquellos varios que implican una acción mórbida y/o asentamiento en el sistema nervioso.

6 - Síndrome de la persona rígida, del hombre rígido, o Síndrome de Moersch-Woltman

Se trata, una vez más, de un síndrome neurológico, paraneoplásico en los casos de nuestro específico interés aquí, de naturaleza inmunitaria, y con las características, por consguiente, de una enfermedad autoinmune.

Entre las diversas neoplasias asociadas a este síndrome paraneoplásico, se encuentra el cáncer de pulmón, y, por consiguiente, siendo partícipes de esa vinculación, también los casos en los que la etiología del susodicho cáncer corresponde a la exposición al amianto, ya sea laboral, doméstica, por vecindad, etc. Excepcionalmente, también ha sido asociado al mesotelioma, en un animal: Koca et al. (2014).

Se caracteriza por la fluctuación de una rigidez muscular en el tronco y en las extremidades, y por una mayor sensibilidad a los estímulos, tales como el ruido y el tacto, y por una angustia emocional, que puede desencadenar espasmos musculares.

Las posturas anormales, forzadas, frecuentemente con el enfermo encorvado, son características de la enfermedad.

El espasmo de los músculos paravertebrales, da como resultado unas lordosis de características extremas, siendo más prominente en la espalda superior o produciéndose un espasmo del hombro, que determina una postura cifótica, con elevación del hombro e incapacidad de mover la cabeza.

La rigidez de los músculos de la pared torácica, puede restringir la respiración. Obviamente, cuando media, además, una patología pulmonar, como es el caso de algunas de las asociadas a la exposición al amianto (cáncer de pulmón y/o asbestosis), el acto respiratorio se ve entorpecido por la suma de ambas dolencias.

Paroxismos de intenso espasmo de los músculos implicados, pueden intensificar la tensión crónica y la rigidez.

Frecuentemente causados por el movimiento o por malestar emocional, repentino, o por los estímulos externos, como el ruido o la manipulación de las partes del cuerpo afectadas, los espasmos suelen estar acompañados de sudoración profusa, de hipertensión, de taquicardia, y de disforia extrema (emoción desagradable), y pueden ser lo suficientemente graves como para provocar la fractura de cadera o la luxación de su articulación.

Los pacientes pueden estar demasiado discapacitados como para poder caminar o moverse, o bien tienen miedo a salir del domicilio, porque los sonidos de la calle, como, por ejemplo, el sonido de un claxon, pueden provocarle espasmos y caídas.

La muerte súbita, debido al fracaso del sistema nervioso autónomo, ha sido también reportada. En las situaciones que son aquí de nuestro específico interés, el fatal suceso pondrá punto final a la “línea de universo” del paciente, que vino precedido, décadas atrás, por su vinculación con el asbesto, y, eventualmente, por un reloj recibido en agradecimiento a los muchos años de vinculación laboral, con la empresa P***, con la empresa U***, con la empresa E***, etc., etc.

La depresión está presente en la mitad de los pacientes, contribuyendo a un mayor deterioro de la calidad de vida del enfermo. Ansiedad, fobias y alcoholismo también han sido informados.

Para la asociación de este síndrome con el cáncer de pulmón, ver: Cánovas et al. (2009), McCabe et al. (2004), Nguyen-Huu et al. (2006).

7 - Síndrome de Claude Bernard-Horner

Nos ocupamos seguidamente de otro trastorno paraneoplásico, que está presente en una minoría de los casos de mesotelioma: el síndrome de Horner, también llamado “síndrome de Claude Bernard-Horner” o Parálisis Oculosimpática, y que consiste en una lesión del nervio simpático de la cara, afectando a la inervación simpática de párpado y pupila, y que se caracteriza por la pupila contraída (miosis, anisocoria), párpado caído (ptosis), enoftalmos aparente (ojo hundido), sequedad facial (anhidrosis), dilatación retardada de la pupila, alteración de la pigmentación del iris (heterocromía), y, eventualmente, inyección conjuntival (ojo rojo). Ver: Baris (1980), Lazaridis (1960), Minami Takahiro et al. (1999), Pistolesi & Rusthoven (2004).

La miosis, es una contracción de la pupila, producida por parálisis del músculo dilatador del iris. La anisocoria, es la asimetría en el tamaño de las pupilas.

La ptosis, consiste en la caída del párpado superior, de forma unilateral e incompleta, y que, concurrente con la elevación que se produce en el párpado inferior, determina la falsa apariencia de enoftalmos. La ptosis palpebral, consiste en la incapacidad de elevar el párpado superior, hasta su posición natural.

Los pacientes pueden tener retracción paradójica del párpado contralateral. También pueden experimentar una disminución transitoria de la presión intraocular, y alteraciones en la viscosidad de los fluidos lacrimógenos.

La anhidrosis (pérdida de la sudoración), se circunscribe al lado afectado.

A causa de la pérdida del control vasomotor del lado del rostro que está afectado, en los casos agudos se produce un aumento de la temperatura en dicho lado, con enrojecimiento de la piel (eritema facial unilateral), aumento de la irrigación sanguínea (hiperemia conjuntival), exceso de lágrima en el ojo (epífora), y secreción nasal.

Todas estas alteraciones, las origina la parálisis de un nervio, que, en la etiología que nos ocupa, viene determinada por el propio mesotelioma.

Con un liviano esfuerzo imaginativo, podemos visualizar mentalmente a un ex trabajador del amianto, contemplándose a sí mismo en el espejo, en tan lastimoso estado, y reflexionando sobre la evidencia de que, si cuando entró a trabajar, le hubieran advertido que podía terminar así, cabe dudar de qué habría hecho: si habría aceptado el empleo, o si lo habría rechazado. Nunca le dieron esa oportunidad de decisión. No le informaron de nada.

Prosiguiendo con nuestra descripción del síndrome de Bernard-Horner, indicaremos que, posteriormente, y por desarrollo de una hipersensibilidad simpática, se llega a producir una vasoconstricción, acompañada de disminución de la temperatura del lado afectado, palidez, y disminución de la sudoración.

En este síndrome, la vía simpática que está comprometida, tiene tres niveles neuronales:

a ) – el central, o neurona de primer orden: desde el hipotálamo, pasando por el tronco encefálico, hasta la médula espinal cervical-torácica.

b ) – el preganglionar, o neurona de segundo orden: desde la médula espinal, cruzando la cavidad torácica superior, y ascendiendo por el cuello, hasta el ganglio cervical superior, a la altura del ángulo mandibular.

c ) – el postganglionar, o neurona de tercer orden: desde el ganglio cervical superior, dando origen, de forma separada, a las vías nerviosas del rostro y del ojo.

Entre los trabajos relacionados con este síndrome, y que hacen mención expresa del amianto, encontraremos solamente uno: Baris (1980).

8 - Síndrome de Secreción Inadecuada de la Hormona Antidiurética (SIADH)

El Síndrome de Secreción Inadecuada de la Hormona Antidiurética (SIADH), con su consecuente hiponatremia, es un trastorno paraneoplásico, que también es asociado al mesotelioma, entre otras neoplasias malignas, al igual que ocurre con otros de tales síndromes, y que aquí lo traemos a colación, por la morbilidad que determina en el sistema nervioso. Véase, sobre dicho síndrome: Perks et al. (1978) & (1979), Siafakas et al. (1984), Ruffie et al. (1989), Berardi et al. (2015).

Consiste, como su denominación indica, en un aumento en la secreción o en la actividad de la ADH (hormona antidiurética), que también es llamada «arginina vasopresina» (AVP), o «argipresina».

Un síntoma que puede alertar sobre la presencia de este síndrome (y, en su caso respectivo, consecuentemente, del cáncer pulmonar o del mesotelioma asociados), es la sensación, sin causa aparente, de un desagradable sabor dulzón (la denominada «disgeusia» o «disguesia»), la cual, por muy sereno de carácter que sea el paciente, no puede menos que alarmarle vivamente. Sobre este epifenómeno de morbilidad, véase: Nakazato et al. (2006 -2 refs.-), Karthik et al. (2004).

La hiponatremia, en los pacientes afectados por este síndrome, estará en relación con la posibilidad de acceso al agua de su organismo, o en el aporte de ésta, pues una potente activación de la ADH, si se administran líquidos bajos en sodio –como es el caso de la ingesta normal de agua potable ordinaria- se podrá producir la hiponatremia, puesto que la retención de agua va a producir, por una parte, la disminución de la reabsorción tubular del sodio, y que, por lo tanto, se produzca una mayor eliminación de sodio en orina, y, por otra parte, se producirá una disminución de la aldosterona, y una activación del péptido natriurético auricular (ANP), con lo que ambos factores producirán un aumento de la eliminación del sodio, y, por consiguiente, favorecerán la aparición de la hiponatremia.

Las características principales del SIADH, son la intoxicación hídrica y la hiponatremia.

Es destacable la velocidad de su instauración. Puede ser determinante de un estado de delirio: Günther et al. (2003) Las primeras manifestaciones de la hiponatremia se asientan en el sistema nervioso, habida cuenta de que el sodio es un electrolito que es vital para la conducción del impulso nervioso: calambres, alteraciones visuales, anorexia, letargo, cefalea, irritabilidad, apatía, náuseas, vómitos, desorientación, agitación, confusión, alucinaciones, agresividad y otros cambios en la personalidad y letargia (ligera alteración del nivel de consciencia), signos todos ellos, que conjuntamente evidencian una encefalopatía hiponatrémica.

Hiponatremia, en coincidencia con taponamiento cardíaco, ambos, síndromes asociados al cáncer pulmonar, se presentan, en concurrencia en un mismo paciente, en: Mouallen et al. (2003).

Cuando el síndrome progresa, siguiendo su curso natural, los pacientes pueden experimentar delirium, confusión, fatiga, estupor y convulsiones, evidenciándose así la afectación del SNC. Finalmente, desarrollarán status comicial (episodio de epilepsia), coma, y, en casos extremos, incluso la propia muerte.

El edema –inflamación por entrada de agua al espacio intracelular, incluido el de las neuronas, no ofrece, en la generalidad de los tejidos, mayor relevancia, pero sí la tiene, en cambio, en lo que atañe a los del cerebro, dada la estructura rígida del cráneo que los envuelve y que delimita un volumen interno inextensible, por lo que, si la hiponatremia no llega a ser corregida, evitando su rápida progresión, conforme a su natural desenvolvimiento, puede producir edema cerebral, produciendo una lisis irreversible y masiva, de las células cerebrales.

Cuando bajan los niveles de sodio en los líquidos del exterior de las células, el agua, por ósmosis, se filtra hacia el interior de las mismas, para equilibrar los niveles salinos, con lo que tales células se hincharán, pero, como hemos ya dicho, las del cerebro no lo pueden hacer, a causa de que el cráneo las confina.

Cuando bajan los niveles de sodio en los líquidos del exterior de las células, el agua, por ósmosis, se filtra hacia el interior de las mismas, para equilibrar los niveles salinos y la correspondiente presión osmótica, con lo que tales células se hincharán, pero, como ya hemos dicho, las del cerebro no lo pueden hacer, a causa de que el cráneo las confina, por lo que sus respectivas membranas celulares terminan por reventar, generándose así la lisis de las neuronas involucradas en el proceso endocraneal.

Se trata de un síndrome paraneoplásico que también puede estar asociado al cáncer pulmonar, incluyendo a los originados por una exposición al asbesto. [8]

En Monsieur et al. (1995), los autores describen el caso de un paciente con múltiples síndromes paraneoplásicos, seis en total, asociados con un cáncer de células no pequeñas del pulmón. En este único paciente se encontró osteoartropatía hipertrófica, hiperqueratosis de palmas y plantas, eritema anular centrífugo, síndrome de secreción inapropiada de hormona antidiurética (SIADH), de la hormona adrenocorticotrópica ectópica (ACTH) y de la producción de calcitonina.

9 - Síndromes paraneoplásicos, con repercusión en el sistema circulatorio

Entre aquellos síndromes paraneoplásicos asociados a neoplasias malignas asbesto-relacionadas (mesotelioma o cáncer pulmonar), con incidencia en el sistema nervioso, una fracción de los mismos determinan también un afectación del sistema circulatorio: Ando et al. (2003), Fujishima et al. (1994), Oyama et al. (2009), Rogers et al. (1987), Sodhi & Stoller (2010), Szczechowski & Janiec (1992), Matsui et al. (2007).

Este último trabajo lo podemos considerar representativo del conjunto de circunstancias tenidas en cuenta, a la hora de incluirlo en el presente apartado. Un síndrome paraneoplásico, como es el caso del síndrome de Trousseau, es determinante de una trombosis que origina un infarto cerebral, con la consiguiente repercusión funcional en el SNC. El carácter paraneoplásico de la dolencia, queda referido, en este caso concreto, al padecimiento simultáneo de un mesotelioma pleural, neoplasia maligna habitualmente asociada a una exposición al asbesto.

10 - Síndromes paraneoplásicos que afectan al sistema digestivo

Actuando sobre el sistema nervioso periférico, en los nervios que inervan al sistema digestivo, determinados síndromes paraneoplásicos asociados a neoplasias malignas asbesto-relacionadas (mesotelioma o cáncer pulmonar), determinan una acción mórbida sobre tan vital sistema. Véase, por ejemplo: Chinn & Schuffler (1988), Chu et al. (1993), Khouatra et al. (1997), Schuffler et al. (1983).

En Chinn & Schuffler (1988), los autores analizan la disfunción motora gastrointestinal severa en siete pacientes con cáncer de pulmón. Todos tenían pseudo obstrucción intestinal y/o estreñimiento; unos tenían gastroparesia (lesión de los nervios, que afecta al estómago); otros presentaban anomalías en los movimientos peristálticos del esófago, y dos pacientes tenían vejiga neurógena (lesiones neurológicas que afectan a la comunicación nerviosa entre el cerebro y la vejiga, que no se puede controlar, ni vaciarla completamente), insuficiencia autonómica, y neuropatía periférica. Cinco de los pacientes habían dilatado el intestino delgado, con cuatro de ellos mostrando tránsito lento del bario del contrate; dos pacientes tenían dos puntos dilatados; y tres tenían tránsito colónico lento. Al ser el cáncer pulmonar una de las neoplasias malignas asociadas a la exposición al asbesto, ésta puede ser, indirectamente, la causa de tales trastornos del sistema digestivo, mediados por la afectación paraneoplásica del sistema nervioso de los pacientes.

En Chu et al. (1993), los autores presentan un caso de pseudo-obstrucción intestinal, que es una manifestación paraneoplásica rara del carcinoma de pulmón. Este informe documentaba un caso adicional, asociado con la degeneración neuronal de los plexos neuronales entéricos.

En Khouatra et al. (1997), los autores de este informe describen un caso de síndrome neurológico paraneoplásico asociado a una neuropatía sensorial subaguda y una pseudo-obstrucción intestinal, en un hombre de 64 años de edad, con un cáncer de pulmón de células pequeñas.

En Schuffler et al. (1983), los autores presentan el caso de una mujer de 58 años de edad, que había presentado pseudo-obstrucción intestinal, y que falleció a los nueve meses después la presentación de los síntomas neurológicos de evolución rápida e insuficiencia autonómica. Su vaciado gástrico había sido notablemente retrasado y el tránsito de marcadores se había ralentizado en todo el intestino delgado. A cinco horas de grabación manométrica del antro y duodeno, había demostrado la ausencia del complejo motor de las etapas interdigestivas normales, que fueron sustituidas por una actividad contráctil irregular, de amplitud reducida. Un carcinoma de células pequeñas del pulmón fue encontrado en la autopsia. El estudio anatomopatológico del intestino mostró una degeneración generalizada del plexo mientérico, que fue infiltrado por células plasmáticas y linfocitos y que contenía un número reducido, de manera significativa, de las neuronas. El sistema nervioso extraintestinal tenía pérdida neuronal e infiltrado linfocitario en los ganglios de la raíz dorsal. Por lo tanto, una neuropatía gastrointestinal, causando pseudo-obstrucción intestinal, puede ser la manifestación de la presentación de un síndrome paraneoplásico asociado con carcinoma de células pequeñas, el cual, eventualmente, puede estar originado por la exposición al asbesto, como queda evidenciado, cuando ésta ha podido ser constatada.

10.1 - Acalasia secundaria

Nos ocuparemos seguidamente de la acalasia secundaria, en relación con el mesotelioma, en primer lugar, y también en relación con el carcinoma de pulmón.

La acalasia es un trastorno motor del esófago, caracterizado por el aumento de la contracción del esfínter esofágico inferior o cardias, que le impide relajarse durante la deglución, entorpeciendo el acceso de los alimentos al estómago, con disminución de la perístasis, que llega a ser ausente en la porción distal del esófago, compuesta de músculo liso, y que se presenta con falta de estimulación nerviosa del esófago, que determina una ausencia de respuesta coordinada, de relajación del susodicho esfínter esofágico inferior, en réplica a la deglución.

Sus principales síntomas son los siguientes: dolor retroesternal, que en las fases iniciales de la dolencia es intermitente, y que gradualmente se va haciendo progresivo; disfagia esofágica (es decir, que el alimento tragado “se atasca”, debido al aumento de la presión en la parte distal del esófago y en el cardias), y, en las fases más avanzadas, pudiendo dar lugar a la regurgitación, con dolor torácico y pérdida de peso, que eventualmente pueden conducir inicialmente a un diagnóstico erróneo de cáncer de esófago.

La real etiología de la enfermedad no está bien establecida, si bien, en el caso de la acalasia secundaria, el cáncer, que es el desencadenante en los supuestos de nuestra particular atención, juega un rol similar al que desempeña en otros trastornos paraneoplásicos, por lo que la hipótesis de un mecanismo de autoinmunidad es la más probable: ha sido asociada también, con el lupus eritematoso sistémico (otra patología relacionada con el sistema inmunitario) –ver: Lee et al. (2008)-. La exposición al amianto, está documentada en alguno de los trabajos incluidos en nuestra bibliografía –Seki et al. (1994)-.

Para la acalasia secundaria, asociada a las dolencias malignas, en general, ver: Parkman & Cohen (1993).

Para la acalasia secundaria, asociada al mesotelioma, ver: Goldschmiedt et al. (1989), Hostein et al. (1984), Lopez-Liuchi et al. (1999), Meek & Ferguson (1996), Nensey et al. (1990), Seki et al. (1994)–ya citado antes-, Subramanyam (1990).

Para la acalasia secundaria, asociada al cáncer pulmonar, ver: Goldin et al. (1983), Makker et al. (1995), Tucker et al. (1978).

La acalasia secundaria, desde la percepción del propio enfermo, es un padecimiento que afecta a un acto vital esencial, como es el de la alimentación, dificultándola o impidiéndola transitoriamente. Por tanto, es normal que genere una sensación de angustia e inseguridad –frente al presente, y frente al futuro-, y que puede, por tanto, comprometer la estabilidad psíquica del paciente.


Notas

1 - Abonyi et al. (1992), Anderson & Lokich (1979), Asaoka et al. (1994), Bárdos et al. (1967), Barjon & Labauge (1961), Costamaillère et al. (1987), Dao et al. (1984), Grilliat et al. (1970), Losada et al. (2009), Luque-Sánchez et al. (1999), Maier & Barr (1962), Menéndez Torre et al. (1986), Nesbitt et al. (1958), Nevius & Friedman (1959), Paulson et al. (1961), Renar et al. (1986), Sakamoto et al. (1994), Schweichler et al. (1995), Scotté et al. (1990), Sors et al. (1962), Srivastava (1976), Tozawa et al. (2011), Yokosaki et al. (1995).

2 - Campbell et al. (1991), Coggeshall et al. (1986), Gálvez Valdovinos et al. (1995), Hiraki et al. (2004), Lazaretti-Castro et al. (1993), Park et al. (1999), Takai et al. (1996), Tanaka et al. (1991), Uchimura et al. (2002), Zatloukal et al. (1989).

3 - Arena et al. (2012), Cedrés et al. (2013), Cemlyn-Jones et al. (2012), Chamberlain et al. (2012), Cheeseman & Ranson (1999), Colleoni et al. (1996), El Molla et al. (2013), Hillard et al. (2007), Hortobágyi et al. (2008), Huncharek et al. (2004), Huncharek & Muscat (1990), Hurmuz et al. (2009), Ishikawa et al. (2010), Johnson et al. (1987), Kanbay et al. (2007), Kanemitsu & Takano (1962), Kawai et al. (1997), Kaye et al. (1986), Kitai et al. (1995), S Kobayashi et al. (2001), T Kobayashi et al. (2014), Losi et al. (2000), Mah et al. (2004), Makimoto et al. (2014), Martinez et al. (2013), Marzullo et al. (2013), Miller et al. (2014), Okura et al. (2009), Payer & von Briel (2007), Petrovic et al. (2004), Richter et al. (2012), Schwechheimer & Butzengeiger (1983), Sridhar et al. (1989), Stanford (1976), Steel et al. (1998), Tanwar et al. (2014), Walters Jr & Martinez (1975), Westwick et al. (2013), Winfree et al. (2004), Wong et al. (2011), Wroński & Burt (1993), Yamagishi et al (2016), Yamamoto et al. (2014).

4 - Abel et al. (2001), Alamowitch et al. (1997), Anderson & Barber (2008), Ansari et al. (2004), Bak et al. (2001), Bakheit et al. (1990), Bergman & Gullotta (1990), Camara & Chelune (1987), Cohen et al. (1993), Corsellis et al. (1968), Dabbeche et al. (2005), Dalmau et al. (1992), Boghen et al. (1988), Delsedime et al. (1984), Dropcho (1996), Frommer et al. (1993), Gazic et al. (2005), Graus et al. (2001), Gultekin et al. (2000), Hart et al. (1998), Heidenreich et al. (1995), Henson et al. (1965), Hersh et al. (1994), Humayun Giltekin et al. (2000), Kaniecki & Morris (1993), Martin et al. (1996), Pach (1994), Nagashima et al. (2003), Oh et al. (1997), Pagenstecher et al. (1994), Pou Serradell et al. (1992), Sugie et al. (2001), Touzé et al. (1998), Veilleux et al. (1990), Wani et al. (2001), Yoshioka et al. (1993), Zuliani et al. (2007).

5 - Anderson et al. (1988), Bhatia et al. (2003), Bolla & Palmer (1997), Clouston et al. (1992), Fujii et al. (1999), Greenlee et al. (1992), Greenlee & Lipton (1986), Jaeckle et al. (1985), Mason et al. (1997), Mehdi & Ko (2006), Nakashima et al. (1999), Ohkubo et al. (1994), Peterson et al. (1992), Rees (2006), Sabater et al. (2008), Scheid et al. (2006), Seki et al. (2006), Shimamura et al. (2000), Tanriverdi et al. (2013), Tassinari et al. (2000), Teijo Núñez (2007).

6 - Bady et al. (1992), Brueck et al. (2004), Clouston et al. (1992), Erlington (1992), Fujii et al. (1999), Gilbert et al. (1992), Hennemann et al. (1993), Hiasa et al. (2003), Honoki et al. (2003), Jiang et al. (2002), Jover et al. (2002), Kawahara et al. (1994), Kleopa et al. (2000), Manji et al. (1990), Mason et al. (1997), Moon et al. (1999), Nagashima et al. (2003), Newson-Davis (2004), Nishimura et al. (2006), Ohkubo et al. (1994), O’Neill et al. (1988), Pou Serradell et al. (1992), Rosza et al. (2008), Schlösser et al. (1995), Seki et al. (2006), Shimamura et al. (2000), Struthers (1994), Sugie et al. (2001), Takamori (1999), Takamori et al. (2000), Tannier et al. (1988), Tokat et al. (2005), Tsukiji et al. (2004), Wang et al. (2006), Wataya et al. (1998), Yamada et al. (1990), Zambelis et al. (2004), Zenone et al. (1993).

7 - Arés-Luque et al. (2007), Asproudis et al. (2005), Baets et al. (2006), Bataller & Dalmau (2004), Boghen et al. (1988), Chan (2003), Cross et al. (2003), Damek (2005), de la Sayette et al. (1998), Giordana et al. (1989), Hassan et al. (2008), Hersh et al. (1994), Inoue et al. (1989), Luiz et al. (1998), Malik et al. (1992), Margolin et al. (2008), Murakami et al. (2007), Murphy et al. (1997), Musunuru & Kesari (2008), Ohara et al. (2007), Pillay et al. (1984), Ridley et al. (1987), Sheorajpanday et al. (2006), Thambisetty et al. (2001), Thirkill et al. (1989), Toribio-García et al. (2007).

8 - Tai et al. (2006), Seki et al. (2010), Hansen et al. (2010), Higashihara et al. (2009), Lokaj & Krivan (2008), Radulescu et al. (2007), Monsieur et al. (1995), Müssig et al. (2007), Nakazato et al. (2006 -2 ref.-), Griva & Kubánek (2002), Tho & Ferry (2005), Katsuragi et al. (2004), Karthik et al. (2004), Günther et al. (2003).


Bibliografía

Se facilita seguidamente dirección de enlace para acceso a fichero Dropbox, con la misma:
https://www.dropbox.com/s/mzgzu64ne7xiltt/Bibliograf%C3%ADa%20de%20Afectacion%2C%20por%20el%20amianto%2C%20del%20sistema%20nervioso.doc?dl=0


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400 participantes de 70 países celebran desde hoy en Valencia el Foro Mundial sobre el Acceso a la Tierra





Hacer balance del proceso de acaparamiento de tierras a escala mundial, establecer un diagnóstico de la situación actual y lanzar propuestas de futuro para influir en la agenda de los gobiernos. Estos son los objetivos del Foro Mundial sobre el Acceso a la Tierra y a los Recursos Naturales (FMAT 2016) que ha sido inaugurado esta mañana en el Paraninfo de la Universitat Politècnica de València (UPV) con las intervenciones del presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig; el alcalde de Valencia, Joan Ribó; el rector de la UPV, Francisco Mora; y el presidente del Comité Internacional de Organización del FMAT, Vicent Garcés; además de representantes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Ministerio de Desarrollo Rural de Brasil y organizaciones campesinas de América Latina, África y Asia.

Ribó: “Hay recursos suficientes, pero para que lleguen a la gente, es necesario invertir en la mejora del reparto”


En la apertura del Foro, Joan Ribó, ha manifestado su deseo de que Valencia se convierta en un referente de la defensa de la igualdad en el acceso a la tierra, el agua y los recursos naturales: “Hay recursos suficientes para todos pero, para que lleguen a la gente, es necesario invertir en la mejora del reparto”.

Alberto Broch, presidente de la Confederación Nacional de los Trabajadores de la Agricultura (CONTAG) de Brasil, que participa en FMAT 2016 en representación de las organizaciones campesinas de América Latina, ha destacado la oportunidad que supone este foro de cara a la evaluación y la realización de propuestas: “No habrá seguridad y soberanía alimentaria si no discutimos la gestión de la tierra y valoramos a los agricultores y a la mujer rural”.

Denuncia de la vulneración de las leyes por el Banco Mundial y empresas del sector privado


En nombre de las organizaciones campesinas de Asia ha intervenido Ramesh Chandra Sharma, coordinador de campaña de EktaParishad (India), quien ha denunciado el cambio en el proceso de acceso a la tierra en todo el mundo como consecuencia de la vulneración de las leyes por parte de organismos como el Banco Mundial y empresas pertenecientes al sector privado, que han afectado a millones de personas en el mundo: “El comercio libre ha modificado la manera de entender la libertad, pues ha dado pie a que las empresas multinacionales entren no sólo en los continentes sino también en la vida de las personas, desplazando a los pueblos de sus tierras”.

Por su parte, como representante de las organizaciones campesinas de África, ha participado en la inauguración de FMAT 2016 Mamadou Cissokho, presidente honorario de la Red de Organizaciones de Agricultores y Productores de África Occidental (ROPPA) quien, en un llamamiento interno a las propias organizaciones campesinas, ha exigido determinación en la defensa de la soberanía alimentaria: “Debemos tener en cuenta los límites de la tierra”.

“No basta con distribuir la tierra, es necesario garantizar la calidad de la agricultura familiar”


Richard Torsiano, del Ministerio de Desarrollo Rural de Brasil, ha ensalzado el papel que los agricultores desempeñan y han desempeñado en la consecución de derechos y libertades en Brasil, además de afirmar que "no basta con distribuir la tierra, es necesario garantizar la calidad de la agricultura familiar".

Javier Molina Cruz, de la Oficina de Tenencia de la Tierra de la FAO, ha manifestado el apoyo de ésta a la celebración del FMAT, así como el compromiso de realizar un seguimiento de sus resultados. José Graziano da Silva, director general de la FAO, se ha expresado en términos similares a través de un mensaje emitido por vídeo.

Condena a la persecución de los defensores del mundo rural, con un especial recuerdo a Berta Cáceres


Además, en nombre del Comité Internacional de Organización del Foro Mundial para el Acceso a la Tierra, Vicent Garcés ha querido aprovechar su mensaje de bienvenida para condenar la persecución de los defensores de los derechos en el mundo rural, con un recuerdo especial a la líder hondureña Berta Cáceres, asesinada en marzo del presente año.

Por su parte, el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, ha elogiado el cometido del FMAT al tiempo que abogaba por una modificación global de los planteamientos: “Esta lucha, más que una prioridad, es una urgencia. Poner fin a la pobreza es necesario, es posible, es urgente. Este encuentro es un paso más, pero necesitamos un cambio de enfoque para acabar con las desigualdades”.

Finalmente, el rector de la UPV, Francisco Mora, ha incidido en que la institución que dirige se encuentra a la vanguardia de la investigación en desarrollo rural, y ha destacado que la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agrónoma y del Medio Natural de la UPV está reconocida internacionalmente como una referencia en el citado ámbito.

Tres días de debate global


FMAT 2016 se desarrollará en la UPV hasta el sábado 2 de abril, y contará con la participación de 400 personas procedentes de 70 países. Entre ellas, los delegados de 200 organizaciones campesinas, representantes de la FAO, el Ministerio de Desarrollo Agrario de Brasil y el Ministerio de Agricultura de la República Democrática del Congo, además de 150 expertos y profesionales académicos
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Sesenta pesticidas legales en Europa que "fulminan" a las abejas


Ecoticias


Los resultados de la investigación, que han sido publicados en la revista Journal of Chromatography A --que edita Elsevier--, servirán para establecer qué plaguicidas son los más dañinos y deben dejar de utilizarse para salvar a las poblaciones de abejas en Europa.
El investigador Tomasz Kiljanek, del Departamento de Farmacología y Toxicología en el Instituto Nacional de Investigación Veterinaria de Polonia, y su equipo, han identificado los 57 pesticidas legales y de uso común, de entre los más de 200 que se utilizan en la Unión Europea, que están envenenando a las colonias deabejas del continente.
Los resultados de la investigación, que han sido publicados en la revista Journal of Chromatography A --que edita Elsevier--, servirán para establecer qué plaguicidas son los más dañinos y deben dejar de utilizarse para salvar a las poblaciones de abejas en Europa.
Según informa Elsevier, la investigación presenta un nuevo método para detectar una amplia gama de pesticidas en las abejas a partir de un nuevo enfoque basado en un método que se utiliza actualmente para detectar pesticidas en los alimentos. Con este método se han analizado más de 200 plaguicidas diferentes al mismo tiempo, todos ellos aprobados para su uso en la UE.
Estas nuevas pruebas, que se han empleado para investigar más de 70 incidentes de envenenamiento de abejas, han permitido encontrar altas concentraciones de 57 pesticidas diferentes presentes en los cuerpos de las abejas envenenadas, lo que ha permitido determinar que son estos los plaguicidas que más están afectando a las colonias de estos insectos, fundamentales para la polinización de miles de especies de plantas en toda Europa.
Asimismo, los investigadores han podido descubrir que, incluso en niveles muy bajos, estos pesticidas pueden debilitar los sistemas inmunológicos de las abejas, lo que permite que parásitos o virus sean capaces de destruir enjambres enteros.

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Diez enfermedades provocadas por el glifosato


Ecoticias


Tras más de 20 años expuestos al glifosato, los científicos han documentado la existencia de infinidad de consecuencias para la salud causadas por la presencia de este veneno en los alimentos, en el agua, en el aire y en donde juegan nuestros hijos.
Las mentiras de Monsanto al descubierto Ya no solo debemos preocuparnos por evitar consumir alimentos OMG, (genéticamente modificados) que suelen estar impregnados en glifosato, sino que este veneno puede acabar en nuestros platos de todas formas.
Ansiosa por vender más de su herbicida estrella, la empresa Monsanto ha alentado a los agricultores de todo el mundo a utilizarlo como desecante, para que sus cultivos pudieran cosecharse más rápido.
Gracias a ello este químico se pulveriza directamente sobre una gran variedad de cultivos no modificados genéticamente, como trigo, cebada, avena, lino, guisantes, lentejas, soja, judías secas y caña de azúcar.
En los últimos 20 años el uso generalizado de cultivos “transgénicos” multiplicó exponencialmente el empleo de herbicidas en todo el mundo, a pesar de que Monsanto reivindicaba que los OMG reducirían la necesidad de pesticidas y herbicidas.
Monsanto ha falsificado datos sobre la seguridad del glifosato y lo ha comercializado como "medioambientalmente seguro" y "biodegradable, para fomentar su uso en las carreteras, parques infantiles, campos de golf, jardines y huertos familiares. Un tribunal francés dictaminó que dichas afirmaciones eran publicidad falsa y engañosa. Los médicos han comprobado y alertado al mundo de ello, que existen varias enfermedades que se relacionan directamente con la exposición al glifosato entre las que se encuentran el Alzheimer, varios cánceres y hasta el autismo.
Enfermedades asociadas al glifosatoAlzheimer: se comprobó que el glifosato genera el mismo tipo de estrés oxidativo y la muerte celular neuronal observada en el Alzheimer. Y afecta a la CaMKII, una enzima cuya desregulación también se ha relacionado directamente con la aparición de dicha enfermedad.
Autismo: el glifosato tiene una serie de efectos biológicos conocidos que se alinean con las patologías asociadas con el autismo. Uno de estos es la disbiosis intestinal observada en los niños autistas y la toxicidad del glifosato a las bacterias beneficiosas que suprimen a las patógenas.
Además, la capacidad de glifosato para promover la acumulación de aluminio en el cerebro puede hacer que este veneno sea la principal causa de autismo en el mundo.
Defectos de nacimiento: el glifosato puede interrumpir la vía de señalización de la vitamina A (ácido retinoico), que es crucial para el desarrollo normal del feto. Los bebés de las mujeres que viven a un kilómetro de campos fumigados con glifosato tuvieron más del doble de defectos de nacimiento, según un estudio en Paraguay.
Los defectos congénitos se cuadruplicaron en los diez años posteriores de la llegada del glifosato al Chaco argentino y paraguayo, incluyendo males como ano imperforado, deficiencia de la hormona del crecimiento, hipospadias (el orificio urinario anormalmente ubicado), defectos de formación cardíaca y ancefalia (mal formación de la cabeza).
Cáncer: durante varias encuestas casa por casa de más de 65.000 integrantes de comunidades agrícolas argentinas, se encontraron tasas de cáncer de 2 y hasta 4 veces mayores que el promedio nacional desde el comienzo de las fumigaciones con glifosato, con un marcado aumento de los de mama, próstata y pulmón.
Las altas tasas de cáncer entre las personas expuestas probablemente se derivan de la conocida capacidad de glifosato para inducir daños en el ADN, que se ha demostrado en numerosos ensayos de laboratorio.
Celiaquía: hay un paralelismo entre las características de la enfermedad celíaca y los efectos conocidos del glifosato. Estos incluyen el desequilibrio en las bacterias intestinales, alteraciones en las enzimas que participan en la desintoxicación natural de las toxinas ambientales, deficiencias de minerales y agotamiento de los aminoácidos.
Enfermedad renal crónica: el aumento en el uso del glifosato puede explicar el reciente disparo en la cantidad de casos de insuficiencia renal que se ha presentado entre los trabajadores agrícolas de América Central, Sri Lanka e India.
Los científicos han llegado a la conclusión de que este químico parece haber adquirido la capacidad de destruir los tejidos renales de miles de personas cuando se combina con la presencia de “aguas duras” y metales nefrotóxicos.
Depresión: el glifosato altera una parte de los procesos químicos que afectan a la producción de serotonina, un neurotransmisor importante que regula el estado de ánimo, el apetito y el sueño y cuya deficiencia se ha relacionado directamente con la depresión.
Embarazos (abortos naturales, mortinatos): el glifosato es tóxico para las células de la placenta humana, lo que explicaría los problemas de embarazo de las trabajadoras agrícolas expuestas al herbicida.
Linfoma no Hodgkin: una revisión sistemática y una serie de análisis durante casi 30 años de investigación epidemiológica acerca de la relación que existe entre el LNH (linfoma no Hodgkin) y la exposición ocupacional a diversos pesticidas agrícolas encontró que el linfoma de células B se asoció positivamente con el glifosato.Parkinson: los efectos de los herbicidas en el cerebro han sido reconocidos como el principal factor del tipo ambiental que ha sido asociado a los trastornos neurodegenerativos.
La enfermedad Parkinson como consecuencia del glifosato ha sido bien documentada y los estudios de laboratorio muestran que este químico induce a la muerte celular característica de la enfermedad.

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