viernes, 5 de febrero de 2016

Mesotelioma: supervivencia tras el diagnóstico, y factores de prognosis






Morir no es la única muerte, vivir sin esperanza también lo es. Antonis Samaras

Un ejemplo ilustrativo de la agresividad del mesotelioma –cáncer habitualmente asociado a la exposición al amianto-, nos lo ofrece el caso relatado en Gorecka et al. (2014). Un hombre de 73 años de edad, no fumador, se presentó con una historia de ocho semanas de dolor en el lado izquierdo del pecho, y dificultad para respirar al hacer esfuerzos. No tenía antecedentes médicos significativos. Trabajó en la construcción durante 40 años, pero negó la exposición definida al asbesto, una aseveración que es muy probable que hubiera obedecido a simple desconocimiento, habida cuenta de la profusión con la que el amianto ha sido utilizado en la edificación. Su imagen inicial de rayos X del tórax, demostró un gran derrame pleural izquierdo. Con posterioridad, una TC de tórax reveló un engrosamiento circunferencial de la pleura, con placas pleurales asociadas, y calcificación. Se realizó un diagnóstico provisional de mesotelioma. Una toracocentesis guiada por ecografía, realizada inicialmente, reveló un trasudado, con citología negativa. Además, la toracoscopia y la biopsia pleural dirigida por CT no lograron obtener un diagnóstico definitivo. Una biopsia quirúrgica fue planeada, pero en el momento de la admisión, el paciente desarrolló en el cuello una hinchazón unilateral. La exploración guiada por ultrasonido, con aspiración con aguja fina (PAAF), y las biopsias de los ganglios linfáticos, eran determinantes de diagnóstico de mesotelioma pleural. El tratamiento con quimioterapia paliativa fue planeado, pero la situación clínica del paciente se deterioró rápidamente, y falleció antes del inicio de la terapia. 
La frialdad de los datos estadísticos no puede transmitirnos todo el dramatismo del sufrimiento humano que se esconde bajo esos terribles guarismos. Y es que, como tendremos ocasión de ver de inmediato, los datos de supervivencia son uniformemente sombríos, sin que apenas se llegue a registrar el más leve progreso que merezca tal nombre, pese al paso de los años sucesivos, y al desfile interminable de las terapias tanteadas –ver, por ejemplo: Tanrikulu et al. (2010), Musk (2012)-. Constatar esas cifras concretas, forma parte del desvelamiento de toda la tragedia de esta neoplasia, el mesotelioma, que prácticamente en su totalidad, puede ser atribuida a una etiología por exposición al asbesto. A revisar los datos publicados por varios autores, dedicaremos nuestra atención seguidamente.
En Anraku et al. (2008), los autores analizan el impacto de la tasa de infiltración de linfocitos T en el tumor, en los pacientes de mesotelioma pleural maligno, concluyendo, en sentido afirmativo, que el efecto de una tasa alta de infiltración por linfocitos CD8 (+), permite alcanzar una supervivencia del 83% a los 3 años, frente al 28%, en ausencia de la misma. Se trata, evidentemente, de un factor incontrolable, al margen de toda maniobra terapéutica, que permitiera incidir favorablemente en el curso natural del proceso mórbido. Su señalamiento permite predecir, pero no actuar, al menos en principio.
En Antman et al. (1988), los autores identifican a varios factores favorecedores de la supervivencia, en el mesotelioma maligno: histología epitelial, estado funcional de 0 a 1, edad menor de 50 años, y ausencia de dolor en el pecho.
Un estudio sobre optimización de la supervivencia en el mesotelioma maligno –Baas (2007)-, señala al diagnóstico precoz (tan elusivo en dicho tipo de neoplasia maligna), como el mejor factor de pronóstico. Véase: Imperatori et al. (2013).
En el trabajo de González Fernández et al. (2009), se demuestra que, paradójicamente, son los casos diagnosticados en los servicios de urgencias, los que presentan una supervivencia más baja, explicándolo porque éstos llegan más avanzados, cuando los pacientes tienen ya fuertes dolores.
En el trabajo de Gonlugur & Gonlugur (2010), los autores concluyen que la quimioterapia, para ser un factor determinante de una supervivencia más prolongada, ha de completar, como mínimo, una aplicación de seis ciclos. Tanda terapéutica que a veces la propia agresividad y desarrollo galopante de la enfermedad, impiden, por el expeditivo rol del exitus letalis.
En Bölükbas et al. (2011), los autores, en un estudio sobre la supervivencia de los pacientes, después de terapia trimodal, que incluía la pleurectomía radical, la radioterapia, y la quimioterapia con pemetrexed/cisplatino, observaron que la mediana de supervivencia obtenida era de 30 meses, concluyendo que dicha terapia presenta resultados alentadores. No obstante, por nuestra parte creemos oportuno añadir, que esa apreciación queda condicionada por según qué cohorte de comparación se usa en cada caso, pues, como podremos comprobar bien pronto, en algunos casos se observan comportamientos incluso ligeramente mejores, sin que la terapia trimodal su hubiera llegado a aplicar. Es decir, que, por ejemplo, un diagnóstico temprano puede tener mejor efecto de supervivencia.
En Borasio et al. (2008), la supervivencia media es de 11.7 meses. En Boutin et al. (1992), la supervivencia media es de 31.2 meses, cuando el diagnóstico ha correspondido a un afloramiento en el estadio IA de la clasificación de Butchart, mientras que la misma se reduce a los 6.75 meses, cuando la pleura visceral está ya invadida en el momento del diagnóstico (estadio IB). Vemos, por consiguiente, que aquí ya identificamos a un importantísimo factor de prognosis, y que no es otro que el grado de precocidad en el diagnóstico. Esta situación admite una interpretación: que la enfermedad, en todos los casos, discurre con uniforme velocidad de avance, y que las diferencias en los respectivos lapsos de supervivencia, indicarían meramente el tramo de recorrido y el que todavía resta por discurrir, hasta el fatal desenlace. La acción terapéutica, entonces, sería meramente paliativa y expectante.
Un interesante resultado es el obtenido por Christensen et al. (2008), en un trabajo que, como su propio título indica, hace depender, entre otros factores ya reconocidos, también a la carga de asbesto del paciente, en la determinación de la supervivencia en los enfermos de mesotelioma pleural maligno, estimada por el número de cuerpos asbestósicos por gramo de tejido pulmonar (peso húmedo), y, en su defecto, mediante auto-reporte de los afectados. Obviamente, a mayor carga, corresponderá (abstracción hecha de los otros factores concurrentes) una menor supervivencia.
En Curran et al. (1998), la supervivencia media hallada, es de 12.6 meses, y cuando, en base a la toma en consideración de cinco factores de prognosis (incluyendo sexo, tipología histopatológica, etc.), la cohorte es desglosada en dos agrupaciones, se constata que, para la de mejor pronóstico, la supervivencia a un año alcanzaba al 40%, mientras que para el grupo de peores factores de prognosis, dicha supervivencia a un año después del diagnóstico, sería sólo del 12%. Vemos, por consiguiente, que no hay uniformidad, y que los susodichos factores son reales, y tiene un efectivo valor predictivo.
En De Pangher Manzini et al. (1993), una tasa media de supervivencia de 13 meses (rango 2-44 meses), se une a este otro resultado: la tasa correspondiente a un grupo de 24 pacientes no tratados, fue de 10 meses, frente a los 15 meses que correspondieron a otro grupo de 56 pacientes, sometidos a diversos tratamientos. Los autores, en sus conclusiones, consideran que ambas cifras no difieren significativamente, coincidiendo así en el mensaje deducible de aquellos otros estudios, en los que incluso la relación se ha llegado a invertir. Los factores de prognosis que evidenciaron una influencia favorable significativa, fueron: (1) edad inferior a los 65 años; (2) estado funcional menor o igual a uno; (3) pérdida de peso menor o igual al 10%, en cualquier momento; (4) estadios I y II, en el desarrollo de la enfermedad; (5) tipo histológico epitelial o mixto; y (6) presencia de fluido pleural con células mesoteliales, pero sin células neoplásicas.
Una situación similar, es contemplada en Law et al. (1984), trabajo en el que sus autores concluyen que no encuentran diferencia significativa en la supervivencia correspondiente a dos grupos de pacientes de mesotelioma pleural, unos tratados, y los otros sin tratar. Todo un motivo de pesimista reflexión, si bien no hay que perder de vista la fecha de publicación del susodicho artículo.
En López-Encuentra et al. (1987), la supervivencia media hallada en la cohorte, fue de 13.2 meses.
En Desoubeaux et al, (2001), en una cohorte formada por pacientes de mesotelioma pleural o peritoneal, con una vinculación evidenciada con la exposición al amianto, en el 78.8% de los casos, observan una media de duración de supervivencia de 9 meses para el mesotelioma pleural, y de 5 meses para el mesotelioma peritoneal. Después de un ajuste por edad, el riesgo de fallecimiento es mayor entre los enfermos de mesotelioma con exposición al amianto, que entre los no expuestos. Estos últimos, evidentemente, podrían corresponder, realmente, a expuestos sin que haya constancia de la misma, y muy en especial, con exclusión de los expuestos laboralmente, con historial de trabajo en los sectores industriales tradicionalmente vinculados al empleo del asbesto.
En el trabajo de Edwards et al. (2000), la supervivencia media registrada fue de 5.9 meses (rango: 0-34.3), siendo identificados como factores de peor pronóstico: el sexo masculino, edad avanzada, pérdida de peso, dolor torácico, mal estado general, hemoglobina baja, leucocitosis, trombocitosis, y tipo celular no epitelial.
En Flores et al. (2007), con una supervivencia media de 20.1 meses, los autores identifican como factores de prognosis a los siguientes: la histología, el sexo, el tabaquismo, la exposición al asbesto, la lateralidad, la resección quirúrgica mediante la neumonectomía extrapleural o la pleurectomía/decorticación, la etapa del cáncer, y los síntomas. La resección quirúrgica, en un entorno multimodal, se asocia con una mejor supervivencia.
En el artículo de Flores et al. (2008), se analiza el impacto de la estadificación de los nódulos linfáticos, en pacientes de mesotelioma maligno pleural resecado quirúrgicamente. De un total de 348 pacientes, un grupo de 223 había sido tratado mediante pneumonectomía extrapleural, mientras que los 125 restantes fueron tratados mediante pleurectomía/decorticación. Las respectivas tasas medias de supervivencia, fueron de 19 y de 10 meses.
En Fusco et al. (1993), los autores encuentran una supervivencia media de 10 meses, que se desglosa, respectivamente, en 12, 7 y 4 meses, para los pacientes de los grupos histopatológicos epitelial, mixto y fibrosarcomatoso, revelándose así la considerable importancia que asume dicho factor de prognosis.
Una forma de medir con precisión la tasa de supervivencia, aplicable a la evaluación del efecto de un determinado tratamiento, consiste en computar el porcentaje de supervivientes, a sucesivos intervalos temporales, obteniéndose unos valores, que permiten trazar la curva correspondiente. En el trabajo de Francart et al. (2006), los porcentajes hallados, para cortes efectuados a los 3, 4, 5 y 6 meses, fueron, respectivamente, del 72, 67, 51 y 43%, en un grupo de pacientes con importante actividad clínica, del 59, 51, 42 y 35%, respectivamente, en el grupo de pacientes con actividad clínica moderada, y, finalmente, del 52, 40, 34 y 28%, respectivamente, en los pacientes con una actividad clínica insuficiente. A nuestro modo de ver, destaca, en cualquiera de los casos, el rápido declinar de la curva de supervivientes. En Francart et al. (2009), similar disposición de los datos, conduce también a resultados similares.
En Gorini et al. (2005), los autores encuentran una supervivencia media de 324 días, no encontrando diferencia significativa entre los pacientes tratados y los no tratados. Ver también: Alberts et al. (1988), un trabajo cuyo título es ya toda una declaración de derrota, de impotencia.
En Ai & Stevenson (2014), los autores manifiestan lo siguiente: “Los pacientes típicamente presentan una edad mayor, con la etapa clínica avanzada y con otras comorbilidades médicas, por lo que la gestión es todo un reto. A pesar de grandes esfuerzos, el pronóstico del mesotelioma pleural maligno sigue siendo pobre, sobre todo en la progresión después del tratamiento inicial”.
En Kao et al. (2011), los autores, en un estudio sobre supervivencia en pacientes de mesotelioma, sometidos a un tratamiento con talidomida, con o sin acompañamiento con cisplatino/gemcitabina, indican que “hay una necesidad de nuevos tratamientos”. Tome buena nota el lector, del año de publicación de este artículo, en relación con dicha afirmación. Véase también en nuestra bibliografía el otro trabajo, del mismo equipo investigador y del mismo año de publicación. Véase también: Kao et al. (2010).
En Kothmaier et al. (2008), los autores estudian un predictor de supervivencia en el mesotelioma epitelioide. Parten de la premisa de que los pacientes de dicho tipo de neoplasia maligna, rara vez alcanzan una supervivencia superior a los 3 años (aproximadamente, el 10%). Investigaron si las diferencias en la expresión de diversos anticuerpos permitían discriminar entre pacientes con supervivencia corta (menos de 3 años), y los de supervivencia larga (más de 3 años). Encontraron que en estos últimos se expresaba más intensamente el factor de crecimiento epidérmico (EGFR), mientras que el receptor de factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGFR), fue más abundante en los pacientes de supervivencia corta. En opinión de estos autores, estos resultados permiten orientar la búsqueda de potenciales dianas para la acción terapéutica.
En el trabajo de Magnani et al. (2002), la supervivencia media es de 0.71 años. La supervivencia acumulativa es del 35.9% a 1 año, y del 14.2% a los 2 años. El análisis correspondiente al tipo de atención hospitalaria (con o sin cirugía torácica), no arroja diferencia estadísticamente significativa. La supervivencia medida, en las series clínicas publicadas, se sitúa en el rango del 18.4% al 57.6% a un año, para el mesotelioma pleural, y del 24.1% al 33.8%, para el peritoneal.
En Marinaccio et al. (2003), los autores observan una supervivencia media de 275 días, para el mesotelioma pleural, y de 157, para el peritoneal. No encontraron diferencia significativa en la supervivencia, entre los casos con exposición confirmada (ocupacional, hogareña o de vecindad), y entre los que no contaban con exposición al amianto que hubiera podido ser confirmada.
En un estudio retrospectivo, referido a 9.701 pacientes de mesotelioma pleural maligno, diagnosticados entre 1973 y 2006, la supervivencia, a los 6 meses del diagnóstico, a un año, y a cinco años, fue, respectivamente, del 55, del 33 y del 5%: Milano & Zhang (2010).
En un estudio referido exclusivamente al mesotelioma peritoneal –Mirabelli et al. (2009)-, los autores identificaron varios factores de mejor pronóstico. Se analizó la supervivencia en el mesotelioma peritoneal, en una serie grande de casos: los 338 registrados desde 1990 hasta 2001, aportados por nueve registros regionales italianos del mesotelioma, que contribuyen a la red del Registro Nacional de mesotelioma, y que fueron seguidos hasta el 31 de diciembre de 2005. Los resultados se compararon con los obtenidos en un estudio paralelo, en los casos de mesotelioma pleural. El histotipo epitelioide, la menor edad al momento del diagnóstico y, en menor grado, el sexo (las mujeres), y el hecho de ser diagnosticado en un hospital con una unidad de cirugía torácica, se asoció de forma positiva y significativa con la supervivencia de los afectados.
El efecto del tratamiento fue positivo, pero no estadísticamente significativo. No hay tendencia en el riesgo de muerte, en función del período natural en el que el diagnóstico estuvo presente. Los casos de mesotelioma peritoneal, tenían menor tiempo de supervivencia media, respecto de los casos del pleural, pero una mayor proporción de supervivientes a largo plazo. Los patrones de supervivencia después del diagnóstico, del mesotelioma peritoneal y del pleural, difieren notablemente. El tratamiento no se asoció con una mejoría estadísticamente significativa en la supervivencia, pero el estudio incluía los primeros casos, diagnosticados antes de la introducción de los enfoques terapéuticos más recientes. Esto proporciona una comparación histórica amplia, para futuros estudios sobre las tendencias de la supervivencia en la población de afectados.
En Liu et al. (2014), los autores constatan, para una cohorte formada por 73 pacientes de mesotelioma peritoneal, una media de supervivencia de 42 meses (3’5 años).
Para el mesotelioma pleural, en el estudio de Montanaro et al. (2009), la media de supervivencia encontrada por los autores, fue de 9.8 meses. El tratamiento no estuvo estadísticamente asociado de forma significativa a la mejora de la supervivencia.
En Neragi-Miandoab et al. (2008), los autores presentan los resultados de un estudio sobre la supervivencia en pacientes de mesotelioma pleural maligno, sometidos a pleurectomía, y en función de la tipología histológica del tumor. Parten de la afirmación, de que, sin tratamiento, la supervivencia en el mesotelioma pleural maligno se sitúa entre los 4 y los 12 meses. Con el aludido tratamiento quirúrgico, la mediana de supervivencia global pasa a ser de 9.4 meses, concluyendo que el único factor de pronóstico que influye en la supervivencia, es el tipo histológico.
En Neumeister et al. (2002), los autores señalan que el pronóstico del mesotelioma pleural sigue siendo sombrío: independientemente de la modalidad de tratamiento empleada, el rango de supervivencia media se sitúa de entre los 6 y los 12 meses, y sólo el 20% de los pacientes sobreviven un año.
En Nowak et al. (2010), los autores exploran las posibilidades de medición que ofrecen las técnicas actualmente disponibles, de imaginería médica mediante tomografía por emisión de positrones, para, mediante la combinación de la cuantificación del volumen del tumor, con la determinación de la actividad glucolítica, pueda ser empleada como factor de predicción de supervivencia. En su estudio, la media de supervivencia constatada, fue de 15.4 meses. En sus conclusiones, consideran que la combinación de ambos parámetros constituye un buen predictor, aunque la histología sarcomatoide sigue siendo el mayor factor de pronóstico.
En Tammilehto et al. (1992), los autores, para el mesotelioma pleural maligno, constatan una supervivencia media de 12 meses a partir del diagnóstico, y de 18 meses a partir de los primeros síntomas.
En Ribak & Selikoff (1992), los autores constatan una media de supervivencia, desde la presentación inicial de enfermedad, en los pacientes de mesotelioma –trabajadores de aislamientos realizados con amianto-, que cifran en 11.4 meses, para el pleural, y 7.4, para el peritoneal; los valores medios respectivos, contados a partir del diagnóstico, fueron, respectivamente, de 8.4 y 5.8 meses.
En Tudor et al. (2010), los autores hacen un estudio de observación de los factores de riesgo y factores clínico-patológicos como indicadores para la supervivencia en pacientes con mesotelioma peritoneal, y sometidos a cirugía citorreductora y quimioterapia intraperitoneal hipertérmica. Identifican como tales, en un sentido positivo, al género femenino, no fumar, no consumir alcohol, y el tipo epitelioide del tumor. La media global de supervivencia sin enfermedad, fue de 8 meses, mientras que la mediana global de supervivencia fue de 30 meses, a un año el 78%, y a tres el 46%, respectivamente. Véase también: Pillai et al. (2013 -2 refs.-).
En Van Gelder et al. (1994), los autores señalan una mediana de supervivencia, para el mesotelioma pleural maligno, de 242 días, identificando, al propio tiempo, varios factores de supervivencia: la edad (para 65, 65-74 y 75 o más años, 359, 242 y 131 días, respectivamente); pacientes en el estadio I de la enfermedad, tenían una media de supervivencia de 359 días, comparados con los 147 y 112 días, respectivamente, para pacientes en el estadio II y la combinación de los estadios III y IV; el subtipo histopatológico mixto (190 días) es menos favorable que el sarcomatoso (207 días) y el subtipo epitelial (252 días).
Como se nos dice en Van Meerbeeck (1994), la identificación de los factores determinantes de la supervivencia en el mesotelioma maligno, vienen a ser el equivalente moderno de los antiguos oráculos. En este estudio de revisión, se citan datos tales como la media de supervivencia inferior a un año (7-10 meses), con menos de un 5% de supervivientes, a los cinco años.
En el trabajo de Herndon et al. (1998), el tiempo de supervivencia hallado, correspondiente a los 10 métodos de tratamiento investigados en el mismo, osciló entre los 3.9 y los 9.8 meses, con una media de 7.2. El subgrupo con mejor supervivencia, correspondió a los pacientes con una estadificación más temprana al inicio del tratamiento y con una edad inferior a los 49 años o un nivel bajo de hemoglobina libre.
En Van Schil et al. (2010), en un estudio sobre la terapia trimodal del mesotelioma maligno, consistente en la quimioterapia de inducción, seguida de neumonectomía extrapleural y radioterapia postoperatoria, en pacientes de mesotelioma pleural maligno, los autores registran una supervivencia media global de 18,4 meses.
En Viallat et al. (1993), los autores concluyen que los factores de pronóstico más favorables son: ausencia de pérdida de peso en el momento del diagnóstico, ausencia de participación de la pleura visceral, estadio I en la estadificación de Butchart, y tipo histopatológico epitelial. La toracoscopia permite el diagnóstico precoz de la enfermedad (a partir, lógicamente, de que haya habido una primera manifestación de síntomas orientadores, correctamente interpretados), y también permite una subdivisión del estadio I de la estadificación de Butchart, entre el estadio IA (con pleura visceral normal), y estadio IB (con la pleura visceral invadida), obteniendo estos autores, unas supervivencias medias de 32.7 y 7 meses, respectivamente.
El aumento de la supervivencia, en respuesta al tratamiento con pemetrexed, es cifrado, en Vlastos et al. (2009), en una media de 21.81 meses, con tratamiento, frente a los 16.99, sin él.
En Gemba et al. (2012), la media de supervivencia, en el mesotelioma maligno, en una revisión de 709 casos, en Japón, fue de 7.7 meses.
En el trabajo de Ordóñez (2012), referido al mesotelioma pleomórfico, la media de supervivencia tras diagnóstico, mencionada en dicho artículo, es de 8.2 meses.
Un trabajo relativamente reciente, que nos prometía una buena fiabilidad en el pronóstico de supervivencia, es el de Kadota et al. (2011).
En Nojiri et al. (2011), la media de supervivencia encontrada para una cohorte de 314 pacientes de mesotelioma pleural maligno, fue de 308 días.
En Burt et al. (2012), los autores correlacionan la expresión de interleucina-4 receptor alfa, con la pobre supervivencia en el mesotelioma pleural maligno en humanos, mientras que en Scattone et al. (2012), estos otros autores correlacionan el diagnóstico de supervivencia con otros dos predictores independientes. Igualmente más o menos reciente es el trabajo de Kaira et al. (2012), así como el de revisión de Jean et al. (2012) y los de van der Bij et al. (2012) y Kao et al. (2012 -2 refs.-).
En el trabajo de Suzuki et al. (2012), la supervivencia tras diagnóstico, para el mesotelioma pleural maligno, oscila entre los 8 y los 17 meses. En el de Elkiran et al. (2012), la supervivencia media hallada es de 18 meses. Los trabajos más recientes, no aportan mejores resultados, como podemos ver. Parte de la cohorte de este último estudio, correspondía a pacientes en los que la exposición habida, había correspondido a la erionita, y no a ninguna de las variedades de asbesto, sin que quepa apreciar, por tal motivo, ninguna suerte de característica distintiva, en el desarrollo y prognosis.
Cuando el intervalo de supervivencia es medido a partir del diagnóstico, un factor a considerar, es la mayor dificultad en el establecimiento del mismo, en determinadas variedades histopatológicas del mesotelioma maligno. Es evidente que cuanto mayor sea dicha dificultad, tanto más probable será el retraso en su establecimiento. Para ese nexo entre dificultad de diagnóstico y la adscripción del mesotelioma a determinados tipos histológicos, véase nuestro trabajo:
Francisco Báez Baquet Las otras cabezas de la Hidra. Presentaciones especiales del mesotelioma «Rebelión», 10-10-2015 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=204286
En Al-Alao et al. (2012), esos autores encontraron en su cohorte una media de supervivencia tras diagnóstico, de 286 días, al propio tiempo que señalaban la inoperancia de toda suerte de intervención quirúrgica, incluidas la decorticación o la neumonectomía. Una pesimista reflexión, que se confronta con la comprensible pulsión por “hacer algo”, por parte de los respectivos galenos, probablemente secundada por los deseos y preferencias de los propios enfermos.
En Murakami et al. (2012), los autores establecen una correlación inversa entre el nivel de determinada proteasa (enzima proteolítica), la MMP-3, en los derrames malignos de los enfermos de mesotelioma pleural, y sus respectivas supervivencias.
En Rusch et al. (2012), respecto de la supervivencia en el mesotelioma pleural maligno, en relación con su estadificación, en el estudio más extenso de los hasta entonces realizados, los datos eran los siguientes: en fase I, 21 meses, en etapa II, 19 meses, en la etapa III, 16 meses, y en la etapa IV, 12 meses.
En Baud et al. (2013), la mediana de supervivencia constatada para los pacientes del mesotelioma pleural maligno, después de diagnóstico quirúrgico y/o pleurodesis, se cifra en 12 meses.
En Kovac et al. (2012), en un estudio referido a pacientes de mesotelioma, de Eslovenia, agrupados en dos cohortes, una, correspondiente al intervalo 1974-2003, y una segunda, para el intervalo 2004-2008, encontrándose unas supervivencias, respectivamente, de 7,4 y de 12,6 meses.
Pese a lo indicado en el título del trabajo de Fahrner et al. (2012), las conclusiones y resultados expuestos en el mismo, no invitan a optimismo alguno.
En Tsutani et al. (2013), la diferencia entre las respectivas medianas de supervivencia tras el diagnóstico, para dos protocolos terapéuticos alternativos, se cifra en 1’8 meses (18’7, en la opción más favorecedora). Véase también: Mineo & Ambrogi (2012).
No echemos en olvido, además, a esos cuatro monumentos dedicados a la obviedad, que son los dos artículos de Labby et al. (2013) y los dos de Kircheva et al. (2015) & (2016): a mayor volumen del tumor, menor supervivencia predecible.
En Abakay et al. (2013), en un estudio comparativo sobre varias alternativas de tratamiento del mesotelioma, y su efecto sobre el tiempo de supervivencia tras el diagnóstico, se alcanzan estos dos resultados: “El tiempo medio de supervivencia, de todos los pacientes, fue de 12,32 meses. No hubo diferencias significativas en el tiempo medio de supervivencia, entre los cuatro regímenes de tratamiento”.
En Bölükbas et al. (2013), para la cohorte completa de los pacientes del estudio, la supervivencia media fue de 26,3 meses.
En Bedirhan et al. (2013), los autores manifiestan que el tiempo medio de supervivencia, en sus pacientes del mesotelioma, tratados quirúrgicamente, fue de 20 meses.
En Klabatsa et al. (2014), la media de supervivencia de la cohorte, fue de 14.1 meses.
En un artículo de revisión, completado con la consulta de datos del Registro alemán de Mesoteliomas, Neumann et al. (2013) incluyen entre sus conclusiones los siguientes extremos: “Su asociación con la exposición al amianto, por lo general en el trabajo, se ha demostrado de manera inequívoca.”… “los nuevos casos de mesotelioma siguen apareciendo, debido a la prolongada latencia de la enfermedad (mediana, 50 años).”… “Una meseta en la incidencia de la enfermedad se prevé entre 2015 y 2030.”… “El pronóstico es aún pobre, con una supervivencia media de sólo 12 meses.”…, y: “No se espera que la incidencia de mesotelioma vaya a caer en los próximos años”.
En Suzuki et al. (2013), la media de supervivencia tras diagnóstico, en una cohorte de afectados por mesotelioma pleural maligno, fue de 563 días.
En el mesotelioma pleural maligno, la mediana de supervivencia general, tras aplicar pleurectomía radical/decorticación, seguida de altas dosis de radioterapia, fue de 33 meses, en la cohorte de pacientes de: Minatel et al. (2014).
En Ghanim et al. (2014), los autores, en un estudio sobre el fibrinógeno circulante, como biomarcador predictivo y de diagnóstico en el mesotelioma pleural, constatan una supervivencia máxima, tras diagnóstico, de 23.7 meses.
En de Reyniès et al. (2014), los autores, en sus conclusiones, afirman que “A pesar de los esfuerzos de investigación para desarrollar enfoques diagnósticos y terapéuticos más eficaces, el pronóstico para el mesotelioma pleural maligno (MPM) sigue siendo pobre”.
En Nakas & Waller (2014), en un estudio retrospectivo relativo a 252 pacientes con mesotelioma maligno pleural, a los que se había practicado cirugía radical, constatan una supervivencia media de 18.2 meses. Véase también: Bovolato et al. (2014).
En Abakay et al. (2014), los autores constatan, en una cohorte formada por 155 pacientes de mesotelioma maligno, un tiempo medio de supervivencia, de 13,9 meses.
En Buyukbayrak et al. (2014), los autores, en una revisión de casos correspondientes a pacientes sometidos a pericardectomía, como tratamiento quirúrgico aplicado para obtener un beneficio terapéutico en la pericarditis constrictiva, consecutiva a diversas neoplasias malignas, incluido el mesotelioma pleural maligno, concluyen que en la constricción pericárdica, que puede desarrollarse mucho tiempo después de la presentación inicial de ciertas enfermedades neoplásicas, su pronóstico, después de la pericardiectomía, sigue siendo pobre, constatándose una supervivencia media, para el conjunto de las neoplasias consideradas en el estudio –mesotelioma pleural incluido-, que fue de 14,82 ± 4,4 meses.
En Kaya et al. (2014), el tiempo medio de supervivencia, entre pacientes de mesotelioma peritoneal, fue de 16,2 ± 12,9 meses… (una obviedad: 16,2 – 12, 9 = 3,3 meses, en el peor dato de la serie).
En Kucukoner et al. (2014), los autores, para una cohorte de 150 pacientes de mesotelioma pleural maligno, hallan una supervivencia media, tras diagnóstico, de 14’8 meses, no apreciándose diferencias significativas, en función del respectivo tratamiento aplicado en cada caso. Aquí resulta procedente considerar la misma observación, respecto de los mesoteliomas originados por la exposición a la erionita, que ya reseñamos anteriormente, en relación con el artículo de Elkiran et al. (2012).
En Ahn et al. (2014), en una cohorte formada por 66 pacientes de mesotelioma pleural maligno, la media de supervivencia constatada, fue de 15.39 meses.
En Sezer et al. (2014), la mediana de supervivencia global, en una cohorte de 54 pacientes de mesotelioma pleural, fue de 12.03 meses. Vemos, por consiguiente, que en los trabajos más recientes, las cifras no son mejores.
En Ceresoli et al. (2014), y para un grupo de pacientes de 70 o más años, del mesotelioma pleural, la mediana de supervivencia global hallada, fue de 11,4 meses.
En Mansfield et al. (2014), la supervivencia media observada, para el mesotelioma pleural maligno, es de 14.5 meses.
En Linton et al. (2014), los autores registran una supervivencia media, en el mesothelioma pleural maligno, de 10.0 meses.
En Najmi et al. (2014), para los pacientes de mesotelioma, la mediana de supervivencia, y la supervivencia libre de progresión, fueron de 10,5 meses y de7,57 meses, respectivamente.
Según se nos indica en Lee (2014), la única terapia (el uso de medicamentos anti-folato) que ha demostrado mejorar la supervivencia, en los ensayos controlados con asignación al azar, lo hizo en una media de sólo 12 semanas. Un resultado, evidentemente paupérrimo.
Un pronóstico de supervivencia netamente peor, se obtiene si el estudio es referido, no ya al mesotelioma, sino a una de sus manifestaciones mórbidas: la efusión pleural maligna: Clive et al. (2014).
En Takuwa & Hasegawa (2015), para el mesotelioma pleural maligno, el tiempo medio de supervivencia fue de 8,9 meses para los pacientes tratados sólo con cuidados paliativos. Para un tratamiento radical, la eliminación total del tumor es el tratamiento principal. El tiempo medio de supervivencia fue de 13 meses, para los pacientes tratados con cirugía solamente. Por otro lado, el tiempo medio de supervivencia, utilizando sólo pemetrexed / cisplatino, fue de 12,1 meses. Al propio tiempo, señalaron que hay opiniones negativas para el tratamiento quirúrgico invasivo, como es el caso de la neumonectomía extrapleural (EPP). Véase, al respecto, nuestro trabajo:
Francisco Báez Baquet Sufrir por sanar (I)
Padecimientos iatrogénicos asociados al tratamiento o al diagnóstico de las patologías del amianto Rebelión. 23-04-2015 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=197976 
Francisco Báez Baquet Sufrir por sanar (II) Padecimientos iatrogénicos asociados al tratamiento o al diagnóstico de las patologías del amianto «Rebelión». 25-04-2015http://www.rebelion.org/noticia.php?id=197977
En Beckett et al. (2015), los autores concluyen, que para su extensa cohorte (8.740 pacientes), la mediana de supervivencia, para el mesotelioma pleural maligno, fue de 9,5 meses.
En Koyunku et al. (2015), el tiempo medio de supervivencia, en una cohorte de pacientes diagnosticados de mesotelioma pleural maligno, fue de 14.83 meses.
Si pretendemos realizar un resumen, que sintetice el conjunto de conclusiones que cabe extraer de la toma en consideración de todos los trabajos aquí mencionados, podríamos decir que la impresión general que se obtiene, es la de un generalizado pesimismo, quizás inherente a la propia naturaleza de la cuestión aquí debatida, puesto que, en esta ocasión, el papel del médico se limita a actuar de notario del curso casi espontáneo de los trágicos aconteceres, y como fedatario del triunfo de la Dama de la Guadaña, limitándose, por imperativo de los hechos, a extraer, del conjunto de los datos científicos disponibles, aquellos indicios que permiten vaticinar un desenlace más o menos temprano, pero invariante en su esencial negatividad. Más pronto que tarde, el enfermo de mesotelioma sucumbe a su mal, sin que sirvan de demasiado los esfuerzos del médico por retrasar el óbito y por mejorar su calidad de tan escasa supervivencia, a la que no podemos llamarle, propiamente, vida.
Como añadido a este sombrío cuadro general, tendremos, además, que las conclusiones del trabajo de Francisci et al. (2015), comienzan con la siguiente afirmación: “A pesar del generalizado aunque ligero aumento, la supervivencia de los pacientes con cáncer de pulmón o pleura, sigue siendo pobre en los países europeos”.
No obstante, excepcionalmente, en Zarogoulidis et al. (2012), se presenta un único caso en el que, en relación con la terapia aplicada, se ha podido alcanzar una supervivencia de hasta nueve años.
Si, en general, como llevamos visto, la agresividad del mesotelioma contrasta con su dilatado tiempo de latencia, no obstante, esa regla general admite excepciones, que a veces queda patente por la propia juventud del paciente –véase, por ejemplo: Voulgaridis et al. (2013)-. Esa circunstancia puede ser particularmente probable, en los casos de mesotelioma adquirido por contaminación ambiental, ya que en los mismos, ni ha sido preciso que el paciente haya alcanzado la edad de aptitud para el trabajo, como ocurre en el caso de las exposiciones de índole laboral, ni tampoco ha sido preciso un tiempo posterior de exposición laboral al contaminante: la exposición ambiental ha podido estar actuando, desde el mismo nacimiento, o casi. Al propio tiempo, la contaminación medioambiental ha podido estar actuando sin estar sujeta a los límites horarios de una jornada laboral, esto es, teóricamente, ha podido estar presente durante las 24 horas de todos o de la mayoría de los días del tiempo de latencia. Véase también: Davidson (2015). 

Bibliografía 
Se facilita seguidamente enlace de acceso a fichero Dropbox, que la contiene:
https://www.dropbox.com/s/qlpe9fa8mjtzfgg/Bibliograf%C3%ADa%20mesotelioma%20supervivencia.doc?dl=0



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jueves, 4 de febrero de 2016

Cinco razones por las cuales el agua se está acabando


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La Gran Epoca


Si se acaba el agua se acaba la vida, se duerme el pez, se lamenta el ave, se seca el río, se mueren los cuerpos, se pierde todo; si se acaba el agua no más sendero para los hijos, no más flores en los jardines, no más días felices de campo junto al lago. Si se acaba el agua revive la barbarie, se seca la tierra, se extinguen los seres vivos.A pesar de ver en los medios de comunicación día tras día esta lamentable realidad, leer anuncios de fundaciones que protegen los recursos naturales, escuchar en cada rincón que el agua es vital, ver imágenes de niños deshidratados y documentales de entidades encaminados hacia el uso responsable de este precioso líquido, ¡las personas siguen desperdiciándola!
Aquí exponemos las principales 5 razones por las cuales el agua del planeta se está acabando:
1) El agua subterránea del planeta se está agotando
Aún no se logra establecer para cuánto tiempo exactamente hay reservas. El planeta azul está perdiendo su color, está perdiendo su líquido vital. El agua llora y se seca en su lamento profundo dejando a su paso el registro de los actos cometidos por la humanidad, la irracionalidad con que es empleada y la indolencia con que es contaminada.
Según un estudio, 13 de los 37 acuíferos más grandes del planeta, estudiados entre 2003 y 2013, se están agotando, y reciben poca o ninguna recarga. Ocho de ellos está en la categoría de estrés, casi sin reposición natural para compensar el uso.
Esta investigación, dirigida por la Universidad de California Irvine, en Estados Unidos, reveló además que “segmentos significativos de la población de la Tierra están consumiendo agua subterránea de forma rápida y sin saber cuándo podría agotarse”. De tan solo una de ellas, la más estresada de todas, el Sistema Acuífero de Arabia, dependen 60 millones de personas, informaron los investigadores.
2) Gasto irracional de agua por parte de las personas
Aunque el 70 por ciento de la superficie del mundo está cubierta por agua, solamente el 2,5 por ciento de la misma es dulce, mientras que el restante 97,5 por ciento es agua salada. Asimismo, casi el 70 por ciento del agua dulce está congelada en los glaciares, y la mayor parte del resto se presenta como humedad en el suelo, o yace en profundas capas acuíferas subterráneas inaccesibles. Ni siquiera el 1 por ciento de las reservas de agua dulce en el planeta están disponibles para consumo y este aumentará en un 40 por ciento en los próximos años, informó la revista Solo Ciencia.
Sin embargo, el hombre no es consciente del agua que utiliza (y desperdicia): cuando usted toma un baño de 15 a 20 minutos, está gastando 200 litros de agua, de los que se desperdician alrededor de 150 litros. Se tiran 6 litros de agua al día esperando a que el agua se ponga caliente. Al lavarse los dientes, gasta 7 litros de agua de los que se desperdician 6.5 litros. Cuando hala la palanca del excusado, se llegan a desperdiciar hasta 20 litros de agua diarios. Si deja el grifo abierto con un pequeño goteo, se pueden desperdiciar hasta 30 litros de agua al día. Estos son sólo unos pocos ejemplos.
3) El turismo descontrolado y el vertido ilegal de residuos líquidos
El lago Baikal (Rusia), la mayor reserva de agua dulce del mundo, está siendo contaminado incluso por los balnearios que lo rodean, en cuyas aguas residuales se han detectado bacterias patógenas. El más famoso afluente del lago es el río Selengá, pero también desembocan en sus aguas más de 300 ríos y arroyos.
4) La usurpación de las aguas
Cada año, flotas de medios de transporte aéreos, marítimos y terrestres, así como miles de kilómetros de tuberías y ductos, cargan muchísimas toneladas de minerales, también madera, petróleo, gas, productos agroindustriales, agrocombustibles y muchísimas otras materias primas. Para extraer y transportar todos estos “productos”, se deben acaparar y contaminar cada vez más tierras, lo que conlleva a que el agua –en constante movimiento y arraigada a los territorios– sea cada vez más acorralada, desarraigada, sobreexplotada y contaminada.
5) Las actividades humanas contaminan y merman los ecosistemas de agua dulce
Los ecosistemas de agua dulce son el hábitat de más del 40 por ciento de las especies de peces del mundo. Según National Geographic, estos están sufriendo mucho daño debido a las actividades del hombre.
“Más del 20 por ciento de las 10.000 especies conocidas de peces de agua dulce se han extinguido o se han visto amenazadas en las últimas décadas. Las cuencas, que recogen las precipitaciones y las canalizan hacia corrientes y lagos, son muy vulnerables a la contaminación”, afirman desde el sitio especializado.
El agua llora, desconsolada y devastada, golpeada en su núcleo vital, subestimada y ultrajada, si no se toma una verdadera conciencia será trágica la situación de este precioso recurso y desastroso el futuro de nuestros hijos. Como dice la canción Aguadiosa: “soy lágrimas que al llorar se llueven de sentimiento, del árbol traigo el lamento cuando le arrancan la vida, soy la selva destruida, soy el río vuelto desierto y el llanto de un pueblo muerto por la ambición desmedida”.

Tomado de http://www.ecoportal.net/Eco-Noticias/5-razones-por-las-cuales-el-agua-se-esta-acabando
Fuente original: http://web.lagranepoca.com/

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¿Quién niega aún el cambio climático?

El COP21 ha puesto en relieve una vez más la división entre los países ricos y los que están en vía de desarrollo, que reclaman el derecho a contaminar
¿Quién niega aún el cambio climático?

La Vanguardia


El 2015 ha sido el año más caluroso jamás registrado. Las temperaturas del planeta han sido superiores de 0,13 grados a las de 2014. Lo han confirmado tres informes diferentes, entre ellos el de la NASA. ¿Cuál será nuestro futuro? Según los climatólogos existen dos escenarios, el primero de los cuales preve un aumento de 1,8 grados en las temperaturas en los próximos cincuenta años, lo que desatará la fusión extendida de los glaciares, la subida del nivel del mar, el ahogamiento de los atolones oceánicos, la muerte de los arrecifes de coral, el aumento de tormentas e inundaciones y millones de refugiados ambientales. Y este es el escenario optimista. El segundo, el pesimista, es lo mismo pero multiplicado por diez. La principal causa de todo esto la conocemos de sobra, hasta el punto de que ya no sólo los científicos, sino también prácticamente todos los gobiernos del mundo están indicando la reducción de gases de efecto invernadero como el principal objetivo estratégico del próximo futuro. Sin embargo, algún soldado sigue en pie en la selva del negacionismo.
El presidente ruso, Vladimir Putin, ha afirmado en varias ocasiones que el temor occidental al cambio climático es un fraude, pensado para frenar el desarrollo industrial de países como Rusia. Como dijo en 2003: “Las temperaturas más cálidas permitirán a los rusos gastar menos en abrigos de piel, mientras que la producción de trigo aumentará, y para ello rendimos gracias a Dios”. Por su parte, el candidato presidencial Donald Trump ha tenido recientemente que defenderse por un ‘tuit’ en el que acusaba a China de haber “inventado el cambio climático para golpear a la industria americana”. Era una broma, dijo.
La NASA demuestra que el 2015 fue el año más cálido de la historia desde que existen mediciones (NASA - YouTube)
Los países en desarrollo, reticentes
La conferencia COP21 de París ha puesto en relieve una vez más la división entre los países ricos y los que están en vía de desarrollo, que reclaman el derecho a contaminar para crecer, como hizo Occidente durante décadas. En los Estados Unidos, la presión de los lobbies de la industria petrolera en las políticas climáticas está a la orden del día. China produce el 25% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y no quiere renunciar a su enorme consumo de carbón. India tiene 300 millones de personas que todavía viven sin electricidad, por tanto los objetivos ambientales están subordinados al desarrollo del país. En Japón, el quinto mayor emisor de gases de efecto invernadero, el desastre de Fukushima ha obligado al país a revaluar su estrategia energética y ha revivido el uso del carbón.
Sin embargo, como los que no hace mucho tiempo afirmaban que no había evidencias de los daños provocado por el tabaco, hoy en día los que aún niegan la antropogénesis del cambio climático están perdiendo algo de su encanto. Incluso existe una ley internacional que establece el delito de negacionismo medioambiental. Son culpables, por ejemplo, los científicos que cuestionen las bases del Protocolo de Kyoto. En 2013 tuvo bastante éxito en los EE.UU. una petición que proponía poner a los huracanes los nombres de los políticos que aún niegan el cambio climático, una lista que incluía a doce miembros del Partido Republicano.
La estrategia negacionista es experimentada y los protagonistas son casi siempre los mismos desde los años 50Un consenso casi unánime
Si la teoría de la evolución continúa siendo rechazada por muchos sectores religiosos, parece que el cambio climático goce ya de un consenso unánime entre las autoridades espirituales. “Las excesivas emisiones nocivas derivadas del uso de combustibles fósiles amenazan con destruir los regalos que nos han sido donados por Dios. Regalos como un medio ambiente equilibrado, aire limpio para respirar, la alternancia regular de las estaciones y océanos en buena saludad”, escribían este año en un documento conjunto las guías islámicas de veinte países. La movilización del mundo musulmán llega después de la encíclica ecologista del Papa Francisco y del Interfaith climate summit de 2014, que reunió a representantes judíos, musulmanes, hindúes, budistas y cristianos contra el calentamiento global.
Cuando se trata de clima o de evolución parece que para ser considerados expertos sea suficiente una licenciatura científica cualquiera. Internet, en particular, es un tesoro en el que se pueden encontrar decenas de estudios en apoyo a las teorías más diversas y pintorescas. Es relativamente fácil seleccionar sólo las pruebas que nos otorgan la razón y descartar las muchas otras que nos explican que estamos equivocados. Pero tampoco puede uno pasarse la vida discutiendo de si la lluvia está mojada. Actualmente, existe un consenso del 97% sobre la teoría del cambio climáticoantopogénetico, una casi unanimidad que se apoya en miles de evidencias científicas abrumadoras, procedentes de múltiples áreas de investigación y obtenidas con procedimientos universalmente aceptados y con una revisión permanente.
Tokio, afectada por unos niveles de polución exageradamente elevados (Mark Schiefelbein - AP)
Un tres por ciento de negacionistas
En cambio, ese 3% de artículos negacionistas a menudo está en contradicción entre sí, los temas se repiten y los autores son siempre los mismos, que se citan y se apoyan mutuamente. Se presentan como pensadores libres, antidogmáticos y dispuestos a enfrentarse a la comunidad científica para discutir del calentamiento global. Sus posiciones, sin embargo, a menudo van dirigidas a la defensa de grandes intereses económicos o responden a una búsqueda de visibilidad personal, con algunos sonados medios de comunicación, como los del imperio de Rupert Murdoch, siempre dispuestos a acoger sus tesis.
La estrategia negacionista es experimentada y los protagonistas son casi siempre los mismos desde los años 50. Han pasado sin esfuerzo de negar a los daños del fumo, a los peligros de una guerra nuclear, hasta las responsabilidades humanas en fenómenos tales como las lluvias ácidas y el agujero en la capa de ozono. La defensa de sectores económicos muy influyentes y de una supuesta y mal interpretada sacralidad del libre mercado ha motivado el nacimiento de estos think tanks, como el Heartland Institute de Chicago, que en 2012 lanzó una campaña en la que, junto a las fotografías de dictadores y asesinos famosos, destacaban las palabras “Yo todavía creo en el calentamiento global, ¿y tú?”. A finales de 2013 un estudio publicado en la revista Climate Change examinó 91 organizaciones estadounidenses que se dedican asiduamente a combatir la información correcta sobre el cambio climático. Los investigadores encontraron que éstas vienen financiadas cada año con casi mil millones de dólares, en gran parte procedentes de donaciones cubiertas. Cuando el río suena, agua lleva.

Fuente original: http://www.lavanguardia.com/natural/20160201/301819139997/negacionistas-cambio-climatico.html



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miércoles, 3 de febrero de 2016

Barrick Gold se iría de Argentina y de Chile

Victoria para Ambientalistas y para los Glaciares



“El proceso de reducción ha sido completado de acuerdo al cronograma y el plan de suspensión temporario ha sido aprobado por las autoridades chilenas. Esto nos permitirá completar la transición hacia el cuidado y mantenimiento, y nos debería permitir reducir costos materiales en el proyecto durante el 2016”. — (de la página de Barrick Gold)

te código eufemístico para las bolsas financieras que aparece hoy en la página de Internet de Barrick Gold indicaría que la fiesta se acabó para Barrick Gold en Argentina y en Chile, … en otras palabras, la empresa podría estar anunciando próximamente (las opiniones indican que seria en febrero del 2016) que cerraría sus puertas y se iría de Argentina y de Chile. Según voces en el sector minero, Barrick Gold, la mayor empresa minera de oro del mundo, daría por perdido el mega proyecto Pascua Lama, buscando quizás algún comprador de los activos controvertidos que se ubican sobre glaciares y ambiente periglacial en los Andes Centrales. "Cierra la puerta y se va", dijo un representante de un medio conocido que no quiere revelar su fuente hasta que Barrick Gold no haga su anuncio públicamente.

Complicaciones por contaminación, cierres judiciales en Chile por violaciones a la ley, glaciares destruidos y tapados por contaminación proveniente de la mina, comunidades movilizadas en su contra, humedales de alta montaña destruidos, accidentes fatales y varias denuncias internacionales en su contra, y quizás aun más preocupante, una ley en Argentina (la Ley de Glaciares) que hace ilegal al proyecto binacional Pascua Lama con una causa irresuelta en la Corte Suprema, han sumado demasiadas complicaciones y heridas para la gigante Barrick Gold. Es momento quizás, dicen expertos del sector, de tomar las perdidas y buscar fortuna en otra parte.

Hace ya varios años que Barrick Gold se enfrentó con el irremediable hecho que su proyecto Pascua Lama está ubicado entre, y rodeado por, más de 400 glaciares, glaciares de escombro y otros recursos de hielo perenne como es el suelo congelado (permafrost) del ambiente periglacial. Al inicio, la empresa ignoró la presencia del hielo, proponiendo dinamitar los glaciares y removerlos con topadoras para obtener el oro, porque según la misma Barrick Gold, los glaciares son un peligro para el ambiente! Cuando esta propuesta no prosperó Barrick tuvo que volver a la mesa de diseño y proponer un plan de protección de glaciares en Pascua Lama. Pero poco a poco fue descubriendo que la mineria y los glaciares, y los ambientes periglaciales, son incompatibles.

Hoy estas reservas hídricas criogénicas (de hielo) son protegidas por ley en Argentina y son cada vez más políticamente sensibles en el estado vecino de Chile donde las autoridades ambientales han tomado la iniciativa que en Argentina los funcionarios públicos y la justicia no tienen el coraje (o la voluntad) de tomar, … frenar a Pascua Lama por su contaminación. Esto intentó hacer Romina Picolotti, Secretaria de Ambiente de Argentina entre 2006-2008, por medio de su apoyo a la Ley de Glaciares, ley que apuntaba a cerrar las operaciones de la multinacional canadiense por su impacto inevitable en glaciares y ambiente periglacial en la provincia de San Juan. Esta lucha de Picolotti le costó su renuncia del gobierno por el veto de Cristina Fernandez a la Ley de Glaciares, aprobada unánimemente por el Congreso Nacional–el denominado Veto de Barrick Gold. Desde su salida del gobierno la autoridad ambiental Argentina cosecha un cero absoluto en seguimiento al tema, no habiendo hecho absolutamente nada para implementar la ley de glaciares y lograr controlar la mineria que hoy opera en zona de hielo glaciar incluyendo los dos principales proyectos mineros de Barrick Gold en San Juan, Pascua Lama y Veladero.
Pero poco después de la partida del gobierno de Picolotti, un informe del Centro de Derechos Humanos y Ambiente–CEDHA (ONG presidida por Picolotti), Los Glaciares de Barrick, reveló lo que las autoridades en San Juan Argentina niegan una y otra vez, la masiva presencia de hielo perenne en el lugar del proyecto, haciéndolo no solamente illegal por la ley federal de protección de glaciares, sino además por la misma ley provincial sanjuanina, que también protege a estos majestuosos recursos. Inclusive informes más antiguos de los propios consultores de Barrick Gold y de geólogos del IANIGLA en Argentina, ya hablaban de grandes glaciares y de extensivo ambiente periglacial entorno al proyecto y en el mismo lugar del rajo de la mina. Finalmente el inventario de glaciares del IANIGLA–que aun nadie quiere publicar en lo que consiste la zona del proyecto, realizado en colaboración con las autoridades sanjuaninas, también revela hielo en la zona de Pascua Lama, lo que comprometería judicialmente a Barrick Gold si la empresa quisiera algun día poner el proyecto en marcha.

Los problemas de arranque de Pascua Lama datan casi desde la misma puesta en marcha del diseño del proyecto, aunque el freno al financiamiento que esperaba recibir la empresa en el año 2012 tuvo un efecto mortal para el proyecto, que de otra manera quizás hubiera arrancado en aquel año. CEDHA presentó una denuncia ante los bancos US Export Import Bank de los Estados Unidos y ante EDC de Canada, ambos bancos estatales a los que Barrick Gold había pedido prestamos subsidiados para financiar las etapas preliminares de Pascua Lama. Esta denuncia junto a otras que se presentaron por otras organizaciones de Chile, Canadá, y Argentina, ayudaron a frenar el arranque del proyecto el tiempo suficiente para que la justicia chilena actuara para frenar a Pascua Lama por contaminación. Luego de esto, y no pudiendo resolver los multiples problemas de contaminación que se empezaron a confirmar, por drenaje acido a los ríos de fuente glacial, y por la contaminación de glaciares, la multinacional vio frustrado definitivamente su intento de arrancar Pascua Lama. Desde entonces, el proyecto pierde sumas multimillonarias de dinero para la multinacional y en un contexto mundial altamente negativo para la mineria, Pascua Lama ya no es una inversión sostenible. Resumidas cuentas, Barrick Gold se cansó de esperar.

Hoy parece ser que finalmente Barrick Gold estaría haciendo sus valijas para dejar en paz a los glaciares andinos por un tiempo.



Link a informe: Los Glaciares de Barrick: http://wp.cedha.net/wp-content/uploads/2013/05/Los-Glaciares-de-Barrick-Gold-version-20-mayo-2013-SPANISH-small.pdf



Link a denuncia financiera de CEDHA contra Barrick Gold: http://www.banktrack.org/download/equator_principles_due_diligence_review/cedha_251111_ep_due_diligence_review.pdf
*Jorge Daniel Taillant, es Director Ejecutivo del Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CHRE/CEDHA), y ha estudiado el impacto minero en glaciares y ambiente periglacial por casi una década. Es autor de un libro publicado recientemente por Oxford University Press entitulado, Glaciares: La Política del Hielo (en Ingles, Glaciers: The Politics of Ice), dedicado a la educación sobre glaciares, y que cuenta además en gran detalle la política detrás del veto y eventual aprobación de la Ley de Glaciares, así también como las luchas políticas internas entre funcionarios públicos defensores de Barrick Gold y ambientalistas dentro y fuera del gobierno, abocados a frenar la destrucción minera de glaciares en los Andes Centrales.

Fuente original: http://www.ecoportal.net/Eco-Noticias/Barrick-Gold-se-Iria-de-Argentina-y-de-Chile-Victoria-para-Ambientalistas-y-para-los-Glaciares


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El agua en disputa


Potadaparaweb




El agua es un elemento esencial para la vida y, por lo tanto, deberían garantizarse tres aspectos básicos: el acceso universal a una cantidad adecuada para una vida digna, el saneamiento de aguas residuales y la protección de ríos, acuíferos, lagos y humedales que proveen el agua que utilizamos. En la actualidad, ninguna de estas premisas se está cumpliendo y así lo retratan las cifras que aportan instituciones multilaterales como las Naciones Unidas.Mas de 750 millones de personas no tienen acceso a una fuente segura de agua y una tercera parte de la población mundial vive en áreas con escasez de este recurso.
La perspectiva a futuro no es mejor. Si los patrones de consumo se mantienen, en 2025 dos tercios de la población vivirán en condiciones de estrés hídrico.
Cuando se habla de consumo hay que especificar que sólo el 10% de la demanda de agua se destina al abastecimiento de agua potable, el resto va dirigido a usos agrícolas, industriales y energéticos.
En estos datos no se diferencian, por cierto, los usos de las pequeñas actividades económicas de aquellas que corresponden a grandes explotaciones, ya sean extractivas, energéticas, agroindustriales, etc.
Y esta cuestión es crucial para conocer quién está controlando las fuentes de agua y quién debe reducir su consumo.
Por otro lado, se debe tener en cuenta, necesariamente, los efectos del cambio climático, porque ya están teniendo secuelas sobre la disponibilidad hídrica en muchos territorios.
Además de los datos relativos al acceso a agua potable, hay que evaluar la situación de los servicios de saneamiento de aguas residuales, ya que son fundamentales para asegurar unas condiciones adecuadas de higiene y salud, por un lado, y minimizar la contaminación de los ríos y acuíferos, por otro.
En este ámbito, la situación es aún peor; 2.500 millones de personas no disponen de infraestructuras para transportar y depurar el agua utilizada(1).
Ante la gravedad de la situación, la comunidad internacional ha actuado a través de conferencias, declaraciones y objetivos de desarrollo, con el calificativo “del milenio” antes y “sostenibles” ahora.
Un ejemplo de las propuestas institucionales es el Decenio Internacional para la Acción “El agua, fuente de vida” (2005-2015), que se estableció en Naciones Unidas para aunar los esfuerzos en cubrir las necesidades relacionadas con el agua.
El resultado, una vez finalizado el decenio, se reflejó en la Declaración de Dushanbe y se puede resumir en: el reconocimiento de los múltiples proyectos de cooperación, la sensibilización, el desarrollo de la comunidad mundial del agua y la participación del sector privado(2).
Una vez más, continúa la retórica y la falta de una evaluación crítica que se dirija a las causas del problema.
No hay voluntad política para ello, porque afrontar la desigualdad y la destrucción de los ecosistemas acuáticos significaría cuestionar el actual modelo capitalista, significaría cambiar radicalmente las prioridades y subordinar los intereses económicos a los de las mayorías sociales y a los límites del planeta.
Los gobiernos e instituciones multilaterales no están dispuestos a tomar este rumbo y siguen elaborando un discurso que pretende compatibilizar la justicia social y ambiental con el negocio.
No se reconoce que es imposible redistribuir el agua equitativamente entre la población, universalizar el saneamiento y conservar los ríos y acuíferos si se prioriza el lucro de una élite.
Y las evidencias son cada vez mayores, como reflejan los artículos y las entrevistas de este monográfico.
La privatización del agua, el papel de las multinacionales, la construcción de grandes infraestructuras, los impactos de actividades extractivas e industriales y el cambio climático son abordados por diferentes organizaciones que, frente a esta realidad, nos cuentan las resistencias sociales y las alternativas que están creando en defensa del agua y la vida.

Notas: 

(1) Edición Los datos utilizados se han obtenido del informe World Water Development Report 2015. Water for a Sustainable World de Naciones Unidas.

(2) Los resultados se plasman en la Declaración de la Conferencia Internacional de Alto Nivel para la implementación de la Década de Acción Internacional “Agua para la Vida”, 2005-2015 (Dushanbe, Tajikistan, junio de 2015).

Fuente original: http://www.revistapueblos.org/?p=20263


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Nigeria: Las consecuencias dramáticas del cambio climático




afriquesenlutte.org


A veces el cambio climático suele ser visto como algo que podría ocurrir en el futuro. Pero ya está ahí y está destruyendo la vida de millares de personas en Nigeria. Por supuesto, los ricos pueden escapar a sus efectos, pero invariablemente la clase obrera y los pobres sufren las consecuencias dramáticas del cambio climático.
Los datos, recogidos sobre todo por la agencia meteorológica nigeriana, muestran que la temperatura ha aumentado 1,1°, mientras que las lluvias han descendido 8,1 cm en los últimos 105 años, desde 1901. Sin contar las lagunas secas, el avance del desierto, la erosión de las costas, el desplazamiento de las lluvias y los desarreglos en los cultivos.
El clima global se recalienta porque la humanidad utiliza una gran cantidad de carbón, petróleo y gas natural desde hace más de 200 años. Estas sustancias contienen mucho carbono y cuando se queman, el carbono se mezcla con el oxígeno del aire y produce dióxido de carbono (CO2). Cuanto más se extiende el dióxido de carbono en la atmósfera, más dificulta la evacuación del calor al espacio, lo que provoca el alza de las temperaturas en tierra.
No sólo la tierra se vuelve más caliente, sino que las estaciones cambian; así, algunas regiones sufren una falta de agua cuando otras son ahora víctimas de inundaciones y de tormentas tropicales (como por ejemplo el huracán Katrina que devastó el Mississippi en 2005).
Lago Chad: un descenso conjugado con el avance del Sahara hacia el Sur
El lago Chad era la mayor extensión de agua del continente africano y su desaparición está teniendo un enorme impacto sobre las poblaciones colindantes. Una de las principales razones de la pobreza en el Norte, y también del auge de Boko Haram, es el cambio climático.
Según las Naciones Unidas, el lago Chad ha disminuido un 95% entre 1963 y 1998. A causa de su sequía, la gran mayoría de los granjeros y pastores ha emigrado hacia regiones más verdes donde entran en competición por los recursos de la tierra con otras comunidades ya presentes, desencadenando confrontaciones en los alrededores de la ciudad de Jos y en otros lugares. Algunos han emigrado a Kano, Abuja, Lagos y otras grandes ciudades y viven de trabajos domésticos o de pequeñas chapuzas en la economía informal.
Lo que queda de las comunidades ribereñas del lago Chad, como los Doron Baga, son alcanzados debido a la velocidad a la que se evapora el lago. Los Doron Baga, inicialmente instalados en sus riberas, están ahora a 20 km de la orilla.
El descenso del lago Chad se conjuga con el avance del Sahara hacia el Sur, lo que destruye las tierras roturables de Nigeria. El Sahara progresa 10 km al año y las dunas de arena caracterizan la desertificación en curso de Estados como Yobe, Borno, Sokoto, Jigawa y Katsina.
En los mercados urbanos del Sur, en Onitsha, Enugu, Lagos, Ibadan, Ilorin, Benin y Ondo, los pescados del lago constituían lo esencial de las ventas. Como las capturas se reducen, los precios aumentan y las y los trabajadores de estas ciudades sufren al igual que quienes lo venden.
En 1993, la región del lago Chad producía más de la mitad del mijo y más de un cuarto del sorgo de Nigeria. Evidentemente, la reducción de la producción engendra un aumento de los precios y una mayor pobreza.
Modificación del régimen de lluvias
Hay destacados cambios en la estación de lluvias y los campesinos no pueden ya prever las precipitaciones, ni saber con precisión cuándo deben sembrar. Esto tiene ya un impacto sobre la seguridad alimentaria, sobre todo en el Sur de Nigeria donde se practican principalmente cultivos pluviales. El campesinado, que tradicionalmente planta después de la primera o segunda lluvia (marzo o abril), sufre grandes pérdidas cuando las lluvias, como consecuencia del cambio climático, se retrasan más allá de lo normal o la corta estación seca (vacaciones de agosto) llega prematuramente.
Ahora, las centrales hidroeléctricas de Kanji, Jebba y Shiroro producen mucho menos energía por el hecho de la excesiva sequía que reduce los volúmenes de agua. Esto tiene un impacto sobre cerca de un tercio de la electricidad producida en el país.
En cambio, el número de días de lluvia ha descendido en un 53% en el Nordeste y las precipitaciones han aumentado en el Sur, ocasionando inundaciones y grietas que han destruido los campos, sobre todo en los Estados de Edo y de Anambra. Uno de los mayores impactos de este cambio es la agravación de los episodios extremos del clima, como la sequía, las inundaciones, las tormentas, las violentas borrascas de viento, las tempestades, los deslizamientos de tierra, las avalanchas y los tsunamis. Se estima que la frecuencia y la potencia de los vientos y de las tormentas no sólo han aumentado, sino también, y sobre todo, han matado a 199 personas y destruido las propiedades a un nivel de 85 mil millones de Naira (395 millones de euros) entre 1992 y 2007.
Entre 1950 y 1970, se registró un aumento de 50 cm del nivel del mar en las costas nigerianas. Las inundaciones de 3400 km2 de las tierras bajas del delta del Niger han ocasionado el desarraigo de muchas comunidades. El delta podría perder más de 15.000 km2 de tierra de aquí al año 2100. Lo que afectaría al 80% de la población, esto es 14 millones de personas desplazadas.
Pero estos cambios no son ineluctables. Son causados por las prioridades que se da la sociedad y, por tanto, pueden ser cambiadas.
Las movilizaciones que han tenido lugar con ocasión de la COP 21 de Paris son un comienzo.

Fuente original: http://www.afriquesenlutte.org/afrique-de-l-ouest/nigeria/article/nigeria-les-consequences


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Luchar por la democracia energética para una transición justa



RosaLux–NYC y Trade Unions for Energy Democracy


Los movimientos sindicales y sociales debemos resistir la agenda de las grandes corporaciones, reclamar el derecho de las comunidades para ejercer el control democrático y la propiedad social sobre la industria de la energía, y debemos reestructurar el sistema energético para empezar una transición planificada y ordenada hacia un sistema de energía renovable bajo el control de los y las trabajadoras, la comunidad y el municipio.



Fuente: http://unionsforenergydemocracy.org



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martes, 2 de febrero de 2016

Campaña "Amianto Cero" en Europa y Justicia para las víctimas desde España





A partir de febrero del pasado año, por iniciativa de la Federación de Asociaciones de Víctimas del Amianto de España y la Federación de Ecologistas en Acción a las que pronto se le unieron los sindicatos Comisiones Obreras, CCOO, Confederación General del Trabajo, CGT y Unión General de Trabajadores, UGT, se lanzó una campaña nacional con el doble objetivo de proceder a una retirada segura del amianto instalado y de impulsar la reparación y la justicia que reclaman las víctimas.Todo ello inspirado y siguiendo la Resolución del Parlamento Europeo de 4 de marzo de 2013, titulada “Riesgos para la salud en el lugar de trabajo relacionados con el amianto y perspectivas de eliminación de todo el amianto existente 2012/2065(INI)”.
Características de la campaña
La campaña ha tenido por objetivo recoger adhesiones de entidades nacionales de los sectores concernidos en esta problemática como: sociedades científicas médicas, sindicatos, partidos políticos, organizaciones ambientalistas y ecologistas, asociaciones de consumidores, empresas de desamiantado, Colegios profesionales, etc. Nos hemos dado un plazo de seis meses y hemos recogido 33 adhesiones nacionales significativas de los sectores mencionados.
Con este apoyo conseguido nos hemos dirigido a las distintas instancias de la Unión Europea que admiten este tipo de iniciativas (Parlamento, Defensora del Pueblo, Comité Económico y Social Europeo, Comité de las Regiones Europeo, etc.) para hacer la solicitud que consta en el documento de peticiones, que se puede leer a continuación.
Nuestro siguiente objetivo ha sido comunicar al resto de países de la UE, a través de organizaciones homólogas a las que han tomado la iniciativa en España, para animarles a que tomen una iniciativa similar, aprovechando tanto la Resolución del Parlamento mencionada como el Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre cómo “Erradicar el amianto en la UE”, del pasado 20 de febrero de 2015.
Documento de peticiones realizadas a las distintas Instituciones de la UE
Diciembre, 2015
Las organizaciones y entidades del Estado español abajo firmantes promueven y apoyan la siguiente petición a las instituciones de la Unión Europea:
“Por el desamiantado global y por la Justicia para las Víctimas del Amianto en la Unión Europea”
Exposición de motivos
Los países de la Unión Europea (UE) han consumido durante el siglo XX en torno a la mitad del amianto del mundo. Por ello las muertes ya habidas y las esperadas por el envenenamiento debido a este material son escandalosas. Se prevén más de 500.000 muertes, entre 1999 y el futuro 2029, en solo seis aíses (Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Suiza), de acuerdo con diversos estudiosi, y para el caso de España estas cifras alcanzarán del orden de varias decenas de miles. Muchas de las víctimas expuestas al amianto y que han desarrollado o desarrollarán enfermedades graves están desatendidas y tienen que reclamar sus derechos al albur de los juzgados, pasando un calvario, cargando con su propia enfermedad y muchas veces con la desidia de la Administración.
El hecho de estar prohibido el uso de amianto en la UE desde 2005, no es óbice para que siga habiendo muchos trabajadores expuestos al mismo (tareas de mantenimiento y reemplazo de sustancias con este material, por ejemplo), y que la población en general tenga que convivir con la mayor parte del amianto instalado que no ha sido retirado. Es un material que tiene una vida útil imitada, que está sujeto a manipulaciones temerarias y al desgaste meteorológico inevitable, por lo que se hace muy peligroso. En este contexto el Parlamento Europeo aprobó por casi unanimidad (91% de los 614 asistentes) el 14 de marzo de 2013, una Resolución titulada: “Riesgos para la salud en el lugar de trabajo relacionados con el amianto y perspectivas de eliminación de todo elamianto existente (2012/2065(INI)”. En ella se instaba a la UE, a la Comisión y a los Estados miembros a que, una vez inventariada la presencia de amianto se elaborasen mapas fidedignos con la localización exacta de los lugares públicos y privados detectados, instando a que se llevasen cabo planes de acción para la eliminación segura del mismo antes de 2028, siguiendo el ejemplo de Polonia. Asimismo, se proponía una variada batería de medidas de apoyo y reconocimientos a las víctimas.
Es necesario acometer cuanto antes un ambicioso programa de desmantelamiento adecuado del amianto instalado durante el pasado siglo (Resolución del Parlamento citada, petición 2 y 4), algo que además implica la creación de muchos puestos de trabajo en medianas empresas; y es necesario la creación de un Fondo de Compensación para las víctimas en aquellos países de la Unión que no contasen con él, y de otras medidas tal como propugna el Parlamento (peticiones 34 a 52).
Los recursos económicos para ello, muy inferiores a los gastos sanitarios, sociales y ambientales que conlleva la no actuación, deben obtenerse de forma prioritaria de todos los instrumentos europeos disponibles, como el llamado Plan Juncker, las ayudas a la innovación del Plan Horizonte 2020, etc.
Petición
Las organizaciones que promueven y apoyan esta petición reclamamos que con carácter inmediato se pongan en marcha en la Unión Europea las medidas propugnadas en la Resolución del Parlamento Europeo 012/2065(INI). En particular la petición nº 21 que se hace en dicha resolución por la que se “anima a la UE a colaborar con los agentes sociales y otras partes interesadas a escala europea, nacional y regional para desarrollar y compartir planes de acción de gestión y eliminación del amianto”, y las peticiones 34 a 52, donde se detallan las medidas de apoyo a las víctimas.
Promueven y Apoyan esta campaña las siguientes organizaciones de ámbito estatal:
Federación de Afectados y Víctimas del Amianto (FEDAVICA)
Ecologistas en Acción (E e A)
Comisiones Obreras (CCOO)
Unión General de Trabajadores (UGT)
Confederación General del Trabajo (CGT)
Unión Sindical Obrera (USO)
FACUA- Consumidores en Acción
Confederación de Consumidores y Usuarios – CECU
WWF - Fondo Mundial para la Naturaleza
SEO- BirdLife
Amigos de la Tierra
Greenpeace España
Asociación de Economía Crítica (AEC)
Red de Economía Ecológica de España
Consejo General de la Arquitectura Técnica de España
PODEMOS
Izquierda Unida (IU)
Coalición Canaria
Iniciativa per Catalunya Verds - Esquerra Unida i Alternativa (ICV-EUiA)
EQUO
Grupo Compromís - Equo del Congreso
Bloque Nacionalista Galego (BNG)
Asociación de Electrosensibles por el Derecho a la Salud
Asociación Española de Educación Ambiental
Instituto Ecohabitar
Fundación Alborada (Medicina Ambiental)
Asociación de Especialistas en Prevención y Salud Laboral (AESPAL)
Sociedad Española de Sanidad Ambiental (SESA)
Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública
Sociedad española de neumología y cirugía torácica (SEPAR)
Sociedad Española Anatomía Patológica (SEAP). Club del Pulmón
Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC)
Unión General Preventiva

Notas
i  J. Peto, A. Decarli, C. La Vecchia, F. Levi, E. Negri “TheEuropeanmesotheliomaepidemic”. British Journal of Cancer , 1999 Feb; 79(3-4): 666-672http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2362439


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El glifosato de Monsanto es el desmalezador más usado de la historia

glyphosate

EcoWatch

Traducción del inglés por Carlos Riba García.

En estos momentos, el glifosato, que es el principal componente de Roundup –el producto insignia de Monsanto–, es “el herbicida más profusamente utilizado en el mundo”, según un informe publicado hoy [2/feb/2016] por periódico revisado por pares Environmental Sciences Europe.El trabajo, “Trends in glyphosate herbicide use in the United States and globally” (Tendencias en la utilización del herbicida glifosato en Estados Unidos y todo el mundo), revela que desde el comienzo de la comercialización de Roundup en 1974, en Estados Unidos se han utilizado más de 1.600 millones de kilogramos de glifosato, es decir, el 19 por ciento de los 8.600 millones de kilogramos del herbicida aplicados en todo el mundo.
En el ámbito global, el empleo del glifosato se ha multiplicado casi por 15 desde que en 1996 fueron introducidos los cultivos “Roundup Ready”, señala el documento. Estos cultivos –soja, maíz, colza, alfalfa y algodón– están genéticamente modificados para soportar la aplicación directa de Roundup, esto es, el producto mata solo las malezas.
“En estos momentos, el cultivo de plantas genéticamente modificadas para que toleren el herbicida explica alrededor del 56 por ciento del empleo mundial de glifosato”, escribió el economista especializado en agricultura doctor Charles M. Benbrook en el estudio que estamos comentando. “En Estados Unidos, ningún pesticida se ha acercado ni remotamente a un uso tan intensivo y extendido.”
Según su estudio, dos tercios del volumen del glifosato aplicado en Estados Unidos entre 1974 y 2014 han sido rociados solo en los últimos 10 años. “Probablemente, el espectacular y rápido crecimiento del uso del glifosato contribuirá a que se ocasionen consecuencias adversas en el medio ambiente y en la salud pública”, advirtió Benbrook. En su documento, Benbrook menciona otros estudios científicos que vinculan la exposición al glifosato con problemas hepáticos y renales, e incluso con el linfoma no-Hodgkin.
En marzo de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud declaró inicuamente que el glifosato era un “posible carcinógeno”.
En el pasado septiembre, atendiendo a la decisión de la IARC, la Oficina Medioambiental y de Evaluación del Riesgo Sanitario (OEHHA, por sus siglas en inglés) del estado de California hizo pública su intención de incluir el glifosato en la lista estatal de productos químicos conocidos por provocar cáncer, convirtiéndose así en el primer estado del país en dar ese paso.
Otro problema que crece debido al uso del glifosato es el desarrollo de “supermalezas” resistentes a los herbicidas. Un informe de Food & Water Watch dado a conocer en 2013 relaciona la veloz proliferación en Estados Unidos de cultivos genéticamente modificados y los pesticidas asociados con ellos con el surgimiento de “supermalezas” resistentes al herbicida, lo que ha conducido a un incremento sostenido de la utilización de herbicidas cada vez más peligrosos.
Monsanto está enfrentando una oleada de críticas por parte de los ambientalistas y cada vez más demandas judiciales por el uso del polémico producto químico.
En septiembre de 2015, dos trabajadores agrícolas estadounidenses llevaron separadamente a juicio a Monsanto alegando que la empresa era la responsable del cáncer que padecían. Declararon también que la compañía “falsificaba datos” y que “realizaba una larga prolongada de información errónea” para convencer al público, a los trabajadores rurales y a los organismos del Estado respecto de la seguridad de Roundup.
Según Horticulture Week, Monsanro dijo que no había nada nuevo en el estudio de Benbrook. Pero él espera que su trabajo “estimule más investigación sobre la utilización del glifosato y las patrones de exposición humana y medioambiental al químico para que los científicos puedan detectar rápidamente cualquier problema que pudiera aparecer o empeorar debido a la exposición al glifosato”.
Sin embargo, Monsanto lleva mucho tiempo sosteniendo que su producto –gracias al cual en 2015 facturó 4.800 millones de dólares– conocido en todo el mundo es seguro. El gigante del agronegocio también ha negado con vehemencia cualquier vínculo entre el glifosato y el cáncer, exigiendo una retractación de la IARC respecto de su informe; además, el mes pasado entabló una demanda judicial contra el estado de California para evitar que su producto estrella sea incluido en la lista de conocidos carcinógenos.
“Este informe deja en claro que el uso del glifosato junto con el predominio de cultivos genéticamente modificados ha producido una creciente amenaza para la salud pública tanto en Estados Unidos como en todo el mundo”, declaró la analista política Mary Ellen Kustin a Environmental Working Group.
“Durante la última década, los productores agrícolas han rociado sus cultivos con miles de millones de kilogramos de un producto químico que últimamente está considerado como probable carcinógeno para los seres humanos. Esto se ha incrementado cada año en la mayor parte de las tierras cultivables de Estados Unidos. El cada vez mayor volumen de este tóxico desmalezador es un claro indicativo de que la dependencia del glifosato dice que algo anda mal en el agro.”
Peter Melchett, director de políticas de la Soil Association coincide con lo dicho más arriba: “Esta investigación revela que hoy en día el glifosato de Monsanto es el desmalezador más intensamente utilizado en la historia; su uso se ha disparado exponencialmente. Cerca del 75 por ciento del glifosato rociado sobre los cultivos desde que empezó su comercialización lo ha sido en los últimos 10 años”.
“Este enorme incremento de la fumigación química es lo que podemos esperar en correspondencia con el incesante crecimiento de los cultivos transgénicos en Inglaterra. Al mismo tiempo que el glifosato ha sido identificado como posible carcinógeno para el ser humano, la investigación señala que estudios recientes han establecido la conexión entre la exposición a este producto químico y la cantidad de serias afecciones como cáncer, deterioro del hígado y los riñones, y el linfoma de no-Hodgkin. La investigación pone en cuestión la inocuidad del glifosato en cultivos destinados a la alimentación humana tan pronto como son cosechados; una práctica cada día más usada en el Reino Unido, que debe acabar.”
Fuente: http://ecowatch.com/2016/02/02/monsantos-glyphosate-most-heavily-used/

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Cuba: Producción local de alimentos aumenta la seguridad alimentaria



PNUD


“Mi día comienza muy temprano en la mañana cuando verifico que las plantas no se hayan dañado durante la noche. Entonces comenzamos a desmalezar, escardar y plantar”, dice Aliannis Bonne Urgellés (19), de Artemisa, provincia de Cuba.
Aliannis, que obtuvo un diploma en agronomía, es la miembro más joven de la Cooperativa de Producción Agrícola Waldo Díaz Fuentes (CPA) en Güira de Melena, municipalidad donde se cosechan vegetales y plantas medicinales. El cuidado que da Aliannis a las plantas es importante en un área que sufre los efectos del cambio climático.
El sector agrícola cubano se ve afectado por la frecuencia y creciente intensidad de las sequías, la aridez del clima y un pronunciado déficit de agua, lo que influye en la producción agrícola y la cría de ganado. El país se enfrenta en estos momentos a la peor sequía de los últimos 115 años, y se estima que continuará en 2016. Además, los embalses de Cuba están muy por debajo de su capacidad (alrededor de un 38%).
Artemisa es una de las tres provincias donde la iniciativa del PNUD “Bases Ambientales para la Sostenibilidad Alimentaria Local” (BASAL), financiada por la Unión Europea y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación, ayuda a reducir los efectos adversos del cambio climático. Esto se lleva a cabo a través de la gestión sostenible de los recursos naturales, aplicando tecnologías innovadoras en la agricultura e intercambiando las mejores prácticas entre los productores agrícolas.
La cooperativa de Aliannis emplea a 18 mujeres que saben cosechar productos agrícolas sin dañar el medio ambiente. Ello incluye la puesta en práctica de medidas de adaptación, como el uso sostenible y eficiente de los recursos naturales, la rotación del suelo y las cosechas, el uso de energías renovables, la gestión integrada de las plagas y desechos, el uso de fertilizantes orgánicos y la gestión del medio ambiente.
Con el fin de mitigar los impactos del cambio climático, el proyecto BASAL entrega variedades de semillas resistentes a las condiciones adversas del clima, como altas temperaturas y escasez de agua, bio-estimulantes y fertilizantes para mejorar la condición de la tierra. Estas semillas reflejan las características y requisitos de los tipos de ambiente y suelo que existen. Por ejemplo, en las municipalidades costeras de Los Palacios y Güira de Melena, los investigadores han llevado a cabo estudios sobre el terreno y se han reunido con los interesados locales para analizar la dinámica local, el hábitat y las corrientes costeras para determinar cuáles son las semillas más apropiadas.
Además de las medidas de adaptación, el proyecto también mejoró los sistemas de gestión de la información y estableció centros para compartir los conocimientos medioambientales y de producción. La Red de Información Agrometeorológica y de Producción recopila información (como cosechas y cantidad de plagas) y difunde los datos meteorológicos y herramientas que pueden ayudar a la producción agrícola, como consejos en materia de irrigación y avisos tempranos de sequía.
La cooperación Sur-Sur entre Cuba y Brasil, Bolivia, República Dominicana, Nicaragua, Colombia y Chile, así como entre las municipalidades, ofrece una oportunidad de compartir buenas prácticas agrícolas y experiencias exitosas, y hacer intercambios y sesiones de capacitación. Estas nuevas medidas será de gran ayuda a la hora de mejorar el sector agrícola y la seguridad alimentaria en un país que importa una gran parte de sus alimentos – 80 por ciento desde 2009.
El proyecto fue implementado en tres municipalidades: Los Palacios (cultivo de arroz), Güira de Melena (varios cultivos) y Jimaguayú (productos lácteos y carne), y beneficia a 90.000 personas. En el futuro, el proyecto espera ampliarse para abarcar 30 municipalidades adicionales de las provincias vecinas.
“Me encanta mi trabajo. Si es necesario, vengo a trabajar también los domingos. Gano bien, lo que me hace independiente económicamente”, dice Aliannis, quien continúa estudiando para convertirse en una especialista en protección de plantas.

Fuente original: http://www.undp.org/content/undp/es/home/ourwork/ourstories/adapting-cuban-agriculture-helps-increase-food-security.html


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lunes, 1 de febrero de 2016

Un gabinete para hacer lobby en Argentina

Nombran en Energia a lobbistas de mineria y agronegocios

Página 12


El ministro Juan José Aranguren nombró en su gabinete a Mario Capello como subsecretario de Desarrollo Minero. Capello sostuvo que la minería produce “cero contaminación”. También designó a Ignacio Garciarena, quien calificó de “ecoanarquistas” a los críticos al agronegocio. 

“El desafío es lograr que la sociedad se enamore de la minería”, señaló el ministro de Energía, Juan José Aranguren. Y nombró en su gabinete a Mario Capello, quien afirmó que la minería produce “cero contaminación” y acusó de “ignorancia política” e “ideologías apátridas” a quienes cuestionan la actividad. Organizaciones sociales repudiaron su nombramiento y alertaron que rechazan nuevos proyectos mineros. En el Ministerio de Agroindustria nombraron a un referente de Aapresid (Asociación de Productores de Siembra Directa), Ignacio Garciarena, que arremetió contra los críticos al agronegocio: los definió como “ecoanarquistas que siembran miedo en la sociedad” y “pseudo ambientalistas”.

Mario Capello es ingeniero en minas, ex diputado nacional por San Juan (UCR) y férreo impulsor de la actividad extractiva. Fue nombrado como subsecretario de Desarrollo Minero. “La naciente minería metalífera argentina comenzó a ser atacada por la ignorancia política y por la demagogia hecha espada de ideologías apátridas. Y encontró un chivo expiatorio: se llama Ley de Protección de Glaciares”, escribió en 2012 en el portal Miningpress.

“Los nuevos cipayos se camuflan en organizaciones cuyos nombres refieren al nuevo ‘Dios’ medioambiental. Son los demagogos de siempre a los que debemos desenmascarar”, acusó Capello y afirmó que la minería genera “cero contaminación”. La Ley de Glaciares, que busca proteger las fuentes de agua dulce, fue definida por Capello con dos palabras: “insólita ley”.

Una treintena de organizaciones sociales y productivas escribieron una carta al Presidente y a los ministros de Energía y de Ambiente (Sergio Bergman). “Nos dirigimos a ustedes a efectos de hacerles llegar nuestro repudio al nombramiento de Mario Capello. Durante su desempeño en distintos organismos ha mantenido una conducta agresiva para con los integrantes de comunidades afectadas por la minería a cielo abierto. Su violencia se manifiesta de diversas formas, denostando, intolerante, instigador de conflicto, insultando”, afirmaron Asociación Inti Chutec, la Federación de Viñateros de San Juan y la Red Nacional de Acción Ecologista (Renace), entre otras.

Lo definieron como un “conspicuo lobbista” de la empresa Barrick Gold y anunciaron que la llegada al Gobierno de “un provocador como Mario Capello, irrespetuoso con las poblaciones que eligieron otro modo de vida, será la garantía de fuertes conflictos”.

El Gobierno anunció un “pacto federal minero” entre provincias y Nación para avanzar con nuevos proyectos, bajar impuestos a las empresas e intentar derogar las leyes que limitan la actividad en seis provincias. El 22 de enero emitieron un comunicado más de veinte asambleas socioambientales, de Chubut a Salta. “Pronunciamiento de los pueblos cordilleranos y patagónicos afectados por el extractivismo”, fue el título del escrito. Recordaron que desde hace veinte años conocen la megaminería en Argentina (citaron como ejemplos la contaminación y pobreza en Catamarca y San Juan) y exigieron la aplicación de la Ley de Glaciares.

Capello había señalado que “la principal preocupación es hacer que vengan inversiones” y se propuso que todo el país “copie el modelo San Juan”. Las asambleas afirmaron que Argentina comprobó, en las últimas dos décadas que “minería a gran escala y sustentabilidad son imposibles de compatibilizar”. Recordaron los derrames de Minera Alumbrera en Catamarca y Barrick Gold en San Juan (más de un millón de litros de agua con cianuro). Y lamentaron que “una vez más las políticas mineras están hechas a favor de las transnacionales, en detrimento de los pueblos y sus territorios”.

Quien también llegó formalmente al Gobierno fue Aapresid (Asociación de Productores de Siembra Directa). Uno de sus referentes, Ignacio Garciarena, fue nombrado Director Nacional de Agricultura. “Un orgullo para Aapresid”, señala la entidad empresaria.

Garciarena señaló que encontró en el ministerio “gente muy valiosa que sólo necesitaba un cambio de humor político para poder desplegar sus potenciales”. Muy activo en las redes sociales, rechazó en diciembre la probada relación entre inundación y deforestación y retrucó: “Qué dañina que es la sanata sin fundamento”. A quienes cuestionan al modelo agropecuario los calificó de “ecoanarquistas que siembran miedo en la sociedad” y “pseudo ambientalistas”. Contrapuso: “Nosotros (proponemos) conocimiento y respeto”. El 17 de octubre twiteó: “Día de la lealtad clientelista”.

En Aapresid se presentan como simples técnicos y productores, pero son empresarios (de pequeños a grandes), que actúan en coordinación con las grandes empresas del agro (desde semilleras y químicas hasta diarios) y con funcionarios aliados de distintos niveles de gobierno (municipios, provincias y Nación).

Aapresid ejerció una fuerte presión para censurar un manual escolar (realizado por el Ministerio de Educación y la Secretaría de Ambiente) que explicaba las consecuencias del modelo agropecuario. “Aapresid se autodefine como una ONG sin fines de lucro, pero tiene entre sus objetivos fortalecer y propagandizar el modelo, planear estrategias y presentar tecnologías para aumentar la rentabilidad. Se trata, en verdad, de un grupo que funciona primordialmente como lobbista del modelo de agricultura transgénica”, afirmó Horacio Brignone, de la Multisectorial Paren de Fumigarnos de Santa Fe y quien reveló en 2011 la censura del manual ambiental (350 mil ejemplares que nunca fueron distribuidos en escuelas).

Un funcionario transgénico

En el Ministerio de Agroindustria fue ascendido a director nacional de Biotecnología Martín Lema. Contó con el respaldo de las grandes empresas de agronegocios. De 38 años, no brinda entrevistas pero es público su conflicto de intereses. “Publicaciones de nuestros profesionales”, detalla el sitio oficial de Monsanto. Se observa una veintena de trabajos. El segundo del listado es “Desarrollo de construcción basada en criterios de evaluación de riesgo para cultivos (transgénicos)”. Entre los firmantes figuran Clara Rubinstein (Monsanto), Griselda Noe (Syngenta), María Pía Beker (Bayer), Silvia Lede (Basf) y Cecilia Roca (Dow Agroscience). El escrito también lo firma Martín Lema, funcionario que debe controlar a las mismas empresas.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/subnotas/291522-76471-2016-02-01.html


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