lunes, 5 de octubre de 2015

¿Hasta qué punto es inminente el colapso de la civilización actual? – y 14: ¿Qué más podemos hacer?


“Speak the truth … Operate from love.”[1] (Donnella Meadows, LLDC, 2004)
Dones
Si usted ha leído hasta aquí, cosa que le agradezco, lo más seguro es que sea porque le inquieta la respuesta a la pregunta del titular, y porque espera encontrar algunas orientaciones sobre qué camino elegir de entre los transitables. En una charla reciente, cerca de Segovia, poco después del congreso de Barbastro, los asistentes me interrogaron sobre ello en el turno de preguntas. No supe qué contestarles. Les dije que estaba todavía en estado de shock. Así estoy todavía, pero me siendo obligado a abordar esta cuestión al ir concluyendo un texto como éste.
Veamos pues caminos transitables. En el plano racional mencionaré lo que los autores de LLDC, habiendo sido criticados en su día por no aportar soluciones (concretas) en su trabajo original de 1972, aportaron en su revisión de 2004. Si no nos valieran ya para evitar este colapso nos deberían servir por lo menos para alejar el siguiente. Son éstas, de la forma en que fueron recogidas por la reseña de LLDC-30 realizada por Emilio Cerdá, de la Universidad Complutense de Madrid:
“a) Ampliar el horizonte de planificación … b) Mejorar las señales … c) Acortar los tiempos de respuesta …d) Minimizar el uso de recursos no renovable … e) Prevenir la erosión de recursos renovables … f) Utilizar todos los recursos con la máxima eficiencia … g) Desacelerar y finalmente detener el crecimiento exponencial de la población y del capital físico.“ (704)
Todo ello:
“Implica un cambio institucional y filosófico y una innovación social. Requiere definir objetivos en torno a la idea de desarrollo más que de crecimiento. Reclama, simple pero profundamente, una visión más amplia y satisfactoria de la finalidad de la existencia humana que la mera expansión y acumulación material.” (704)
Cómo conseguimos todo esto, si es que es esto lo que hay que hacer, querido lector, yo no lo sé muy bien, o no lo sé todavía. Hasta ahora veía casi imposible evitar el cataclismo climático; hoy veo el colapso energético también inevitable y además mucho más próximo. De todas formas ahí van algunas ideas a vuelapluma a la espera de una mayor sedimentación.
Una de las cosas que se pueden hacer es dar a conocer todo esto. Sabemos que no es eso condición suficiente, pero siempre será necesaria. Hay maneras algo duras, como ésta, a pesar de miss intentos de simplificación y divulgación, que proseguiré. Y las hay más directas, que le permitirán evaluar y confirmar lo que yo le cuento. Por ejemplo, usted puede encontrar estos modelos en Internet, ejecutarlos (algunos directamente) y examinar los resultados con detenimiento.
Puede examinar y ejecutar los modelos globales World3 aquí y aquí, el modelo Vensim aquí y aquí, y el que ha empleado Jørgen Randers lo encuentra a partir deaquí. También es interesante el modelo WorldChange, desarrollado por Jack Harich, el de la crux: es un World3 al que le ha añadido el lazo de la resistencia al cambio, que puede encontrar descrito a partir de aquí. El WoLim de la Universidad de Valladolid no está en línea para ser ejecutado, pero puede encontrar el código aquí.
Mejor todavía (supongo) es jugar. Hay un juego de ordenador que simula World3, desarrollado por la ASPO[2] de Polonia (705). Usted puede jugar a ser amo del mundo y tomar decisiones, a ver qué ocurre. Pero ándese con cuidado que la bajada del zip me ha avisado de que el fichero es peligroso (lagarto), y yo no lo he instalado. Sin embargo hay gente que manifiesta haberlo ejecutado sin problemas y parece contenta con él. Lo he conocido a través de aquí, donde están los enlaces al ejecutable, al manual (706) y comentarios de algunos usuarios.

¿Tecnología al rescate?

Por lo demás no cuente con la tecnología para el mantenimiento del status quo crecentista. El acento sobre este componente como tabla de salvación ecologista tiene su origen en la fórmula de impacto ambiental I=PAT, que hemos visto someramente aquí. Esta expresión nos permitía mantener el tabú cultural sobre la variable poblacional P (707), y el tabú económico sobre el crecimiento de la producción industrial por habitante A (affluence): siempre nos queda la tecnología T para compensar lo que haga falta (708). Pero resulta que, entre otras cosas, en las condiciones actuales, para conseguir esa tecnología supuestamente redentora habría que aumentar la producción industrial. Cosas de la visión sistémica, que permite ver cómo las variables P,A,T en realidad no son independientes sino que se realimentan entre sí  (709).
De hecho, Jorge Riechmann sostiene que es precisamente la tecnolatría lo que limita o impide la asunción de las cosas como son. Ciertamente contamos con los mágicos atributos de la tecnología, mágicamente atribuidos, como remedio a la angustia que nos genera la realidad que nos refleja LLDC y sucesores. Pero eso es un espejismo del que usted se librará en cuanto medite un poco sobre ello en términos sistémicos, para lo cual tiene que vencer previamente el temor a la angustia. O espejismo o angustia: elija, por favor.

Crear comunidad

Otra cosa que podemos y debemos hacer es apoyar a l@s nuestr@s, a quienes se juegan el tipo por la verdad. He hablado ya de algún@s de ell@s, pero los resumiré aquí de nuevo añadiendo algun@s más.
Joan Martínez Alier, 2014: “El crecimiento verde es una utopía” (740)
Joan Martínez Alier, 2014: “El crecimiento verde es una utopía” (741)
España es muy sabia en este terreno, por lo menos en términos relativos respecto a otros lares. Auténticos pioneros de la economía ecológica son españoles, comenzando por Joan Martínez Alier, uno de los fundadores de la disciplina, de la primera asociación profesional y de su publicación académica de referencia. Fue también uno de los creadores del Institut Català de Tecnologia Ambiental (ICTA), que tiene su sede en la Universitat Autònoma de Barcelona (Bellaterra). Se trata de un centro de máximo nivel internacional en este ámbito donde sociólogos como Joan David Tàbara se codean con los mejores especialistas mundiales en cambio climático (710), estudiosos de la comunicación (711) y de los sistemas de conocimiento(712), área esta última muy conectada con lo que aquí estamos tratando. Están ahí pioneros teóricos del decrecimiento como Esteve Corbera, Mario Giampietro, Giorgos Kallis y Christian Kerschner, entre otros.
Tenemos también analistas de la economía española en términos físicos, pioneros a su vez de la economía ecológica, como José Manuel Naredo, Óscar Carpintero (713) y Xoan Ramón Doldán, de la Universidad de Compostela y presidente en activo de la Asociación de Economía Ecológica en España – que cuenta actualmente con casi 50 miembros – junto a los chaparrones de agua fría con que hemos visto que nos instruye Pedro Prieto respecto a la tasa de retorno energética (TRE) de la energía solar peninsular (631). Y la contundencia expresiva de José Anastasio Urra, de la Universidad de Valencia. Hay divulgadores de la talla y la productividad de Antonio Turiel (o de la eficacia comunicativa del propio Prieto), quien irradia entusiasmo a su equipo del Institut de Ciències del Mar (CSIC) de Barcelona. Destaca ahí la profundidad y la variedad de los trabajos de Antonio García Olivares – que he referenciado ampliamente – líder del único intento serio hasta ahora de imaginar un mundo similar al actual accionado sólo con energías renovables teniendo en cuenta las limitaciones materiales – y que emplea y modifica la función de producción propia de la economía neoclásica[3] con la finalidad declarada de llegar a públicos poco predispuestos a atender mensajes originados en entornos que abracen el prefijo ecolo.
La gente de la Universidad de Valladolid, liderados por Carlos de Castro y Margarita Mediavilla, a los que también me he referido, aporta la imprescindible perspectiva sistémica. Y mucho más, pues son quienes han sugerido que lo que García Olivares et al habían ideado respecto a un todo renovables podría no ser del todo verosímil.
También contamos con los Valero, padre e hija, con su ingente trabajo termodinámico sobre la disponibilidad de materiales desde el Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (CIRCE) de la Universidad de Zaragoza. Su reciente obra magna ‘Thanatia’ (284), está destinada a convertirse en un clásico.
Finalmente tenemos unos pocos filósofos en activo conscientes de todo ello y a su vez divulgadores, como los ya citados Jordi Pigem (75) y Jorge Riechmann (104). El primero es ‘filósofo de la ciencia’ en Londres; el segundo es licenciado en ciencias matemáticas y doctor en ciencias políticas y profesor de filosofía moral en la Universidad Autónoma de Madrid, entre otros credenciales. Y poeta.
En el terreno social cabe destacar la asociación gallega Véspera de Nada (!) que se prepara para una Galicia sin petróleo. Uno de sus miembros. Manuel Casal Lodeiro – autor del artículo “Nosotros los detritívoros”, que se ha convertido en un breve libro (714) – acaba de iniciar la edición de la revista ‘15/15\15: Revista para una nueva civilización’ que dirige, y que ha sido financiada a través de Verkami. Sin olvidar la notable y voluntariosa labor de divulgación y la profundidad de los debates radiofónicos promovidos por el Colectivo Burbuja que promueve a su vez Juan Carlos Barba ni la inagotable actividad de Florent Marcellesi, diputado por Equo en el Parlamento Europeo y coautor del libro ‘Adiós al Crecimiento: Vivir bien en un mundo solidario y sostenible’ (715).
Conozco también, pero menos, la fundación Fuehm Ecosocial de Yayo Herrero, líder hasta hace poco de Ecologistas en Acción. Por cierto que esta organización es uno de los grupos activistas clásicos más conscientes de todo esto – y de los pocos no contaminados por la penetración corporativa. Ha promovido la edición de una obra de dos volúmenes, muy reciente, titulada “En la espiral de la energía”, elaborada por Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes. He tenido conocimiento de ella concluyendo esta serie de escritos, por lo que no la he examinado todavía con detenimiento – si bien tiene un aspecto magnífico. Puede descargarlos o ver extractos publicados en el blog The Oil Crash sobre el papel de los colapsos sociales en los ciclos históricos (I y II). Pero lo mejor que puede hacer es adquirir la versión impresa aquí. Son también muy loables las acciones comunales promovidas por los movimientos denominados Ciudades en Transición.
Usted puede apoyar todas estas iniciativas de muchas maneras. Hágalo, por favor[4].

Explorar la inteligencia colectiva

De nuevo en relación al pensamiento sistémico, el suizo-húngaro Alexander László señala dos ópticas posibles. Una sería la orientada a la toma de decisiones, que es la que se enseña en las escuelas de negocios, y que está basada en el individualismo, la competición y la formación para las competencias profesionales. Es la que hemos visto hasta aquí. Denomina specialized systems thinking a esta orientación utilitarista.
La otra, que denomina general systems thinking, promueve el desarrollo de una conciencia global, cooperativa, basada en el trabajo en equipo, la exposición a todo el conocimiento y la sabiduría acumuladas hasta ahora por el ser humano, y en elaprendizaje para la vida (716). Por ejemplo, promoviendo la emergencia de lainteligencia colectiva (717).
Para ello la dinámica de sistemas, unida a Internet, podría ayudar, como intentan en el Centro de Inteligencia Colectiva del Massachusetts Institute of Technology – (ver ref. 718 para el caso concreto del problema climático, el proyecto CoLab y ref.719 para una versión previa más elitista de la Rand Corporation). Desarrollan ahí sistemas de argumentación, razonamiento y participación online para miles de personas simultáneamente, que intentan desde hace ya algún tiempo responder a la siguiente pregunta:
“¿Cómo podemos conectar personas y ordenadores de forma que – colectivamente – actúen de forma más inteligente que ninguna persona, grupo u ordenador lo haya hecho hasta ahora?” (720)
Una de las ventajas de estos sistemas es que si usted pretende algo que es físicamente imposible o comete un error de razonamiento lógico, el ordenador le señalará error. Por ejemplo, si usted tiene la ocurrencia de obviar las leyes de la termodinámica… ¡pip! Fatal error. Es la web semántica (721).
Habrá que seguirle la pista a esto, aunque personalmente no tenga mucha confianza en el éxito de los posibles resultados finales. Aunque lo mío es una sensación por ahora irracional, debida probablemente a mi reciente desencanto con las (excesivas) promesas de la tecnología (¡no de la ciencia!) – o por lo menos por el descubrimiento de su costado perverso y que no tengo todavía bien elaborado, con lo que podría estar siendo víctima de un cierto movimiento pendular excesivo. Pero sería magnífico si se acabara consiguiendo algo así, fuera comúnmente aceptado y sus resultados fueran vinculantes. Bien llevado, podríamos estar frente a una extensión eficiente de la democracia.
Ervin László, padre de Alexander László, consciente sin duda de lo que he ido exponiendo en estos escritos, señala en su libro You Can Change the World[5] el período 2012-2020 como crítico, durante el cual se produciría un Macroshift, entendiendo por tal un movimiento popular decisivo capaz de cambiar el curso de las cosas con la ayuda de Internet (722). Tal vez entre todos podamos ayudarle a tener razón, o por lo menos intentarlo.
Con todo, nada sustituye a la relación directa, el debate personal, la lucha. Las batallas se hacen, se ganan, a pie de calle. No (sólo) descomprimiéndose frente a una pantalla de ordenador o un dispositivo móvil. No habrá revolución desde la comodidad del sofá doméstico. Es necesario, como sugiere Giorgos Kallis, orientarse hacia el decrecimiento sostenible y promover una (re)radicalización de los movimientos sociales (723).

Más verdad, más fuerte

Frente a la evidencia de que la extralimitación ya se ha producido hace tiempo y de que estamos ahora cargándonos lo que necesitaríamos para que el colapso fuera más llevadero, los autores de LLDC apelan también a instrumentos ‘acientíficos’, algunos de ellos puramente espirituales. Son éstos:
“Visión, coordinación, verdad, aprendizaje y amor.” (724)
Is science losing its objectivityComo vemos, la verdad está en el centro. La verdad hay que decirla, repetirla, gritarla, jugarse el tipo por ella, lanzarla hacia adelante, mostrársela al poder. No admitir sonrisitas, ironías, negativas, negacionismos. No estamos pidiendo lujo alguno, ni imponiendo cosmovisión ninguna. Estamos simplemente diciendo la verdad, señalando cuáles son las condiciones que la realidad impone a nuestros deseos, y tratando de encontrar una ruta transitable para todos. Pero partiendo siempre de los caminos posibles, sin ilusiones vanas.
Tengo por cierto a estas alturas que la mejor manera de combatir la desinformación no es con más ni con mejor información – aun siendo desde luego necesaria – que siempre puede ser  presentada como contrainformación por los desinformadores. Lo que de verdad airea la falsedad y paraliza al farsante es la desnudez de las técnicas, de los orígenes y motivaciones, coyunturales y estructurales, de la información falsa o tendenciosa. Por el momento todavía tenemos (por aquí) libertad para exhibir estos comportamientos; ya veremos en el futuro. En España el periodista de investigación Pascual Serrano, fundador de Rebelion.org, ha editado un buen número de libros al respecto (725728) – en editoriales muy minoritarias – como concreción de las reflexiones del conocido Noam Chomsky. En el Reino Unido es muy interesante el trabajo crítico sobre los medios de comunicación de David Edwards y David Cromwell, de la organización Media Lens (729,730).
Eso es algo que, creo yo, todos podemos intentar descifrar, denunciar y difundir en alguna medida mientras tengamos Internet.O hacerlo en medio de la calle cuando sea preciso. No será suficiente, pero siempre será necesario.

Conciencia universal

Yendo un paso más allá, una corriente de pensamiento encabezada por el físico de Berkeley Fritjof Capra, que ya en 1975 escribió un libro sobre el Tao de la Física, teoriza ahora e intenta encontrar la vida como propiedad emergente de los sistemas en su reciente (e imprescindible) ‘The Systems View of Life: A Unifying Vision[6], publicado el pasado mes de junio (27). Dicha obra puede considerarse complementaria del magnífico y sugerente ‘La termodinámica de la vida’, que escribieron Eric D. Schneider y Oriol Sagan en 2005 (731), con el que comparte argumentaciones. También es posible encontrar conexiones con la mecánica cuántica. Todo ello son por ahora aproximaciones a posibles nuevas verdades, todavía incipientes, work-in-progress. En este terreno hay que ir con cierto cuidado, pues se escuchan algunas estupideces de apariencia ilustrada que es preciso saber desbrozar.
Algunos pasos más allá, en la frontera con lo esotérico, encontramos a los László, padre e hijo, dos de los fundadores del Club de Budapest. La tesis de los László y de las eminencias de este club es que no sólo la consciencia humana es a su vez una propiedad emergente. Ellos llegan a plantear la existencia de una conciencia universal de la que todos seríamos portadores. László denomina a este campo de consciencia ‘campo akásico’ que, según sostiene, crea coherencia entre los distintos campos electromagnético, gravitatorio, nuclear, cuántico y el de Higgs. Tiendo al escepticismo en esto de las teorías del todo, espíritu incluido. Pero no tengo por ahora criterio suficiente para valorarlo.
Observo mucho friki en este terreno, pero también gente realmente seria. El propio László no es un simple aficionado a lo espiritual, sino alguien muy venerable agraciado con cuatro doctorados honoris causa, además de acreditado concertista de piano. Entre los primeros fundadores del Club de Budapest se encuentran el Dalai Lama, Milos Forman, Mijaíl Gorbachov, Yehudi Menuhin, Mstislav Rostropóvich, Arthur Clarke, Desmond Tutu … ahora son ya más de 60 personas, según nos hizo saber Ervin László en La Vanguardia hace un par de años (732). Sin olvidar al físico y matemático Roger Penrose, de la Universidad de Oxford, cuya ‘nueva mente del emperador’ es un referente ineludible, pero que requiere dedicación y estudio (733). Este terreno espiritual es también explorado por el geólogo y filósofo español José Luis San Miguel de Pablos (734). Resulta por lo demás inquietante que una mujer como Gail Tverberg, que no es ninguna fundamentalista, apele al componente espiritual y a la religión como único remedio para todos nosotros (735).
Ciertamente el hecho de que la teoría de sistemas nos facilite una visión holística que, en lo más concreto, nos permita conocer lo que puede ser y, sobretodo, lo queno puede ser, tiene conexiones con una mirada espiritual de la existencia. Y el propio hecho del holismo, del permanente alejamiento crítico del contorno, unido a las propiedades emergentes, nos puede llevar muy lejos en la exploración del conocimiento. Quién sabe si por estas nuevas dimensiones es posible encontrar respuestas inesperadas. Intentaré profundizar algo en ellas en los próximos meses, sin olvidar la imprescindible área social, más terrenal y práctica.

Amar sin límites

Igualdad
Igualdad en la diversidad
Como sea, nos queda el amor como último recurso inagotable, polimórfico, transversal. No olvide el amor, querido lector, que nos queremos poco, y lo demostramos menos[7], y hasta los espíritus más generosos y predispuestos resultan influidos en algún grado por los prejuicios originados en el inevitable condicionamiento sistémico. Ése sobre el que insisto una vez más: el que está en la raíz de los modelos económicos ortodoxos, y que resulta transmitido culturalmente en un proceso que se autorrefuerza, hasta hacernos reventar de egoísmo homo economicus.
La propia Donella Meadows, una de las autoras de LLDC fallecida demasiado tempranamente, nos lo recordaba allá por 1992: hay límites al crecimiento, pero no al amor (736). Hay muchas cosas, muy valiosas, que tienen pocos límites. Pero hay que buscarlas en el interior de cada uno y promoverlas en los demás. El filósofo Juan Antonio Marina lleva años repitiendo que formar y abrir la mente de los jóvenes (que se dejen) es la primera obligación de todo adulto.
Reflexionando sobre estos caminos exploratorios a menudo me pregunto si nos vendría bien una cierta vuelta al matriarcado. Los valores que asociamos a la feminidad podrían ser más adecuados para abordar el futuro, ellas podrían estar menos contaminadas. Podrían ser mejores portadoras de los conceptos de igualdad,cooperación y cuidado, que Jorge Riechmann considera centrales a partir de ahora.
Porque nosotros, los hombres, tras haber reinventado el fuego, estamos a punto de abrasarnos y fracasar con gran estrépito.
P.S.
A propósito. Tal vez quede todavía una última posibilidad de mantener la situación actual en algunas zonas del mundo, por lo menos un tiempito más, aunque no sea seguro ni tan solo de esta forma. Ted Trainer, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, lo expresó así en 2002:
“Si quieres abundancia, prepárate para la guerra.” (737)
Éste sería nuestro último estertor.
Próxima y última entrada de la serie: Epílogo
Notas al pie
[1] Cuenta la verdad … funciona desde el amor (734)
[2] Association for the Study of Peak Oil
[3] García Olivares ha mejorado los trabajos de Robert Ayres, quien incluyó la energía en la función de producción de Cobb-Douglas (738,739). Él ha añadido, además, la información (740)
[4] Cuento con que no olvido a nadie significativo en España, pero podría muy bien ser dada mi condición de outsider. Si se siente excluido le ruego que me disculpe. Y que se manifieste, por favor
[5] Tu puedes cambiar el mundo
[6] La visión sistémica de la vida, una visión unificada
[7] Los catalanes somos especialmente adustos en la expresión afectiva, pero no en el sentimiento

Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

La tenaza del cambio climático oprime a los pueblos indígenas sudamericanos



Servindi


La problemática del cambio climático impone enormes problemas y riesgos para los pueblos indígenas sudamericanos. Esto ocurre a distintos niveles, desde los impactos locales por imponer extractivimos que generan los gases invernadero, a padecer los efectos en el cambio del clima, como pueden ser episodios de inundaciones o sequías. A su vez, las condiciones políticas cada vez más duras, con el regreso de la represión en algunos países o la intromisión gubernamental para dividir a las organi-zaciones indígenas. Son los dos brazos de una enorme tenaza, ecológica y política, que presiona sobre los pueblos indígenas.El brazo ecológico: impactos ambientales vinculados al cambio climático
Las comunidades indígenas sufren una variedad de impactos ambientales directamente vinculados con el cambio climático. Desde el lado de las causas se deben atender dos procesos. Uno es la defores-tación y los cambios en el uso de los suelos, como ocurre con el avance la agricultura o ganadería. Muchas veces esto pasa desapercibido, pero en países como Perú, Bolivia o Ecuador, es la principal fuente de gases que alimentan el cambio climático. A su vez, ese deterioro ambiental afecta los territorios y calidad de vida indígenas; se destruyen los ambientes originales que sustentan a muchas comunidades o se pierden las prácticas agrícolas propias.
Otro factor es la extracción de hidrocarburos, que si bien serán quemados casi siempre en otros países, desde donde contribuirán al cambio climático, tienen graves efectos locales. Esos pozos de petróleo o gas desencadenan impactos locales, como desplazamientos de indígenas o contaminación del agua o suelos de sus comunidades.
Pero también existen impactos sobre los indígenas como consecuencia del cambio climático. En efecto, están en marcha alteraciones climáticas, con alteraciones en los ciclos de lluvias o la duración de los períodos secos, en los vaivenes entre olas de frío y calor, e incluso en desencadenar catástrofes naturales (como pueden ser las inundaciones). Muchos de estos problemas afectan directamente a las comunidades indígenas, a veces de manera insidiosa como puede ser la pérdida de animales o cosechas por sequía, y en otras ocasiones de forma repentina y violenta, como sucede con las inundaciones. Las comunidades indígenas tienen menos recursos paras enfrentar esta variabilidad climática o las catástrofes, y cuando ellas ocurren tardan mucho tiempo en recuperarse.
Este tipo de impactos ocurren en todo el continente y nadie escapa a ellos. Algunos territorios indíge-nas están doblemente afectados, tanto por los impactos locales que alimentan a los gases invernadero, como es la llegada de petrolera, como por los efectos de esta variabilidad climática. Ello es evidente, por ejemplo, en zonas de explotación de hidrocarburos en Bolivia, donde las comunidades indígenas tienen que lidiar simultáneamente con la contaminación petrolera y eventos de sequías o inundaciones.
El brazo político: restricciones, hostigamientos y criminalizaciones
Para enfrentar esa compleja situación ecológica, los pueblos indígenas necesitan de ciertas condiciones políticas. Ellas deben ir desde proteger sus derechos, implementar mecanismos efectos de información y consulta, y respetar su autonomía y organizaciones propias. Como ellos están entre los más afectados, necesitan de ese tipo de condiciones para poder hacer oír sus voces, proteger sus territorios y participar bajo condiciones de igualdad en los debates políticos nacionales e internacionales.
Sin embargo, la situación actual que se observa en América del Sur es casi la opuesta. Estamos frente al otro brazo de la tenaza sobre los pueblos indígenas: Se esconde información o cuando se la publica es inentendible, no se respetan las decisiones locales imponiéndose los extractivismos dentro de sus territorios, y cuando eso desencadena una comprensible reacción, se apela a la criminalización o la represión. Gobierno, empresarios y muchos académicos defienden esos extractivismos apelando a descalificaciones de los indígenas, exponiéndolos como ignorantes que impiden el progreso. O bien se insiste en justificar la llegada de las petroleras o la expansión agrícola prometiendo o brindando compensaciones económicas, convertidas en una taladra de mercantilizaciones que penetran poco a poco dentro de las cosmovisiones indígenas. Estos casos nos rodean, y tan solo como ejemplos, allí están en Perú los paquetazos ambientales o el debate sobre la extracción petrolera en Loreto (Perú).
Se podrá decir que muchos de estos problemas tienen una larga historia, y no hay nada nuevo en indicarlos. Pero también se puede argumentar que en algunos casos hay un agravamiento de la situa-ción, ya que está regresando la criminalización y la represión, y desde un flanco inesperado, desde los gobiernos progresistas.
Recordemos que algunos gobiernos progresistas, como los de Lula da Silva en Brasil o Hugo Chávez en Venezuela, prometieron un nuevo relacionamiento con los pueblos indígenas. Compromisos de ese tipo fueron mucho más fuertes con Rafael Correa en Ecuador, y por ello recibió unos cuantos apoyos iniciales desde organizaciones indígenas. Seguramente los apoyos más intensos ocurrieron con Evo Morales en Bolivia, quien además se presentó como “presidente indígena”, y liderando un “gobierno para los indígenas”.
Por lo tanto, se esperaba que esos estados respetaran y escucharan a los pueblos indígenas, contribu-yeran al fortalecimiento de sus organizaciones, lo que significa promover su autonomía, y se actuara para mejorar sus condiciones de vida. Importantes avances, como los derechos de la Naturaleza o de la Madre Tierra, o el concepto de Buen Vivir, sin duda sirven tanto para enfrentar el cambio climático como para respetar sus territorios e ideas. Esos compromisos obligan, sin dudar, a reducir drástica-mente las emisiones nacionales de gases con efecto invernadero debidas a la deforestación, o a conge-lar la explotación petrolera en la Amazonia. Si se aplicaran medidas de ese tipo, no sólo atacarían el cambio climático, sino que a la vez favorecerían mejores condiciones de vida para los pueblos indígenas y asegurarían la integridad de sus territorios.
Todos estos dichos ambientales no se están cumpliendo, mientras que las opciones de participación política de los pueblos indígenas siguen deteriorándose. Todo esto ya fue denunciado por las organi-zaciones indígenas en el marco de la cumbre sobre cambio climático en Lima (diciembre de 2015(1)).
Esas promesas no se están cumpliendo, mientras se profundizan las restricciones políticas sobre los pueblos indígenas. Se fortalece así este brazo político de la tenaza que oprime sobre las naciones originarias. Los dos componentes, el ecológico y el político, presionan especialmente sobre las comunidades locales, y ellas no tienen escapatoria.
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La tenaza boliviana
La situación boliviana ilustra esta problemática, y es importante analizarla ante la invitación de ese gobierno a una nueva “cumbre de los pueblos” sobre cambio climático y derechos de la Madre Tierra.
Los discursos del gobierno de Evo Morales aluden a la Pacha Mama y denuncia el cambio climático global, y eso es muy positivo. Sin embargo, dentro del país ha decido aumentar la explotación petrole-ra y amparar ciertos tipos de agropecuaria con efectos ecológicos negativos sobre las comunidades indígenas. Ha aprobado medidas que liberan la exploración petrolera dentro de áreas protegidas (en muchas de las cuales viven comunidades indígenas), recorta derechos indígenas y minimiza las voces de alerta. Es más, allí donde surgió un bloqueo de indígenas guaraníes al ingreso de las petroleras, se aplicó la represión policial(2).
El gobierno boliviano critica al capitalismo global, pero ha anunciado un plan de apoyo a la inversión en exploración petrolera de más de 3 500 millones de dólares, una típica medida capitalista que las corporaciones aprecian. Esa enorme cifra de dinero además muestra que existen recursos económicos que lastimosamente en vez de aplicarse en la promoción de alternativas productivas o energéticas son usados para profundizar los extractivismos.
En Bolivia las acciones gubernamentales de penetración dentro de los mundos indígenas han calado profundamente. El gobierno alterna el apoyo a organizaciones y líderes indígenas afines a sus planes, con hostigamiento y castigos a quienes se oponen. Se llegó a una situación donde las dos grandes federaciones indígenas están divididas, y por eso hay una CONAMAQ oficialista y otra independiente, y de la misma manera una CIDOB alineada con el gobierno y otra autónoma(3). Se prometen compensaciones económicas a aquellas comunidades que acepten el ingreso de los extractivismos, y presiona sobre las que se resisten.
También se ha lanzado una campaña contra muchas ONG, varias de las cuales han apoyado solidaria-mente los reclamos indígenas. No es algo nuevo, porque muchas de ellas fueron atacadas por apoyar a la marcha indígena en defensa del TIPNIS. Pero ahora se impusieron medidas de funcionamiento más restrictivas, 38 de ellas han sido declaradas “irregulares” y se anuncia una medida similar para otras 290(4).
Finalmente, el gobierno insiste en promover a las compensaciones económicas como medio para justificar los extractivismos. Esto se puede resumir en la idea de “te contamino, pero te pago”. Esas concepciones penetran poco a poco en el seno de las comunidades, incluso dentro de las familias. Muchos las aceptan, y es comprensible allí donde las condiciones de pobreza y escasez tienen una larga historia. Pero esas medidas tienen un alto costo, ya que con ellas se aceptan que los daños a territorios, a la salud y la vida tradicional se la puede compensar en dinero. Se abren las puertas a una forma de pensar y sentir enmarcada en el dinero, una racionalidad mercantil, que penetra en las cosmovisiones indígenas.
Es evidente que el pago en dinero no devuelve a la vida a los bosques talados, ni limpiará automáti-camente al agua contaminada, ni hará desaparecer los metales pesados en la sangre de los niños. Pero si es evidente que muchos de esos mecanismos terminan en tristes situaciones, como acaba de ocurrir con el Fondo Indígena boliviano, donde el dinero del petróleo desembocó en alimentar redes denun-ciadas por corrupción.
Estas condiciones tan restrictivas, desemboca en muchas interrogantes sobre una posible “cumbre de los pueblos” en Bolivia sobre cambio climático, si es que las voces de muchos de esos “pueblos”, los originarios, sufren estas restricciones y hostigamientos. Pero también dejan en claro como la tenaza ecológica y política presiona sobre los pueblos indígenas.
Alternativas y autonomía
Las presiones ecológicas asociadas sea a acciones que contribuyen al cambio climático como a sus consecuencias, y las restricciones políticas para abordar estas cuestiones, afectan sobre todo a los pueblos indígenas. Es necesario dejar muy en claro cómo está operando esta tenaza ecológica y política. Cada día que persiste o se profundiza esa situación, la calidad de vida de muchas comunida-des empeora, las divisiones internas dentro del mundo indígena avanzan, y las pretensiones de resolver todos los problemas con compensaciones en dinero se refuerzan. Esto ocurre tanto bajo gobiernos conservadores como progresistas.
Una vez que se reconoce todo esto, las posibles alternativas a esta tenaza ecológica y política necesa-riamente deben partir desde la autonomía de las organizaciones indígenas. Ellas mismas puedan discu-tir la situación y explorar las vías de salida, sin presiones, sin injerencias, sin divisionismos externos. Esa autonomía es una precondición indispensable, y es una obligación asegurar todos los derechos, desde aquellos que aseguran una vida digna y en libertad, a los que se expresan en el acceso a la información y la consulta. Todo esto no se agota simplemente en medidas legales, sino que requiere un cambio cultural en nuestras propias sociedades para respetar y entender de otra manera a los pueblos indígenas.
Notas:
(1) Por ejemplo, las organizaciones indígenas, en su comunicado en la cumbre de cambio climático señalaron entre otros puntos, que. (5) “El extractivismo del Abya Yala se muestra en todas las iniciativas que toman los gobiernos de nuestra región y que implican: ampliación de la frontera hidrocarburífera, priorización de las actividades mineras y de hidroeléctricas respecto de las necesidades de los pueblos, crecimiento de la deforesta-ción para la conversión de los bosques en zonas con cultivos agroindustriales. Lo más triste de esta situación es que los gobiernos de izquierda y de derecha se comportan de manera similar ante la acumulación por despojo como característica fundamental del capital global, cuyas principales víctimas somos los pueblos indígenas”. Pueblos del Abya Yala frente a los desafíos climáticos. http://www.cop20.coica.org.ec/index.php/component/k2/item/152-pueblos-del-abya-yala-frente-a-los-desafios-climaticos
(2) Guaraníes denuncian violenta represión en Takovo Mora, Página Siete, 18 agosto 2015, La Paz (Bolivia), http://www.paginasiete.bo/nacional/2015/8/18/guaranies-denuncian-violenta-represion-takovo-mora-67049.html
(3) La ocupación de la sede de CONAMAQ y el hostigamiento a sus autoridades, fue denunciado repetidamente por organizaciones indígenas de países vecinos y la redes internacionales; ver por ejemplo comunicado de COICA, Solidaridad con CONAMAQ ante el despojo de su casa de gobierno por la política boliviana, 15 deciembre 2013.
(4) El gobierno declara “irregulares” a 38 ONG, entre ellas al CEDIB. Página Siete, 7 setiembre 2015, La Paz (Bolivia), http://www.paginasiete.bo/nacional/2015/9/7/gobierno-declara-irregulares-ong-entre-ellas-cedib-69218.html
Eduardo Gudynas es investigador en el Centro Latino Americano de Ecología Social (CLAES), en Montevideo. Algunas ideas del presente reporte parten del acompañamiento y diálogo con organizaciones y líderes indígenas en los países andino amazónico. 
Twitter: @EGudynas
Fuente: http://servindi.org/actualidad/139439



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Fenómeno de El Niño intenso

Organizaciones científicas alertan sobre impactos de fenómeno climático


Noticias aliadas


La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó el 1 de septiembre que “actualmente en el océano Pacífico tropical se está produciendo un episodio de El Niño fuerte y maduro. La mayoría de los modelos internacionales sobre la evolución probable del clima sugieren que el episodio de El Niño de 2015/2016 es probable que se intensifique todavía más antes del final del año”.

El Niño es un fenómeno climático que se caracteriza por calentamiento de las aguas superficiales del Pacífico debido al debilitamiento de los vientos alisios que corren de este a oeste provocando en la región intensas lluvias, inundaciones, sequías, altas temperaturas con la consecuente destrucción de infraestructura, pérdida de producción agrícola, biodiversidad y hasta de vidas humanas.

Según la OMM, durante agosto las temperaturas de la superficie de las partes central y oriental del Pacífico tropical se han situado entre 1.3ºC y 2.0ºC por encima de lo normal. Y las predicciones es que esas temperaturas superen los 2ºC convirtiéndolo en uno de los cuatro episodios más fuertes de El Niño desde 1950 (1972-73, 1982-83, 1997-98).

David Carlson, jefe del Programa de Investigación del Clima de la OMM, precisó durante la presentación del informe que el actual fenómeno se produce bajo nuevas condiciones influidas por el cambio climático. Agregó que desde el último episodio de El Niño (1997-98) la capa de hielo del mar Ártico se ha reducido a niveles mínimos y probablemente se ha perdido más de 1 millón de km² de superficie nevada en el hemisferio norte.

“Estamos en un nuevo planeta y no entendemos completamente los nuevos patrones que están emergiendo. La verdad es que no sabemos qué pasará. ¿Estos dos patrones se reforzarán mutuamente o se anularán entre sí? No tenemos ningún precedente para esta situación”, dijo Carlson en referencia a la reducción de la superficie nevada en el Ártico y el fenómeno de El Niño.

Rupa Kumar Kolli,  jefe de la División de Aplicaciones y Servicios Climáticos de la OMM, afirmó que “el punto más crítico de este El Niño se espera entre octubre del 2015 y enero del 2016”.
Calentamiento globalEl Consejo Agropecuario Centroamericano (CAC), que agrupa a los ministerios agropecuarios de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, declaró alerta regional el 20 de agosto ante la intensificación de la sequía que está afectando a unos 2 millones de personas.

Julio Calderón, secretario ejecutivo del CAC, precisó que la alerta es “un llamado de atención a las autoridades de que se trata de una situación crítica y que puede empeorar”.

Organismos dedicados a la gestión de riesgos reunidos en Managua, Nicaragua, informaron en rueda de prensa el 3 de setiembre que “el panorama es sumamente crítico”. En Honduras el gobierno declaró estado de emergencia alimentaria debido a que la sequía ha dejado sin alimentos a casi un millón de personas, mientras que en Guatemala se reportan pérdidas de hasta 100% de cultivos como maíz y frijol.

A diferencia de Centroamérica, la región costera de América del Sur, particularmente la de Colombia, Ecuador y Perú, experimentará intensas lluvias, mientras que para el Caribe se prevé un aumento en la frecuencia de los huracanes.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EEUU, julio pasado registró las más altas temperaturas a nivel mundial en 136 años, alcanzando una temperatura promedio de 16.6°C, 0.08°C más alta que en julio de 1998. Para los científicos, el cambio climático y los impactos de El Niño están detrás de estas temperaturas récord.

 “El mundo se está calentando. La temperatura sigue subiendo. Eso se demuestra una y otra vez con nuestros datos”, dijo el científico Jake Crouch, de la NOAA. “Ahora que estamos bastante seguros que el 2015 va a ser el año más cálido registrado, es momento de empezar a mirar cuáles son los impactos de eso. ¿Qué significa realmente para la gente?”.

La NOAA indica que existe una probabilidad mayor de 90% de que El Niño continuará hasta marzo del 2016 y 85% de que persista hasta junio.


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Crimen ecológico patrocinado por el Estado boliviano


Noticias de fuentes distintas han informado que el Supremo Gobierno ha dado luz verde a dos nuevas centrales hidroeléctricas en el Departamento de Cochabamba, con un financiamiento de setecientos millones de dólares. La primera se halla en la provincia Chapare (Banda Azul) con potencia estimada de 100 megavatios, generación de 324 gigavatios/h y una presa de 30 metros de alto más siete kilómetros en túneles. La segunda en la provincia Carrasco (Ivirizu) Sehuencas, Totora, con potencia estimada de 250 megavatios, generación de 1095 gigavatios/h y una presa de 80 metros de altura más 6,7 kilómetros en túneles.
El Presidente de la República ha exteriorizado su optimismo diciendo: “Tenemos un lindo proyecto” e “Imagínense nuevas plantas eléctricas…”; también, que aquello posibilitará la exportación de energía eléctrica a los países vecinos.
Como puede verse, todo marcha color de rosa. Ni por asomo se ha expresado sobre el impacto negativo que ocasionan las represas hidroeléctricas en contra del medioambiente. Este impacto lo vamos a entender a la luz de ángulos concretos y específicos:
Desde el ángulo del embalse de las aguas – El sólo acumular aguas en un enorme recipiente forzado y casi estático –tipo lago-charco– es antinatural y anula la dinámica positiva de todo río o corriente de agua.
  1. Las aguas estancadas reúnen tanto materiales químicos como biológicos de distinta naturaleza y no tardan en producir malezas acuáticas en exceso. Si existe actividad minera próxima, hace su aparición el mercurio que, ingerido por los peces, provoca malestares en el sistema nervioso central a quien coma su carne, más otros males como el cáncer de hígado. De otro lado, el proceso de descomposición hace desaparecer especies conocidas de peces y, en su lugar, surge una fauna peligrosa de anfibios, parásitos e insectos extraños.
  1. Las aguas negras de las poblaciones próximas y otros deshechos acaban en los embalses y se mezclan con aquellos, dada la acción de las lluvias. De acuerdo a la gravedad de la contaminación, la pesca se convierte en perniciosa y el agua provoca enfermedades de tipo tropical con el consiguiente movimiento de los mosquitos transmisores. Así sucedió en la India, Brasil, Argentina y varios países de África.
  1. El clima de los alrededores cambia porque los ríos –convertidos en playas secas y álveos secos– ya no pueden ejercer su producción benéfica brindar de aire fresco. No habiendo corrientes de agua que se circulen ya nada empuja ni activa al aire para generar bresca brisa a los vientos. Aumenta el calor global y comienzan las sequías, desapareciendo para siempre los ecosistemas generados por la bondadosa acción de la naturaleza.
  1. Ante la falta de agua circulante en los cauces, más la ausencia de humedad, se secan plantas, plantitas y flores, mueren los insectos útiles, gusanos de abono, pequeños animales como conejos, perdices, ratones de campo, tortugas y desaparece el verde general que exhibe la vida en su existencia original conocida. Ocupa su lugar una longitud enorme –el ex río– de ambiente seco, materiales calcáreos y/o salinos sobre el relieve. Las aves mueren o emigran y ya no dejan abonos naturales. Con el ya seco ambiente, el polvo entra en acción y los vientos lo distribuyen, dañando cultivos, ambientes pueblerinos y la salud pulmonar.
  1. Las obligadas construcciones civiles de diques, túneles, plantas, caminos de acceso y otros, para instalar la planta hidroeléctrica, necesariamente traen destrucciones y contaminaciones adicionales, más la probada deforestación.
  1. Tampoco las centrales hidroeléctricas se hallan exentas de provocar daño. Una publicación de “Ecoportal.net”, prestigiosa entidad ecologista argentina, nos ilustra:
“Las represas constituyen una de las principales causas directas e indirectas de pérdida de millones de hectáreas de bosques y muchas de ellas abandonadas bajo el agua y en descomposición. De ahí que todas las represas emiten gases de efecto invernadero que aportan al calentamiento global por la descomposición y putrefacción de la biomasa que emite grandes volúmenes de dióxido de carbono y de metano, los dos gases del efecto invernadero más importantes. Por otro lado, el río también va arrastrando más sedimentos orgánicos al embalse aumentando la biomasa en putrefacción.”
  1. Le consta personalmente al autor del presente artículo, como es verdad que a la salida de las aguas que activan las turbinas se produce un mal olor característico. En la planta de Niágara Falls (Nueva York, Estados Unidos), que tiene la gran suerte de contar con afluentes poderosos de ríos –que no precisan ser embalsados, sino sólo dirigidos– gran cantidad de peces de los ríos – no obstante las rejillas para evitarlos– cae dentro la maquinaria que acaba triturándolos. También ese material desperdiciado contamina las aguas que descienden y atrae aves que, volando en círculo, tratan de ingerir lo que pueden de sus residuos.
Desde el ángulo de los negocios. – Estudiosos internacionales han demostrado que toda represa tiene, al menos, un forzado sobreprecio del 56% sobre el costo inicial, situación que provoca negociado y corrupción. Quien lo dude puede encontrar cómo en “la represa de Yacyretá en Argentina y Paraguay, el dinero robado en corrupción fue de más de 6 mil millones de dólares” según la misma fuente anterior. Escandalosas denuncias por prensa en China e India se han publicado en contra de los responsables, sin librarse gobernantes.
Desde el ángulo de los lugareños. – Al comienzo, los naturales creen –con ingenua buena fe– en toda la maravilla que se les cuenta sobre la construcción de la central hidroeléctrica y reciben toda clase de promesas para el mejoramiento de sus condiciones de vida. Empero, pasa el tiempo y cuando se percibe que aquello fue solo una historia de cebo para su aceptación, ya es tarde para reclamar por el incumplimiento amañado. Muchos naturales lo perdieron casi todo y no ganaron nada pese sus protestas violentas, actos de desesperación y suicidios públicos. En Indonesia ocho personas se lanzaron al embalse; en Guatemala los aborígenes fueron baleados por la policía, directamente, y no se conoce lugar donde no hayan sufrido palizas. En la represa Miguel Alemán de México hubo de incendiarse viviendas de 21 mil indígenas mazatecos. En Zambia y Zimbawe se expulsaron a 57 mil de la etnia Tonga, con derramamiento de sangre.
No obstante que todos aquellos hechos llegaron a conocimiento de los organismos financieros internacionales no pasó nada. Se negó la existencia de tales masacres en unos casos; en otros nadie aceptó responsabilidad alguna. No sin razón se dice que los primeros corrompidos son los mega banqueros.
Desde el ángulo de las consecuencias. – El problema de las centrales hidroeléctricas ya se ha hecho de importancia internacional, al extremo que existen numerosas entidades de asociación continental, con asesores de solidez científica e ideológica, dedicadas a concientizar, colaborar con los perjudicados y para evitar el surgimiento de similares. La indignación producida con los engaños ha llevado a muchos naturales a emplear slogans de pocas palabras: En Panamá dicen: “Aguas para la vida, ¡no para la muerte!”. En Ecuador: “M archamos contra el secuestro del agua y por los ríos libres ”. En Chile: “ Nosotros los chilenos ya decidimos: Patagonia chilena sin represas”.
“Las represas constituyen una de las principales causas directas e indirectas de pérdida de millones de hectáreas de bosques y muchas de ellas abandonadas bajo el agua y en descomposición. De ahí que todas las represas emiten gases de efecto invernadero que aportan al calentamiento global por la descomposición y putrefacción de la biomasa.” (Gustavo Castro Soto: “I mpacto y consecuencias de las represas”)
Desde el ángulo de la radiación. – Las plantas hidroeléctricas producen súper enormes montos de energía para el gran consumo, especialmente industrial. Comienza a transportarse aquella mediante cables de alta tensión, soportada por enormes torres. Nadie puede negar que aquellas portan también enormes cantidades de radiofrecuencia, que actúa en firma permanente e ininterrumpida. Cualquiera pensaría que mientras más altas sean las torres existe menos peligro; sin embargo es a la inversa. A mayor altura se irradia más lejos.
En la esencia de toda central hidroeléctrica, el secreto de su éxito es económico: producir la electricidad al por mayor. Por ello la radiación es consecuencia inevitable y produce efectos directos en contra de la salud de las personas. La alta tensión provoca también malformaciones físicas en el bebé por nacer. Mucha gente ha contraído cáncer, leucemia, y otras irremediables dolencias contra el sistema nervioso.
Desde el ángulo de la confianza en el optimismo. – No se entiende cómo el Primer mandatario pueda mostrarse tan optimista con semejante daño medioambiental, que también hace trabajar la mente y produce algunas dudas. Es peor si se anuncia vender aquella energía eléctrica a países colindantes, incluyendo la República de Chile.
Tampoco se entiende cómo pueda arriesgarse semejante inversión sin tener mercado asegurado, basándose solo en un mercado potencial. No reviste seriedad pensar, creer y admitir que semejante deuda –que es deuda nacional– pueda ser amortizada sin saber lo que va a pasar dentro de seis años, cuando se concluyan las obras civiles. ¿Y qué pasa si las cosas cambian en ese lapso de tiempo y los países colindantes ya han solucionado su problema de otra forma? ¿Podríamos obligarlos a comprar nuestra energía? ¿Cómo se amortizaría entonces el negociado fracasado? ¿Quizá produciendo devaluaciones y haciendo pagar –con hambre y penurias– al pueblo el pecado ajeno, pecado de la burocracia?
Desde el ángulo internacional. – Volvamos atrás. Los chilenos no son tontos. La presidenta Michelle Bachelet revocó una decisión de calificación ambiental y dejó sin efecto la construcción de la planta patagónica de HidroAysén en el sur de su país. Cumplió además su obligación de proteger su medioambiente, determinando nuevas formas alternativas no contaminantes de energía para aquella región. Es claro que demostró habilidad e inteligencia con tan sagaz determinación.
Podemos preguntarnos si resulta más inteligente el sagaz, que prefiere –sin problemas ecológicos para su país– comprarle electricidad al vecino, o el torpe vecino que decide venderla a costa de arruinar su medioambiente y aumentar su deuda nacional con un capricho antinatural, riesgoso e inseguro en lo económico.
Lo evidente de todo es que Bolivia debería seguir el ejemplo anterior –alentador– de los aborígenes chilenos que, en forma airada y enérgica, impusieron a su gobierno paralizar y suspender definitivamente aquél proyecto devastador.
Hasta el momento no se conoce una sola voz de las llamadas: “organizaciones sociales” bolivianas. ¿Qué las tiene tan ocupadas? ¿Son sus dirigentes parte de la burocracia? Lo evidente es que la razón obliga a seguir el ejemplo dado –de Patagonia chilena sin represas– e imponer una “Bolivia sin represas”.
Gustavo Portocarrero Valda, licenciado en filosofía, es abogado, periodista y escritor. [email protected]



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California, primer estado de EE.UU. en etiquetar el herbicida Roundup como carcinógeno



EcoWatch

La primera del país, la Agencia de Protección Ambiental de California (Cal/EPA, por sus siglas en inglés) ha hecho saber que piensa reclasificar el glifosato –ingrediente tóxico activo del herbicida Roundup de Monsanto– por saberse que provoca cáncer.
Según una “noticia de intención” publicada la semana pasada por la Oficina de Evaluación de Riesgo Sanitario Ambiental (OEHHA, por sus siglas en inglés), perteneciente a la Cal/EPA, la acción entra en el ámbito de la Propuesta 65 de California, que obliga al estado a publicar una lista de productos químicos conocidos por ser causa de cáncer, defectos prenatales y otros daños reproductivos.
La misma ley, también conocida como Ley de Responsabilidad por el Agua Potable Segura y los Tóxicos, de 1968, exige también que ciertas sustancias identificadas por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sean incorporadas a la lista de cancerígenos.
El anuncio de la agencia estatal californiana del 4 de septiembre responde a la clasificación del glifosato, por la IARC en el pasado marzo, como “probable carcinógeno en seres humanos”.
“Los estudios de casos de exposición ocupacional realizados en Estados Unidos, Canadá y Suecia informaron de un incremento de riesgo de linfoma no de Hodgkin que persiste después de ajustar otros pesticidas”, expresó la IARC acerca del herbicida. También hay “convincentes pruebas” de que puede provocar cáncer en ensayos de laboratorio con animales.
Parece que California es el primer estado del país en hacer esta evaluación del polémico producto químico, según el doctor Nathan Donley, científico del Centro para la Diversidad Biológica. “Por lo que sé, esta es la primera agencia reguladora de Estados Unidos que determina que el glifosato es un carcinógeno”, explicó el doctor Donley en un email a EcoWatch. “Se trata de un logro muy grande.”
Roundup, el emblemático herbicida de Monsanto, se rocía en los cultivos de todo el mundo y es el más conocido de los desmalezadores de EEUU. El gigante del agronegocio sostiene que su producto es seguro y ha exigido a la OMS que retire su informe.
A pesar de los reclamos de la empresa, muchos años de investigación han relacionado Roundup con innumerables problemas de salud y del medio ambiente; también se ha registrado una disminución récord de las mariposas monarca. En junio, Francia prohibió la venta de Roundup en tiendas de jardinería debido a la inquietud por su toxicidad.
No está claro si otros estados seguirán los pasos de California, aunque este estado específicamente pone un énfasis especial en las leyes de etiquetado comercial.
“Si cualesquiera otros estados acaban resolviendo que el glifosato es un carcinógeno, no creo que dispongan de los requisitos de etiquetado que la Propuesta 65 proporciona al estado de California”, dice Donley. “Son los requisitos de rotulación los que realmente dan al consumidor la información que necesitan para tomar una decisión informada acerca de comprar o no un producto específico.”
Aparte del glifosato, hay otros tres productos químicos –tetraclorvinfos, paratión y malatión– que también están en la relación de causantes de cáncer de la Cal/EPA. La agencia avisa que tiene la intención de en un plazo de 30 días agregar estos productos químicos a los aproximadamente 800 ya conocidos por su carcinogenia, informa RT.
Sam Delson, portavoz de la OEHHA, le dijo a Agri-Pulse que las firmas que emplean a 10 o más personas y utilicen los productos químicos que figuran en esta lista deben “advertir clara y razonablemente” de los daños que pueden ocasionar estos productos.
El listado no restringe el uso ni la venta de las sustancias que especifica; el público está autorizado hasta el 5 de octubre a presentar comentarios acerca de la propuesta.
La portavoz de Monsanto, Charla Lord, le dijo a Agri-Pulse que el “glifosato es una herramienta eficaz y valiosa para los granjeros y otros usuarios, muchos de ellos del estado de California. Próximamente proporcionaremos información científica detallada a la ORHHA sobre la seguridad del glifosato y trabajaremos para que ninguna lista potencial afecte a la utilización ni a las ventas de glifosato en California”.
Abogados de los consumidores han aprobado la iniciativa de la Cal/EPA.
“Dado que la rama de investigación de la Organización Mundial de la Salud declaró recientemente que el glifosato probablemente sea un carcinógeno para los seres humanos; la inclusión en la lista regida por la Propuesta 65 y la exigencia de que sea etiquetado como tal son los siguientes pasos lógicos”, dijo Rebecca Spector, directora del Centro de Seguridad Alimentaria de la Costa Oeste, a EcoWatch
Fuente: http://ecowatch.com/2015/09/08/california-becomes-first-state-to-label-monsantos-roundup-as-a-carcinogen/?utm_source=EcoWatch+List&utm_campaign=4a984bb080-Top_News_9_9_2015&utm_medium=email&utm_term=0_49c7d43dc9-4a984bb080-85932365


Traducción del inglés por Carlos Riba García
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"Crisis ambiental, más peligrosa que la económica"

Para el pensador Noam Chomsky son escasas las oportunidades de sobrevivir si no actuamos



El filósofo estadunidense advierte sobre la necesidad de promover una educación que fomente la crítica y el pensamiento

La necesidad de una educación que promueva la crítica y el pensamiento frente a otra que forma personas obedientes, una comparación entre el 11 de septiembre de 1973 en Chile y esa misma fecha en 2001 en Nueva York, y la afirmación de que el modelo económico actual está explotando, pero más importante que eso, la destrucción del planeta por los seres humanos, son algunos de los temas que el académico y activista social estadunidense Noam Chomsky trató durante la videoconferencia que se realizó este viernes en el contexto del último día de sesiones del coloquio La izquierda mexicana del siglo XX: trazos y perspectivas.
El encuentro empezó el pasado lunes con invitados nacionales y extranjeros, y este viernes las ponencias fueron Conflictos armados, revueltas, memorias de luz; La imagen en movimiento como subversión y Sonidos de la resistencia.
El día comenzó con el diálogo entre Chomsky y el coordinador del coloquio, Aki Itami Ramírez; el asesor del coloquio, Rodrigo Fernández de Gortari, y el catedrático y filósofo Lutz A. Keferstein, quien trajo a la mesa una pregunta planteada en otro momento por el monero de La Jornada Rafael Barajas, El Fisgón: ¿Qué debe pasar para que esta economía explote?
Bueno, ya está explotando, dijo Chomsky. Su imagen a través de una pantalla, su voz casi inaudible por el ruido de la transmisión. Pero explota a una velocidad que para nosotros no es perceptiblemente rápida, se escuchó en la traducción.
Se puede ver que esta burbuja está explotando porque desde la llegada del neoliberalismo y el abandono de las políticas económicas sociales, en los países donde se ha aplicado ese modelo, principalmente en América Latina, que en los 80 fue la región que más se interesó en estas políticas, que más las estudió, y sus naciones sirvieron como laboratorio de experimentación de estas políticas, ha cesado el crecimiento económico.
Sin embargo, aquellos países que más se vieron afectados ya comenzaron a tratar de descifrar qué es lo que pueden cambiar, y Latinoamérica ha empezado a salirse de estos modelos, excepto México, que ha tenido una de las tazas de crecimiento más bajas del continente. En el sur, con países como Ecuador o Brasil, no han sido ciento por ciento exitosos, pero sí han tenido algo de éxito en liberarse del control que tienen el FMI o los sistemas financieros internacionales. Por primera vez las naciones latinoamericanas empezaron a trabajar juntas, a integrarse, que era requisito para la independencia y para liberarse del control imperialista; este es un desarrollo muy importante y hemos visto ejemplos bastante significativos.
En este contexto, la decisión de Washington de reactivar relaciones con Cuba no fue para sacarla de su aislamiento, sino para que Estados Unidos no quedara completamente aislado.
“No podemos predecir cuándo va a explotar esta burbuja, no podemos predecir nada. Sin embargo, lo político y económico son cuestiones académicas: hay una crisis todavía más grande, que es la que nos va a destruir a todos a menos que se haga algo al respecto: la crisis ambiental.
“Es una situación muy peligrosa; todos los días hay información científica nueva acerca de su gravedad. Nos queda muy claro –a casi todos los científicos y los que están poniendo atención– que si la mayoría de los combustibles fósiles no se dejan en la tierra, la posibilidad de que podamos sobrevivir es muy escasa.
“Actualmente, la destrucción de las especies está en un nivel similar al de hace 65 millones de años, y muy cercana a la gran extinción, cuando un asteroide golpeó la Tierra y causó la extinción de los dinosaurios, lo que permitió el desarrollo de humanos y mamíferos, pero fue una época de gran destrucción de las especies. Estamos en la misma situación, sólo que ahora los humanos somos ese asteroide que causa la destrucción.
Si no se soluciona esta crisis ecológica rápidamente, entonces las otras preguntas simplemente van a desvanecerse.
Otra de las preguntas fue cómo descolonizar la educación para crear un mundo más equitativo. Al respecto, el pensador y crítico estadunidense habló de la necesidad de un modelo educativo en el que se enseñe a los alumnos a pensar, a resolver problemas, a investigar, en lugar de obligarlos a memorizar como parte de un modelo educativo al que llamó bancario, que lo único que genera son personas obedientes que se unen al ejército o para formar parte de los procesos de producción en serie, adoptando la postura que se les diga.
El modelo descolonizante, apuntó, representa un fuerte problema para la derecha, porque genera personas independientes.
La última pregunta fue acerca del 11 de septiembre de dos años diferentes: el de 1973, con el asesinato del presidente socialista chileno Salvador Allende y la instauración de la dictadura, y el de 2001, con los atentados al World Trade Center en Nueva York en el que murieron 3 mil personas.
Subraya Chomsky: Matar 3 mil personas no es algo pequeño; 3 mil personas es el número de asesinatos de la campaña antiterrorista de Obama, que es la más grande en la historia, matando a personas que eran sospechosas de agredir a Estados Unidos. Así que el 11 de septiembre es un asunto serio, pero en el sur fue un evento aún más serio, porque más de 75 mil personas murieron a manos de los regímenes dictatoriales.
“Fue una parte de algo todavía más grande que comenzó en la década de los 60: en 1962 Kennedy cambió la misión de la milicia estadunidense, que de ser una milicia de defensa la utilizó para la seguridad interna, lo que significa que actúa más en contra de su población. Después fue la instauración de la siguiente dictadura neonazi en Brasil, después Chile, también Uruguay y la peor fue Argentina.
Toda esta plaga se dispersó en América Central. Fue un terrible periodo de destrucción, tortura asesinato. Estos eventos tuvieron una importancia histórica muy grande, pero poco discutida en Estados Unidos y Europa por los motivos de siempre: solamente se discuten los crímenes de otros y no los, propios sin importar lo grandes que sean.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/12/cultura/a36n1cul


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domingo, 4 de octubre de 2015

¿EXTRACTIVISMO O ECOLOGÍA? - Boaventura de Sousa Santos

Al inicio del tercer milenio, las fuerzas de izquierda se debaten entre dos desafíos principales: la relación entre democracia y capitalismo, y el crecimiento económico infinito (capitalista o socialista) como indicador básico de desarrollo y progreso. En estas líneas voy a centrarme en el segundo desafío (sobre el primero, ver “¿Democracia o capitalismo?”, en Página/12 del 6 de enero pasado).
Antes de la crisis financiera, Europa era la región del mundo donde los movimientos ambientalistas y ecologistas tenían más visibilidad política y donde la narrativa de la necesidad de complementar el pacto social con el pacto natural parecía tener gran aceptación pública. Sorprendentemente o no, con el estallido de la crisis tanto estos movimientos como esta narrativa desaparecieron de la escena política y las fuerzas políticas que más directamente se oponen a la austeridad financiera reclaman crecimiento económico como la única solución y sólo excepcionalmente hacen una mención algo simbólica a la responsabilidad ambiental y la sustentabilidad. Y, de hecho, las inversiones públicas en energías renovables fueron las primeras en ser sacrificadas por las políticas de ajuste estructural. Ahora bien, el modelo de crecimiento que estaba en vigor antes de la crisis era el blanco principal de las críticas de los movimientos ambientalistas y ecologistas, precisamente, por ser insostenible y producir cambios climáticos que, según los datos la ONU, serían irreversibles a muy corto plazo, según algunos, a partir de 2015. Esta rápida desaparición de la narrativa ecologista muestra que el capitalismo tiene prioridad no sólo sobre la democracia, sino también sobre la ecología y el ambientalismo.
Pero hoy es evidente que, en el umbral del siglo XXI, el desarrollo capitalista toca la capacidad límite del planeta Tierra. En los últimos meses, varios records de riesgo climático fueron batidos en Estados Unidos, la India, el Artico, y los fenómenos climáticos extremos se repiten con cada vez mayor frecuencia y gravedad. Ahí están las sequías, las inundaciones, la crisis alimentaria, la especulación con productos agrícolas, la creciente escasez de agua potable, el desvío de terrenos destinados a la agricultura para desarrollar agrocombustibles, la deforestación de bosques. Paulatinamente, se va constatando que los factores de la crisis están cada vez más articulados y son, al final, manifestaciones de la misma crisis, que por sus dimensiones se presenta como crisis civilizatoria. Todo está vinculado: la crisis alimentaria, la crisis ambiental, la crisis energética, la especulación financiera sobre los commodities y los recursos naturales, la apropiación y la concentración de tierras, la expansión desordenada de la frontera agrícola, la voracidad de la explotación de los recursos naturales, la escasez de agua potable y la privatización del agua, la violencia en el campo, la expulsión de poblaciones de sus tierras ancestrales para abrir camino a grandes infraestructuras y megaproyectos, las enfermedades inducidas por un medioambiente degradado, dramáticamente evidentes en la mayor incidencia del cáncer en ciertas zonas rurales, los organismos genéticamente modificados, los consumos de agrotóxicos, etcétera. La Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible realizada en junio de 2012, Río+20, fue un rotundo fracaso por la complicidad mal disfrazada entre las élites del Norte global y las de los países emergentes para dar prioridad al lucro de sus empresas a costa del futuro de la humanidad.
En varios países de América latina, la valorización internacional de los recursos financieros permitió una negociación de nuevo tipo entre democracia y capitalismo. El fin (aparente) de la fatalidad del intercambio desigual (las materias primas siempre menos valoradas que los productos manufacturados), que encadenaba a los países de la periferia del sistema mundial al desarrollo dependiente, permitió que las fuerzas progresistas, antes vistas como “enemigas del desarrollo”, se liberasen de ese fardo histórico, transformando el boom en una ocasión única para realizar políticas sociales y de redistribución de la renta. Las oligarquías y, en algunos países, sectores avanzados de la burguesía industrial y financiera altamente internacionalizados, perdieron buena parte del poder político gubernamental, pero a cambio vieron incrementado su poder económico. Los países cambiaron sociológica y políticamente, hasta el punto de que algunos analistas vieron la emergencia de un nuevo régimen de acumulación, más nacionalista y estatista, el neodesarrollismo, sobre la base del neoextractivismo.
Sea como fuere, este neoextractivismo se basa en la explotación intensiva de los recursos naturales y, por lo tanto, plantea el problema de los límites ecológicos (para no hablar de los límites sociales y políticos) de esta nueva (vieja) fase del capitalismo. Esto es tanto más preocupante en cuanto este modelo de “desarrollo” es flexible en la distribución social, pero rígido en su estructura de acumulación. Las locomotoras de la minería, del petróleo, del gas natural, de la frontera agrícola son cada vez más potentes y todo lo que se interponga en su camino y obstruya su trayecto tiende a ser arrasado como obstáculo al desarrollo. Su poder político crece más que su poder económico, la redistribución social de la renta les confiere una legitimidad política que el anterior modelo de desarrollo nunca tuvo, o sólo tuvo en condiciones de dictadura.
Por su atractivo, estas locomotoras son eximias para transformar las señales cada vez más perturbadoras de la inmensa deuda ambiental y social que generan en un costo inevitable del “progreso”. Por otro lado, privilegian una temporalidad que es afín a la de los gobiernos: el boom de los recursos naturales no va a durar para siempre y, por eso, hay que aprovecharlo al máximo en el más corto plazo. El brillo del corto plazo oculta las sombras del largo plazo. En tanto el boom configura un juego de suma positiva, quien se interpone en su camino es visto como un ecologista infantil, un campesino improductivo o un indígena atrasado, y muchas veces es sospechado de integrar “poblaciones fácilmente manipulables por Organizaciones No Gubernamentales al servicio de quién sabe quién”.
En estas condiciones se vuelve difícil poner en acción principios de precaución o lógicas de largo plazo. ¿Qué pasará cuando el boom de los recursos naturales termine? ¿Y cuando sea evidente que la inversión de los recursos naturales no fue debidamente compensada por la inversión en recursos humanos? ¿Cuando no haya dinero para generosas políticas compensatorias y el empobrecimiento súbito cree un resentimiento difícil de manejar en democracia? ¿Cuando los niveles de enfermedades ambientales sean inaceptables y sobrecarguen los sistemas públicos de salud hasta volverlos insostenibles? ¿Cuando la contaminación de las aguas, el empobrecimiento de las tierras y la destrucción de los bosques sean irreversibles? ¿Cuando las poblaciones indígenas, ribereñas y de los quilombos (afrobrasileños) que fueron expulsadas de sus tierras cometan suicidios colectivos o deambulen por las periferias urbanas reclamando un derecho a la ciudad que siempre les será negado? Estas preguntas son consideradas por la ideología económica y política dominante como escenarios distópicos, exagerados o irrelevantes, fruto de un pensamiento crítico entrenado para dar malos augurios. En suma, un pensamiento muy poco convincente y de ningún atractivo para los grandes medios de comunicación.
En este contexto, sólo es posible perturbar el automatismo político y económico de este modelo mediante la acción de movimientos y organizaciones sociales con el suficiente coraje para dar a conocer el lado destructivo sistemáticamente ocultado del modelo, dramatizar su negatividad y forzar la entrada de esta denuncia en la agenda política. La articulación entre los diferentes factores de la crisis deberá llevar urgentemente a la articulación entre los movimientos sociales que luchan contra ellos. Se trata de un proceso lento en el que el peso de la historia de cada movimiento cuenta más de lo que debería, pero ya son visibles articulaciones entre las luchas por los derechos humanos, la soberanía alimentaria, contra los agrotóxicos, contra los transgénicos, contra la impunidad de la violencia en el campo, contra la especulación financiera con productos alimentarios, por la reforma agraria, los derechos de la naturaleza, los derechos ambientales, los derechos indígenas y de los quilombos, el derecho a la ciudad, el derecho a la salud, la economía solidaria, la agroecología, el gravamen de las transacciones financieras internacionales, la educación popular, la salud colectiva, la regulación de los mercados financieros, etc.
Tal como ocurre con la democracia, sólo una conciencia y una acción ecológica vigorosas, anticapitalistas, pueden enfrentar con éxito la vorágine del capitalismo extractivista. Al “ecologismo de los ricos” es preciso contraponerle el “ecologismo de los pobres”, basado en una economía política no dominada por el fetichismo del crecimiento infinito y del consumismo individualista, sino en las ideas de reciprocidad, solidaridad y complementariedad vigentes tanto en las relaciones entre los seres humanos como en las relaciones entre los humanos y la naturaleza.
* Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal.
El texto corresponde a la “Undécima carta a las izquierdas” del autor.

Traducción: Javier Lorca.
Fuente: Página 12

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sábado, 3 de octubre de 2015

Ocho de cada diez alimentos contienen agrotóxicos

La Plata-Buenos Aires


educacionyeconomiasocial.ning.com


Según una investigación realizada por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) en la que se analizaron las verduras de hoja verde, cítricos y hortalizas que llegaban al Banco Alimentario de La Plata; el 76,6 por ciento tenía al menos un químico y que el 27,7 por ciento de las muestras tenía entre tres y cinco agroquímicos. Es decir, ocho de cada diez verduras y frutas contenía agrotóxicos; plaguicidas en el 83 por ciento de los cítricos y zanahorias, 78 por ciento en morrones y 70 por ciento en verduras de hoja verde. Los venenos detectados eran insecticidas y fungicidas, entre ellos el endosulfán, prohibido en Argentina desde 2013.
Armar la Trama conversó con Damián Marino, Licenciado en Quimica, Doctor en Ciencias Exactas (CONICET) y Co Directorde este estudio que lleva por nombre “Plaguicidas. Los condimentos no declarados”, realizado por investigadores del Espacio Multidisciplinario de Interacción Socio Ambiental (Emisa), de la UNLP, realizado entre noviembre de 2014 y abril de 2015, en el que se analizaron 60 muestras de frutas y verduras.

Fuente: http://educacionyeconomiasocial.ning.com/profiles/blogs/la-plata-buenos-aires-ocho-de-cada-diez-alimentos-contiene-agrot?xg_source=activity
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Gran paso contra los cultivos transgénicos en la UE

11 países de la Unión Europea reclaman su prohibición




Las solicitudes para prohibir los cultivos transgénicos se extienden por toda Europa. Los gobiernos de 11 países de la Unión Europea están dando los pasos oportunos para que no se cultiven transgénicos en su territorio [1Alemania, Austria, Chipre, Croacia, Francia, Grecia, Hungría, Letonia, Lituania, Países Bajos y Polonia han solicitado a la Comisión Europea (CE) la prohibición de varios cultivos modificados genéticamente ya aprobados. Regiones como Valonia (Bélgica) e Irlanda del Norte, Gales y Escocia (Reino Unido) también lo han hecho. Se espera que Italia, Bélgica y Dinamarca sigan el mismo camino antes de mañana 3 de octubre, fecha en la que termina el plazo para solicitar la restricción de estos cultivos ante la Comisión.
En enero de este año se inició una nueva etapa en la normativa europea relativa a los organismos modificados genéticamente (OMG): la llamada “renacionalización” de las decisiones sobre transgénicos abrió la puerta a los Estados miembros para restringir o prohibir el cultivo de OMG en sus territorios. La nueva Directiva incluía la posibilidad de pedir esta restricción para eventos modificados genéticamente ya aprobados hasta el 3 de octubre de 2015 [2].
“Estamos viendo una avalancha de peticiones de prohibición de cultivos transgénicos a lo largo y ancho de toda Europa. Nunca ha habido una señal tan evidente de que los cultivos y alimentos transgénicos y las empresas que los comercializan no son bienvenidos. El Gobierno de España no puede desoír la voluntad de toda Europa, siendo además el país de la Unión Europea que más OMG siembra cada año. Debe seguir los pasos del resto de Europa, y prohibir los cultivos transgénicos para proteger la agricultura ecológica y avanzar hacia otro modelo agrario”, ha señalado Liliane Spendeler, directora de Amigos de la Tierra.
Amigos de la Tierra aplaude la decisión de muchos Estados miembros de oponerse a la liberación de OMG en su territorio. Sin embargo teme que la Comisión Europea agilice la tramitación de autorizaciones de nuevos transgénicos pendientes y que, de no reaccionar el Gobierno de España y sus comunidades autónomas, se terminen cultivando en el Estado. En el periodo pre-electoral actual, la organización insta a los partidos políticos a comprometerse con la prohibición de toda nueva autorización, en consonancia con la sensibilidad mayoritaria de la población.

Notas:
[1] Comisión Europea, Solicitud de Autorizaciones para restringir los cultivos transgénicos, demandas de los Estados Miembro: http://ec.europa.eu/food/plant/gmo/new/authorisation/cultivation/geographical_scope_en.htm

[2] 26: Artículo 26 de la Directiva (UE) 2015/412“A partir del 2 de abril de 2015 hasta el 3 de octubre de 2015, los Estados miembros podrán pedir que se adapte el ámbito geográfico de aplicación de una notificación o solicitud presentada, o de una autorización concedida, en virtud de la presente Directiva o del Reglamento (CE) no 1829/2003 antes del 2 de abril de 2015. La Comisión presentará sin demora la petición del Estado miembro al notificador o solicitante, así como a los demás Estados miembros.”

http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/PDF/?uri=OJ:JOL_2015_068_R_0001&from=PL 


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viernes, 2 de octubre de 2015

¿Quién decide el futuro de los bosques del mundo?

Las críticas de la sociedad civil al Congreso Forestal Mundial de la FAO en el evento alternativo CSAP2015
Monocultivo de árboles

Salva la Selva


Del 7 al 11 de septiembre tuvo lugar el Congreso Forestal Mundial de la FAO, este año en Durban, Sudáfrica, un evento en el que cada seis años se reúnen funcionarios de alto nivel y consejeros (http://foris.fao.org/wfc2015/programme/speaker) para discutir temas que influyen las políticas forestales en muchos países del mundo. Con fuerte presencia de representantes de la industria maderera y forestal, todos ellos se autodenominan como “comunidad forestal mundial” (http://www.fao.org/about/meetings/world-forestry-congress/es/). Sus decisiones las adoptan muchos gobiernos e instituciones como el UNFCCC e influyen fuertemente la política.Organizaciones de la sociedad civil y miembros de comunidades criticaron la misma semana al WFC desde un evento alternativo llamado CSAP2015 (http://www.csap-durban.org/) por promover los intereses de la industria maderera, y anteponerlos a los de las más de 300 millones de personas que -de acuerdo a la propia FAO- dependen de los bosques en todo el mundo.
El WFC dicen, tiene entre sus temas centrales las inversiones en el sector forestal (http://www.fao.org/about/meetings/world-forestry-congress/programme/thematic-focus/es/): justifica la expansión a gran escala de las plantaciones industriales de árboles, para tala industrial de madera y productos derivados como celulosa y papel, así como apuesta decididamente por la producción de biomasa para bioenergía y otros usos nuevos y no convencionales de la biomasa relacionados con el impulso de la bioeconomía y la biología sintética.
A pesar de utilizar un lenguaje lleno de términos como biodiversidad, pueblos indígenas, seguridad alimentaria, sostenibilidad y responsabilidad corporativa -el lema del congreso fue “Los bosques y la gente: invertir en un futuro sostenible”- en la realidad del WFC sin embargo, casi todas las comunidades locales dependientes de los bosques y afectadas por la expansión de las plantaciones forestales quedan excluidas de la posibilidad de tener una representación y participación amplia. La tasa de 660 USdólares por participante para acceder a las actividades del congreso constituye un freno suficiente para impedir su presencia. Y es que las organizaciones de la sociedad civil y ecologistas, critican aquello que la FAO justifica y tal vez por eso no son bienvenidas al evento más allá de una presencia meramente simbólica. Las voces de los afectados no son tomadas en cuenta en el programa oficial y en las decisiones finales, y tampoco está previsto el tiempo y espacio suficientes para debatir cuestiones que interesan a los afectados por la expansión de los monocultivos industriales de árboles.
La definición de bosque
Existe un problema fundamental en la raíz misma del WFC y de la política forestal de la FAO. Y es que la FAO define los bosques de forma reduccionista, como una mera superficie cubierta de árboles, sin aludir a su diversidad estructural, funcional y biológica como ecosistema. Esta definición incluye entonces las plantaciones industriales de árboles. Insiste la FAO en utilizar el término “bosques plantados” para las “plantaciones o monocultivos de árboles”.
La definición de bosques y esta terminología utilizada de la FAO altera la realidad de las cifras de la extensión de bosques naturales a nivel mundial, pues incluye las extensiones ocupadas por plantaciones forestales industriales, al tiempo que esconde las cifras reales de deforestación de bosques naturales y de reforestación por ejemplo con especies exóticas.
Así afirma por ejemplo el director de la FAO José Graziano da Silva que "la deforestación continúa pero su ritmo se ha reducido a pesar de que se están usando actualmente más productos forestales que nunca", o de manera demasiado optimista que “ha aumentado la superficie de bosques”. Hace pensar la primera afirmación que se deforesta menos a pesar de la gran demanda de productos forestales y bioenergía, pero la realidad es que se produce más madera en plantaciones, que a su vez se expanden en detrimento de los bosques. Y al no distinguir entre bosques naturales y plantaciones comerciales contabiliza el director de la FAO ambos como bosque irradiando positivismo a pesar de la crítica situación y la gran presión que sufren los bosques naturales de parte de la expansión de las plantaciones de árboles.
La propia FAO reconoce que a nivel mundial, las ganancias y pérdidas de bosque ocurren de manera continua y son muy difíciles de seguir exhaustivamente, incluso mediante imágenes satelitales de alta resolución. Las dinámicas son muy diferentes en cada región y nación de acuerdo a circunstancias particulares. En general, los números de la FAO (http://www.fao.org/3/a-i4793s.pdf ) arrojan que el grueso del bosque mundial, 3,7 billones de ha en 2015, es bosque natural (93 por ciento de la superficie de bosques del planeta). Y el 7% restante al que denominan bosque -pero no lo es- son plantaciones de árboles.
Los informes de la FAO se basan a su vez en informaciones proporcionadas por los diferentes gobiernos, muchos de los cuales no son elaborados o verificados de manera independiente. Lo cierto es, que las plantaciones industriales han aumentado en más de 110 millones de hectáreas desde hace 25 años. Desde 1990 a 2015 ha habido una pérdida neta de unos 129 millones de ha de bosque (léase natural y plantado, lo que preferimos llamar plantación o monocultivo), que representa una tasa anual de –0,13 por ciento y una superficie total del tamaño aproximado de Sudáfrica.
Así, de los 4.000 millones de hectáreas de “bosques” que dice la FAO existen en el mundo, 290 millones no son bosques, sino plantaciones industriales de árboles. Estos tiene multitud de implicaciones negativas muy importantes para las comunidades dependientes de los bosques.
En primer lugar, las plantaciones son denominadas de hecho desiertos verdes por muchas comunidades, pues a diferencia de lo que sucede en los bosques naturales, en ellas no hay biodiversidad, ni alimentos, y para su mantenimiento necesitan grandes cantidades de agua así como la aplicación masiva de fertilizantes y pesticidas químicos.
En segundo lugar, impulsa falsas soluciones al cambio climático como la compra-venta de carbono con mecanismos como REDD+ (que permite a la industria pagar por la conservación de los bosques en ciertas partes del planeta para seguir contaminando en otras, en lugar de incentivar el recorte de emisiones contaminantes); o la producción de bioenergía a partir de biomasa.
En tercer lugar, la experiencia de las comunidades afectadas por la expansión de las plantaciones de árboles habla por sí sola. En la propia Sudáfrica, país que alojó la presente edición del WFC, grupos de afectados de diversas partes del país narran sobrecogedoras historias sobre plantaciones de árboles que están secando las fuentes de agua que utilizan las personas para producir sus cultivos alimentarios y animales; plantaciones de árboles que destruyen los pastizales que albergan más de 4.000 especies; también describen las condiciones laborales en las empresas dueñas de las plantaciones en áreas remotas plantadas con eucaliptos, pinos o acacias, en las que los trabajadores viven bajo la amenaza continua de ser desalojados, en viviendas precarias, sin acceso a servicios de salud, y cada vez con menos trabajo debido a la creciente mecanización.
La definición de bosques de la FAO favorece en una palabra a la gran industria forestal y perjudica gravemente a las comunidades dependientes de los bosques. Numerosas organizaciones de la sociedad civil como el Movimiento Mundial por los Bosques, Salva la Selva, Timberwatch, Biofuelwatch y Global Forest Coalition demandan insistentemente un cambio de esta definición (https://www.salvalaselva.org/mailalert/1013/las-plantaciones-no-son-bosques), a la que la FAO se aferra por los elevados intereses económicos de los más poderosos a quienes favorece.
Un bosque replantado con especies nativas y con auténtica vocación de regenerar bosques previamente destruidos es algo posible de llevar a cabo, positivo y muy diferente a un monocultivo industrial de árboles.
Bioeconomía, biomasa para energía, manipulación genética y biología sintética
Entre las inversiones que potencia la industria maderera y forestal en el marco del WFC, se encuentran aquellas relacionadas con el uso creciente de biomasa de madera para la producción de energía como alternativa a los combustibles fósiles y como (falsa) solución al cambio climático. Falsa, porque su producción a gran escala no puede darse de forma sostenible, entre otros motivos, por la gran cantidad de gases de efecto invernadero que se liberan, los robos de tierras de comunidades locales y la pérdida de ecosistemas naturales asociados a la expansión de las plantaciones, exhaustivamente documentadas por comunidades afectadas y por ONGs ecologistas y de derechos humanos.
Otra inquietante área de interés del Congreso Forestal Mundial es el uso de la biotecnología aplicada a la productividad y al crecimiento rápido de las plantaciones industriales de árboles, así como al uso de tecnologías no convencionales para usos diversos dentro del campo de la biología sintética. Y también promueven los árboles transgénicos y la utilización de microorganismos genéticamente modificados, muy preocupante por los peligros de contaminación.
Maquillando de verde la política forestal
Hay que destacar, que el uso abusivo del prefijo “bio” en todas estas actividades mencionadas anteriormente no las convierte en sustentables ni en amigables con la naturaleza sino que se enmarcan en la ola creciente de mercantilización de la naturaleza y en la idea de que todo es susceptible de ser comprado y vendido.
A pesar de la dudosa voluntad de hacer cambios, dada la cantidad de intereses en torno a la bioeconomía, la FAO como organismo ha tomado conciencia de las críticas a sus políticas que favorecen a la industria y no a las comunidades dependientes de los bosques, por lo que se invierten muchos recursos en campañas publicitarias en torno a todas las nuevas tecnologías que quieren impulsar, que incluyen el uso de organismos genéticamente modificados y otras.
La Declaración de Durban (http://www.fao.org/fileadmin/user_upload/wfc2015/Documents/Durban_Declaration_FINAL.pdf) es el nombre del documento final presentado por el WFC. Wally Manne, organizador del evento alternativo de la sociedad civil para analizar de manera crítica los resultados de WFC, opina que “las bellas palabras en torno a la conservación, la sostenibilidad y la responsabilidad en torno a los bosques continuarán siendo un doble discurso de la FAO, hasta que no cambie su confusa definición de bosques por otra que se limite a los bosques naturales y a su variedad de funciones, excluyendo las plantaciones forestales destinadas al lucro de las corporaciones”.
La preocupante realidad que queremos mostrar las organizaciones ecologistas y de derechos humanos, es que la destrucción de los bosques no está disminuyendo y que las comunidades dependientes de los bosques amenazadas de manera cada vez más violenta y grave. Si queremos un futuro para los bosques, el camino está en la construcción de espacios alternativos y sólidos, como lo ha sido CSAP2015 en Sudáfrica, donde la gente real discute de los problemas que les afectan y buscan soluciones y crean caminos de denuncia y resistencia.

Más:
Petición a la FAO para que cambie su definición de bosques en: https://www.salvalaselva.org/mailalert/1013/las-plantaciones-no-son-bosques


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jueves, 1 de octubre de 2015

La otra encíclica





La otra Encíclica se inicia con un preámbulo que de forma resumida dice: “Nuestro planeta ha existido durante miles de millones de años y el cambio climático en sí no es nuevo. El clima de la Tierra ha pasado por períodos húmedos y secos, fríos y calientes, en respuesta a muchos factores naturales. La mayoría de estos cambios han sido graduales, por lo que las formas y las comunidades de vida pudieron evolucionar con ellos (…) El cambio climático en el pasado provocó las inmensas reservas de combustibles fósiles que hoy, irónicamente, con un uso imprudente y miope de estos recursos está dando lugar a la destrucción de las condiciones que han hecho posible nuestra vida en la Tierra (…)
“Por otra parte, el cambio climático actual es inducido por el hombre, convertido en una fuerza dominante de la naturaleza (…) ¿Qué dirán las futuras generaciones de nosotros que como legado les dejamos un planeta degradado? (…)
“En el breve período transcurrido desde la Revolución Industrial hasta ahora, los humanos hemos consumido gran parte de los recursos no renovables que tardaron 250 millones de años en generarse, todo en nombre del desarrollo económico y el progreso humano. Observamos con alarma los efectos combinados de un aumento del consumo per cápita (…), observamos con alarma la lucha multinacional que ahora tiene lugar para conseguir más depósitos de combustibles fósiles bajo las capas de hielo en las regiones árticas. Estamos acelerando nuestra propia destrucción (…)
“A pesar de las numerosas conferencias que han tenido lugar para tratar de abordar esta problemática, el estado general de la Tierra se ha deteriorado de manera constante (…) Es alarmante que, a pesar de todas las advertencias y predicciones, el sucesor del Protocolo de Kyoto que debería haber estado en vigor en 2012, se haya retrasado. Es esencial que todos los países, especialmente los países más desarrollados, intensifiquen sus esfuerzos y adopten un enfoque pro-activo necesario para detener y finalmente revertir el daño que se está haciendo”.
La otra Encíclica continua afirmando que: “Nosotros no somos los creadores de los cielos y la Tierra (…) La catástrofe del cambio climático es el resultado de la alteración humana del equilibrio de la Tierra debido a nuestra incesante búsqueda del crecimiento económico (…) Reconocemos que no somos más que una minúscula parte del orden divino pero, dentro de este orden, somos seres excepcionalmente potentes (…) y nos corresponde tratar to das las cosas con cuidado y reverencia (…) La creación de los cielos y la Tierra es mucho más grande que la creación de la humanidad pero la mayoría de la humanidad no lo sabe”.
Y esta otra Encíclica, elaborada de cara a la crucial Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático a celebrar este próximo otoño y que debe desembocar en un nuevo acuerdo internacional para mantener el calentamiento global por debajo de los 2ºC, después de un llamado al compromiso de todas las gentes del planeta, al sector empresarial, a las naciones donde habitamos y a las y los líderes que las gobiernan, pidiendo también la contribuciones de las otras religiones de nuestra civilización, cierra con una cita del libro sagrado de su comunidad.
“Y no vayas por la Tierra con arrogancia. En verdad, tú no puedes atravesar la Tierra ni alcanzar la altura de las montañas.” Corán 17: 37
Después de la información y valoración volcada sobre la Encíclica “Laudato si” del Papa Francisco vale la pena referirnos también al reciente simposio donde, durante este mes de agosto, en Estambul, u n grupo de académicos y académicas han elaborado la “Declaración Islámica sobre el Cambio Climático”.

Fuente original: https://gustavoduch.wordpress.com/2015/09/19/la-otra-enciclica/


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