viernes, 1 de julio de 2016

¿Tiene sentido seguir trayendo alimentos de la otra punta del país o del planeta?


Muhimu


Desde Muhimu nos hacemos eco no sólo de las denuncias críticas sino también, de las alternativas reales y realistas que miles de emprendedores en todo el mundo están llevando a cabo. En esta ocasión os traemos una opción de consumo responsable y de proximidad que buscar traer algo de cordura a la distribución de alimentos. La llegada de los grandes supermercados consiguió que la mayoría de los españoles olvidemos la compra de proximidad. Los grupos de consumo existen desde hace años. No solo por seguir la corriente de los productos ecológicos que aborda a la mayoría de los que consumen este producto, sino la curiosidad de conocer a quién cultiva y el valor de los sabores que aportan.

Suelen estar formados por amigos, vecinos o conocidos que se ponen de acuerdo para comprarle verduras a un agricultor y que, una vez reciben el pedido, se reparten los productos y las tareas. Verduras, hortalizas, frutas, pan de masa madre, vinos ecológicos, carnes ecológicas, huevos, cervezas artesanales… Una infinidad de productos alimentarios son vendidos semanalmente por sus productores y elaboradores a los consumidores en distintas partes del país.

Sin intermediarios y apostando por el producto local para evitar los largos desplazamientos y sus consecuencias, muy perjudiciales para el medio ambiente. La empresa ¡La Colmena Que Dice Sí! propone algo parecido, pero más cómodo. La colmena tiene un manifiesto que garantiza que los productos son respetables con el medio ambiente, no tienen fitosanitarios o son slow food, entre otras directrices.
La comodidad tiene un precio, claro. El productor se lleva un 83 % de la ventas y el 17 % restante se lo reparten a partes iguales el administrador de la colmena y la plataforma estatal, que en España cuenta con siete trabajadores y se ocupa de la promoción y el mantenimiento de la web. Hoy les entrevistamos en Muhimu para conocer un poco más sobre esta iniciativa:


¿Cómo surge esta iniciativa?
En julio del 2014, ¡La Colmena Que Dice Sí! daba sus primeros pasos en España. Nacía una nueva iniciativa de consumo para facilitar la venta directa entreproductores locales y comunidades de consumidores, llamadas Colmenas.
Cada una de las Colmenas permite llevar a cabo un proyecto personal y singular, ya que cualquier persona puede crear una Colmena o comunidad de consumo en su barrio; él o ella es el Responsable de Colmena. Pero a la vez se inscribe dentro de una lógica colectiva que reinventa el modelo de consumo y esboza los contornos de una nueva economía social y humana. El proyecto tiene este doble carácter local versus global.
¡La Colmena Que Dice Sí! goza de la experiencia de Francia, el país donde se creó la idea de este modelo y la plataforma web, en 2011, y además forma parte de un movimiento europeo que cuenta con más de 800 Colmenas en Francia, España, Bélgica, Italia, Alemania y el Reino Unido. Es por tanto una red interconectada y descentralizada, en la que su funcionamiento es compartir recursos y experiencias, de libre acceso para todos y adaptándolo de manera autónoma a cada país, y dentro de él, a cada región.


Después de toda esta experiencia, ¿cómo ves la situación de las compras de proximidad en España?
En España, sobre todo los últimos 5 años, y gracias al aumento de la preocupación de muchos ciudadanos alrededor de las temáticas sociales y medioambientales, se busca consumir de una manera responsable y sostenible. En referencia a la alimentación, hay un creciente interés por saber el origen de los alimentos y comer de manera más saludable, a la vez que de proximidad. Así que la gente busca cada vez más se apunta a iniciativas de consumo local y directo entre consumidores y productores.
Pero el ritmo de vida, sobre todo en las grandes ciudades, es frenético y se dispone de poco tiempo. Además de que se está muy alejado del campo.
En este sentido, el modelo que propone ¡La Colmena Que Dice Sí! ha sabido adaptarse a estas dos variables: por una parte es una plataforma web muy fácil y accesible para hacer la compra online, que además permite la flexibilidad de comprar cuando quieras y la cantidad deseada, pero a la vez conserva lo esencial del contacto humano y directo entre la ciudad y el campo, ya que una vez a la semana tiene lugar el encuentro físico entre productores y consumidores. Así, el verdadero sentido del proyecto se establece durante el día de distribución, en que con el formato de un mercado efímero, los productores entregan los pedidos a sus consumidores y se conocen.


¿Cuántas colmenas hay repartidas por el país?
Las primeras Colmenas se crearon en Barcelona y Madrid, y en pocos meses abrieron más en diferentes barrios de las dos ciudades. En España existen actualmente 34 Colmenas abiertas, 13 de ellas en Madrid y 8 en Barcelona (1 de ellas en Sant Cugat), y las demás en Valencia (4), Granada, Sevilla, Valladolid, León, Palma de Mallorca y Bilbao.


¿Qué ventajas tiene frente a otras opciones de compra?
Por una parte, y al contrario de la gran distribución (supermercados) porque se fomenta el consumo de proximidad. Aparte de conocer directamente al productor y tener toda la información del producto de primera mano, el comercio de proximidad tiene también muchas ventajas para el medioambiente.
Elimina transportes innecesarios. Esto tiene un menor coste energético y se reduce muchísimo la contaminación asociada.

Además, también se reducen los embalajes y residuos.

Y se lucha contra el despilfarro alimentario. Por una parte, el sistema pre-venta online permite que el productor sepa de antemano lo que ha vendido y sólo entrega las cestas ya vendidas. Y por la otra, no se desperdicia por cuestiones estéticas del producto, como sí que pasa en la gran distribución.

Por otra parte, por la filosofía social que existe detrás del proyecto, que fomenta un impacto global y real de cambio de consumo. ¡La Colmena Que Dice Sí! permite la replicabilidad de un modelo social, sostenible y colaborativo. Por una parte, crea canales de venta directa para favorecer una alimentación justa y local. Por otra parte, apoya la producción sostenible a pequeña escala. También dinamiza los lazos sociales en los barrios. Finalmente revitaliza la economía local, porque apoya la actividad de los productores locales para que puedan vivir de su actividad, y además facilita las herramientas de gestión y comunicación para que cualquier emprendedor social pueda crear su propio proyecto de microemprendimiento.
Cualquier persona puede abrir y crear una Colmena en su barrio o localidad, dedicándole unas horas a la semana. Este emprendedor es el que llamamos Responsable de Colmena y a cambio de sus tareas de gestión, comunicación y dinamización del barrio, obtiene un ingreso complementario del 8,35% de las ventas, ya que le está dinamizando la comunidad al productor, que es quien paga este coste de servicio.

El proceso para crear una Colmena comienza cuando una persona se inscribe en la página web y rellena el formulario explicando sus motivaciones.

En segundo lugar, tiene que encontrar un local del barrio que ceda el espacio dos horas a la semana para hacer las distribuciones. Normalmente son restaurantes, coworking, escuelas, etc. A continuación, busca los productores locales con quien quiere colaborar. Y finalmente, hace comunicación en el barrio para que los vecinos se apunten a la web de su Colmena.
Cuando la comunidad es bastante numerosa, su actividad puede comenzar. Y consiste en que cada semana organiza una venta online donde los consumidores pueden comprar los alimentos de calidad que ofrecen los productores.
Una vez que la venta ha finalizado, el Responsable organiza lo que llamamos un mercado efímero en el espacio del barrio, en un lugar donde los productores entregan los pedidos a los consumidores.
Y para llevar a cabo todo ello, dispone de todas las herramientas de gestión y comunicación a su alcance, de manera gratuita, además de contar con el apoyo y formación permanente del equipo de coordinadores de La Colmena Que Dice Sí!
Ahora en España ya son 34 Responsables de Colmena que se han lanzado a la aventura de crear su propia comunidad de consumidores y productores locales en diferentes regiones de España. Éste vídeo lo ilustra muy bien:


¿Qué nos faltaría para entender que otra forma de alimentarse es mejor para tu organismo pero también para la comunidad en la que vives?
El acceso a la información de calidad. Falta más sensibilización sobre el tema, y que se normalice como lo normal, y no como algo exclusivo o caro. Tener un contacto directo con el productor te permite empatizar con él, entender el valor nutricional de los productos y qué impacto tiene la manera de producir sobre el medioambiente. Un productor contándote su saber y experiencia, es el mejor impacto para convencerte de que el cambio de consumo es necesario, tanto a nivel nutricional como social.
Además, los consumidores tienen que entender que el coste de las cosas es relativo si se tiene en cuenta el valor nutritivo.. Si pensamos que el precio de 1 kg de manzanas ecológicas a 2 € es caro, se puede enfocar de otra manera: con 2 € le puedes dar hasta 6 meriendas nutritivas a tu hija, en lugar de comprarle algún producto de bollería al mismo precio que te da sólo para 1 o dos meriendas y no será tan beneficioso para ella.
Porque la diferencia en el precio también lo es de salud. Comprando arroz convencional nos ahorramos 1 €, pero dejamos de beneficiarnos de un 50% más de los nutrientes que sí que tiene el arroz ecológico. Lo mismo pasa con la carne. No se tiene porque dejar de comer (excepto si se apuesta por ser vegetariano, claro), sino que se puede consumir menos pero que ésta sea de más calidad, con lo cual los nutrientes finales que benefician a nuestro organismo serán muchos más, y el precio final que te has gastado en comprar 4 veces en el súper pollo hormonado y con antibióticos o 1 vez pollo ecológico será el mismo. Por eso hay que desmontar el mito de que los productos de calidad son caros.


¿Alguna anécdota graciosa que os haya pasado en este tiempo?
Pues destacaría dos. Quizás no son anécdotas, pero sí curiosidades. Una es que las Colmenas se acaban convirtiendo en verdaderas comunidades de vecinos donde se crean relaciones de amistad, colaboración, y hasta se hacen contactos a nivel laboral. Este es uno de los aspectos que los Responsables de Colmena valoran más; el haber creado este punto de encuentro semanal donde se comparten cosas.
La segunda hace referencia a los productores. Muchos de ellos son neorurales, es decir que en lugar de venirse a las ciudades a encontrar trabajo, deciden hacer el proceso contrario y convertirse en agricultores. Uno de los productores se ganaba muy bien la vida como programador al otro lado del Atlántico y después de un viaje a la India, decidió hacer un cambio total e iniciar un proyecto de agricultura ecológica. Cambió los ordenadores, por las acelgas y
los puerros. Otro era productor de música, y otro educador social, y tuvieron la valentía de volver a empezar de nuevo y cambiar su rumbo.
Otra historia es el caso de una mamá de 2 bebés pequeños. Se inició en el mundo de la panadería como un hobbie, como una pasión que intentaba combinar con su día a día. Ahora ha dado un paso más y se dedica profesionalmente a esto. Y muchas veces cuenta que espera a que sus dos hijos se duerman para poder empezar su “jornada laboral” y hacer el pan.
Cuando ves que alguien lo ha dejado todo atrás para iniciar un proyecto desde zero y dar un cambio tan fuerte a su vida es cuando te das cuenta de que es la pasión por lo que hace lo que le mueve, y, aunque los días muchas veces sean duros, no podría vivir de otra manera. Vive para hacernos la vida mejor a nosotros, y para que podamos comer alimentos increíbles. Cada una de las historias que se esconde detrás de cada productor son historias llenas de pasión, de riesgo y de apostar por lo que crees.


¿Hacia donde o cómo os gustaría que creciese vuestro proyecto?
Esperemos seguir avanzando y conseguir que más emprendedores sociales se unan a la aventura y que pronto la red de Colmenas asegure a cualquier consumidor que tenga una Colmena cerca de su casa.
El reto es que cada vez más la gente entienda que este sistema es fácil y accesible y se convierta en una opción de consumo real y extendida. Que ¡La Colmena Que Dice Sí! entre en el vocabulario cotidiano de la gente y sea corriente escuchar: “voy a la Colmena a comprar”, como quien ahora dice “voy al súper”.
De momento, se ha notado una evolución clara en el número de consumidores que se han sumado a la iniciativa: hace un año, en junio del 2015 había 5657 consumidores registrados, y actualmente son más de 16.000 en España y 250 productores.
Ecoportal.net


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