lunes, 21 de septiembre de 2015

¿Qué es el decrecimiento? ¿y la Transición? en resumen

El decrecimiento es una corriente de pensamiento fundada en el simple hecho de la imposibilidad de mantener una economía siempre expansiva, que tiende al crecimiento ilimitado, en un planeta con recursos naturales limitados. Nació a principios de los años 70 de la mano del economista estadounidense de origen rumanés Nicholas Georgescu-Roegen. Implicaría un profundo cambio de sistema económico, productivo, ético y social. La idea sería poner límites al crecimiento económico. Pero de tal forma que, más que decrecer, palabra que denota recesión, se apostara más bien por el a-crecimiento, es decir, el salir de la lógica del crecimiento perpetuo.

El desarrollo sostenible, concepto acuñado en 1987 y en boca hoy de tantos gobiernos y economistas, sería para los defensores del decrecimiento una contradicción en sí misma. Basándose en indicadores económicos alternativos al Producto Interior Bruto (que sólo tiene en cuenta la porcentual de crecimiento pero olvidándose de la destrucción del tejido social, del medio, y por tanto de los recursos futuros), tales como lahuella ecológica o el índice de desarrollo humano, los decrecentistas aseguran que continuar creciendo es antónimo de sostenibilidad. Es un hecho probado que, desde 1980, el ser humano consume al año más recursos, y genera más residuos, de lo que el planeta es capaz de asumir y regenerar. Con lo que desarrollo, esto es, crecimiento, y sostenible, serían dos palabras contrarias, un sinsentido.
La idea, pues, sería volver, cuanto menos, a los niveles de consumo previos a 1980, cuando nuestra presión sobre el medio ambiente estaba en equilibrio con la capacidad de éste de regenerarse. No hacerlo, y seguir creciendo a expensas de lo insostenible e inviable del sistema, es abocarse al desastre tarde o temprano. Es comprometer nuestro futuro y el de las generaciones venideras. Se impone una apuesta por la racionalización de la economía, palabra cuya primera definición en la RAE es “administración eficaz y razonable de los bienes”. Si el ser humano no es capaz de comprenderlo y ponerlo en práctica de forma civilizada, se llegará al colapso de modelo y el decrecimiento no será una opción, será una triste y bárbara realidad impuesta.
El decrecimiento se pone en relación habitualmente con conceptos como la simplicidad voluntaria, que podríamos definir como “vivir con menos para vivir mejor”. Se considera que el imaginario colectivo impuesto en este mundo globalizado liga estrechamente crecimiento económico con aumento del bienestar personal y de la calidad de vida, cuando muchos indicadores señalan que, muy habitualmente, no es así.
Entre las ideas fundamentales del decrecimiento hay la apuesta por la reducción del trabajo para recuperar el olvidado ámbito del ocio y la política del ser humano, la eliminación del consumismo y la publicidad, la redistribución de la riqueza, la búsqueda de otras formas de realización personal, la producción local de alimentos para evitar insostenibles transportes, laagricultura ecológica, la multiplicación de las redes sociales, la apuesta por la comunidad, la recuperación de los oficios a nivel local.
Al ser la mayoría de los pensadores procedentes de Francia, puede decirse que este país es pionero en cuanto a la apuesta por el decrecimiento. De hecho, Francia cuenta con el Partido por el Decrecimiento. En este blog ya habíamos avanzado algunos documentales interesantes que, indirectamente, entroncan con las ideas decrecentistas. En breve, compartiremos con vosotros documentales más específicos sobre el tema.

¿Qué es?

  • La idea de que el crecimiento económico favorece la cohesión social es falsa. Éste no se traduce sino en agresiones al medio ambiente, agotamiento de recursos naturales escasos y el expolio humano y material de los países, mal denominados, pobres.

  • Sin embargo, hemos delegado en esta lógica de la producción y del consumo todo nuestro bienestar material e inmaterial, trabajando todas las horas posibles para ganar todo el dinero del que somos capaces y gastarlo, con rapidez, en adquirir bienes materiales convencidos de que así encontraremos la felicidad.
  • El decrecimiento pretende acabar con este modelo de vida “esclavo” que no nos otorga la felicidad y que, sin embargo, supera con creces la capacidad de carga de la Tierra. Esto está poniendo en peligro, no sólo nuestra supervivencia, también la del resto de seres vivos que comparten con nosotros el planeta.

  • Así, decrecer significa la reducción del consumo de bienes materiales para conquistar la felicidad por medios inmateriales. Decrecimiento significa decrecer en lo económico para crecer en lo personal, sin renunciar a las necesidades humanas básicas.

  • Hablamos de un proyecto político tanto en lo individual como en lo colectivo. En el plano individual, será responsabilidad de cada persona el replantear su modelo vital dentro de los límites del planeta. En lo colectivo, la minoría que ahora gana, deberá perder.

  • El decrecimiento es un proyecto político que no tiene cabida dentro de un sistema que prioriza el capital por delante de las personas y que es, por tanto, anticapitalista, además de autogestionario y antipatriarcal.

  • El reparto del trabajo mediante la reducción de la jornada laboral, la promoción de la vida social y el ocio creativo, una renta básica de ciudadanía, la reducción de infraestructuras y administraciones sobredimensionadas, la eliminación o reforma drástica de ciertos sectores de la economía -la industria militar, la de la publicidad, la construcción, la de la aviación y del automóvil- y el impulso de otros -medioambiental, educativo o sanitario- la preferencia por lo local en detrimento de lo global y el fortalecimiento de la democracia directa y la sobriedad y sencillez voluntarias son algunos de los planteamientos sobre los que se asienta la filosofía del decrecimiento.

Nuestros fines

  • Difundir la Filosofía del Decrecimiento

  • Entretejer una malla de personas y entidades identificadas con el decrecimiento o interesadas en sus conceptos teóricos y de implementación práctica.

  • Recoger todas aquellas ideas, sensibilidades y propuestas relacionadas con la lógica decrecentista, asumiéndolas, si procede, como presupuestos teóricos y prácticos válidos.

  • Constituir un grupo de investigación compuesto de profesionales comprometidos con el decrecimiento y cuyo cometido sea el análisis, diagnóstico y elaboración de propuestas dirigidas a establecer los principios, en torno a los cuales, vertebrar la transición programada a una sociedad decrecentista.

  • Buscar en la Sociedad Civil los cauces de financiación necesarios para el mantenimiento material del grupo de investigación.

  • Acometer la redacción, edición y publicación de materiales escritos, gráficos o audiovisuales orientados a la difusión del decrecimiento, así como de los resultados obtenidos por el grupo de trabajo.
Quien crea que un crecimiento exponencial puede continuar indefinidamente
en un mundo finito es un loco o un economista”
 (Kenneth Boulding, economista)
En el mundo globalizado se ha impuesto la idea, en nuestro imaginario colectivo, de que el crecimiento económico es imprescindible para nuestras sociedades y que con el mismo se consigue aumentar nuestro bienestar personal y calidad de vida, cuando muchos indicadores señalan que, muy habitualmente, no es así.
La consigna del decrecimiento tiene como meta, sobre todo, insistir fuertemente en abandonar el objetivo del crecimiento por el crecimiento. Sin embargo, no sólo tiene que ver con un desafío a la centralidad de PIB como el objetivo principal de la política, sino que propone un marco para la transición hacia modelos de producción y consumo más reducidos y sustentables.
El decrecimiento es una corriente de pensamiento político, económico y social favorable a la disminución regular controlada de la producción económica con el objetivo de establecer una nueva relación de equilibrio entre el ser humano y la naturaleza, pero también entre los propios seres humanos.
Existe constatación científica de que la conservación del medio ambiente y de las sociedades no son posibles sin reducir la producción económica que es la responsable de la reducción de los recursos naturales (metales, minerales, energéticos, etc) y la destrucción del medio (el agua, la tierra, el aire, la flora y la fauna) y que actualmente está por encima de la capacidad de regeneración natural del planeta; cuestionando la capacidad del modelo de vida moderno para producir bienestar y la imposibilidad de generalizarlo al conjunto de la humanidad. El reto está en vivir mejor con menos.
Los partidarios del decrecimiento proponen una disminución del consumo (material y energético) y de la producción controlada y racional, permitiendo respetar el clima, los ecosistemas y los propios seres humanos. Esta transición se realizaría mediante la aplicación de principios más adecuados a una situación de recursos limitados: escala reducida, relocalización, eficiencia, cooperación, autoproducción (e intercambio), durabilidad y sobriedad.
Sus defensores argumentan que no se debe pensar en el concepto como algo negativo, sino muy al contrario: cuando un río se desborda, todos deseamos que decrezca para que las aguas vuelvan a su cauce.
El decrecimiento tiene que ver con encontrar un camino, una transición, a la justicia social, bienestar y sustentabilidad ecológica. Implica una gama de acciones a nivel individual y colectivo, basadas en un cambio de valores y en la democratización de las sociedades.
El decrecimiento tiene que ver con que sean las gentes, más que los mercados, los estados o la tecnologías, quienes decidan la dirección de la evolución de la sociedad. Tiene que ver, también, con aportar sentido a la vida humana, qué no está asociada per se con el consumo ostentoso y con el materialismo.
Los Seis Pilares del Decrecimiento (Carlos Taibo)
1) Sobriedad y Simplicidad Voluntaria;
2) Defensa del ocio creativo frente al trabajo obsesivo y, con ella, del reparto del trabajo;
3) el triunfo de la vida social frente a la lógica de la propiedad y del consumo ilimitado;
4) la reducción de las infraestructuras productivas, de las organizaciones administrativas y de los sistemas de transporte;
5) la rotunda primacia de lo local sobre lo global; y
6) políticas activas de redistribución de los recursos en provecho de los desfavorecidos y en franca contestación del orden capitalista imperante.
Las Ocho R´s del Decrecimiento (Serge Latouche)
– Reevaluar (revisar nuestros valores: cooperación vs. competencia, altruismo vs. egoísmo, etc.)
– Reconceptualizar (modificar nuestras formas de conceptualizar la realidad, evidenciando la construcción social de la pobreza, de la escasez, etc.)
– Reestructurar (adaptar las estructuras económicas y productivas al cambio de valores)
– Relocalizar (sustentar la producción y el consumo esencialmente a escala local)
– Redistribuir (el acceso a recursos naturales y las riquezas)
– Reducir (limitar el consumo a la capacidad de carga de la biosfera)
– Reutilizar (contra el consumismo, tender hacia bienes durables y a su reparación y conservación)
– Reciclar (en todas nuestras actividades).




¿y la Transición?

“Crear el mundo que queremos es una forma mucho más sutil y poderosa de actuar, que intentar destruir el mundo que no queremos”
Marianne Williamson
La Transición es la respuesta de las comunidades de personas al declive de la Era Industrial, marcada por el inminente Pico del Petróleo, desde un presente que depende de los combustibles fósiles, el consumo desaforado, la destrucción del Planeta y las desigualdades entre los pueblos, a otra realidad deseable basada en la localización de la producción, el uso de la energía y los bienes que se pueden obtener de manera sostenible de nuestro Planeta, la preeminencia de la colectividad, la recuperación de las habilidades para la vida y la armonía con el resto de la Naturaleza.
El Movimiento de Transición es el esfuerzo colectivo de más personas cada día, que optan por organizarse para hacer frente al desafío del Pico del Petróleo y el Cambio Climático, desarrollando iniciativas en sus comunidades (barrios, pueblos, islas, vecindarios, ciudades…) que aumentan la capacidad de supervivencia y bienestar, en la perspectiva de los importantes cambios que vamos a vivir en los próximos años, como consecuencia de la decreciente disponibilidad de los recursos energéticos fósiles y la alteración del clima.
Para saber más sobre las Iniciativas de Transición en España: puedes leer estarecopilación de información realizada por el Proyecto Matriz y visitar la wiki del Movimiento en España.
Película-Documental “In Transition 1.0 – De la dependencia del petróleo a la resiliencia local”
Documental “Pueblos en Transición” en el Escarabajo Verde
Manual de Transición (Lectura Imprescindible)
Para mayor información comunicate con nosotr@s al mail: madalbo@gmail.com

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