martes, 24 de octubre de 2017

Los vikingos arrasaron con los bosques, ¿podrá Islandia hacerlos crecer de nuevo?

El esfuerzo de reforestación en Holasandur, al norte del país, es uno de los más grandes de IslandiaCreditJosh Haner/The New York Times
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GUNNARSHOLT, Islandia — Con sus cajas de retoños y una herramienta roja de siembra, Jon Asgeir Jonsson es un soldado raso en la batalla para reforestar Islandia, un país que trabaja para generar nueva vida en los parajes de su territorio que, en su mayoría, permanecen yermos.
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Jon Asgeir Jonsson, quien trabaja para una asociación forestal privada, cargando retoños de alerce en el oeste de Islandia. CreditJosh Haner/The New York Times
El país perdió la mayor parte de sus árboles hace más de 1000 años, cuando los colonizadores vikingos llevaron sus hachas a los bosques que cubrían un cuarto de la tierra del país. Ahora a los islandeses les gustaría recuperar esos bosques para mejorar y estabilizar los suelos hostiles del país, ayudar a la agricultura y combatir el cambio climático.
Sin embargo, recuperar siquiera parte de los que alguna vez fueron los vastos bosques de Islandia es una tarea lenta que parece no tener fin. A pesar de que se han plantado tres millones o más de árboles en los años recientes, la cantidad de terreno cubierto por bosques —calculado en cerca del uno por ciento a principios del siglo XX, cuando la reforestación se convirtió en una prioridad— apenas ha aumentado.
“Definitivamente es una lucha”, dijo Jonsson, un silvicultor que trabaja para la Asociación Forestal de Islandia, una organización privada, y planta retoños junto a voluntarios de varios grupos forestales locales de esta nación isleña con 350.000 habitantes. “Ganamos quizá 0,5 por ciento el siglo pasado”.
Incluso en un país pequeño como Islandia, unos cuantos millones de árboles al año es solo una gota en un vaso. Los parajes austeros y en gran medida sin árboles, interrumpidos por enormes glaciares y volcanes inhóspitos, han sido durante mucho tiempo escenarios favoritos de la industria fílmica.
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Las pintorescas vistas también han ayudado al auge turístico. Casi 1,8 millones de extranjeros visitaron el país el año pasado.
Sin embargo, esa belleza trae consigo un problema que los islandeses han enfrentado durante siglos. La falta de árboles, junto con las cenizas y los pedazos más grandes de rocas volcánicas arrojadas por las erupciones, han provocado una grave erosión del suelo.
Con una vegetación incapaz de afianzarse, la agricultura y el pastoreo han sido prácticamente imposibles de realizar en muchas zonas del país. Además, la tierra suelta, combinada con los fuertes vientos de Islandia, provoca tormentas de arena que pueden dañar aún más la tierra, y hasta arrancar la pintura de los autos.
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Turistas paseando en la región de Eastfjords. CreditJosh Haner/The New York Times
Los agricultores islandeses han batallado con la erosión y las tierras arrasadas por el viento durante siglos. No obstante, en las décadas que siguieron a una tormenta de arena particularmente destructiva al este de la capital, Reikiavik, en 1882, el gobierno estableció esfuerzos de reforestación y conservación del suelo.
Reforestar una mayor parte de las tierras de Islandia tendría beneficios más allá de ayudar a los agricultores y detener las tormentas de arena. Conforme el cambio climático se ha vuelto una preocupación mayor, los dirigentes de Islandia han visto la reforestación como una manera de ayudar al país a lograr sus metas climáticas.
A pesar del uso extendido de las energías hidroeléctrica y geotérmica, Islandia tiene altas emisiones de gases de efecto invernadero per cápita, principalmente debido al transporte y las industrias pesadas, como la fundición de aluminio.
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Un sitio de reforestación al sur de Islandia. Las porciones boscosas del territorio islandés todavía son muy pequeñas.CreditJosh Haner/The New York Times
El gobierno trabaja en conjunto con la Unión Europea y Noruega para alcanzar una meta general de reducción del 40 por ciento en las emisiones para 2030 en comparación con los niveles de 1990. Por otra parte, Islandia tiene su propio objetivo de una reducción de entre el 50 y el 75 por ciento para 2050.
Al incorporar dióxido de carbono atmosférico a sus troncos, raíces y otros tejidos, los árboles pueden compensar algo de las emisiones del país.
“Plantar árboles es algo que contribuye de manera importante a la política de mitigación de Islandia”, afirmó Gudmundur Halldorsson, coordinador de investigación del Servicio de Conservación del Suelo de Islandia. “Aquí es un gran debate”.
Sin embargo, tal como lo muestra el trabajo de Jonsson, una vez que los árboles han desaparecido no es tarea fácil lograr que vuelvan a crecer.
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Nuevos árboles en un invernadero a las afueras de Egilsstadir que serán plantados por el servicio forestal de Islandia.CreditJosh Haner/The New York Times
Por lo general, el proceso comienza con hierbas leymus, que crecen rápido y pueden estabilizar el suelo. A menudo les siguen los lupinos, con sus puntiagudas flores color lila. Luego vienen los árboles.
Por lo regular el trabajo de plantar retoños comienza con una evaluación del sitio específico. Para Jonsson, de la asociación forestal, eso significa ver qué vegetación está creciendo ahí. “Así puedes hacer una estimación de la riqueza del suelo”, explicó.
Jonsson y sus voluntarios entonces plantan las especies adecuadas a esa tierra: abedul, pícea de Sitka, pino contorta, alerce siberiano u otras especies. “Nos encantaría sembrar álamos”, dijo. “Pero a las ovejas les encantan los álamos”.
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Desde la izquierda: abeto Sitka, pino lodgepole, alerce ruso, abeto rojo, abeto azul y abedulCreditJosh Haner/The New York Times
Para Saemundur Thorvaldsson, un guardabosques gubernamental que trabaja con grupos voluntarios y agricultores en la región Vestfirðir (fiordos occidentales), al norte de Islandia, el árbol “correcto” cerca del 30 por ciento de las veces es el abedul, la misma especie que prevalecía cuando se colonizó Islandia. Los abedules pueden tolerar suelos pobres, y aunque crecen con lentitud, llega un momento en el que brindan refugio a otras especies.
Nadie espera que un cuarto de Islandia quede cubierto de bosques otra vez. No obstante, dadas las tasas de crecimiento lentas y la enormidad de la tarea, incluso avances más modestos tomarán mucho tiempo, aseguró Thorvaldsson.
“El objetivo ahora es que en los próximos 50 años podamos llegar al cinco por ciento”, comentó. “Pero al ritmo que vamos ahora, tardaríamos 150 años en hacer eso”.
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Árboles trasplantados en el área de Westfjords. Anualmente en Islandia se plantan aproximadamente tres millones de árboles desde hace varios años. CreditJosh Haner/The New York Times
https://www.nytimes.com/es/2017/10/24/los-vikingos-arrasaron-con-los-bosques-podra-islandia-hacerlos-crecer-de-nuevo/

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